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martes, 3 de septiembre de 2024

PREGÓN EN LA FERIA GRANDE DE AJOFRÍN 31 DE AGOSTO DE 2024. En honor a la Virgen de Gracia

Pregón de Rogelio Sánchez Molero en Ajofrín
Procesión con la Santísima Virgen de Gracia


¡Ajofrineros; vecinos; amigos!

    Un año más, la celebración de la Feria Grande, en honor a la Santísima Virgen de Gracia, nos convoca en esta plaza. Nuestro pueblo, Ajofrín, se viste de fiesta. Y lo hace, como viene marcando nuestra tradición, con la banda de música, con los gigantones, con las banderolas y las luces, con los caballitos, la limonada y los tostones.

Pero antes de comenzar, permitidme echar mano de la sabiduría del Caballero de la Triste Figura. Decía don Quijote a su fiel escudero Sancho que “De todos los pecados que puede cometer el hombre, el peor de todos es el desagradecimiento”. Y, aunque soy pecador, no quiero ser desagradecido. Por lo tanto, debo comenzar dando las gracias. 

Primero al Ayuntamiento, a su alcalde, José Joaquín González y a todos los demás miembros de la Corporación, a Don Fernando, párroco de la iglesia Santa María Magdalena y al Síndico de la Hermandad de la Virgen de Gracia, que han querido otorgarme el privilegio de pronunciar este pregón. Es un honor para mí ser, en este año 2024, el pregonero de la Feria Grande.

Gracias a todos vosotros, amigos, vecinos de este gran pueblo. Vuestra presencia, vuestra alegría hoy, es el aliento que necesitaba para desearos lo mejor en estos días.

Gracias, a quienes en años precedentes cuando habéis pronunciado vuestros pregones me habéis hecho sentir la emoción de ser ajofrinero. A ver si hoy puedo yo transmitir ese mismo sentimiento, esa misma pasión.

Gracias a mis hermanos y a mis sobrinas que, como he dejado escrito, me han enseñado el valor del perdón. Y a los más pequeños de la familia: Luna, Carlos y Álex, ellos son la alegría de la inocencia.

Gracias a Carmen, que es la timonel de mi navegación. La estrella polar. Ella está aquí cuando vienen los aplausos y los reconocimientos, pero también cuando no soplan los vientos favorables.

Y gracias, en fin, a mis padres; a Dámaso y Carmen, que hoy me aplaudirán desde el cielo. A ellos les debo la vida y todo cuanto soy. 

Allá por donde voy, allá donde me preguntan, siempre me enorgullezco de los dos méritos más grandes que poseo: 

Haber nacido en Ajofrín. 

Y ser el hijo de los drogueros. 

Lo demás, son circunstancias sobrevenidas.

Pero no dejéis que me ponga sentimental, que no es bueno con este sol y con la limonada esperando en la plaza.

Cuando me propusieron ser el pregonero de la Feria de Ajofrín, primero me azoré un poco. Luego que me pasó el primer aprieto, me pregunté: ¿Por qué yo? Pero ya no tenía remedio. Así que tuve que preparar estas palabras. Es un verdadero honor estar aquí, ahora, anunciando las fiestas. 

Porque uno de los momentos más importantes para un pueblo es el de sus fiestas. Las fiestas forman parte de la tradición, de las raíces de cada pueblo y de sus vecinos. Son, además, nuestra identidad común. Lo que nos define como pueblo. La tradición que mantenemos y debemos preservar.

De la mano de la historia de Ajofrín, la que vivieron nuestros abuelos, los abuelos de nuestros abuelos y la nuestra propia, han caminado las tradiciones festivas de este querido pueblo: la romería de Alimán, la de los Cuatro Caminos, la novena a la Virgen, la rifa de la rosca, la procesión del Vítor y la puja para colgar ese humilde pero tan simbólico cuadro, en el voladizo de la fachada sur de la torre… No podemos dejar que se pierdan.

Decimos cuando cantamos que “Ajofrín es chiquitito pero vale un dineral”. Y a los pies de nuestra chiquita y querida Virgen de Gracia, han florecido grandes músicos: Jacinto Guerrero, Fernando Moraleda, Josefina Meneses, Tito Ballesteros y otros, no tan conocidos, pero que están en nuestro recuerdo; como aquel joven Benito Ballesteros que nos dejó el himno a la Virgen con tan hermosas palabras:

Montes de Toledo,

tierras de labor,

campos de Castilla,

cañadas de sol,

vestíos de gala,

cantad con amor 

¡Oh Virgen de Gracia!

¡Oh Madre de Dios!

