lunes, 14 de julio de 2014

El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte pone en marcha la cuarta edición del Programa de visitas guiadas a monumentos en restauración



·        Podrán visitarse el Castillo de Ucero (Soria), el Pozo minero de Santa Bárbara (Mieres), el Retablo de Belén en la iglesia de la Asunción (Laredo, Cantabria) y las puertas del retablo de la iglesia de San Pablo (Zaragoza)
·        Las visitas, guiadas por especialistas, serán gratuitas y tendrán lugar los sábados y domingos desde el 19 de julio al 26 de octubre

L.M.A.
                                                    
14-julio-2014.- El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), pone en marcha la cuarta edición del Programa de Visitas Guiadas a Bienes Culturales en proceso de restauración, que permitirá a los ciudadanos acceder de manera gratuita a recorridos guiados por el Castillo de Ucero (Soria), el Pozo minero de Santa Bárbara (Mieres), el Retablo de Belén en la iglesia de la Asunción (Laredo, Cantabria) y las puertas del retablo de la iglesia de San Pablo (Zaragoza). Las visitas guiadas comenzarán el 19 de julio y se realizarán hasta el 26 de octubre.

Este programa comenzó en el verano de 2011 y ya han participado en él más de 8.000 personas. Se trata de una oportunidad excepcional para visitar monumentos total o parcialmente cerrados a causa de las obras y conocer de primera mano la labor que arquitectos, arqueólogos y restauradores están desarrollando en la protección y conservación del Patrimonio Cultural.

El Castillo de Ucero (Soria). Del 19 de julio al 12 de octubre
Localizado sobre un cerro desde el que domina los valles de los ríos Ucero y Chico en un entorno natural excepcional, su construcción se inició durante el siglo XIII aunque sufrió posteriores remodelaciones. Actualmente se encuentran en ruinas bastantes zonas del castillo. La intervención se centra en la consolidación de la estructura, con el objetivo de frenar su deterioro y facilitar su puesta en valor. Se asegurará la estabilidad y se mejorará la estanqueidad de sus muros.

El pozo minero de Santa Bárbara en Mieres (Asturias). Del 26 de julio al 26 de octubre
Está situado en un enclave donde predomina el paisaje industrial, huella de la historia y de la industrialización en esa zona de Asturias. La lluvia, las humedades y el vandalismo hacen que el conjunto se deteriore rápidamente. El objetivo del proyecto es la recuperación del conjunto patrimonial, centrándose las actuaciones en los dos castilletes, el pozo de ventilación y el edificio de compresores. Este último edificio se adecuará además para su uso museístico.

El retablo de Belén en la Iglesia de la Asunción (Laredo, Cantabria). Del 19 de julio al 26 de octubre
Se trata de una excepcional muestra de escultura policromada de estilo flamenco conservada en Cantabria de la que se desconocen el taller y el autor, pero se ha relacionado con autores como Rogier Van der Weyden. La actuación incluye el tratamiento de la madera (limpieza y consolidación), así como la reintegración y fijación del color y la eliminación de capas de pintura superpuestas, con el fin de recuperar las policromías tardogóticas originales.

Puertas del Retablo de la Iglesia de San Pablo (Zaragoza). Del 2 de agosto al 12 de octubre
Es un retablo de principios del siglo XVI realizado en madera dorada y policromada por Damián Forment. En 1524 el entallador Juan Vierto realizó unas puertas para protegerlo que se decoraron en 1596 por los pintores Antón Galcerán y Jerónimo de Mora, y que fueron desmontadas en los años 80. La actuación que se está desarrollando tiene como objetivo la conservación y restauración de los lienzos, la recuperación de las puertas del retablo mayor mediante la construcción de unos batientes de madera, y la restauración de los sistemas de construcción y funcionamiento originales.

