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viernes, 7 de septiembre de 2018

RETRATOS: Antonio López o la historia del célebre cuadro “La Gran Vía” de Mariluz Barreiros




 Antonio Lopez entrega el I Premio Iberoamericano de Mecenazgo a Mayte Spínola (2015)
 Antonio López. pintor

"La Gran Vía de Madrid", O/L por Antonio López


Julia Sáez-Angulo

            08/09/18 .- MADRID .- Dicen que “La Gran Vía” es  el mejor cuadro del pintor y tienen razón, pues bien, la intrahistoria de esta pintura tiene su aquel, que dice mucho del mejor artista realista del panorama pictórico español e internacional. Un manchego con mas retranca que un gallego, que expone en la galería Marlborough, que fue premio Velázquez 2006 y Medalla de Oro Mayte Spínola 2017, que sostiene que en el patronato del Museo del Prado debe de haber siempre algún pintor y no solo políticos y coleccionistas de arte. Tiene muchísima razón, de la misma manera que yo diría que no debe estar copado por artistas, porque buenos son ellos. Él fue en su día miembro de ese patronato magno y allí dejó oír su voz.

            Antonio López García (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) siempre pide una mayor y mejor educación artística en el bachillerato. Íñigo Méndez Vigo, cuando era ministro de Educación, lo asentía.

            Cuando se iba a casar la hija del empresario Eduardo Barreiros, Mariluz, con Alberto Comenges, su tío, Valeriano Barreiros, el que llevaba las finanzas de la conocida empresa de automoción española, encargó a su cuñada, la pintora Mayte Spínola, que adquiriese un buen cuadro para su sobrina. Le dio el talón para pagar el regalo y la pintora conversó a su vez con su sobrina Mariluz hasta que se decidió que sería un cuadro de Antonio López. Mayte y su esposo Graciliano le regalaron un pequeño Dalí.

            Con las mismas, las dos damas Mayte y Mariluz quedaron con Antonio López y su esposa María Moreno –buena pintora- en casa para concretar que tipo de cuadro quería la que se iba a casar y se barajó la posibilidad de un bodegón o un paisaje urbano. Se optó finalmente por lo segundo y Antonio sugirió que fuera la Gran Vía de Madrid. Recibió el talón de manos de Mayte y se puso a pintar, pero ya saben como es la pintura del artista manchego, que entregó el cuadro a la desposada cuando ya ésta se había divorciado y estaba a punto de casarse con Jesús Polanco. 

            Antonio López, que ha visitado varias veces la Fundación Arauco dirigida por Carmen Spínola en Chinchón (Madrid), se lo contó allí, entre risas, a Mayte. El manchego es como es, imposible. No hay mas que recordar el cuadro que hizo sobre la familia real del rey Don Juan Carlos para el Palacio Real de Madrid, con el príncipe y las infantas solteros, y terminado con ellos casados. Todo esto forma parte de la realidad  y su leyenda.

            Mariluz Barreiros es hoy la Delegada del Grupo pro Arte y Cultura, PAC, en Galicia y dirige con tino la Fundación Eduardo Barreiros de la automoción y el Museo Barreiros.

            Escuchar a Antonio López en conferencias, como las que ha impartido en el Museo del Prado, la Fundación FOCUS, el Club Siglo XXI y en el Taller del Prado, es un espectáculo, porque en ellas no se contiene un pelo, provoca y cuenta todo lo que tiene que contar y decir como en petit comité. Ya tiene edad para decir lo que quiera, e incluso “para ser impertinente”, como decía la escritora Ernestina de Champourcín.

            Antonio López, entre otras cosas ha dicho:  “El buen pintar figurativo contiene la abstracción, sabe colocar adecuadamente el color y las formas. Hablar de abstracción en la pintura es una redundancia. Es la propia pintura. La abstracción es un contenedor de sentimientos y formas, algo que ya estaba en la pintura desde siempre”. El premio Velázquez recordó a la VEGAP cuando tenía su sede en lo que hoy es el Taller del Prado. Dijo que nunca había tenido dificultades para estar en un sitio, cuando quería pintar desde él y así lo había hecho en Vallecas y en la Gran Vía.