    Nuestro pueblo lleva la música en sus venas. Grandes músicos sí. Pero también grandes actores: Antonio Molero y Santiago Molero. Deportistas en la élite, como Óscar Valentín; periodistas como Javier Jiménez; notables empresarios como los hermanos Jesús y Joaquín Franco. Y algún abogado que le dio por esto de escribir libros... Todos llevamos a Ajofrín prendido de la solapa e hincado en nuestros corazones. Pero, lo dije antes, estas son circunstancias que a algunos nos adornan. 

    Sin embargo, la intrahistoria (como la llamó Unamuno), la vida tradicional y cotidiana, que sirve de fondo permanente a la que recogen los libros, es la que han escrito nuestros padres y abuelos; la que vais escribiendo vosotros, a quienes retraté en mi poema “Paseo por la memoria”, dedicado a Ajofrín:

Hombres curtidos de sol, afanes y sudor; 

y mujeres sufridas, 

como esta dura tierra de vides, olivos y almendros

que nos ha dado pan y nos dará sepultura…

Trazos de vidas, pedazos de historia 

que hicieron aquellos que nos precedieron 

y hoy vamos haciendo los ajofrineros.

    Vosotros, grandes y chicos, sois los protagonistas de verdad. Los que en cualquier ocasión y con buen merecimiento, podréis hacer este pregón en años venideros.

    Y para todos, las fiestas son un buen momento para disfrutar, convivir y salir de la rutina de cada día. Tienen que ser la excusa para que volvamos a retomar lo que nos contaban nuestros mayores. Juntarnos con familiaridad, con amistad y sin rencores. Que ya bastantes horas nos pasamos preocupados por nuestros problemas o mirando la televisión o hablando a través de los móviles.

Vamos a celebrar de nuevo unas fiestas de vecinos, de personas. De reencuentros en las calles, en los bares, en el casino, en la verbena. Fiestas de baile en la plaza y de churros con chocolate, de quínolas con que ganar un paquete de almendras, de puestos de chucherías…

Este es nuestro pueblo: Ajofrín. 

    No es un lugar más en los mapas. No es un pueblo más. Nuestra historia se empieza a documentar allá por el siglo XI, cuando los Al-Yafar, establecen una alquería, un caserío, en estos parajes. Hoy, este origen está definitivamente asentado, pues acaban de describirse y documentarse unos baños árabes en la calle Buitragos, que van a ser, seguro, objeto de estudio más profundo. 

    Una historia que nos habla de un importante señorío laico en un primer momento y eclesiástico después. Un pueblo que tuvo fábrica de paños, viñedos y una importante cabaña caprina, porcina y lanar. Y que, aún hoy, mantiene un interesante patrimonio artístico: La iglesia con su esbelta torre mudéjar; el convento de las madres dominicas descalzas; grandes casonas con escudos heráldicos. 

    Y el Hospital de San Diego que, con el apoyo de todos, nos tenemos que empeñar en recuperar para su uso cultural, artístico y recreativo… 

    Ajofrín. Nuestro pueblo. Nuestro privilegio. Para quienes nos sentimos ajofrineros, este es el más hermoso y acogedor rincón de la provincia de Toledo.

    Amigos, vecinos, forasteros, permitidme que termine mi pregón, con unas rimas que aspirarán a ser versos. Pido perdón a Jorge Manrique, gran poeta del siglo XV, al que hirieron por estas tierras, mientras guerreaba en las proximidades de la sierra de Layos. Aunque bien sabéis que es mi oficio el de poeta, no llego ni aunque lo intente a su nivel. Pero aquí os los dejo:

Dad de lado a los pesares,

que ya hay días en el año para estar de mal humor.

Bailad, reíd, divertíos.

Bebed con moderación.

Comed con tino y buen seso. 

Remojando con buen vino el jamoncito y el queso. 

Sed amigos del vecino,

acoged al forastero,

olvidad los desatinos que os hayáis podido hacer.


Porque en los días de fiesta, se me antoja 

que no hay cosa que me parezca más seria 

que disfrutar con pasión.


Recordad a los mayores que fueron haciendo pueblo.

Recordad a los que faltan 

y a los que ya se nos fueron.

Que también ellos gozaron, disfrutaron y rieron.


¡Vengan risas, vayan copas!

Que bien decía Sancho Panza 

a su señor don Quijote,

que la gente de Castilla son de risas y de chanzas.

Que la alegría no es poca cuando se divierte y baila.

Salid a la calle alegres,

campechanos y fiesteros.


Este pregón se termina

(“menos mal”, piensan algunos,

ya se calla este pesado).

Y en este momento quiero expresaros 

mis deseos para estos días de fiesta:

Que olvidéis los sinsabores.