Visitas guiadas por especialistas

Las visitas serán realizadas por guías especializados en cuatro turnos diarios (10, 11, 12 y 13 horas) y en grupos de no más de veinte personas. Las personas interesadas deberán cumplimentar el formulario de inscripción disponible en http://www.visitasrestauracion.es/ donde además podrán ampliar información sobre el programa. Las inscripciones se adjudicarán por estricto orden de recepción de solicitud.


domingo, 13 de julio de 2014

“Memorial Ebbe Traberg”, 18 Festival de Jazz en Ezcaray (La Rioja)





Julia Sáez-Angulo


Ezcaray, una de las localidad riojanas más bellas por sus casas y palacetes de piedra en medio de la montaña y junto al río Oja, celebra el “Memorial Ebbe Traberg”, 18 Festival de Jazz en Ezcaray (La Rioja), con gran popularidad y afluencia de público. Los conciertos tienen lugar durante los días 11, 12, 13 y 14 del mes de julio de 2014.

Los Grupos actúan en diferentes espacios que van, desde el popular y abierto Parque Tenorio hasta la plaza de la Verdura, pasando por recintos privados durante la noche como la Casa Masip.

El Ayuntamiento de Ezcaray y JPC, J. Pérez – Caballero Lozano Producciones Musicales son los organizadores del citado Festival.






El Festival de Jazz en Ezcaray goza de numerosos seguidores, por la calidad de los músicos que intervienen en él desde hace dieciocho años, en que comenzó, impulsado por los directores del programa televisivo Jazz entre Amigos. “Fue a partir de la muerte de Ebbe Traberg, cuando se inició”, explica Juan Claudio Cifuentes, uno de los organizadores

Entre los patrocinadores del Festival de Jazz en Ezcaray figuran el Gobierno de  La Rioja, Radio Televisión Española, RTVE, el Hotel gastronómico Echaurren,  Husa Hoteles, Casa Masip, Mantas Ezcaray, Gas Natural, Supermercados Lupo y 1906 Pequeños Grandes Momentos.

Entre los grupos de jazz que actúan en el 18 Festival  se encuentran Tina May Quartet; Laura Simó Trío con “Canciones de Cine”; Ivo Sans convida M. Kamaguchi/Cesar Joaniquet/Marcel-Li Bayer; Ballester – Mitchell –Hipaucha; Contrapunto Big Band y Lucky Peterson Band.









Lourdes Flamarique: Curso sobre “Estilos de vida y Moda”


Lourdes Flamarique Goñi


Julia Sáez-Angulo

Lourdes Flamarique, profesora de Filosofía en la Universidad de Navarra, ha impartido un curso sobre estilos de vida y Moda en el Colegio Mayor Olabidea de Pamplona, en el que se abordaron los temas sobre el lenguaje de la indumentaria, la dinámica motriz del deseo humano como algo pre-racional y el mercado como despertador de deseos más que de necesidades.

“Sociedad moderna, vida urbana: la identidad en juego” fue el tema que abrió el curso, seguido de los “Patrones de conducta, mentalidad y visión de la vida, apariencia y relaciones humanas”.

Lourdes Flamarique Goñi (Pamplona, 1958) ilustró sus exposiciones teóricas con las sesiones prácticas sobre fragmentos de la serie Mad Men, como narración sobre el cambio y estilos de vida. “La imitación de los estilos de vida a través de la publicidad en televisión” fue también puesta de manifiesto.

La sintáctica de la moda: estar de moda, ir a la moda, poner de moda” y “La moda como factor de sociabilidad fueron otros temas abordados en el curso.

Patrones de conducta Masculino/Femenino 

Flamarique dijo entre otras cosas: “En la vida de las grandes ciudades modernas se encuentra el exponente más claro de los cambios en la moda y los estilos de vida, en los patrones de conducta y la tipificación de lo masculino/femenino, así como en el régimen emocional y sus quiebras, que dibujan un horizonte irrebasable para las actuales generaciones”.
“Como ya ocurrió en las primeras décadas del siglo XX, la vida en las ciudades centroeuropeas que personificaban la modernidad, primero Munich y Paris, después Berlin, Viena, no solo era “moderna”, sino que su forma de vida incorporaba la conciencia del cambio, del nuevo estilo, por lo que lo cool era distanciarse abiertamente de los modelos de la generación anterior y ensayar nuevos lenguajes y formas expresivas. Si por aquel entonces el estilo “moderno” exigía la ruptura con los modos y convenciones aceptadas socialmente, el correspondiente lugar social de los modernos era el de una cierta marginalidad bohemia. Era el precio por estar en la vanguardia, por innovar los modos y las normas de conducta”.

