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sábado, 15 de febrero de 2025

"Don Gil de las Calzas Verdes" de Tirso de Molina, interpretado por tres actrices en el Teatro de la Comedia




Teatro de la Comedia
c/ Príncipe. Madrid
16 febrero a 28 marzo

    Julia Sáez-Angulo

        16.02.2025.- Madrid.- “Don Gil de las calzas verdes”, del dramaturgo español del Siglo de Oro, Tirso de Molina (1579-1648), seudónimo de Fray Gabriel Téllez, ofrece una de las miradas más completas y desacomplejadas que el Barroco español supo producir alrededor de las pasiones humanas. Intriga y enredo al servicio de unos personajes llenos de vida y procedentes de todos los rincones de la sociedad. 
    Comedia de capa y espada; en palabras de hoy, un vodevil en toda regla, con entradas y salidas continuas, en una puesta en escena con un gran artilugio giratorio en el escenario, donde las puertas y ventanas se abren con facilidad para facilitar los enredos de los protagonistas. Nadie puede discutir el lado cómico de esta pieza teatral, acaso la más emblemática del Siglo de Oro -o mejor los dos siglos de Oro. 
La confusión de identidad, el travestismo, los disfraces, el juego de voces y las suplantaciones son los elementos claves de esta obra que ciertamente hace reír y disfrutar por su hermoso lenguaje, clásico barroco, con todas las metáforas y alusiones mitológicas que redondean el concepto.
    En versión conjunta con Brenda Escobedo, la inglesa Sarah Kane, directora inglesa de las obras de Shakespeare, coetáneo de Tirso de Molina, ha querido hacer ese juego de confusión de la obra con tres personajes femeninos para representar a Don Gil, incluso con presencia de dos al mismo tiempo.  La confusión y el lío visual/interpretativo se produce en más de un momento, máxime con la abundancia de cartas, que introduce el autor en la comedia. Así lo afirmaba el público, a derecha e izquierda. “Un poco lioso”, no solo de la propia obra en sí, con sus sucesivas suplantaciones, sino con la puesta doble y triple de presencias en escena. El público ha de esforzarse para colocar a esa tríada en su sitio. En resumen: sí, pero no. 
    Me venía a la memoria la reciente interpretación de “Don Gil de las Calzas Verdes” en el Corral de Cervantes, de la Fundación Siglo de Oro. Ciertamente otra cosa más simple, pero menos confusa y mareante.
    El vestuario cuidado y de lujo, no ciertamente real del siglo XVII, da visualidad y espectáculo a la pieza representada. El Teatro de la Comedia, tiene presupuesto y lo sabe utilizar bien en este campo que tanto ayuda a la riqueza dramática.
    El elenco de este montaje está formado por los actores y actrices de la sexta promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico: Íñigo Arricibita, Xavi Caudevilla, Cristina García, Ania Hernández, Antonio Hernández Fimia, Pascual Laborda, Felipe Muñoz, Cristina Marín-Miró, Miriam Queba, María Rasco y Marc Servera.

Versión de Brenda Escobedo y Sarah Kane
Reparto:
Iñigo Arricibita - Don Martín
Xavi Caudevilla - Caramanchel / Alguacil
Cristina García - Doña Juana (Doña Elvira) / Fabia
Ania Hernández - Doña Juana
Antonio Hernández Fimia - Quintana / Don Antonio
Pascual Laborada - Don Pedro
Cristina Marín-Miró - Doña Juana (Don Gil)
Felipe Muñoz - Don Juan
Miriam Queba - Doña Inés
María Rasco - Doña Clara
Marc Servera - Don Diego / Osorio / Músico

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martes, 5 de marzo de 2024

La Compañía Nacional de Teatro Clásico estrena en Madrid "El templo vacío tras su paso" por Almagro y Barcelona

La obra recoge textos místicos de diversas épocas, un viaje espiritual que muestra la confluencia de culturas en la Península Ibérica a lo largo de los siglos.

El montaje está codirigido por Brenda Escobedo junto a Lluís Homar y protagonizado por el propio Lluís junto a un cuarteto vocal que interpreta en escena música de J.S. Bach. El templo vacío estará en cartel hasta el 24 de marzo, en la sala Tirso de Molina.


                L.M.A.

                Madrid, 5 de marzo de 2024. El templo vacío propone un viaje místico y en el propio devenir de la obra persiste el concepto de viaje. La construcción de la obra que finalmente se verá en Madrid ha sido todo un viaje de ensayos, lecturas y funciones, un proceso en el que se ha ido enriqueciendo y transformando considerablemente desde su estreno absoluto en 2023 en la 46ª edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. En esta evolución ha sido clave su paso por el Teatre Romea de Barcelona el pasado mes de febrero en la que obtuvo una gran acogida por parte del público y la prensa. 