No solo pintor de Madrid

            No se considera un pintor de Madrid, aunque haya pintado la ciudad en distintos puntos. “Yo pinto lo que está cerca de mí, mi casa, mis cosas, la vida misma, lo que tiene importancia para mí, como hacía Vermeer, que pintaba su casa y su cercanía”. “El pintor ya no está secuestrado por el encargo y no tiene por qué pintar dioses o imágenes sagradas”, añadió.

            El pintor de Tomelloso ha recordado su llegada a Madrid a una pensión, cuando tenía 13 años, para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, animado por su tío, su admirado pintor Antonio López Torres (1902-1987), que tiene un museo en Tomelloso. “La pintura del Museo del Prado, tan oscura, me parecía una pesadez. Me interesaban más los últimos pintores, sobre todo Picasso y lo que más me interesó fue el arte griego al que entendía mejor que a Goya. Lo descubrí en el Museo de Reproducciones Artísticas”, cuenta el artista, y señala que en la docencia debiera de empezarse siempre por mostrar lo que hacen los pintores últimos, los más relevantes, y no repetir la Venus de Milo. “Tío me gusta más lo que usted hace”, le dijo a López Torres después de visitar el Museo del Prado.

            Recuerda también Antonio López que estuvo cuatro años dibujando y pintando en la Escuela de San Fernando. “Se puede aprender a dibujar en uno o dos años, pero “la pintura es sobre todo pintura y eso es algo muy personal”. Señala la pintura como emoción color y formas, algo que él sabe muy bien calibrar en los demás pintores y no tanto en su propia obra.

            “La figuración realista tiene su propio lenguaje y a muchos les cuesta pintarla, como a De Chirico; después de tanta metafísica en sus cuadros, cuando quiso volver a la figuración realista, le costó mucho. Buena parte de los cuadros metafísicos que se mostraron en su exposición de Chirico en la Caixa de Madrid, eran flojos”.

            “Cuando veo la figuración de nuestra época me parece nueva en su libertad”, dijo y señaló los ejemplos de Bacon, Balthus, Hopper, Peter White, Richard Estes, Giacometti en sus retratos… “Me parece asombrosa la riqueza de lenguajes dentro de la figuración…”, señala Antonio López: “No me preocupa nada lo que va a pasar en el arte dentro de 50 años. Tenemos arte de sobra, lo que hay que hacer es disfrutar de la vida”.

            “El orden está en la vida y la mente de cada cual, más que en el estudio”, declara. También dice que ha comprado pintura abstracta, “porque conozco su recorrido y me gusta la abstracción, que también puede seguirse en la figuración. Hay abstracción en la obra de Velázquez, no así en la de Murillo, por eso me interesa más el primero…”

            El artista manchego señala que hoy no se enseña la pintura figurativa en las Escuelas y por ello habían surgido numerosas Academias privadas, desde las que se impone un estilo.

            “Los artistas figurativos no hemos tenido mucho mimo de la sociedad, aunque nos hayan dado algunos premios”. “Los pintores constituimos unas cuatro “familias” y en la propia te aplauden, pero no así en las otras y hay que andarse con cuidado”. “Hay gente que me quiere, aunque no entienda de pintura, porque soy para ella un símbolo”.

            Sobre Marcel Duchamp dice que era “un artista zángano, persona de cultura e inteligencia, pero un vago. Era nada, frente a Paul Klee, que sí era un gran pintor. Y hay algunos que siguen a Duchamp y que son igual de zánganos que él”. Antonio López dice que le gusta mucho ver y leer libros de grandes artistas.

            “A mí –a diferencia de Pérez Villalta, pintor muy creativo que le gustaría ser como un arquitecto, proyectar y que lo hagan otros-  me gusta ser un pintor que lo hace todo, desde la preparación de los lienzos hasta el bastidor y la firma, pasando por la escala o su cambio, disfruto y gozo en todas las etapas de la ejecución del cuadro.