“Por el contrario, en la actualidad, los ciudadanos modernos ya no pueden llevar una vida al margen de las fuerzas dominantes. Deben seguir los trendtopics: son modernos en la medida en que descubren y encarnan los valores, jerarquías e ideales de la gran urbe postindustrial. Pues, no se trata tanto de realizar la modernidad en el arte, en el pensamiento, como de extenderla a la vida cotidiana cuyo centro vital es el trabajo; para ello los modelos deben surgir desde dentro, los “genios innovadores” son ciudadanos de a pie: los nuevos artistas trabajan en las corporaciones empresariales, en las entidades de “servicios”.

ESFERA PROFESIONAL Y SOCIAL

“Si las exigencias de la vida profesional y social dominan sobre las demás esferas de la existencia, se entiende por qué tienen cada vez más peso en la configuración de la identidad, del proyecto personal de mujeres y hombres por igual. La demanda de reconocimiento se intensifica en la misma medida que la posición social depende exclusivamente de cada uno, de lo que uno haga y la aceptación que tenga en el entorno social más inmediato. Se trata de un fenómeno característico de las sociedades modernas, especialmente de las urbanas, que contribuye decisivamente al “sobrepeso emocional” de los hombres actuales”.
“Se entiende por qué la identidad y, con ella, la valoración y juicio al que se somete el ser humano a lo largo de toda su vida (simplificando, la autoestima) en las últimas décadas se han “externalizado”, son producidas fuera del individuo. Queda en manos de tendencias, modas y dinámicas que se relacionan con los individuos como “empresas subcontratadas”.
“Si algo caracteriza esta identidad “representada” es su fragilidad y extrema vulnerabilidad. Al no poder beneficiarse de la familia, de los orígenes o del prestigio y posición de una institución o comunidad en la que se entra, la aprobación y reconocimiento social debe conquistarla el individuo. No puede confiar en que la fama o el valor social ganado por otros (familiares o antecesores) se transfiera a su propia “cuenta”. La atención está volcada hacia fuera, pendiente de las reacciones ajenas, de los signos de aprobación o reprobación. Cuanto más cambiante, más dúctil es la sociedad, más frecuente y rápidamente debe adaptar el ciudadano sus criterios y referencias para conservar lo ya ganado”.
“Se puede hablar de un exceso de socialización que lastra inevitablemente las posibilidades de individuar no sólo gustos, aficiones, sino lo que es más importante, decisiones radicales sobre la propia vida, itinerarios y aprendizajes no tipificados, abiertos en lo que respecta al logro, la triunfo social. Sería vista como una amenaza, un peligro aquel que recomendara a los más jóvenes ser héroes en vez de burócratas de la vida. “Salirse del guión” que han escrito otros no inspira ya ningún movimiento ninguna revolución social. Cada vez resulta más difícil abrirse un espacio propio, un camino que no tiene que ser original, atractivo; ni siquiera creativo, tan sólo propio con sus recovecos y revueltas, sus subidas y bajadas, es decir, sin patrones ni  “evaluaciones de calidad”.
“¿Es una cuestión de equilibro? En cierto modo sí. Nos servimos de identidades construidas como de andamios que nos sostienen mientras asentamos nuestra sustancia vital. Las imitamos; representamos papeles que apenas comprendemos mientras tratamos de reconocer nuestros propios rasgos en los arquetipos sociales”.

         “En las ciudades es donde quizá por primera vez en la historia del occidente, la apariencia exterior de las personas e incluso el diseño de las cosas de uso cotidiano, las formas de vida y los códigos sociales son tan significativos como las ideas y valores que sustentan la mentalidad compartida por una sociedad. Lo son porque las ideas y valores operan como elementos configuradores de lo social a través de su representación, escenificación y sedimentación en patrones, más que por las razones que avalan su verdad o justicia. Esta representación tiene que variar continuamente, y adaptarse a la realidad dada para ser eficaz, atractiva de ver y, por tanto, imitable”.

