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martes, 17 de febrero de 2026

“LUCES DE BOHEMIA”, gran versión de la obra de Valle Inclán en el Teatro Español, dirigida por Eduardo Vasco. El esperpento llevado al desideratum




Julia Sáez-Angulo

18/2/26.- Madrid.- “Luces de bohemia”, esta gran obra de teatro del escritor Valle Inclán, ha logrado, una vez más, nueva representación en la escena, como gran obra clásica que es, que es lo mismo que decir: permanente. El Teatro Español nos ofrece una nueva y potente versión de esta pieza coral, a base de escenas en un Madrid de bohemia y miseria. Obra dirigida por Eduardo Vasco e interpretada por Ginés García Millán y Antonio Molero en los papeles principales de Max Estrella y Don Latino.

 Eduardo Vasco su director explica el porqué de esta vuelta de “la noche de Max Estrella”: “En el Teatro Español teníamos muchos motivos para representar la pasada temporada Luces de bohemia, más allá de nuestra sempiterna pasión por Valle-Inclán y de que sea una obra trascendental de nuestro repertorio; quizás la pieza dramática más bella, más importante de la literatura dramática española del Siglo XX.

De entre todos los motivos uno, si quieren, de carácter institucional, era celebrar en el 2024 el centenario de su edición definitiva. Es sabido que, aunque parte de la obra había aparecido por entregas en el semanario “España” durante cuatro meses de 1920, su edición completa en libro, con variaciones decisivas, tal y como la conocemos hoy se publicó en 1924 incluida en Opera Omnia, ese cuidado proyecto editorial de aires modernistas que el propio escritor realizó de sus obras.

Otra razón de gran peso, más vinculada con nuestro amor a la profesión, fue que, por increíble que parezca, el periplo del poeta ciego y el golfo hispalense durante la noche madrileña nunca se había representado sobre las tablas de este teatro. Sabemos (al menos así apareció en la prensa de la época) que Cipriano de Rivas Cherif, ese hombre de teatro esencial en la historia de nuestro arte escénico, tuvo el propósito en 1932, durante su etapa en el Español, de llevar a escena este primer esperpento del escritor gallego en el contexto de una temporada estival de gran teatro popular. Pero aquel proyecto nunca se llevó a cabo, así que, de alguna manera, sentimos que aquel era un buen momento para que Max Estrella y toda la bohemia de su tiempo habitasen, por fin, nuestro escenario.

Y ya en esta temporada 25/26 otra razón —esta ocurre pocas veces— se ha sumado a las anteriores: la extraordinaria acogida que tuvo el espectáculo, definitorio de nuestra nueva etapa, entre oficiantes y espectadores. Así que reponemos estas Luces de bohemia con una alegría inmensa y la seguridad de que siempre es un buen momento para volver al “gran don Ramón de las barbas de chivo” que adoró su contemporáneo —y personaje— Rubén Darío.

Conviene recordar que hasta los años 60 no comenzamos a dar al teatro de Valle-Inclán la consideración que merecía, sobre todo en escena, así que podemos hablar de don Ramón como de un clásico reciente de nuestro repertorio escénico, acaso ya (con permiso de Lorca y los áureos) el más estimado, el más admirado por un oficio que tuvo que desarrollar lenguajes nuevos y dejarse calar por las vanguardias para asimilar aquella propuesta postmodernista, que se antojaba casi como un enigma. Y aquí estamos de nuevo los del teatro: tratando de representarlo mientras intentamos entender y asimilar su densidad estética, deslumbrante e inalcanzable.

Como sucede con todas las grandes obras, Luces aparece en cada época, en cada generación, como un faro que ilumina el presente y, en nuestro caso, lo hace desde un pasado que nos pertenece y que nos ha convertido en lo que somos: herederos de los hipogrifos de Calderón, de los caprichos de Goya, de Quevedo y Cervantes, y de los folletines y las parodias escénicas de aquel Madrid absurdo, brillante y hambriento, y de tantas cosas... Por eso necesitamos retomar en escena cada cierto tiempo la elegía de Malaestrella, y reencontrarnos con aquella sátira, ¡tan española!, tan lejana en estos tiempos en los que parece vetada la práctica del humor inteligente en este país hipersensible”.

Un reparto de 25 actores que ponen en pie, con maestría bien dirigida, una sociedad agitada por la pobreza y el anarquismo del momento, con una interpretación hermosa subrayada por acordes musicales.




viernes, 21 de febrero de 2025

“NATACHA”, de Luisa Carnés. Adaptación y Dirección: Laila Ripoll, en el Teatro Español

Del 11 febrero al 30 marzo 2025


            L.M.A.

    21/2/25 .- Entre la tragedia griega, la novela social y el folletín, “Natacha” presenta un personaje femenino dramático, desgraciado, rebelde en su interior, pero incapacitado para el disfrute y el amor en la vida cotidiana. Eso le lleva, casi, a un paso final a lo Anna Karenina.