            “Todo lo que tiene que ver con la pintura me parece intemporal. La figuración de nuestra época, de los siglos XX y XXI es un lenguaje precioso, intemporal. El día en que se haga una exposición con todo su recorrido, la gente se va a caer de espaldas, porque cada uno  (cita a los pintores anteriores) tiene su propio lenguaje” “Me parece maravillosa la aventura de pintar, las dudas, los arrepentimientos... como a Velázquez”.

Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Antonio+L%C3%B3pez

Carmen Iglesias, Mayte Spínola y Antonio López

Antonio López, Alicia Koplowitz y Mayte Spínola en el centro

Antonio López en el Taller del Prado (Foto Peter Wall)
Retrato de los Reyes (2016). 0/L por Antonio López

miércoles, 4 de abril de 2018

Antonio López, pintor, en la Fundación Focus: Conversación con Arte



Antonio López y Anabel Morillo



L.M.A.

        Sevilla, 4 de abril de 2018. Hoy se ha celebrado en el Hospital de los Venerables la primera Conversación con Arte, que ha tenido como protagonista al pintor Antonio López García (Tomelloso, 1936), que ha dialogado con la directora general de la Fundación Focus, Anabel Morillo, y con la artista y profesora de la Universidad de Sevilla Mar García Ranedo, en el marco de la exposición Un panorama del arte actual en la Colección Focus, que actualmente se exhibe en el Hospital de los Venerables de Sevilla.

Esta nueva iniciativa cultural de la Fundación Focus quiere ser el punto de partida de otras que se organizarán en el futuro, sin una periodicidad fija, en torno a las colecciones de Focus: Centro Velázquez, Arte Contemporáneo, Biblioteca del Barroco, colección de estampas, etcétera, en la que se establezcan reflexiones y diálogos entre artistas, académicos, directores y conservadores de museos o críticos de arte, que sirvan para compartir experiencias y perspectivas sobre una obra o algún aspecto inédito de un creador, siempre en relación con dichas colecciones.

En este caso, la serie comienza con Antonio López, uno de los grandes maestros del realismo europeo, en torno a una obra emblemática, Membrillero (1990), que forma parte de la exposición actual en Los Venerables. “El tema del bodegón en la naturaleza siempre me interesó, aunque muy ligado a la ciudad. Me gusta el paisaje urbano, la naturaleza transformada por la mano del hombre”, dijo.

Desde que pintó La parra en 1955, Antonio López ha seguido dibujando o pintando ciruelos, melocotoneros, manzanos y membrilleros, los árboles frutales que conoció durante su infancia en Tomelloso, en ese período en que descubrió el mundo y que ahora recuerda: “Los membrilleros en La Mancha estaban en el campo y en los patios descubiertos donde estaban los jardines manchegos. Los membrillos no tenían un carácter utilitario, pero daban sombra y adornaban”.

Membrillero fue pintado por Antonio López en 1990, junto a un dibujo de membrillos, durante el rodaje de la película dirigida por Víctor Erice, El sol del membrillo, estrenada en 1992 y que es un documento excepcional del proceso del trabajo del artista, en el que intentaba, y quizá consiguió, captar el tiempo, retenerlo, tomando como modelo el membrillero del jardín de su casa en Madrid. “No pude terminar la pintura y preferí empezar el dibujo por el contorno de las formas. En el lienzo no tenía el control que tienes en un estudio. Cuando trabajas en un árbol o en una flor el límite te lo marca la luz y el propio tema. Membrillero expresa sentimientos básicos de mi pintura y mi verdad”, subrayó.