El fenómeno místico como crisol de culturas

    Brenda Escobedo, responsable de la dramaturgia y de la codirección, afirma que «El templo vacío es un espectáculo que muestra la diversidad de voces y la riqueza poética del fenómeno místico a través de los siglos en la Península».

En palabras de Lluís Homar, «la literatura mística española se construye a través de la digestión de otras tradiciones místicas presentes en nuestro país, especialmente la judía y la musulmana. A esa suma de tradiciones hay que incorporar toda la tradición teológica que la cultura europea provoca a lo largo de la aceptación de su raíz cultural judeocristiana».

    El montaje recoge textos señeros de grandes nombres del espectro místico como Ibn Arabi (Abenarabi de Murcia), Calderón de la Barca, Ramón Llull, Maestro Eckhart, Miguel de Molinos, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, Angelus Silesius y Jacint Verdaguer.

 El vaciado del ego

    «El templo vacío gira en torno al vaciado del ego para ser receptores y donantes de amor. Con templo vacío nos referimos al alma, limpia y desocupada de miedos y vanidades, y también al teatro, que es, en su pureza, espacio y palabra. Todo el concepto artístico de este espectáculo se vincula al camino espiritual, a la experiencia profesional y a la sensibilidad personal de Lluís Homar. Sin más artefactos, conoceremos el misticismo a través de su voz, llegando, a través de los místicos, a conocerlo a él», explica Brenda. Lluís nos revela que su larga trayectoria actoral ha sido un viaje hacia el interior de sí mismo, la vida del actor es un camino de ida y vuelta. En este montaje no se encarna en ningún personaje, viene a mostrarse como la persona que es, a través de unos textos de una profundidad inigualable. Lluís afirma que «en nuestro Templo vacío podremos encontrar una literatura llena de abismos, esperanzas, anhelos, sensibilidades o heridas» Se trata de una desnudez como ser, acceder a lo desconocido y más profundo de uno mismo. Alejarnos del ego y acercarnos a la pureza del alma. De este modo, Lluís Homar se desnuda de forma poética. Nos lleva al origen de todo, guiados por el amor con el fin de lograr ver la luz dentro un templo que estaba lleno de miedos y que ahora no hay nada.

    La música

Xavier Albertí se ha encargado de la dirección musical escogiendo y adaptando  la música coral de J. S. Bach como inmejorable fondo musical para complementar  la profundidad de los textos que conforman la obra. El coro está formado por  Manon Chauvin (soprano), Lluís Frigola (tenor), Simón Millán (bajo) y Clara Serrano (alto),  cuatro voces de dilatada experiencia que acompañan en escena al propio Lluís exhibiendo una excelsa urdimbre armónica. Las siete piezas de Bach  funcionan como pespunte espiritual que acentúa más si cabe  la emoción ya contenida en la voz de Lluís, la emoción de profundizar en el alma humana.

    La luz

La propuesta escénica apuesta deliberadamente por la desnudez prescindiendo de elemento escenográfico alguno. De ese modo el protagonismo recae por completo en la iluminación de la que se hace cargo Pedro Yagüe, presidente de la Asociación de Autores de Iluminación (AAI), su maestría  nos guía por ese camino místico empleando diferentes ángulos, intensidades y creando sutiles contrastes lumínicos entre tonos cálidos como el naranja y otros más fríos como el blanco. Todo ello convierten a la iluminación en uno de los tres elementos vertebrales del montaje; luz, palabra y música hacen de este Templo vacío una verdadera experiencia inmersiva.

El templo vacío es el silencio en medio del bullicio, una propuesta absolutamente única que nos propone  pausar la prisa que nos acucia a diario y sentarnos durante una hora para hacer un viaje hacia el interior de nosotros mismos.

El templo vacío estará en cartel desde el 7 de marzo al 24 de marzo, en la Sala Tirso de Molina del Teatro de la Comedia.

Con el objetivo de llegar a todos los públicos, la CNTC ha organizado un encuentro con el público el miércoles 13 de marzo.

martes, 16 de enero de 2024

"El castillo de Lindabridis" de Calderón de la Barca en el Teatro de la Comedia de Madrid


L.M.A.

            16.01.2023 .- Madrid.- El castillo de Lindabridis se editó por primera vez en 1691, aunque se había estrenado como fiesta cortesana en el Salón Real de Palacio, mucho antes, se cree que hacia 1661. Sin embargo, para escribir esta obra, Calderón se había inspirado en el Espejo de príncipes y caballeros de Diego Ortúñez de Calahorra, que aunque fue publicada en 1555, como toda buena novela de caballerías, remite a un tiempo anterior.