    La novela de Luisa Jarnés, publicada en 1930,  ha sido adaptada y dirigida por Laura Ripoll con maestría, con actores que llevan a cabo su papel con rigor y acierto en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español, donde también se representa “Historia de una escalera” de  Buero Vallejo, otro drama de pobreza y miseria, algo que no está tan lejos de nuestros días, donde las estadísticas en este campo suben, aunque se manifiestan en otras esferas sociales.

*****

    “Natacha”, una historia de contenido social publicada como novela por Luisa Carnés en 1930 y adaptada y dirigida por Laila Ripoll (que se triunfó con otra adaptación de la misma autora de “Tea Rooms”) llega del 11 de febrero al 30 de marzo. Ripoll vuelve a adaptar una novela de Luisa Carnés para umergirnos en el complejo ambiente de las mujeres obreras de un taller textil de principios del siglo XX. El elenco de esta producción del Teatro Español está conformado por Natalia Huarte, Pepa Pedroche, Jon Olivares, Fernando Soto, Isabel Ayúcar y Andrea Real.

«Natacha» es una novela escrita por Luisa Carnés, una de las autoras más importantes del siglo XX en la literatura española. Publicada por primera vez en 1936, «Natacha» es una de las obras más representativas de Carnés y se destaca por su enfoque en la vida de las mujeres y la crítica social en la España de su tiempo.

    Luisa Carnés, (Madrid, 1905) fue una escritora y periodista comprometida con las causas sociales y feministas. Su obra se desarrolla en el contexto de la Segunda República Española, un periodo de grandes cambios y tensiones en España, antes del estallido de la Guerra Civil en 1936. Durante este tiempo, Carnés estuvo involucrada en movimientos feministas y sociales, y su trabajo refleja su preocupación por las condiciones de vida de las mujeres y las clases trabajadoras.

    Sinopsis.- La obra narra la vida de una joven mujer llamada Natacha que, a lo largo de la novela, busca un sentido de identidad y propósito en una sociedad que limita sus opciones y oportunidades. La protagonista es una mujer moderna y ambiciosa que enfrenta las dificultades de ser mujer en un contexto socioeconómico adverso.

    La historia se centra en las luchas personales y sociales de Natacha, quien trabaja en el mundo de la moda y el entretenimiento. A través de su experiencia, la novela explora temas como la opresión de las mujeres, las dificultades laborales y el deseo de independencia. Natacha es un personaje que busca liberarse de las normas sociales restrictivas y encontrar su propio camino en un mundo que a menudo le resulta hostil.

Reparto (por orden de intervención):

Gabriel Vergara: Jon Olivares

Madre/Doña Ada: Pepa Pedroche

Natacha: Natalia Huarte

Ezequiela/Salud: Isabel Ayúcar

Almudena/Elenita: Andrea Real

Don César: Fernando Soto

sábado, 1 de mayo de 2021

“Preludio”, la obsesión de León de Vega por la vida y por Chopin en el teatro, en monólogo de Daniel Ortiz


Daniel Ortiz, actor en "Preludio"


Julia Sáez-Angulo

2/5/21.- Madrid.- Zola escribió la célebre novela “La obra maestra”, la obsesión de un artista pintor por la perfección, que lo lleva con frecuencia a lo imposible y la tragedia. León de Vega fue un virtuoso pianista español que luchó por dominar los preludios de Chopin y quiere interpretarlos a la perfección -a su manera- y lucha con ellos a la vez que con la vida, una existencia marcada por un trauma de infancia.

Ochenta y cinco minutos de un monólogo muy bien interpretado por Daniel Ortiz -que adapta la novela del crítico musical y narrador Jesús Ruiz Matilla-, y la interpreta, por lo que se trata de un trabajo dramático creado de principio a fin por el actor. Madrid Matadero de El Teatro Español acoge esta obra dura y difícil, resuelta por un gran actor.

Ya la novela adolece en sí de cierta exageración y tendencia al esperpento al hablar de León de Vega de sí mismo y de los demás, algo que se traduce en el monólogo dramático del teatro. León de Vega es virtuoso obsesivo, perfeccionista, ególatra, egótico, menospreciador, solitario, nada empático, bisexual, maniático hasta lo indecible… Sobreactuado. Un artista consagrado al dios Exceso. Corrosivo. Le faltan unas gotas de humanidad para ser más creíble, menos maniqueo. Todo ello aparece en una obra dura, no sé si del todo acorde con la realidad del personaje interpretado, pero sí, bien esculpido para el escenario. Los personajes de la madre, el representante, el afinador y otros varios aparecen solo en la palabra del propio León de Vega representado. 

Daniel Ortiz es un magnífico intérprete que con el monólogo ocupa brillantemente la escena y pone en pie, al ritmo de los 24 preludios de Chopin, la bisexualidad notoria de León de Vega, el drama de un recuerdo infantil que horada su pensamiento y que solo salva la música. El deseo de éxito y el rechazo inaceptable.