En esta obra inacabada, Antonio López supo captar la fugacidad de una realidad que se va transformando hasta vislumbrar una rica variedad de tonalidades verdes y amarillas, en distintas gamas e intensidades, consiguiendo que perfile las hojas y defina volúmenes. Hay dos planos delimitados, en la derecha puede verse una mayor nitidez, cercana a una realidad conceptual del fruto del membrillo, mientras que en la parte izquierda las formas se van diluyendo delicadamente hacia la abstracción. El pintor logra una imagen esencial, de plenitud en la composición.


pintura de Antonio López

Antonio López y la Fundación Focus

Anabel Morillo recordó que en noviembre de 1994 se organizó la exposición Antonio López. Proceso de un trabajo, comisariada por la hija del artista, Maria López Moreno, que reunió un conjunto de lienzos pertenecientes al estudio de Antonio López, que incluían lo que él había podido conservar, inacabado o abandonado, así como obras en proceso de ejecución, además de números bocetos y apuntes preparatorios para nuevas pinturas y esculturas.

Y añadió que, cuando se clausuró la muestra en enero de 1995, Membrillero pasó a formar parte de los fondos de la Fundación Focus. “La exposición estaba ideada como la visita de un amigo al estudio de un pintor que enseña la trastienda de su taller. Y la idea de la amistad artística, en palabras de Francisco Calvo Serraller en su texto Lignum, incluido en el catálogo de Lucio Muñoz, le llevó a Antonio López en 1999 a comisariar la primera exposición póstuma dedicada a Lucio Muñoz que tuvo lugar en Los Venerables de Sevilla”.

Nuevas perspectivas urbanas: Sevilla y Bilbao

Actualmente, Antonio López está trabajando en paisajes urbanos que se alejan de Madrid y Tomelloso para pintar ciudades como Sevilla y Bilbao o el paisaje de Cabo de Gata. Son escenarios nuevos que en el caso de la capital hispalense- ciudad que admira por su belleza, por Velázquez y muchos artistas más contemporáneos- le han hecho empezar dos cuadros de gran formato y en dos escalas: uno en escala grande y otro en escala más pequeña que recogerá casi la mitad de Sevilla.

“Para mí, la vista de Sevilla tiene que incluir todos los elementos que atraen la mirada de un viajero que está de paso. El eje es el río Guadalquivir, pero también incluye el sol, La Giralda, la Torre del Oro y esos espacios singulares de la ciudad”. Y añadió que “me gusta pintar en verano porque Sevilla en esa estación es España, pero también es un poco África. Es un lugar que tiene aspectos maravillosos para pintar”.

Datos biográficos 

Antonio López García inicia su formación con su tío, el pintor Antonio López Torres. En 1949 viaja a Madrid para preparar el ingreso en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde, entre 1950 y 1955, cursa los estudios de pintura. En 1955 logra una bolsa de viaje del Ministerio de Educación Nacional con la que viaja a Italia. En 1958 gana el concurso de Bellas Artes en la sección de “Naturaleza Muerta” de la Fundación Rodríguez Acosta, por el que recibe una beca con la que viaja a Grecia, y retorna a Italia, donde visita Roma, gracias a otra beca del Ministerio de Educación

Tras terminar los estudios, su producción recoge elementos de distintas corrientes artísticas como el cubismo o el surrealismo, siendo estos últimos los más recurrentes ya que le ayudaban a reforzar el carácter narrativo de las obras.  A partir de los años sesenta comienza a abandonar lo onírico y desarrolla, de forma paulatina, un enfoque más objetivo. Sus motivos son retratos de personas de su entorno, interiores, naturalezas muertas y paisajes urbanos, que sirven de fondo a los bodegones y escenas con figuras. Su trabajo escultórico se desarrolla paralelamente al de la pintura y el dibujo, realizando relieves en distintos materiales, así como sus primeras piezas exentas. Entre 1964 y 1969 imparte la Cátedra de Preparatorio de Colorido en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

Ha participado en numerosas exposiciones colectivas y ha sido el protagonista de varias muestras individuales, entre las que sobresalen por su repercusión las realizadas en la Staempfli Gallery  de Nueva York en 1965 y 1968 y en la Marlborough Gallery (Nueva York y Londres) en 1986. En 1985 representa a España en Europalia 85, Bruselas, junto con Eduardo Chillida y Antoni Tàpies.

