Julia Sáez-Angulo
Fotos: J.S.A.
8/4/26.- Madrid.- “María de Zayas. Novelas ejemplares y Desengaños amorosos. El deseo a trompicones” ha sido el título de la conferencia de Paula Amo Ortega, en la Universidad Rey Juan Carlos, dentro del ciclo “Mujeres con alma española/iberoamericana”, coordinado por la catedrática de Filosofía, Cristina Hermida del Llano.
María de Zayas y Sotomayor (Madrid, 1590-después de 1647/1661) fue una de las novelistas más exitosas y destacadas del Siglo de Oro español. Defensora de la dignidad intelectual femenina, su obra destaca por el realismo, la crítica social y tramas de desengaños amorosos. Fue elogiada por Lope de Vega como la "Sibila de Madrid".
La conferenciante señaló que hay algunos autores que ponen en duda su existencia y que pudiera ser un heterónimo de Alonso del Castillo, de alguien que se elogió a sí mismo a través de su nombre, como, pero el asunto no tiene mucho recorrido. María de Zayas nació en Madrid, se le bautizó en la iglesia de san Sebastián, de Atocha, y publicó en Zaragoza. “A quien me leyere”, se dice en el proemio.
Entre las afirmaciones de María Zayas, pudieran destacarse: “Las almas no son ni masculinas ni femeninas”, “Las mujeres pueden ser letradas”… Paula Amo, que prepara una tesis doctoral sobre Santa Teresa hizo diversas comparaciones entre ambas mujeres, sobresalientes, junto a sor Juana Inés de la Cruz y Ana Caro de Mallén y Soto, con la que María de Zayas tuvo una estrecha relación. Todas ellas cuentan lo que los hombres no cuentas en su escritura.
Ana Caro y María de Zayas, figuras cumbres del Barroco español, mantuvieron una sólida amistad y admiración mutua, compartiendo desafíos como mujeres escritoras en un entorno masculino. Caro dedicó poemas laudatorios a las Novelas de Zayas (1637), mientras que ambas cultivaron un espacio de apoyo intelectual y creativo. Un caso de sororidad manifiesta. Algunos califican a María de Zayas como de “protofeminista”.
Para la conferenciante, María de Zayas manifiesta en su escritura el deseo femenino a través del yo o encubierto en una suerte de cajas chinas, es decir de distintos personajes femeninos que van apareciendo en la obra. Una manera de relatar sin culpa, al hacerlo en nombre de otra. En las reuniones de mujeres para contar historias a Filis, una de las amigas que está enferma, en la obra “Aventurarse perdiendo”, Filis vendría a ser la voz de la autora renacentista.
Para María de Zayas, de acuerdo con su obra no hay que relacionarse nunca con el hombre, ni siquiera con el padre o el marido, y pone como ejemplo la vida de Jacinta personaje de la citada obra. En el prólogo, Zayas hace advertencias abruptas sobre el asunto y presenta a la mujer como un ser con poder de elección y decisión. Ciertamente de sus “Novelas ejemplares y amorosas” a sus “Desengaños amorosos”, hay cierto cambio de postura y sentimiento, debido seguramente a malas experiencias sufridas.
Amar el día, aborrecer el día,
llamar la noche y despreciarla luego,
temer el fuego y acercarse al fuego,
tener a un tiempo pena y alegría.
Estar juntos valor y cobardía,
el desprecio cruel y el blando ruego,
tener valiente entendimiento ciego,
atada la razón, libre osadía.
Buscar lugar en que aliviar los males
y no querer del mal hacer mudanza,
desear sin saber qué se desea.
Tener el gusto y el disgusto iguales,
y todo el bien librado en la esperanza,
si aquesto no es amor, no sé qué sea.
María de Zayas
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