Deseo, consumo, publicidad

“Según se ha destacado ya, antropológicamente el deseo nos da noticia de que somos necesitados, sedientos, insatisfechos. Pero también de algo más radical, respecto a lo cual la necesidad sólo es síntoma”.
“Los bienes que ofrece el mercado, ciertas prácticas de vida pueden aparecer antes nuestros ojos como el medio para satisfacer nuestros anhelos más vitales”.
“El consumo como una conducta social opera precisamente sobre la idea de que el deseo no brota principalmente de la necesidad, sino de un afán de ser cuya semántica quiere dirigir el mercado gracias a la publicidad. Sucede que la ausencia de plenitud en cada deseo satisfecho sitúa la condición humana naturalmente del lado de la búsqueda incesante, no de la ataraxia. Puesto que el hombre no diseña sus tendencias, no puede anticiparse plenamente a su bien; necesita reconocerlo en lo que le rodea, advertir en las cosas si son convenientes, si son buenas y en qué medida; esto es, decidir y decidirse. La plenitud humana es inseparable de la realidad circundante, que siempre se le da mediada por una cultura”.
“El gran éxito del consumo reside en haberse introducido en las esferas más íntimas del individuo: haber transformado los deseos en conductas previsibles y habituales. Como consumidores, nos creemos independientes: en la publicidad, el deseo se presenta unido a la aspiración a la vida buena, a la felicidad y a la autorrealización (por banal que sea la elección de que se trate); de este modo se impone con una fuerza que a veces oculta su carácter de mera respuesta a un estímulo”.
“La semántica del deseo se nutre de la realidad cultural. La semántica del deseo se rige por códigos sociales, por los modos expresivos e interpretativos instituidos socialmente. El complejo de significados con los que orientamos, concretamos y satisfacemos nuestros anhelos más personales configura patrones, educa nuestra sensibilidad, alimenta nuestra experiencia moral”.

Aprendizaje
“También hoy, desear requiere aprendizaje. Lo difícil no es tanto conseguir lo que se desea como formular bien el deseo. Y para eso echamos mano de lo que nos ofrece nuestro tiempo”.
“En sociedades donde impera la economía de mercado, la publicidad tiene que ayudar al consumidor a decidirse por el producto publicitado entre otros productos casi iguales. Por tanto, no serán las cualidades del producto, ni la necesidad lo que oriente la elección, sino un diferencial que los publicistas tienen que encontrar: vincular el producto con una forma de vida, un estilo, de modo que el consumidor se identifique miméticamente con las personas que responden a ese estilo y trate de parecerse”.
“Estamos, por tanto, ante una fuerza que configura los estilos de vida urbanos, no principalmente en base a una concepción sobre el hombre, la sociedad, la vida, o convicciones morales fuertes; ante todo interpela a las dinámicas afectivas, emocionales de la subjetividad, que constituyen la urdimbre de la vida personal”.


         

viernes, 11 de julio de 2014

MARCO de Vigo: "Score", exposición sobre relación entre imagen y sonido


ARTISTAS Y OBRAS EN EXPOSICIÓN

SCORE es una muestra de producción propia que aborda la relación entre imagen y sonido. Del cine experimental a obras conceptuales basadas en el cine narrativo, y a trabajos que prestan especial atención a la gramática del sonido y de la imagen en movimiento, esta muestra reúne un conjunto de obras de 18 artistas de distintas generaciones, desde los años setenta hasta la actualidad.

