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sábado, 27 de junio de 2026

"EL BORBÓN ROJO. La larga jornada del conde de Barcelona", de Ignacio Amestoy

Ernesto Arias, actor
Ernesto Arias y Borja Cortés, actores
Los actores con el autor y la directora 



Julia Sáez-Angulo
    Fotos: Adriana Zapisek

28/6/26.- Madrid.- La producción de obras teatrales forma parte de la memoria viva del Círculo. Durante décadas, se impulsaron proyectos escénicos que situaron a la institución como un espacio de creación en diálogo con los grandes debates artísticos y sociales de su tiempo.
          Se recupera ahora aquella faceta con la obra El Borbón rojo —coproducida junto a Estival Producciones— que se ha visto en el Teatro Fernando de Rojas del 25 al 27 de junio. Se trata de la tercera entrega de la tetralogía Todo por la Corona, escrita por Ignacio Amestoy, uno de los grandes nombres de la dramaturgia española. La obra revisita la historia reciente de la monarquía española desde una mirada crítica y contemporánea y pone el foco en don Juan de Borbón: hijo de rey, padre de rey y, sin embargo, nunca rey. 
            Quien habría sido Juan III atraviesa su vida desde un presente suspendido, entrenándose —literal y simbólicamente— para un trono que nunca llegó. En ese tránsito le acompaña Francesillo de Zúñiga, bufón y cronista del siglo XVI, que actúa como confidente, entrenador y contrapunto, en un diálogo que mezcla lo trágico y lo irónico.
           La obra recorre, con un tono ágil y a veces burlesco, los episodios clave de la biografía del Conde de Barcelona: su intento de restaurar la monarquía, sus tensiones con Franco, su relación con Juan Carlos y sus continuos desplazamientos ideológicos. Todo ello en un espacio escénico que evoca el Panteón de los Reyes de El Escorial, donde el pasado se activa como memoria viva.
          Dirigida por Ainhoa Amestoy e interpretada por Ernesto Arias y Borja Cortés, la pieza combina teatro documental, humor y reflexión histórica para plantear una pregunta de fondo: qué lugar ocupa esta figura en la construcción de nuestra historia reciente.
        NOTA CRÍTICA.-  Humor, ironía, burla y algunos acentos de ópera bufa se dan cita en esta obra de teatro “El Borbón rojo”, del dramaturgo Ignacio Amestoy. Con un ritmo trepidante, impuesto con acierto al texto por Ainhoa Amestoy, la obra cuenta la historia larga de una vida, desde su sepultura en el panteón real de El Escorial, en un jocundo diálogo anacrónico con Zúñiga un bufón de Carlos V.
    Hay que conocer un tanto la historia de España reciente para comprender mejor el texto. Mi compañera iberoamericana necesitó aclaraciones posteriores.
    No sale tan mal parado don Juan de Borbón, pese a las risas que provoca la obra, en algún momento hasta parece una hagiografía del personaje, si lo contrastamos con su hijo Don Juan Carlos, a quien se llama de continuo, y no de modo elogioso, como “el Pretendiente”. Ciertamente el padre sale mucho mejor parado, quizás por ser el protagonista.
    Y dicho esto, reconociendo la complejidad de una vida como la del Conde de Barcelona, una echa de menos la cita de su relación con el hermano sordomudo don Jaime de Borbón y Battenberg (1908-1975). Tras perder la audición en la infancia por una complicación médica, quedó sordo y desarrolló mudez. Fue presionado por su padre, Alfonso XIII, para renunciar a sus derechos sucesorios al trono español en 1933, en favor de Don Juan. Una situación dramática, que nos se produjo con el tartamudo Jorge VI de Inglaterra, cuyo nombre real era Alberto (apodado familiarmente "Berty".
    Sí, cita en cambio de modo ambiguo el disparo de una pistola (infantil, pero con balines, regalo de un noble español a Juanito y Alfonsito, hijos menores del Don Juan. Tragedia en un forcejeo de niños).
    Se habla de los Borbón como reyes lujuriosos, pero no se atribuye este adjetivo a Don Juan, quien fue igualmente infiel y llegó a plantear en un momento dado abandonar a su mujer, Doña Mª de las Mercedes, para estar junto a su prolongada amante, en su caso, una aristócrata griega, si bien no lo hizo por temor a perder el reino de España, aunque ya lo veía lejos. Doña María  de la Mercedes lo pasó muy mal psicológicamente. Aquella relación fue una verdadera tortura para ella. El Consejo privado de Don Juan le amonestó por esa relación adúltera. 
        
