viernes, 18 de mayo de 2012


MANUEL MORAL ROCA, POEMARIO “SINTAGMAS EN ROJO Y NEGRO”



Julia Sáez-Angulo


El escritor jienense Manuel Moral Roca (Torredelcampo, Jaén, 1958), residente en Madrid, presenta su poemario “Sintagmas en rojo y negro”, publicado por Bubok. En el acto, que tendrá lugar en el Ateneo de Madrid  el próximo jueves, 24 de mayo a las 19, 30 horas, estarán presentes con sus comentarios Mayte Pedraza como anfitriona de la citada institución, el poeta Sebastián Galán Pérez, director y presentador del programa “Poetas en el aire” y la escritora Julia Sáez-Angulo.

         Recordemos otros títulos de poemarios Manuel Moral Roca: “En deshielo” (2000), “Palabras de tinta y aire” (2007), “El jardín de Mnemosine” (2009) haciendo eco a la figura mitológica griega que personifica a la memoria, o “Poemas en garganta” (2010).

         Manuel Moral Roca ha escrito en total doce libros, entre ellos las novelas “El vuelo del quetzal”, “Al calor de un repente y “Engullidos”.

“El arte de la literatura, sea oral o escrita, es ajustar el lenguaje para que encarne aquello que indica” –subrayo lo de “encarne”--, dice Alfred Nord Whitehead. Esta cita, con toda intención,  abre el libro de Moral Roca. Para el poeta Moral Roca, la poesía es un “intento de dar forma a una nueva realidad en el mundo de las palabras”, “… una palabra que grito no sólo como creación sino también como cuenco en el cual puedo observar y preguntar sobre los hechos”.

PALABRA Y POESÍA COMO LENGUAJE

“Una suma de minutos iguales,/ todos iguales, inducen/ al lugar de mi persona,/ abren la ventana vista/ al milagro de los sustos/  para afrontar el escrito”. Estos son los versos del primer poema del libro, un poema existencial de autoconciencia. “Las palabras se quedan, / como las piedras de una pirámide, en el secreto de ser ellas mismas/ por saberse después/ espíritus de días pasados que vuelven”. El mundo de la palabra, como material clave del escritor, asombra al poeta.

“Sintagmas en rojo y negro” es un libro de pensamiento, de amor, de reflexión, de exaltación, de entusiasmo, de crítica, de perplejidad, de sensaciones, sentimientos y percepciones, de elegía. Se interroga a sí mismo y nos interroga a nosotros, a veces de modo críptico sobre todo en la primera parte del poemario. En literatura se da el aforismo de que “Se canta lo que se pierde” y el tiempo, escultor y devorador, pule y modifica las cosas, las emociones, los sentimientos y hasta las creencias.

El poeta siempre medita sobre la poesía, motivo de su escritura: “La poesía es ritmo de lo irracional,/ ausencia de objeto en el espejo/ de su sustancia: la palabra. Su encarnación suspira en la búsqueda del compás; secreto de todas sus voces/ de un yo inconcreto, quizás profundo e intacto”.


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