Del 12 de febrero al 31 de mayo de 2026
Mayca NÖIS
11/02/2026.- En el Patio de Esculturas de la Real Academia ha tenido lugar el solemne acto de presentación a los medios e inauguración de la exposición. Han participado en el acto Tomás Marco, director de la Academia; Emilio del Rio, director general de Bibliotecas, Archivos y Museos del Ayuntamiento de Madrid; Yamauchi Hiroshi, Embajador del Japón; Victor Pasamar, coleccionista; Javier Blas, subdelegado de Calcografía Nacional y los comisarios de la muestra: Ricardo Centellas, Gerente del consorcio Goya Fuendetodos, Diputación de Zaragoza y Daniel Sastre de la Vega, Centro de Estudios Asia Oriental –UAM. Presentes también en el acto, Ignacio Hermoso, secretario general técnico del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y Víctor Nieto, académico delegado del museo, calcografía y exposiciones. La exposición está organizada conjuntamente por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Ayuntamiento de Madrid, con la colaboración de la Diputación Provincial de Zaragoza.
Son 77 obras maestras de los grandes artistas de la edad de oro del grabado japonés: Harunobu, Hiroshige, Eizan, Eisen, Kuniyoshi, Kunisada y Utamaro. Constituyen la elaborada síntesis de manifestaciones bijin-ga “Imágenes de mujeres bellas” en estampas de diversos formatos de la extraordinaria Colección Pasamar-Onila lo que conforma la fuente de información visual que documenta la evolución de los hábitos sociales y la moda en Japón de finales del siglo XVIII y principios del XIX.
Pasamar-Onila es una colección excepcional en España tanto por su calidad como por la diversidad de las estampas del género bijin-ga “imágenes de mujeres bellas” que están en paralelo a la iconografía de actores del kabuki aunque fue la representación de la mujer el género más popular del ukiyo-e.
Es una muy cuidada representación del bijin-ga en los maestros de la edad de oro del grabado japonés . Con preciosas estampas en formato öban (el más común de la época) se pueden ver un grupo de insólitas hashira-e “imágenes de pilar o columna”, dípticos verticales o kakemonos, sofisticados trípticos y un excepcional políptico de seis hojas.
Máximo esplendor de las “imágenes del mundo flotante” fue durante el periodo Edo (1615-1868) fenómeno que se desarrolló en las ciudades, principalmente en la capital, que era el centro neurálgico de la producción y distribución del arte gráfico al que impulsaban las prosperas clases de comerciantes y artesanos en el contexto de la creciente alfabetización. La creciente demanda era satisfecha por los editores que competían en ofrecer los mejores y más bellos testimonios de estampas y libros ilustrados.
Las imágenes de las cortesanas de alto rango de los barrios del placer pertenecen al género bijin-ga. Aunque los artistas no solo prestaban su atención a las refinadas geishas sino que también se ocupaban de la mujer en otras actividades más cotidianas leyendo o haciendo poesía por ejemplo. Siempre en un mundo de sutil belleza y elegancia. Las obras debido a su elevado precio no solo se vendían o se alquilaban y eran tenidas como obsequios de buen augurio. La clientela mayoritaria era masculina aunque su consumo estaba también en lo femenino.
La técnica de las obras eran realizadas por expertos artífices. Se cortaban tacos con cuchillas o gubias aplicando el procedimiento del grabado en madera al hilo.Es a partir de la década de 1760 cuando se impone la estampación a color con varios tacos grabados “nishiki-e”. Un método con estampas elaboradas a base de colores planos perfilados con dibujos de líneas gruesas al que iban aumentando complejidad progresivamente. Para lograr la variación de la gradación tonal se aumentaban efectos volumétricos en el papel al estampar en seco detalles escogidos.
Demostración de la variación en el tiempo de técnicas y hábitos sociales se ha partido en la exposición de cinco estampas de Suzuki Harunobu (1724-1770) impulsor de la técnica nishiki-e en creaciones de composiciones en policromía para superar la práctica de iluminar a mano los diseños monocromos. Las delicadas figuras de Isoda Koryusai (1735-1790) seguido de las representaciones de la corpulencia femenina de Torii Kyonaga (1752-1815) y el preciosismo de Kitao Masanobu (l761-1816).
Tan notables e inusuales estampas acreditan la exigencia del coleccionista Víctor Pasamar que ha atendido su búsqueda a obtener piezas de gran rareza y dificultad de obtención como las de hashira-e por ser escasas y las pocas que han pervivido en un aceptable estado de conservación debido a su función y uso en espacios exteriores. Un logro único en el panorama de colecciones del grabado japonés en España.
En la larga entrevista que contiene el bellísimo catalogo de la exposición Pasamar nos traslada “La idea de que el visitante contemple las estampas y por un tiempo alivie su dolor o simplemente se relaje me produce una gran satisfacción…….Me gustaría que mi colección fuera pública y que aparte de su estudio erudito sirviera para atenuar esa apesadumbre y ese estrés, que se descubriera a los sentidos de todos, a la salud y a la belleza”
Tan estimables, lógicas y sentidas palabras pueden acompañar el recorrido de una singular y magnífica exposición que una vez más y tan acertadamente acoge nuestra Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.






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