“Lo raro es vivir” es el título de un libro de Carmen Martín Gaite, título que elogió en su día Gabriel García Márquez. Hay vidas tan marcadas que solo se combaten o palian con el arte, aunque el pronto final queda diseñado en la existencia. La madurez en la vida es el arte de gestionar dificultades y traumas. León de Vega se quedó en un caprichoso Peter Pan, obsesionado por los preludios de Chopin, que no supo gestionar sus traumas.


FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

DIRECCIÓN Y DRAMATURGIA: DANIEL ORTIZ A PARTIR DE LA NOVELA HOMÓNIMA DE JESÚS RUIZ MANTILLA

REPARTO: DANIEL ORTIZ

MÚSICA: FRÉDÉRIC CHOPIN, 24 PRELUDIOS, OP. 28

VESTUARIO: REYES CARRASCO

ESPACIO SONORO: ÁLVARO GÓMEZ

FOTOGRAFÍA Y DISEÑO GRÁFICO: GOYO DE PACHECO

ESCENOGRAFÍA: ARTE & DESMAYO

PRODUCCIÓN: ARTE & DESMAYO


lunes, 29 de marzo de 2021

“La señorita Margarita”, la educación y la libertad de cátedra con humor, en el Teatro Español

Petra Martínez en "La señorita Margarita"


Julia Sáez-Angulo

29/3/21.- Madrid.- Viendo la obra teatral “La señorita Margarita” del brasileño Roberto Athayde me venía a la memoria la idea de libertad de cátedra, donde cada profesor suelta su pensamiento e ideología, cuando no “paridas”, a los alumnos. Esta es una vivencia personal para cada uno que haya asistido a la escuela, colegio y universidad pública y/o privada.

Doña Margarita es una profesora de octavo de la ESO, a la vieja usanza -la nueva no es que haya mejorado mucho- en que va desgranando sus conocimientos en medio de su estilo entre simpático, inane y autoritario. La libertad de cátedra se contradice con frecuencia con la libertad de escuela, un derecho de padres y alumnos frente a esa libertad de cátedra desde la que se enseña con impunidad reaccionarismo o marximo leninismo (vaya ud, a algunas facultades de Ciencias Políticas españolas), por poner algunos ejemplos vivos de nuestra historia reciente, actual y vivida. ¿Cuál de ambos derechos es más importante? Elegir el ideario educativo es una vieja aspiración frente al Estado Leviatán.

“Doña Margarita” -Petra Martínez- es simpática, graciosa, egótica hasta hablar en tercera persona sobre sí misma, está como una chota, con sus antecedentes personales variopintos que inevitablemente vierte en sus clases sin venir a cuento, con una gracia o una brutalidad que provoca la hilaridad del espectador, aunque a veces, ese mismo espectador lamenta que la caricatura no sea una crítica más seria y profunda de lo que se vierte en los alumnos por mor de la libertad de cátedra o los corsés de los programas estatales donde abunda hoy lo políticamente correcto velis nolis. Donde la libertad es herida siempre. 

Educar con sentido crítico es educar, porque el “Ego Magister dixit” solo cabe para los mesías. Por cierto, la expresión latina “motu proprio” no lleva la preposición “de”, como se dice en el texto del escenario sin ánimus iocandi.

En suma, una obra paródica para reír y establecer una lejana crítica a la educación, la escuela, el colegio, la Universidad, los profesores…donde parece ausente la inspección de rigor necesaria -así nos va- y el respeto a la libertad de todos. Algunas secuencias o gags resultan algo prolongadas, como la de imprecar a los espectadores en la repetición de unos logos. La parodia a veces resulta excesiva o reiterada.

La coda final de Petra Martínez es un monólogo sobre su vida privada y no un diálogo con los espectadores. Pero la actriz es tan simpática…

Una producción de La Estampida con la colaboración de Nara.



FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

ADAPTACIÓN Y DIRECCIÓN: JUAN MARGALLO

TEXTO: ROBERTO ATHAYDE

REPARTO: PETRA MARTÍNEZ

DISEÑO DE ILUMINACIÓN: LETICIA L. KARAMAZANA

DISEÑO DE SONIDO: JUAN MARGALLO

DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO: ALESSIO MELONI (AAPEE)

FOTOGRAFÍA Y VÍDEOS: SUSANA MARTÍN

ILUSTRACIONES: QUIQUE SANTANA

AYUDANTE DE DIRECCIÓN: AÍDA DE LA ROCHA

UNA PRODUCCIÓN DE LA ESTAMPIDA CON LA COLABORACIÓN DE NARA



lunes, 8 de febrero de 2021

“Siempreviva”, obra de Don Delillo sobre la eutanasia en Matadero Madrid


"Siempreviva" (Foto Teatro Español)


    Julia Sáez-Angulo

8/2/21.- Madrid.- 

    Nacido en el Bronx, en el seno de una familia católica de origen italiano, Don DeLillo (1936) es uno de los novelistas vivos más importantes de Estados Unidos. Admirador confeso de Norman Mailer, Franz Kafka y de Thomas Bernhard, recibe de ellos en su estilo, el análisis de la psicología del individuo y la observación de su condición moral, la crítica mirada hacia la sociedad contemporánea y el uso de un particular sentido humor, que unas veces afloja y otras comprime.