    Calderón adapta en esta pieza la temática caballeresca a su propio contexto teatral y crea un juego palaciego de aires carnavalescos en el que el Barroco se descubre a sí mismo a través de un Medievo soñado por el Renacimiento. Hoy, en pleno siglo XXI, Nao d ́amores y la Compañía Nacional de Teatro Clásico, guiadas por Calderón como aglutinador de tiempos y voluntades, añaden un nivel temporal más a este Castillo de Lindabridis: el de nuestra contemporaneidad.

 Sobre el espectáculo- Verdades dudo, si ilusiones creo [1]

El castillo de Lindabridis es una comedia novelesco-caballeresca de gran artificio (lenguaje poético elaborado, música, danza, disfraces, seres fantásticos…), construida sobre un enredo propio de las comedias de capa y espada.

Se editó por primera vez en 1691, aunque se había estrenado como fiesta cortesana en el Salón Real de Palacio, seguramente hacia 1661. Sin embargo, para escribir esta obra, Calderón se había inspirado en el Espejo de príncipes y caballeros de Diego Ortúñez de Calahorra, que aunque fue publicada en 1555, como toda buena novela de caballerías, remite a un tiempo anterior.

Calderón de la Barca adapta en esta pieza la temática caballeresca a su propio contexto teatral y crea un juego palaciego de aires carnavalescos en el que el Barroco se descubre a sí mismo a través de un Medievo soñado por el Renacimiento. Hoy, en pleno siglo XXI, Nao d ́amores y la Compañía Nacional de Teatro Clásico, guiadas por Calderón como aglutinador de tiempos y voluntades, añadimos un nivel temporal más a este Castillo de Lindabridis: el de nuestra contemporaneidad.

La comunicación teatral viene siempre condicionada por el lugar y el tiempo en que se produce, pero nosotros, enamorados del repertorio clásico, no podemos dejar de ser conscientes del peso de la tradición sobre nuestras espaldas. Quizá el concepto de modernidad (siempre complejo e incómodo término), requiera una consideración profunda sobre el pasado, más que limitarse a reflejar aquello que muestra lo evidentemente actual. No intentamos encontrar vías insospechadas o rupturistas para hacer teatro, ni hemos sucumbido nunca, y tampoco ahora, a los encantos de la arqueología teatral… pero tampoco tenemos miedo de reapropiarnos de lo antiguo. En nuestra propuesta escénica, las distintas épocas se dan la mano, retroalimentándose y hasta coexistiendo más allá de sus propios anclajes temporales.

El viaje de Lindabridis, es el recorrido heroico que la lleva de ser princesa medieval presa en la torre desamorada, esperando caballero andante que la libere de su encantamiento, a dama barroca, ya a un paso de nosotros, que pilota su propia nave en la búsqueda de una resolución activa a su problema de sucesión. Su viaje no es mera traslación en el espacio y en el tiempo, es pura evolución en la búsqueda de su propia identidad.

Y a su espalda, toda la tradición europea occidental: la herencia de la épica, los romances, los libros de caballerías, las Bradamantes, Marfisas y Clorindas (abuelas de de las características mujeres travestidas o varoniles del Siglo de Oro), las obras de Torquato Tasso y Ludovico Ariosto… y tantas cosas más. Todo aquello que aún hoy se conserva en las representaciones de las obras de ciclo carolingio de la tradicional opera dei pupi, que nos hemos ido a buscar a Sicilia, la Trinacria de Claridiana, la otra gran protagonista de la función. Un teatro popular que nos gusta imaginar viajando hacia España en pleno siglo XVI de la mano de Cervantes, quien debió caer rendido a los encantos de este mundo de paladines idealistas, y que seguro fue inspiración para otra historia de caballerías fuera de época, utopía personificada en don Quijote, el completo antihéroe, el gran soñador.

Dicen los últimos pupari sicilianos que el viejo teatro caballeresco estuvo a punto de perderse con los cambios sociales del siglo XX, porque llegó un momento en que no fuimos capaces de regalar sueños, porque la gente quiere ser parte de otro sistema y ya no nos queda corazón para escuchar leyendas junto a los otros. Pero hay un atisbo de esperanza, si conseguimos reelaborar un teatro antiguo, popular, y transformarlo en posible, presente, fuerte hoy.

Para nosotros ha sido apasionante descubrir a este Calderón, en plena época del racionalismo cartesiano (el Discurso del método se había publicado en 1637), construyendo un mundo loco de pura fantasía, que parece vía de escape de su propio universo. Juguemos con él para transformar su fiesta cortesana de época de Felipe IV, en un espacio de encuentro teatral presente, y soñemos otros espacios de fantasía que nos permitan reconocernos fuera de las miserias cotidianas.