    Don Juan no estuvo presente en el nacimiento de su primer hijo, una mujer, Doña Pilar de Borbón (¡Dios, qué buena reina hubiera sido, si no se exigiera varón!), porque estaba de caza o con su amante (no están de acuerdo los biógrafos).
    En fin, digamos también que Don Juan fue cauto o calculador al no ceder pronto su legitimidad como Juan III, a la espera de ver como se desarrollaban los acontecimientos con su hijo D. Juan Carlos. La astucia de los Borbones, como la de la clase política acendrada es un hecho.    
    En suma, una obra de teatro muy bien llevada a cabo, con una visión algo sesgada, no precisamente muy “monárquica”, que se presta a objeciones ante la opción que plasmó el gran Ignacio Amestoy, al que admiro de veras.
    (Los avatares interesantes de la vida de los Borbones -como todas las vidas que encierran novelas- serían igualmente interesantes en las figura de Don Jaime de Borbón (mudo y dificil para el teatro) o de la Infanta María Teresa – hermana de Alfonso XIII, trabajadora en la Corte y dos veces Princesa de Asturias, a la que el cicatero Gobierno de Canalejas, no permitió un entierro ni funeral de Estado, como pedía el rey. De esto bien lo sabemos las Damas de la Corte de Honor de Santa María la Real de la Almudena, institución que ella fundó).

Ignacio Amestoy, autor
"Panteón de El Escorial", al fondo del escenario

Adriana Zapisek, Ignacio Amestoy, Águeda de la Pisa y Julia Sáez-Angulo
Carmen Gómez de la Bandera, Mónica Maffía, Julia, Águeda, Esperanza D´ Ors y Adriana.

Julia, Ainhoa Amestoy, directora de la obra, Águeda y Adriana.
 

lunes, 19 de enero de 2026

IGNACIO AMESTOY. Homenaje a su trayectoria teatral en la Fundación Universitaria





Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

19/1/26.- Madrid.- Ha tenido lugar el homenaje a toda la trayectoria teatral de Ignacio Amestoy (78), con la publicación de un libro “Ignacio Amestoy,  una pasión española”, escrito por sus compañeros de vida, en la Fundación Universitaria,  con la coordinación de su director Javier Huerta y su hija Amaya Amestoy. Desde la mesa presidencial pronunciaron además palabras de elogio al dramaturgo: Fernando Domenech, estudioso de la obra de Amestoy y el catedrático Julio Vélez.

    Varios actores, que actuaron, en su día, en sus obras, interpretaron fragmentos de las mismas. El aforo del salón de actos estuvo al completo, con la presencia de periodistas como Pedro J. Ramírez, escritores como Lourdes Ortiz, o actores como Ernesto Trías, Luis D´Ors, Arancha... y la misma Esperanza D´Ors, esposa del homenajeado, que fue actriz y hoy, cotizada escultora, así como sus nietos Olaya y Darío.

    Se glosaron los aspectos de Ignacio Amestoy como periodista, dramaturgo, docente y gestor cultural. Hombre trabajador y en perpetua creatividad. Un autor en busca de la verdad y la belleza.