    "Siempreviva", nombre común de la flor a la que hace referencia el original Love-lies-bleeding, lanza desde su título un guiño macabro al tema tan recurrente en la obra del autor: la muerte en la sociedad contemporánea, en esta ocasión tratado como una aproximación en forma de debate moral sobre la muerte asistida y el momento en que la vida deja de tener sentido.

Los personajes confluyen alrededor del lecho de Alex Macklin, un artista de éxito que a los 70 años se encuentra cercano a la muerte en estado vegetal permanente. Los otros tres personajes decidirán su destino: Lia, su joven esposa, con la intención de permitirle una muerte natural, y su exesposa Toinette y su hijo Sean, que desean ayudarlo a dejar el mundo con dignidad, creyendo que él no hubiera querido terminar sus días entubado de tal manera.

“Una familia que afronta un dilema que, observado de cerca, ahí donde se cruzan antiguos conflictos e intereses creados, no trata tanto sobre la eutanasia como sobre la dependencia emocional, la lealtad y el amor en las vidas de estos personajes desencantados”, escribe Salva Bolta, el director de la obra en su presentación.

    “¿Cuándo se convierte en obsesión un acto de ternura, en algo incluso anormal, en cierto modo enfermizo?, nos pregunta uno de los personajes. El teatro de Don DeLillo, del mismo modo que sus novelas, nos aproxima a un lugar incómodo que no nos deja indiferentes. Sin duda”.


Crítica de la obra

La semántica nos encubre o nos delata, según se mire. La “muerte asistida” de la que habla el director es simple y llanamente eutanasia, que ya de por sí, si nos atenemos a la etimología es un “buen morir” y no precisamente un “buen matar”, que es el anverso o reverso de lo primero.

“Siempreviva” sí es una obra que habla de eutanasia, aunque Salva Bolta diga que no. Lógicamente se envuelve en memoria, recuerdos y emociones de quienes le rodean en última instancia y debaten sobre si hacerlo o no y de como convencer al cónyuge con poder legal en vivo. No se habla tanto de herencias, pero se podría presumir.

Es una obra dura, en la que el espectador está ansioso por ver como deriva la situación, sin convencen a la joven esposa, si gana o no grana el método de exterminio. Estado vegetal es duro; 70 años no son muchos en una época que toma los 80 como referente vital razonable. Un trío de actores que dilucidan una situación ante el cuerpo con vida. 

La eutanasia, al igual que la homosexualidad, son temas que vemos con frecuencia y vamos a ver más en los escenarios. La vida y el arte se conectan. La visión apreciación y aprehensión e imposición de los valores también. No todos están de acuerdo y conviene dejar fluir las conciencias sin llevarlas contra la pared con el arma de la palabra unilateral.

    Otro guiño macabro es que "Siemprviva" se represente en Mataderomadrid.


FICHA TÉNICA

VERSIÓN Y DIRECCIÓN: SALVA BOLTA

BASADO EN SANGRE DE AMOR ENGAÑADO, DE DON DELILLO

REPARTO: FELIPE GARCÍA VÉLEZ, MÉLIDA MOLINA, MARINA SALAS Y CARLOS TROYA

DISEÑO DE ESPACIO ESCÉNICO: PACO AZORÍN Y ALESSANDRO ARCANGELI

DISEÑO DE ILUMINACIÓN: LUIS PERDIGUERO

DISEÑO DE VESTUARIO: IKERNE GIMÉNEZ

COMPOSICIÓN DE MÚSICA ORIGINAL: LUIS MIGUEL COBO

AYUDANTE DE DIRECCIÓN: JUANMA ROMERO GÁRRIZ

RESIDENCIA DE AYUDANTÍA DE DIRECCIÓN: ÍÑIGO SANTACANA APAOLAZA

FOTOGRAFÍA CARTEL: ESMERALDA MARTÍN

FOTOGRAFÍA ESCENA: JESÚS UGALDE

UNA PRODUCCIÓN DE TEATRO ESPAÑOL

lunes, 7 de diciembre de 2020

“El beso”, una obra teatral de camino, diálogo y en marcha, en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español


Isabel Ordaz, Santiago Molero


Julia Sáez-Angulo


7/12/20.- Madrid

    Sinopsis.- Una mujer a la espera de unos resultados clínicos y un hombre en busca de inspiración se encuentran en plena naturaleza, concretamente en un paisaje de montaña de los Países Bajos. El destino quiere que estos dos desconocidos caminen juntos un buen trecho conociéndose poco a poco, pero sin saber si realmente son quienes dicen ser. El beso es una tragicomedia contemporánea escrita por el dramaturgo holandés Ger Thijs que reflexiona sobre la vida y sobre la muerte. La versión que nos ocupa cuenta con la dirección de María Ruiz y el protagonismo de Isabel Ordaz y Santiago Molero.

