martes, 10 de febrero de 2026

“ALBERTO GRECO. VIVA EL ARTE VIVO”. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Edificio Sabatini Planta 0

  Exposición: “ALBERTO GRECO. VIVA EL ARTE VIVO

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia. Edificio Sabatini Planta 0

Del 11 de febrero al 08 de junio de 2026

 




        Mayca NÖIS

10/02/2026.- El director del museo Manuel Segade, junto con la delegada del Área de Cultura,Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz y el comisario de la muestra Fernando Davis, han presentado la exposición a los medios en el Cine el Museo en el edificio Sabatini para a continuación realizar una visita explicativa.

Son más de 200 obras y documentos: pinturas, dibujos,collages, escritos, manifiestos, fotografías de sus acciones que dan testimonio tanto de sus trabajos literarios y en artes plástica como de sus acciones en el espacio público. Esta amplia exhibición sumerge al visitante en su vida y obra en el recorrido que va desde sus inicios en la poesía y la pintura al desarrollo del arte vivo en el que Greco se extendió en acciones callejeras y objets vivants, sus dibujos y escritos madrileños, los collages que denominó de autopropaganda y su novela “Besos brujos” su última obra.

Alberto Greco, Buenos Aires 1931-Barcelona 1965, esta es una retrospectiva de su obra entre 1949 y 1965 que implica “sumergirse en un derrotero torcido o a contramano en su particular trayectoria disruptiva que habita el desvío, el traspié, y la desorientación. “A través de un desvió queer, Greco desafió las instituciones y los programas estéticos convencionales” como define el comisario de la muestra Fernando Davis.

Para lograr esta singladura se sigue un recorrido distribuido en ocho salas con las que se establecen las claves de lo que definiría a Greco como arte vivo.En la selección de  poemas y cuentas que ya establecen relatos en sensibilidades minoritarias. Su primer contacto con Paris (1954-56) con una formación académica no tradicional, con un marcado hito de inadecuación que el comisario califica como fundamental. .

En la documentación que se recoge de sus exposiciones en Buenos Aires y Säo Paulo en las que Greco se presenta como pintor “tachista” y las exposiciones “culturales” itinerantes con las que recorre el interior de Argentina 1960-61 y en particular los carteles de la Galería Pizarro de Buenos Aires 1961 con título de “Las Monjas”

La participación el artista con su movimiento informalista como define en sus propias palabras “terrible,fuerte y agresivo” con el fin de dinamitar el buen gusto burgués. Esta etapa el comisario apunta que “Greco trata la materia como un cuerpo en movimiento, en transformación, preocupación que anticipa el arte vivo”. Greco lleva al extremo los propios límites de la materia utilizando en sus cuadros, brea, oleo, serrin, esmalte …. Con un maltrato deliberado al lienzo.

Greco que pasa del informalismo para convertirse en el fundador del arte vivo utilizando la ciudad como su principal escenario. Rompe con el formato cuadro para en 1961 empapelar Buenos Aires con carteles publicitarios y de autopropaganda que rezaban “Qué grande sos” y “El pintor informalista más importante de América” con lo que rompe las formas convencionales de circulación del arte en anticipación de estrategias del pop.

Un segundo viaje a París en 1962 hace que proclame la fundación del arte vivo con su primera exposición callejera  en la que le fotografía el artista portugués René Bertholo trazando un círculo de tiza alrededor del artista Alberto Heredia para declararlo obra de arte.

El “Manifesto Dito dell´Arte Vivo” 1962 se publica en Génova en 1962 con el que Greco sostiene que el artista ya no debe mostrar con el cuadro sino “enseñar a ver con el dedo” aquello que sucede en la calle con el vivo-dito (dedo vivo). Davis lo destaca “el arte vivo es la aventura de lo real. El artista enseñará a ver no con el cuadro,sino con el dedo, Greco firmó personas, calles ,muros,mercados,vehículos”con lo que el arte vivo se convertía en una práctica que Greco definió como “una especie de pintura teatro literatura que no es ni pintura, ni teatro, ni literatura”.

Destaca su espectáculo de arte vivo en 1963 “Cristo 63.Omaggio a James Joyce” (Cristo63.Homenage a James Joyce) una obra de teatro experimental presentada en el Teatro Laboratorio de Roma que combinaba episodios de la pasión con fragmentos de Jean Genet y del Ulises de Joyce que fue intervenida policialmente para obligar al artista a abandonar Italia.

La trayectoria del artista se vincula en 1963 a España en Madrid donde se integra en su ambiente artístico y en la comunidad rural de Piedralaves en Ávila.

Convoca ,en una de sus acciones más celebres, un viaje colectivo en metro desde la estación de Sol a Lavapiés para terminar en una corrala de barrio por lo que, con su propio criterio, irrumpía en la cotidianidad. Lo que  Davis define como que “Greco tensionaba el espacio disciplinado o reglamentado que es la calle”.

La localidad de Piedralaves es rebautizada como “Grequissimo Piedralaves” y capital internacional el grequismo para señalar a todo el pueblo y a sus habitantes como obras de arte en vivo.

Los años de Madrid de 1963 a 1965 tiene lugar su efervescente producción artística  con explosión de collages y dibujos en tinta definidos en palabra de Antonio Saura como un “diario de adiciones y superposiciones”. Punto culminante de esta etapa la exposición individual en la recién inaugurada galería de Juana Mordó en mayo de 1964 con la exhibición más radical de sus objets vivants o “incorporaciones de personajes a la tela” con lo que el artista trazó sobre grandes lienzos, frente al público, las siluetas de modelos reales con personajes populares de la calle, para dejar claro que la verdadera obra residía en la vida y no en la pintura inerte.

Greco establece su Galería Privada en el sexto piso de la Avenida Manzanares 106 a finales de  1963 con el apoyo de la poeta Laurence Iché, que funcionaba simultáneamente como taller, sede de exposiciones y punto de encuentro para amigos y vanguardia artística

Un espacio que fue muy fértil para el espacio colaborativo. Entre estos los objetos construidos junto a Manolo Millares y la obra con Antonio Saura denominada “Crucifixisiones y asesinatos” sobre la muerte con motivo del asesinato de J.F.Kennedy”.

El tramo final de la vertiginosa vida de Greco entre 1964 y 1965  está marcado por sus estancias en Buenos Aires, Nueva York, Madrid, Ibiza y Barcelona. En Argentina a finales de 1964 se sitúa en el centro de la escena artística con un vivo-dito titulado “Mi Madrid querido” en la Galería Bonino donde se presentó disfrazado con un sombrero de plumas multicolor con un desbordante evento en el que Greco trazó un lienzo sobre la silueta del bailarín Antonio Gades mientras ejecutaba un fandanguillo con lo que integraba el espectáculo popular con el arte vivo.

Finaliza la exhibición con la propuesta de un dialogo entre el “gesto efímero” de su círculo de tiza inicial y “Todo de todo” una obra que da cuenta de la naturaleza “excesiva” de su producción final como una interpelación del artista al espectador en una invitación a pensar en el arte desde la vida que lo excede.

“Volver a Greco hoy es también una forma de mirar desde los márgenes. Su figura escapa a los moldes del canon y se sitúa en los bordes de lo institucional, en la incomodidad del gesto que no encaja ni busca ser asimilado. Lejos de ser solo una retrospectiva, la exposición Alberto Greco. Viva el arte vivo es una invitación a pensar que el arte no está necesariamente en los lugares donde nos han dicho que hay que buscarlo” es la reflexión que nos comunica Manuel Segade el Director del Museo Reina Sofia en el catalogo publicado de la exposición.


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