    Ignacio Amestoy (Bilbao, 1947) se formó en el Teatro Estudio de Madrid y se ha dedicado a la escritura teatral, la enseñanza, la gestión cultural y el periodismo. Como dramaturgo, pertenece a la promoción de autores que se han encuadrado en la Generación de la Transición, también llamada del 82. Ad. mirador de Buero Vallejo

    Con más de una veintena de obras dramáticas, destacan Mañana aquí, a la misma hora, que fue la primera (1979) y con la que recibió el Premio Aguilar de Teatro (1980) en su sexta edición, compartido con José Luis Alonso de Santos con la obra El combate de don Carnal y doña Cuaresma; al año siguiente recibió el Premio Lope de Vega por su obra Ederra, con la misma que ganó el Premio Espinosa Cortina de la Real Academia Española a la mejor obra del período 1982-1987.

     En 1986 fue galardonado por dos veces: en el Festival de Teatro de Sitges con el Premio Especial 'Cau Ferrat' y el Premio Ercilla por Doña Elvira, imagínate Euskadi. Repitió en 2001 el Premio Lope de Vega con Chocolate para desayunar y obtuvo el Premio Nacional de Literatura Dramática de 2002 con Cierra bien la puerta, primera parte de la trilogía que completan la premiada también Chocolate para desayunar y El demonio de los ángeles.

    Recientemente trabaja en una tetralogía de los Borbones, y el próximo mes de junio se inaugurará la obra sobre Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona.

    Ignacio Amestoy, que comentó todas las dramatizaciones de su obra llevadas a cabo en el acto, agradeció al final a todos los presentes. Dijo con humor “Malos son los atenienses y más aún si llegan con regalos”. Habló de aquello como “resplandor cálido” Recordó que la esencia del teatro es el conflicto, como Democracia sin conflicto no es democracia. Hizo referencias a su teatro sobre ETA (la banda terrorista). Celebró que al País Vasco haya llegado la paz, “pero tienen que producirse algunos perdones”. Reconoció que en la docencia ha aprendido mucho de sus alumnos, algunos de ellos presentes, que su tesis doctoral fue sobre la tragedia griega, que tiene dos obras teatrales en marcha y concluyó con una cita del dramaturgo irlandés Sean O Casey: “La vida es un teatro, solo que algunos hemos ensayado muy poco”

        Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Ignacio+Amestoy

https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/entrevista-a-ignacio-amestoy--0/html/ffeff01e-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html





jueves, 14 de octubre de 2021

Ignacio Amestoy ingresa en la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, con un discurso sobre "Vascos y Teatro", en un acto en la Matritense

Ignacio Amestoy, escritor


Ignacio Amestoy e Íñigo López de Uralde




Julia Sáez-Angulo

Fotos: Adriana Zapisek

15/10/21.- Madrid.- El escritor vasco, residente en Madrid, Ignacio Amestoy Eguguiren, ha ingresado en la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, RSBAP en un acto presidido por  Íñigo López de Uralde, que ha tenido lugar en la Sociedad Matritense, sita en la Torre de los Lujanes de la capital de España, donde el nuevo socio ha pronunciado su discurso de ingreso bajo el título de “Vascos y Teatro: Loyola, Samaniego, Arana y Unamuno. Las palabras de recepción corrieron a cargo de Íñigo de Yrizar Velasco. 

El discurso ha sido publicado en un libro.

El dramaturgo Amestoy, -que recordó en su inicio al creador vasco Luis de Pablo y a Tirso de Molina en su obra “La prudencia en la mujer” sobre pretendientes castellanos y vascos ante doña María de Molina, con el correspondiente elogio a la mujer vasca- fue haciendo un recorrido por los cuatro autores citados, todos ellos, desde el fundador de la Compañía, con formación o relación en los jesuitas, como él mismo. 

Habló de la importancia que Ignacio de Loyola (1491-1556) daba al teatro, como concepción del universo, tanto en el fondo como en la forma, clave para la representación y la elocuencia en la cátedra, el púlpito y los foros. Su papel fue decisivo en el teatro del Barroco.

El conflicto es siempre esencial en el teatro, señaló Amestoy; para él, la tragedia griega es clave del mismo.

De Félix María Samaniego Zabala (1745-1801), el fabulista de La Guardia (Vitoria). destacó sus años como comisionado en Cortes en Madrid, siempre atento a los salones literarios. Colaboró en “El Censor”, revista crítica del momento.