Comentario crítico.- El encuentro de un hombre y una mujer que con situaciones sociales muy diferentes, con desconfianzas y reservas iniciales van dando paso a un intercambio de palabras, situaciones y sentimientos muy bien graduados en la actuación de los protagonistas. Ella, una mujer estirada, casi soberbia, pero con un problema a cuestas que la hace vulnerable. Él un hombre más confianzudo, rudo y directo, con humor y cierta paciencia. La posición de partida de ambos es muy diferente y esto va dando lugar a cierto humor tranquilo y refrescante en el espectador que no sabe como va a acabar aquello, si habrá chispas o encuentro. De todo hay a lo largo de la hora y media de la función y los actores lo gradúan con arreglo a las suposiciones y avance de la relación y “confianza” entre ambos, lo que no quita un malentendido o una provocación, depende de como se mire. 

La actitud de mujer pija y distante de ella está magníficamente interpretada con todo su engolamiento inicial, que no se despega del todo, por la actriz en escena.

La vestimenta de ambos también habla de su posición y el montaje en un elevado del bosque está bien logrado para mirar el horizonte y reflexionar sobre el mismo. Un diálogo sencillo y directo que envuelve cargas de profundidad que van estallando paulatinamente. Una obra hermosa con final abierto de la vida que continúa a los Chejov en “El tío Vania”. Lo importante es el camino, porque el fin, ya se verá.

    Isabel Ordaz y Santiago Molero protagonizan una tragicomedia que reflexiona sobre la vida y sobre la muerte


Ficha técnica

Género: Tragicomedia

Contemporánea

Fecha: Desde 5 de diciembre de 2020 hasta 3 de enero de 2021

Dónde: Teatro Español. Sala Margarita Xirgu.

Dirección: Príncipe, 25

Horarios: De M a S a las 20.30 h. D a las 19.30 h.

Precios: 18 euros

Venta anticipada: En taquilla y www.teatroespanol.es

Autor: Ger Thijs

Compañía: Teatro Español / Narea Producciones / Producciones Come y Calla

Director: María Ruíz

Intérpretes: Isabel Ordaz, Santiago Molero

Duración: 1 h 25 min



sábado, 21 de noviembre de 2020

Benito Pérez Galdós y las mujeres en “Sombra y Realidad” del Teatro Español

"Galdós: Sombra y realidad" en el Teatro Español



Julia Sáez-Angulo

22/11/20,- Madrid.- Benito Pérez Galdós y las mujeres, podría titularse la obra puesta en escena, “Galdós: Sombra y Realidad” en el Teatro Español. Mujeres reales e imaginarias, de arriba y de abajo en su clase social. Reales como a la prima cubana Sisita; la mediocre actriz Concha Morell; la escritora y condesa Emilia Pardo Bazán;  la modelo Lorenza Cobián, con la que tuvo a su hija María, y que acabó suicidándose -como algunas compañeras de Picasso lo hicieran más adelante-. Hay hombres que no satisfacen o no saben hacer felices a las mujeres que topan en su existencia. Da que pensar en el caso de Don Benito, por más que Ignacio del Moral y Verónica Picaflores, autores de "Galdós: Sombra y realidad" lo presenten como alma cándida y hasta buenaza en su texto para el Teatro Español. El escritor canario tenía algo o mucho de picaflores.

    La obra permanecerá en cartel hast el próximo 13 de diciembre.

Junto a las mujeres reales están las imaginadas nacidas de su mente y escritura, seguramente acendradas en la observación -Don Benito era un voyeur- de la vida cotidiana: Fortunata, Jacinta, Tristana… Todas ellas han dado protagonismo a sus novelas u obras de teatro.

Benito Pérez Galdós (1843 -1920), el escritor canario/madrileño/santanderino, de acuerdo con las ciudades que marcaron su vida, ha recibido un buen homenaje en el centenario de su muerte. Se le ha reconocido como el segundo grande de las letras españolas, después de Miguel de Cervantes y se han llevado a cabo numerosas exposiciones y representaciones, pese a la pandemia.

“Galdós: Sombra y realidad” recrea de modo fugaz la intimidad del escritor con las mujeres de su vida, porque como señala la Pardo Bazán era tímido en el exterior y apasionado en la vida privada. La recreación de los autores de la obra queda un poco como fantasmagoría evanescente, que sugiere más que dice sobre el autor,  hecha y dicha con clara simpatía y sin crítica alguna. Mujeres en sombra y sin la consistencia de una atención individualizada.