Meris Angioletti (Bérgamo, Italia, 1977; vive y trabaja en París y Milán)
Martin Arnold (Viena, Austria, 1959; vive y trabaja en Viena)
Eugènia Balcells & Eugeni Bonet (Barcelona, 1943; vive y trabaja en Nueva York y Barcelona / Barcelona, 1954; vive y trabaja en Barcelona)
Guy Ben Ner (Ramat Gan, Israel, 1969; vive y trabaja en Tel Aviv)
Manon de Boer (Kodaicanal, India, 1966. Artista neerlandesa, vive y trabaja en Bruselas)
Tony Conrad (New Hampshire, Estados Unidos, 1940; vive y trabaja en Nueva York)
Keren Cytter (Tel Aviv, Israel, 1977; vive y trabaja en Nueva York)
Anna Franceschini (Pavía, Italia, 1979; vive y trabaja en Roma)
Douglas Gordon (Glasgow, Reino Unido, 1966; vive y trabaja en Berlín y Glasgow)
Ragnar Kjartansson (Reykjavík, Islandia, 1976; vive y trabaja en Reykjavík)
Annika Larsson (Estocolmo, Suecia, 1972; vive y trabaja en Berlín)
Christian Marclay (San Rafael, California, US, 1955; vive y trabaja en Nueva York y Londres)
Dóra Maurer (Budapest, Hungría, 1937; vive y trabaja en Budapest)
Jacopo Miliani (Florencia, Italia, 1979; vive y trabaja en Milán)
Lis Rhodes (Londres, Reino Unido, 1942; vive y trabaja en Londres)
Manuel Saiz (Logroño, 1961; vive y trabaja en Berlín)
Diego Santomé (Vigo, 1966; vive y trabaja en Nigrán, Pontevedra)
ZimmerFrei (colectivo de artistas fundado en Bolonia, Italia, en 2000. Con sede en Bolonia y en Bruselas)
[Massimo Carozzi (1967, Massa, Italia), Anna de Manincor (1972, Trento, Italia), Anna Rispoli (1974, Bassano del Grappa, Italia)]



SÍNTESIS DEL PROYECTO EXPOSITIVO

SCORE es un proyecto expositivo que juega con diferentes significados de este término como medio para navegar a través de una serie de obras de cine, vídeo, e instalaciones. Esta muestra pretende dirigir la fascinación por el sonido y el arte sonoro hacia el contexto de la imagen en movimiento. Tomar el término score como marco físico, conceptual y estructural, nos ayuda a observar los fines aparentemente dispares de la producción artística en el cine y en el vídeo, y el modo en que estas obras abordan la relación entre imagen y sonido.

La relación entre artes visuales y narración, que ha inspirado y caracterizado en gran medida las obras de cine y vídeo de las dos últimas décadas, ha dado paso a un interés por la cuarta dimensión: el tiempo. Este desplazamiento puede ayudar a explicar un papel más ambiguo del sonido como expresión temporal en las artes visuales, una mayor atención al concepto de score en la imagen contemporánea en movimiento, y un renovado interés por los trabajos históricos.

Los múltiples significados de la palabra —score como corte o arañazo, como banda sonora, y como partitura musical— permiten yuxtaponer diversas prácticas artísticas que, dentro del extenso ámbito del cine, se centran en las relaciones entre imagen y sonido. El gesto de cortar o arañar está presente en multitud de obras del cine experimental —donde el celuloide es manipulado físicamente— así como en el esencial proceso de montaje, mientras que la idea de score como partitura musical nos pone en relación con nuestra experiencia del cine y nuestra comprensión de la banda sonora: diálogo, sonido y música.

Frente al hábito de considerar imagen y sonido como un todo orgánico, las obras presentes en esta exposición pueden ser observadas en relación con lo que Michel Chion denomina “contrato audiovisual”, en el que ambas percepciones —visual y auditiva— están en constante negociación. SCORE presenta un conjunto de instalaciones, películas y vídeos que giran en torno a las distintas acepciones de este término, desde el cine más experimental a obras conceptuales basadas en el cine narrativo, y trabajos que prestan especial atención a la gramática del sonido y de la imagen en movimiento.

A través de sus afinidades y divergencias, las obras resuenan entre sí y construyen una geometría inesperada de relaciones que estructura la propia exposición como una partitura, en la que el ritmo y los tonos de imagen y sonido sacan a la luz todo el potencial de la arquitectura panóptica del MARCO.


