Julia Sáez-Angulo
Fotos: J.S.A.
5/4/26.- Madrid.- La Florida, descubierta por Juan Ponce de León en 1513. Allí se estableció el fuerte de San Agustín en 1565 para frenar incursiones francesas y británicas. Bautizada durante la Pascua Florida -de ahí su nombre-, fue una colonia española estratégica durante casi 300 años y el primer asentamiento europeo firme en EE. UU. (San Agustín, 1565). Tras disputas con Gran Bretaña, España la cedió a EE. UU. en 1821 mediante el Tratado de Adams-Onís. Se convirtió en el estado 27 en 1845, así nos lo explicó Luis Antequera, el mejor divulgador de la Historia en la reciente Tertulia Ilustrada.
(Sarah Durwin asegura que la cesión de Florida por parte de España a Estados Unidos, lejos de ser un simple acuerdo diplomático, fue el desenlace de años de ocupación, presiones y maniobras encubiertas. Ya se sabe que la política exterior histórica de los Estados Unidos de América ha sido sucia con demasiada frecuencia. Recordemos el caso de la independencia de Cuba y el tercio de territorio que afanó a México, cuando no estaban ya los españoles).
La Pascua de Resurrección del Señor -Cristo, no puede ser otro, por ser Dios y hombre- da para mucho, porque es la fiesta más importante de la Iglesia y por ende de los cristianos.
La fiesta de Pascua de Resurrección se celebra el primer domingo después de la primera luna llena que ocurre el 21 de marzo o después (equinoccio de primavera boreal). Si la luna llena cae en domingo, la Pascua se celebra el siguiente para no coincidir con la Pascua judía. La Pascua siempre cae entre el 22 de marzo y el 25 de abril.
La Iglesia no usa la luna llena astronómica real, sino una "luna llena eclesiástica" basada en tablas numéricas para evitar variaciones geográficas. La fecha fue establecida en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C. para armonizar la tradición cristiana de la resurrección en domingo, tras la pascua judía. El método utiliza la epacta (edad de la luna el 1 de enero) para determinar cuándo ocurre la primera luna llena pascual.
La Pascua Ortodoxa a menudo difiere, porque utiliza el calendario juliano y se basa estrictamente en el equinoccio astronómico. El periodo de Pascua se extiende por 50 días, culminando en la fiesta de Pentecostés. Esta explicación me la pide siempre mi querida amiga hispanista Ioana Zlotescu.
En Pascua Florida, los parques y jardines emergen feraces de verde tierno en las hojas y colores radiantes en las flores. Mi pequeño jardín en La Guindalera, muestra orgulloso las diminutas flores de Rosal de Banks (Rosa banksiae): rosal trepador vigoroso amarillo (Lutea), que alcanza la terraza del segundo piso. Más que aroma, estas flores tienen fragancia.
También cuelgan en la tapia, las glicinas moradas, como gigantescos ramos de uvas, aunque en esta ocasión han brotado más pálidas que otros años. Creo que necesitan abono. La floración, también amarilla, de las plantas crasas está en su apogeo. En las macetas y jardineras, han florecido los llamados pendientes de la reina, en color fucsia, que duran hasta octubre si se riegan y permanecen entre sol y sombra. La kentia, que me regaló en su día la pintora Pilar Venegas asoma ya sus capullos. Pronto llegarán las celindas del jardín vecino…
Flora -ahora nos ponemos paganos- en la mitología romana, es la diosa de las flores, la primavera, la fertilidad y la juventud. Representa el renacer de la vegetación. Identificada con la ninfa griega Cloris, esposa del dios viento Céfiro, se la considera la potencia vegetativa que hace florecer los campos y otorga dones como la miel. Sus fiestas, las Floralia, se celebraban entre abril y mayo.
La profesora M. Dolores Gallardo, la mejor estudiosa de Mitología clásica, griega y romana -ella las diferencia muy bien- asegura que Flora es un personaje exclusivo de la mitología romana y no cabe identificarla con otro personaje griego, como suele suceder con frecuencia. Incluso, recuerdo que no la llama diosa. Yo la creo a ella, porque ha escrito el mejor tratado de Mitología Clásica que pueda leerse. Está agotado y el precio en segunda mano es una fortuna. El mío, no sé cómo, desapareció de mis anaqueles.
Más información
No hay comentarios:
Publicar un comentario