    Interesante el movimiento de muebles de cada una de ellas para terminar formando en el escenario ese salón, que bien pudiera estar en el palacete santanderino de Galdós, que la ciudad cántabra dejó demoler para lamento de hoy.

*****

Pilar G. Almansa, directora de la obra teatral escribe:  "Toda obra es una forma de autobiografía", decía Oscar Wilde. Con los años, cada vez me interesa más la persona que hay detrás de los versos o las pinceladas, y no falla: la afirmación de Wilde me resulta cada vez más verdadera.

Bucear en la vida de Benito Pérez Galdós me ha revelado que las monumentales obras de ficción realista y universal que nos dejó como herencia son también una plasmación de sus deseos, contradicciones, obsesiones y sentido del humor. A veces, su correspondencia casi literal con su biografía es asombrosa. Así, sus novelas se convierten en una conversación íntima entre el lector y Benito. Entre Benito y yo.

Como Concha Ruth, Teodosia, Emilia, Lorenza y tantas otras, también he caído rendida al encanto de su verbo, a su guasa (¡Benito me hace reír a carcajadas!), a sus observaciones de fina ironía (que tanto me revelan de los otros y de mí misma), a su enorme humanidad de desclasado socialista. Benito es, sin duda, sorprendente, genera confianza, ama la vida. Benito no quiere mentirse a sí mismo ni a nadie. Benito cree que puede haber un mundo mejor. ¿Quién no se enamoraría de él?

En el montaje queremos quitarle el blanco y negro que, por la fotografía de la época, marca nuestro imaginario de Galdós y su época, y transmitir lo que realmente fue: un periodo vibrante, lleno de esperanza y rabia, de rupturas y promesas, pero. sobre todo, de amor libre, sin complejos y real. Si es que alguna vez alguien supo lo que es la realidad. Deberíamos preguntarle a Benito.


FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

DIRECCIÓN Y ADAPTACIÓN A ESCENA: PILAR G. ALMANSA

TEXTO: IGNACIO DEL MORAL Y VERÓNICA FERNÁNDEZ  

REPARTO: MARTA ALEDO, CARMEN CONESA, AMPARO FERNÁNDEZ, JESÚS NOGUERO, DIANA PALAZÓN, MARÍA RAMOS Y AINHOA SANTAMARÍA

PIANO: CARMEN CONESA

ESPACIO ESCÉNICO: JOSÉ LUIS RAYMOND (AAPEE)

AYUDANTE DE ESCENOGRAFÍA: LAURA ORDAS

DISEÑO DE ILUMINACIÓN: CARLOS TORRIJOS (AAI)

DISEÑO DE VESTUARIO: VANESSA ACTIF

COMPOSICIÓN MÚSICA ORIGINAL: MARIANO MARÍN

MOVIMIENTO ESCÉNICO: AMAYA GALEOTE

AYUDANTE DE VESTUARIO: MÓNICA TEIJEIRO

AYUDANTE DE DIRECCIÓN: MANU BÁÑEZ

Producción del Teatro Español


domingo, 8 de noviembre de 2020

Mujeres en la obra de Galdós. “Electra” Lectura dramatizada en el Teatro Español, Sala Margarita Xirgu




Julia Sáez-Angulo


8/11/20.- Madrid .-  El protagonismo femenino en la literatura es numeroso, aunque nuestros dos arquetipos literarios universales, Don Quijote y Don Juan, son hombres. El Teatro Español ha querido hacer un recorrido por las mujeres de la obra de Benito Pérez Galdós, para conmemorar su centenario y tuve el deseo de ver su “Electra”, un clásico griego revisitado por unos cuantos escritores de distintas latitudes occidentales.

La sorpresa y perplejidad, al comenzar la lectura dramatizada de “Electra”, es que un personaje me suelta de entrada la moraleja o moralina de la obra. En la Escuela de Periodismo se nos enseñaba con humor que “el lector es tonto, pero no tanto”. Por analogía: “el espectador es tonto pero no tanto”. No hay que teledirigirlo. Me irritó, eso es lo cierto. Después la lectura interpretativa de los trece “actores” sentados en sillas, con variedad de acentos y razas: blanca, negra, oriental, latinoamericana…, resultó aceptable, salvo el acento demasiado oriental de la protagonista, Electra, demasiado marcado, lo que distrae a la hora de seguir el texto.

Bien resuelto el tema de las apariciones, algo complicado, al menos en el origen del estreno, y buenas voces las de Ojeda, el marqués o Máximo. Se seguía bien el melodrama -folletín o telenovela (toda tragedia lo es)-, pese a los dos contratiempos citados. El desmadre fue al final con el himno de Riego, que no le vi la oportunidad ni la gracia, salvo el empeño de la dirección de poner la interpretación o el punto de principio y de final con sus obsesiones. No dejó volar la obra a su aire, por revolucionaria que fuera en su estreno, ahora quedan algo más lejos las convicciones del autor.