Del teatro del nacionalista fundador del PNV, Sabino Arana (1865-1903), subrayó su esquematismo didáctico, su simplicidad y escapismo.  Autor de la ikurriña y el nombre de Euzcadi, su teatro nacional era medio de propaganda, no un fin en si mismo.

De Miguel de Unamuno (1864-1936) destacó su sentido dramático, tanto en las novelas como en su teatro. También escribió una comedia “La cuestión de la calabaza”. No le gustaban los actores españoles, como a Valle Inclán. Metió un rejón al “teatro adulterino” de Echegaray, basado simplemente en el adulterio. “La gente se aburre y va a los toros”, decía, y también: “no quiero púbico sino pueblo”.

Por último, Ignacio Amestoy informó de que en su día propuso un Teatro Estable Vasco al lendakari Xavier Arzallus, ex jesuita, que era un devoto de Sófocles y, dada su formación alemana, le gustaba el “Fausto” de Goethe.

Ignacio Amestoy, autor de más de 30 obras de teatro, veinte de ellas representadas, concluyó recordando que Esquilo inventó la tragedia del hombre en libertad, una libertad desde las utopías. Un soñador que dice la verdad. 

    El teatro de Amestoy abarca distintos temas como la mujer en el siglo XXI, la historia y la problemática vasca, como en su obra “La última cena”. Su próximo estreno: “Edipo no mató al padre”

“Te estábamos esperando”, se le dijo a Ignacio Amestoy en las palabras de acogida en la Real Sociedad Bascongada, que se declara ilustrada, social y republicana, al servicio de la humanidad. "Él, Ignacio Amestoy, es un socio activo y productivo", dijo López de Uralde.

Entre los asistentes al acto, diversos autores y actores, además de su esposa, la escultora Esperanza D´Ors y su hija Ainhoa, también consagrada al teatro.

Adriana Zapsek y Esperanza D´ Ors, artistas visuales

Ignacio Amestoy y Julia Sáez-Angulo


jueves, 12 de noviembre de 2020

“Siempre la tragedia griega”. Claves de la escritura dramática por Ignacio Amestoy


Ignacio Amestoy, dramaturgo

Julia Sáez-Angulo

    13/11/20.- Madrid.- Orden y caos, las dos oscilaciones entre las que se mueve la vida del hombre y que la tragedia griega acoge en su seno como ningún otro género literario. El dramaturgo Ignacio Amestoy es el autor del libro “Siempre la tragedia griega”. Claves de la escritura dramática, publicado por Ediciones Complutense, dentro de la colección Investigación Teatral RESAD.

    Javier Huerta, catedrático del Instituto de Teatro de Madrid (UCM) y director del Seminario Menéndez Pelayo, de la Fundación Universitaria Española ha escrito el prólogo del libro, en el que dice que Ignacio Amestoy “lleva lo trágico en su ADN de dramaturgo desde la primera pieza que escribió, “Mañana aquí a la misma hora” (publicada en 1979), hasta una de las que tengo por mejores suyas “La última cena” (estrenada en 2010).

“Ya está bien de reír, muy superiores nosotros en la butaca, de los elementales muñecos, entre grotescos y didácticos, que tanto se prodigan. El teatro debe punzarnos en el pecho y ser espejo inquietador, aunque sea deformante”, decía Antonio Buero Vallejo en su discurso de ingreso en la Real Academia de la lengua, y el prologuista añade:

“Recomendación seguida por Ignacio Amestoy, cuyo teatro ha sido punzante, inquietador, ética y estéticamente comprometido con la tragedia, un bagaje al que ahora suma este ensayo crítico sobre la criatura de sus amores, pues que de verdadera declaración de amor a la tragedia cabe calificarlo, establecida no desde la perspectiva del erudito, sino del creador interesado por los mecanismos que rigen el universo trágico. Con todo, la bibliografía que ha manejado el autor demuestra a las claras el rigor académico con que ha procedido. No en balde fue durante muchos años profesor de Escritura dramática en la RESAD, de la que también fue director”.