Que os divirtáis sin medida.

Que derrochéis alegría.

Y que demostréis al mundo

que a la hora de hacer fiestas

las nuestras son las mejores.


Salud. Y que seáis muy felices. 

¡VIVA AJOFRÍN!

¡VIVA LA VIRGEN DE GRACIA!

Muchas gracias.

Rogelio Sánchez Molero

Ostensorio con la imagen de la Virgen


sábado, 18 de mayo de 2024

"Retablo de Ajofrín y otros cuentos", de Rogelio Sánchez Molero presentado en su pueblo natal

Presentación del libro de Rogelio S. Molero

Luis Magán prewenta el libro de Rogelio S. Molero


Julia Sáez-Angulo
Fotos: Luis Magán y Guía Boix

        18/5/24.- Ajofrín (Toledo).- "Retablo de Ajofrín y otros cuentos", del escritor Rogelio Sánchez Molero ha sido presentado en su pueblo natal, Ajofrín, por el periodista Luis Magán y Carmen Plomero, autora del prólogo del libro. El alcalde de Ajofrín, José Joaquín González, abrió el acto elogiando al autor e introduciendo a los presentadores. 
    El compositor y pianista Javier Coble puso música al evento, que tuvo lugar en el auditorio de la Casa de Cultura del pueblo.
        El libro ha sido publicado por la editorial Visión Libros.
    Carmen Palomero subrayó el hecho de que fuera el primer libro de narrativa breve de Rogelio, anteriormente autor de libros de poemas y destacó que "Retablo de Ajofrín y otros cuentos" era un paseo por los sentimientos del amor, el miedo, la sospecha, la duda…
    Por su parte, Luis Magán dijo: “Este libro de relatos, es como diría Franz Kafka “una expedición a la verdad” que eleva al género a las alturas de los cielos literarios. Es como la novena sinfonía de los relatos.
    Conocía al poeta Rogelio, pero no tenía el gusto de saber del escritor Sánchez Molero y ha sido, tengo que decírselo, un formidable descubrimiento.
Cada una de las propuestas que podemos leer en este libro lleva la huella de Ajofrín entre sus líneas.
    Sánchez Molero nos va ofreciendo diversos senderos en los que transitar para descubrir algunos detalles de la rica historia de Ajofrín. Con delicada sutileza nos ofrece y con ello nos atrapa la vida de hombres, niños y mujeres, que, si no vivieron más que en la imaginación del escritor merecerían, absolutamente, ser, también ellos, protagonistas de la historia de Ajofrín.
    Este cronista, cuasi oficial de la villa, nos va llevando de su mano a enfrentarnos a historias y personajes que transmiten emociones, que transmite sentimientos, que transmiten, en definitiva, vida, de la que hay mucha en estas páginas.
    Del secreto de Doña Evangelina, la protagonista del primer relato “El Belén Napolitano”. Al desafortunado Nicolas , personaje central de “El violín” , que nos confirma la certeza de la tragedia que es el consumo de drogas en la vida de cualquier persona. O a Luisito, un adolescente que se enfrenta a la muerte de su madre en la historia “Aprender la tristeza”. Todos ellos nos cautivan, nos trasmiten sinceridad, franqueza, cada uno de ellos gestionando las vidas que Dios o Rogelio les dio, sean estas pequeñas o elevadas, con la determinación que nos regala la prosa del autor.
    En el cuento “El poeta junto a la pared”, Sánchez Molero nos trae, la que el califica , como, quizás,  la más antigua canción conocida .El epitafio de Seikilos: Una oda a la vida que dice así.
Mientras vivas, brilla
No temas nada en absoluto.
Que la vida dura poco,
Y el tiempo exige el final.
    Y eso es lo que, obediente, hace el autor, no temer nada en absoluto y enfrentarse a las páginas en blanco con pasión, templanza, buena letra, frescura, armonía y decisión. Rogelio no se asusta a encarar un magnífico relato remedo, sin ánimo de burla, de la novela negra del siglo pasado, como es “Una historia de tren”.
    O concebir una historia turbadora, picante, un relato de alto voltaje, casi porno dulce, porno suave como como es “El blues de las gaviotas”. Que no recomendaría yo a Rogelio leer en una entrega de las medallas de la Fundación Pro Arte y Cultura. Pero si recomiendo, encarecidamente, que lo lean ustedes y saquen sus propias interpretaciones.
    Con todo ello, se atreve y sale indemne, no, no sale indemne, sale por la puerta grande de la literatura nuestro querido Rogelio Sánchez Molero en este libro “Retablo de Ajofrín y otros cuentos”. 
Pero volvamos a su obra. En ella hay de todo y bueno. Desde el soberbio relato “La Rebotica”, en donde las confidencias de Doña Victoria al joven Javier, hijo de Eugenio el droguero, van haciendo que este descubra el mundo, su pequeño mundo, de la mano de un corazón entrañable. Quizás es este uno de los que más me ha emocionado, por la tierna complicidad de una mujer que ejerce la vocación, que todas lleváis dentro. La ternura de una madre.
    Hasta el duro cuento de “Voces del tiempo”. Un texto donde la premonición, la infancia y la muerte nos dibujan una suerte de retablo, en trazos gruesos, de la propia vida de cada uno de nosotros.
    Por tener, tiene esta obra en sus páginas una historia que podría ser firmada por cualquier de las lideresas de los movimientos más radicales del feminismo patrio o universal. En “ San Valentín cayo en domingo” refleja la venganza de una mujer , una mujer de mucho y muy especial carácter , que descubre se puede ser feminazi en estos apocalípticos días en los que vivimos.
    Pero permítanme, que me tome nuevamente la libertad, de animarlos a abrir este volumen y descubrir todos los tesoros, que, en forma de relatos, nos regala Rogelio Sánchez Molero. Que como bien saben ustedes “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho, “decía Miguel de Cervantes”.