“Chicas de Galdós”

El texto discursivo de las mujeres Galdós se presenta así en el Teatro Español vía Internet (con la pandemia no se tocan papeles):

“Algunas de tus chicas, como las de Almodóvar, “las chicas Galdós”, se han organizado para rendirte homenaje y darte gracias por darles vida. Isidora, trabajadora y voluntariosa. Electra, magnética y revolucionaria a su pesar. Laura de la Cerda, enferma y frágil, prudente y compasiva. Lucrecia con Nell y Dolly agarradas de su mano. Bárbara, con pose de estatua griega. Casandra, con la mirada perdida y Celia, curiosa y decidida. Siempre fuiste un “mujeriego”, criado por mujeres, enamoradizo y deseando siempre su compañía.

“Sin mujeres no hay arte; [...] Ellas son el encanto de la vida, el estímulo de las ambiciones grandes y pequeñas; origen son y manantial de donde proceden todas las virtudes. [...]. Obra de ellas son los más gloriosos triunfos del bien; obra nuestra las privadas desdichas y las públicas catástrofes. Es destino ineludible de ellas amar al hombre y este debe consagrarles toda su inteligencia y su amor entero.”

Las “chicas Galdós” han quedado para “gandulear” por el centro de Madrid, igual que solías hacer, y reunir un buen ramo de flores, flores exóticas, multirraciales, multiculturales, de colores brillantes y variados, con perfume a las Canarias de tu infancia, como una metáfora del actual Madrid. Han subido con paso alegre por la Cuesta de Moyano para dejar bajo tu estatua muchas, muchas flores frescas, las que te gustaban: “Cuando las rosas mueren, el mundo se pone serio.” Un ramo de flores frescas. Flores para Galdós.

ELECTRA                                                            

6 > 8 noviembre

Dirección Ester Bellver

Dramaturgia Irma Correa

Con Emilio Buale, Huichi Chiu y Abdelatif Hwidar


viernes, 18 de septiembre de 2020

“CON LO BIEN QUE ESTÁBAMOS (FERRETERÍA ESTEBAN)”, en el Teatro Español

 
Carmen Abrantes y Jorge Usón



L.M.A.

    19/9/20.- Madrid .- Una comedia o una farsa tragicómica espléndidamente dirigida por José Troncoso e interpretada con suma plasticidad por dos grandes: Carmen Barrantes y José Usón. Una pareja, Esteban y Marigel que se debaten en la monotonía de la vida de ferreteros y solo el sueño, la imaginación y la fantasía de él, a partir de dos acontecimientos, les permite lanzar vuelos al aire, a la vida, a la existencia, pero todo tiene un plazo, un objetivo, aunque sea descabellado.
          Interpretación, canto y cuento. Relato que imita sobre las tablas las incidencias de la fantasía de Esteban, enfrentada a la realidad roma de Marigel. Todo con ligero acento rústico, rural, maño, sin abusar… Viaje a Canarias, avión, volcán por medio… El leguaje vivo de los gestos, más primitivo y elocuente que el hablado. Imprecaciones al público -sin agresividad. Teatro para disfrutar, pasar buen rato y reflexionar sobre el precio que se paga por romper las rutinas y embarcarse en mundos paralelos de fantasía, quizá deseo. ¿Quién lo sabe? La locura y las obsesiones frisan en estos casos la vida. El hombre aquí es la imaginación fantasiosa y la mujer, la de los pies en la tierra. Algunos momentos se funden.

      La sinopsis vendría a ser: Esteban y Marigel tienen una ferretería. Esteban y Marigel se quieren. Esteban y Marigel son felices y no se hacen muchas preguntas. Todo muy bien.Ellos son, Esteban y Marigel y punto.Pero un día el Teatro viene al pueblo y Esteban deja de ser Esteban… Fascinado por la experiencia, Esteban ya no puede volver a ser el mismo. Algo ha cambiado en él. A partir de ese día, “La Música” lo posee, literalmente, convirtiendo su vida entera en un grotesco musical, incomprensible a los ojos de un pueblo como en el que viven. Y Esteban empieza a decir la verdad cantando todo el rato… Arder y cantar. Una producción de Nueve de Nueve Teatro

Ficha artística
Dirección y dramaturgia: José Troncoso
Reparto: Carmen Barrantes y Jorge Usón
Pianista      Néstor Ballesteros
Composición y dirección musical:   Mariano Marín
Iluminación: David Picazo
Escenografía y vestuario:   Juan Sebastián Domínguez
Una producción de Nueve de Nueve Teatro

domingo, 5 de enero de 2020

“Rebota rebota y en tu cara explota”, monólogo incontinente de Agnés Mateus en el Teatro Español


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Agnes Mateus (No hubo huevo en la representación)


Julia Sáez- Angulo

            5/1/20 .- Madrid.- Una iba con la idea de una obra teatral sobre la violencia de género, acorde a la publicidad de la obra, pero de entrada y de intermedios, se encontró con un monólogo incontinente al estilo más puro de Carmen Calvo, donde todo sonaba a cabaret o casi cabaret con chistes más o menos fáciles escorados siempre en la misma dirección, lo que le quitaba ecuanimidad al discurso demasiado monocorde.
            La danza del principio y el fin con música infernal, sencillamente insoportable. Era el último día de la función en la sala Margarita Xirgu del Teatro Español.