En 1990 el director cinematográfico Víctor Erice filma el largometraje El sol del membrillo, centrado en el proceso creativo de Antonio López, que posteriormente es galardonada con el Premio de la Crítica Internacional en el Festival de Cannes del año 1992, así como con el Hugo de Oro a la mejor película de ficción en el Festival Internacional de Cine de Chicago y con el Premio a la Mejor Película de la década de la Cinemateca de Ontario en 1999.

En 1993 realiza su primera exposición antológica en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, con gran acogida por parte del público y de la crítica. Dos años después, en 1995, representa a España en la Bienal de Venecia junto a Antonio Saura, Eduardo Arroyo y Andreu Alfaro. En 1999, el Ayuntamiento de Valladolid les encarga a Antonio López y a los escultores Francisco y Julio López Hernández una escultura monumental de los Reyes de España, que se inaugura en 2001 en el Claustro del Museo de San Benito de Valladolid (Patio Herreriano). En octubre de 2001, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía celebra, con una pequeña muestra y publicación, la adquisición de las esculturas Hombre y Mujer y 19 de sus dibujos preparatorios, que se añaden a otras tres importantes obras del pintor pertenecientes a la colección permanente del museo.

En 2006 presenta en la Asamblea de Madrid su pintura urbana de mayor formato realizada hasta el momento, Madrid desde la torre de bomberos de Vallecas, que supera los cuatro metros de ancho y representa casi la totalidad de la superficie de la ciudad vista desde aquel punto. Será en 2008 cuando culmine su primer encargo de escultura monumental pública en solitario, dos grandes cabezas monumentales de bronce de tres metros de altura, La Noche y El Día, que se encuentran junto a la estación de Atocha de Madrid. En abril de 2008, el Museum of Fine Arts de Boston le dedica una exposición individual en paralelo a una muestra histórica que abordaba el arte español durante el reinado de Felipe III: El Greco to Velázquez, Art During the Reign of Philip III. En octubre de 2010 se inaugura su segunda escultura pública, La mujer de Coslada, en la Avenida de la Constitución de dicho municipio madrileño.

En junio de 2011 se inaugura en el Museo Thyssen-Bornemisza una exposición individual que aúna el carácter retrospectivo con la presentación de su obra más reciente que todavía no había visto la luz. Esta muestra, que se exhibe de junio a septiembre de 2011, también viaja en octubre de ese mismo año al Museo de Bellas Artes de Bilbao, donde permanece hasta enero de 2012. Al año siguiente otra exposición individual sobre su obra itinera por varios museos de Japón, comenzando el 27 de abril en el Bunkamura Museum of Art de Tokio.

Es invitado por Vittorio Sgarvi a participar en el conocido festival La Milanesiana de 2014, en el que se le organiza una exposición especial en la que se presentan su óleo y dibujo La cena frente a la Cena de Emaús de Caravaggio, lo que posibilita una nueva lectura de estas obras. En diciembre del mismo año entrega el cuadro La familia de Juan Carlos I, obra de gran formato – 300 x 340 cm–  que ha  pasado a formar parte de las colecciones de Patrimonio Nacional. Esta obra se presentó en el marco de una exposición sobre el retrato real en el Palacio Real de Madrid: El retrato en las colecciones reales. De Juan de Flandes a Antonio López.  Durante ese mismo mes, se inauguran en Vicenza, Italia, dos exposiciones en las que participa: una muestra individual dedicada a su figura, Antonio López García, y una gran exposición colectiva dedicada a la noche –Tutankhamon, Caravaggio, Van Gogh. La sera e i notturni dagli Egizi al Novecento—, con obras de grandes artistas internacionales de siglos pasados y contemporáneos, entre los que están Zurbarán, Van Gogh, Rothko o Francis Bacon. Tras más de 40 años desde su última exposición individual, Antonio López muestra su obra más reciente en Italia, con una gran acogida.

En febrero de 2016, el Museo Thyssen organiza la exposición Realistas de Madrid, en el que se enmarca al artista junto a los que han sido sus compañeros y amigos desde su etapa de formación: Isabel Quintanilla, Julio y Francisco López, María Moreno, Amalia Avia y Esperanza Parada.