TEXTO CURATORIAL

Score
Entre la imagen y el sonido
Sarra Brill y Anna Cestelli Guidi, comisarias de la exposición

Esta exposición —que no pretende ser enciclopédica, histórica, ni tampoco el correlato visual de una formulación teórica— se construye en torno a diversas obras que dialogan sobre prácticas artísticas relacionadas con el sonido y la imagen en movimiento. Se trata de una composición de límites difusos, de fraseos y variaciones, un ámbito libre e interdisciplinar en el que sonido e imagen se encuentran y en la que artistas, cineastas y músicos de disciplinas totalmente diferentes producen obras cuyos ecos, tonos y notas resuenan internamente, y también entre sí. El título de la muestra, SCORE, saca partido de las diversas acepciones de este término como medio para articular diversas prácticas artísticas, y redirigir la fascinación actual por el sonido hacia la relación entre imagen y sonido. La palabra score denota también el modo en que las obras se distribuyen y relacionan entre sí. SCORE se convierte en la idea que compone la exposición, así como en el mecanismo lingüístico que describe su propio contenido.

Somos cada vez más conscientes de la relación entre componentes visuales y sonoros en las obras de imágenes en movimiento. Exposiciones y publicaciones recientes han puesto de relieve el uso del sonido en el contexto de las artes visuales. A la hora de articular la ontología del arte sonoro, normalmente buscamos paralelismos, volviendo la mirada hacia otras formas de arte. Sonido e imagen en movimiento tienen similitudes estructurales, y la más importante es que ambos medios están basados en el tiempo, en una dimensión temporal. Las prácticas relacionadas con el sonido y la imagen en movimiento han dominado la producción cultural del siglo XX, como fuente inagotable de cine, música y otros medios de cultura de masas, y sus equivalentes vanguardistas, fringe y underground. Además, hoy en día la omnipresencia de dispositivos móviles y redes digitales ha traído consigo un flujo constante de estos medios, que inundan nuestra vida cotidiana.

El campo del film experimental, y el más amplio del cine experimental, precursor del videoarte y de la denominación global más reciente de imagen en movimiento, están plagados de ejemplos de cómo utilizar la propia cinta de la película como instrumento en sí misma. Esto se refleja en un gran abanico formal, que va desde el rasgado del celuloide hasta la aplicación poética de procesos pictóricos sobre la película, pasando por el cine estructuralista, entre muchos otros. Estos antecedentes artísticos traen a colación otro significado de la palabra score —como “arañazo”, “corte” o “incisión”— para referirnos a obras que surgen de este canon.

Tony Conrad, cineasta, artista, compositor, músico y performer, realizó la instalación Yellow TVs (1973) para crear películas y formas fílmicas de duración indefinida, yendo más allá de sus experimentos anteriores en el cine estructuralista. Conrad crea un espacio meditativo mediante la presencia de un sonido eléctrico continuo producido por la amplificación de la misma fuente lumínica que mantiene en funcionamiento los paneles de “televisión”, consistentes en pinturas sensibles a la luz. Este uso del material pictórico en Yellow TVs se puede observar también en la obra experimental de Lis Rhodes —el film de 16 mm Dresden Dynamo (1974)— y en la instalación de Meris Angioletti Le Songe Vert. Variation 2 (2014). Ambas trabajan manipulando el celuloide. La colorida abstracción de rayas, puntos y rombos de color rojo y azul que bailan por la pantalla está copiada sobre la banda sonora óptica del film, creando un juego entre sonido e imagen que tiene su traducción literal en la frase “lo que ves es lo que oyes” (y viceversa). Meris Angioletti manipula las propias diapositivas, mezclando gelatinas de colores para crear una multiproyección, una orquestación de abstracciones, color y luz.

Otras tendencias del cine experimental, como found footage (metraje encontrado), samplings y técnicas de reapropiación, son similares a las del videoarte, lo que también ayuda a ubicar parte de las obras presentes en la exposición. El material procede de vinilos antiguos, películas de Hollywood, animaciones, obras de arte cinematográficas y películas de culto. En su obra más reciente en vídeo, Martin Arnold se apropia de dibujos animados norteamericanos, eliminando todo rastro de imagen que permita una continuidad narrativa, y utiliza sus movimientos abstractos y formas desencajadas como notas en un teclado o elementos de percusión en una batería. Los fotogramas del vídeo de Arnold se convierten así en una paleta visual y sónica de ruidos y sonidos rítmicos y armoniosos. La hipnótica obra de Christian Marclay —titulada irónicamente Looking for Love (“buscando el amor”), 2008— consiste en una grabación de media hora en la que el artista, moviendo erráticamente la aguja de un tocadiscos, busca literalmente la palabra “amor” en viejos vinilos de los años cincuenta y sesenta. En este caso, los surcos del disco tienen una analogía directa con la palabra score. Por su parte, en Soundtrack (2012), Guy Ben Ner utiliza como readymade un fragmento de once minutos del audio de La guerra de los mundos (2005), de Steven Spielberg, y dobla la banda sonora con imágenes que reinterpretan la acción, en una grabación del artista con sus hijos en su propia cocina. En el film experimental 133 (1979), Eugènia Balcells y Eugeni Bonet vinculan clips de found footage con una grabación sonora en vinilo que hallaron casualmente, reconectando de este modo imagen y sonido.