            Unos se reían ante el monólogo reiterativo de nombres y apellidos o nombres sin apellidos, otros seguíamos impávidos en la butaca: Claro que practicar la empatía no siempre es fácil, porque depende del background, los antecedentes personales, culturales, sociales, políticos y demás... Quizás con el tiempo haya que citar a los públicos por sociología pura.

            Agnes Mateus es una buena donna, -que no prima-, en escena, pero la obra es fallida. La tercera o cuarta parte, la que se esperaba al fin más seria respecto al objetivo “vendido”, se limita un enterramiento en tierra y a un reportaje de proyección de nombres, que con un panel delante los entrecortaba.

            Está claro que no me gustó la obra, que no me convenció, pero soy humilde y digo como el Gallo: “hay gente pa tó”.  Y no voy a repetir lo que decía mi abuela: esas son sosadas. Ella era muy seriecita y con seguridad, yo tengo su ADN o el humor “a mi maniera”.

       Ficha artística
Idea y Dirección
Agnés Mateus y Quim Tarrida
Reparto:
Agnés Mateus
Ficha artística:
Creación y Dirección Agnés Mateus y Quim Tarrida
Intérprete 
Agnés Mateus
Colaboradores 
Pablo Domichovsky y un extra
Espacio sonoro y audiovisual 
Quim Tarrida
Espacio de luces 
Carles Borràs
Equipo técnico
 Carles Borràs y Quim Tarrida
Fotografía 
Quim Tarrida
Producción en gira 
ElClimaMola


sábado, 14 de diciembre de 2019

“La espuma de los días”. A partir de la obra de Boris Vian, en el Teatro Español


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Julia Sáez-Angulo

            14/12/19.- Madrid.- Teatro del absurdo, al más puro estilo cincuentero, sesentero, cuando la gente se aburría con él y la nouvelle vague, pero no se atrevía a decirlo y tuvo que venir la novela latinoamericana a darle la patada con su mundo real-maravilloso. Boris Vian es un autor de culto, lo fue tras la segunda guerra mundial, cuando el existencialismo  se vestía de negro con Juliette Greco por las cavas del Quartier Latin y todo era  intelectual y tedioso al mismo tiempo. Pues eso. Franceses y metecos cara a cara con sus obsesiones, miserias y chambres de bonne en las alturas. Edith Piaf ya había salido de su pobre barrio de Belleville y cantaba como un gorrión tembloroso. El mercado central de Les Halles en Beaubourg iba a transformarse en el Centre George Pompidou y cuando destruían aquel, las ratas, las miles de ratas que habitan las cloacas de Paris y todo su subsuelo, se rebelaban y atacaban a los hombres, porque iban a dejarlas sin su nutrición de frutas y verduras. No, rien de rien, je ne regrette rien. Ionesco y su rinoceronte se paseaban bajo los tejados de París, Yo prefería esperar al Godot de Samuel Becket. El cebo de Boris Vian me acercó al Español y allí solo había ecos inconexos de París avec ma gueule de meteque y algún desnudo que otro por necesidades del guión. Mientras, Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir se intercambiaban, promiscuos, sus amantes alumnos, a puerta cerrada  o a Huis Clos, como se prefiera. Ya se sabe, el infierno son los otros. Me aburrí esperando como Vladimir y Estragón. Ne me quitte pas, ne me quite pas... insistía una canción prolongada como la anterior. Un golpe sostenido de tos me salvó del relato monocorde en la chanson francaise. "Me trago las flemas".

‘La espuma de los días’
A partir de la obra de Boris Vian
Texto y direcciónMaría Velasco
RepartoMiguel Ángel Altet, Fabián Augusto Bohórquez, Lola Jiménez Natalie Pinot
CoreografíaLola Jiménez
Diseño de iluminaciónAntoine Forgeron
Diseño de EspacioMarcos Carazo
Diseño de sonido y mezclasAdolfo García
Diseño de vestuarioDaniel Voltta (con la colaboración de la compañía)
AudiovisualesJosé Francisco Castro
FotografíaIlde Sandrin
Taxidermia artísticaTamara Ablameiko
Ayudante de direcciónJoaquín Abella
Asistente de direcciónPeio Lekumberri
Producción EjecutivaAna Carrera
Una coproducción del Teatro Español María Velasco en colaboración con la Comunidad de Madrid
Teatro Español, Madrid
Hasta el 22 de Diciembre de 2019