La tragedia griega ha conformado la cultura occidental y nos ha conformado a todos. A partir de Esquilo, Sófocles y Eurípides, y observando la configuración del tejido escénico alumbrado por ellos, se observa como su tragedia alimentará a la consecuente comedia aristofanesca y menandrina primero, en una contaminación permanente.

“Siempre la tragedia griega”. Claves de la escritura dramática, de Ignacio Amestoy es un libro clarificador que estudia como la tragedia griega sigue viviendo hoy en la escritura dramática contemporánea en sintonía con lo más profundo del ser humano. Einstein creyó que siempre prevalecería un orden. Para él, Dios no juega a los dados. El Teatro, tampoco. La ilustración griega, que tiene su eje vertebrador en la tragedia, en el conflicto, como la democracia, crece en esa dialéctica.


lunes, 25 de mayo de 2015

Homenaje a Ignacio Amestoy por su libro “Violetas para un Borbón” en la Casa del Lector






Julia Sáez-Angulo

         25/05/15.- El dramaturgo Ignacio Amestoy va a recibir un homenaje en la Casa del Lector, -Matadero Madrid-  por su libro Violetas para un Borbón. La Reina austriaca de Alfonso XII y Dionisio Ridruejo. Una pasión Española. El libro ha sido publicado por la editorial Cátedra en la colección Letras Hispánicas.

El acto tendrá lugar el próximo martes, día 26 de mayo, a las 19,00 horas y en él intervendrán Cesar Antonio Molina,  Fernando Domenech, Pedro J. Ramírez, Juan Carlos Pérez de la Fuente, Francisco Vidal, Jesús Cimarro y Carlos Gil.

Al finalizar se leerán fragmentos de la obra de Ignacio Amestoy por un elenco de actores y actrices como Ainhoa Amestoy, Ernesto Arias, Adolfo Fernández, Nuria Gallardo, Bruno Lastra, Francisco Merino y José Vicente Ramos.

Junto a la estatua de Bertold Brecht

Datos biográficos

Ignacio Amestoy Eguiguren (Bilbao 1947). Más de treinta años en la autoría teatral y una treintena de obras, con el País Vasco como tema, con España como tema, piezas largas y cortas, rituales --sobre todo--  y no rituales, teatro histórico y teatro-documento, la mujer ayer y una tetralogía sobre la mujer hoy --“Si en el asfalto hubiera margaritas”, un verso de Ángela Figuera como lema--, otra tetralogía que tiene que hacerse todavía --sobre los últimos Borbones, iniciada con Alfonso XII--, teatro periodístico…

         El autor está casado con la escultora Esperanza D´Ors.




viernes, 6 de febrero de 2015

Sigmund Freud y C.S. Lewis, diálogo intenso en el Teatro Español






Julia Sáez-Angulo

   El padre del psicoanálisis y un profesor de Historia de la Literatura de Oxford y autor de las Crónicas de Narnia, dialogan intensamente en el escenario del Teatro Español en la obra “La sesión final de Freud” de Mark Saint Germain y dirigida por Tamzin Townsend, en una presentación de la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR.

 “La sesión final de Freud” está interpretada por Helio Pedregal como el Doctor Freud y Eleazar Ortiz como C.S. Lewis. Un interpretación magistral que hace creíble a los personajes que viven en circunstancias ambientales bélicas de la segunda guerra mundial. Hitler como fondo y Chamberlain como primer ministro británico.

La fe y la razón –el discurso por excelencia de Benedicto XVI- se dan cita en las palabras de dos personajes inteligentes, cultos, eruditos, Freud, ateo y Lewis cristiano creyente. El debate sobre la religión, la creencia en el misterio o sólo en la razón que también falla y los mismos científicos contradicen. Es la búsqueda de la luz del hombre.

Los personajes se encuentran en momentos vitales muy diferentes: Freud en la vejez atacado por un cáncer de boca; Lewis en la juventud optimista de la edad y la fe. Ninguno de los dos baja la guardia en sus palabras. Un duelo sin freno, para gozo del espectador.