Más información

selfie con presentadores e ilustradores

Rogelio y familia

Rogelio firma libros junto a Carmen Palomero
Javier Coble, pianista y compositor

Alcalde de Ajofrín y Julia Sáez-Angulo

Auditorio de presentación antes de comenzar el acto

miércoles, 10 de abril de 2024

ROGELIO SÁNCHEZ MOLERO, autor del libro “Retablo de Ajofrín y otros cuentos”

Rogelio Sánchez Molero, escritor



Julia Sáez-Angulo

10/4/24 .- Madrid.- El escritor Rogelio Sánchez Molero es el autor del libro “Retablo de Ajofrín y otros cuentos”, publicado por la editorial Visión Libros. Ajofrín (Toledo), pueblo natal del autor, es el motor de buena parte de su narrativa breve. 

El libro, que será presentado en el citado municipio toledano, en mayo, por el periodista Luis Magán Moreno lleva un prólogo de Carmen Palomero Sevilla e ilustraciones de Alfonso Sebastián, Alicia González, Fernando Aranda y Francisco Recuero.

Se trata del primer libro de narrativa breve del escritor, que ya ha publicado tres libros de poesía. Un total de 25 narraciones cortas, de las que seis transcurren en Ajofrín, con sus personajes cotidianos, con sus cuitas y filosofía de vida. Unos personajes que revelan la idiosincrasia de la gente local, a la que también pertenece el autor, amante evidente de su pueblo y de su tierra toledana. Un cierto costumbrismo rezuma de estos cuentos.

Desde “El belén napolitano” a “¡Ya están aquí!, la música se percibe en cada uno de los relatos y así lo hace constar el autor al final del libro. No olvidemos que Ajofrín es patria chica de músicos como Jacinto Guerrero Torres, Fernando Moraleda Bellver o Benito, Mariano o Demetrio Ballesteros, Josefina Meneses, Jesús Alberto Luna… y que el propio Rogelio Sánchez Molero es intérprete en el grupo “Sonidos de tierra”.

ROGELIO SÁNCHEZ MOLERO.- (Ajofrín, Toledo, 1966). Licenciado en Derecho. Diplomado en Derecho del Trabajo. Abogado en ejercicio. Es socio de número de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Pertenece a la Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha. Es miembro numerario de la Cofradía Internacional de Investigadores Santo Cristo de la Oliva de Toledo. Caballero de la Real Orden de María Pita de A Coruña. Diploma a la Excelencia Literaria por el Grupo Pro-Arte y Cultura. Diploma de Excelencia de la Tertulia Ilustrada de Madrid. Medalla de Oro Mayte Spínola en Poesía.  Es autor de los poemarios “Memorial de Ausencias”, Editorial Cuarto Centenario;  “Surge la luz”, colección Mirador de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles; y “Flores entre las piedras”, editado por Vision Libros. Participa en la obra colectiva “El arte de narrar”, Huerga y Fierro Editores. Coordina y colabora en la antología “Cuentos para el tiempo de Navidad”, Huerga y Fierro Editores. Participa en la III Antología de Poesía Hispanoamericana Contemporánea Española "Y lo demás es Silencio", Chiado Grupo Editorial España y Latinoamérica. Ha coordinado, junto con Julia Sáez Angulo, la antología “Carmen de Silva Velasco. Homenaje a una escritora”, Vision Libros. Colabora en revistas literarias españolas e hispanoamericanas.