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jueves, 20 de abril de 2017

José Luis Olaizola, autor de “El anarquista indómito”. La leyenda del ángel rojo Melchor Rodríguez


Jose Luis Olaizola



JulIa Sáez-Angulo

            José Luis Olaizola es el autor de El anarquista indómito. La leyenda del ángel rojo. Melchor Rodríguez, una historia real novelada por el escritor donostiarra y publicada por la editorial LibrosLibres. El libro va con pasta dura que es la forma de que perdure físicamente en el tiempo.

            Toda una biografía de un hombre que más allá de los odios que asolaron la guerra civil española de 1936-39, en la que el escritor José Luis Olaizola (San Sebastián, 1927) hace un buen trabajo de trabar episodios de una vida para que tenga la amenidad de una novela.

            A Melchor Rodríguez (1893 – 1972), afiliado al anarquismo, se le conoce como “el ángel rojo” por haber salvado miles de vidas de opositores políticos durante la guerra civil. La vida es un derecho humano sagrado, del que parte todo el ejercicio de los demás derechos, sin él, el resto de derechos formales son una falsedad. Melchor lo entendía con una ética profunda y demostró que para el la vida humana sí tenía valor.

            “Cuando Melchor ingreso en el penal de El Puerto de Santa maría acababa de cumplir cuarenta y dos años y todavía le quedaba una larga vida por delante, en la que pasó buenos ratos, por lo que se alegró de no haber muerto”, se cuenta en el epílogo del libro El anarquista indómito. La leyenda del ángel rojo.

            Miles de vidas se salvaron de los fusilamientos nocturnos en Paracuellos del Jarama y en el cementerio de Aravaca, por intervención del anarquista Melchor Rodríguez, frente a los carniceros que gustan de la sangre. Un ángel rojo” que mereció se salvado por la intervención y testimonio ce nombres como Raimundo Fernández Cuesta, Agustín Muñoz Grandes, Bobby Deglané, Ramón Serrano Súñer o Rafael Sánchez Mazas. También estos estuvieron al quite para salvar vidas al terminar la guerra.

            Melchor Rodríguez se opuso, aún a riesgo de su vida,  al extermino de los presos políticos, frente a los comunistas Santiago Carrillo o José Cazorla, que querían acabar con lo que denominaban “la quinta columna”.   Trabajó como agente de seguros y en los últimos días de su vida en el hospital, donde cayó en grave coma, fue atendido en compañía de Javier Martín Artajo.

            La novela histórica El anarquista indómito. La leyenda del ángel rojo habla de checas, de cáceles, de guerra 1936 y posguerra a partir de 1939. Un friso bien documentado y narrado sobre un personaje que merece estar en la peana de los buenos.

           



viernes, 23 de julio de 2010

Antología literaria sobre “El sacerdote en la literatura"

"Barro con luz" El sacerdote en la literatura. Antología; Autor: J.José Alviar Editorial Rialp; Madrid 2010 

Julia Sáez-Angulo 

     23.07.10.- Madrid.- El sacerdote, el cura de almas, es protagonista principal o personaje secundario en la narrativa de la cristiandad, porque su presencia ha sido importante n la vida de los hombres. Desde los relatos de los mártires a hoy, el cura es alguien que cuenta en la vida de muchos hombres que viven la vida sacramental. 
    J.José Alviar lo ha tomado de las novelas más recientes y nos ofrece una selección muy hermosa para comprender el enfoque de los autores del XI y el XX. Los autores seleccionados son: Victor Hugo en su novela “Los Miserables”; Alessandro Manzoni en “Los novios”; G.K. Chesterton, en “El candor del Padre Brown”; Lucy Maud Montgomery, en “Emily, la de la luna nueva”; Willa Cather, en “la muerte llama al arzobispo”; Georges Bernanos, en “Diario de un cura rural”; Graham Greene, en “El poder y la gloria”; A. J. Cronin, en “Las llaves del Reino”; Giovanni Guareschi en “Don Camilo. Un mundo pequeño”; Ray Bradbury, en “Mucho después de medianoche” y José Luis Olaizola, en “Diario de un cura urbano”.
     El autor, J. José Alviar es un ingeniero químico que se ordenó sacerdote y que ha escritos varios textos de Teología, disciplina que imparte en la Universidad de Navarra, pero en este libro ha querido hacer incursiones en la literatura para ofrece las impresiones de su lecturas y los pasajes que más le han interesado. 
     “Los relatos sobre sacerdotes que parecen grabarse más fácilmente en la memoria (al menos así ocurre en mi caso) no son los que pintan al sacerdote como un superhombre –que actúa sin dudar y sin errar, como si fuera un ser por encima del común de los mortales-; tampoco los que lo muestran como un ser vil, pervertido o despreciable; muy por debajo de la dignidad humana, sino más bien aquellos que dibujan una persona corriente que, casi a pesar de sí misma, procura servir a Dios y al prójimo”, explica el autor en la introducción. Son seres y personajes de carne y hueso “El curita bajo, rechoncho, miope y manso que es el padre Brrown de Chesterton; el cura alto, fornido, irascible y sin pelos en la lengua que es Don Camilo de Guareschi; y el enfermizo párroco de Ambricourt, de Bernanos tienen en común algo profundo: ser personajes de carne y hueso”- continua Alviar. “El “Padre Whisky” de Greene; el Fray Cristóforo –homicida convertido en fraile- de Manzoni; el cura goloso de chocolate de Bradbury, también tienen algo profundo en común: tener un pasad y presente al igual que los demás seres humanos, marcados por la debilidad” “El padre Chisholm de Cronin –frustrado en muchos de sus proyectos pastorales- y el padre Lorenzo de Olaizola –dubitativo en sus primeros pasos com vicario de una parroquia urbana- también tienen algo profundo compartido: “el don de la fabilidad” tan propio de los humanos”. 
     En suma, un libro ameno que nos permite hacer comparaciones de curas, de personajes literarios tan diferentes en circunstancias tan distintas. Un libro que se lee con amenidad y que informa de los distintos enfoques del cura por grandes autores de la literatura reciente. .