Julia Sáez-Angulo
Fotos: Maica Nois
17/2/26.- Madrid.- Es el pintor sueco más destacado del XIX y uno de los artistas escandinavos más reconocidos. Coetáneo de Joaquín Sorolla, cultivó como él la pintura iluminista. De origen humilde llegó a ser célebre y reconocido internacionalmente. Viajero y cosmopolita se afincó principalmente en París, pero también lo hizo en Londres y los Estados Unidos durante algún tiempo. Anders Zorn (1860-1920) cultivó la acuarela como nadie en la primera mitad de su carrera profesional, para terminar practicando el óleo, “pigmento de los grandes maestros”.
Una amplia exposición retrospectiva de Anders Zorn tiene lugar en la sede de la Fundación MAPFRE de Madrid (Paseo de Recoletos, 25), comisariada por la historiadora de arte Casilda Varela. Permanecerá abierta hasta el 17 de mayo de 2026.
El Museo de Sorolla en Madrid llevó a cabo una singular exposición en 1992, que confrontaba la obra del pintor sueco y el valenciano. Todo un reto del iluminismo de ambos, lejos y cerca del impresionismo próximo en el tiempo.
El retrato fue uno de los géneros cultivados por Zorn en las alturas. Retrató a tres presidentes de los Estados Unidos de América y a la familia real de Suecia. Zorn, una mezcla de campesino y caballero, nunca olvidó sus orígenes rurales en Mora, a donde regresaba con frecuencia y donde ha dejado un museo que filtra su pintura a través del tiempo. Era hijo de madfre soltera y se crió con sus abuelos.
Zorn viajó a España, donde se relacionó con Sorolla y Ramón Casas. Con ambos hizo intercambio de obras y así podemos ver el museo madrileño, ahora en la exposición MAPFRE, un autorretrato delicado, al lado de otro de Sorolla del mismo formato. Yo diría que en este encuentro, gana Sorolla. De la obra para Casas no se sabe bien donde se encuentra.
Hay pocas obras de Zorn en España. “Se pueden contar con los dedos de la mano”, dice la comisaria. Se encuentran en el Museo del Prado, en el Museo Sorolla y alguna colección privada. Pese a que hizo retratos a la condesa de Osuna y a la duquesa de Alba, no se conoce el paradero de estos retratos. Estas cosas suceden en el avatar del paso del tiempo.
Anders Zorn cultivó también la obra gráfica, magníficos aguafuertes expuestos, pero con todo, son las acuarelas realistas, más bien hiperrealistas como fotografías, son las que ponen de manifiesto a un gran maestro en pequeño y gran formato.
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