La impactante instalación de Douglas Gordon, Feature Film (1999), utiliza el film Vértigo, obra maestra de Alfred Hitchcock, como punto de partida para su propia película. Gordon pone en escena la banda sonora original de Bernard Hermann, pero mostrando solo al director de orquesta. Invierte así la diégesis o desarrollo narrativo, de modo que banda sonora y película se fusionan en una única entidad. Jacopo Miliani crea una experiencia íntegramente auditiva al apropiarse de la banda sonora de Profondo Rosso (Rojo oscuro), el icónico film de terror de Dario Argento, presentándola como un experimento de cinéma pour l'oreille para analizar el potencial del audio sobre la imagen.

Buena parte de las obras en la exposición se resisten a una definición categórica, y giran en torno al concepto de score a través de tendencias poéticas, técnicas, o procesos de investigación. El film estructuralista Kalah (1980), de Dóra Maurer, realizado en colaboración con el músico Zoltán Jeney, está construido como un contrapunto de formas abstractas y música. En la obra Presto, Perfect Sound (2006), Manon De Boer corta la imagen de una grabación de una sonata de Bartók para violín y la adapta al sonido preeditado, jugando a invertir el tradicional dominio de la imagen sobre el sonido en el cine. En la instalación titulada God (2007), de Ragnar Kjartansson, el imperfecto “bucle humano” de la voz difiere de la perfección lineal del dispositivo de grabación. Dentro de las salas, las imágenes de los intérpretes de ambas obras resuenan entre sí, y con el director de orquesta en el film de Gordon, como una espectral orquesta de músicos que nunca coinciden en el tiempo.

La doble instalación de Annika Larsson, compuesta por Animal (in 14 Movements), y A Score for Animal (2012), lleva el diálogo de Score más allá de la imagen proyectada. Larsson añade sus propias aportaciones musicales a un enigmático retrato fílmico de personas disfrazadas de animales antropomórficos, y crea una abstracta banda sonora de imágenes y textos como potencial banda sonora del film. En Rose Garden (2014), Keren Cytter juega con las posibilidades acústicas de la estructura narrativa como vía para convertir el diálogo en notas, acordes y complejos arreglos de juegos de palabras multifónicos, con resultados desorientadores.

Las obras poéticas, escultóricas y reflexivas de Anna Franceschini, ZimmerFrei y Diego Santomé ofrecen una reflexión acerca del sonido mecánico de los dispositivos de proyección. En Nothing Is More Mysterious. A Fact That Is Well Explained, de Anna Franceschini, el movimiento circular de la cámara tiene una musicalidad propia que nos remite a las grabaciones de Marclay, y el scroll vertical del papel perforado de la pianola recuerda a una cinta de película incorpórea en el espacio. Por el contrario, los visores en 3D de ZimmerFrei congelan la imagen en movimiento y extienden el espacio temporal a través de la composición sonora. En Cinematógrafo (7 metros 30 centímetros), de Diego Santomé, la imagen proyectada es la del propio proyector, y el sonido es tan solo el suave tic del motor, lo que nos lleva de nuevo a la afirmación de Lis Rhodes sobre su propio trabajo: “lo que ves es lo que oyes”.


En Specialized Technicians Required: Being Luis Porcar (2005), Manuel Saiz aborda de forma paradójica las dimensiones del cine y el arte contemporáneo, en una obra en la que imagen y sonido sincronizado nunca se encuentran, devolviendo así el protagonismo a uno de los temas centrales de SCORE.