En encuentro de ambos no es histórico. Solo se sabe que en la agenda de Freud constaba una entrevista con un profesor de Oxford quince días después de su muerte. El autor ha imaginado que ese profesor era Lewis y ha dramatizado ese encuentro que nunca existió.

El Teatro Español, sala pequeña estaba lleno y los está todos los días, lo que indica que hay un público que busca el debate del pensamiento y no sólo la risa de un vodevil.

Teatro de la palabra en suma, al que nos tiene acostumbrados la sala pequeña del Teatro Español. Un aplauso para la UNIR, que está llevando a cabo una gran tarea teatral que le honra. La UNIR está dirigida por Ignacio Amestoy.


   

sábado, 4 de diciembre de 2010

María Pastor, sublime en el papel de Iris en "La máquina de abrazar"



“La máquina de abrazar”
J. Sanchis Sinisterra
Dirección: Juan Pastor
Teatro Guindalera
Martínez Izquierdo, 20. Madrid




Julia Sáez-Angulo

Una obra dramática sobre el tema del autismo y la capacidad o incapacidad de los autistas para comunicarse afectivamente con los otros. Miriam, una psicoterapeuta presenta en un congreso sus primeras conclusiones sobre el caso de Iris, una muchacha autista que parece seguir el lenguaje de las plantas con mayor aceptación y afectividad que el verbal de los hombres.

Miriam, interpretado por la actriz Elia Muñoz, se dirige a un público de asistentes al congreso sobre el autismo, en el que se ha levantado una gran polémica sobre sus investigaciones y conclusiones, donde muchos doctores le hace el vacío. La psicoterapeuta se dirige al público asistente al teatro como si fueran los integrantes y asistentes del congreso.

Iris, interpretado de modo asombroso y sublime por la actriz María Pastor, aparece a los veinte minutos para intervenir e ilustrar las tesis de la psicoterapeuta. Una interpretación difícil en lo que tiene de aislamiento, lenguaje gestual y corporal, pero sobre todo verbal, un lenguaje al que la autista accede de modo lejano, ya que no es el suyo sino el de los otros. María Pastor ya interpretó en la temporada anterior el papel de la protagonista ciega Molly Swinny; pero en esta ocasión el personaje le ha exigido un lenguaje corporal suplementario.

La obra transcurre en una tensión dramática expectante en cuya parte final se habla del abrazo, dosificado y sin hacer daño que la autista necesita. Utiliza para ello una máquina de abrazar que le proporciona esa calidad y esa calma a su sistema nervioso, según el ritmo o la intensidad que ella desee (la “máquina de abrazar” fue inventada por Temple Grardin, profesora de la Universidad de Colorado (Estados Unidos de América) y se ha comercializado para autistas e hiperactivos).

“Frida”, una sorprendente planta de interior

Juan Pastor tiene un pequeño papel al final, como profesional que interrumpe la disertación para clausurar la exposición de la psicoterapeuta y, por ende la de Iris, por haber consumido el tiempo facilitado para ello. “Frida”, una gran planta de interior presente en el espacio escénico, tiene también su “protagonismo” singular.

Teresa Valentín-Gamazo es la productora y responsable del vestuario y ambientación, con la ayuda de Aitana Blanco. Pablo Jaenike se ocupa de la iluminación y David Benito de los audiovisuales que juegan un papel importante en esta pieza teatral. Manuel Benito y Pablo Puluche actúan como técnicos de sala.

Con esta obra, “La máquina de abrazar”, el Teatro Guindalera cierra el “Ciclo de autores Españoles Contemporáneos”, por los que ha pasado, entre otros, Ignacio Amestoy, con su polémica obra “La última cena”, que se representará en breve en Alicante. Una obra tensa y dramática sobre las relaciones familiares padre/hijo de un terrorista de ETA.

El próximo día 22 de diciembre, el Teatro Guindalera pondrá en escena “La larga cena de Navidad” de Thomton Wilder. Guindalera “un gusto teatral” figura entre las primeras salas madrileñas pequeñas y privadas que lleva a cabo una gran programación dramática.

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