[1] Verso 3247 de El castillo de Lindabridis

Sinopsis .- La princesa Lindabridis, para heredar el trono de Tartaria, deberá casarse con un caballero que pueda vencer a su hermano Meridián en un torneo. Para ello, en la búsqueda del marido que mejor se ajuste a sus necesidades, viaja por el mundo en un castillo volador.

martes, 7 de marzo de 2023

El Brujo homenajea a los intérpretes del Siglo de Oro en su nuevo espectáculo "El viaje del monstruo fiero"

* La Compañía Nacional de Teatro Clásico acoge el estreno absoluto de "El viaje del monstruo fiero", que se representa, entre el 9 y el 26 de marzo, en el Teatro de la Comedia


* El Brujo presenta su biografía teatral emprendiendo un viaje a través de textos clásicos de autores como Lope de Vega, Quevedo, Cervantes, Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz

Rafael Álvarez, El Brujo


L.M.A.

        07.08.2023.- Madrid.- Rafael Álvarez El Brujo estrena en la Compañía Nacional de Teatro Clásico El viaje del monstruo fiero, un montaje en el que homenajea a los intérpretes del Siglo de Oro que, para el creador teatral, son parte esencial de nuestro teatro áureo.

En sus palabras, «los actores eran los artífices de ese fenómeno teatral vivo del espectáculo que se producía en los corrales de comedias. Todo esto es la esencia del teatro del Siglo de Oro español. Yo me considero heredero de ese linaje porque mi trabajo ha sido enfrentar esa dificultad durante toda mi vida».

    El Brujo parte de una loa de Lope de Vega de 1607 en la que propone un enigma cuya respuesta es el actor: «¿Cuál es aquel monstruo fiero que nació de nobles padres y parió una madre sola y de muchas madres nace?» A partir de aquí, El Brujo emprende sobre el escenario un viaje personal a través de diversos textos de autores clásicos como Cervantes, Quevedo, Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz. El hilo conductor es su biografía teatral con la finalidad de poner en valor la permanencia en la actualidad del legado de los comediantes del Siglo de Oro de los que se siente heredero.

Afirma: «Este viaje del monstruo es mi propio viaje a través de los escenarios donde todavía se celebran los vestigios de la gloria irrepetible del Siglo de Oro español. El público me hizo monstruo fiero por necesidad y así cumplí con mi parte de la herencia. Soy un bululú». 

Rafael Álvarez El Brujo, director, autor de la versión y reparto, estará sobre el escenario haciendo lo que mejor sabe, teatro, acompañado por Javier Alejano como músico en directo. El Brujo explica que en el Siglo de Oro «dentro de las diferentes modalidades de los integrantes de las compañías, el bululú, es un solo actor. Eso es lo que yo practico un bululú con rabel. Esto es lo que vengo haciendo durante más de veinte años de una manera sistemática, con muchos títulos».

La puesta en escena, que se caracteriza por la búsqueda estética, tiene el sello personal de El Brujo quien aclara que siempre «busco la sencillez porque quiero que la gente oiga los textos y conecte conmigo, no con artilugios raros que distraen». La escenografía a base de alfombras de colores rojos es de Equipo Escenográfico PEB, el diseño de iluminación de Miguel Ángel Camacho se adapta a los textos y a la rítmica de la obra, el vestuario es obra de Georgina Moustellier y la dirección musical de Javier Alejano.

El Brujo y su amor a la literatura del Siglo de Oro

Esta es la primera vez que Rafael Álvarez El Brujo estrena un montaje en la Compañía Nacional de Teatro Clásico, en la que hace años llevó a cabo un recital de poesías. Para él, es «una culminación de mi carrera a lo largo de numerosos años en diferentes espacios relacionados con el Siglo de Oro. He ido con frecuencia a todos los festivales de teatro clásico con el lenguaje del Siglo de Oro. Tengo muchísimo respeto a esta institución».

Como confiesa este enamorado de la literatura clásica, «yo entré en el Siglo de Oro de repente y descubrí una maravilla. Pasé de no entender nada a encontrar una caja de misterio que se me revelaba».

Si le preguntan qué diferencia y une a Rafael Álvarez y El Brujo lo tiene claro. «El Brujo es mi puesta en escena, mi máscara, mi personalidad histriónica, mi sello distintivo en el escenario. Rafael Álvarez soy yo mismo. Una persona como tú, como cualquier otro, que tiene su vida y que trabaja para que El Brujo salga al escenario».

Producida por Gestión y Producción Bakty, S.L., El viaje del monstruo fiero se representa, del 9 al 26 de marzo, en el Teatro de la Comedia.