Durante su trayectoria profesional ha recibido numerosos premios y nombramientos entre los que destacan: la Medalla de Oro de Bellas Artes (1983), el premio Pablo Iglesias  (1983); el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1985); Miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (1993); Patrono del Museo del Prado (1998-2009); Miembro Honorario del American Academy of Arts and Letters de Nueva York (2004);  el Premio Ciudad Alcalá de Henares de las Artes (2004); la Medalla de Honor (2004) de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander; el Premio Velázquez de Artes Plásticas (2006); la Medalla de Oro de las Bellas Artes del Ayuntamiento de Madrid (2010); Académico de Honor por la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia (2017) y Medalla de Oro de la Universidad Carlos III (2018).
(https://www.antoniolopezweboficial.com/biografia-resumida)

Fundación Fondo de Cultura de Sevilla (Focus)
La Fundación Fondo de Cultura de Sevilla (Focus) nació en el año 1982 como resultado de la labor cultural iniciada en 1972 por Abengoa con la edición de las obras Temas Sevillanos e Iconografía de Sevilla. En esa misma época se fue creando un fondo de documentos, libros y grabados sobre el Reino de Sevilla o de autores sevillanos.
Esta labor cultural inspirada e impulsada por Abengoa derivó en el apoyo a una serie de actividades que redundaran en beneficio de la sociedad. De ese convencimiento nació la Fundación Focus a comienzos de la década de los 80.
1991 constituyó un año clave para la historia más reciente de la entidad, al trasladar su sede al Hospital de los Venerables Sacerdotes –monumento del siglo XVII propiedad del Arzobispado de Sevilla- e inaugurarse su excepcional órgano barroco. A partir de entonces, la institución ha organizado 34 exposiciones de artes plásticas que han sido visitadas por más de un millón de personas y cuenta una programación de música de órgano de referencia internacional.
Desde el año 2007, con motivo de la adquisición del lienzo Santa Rufina de Velázquez por Focus, el Hospital de los Venerables alberga el Centro de Investigación Diego Velázquez, punto de referencia para el estudio y difusión del Barroco y la etapa sevillana del pintor universal. La atención a este momento crucial del Siglo de Oro se completa con el legado del profesor Alfonso E. Pérez Sánchez, que la Fundación recibió en 2011. Constituido por su biblioteca, fototeca, archivo y colección de obras de arte, su catalogación está permitiendo crear una Biblioteca especializada en el arte y la cultura del barroco. Todo este patrimonio se difunde a través de Focus Educa, un área educativa, mediante la que se divulga y se acerca la cultura a la sociedad.
En 2016, para conmemorar los 25 años de la Fundación Focus en el Hospital de los Venerables, y coincidiendo con el IV centenario del nacimiento de Bartolomé E. Murillo, el Hospital de Los Venerables acogió la muestra Velázquez. Murillo. Sevilla (2016-2017)Este fenómeno cultural de primer nivel se consagró además como la exposición más visitada de la historia de la Fundación, superando las 120.000 visitas. El marco musical de esta exposición lo puso el ciclo de conciertos de órganoTributo a Murillo: homenaje a un pintor universal, celebrados en la iglesia de Los Venerables.

Más información
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Antonio López, comunicativo y provocador en el Taller del Prado


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 Antonio López



Julia Sáez-Angulo
Fotos Peter Wall


            04/04/18 .- MADRID .-El pintor Antonio López estuvo comunicativo y provocador en un coloquio que tuvo lugar en el madrileño Taller del Prado, lugar desde el que está pintando un cuadro sobre la Gran Vía. El artista fue presentado por el director del Taller, el también pintor Francisco Molina.

            “El buen pintar figurativo contiene la abstracción, sabe colocar adecuadamente el color y las formas. Hablar de abstracción en la pintura es una redundancia. Es la propia pintura. La abstracción es un contenedor de sentimientos y formas, algo que ya estaba en la pintura desde siempre”. ”, dijo Antonio López García (Tomelloso. Ciudad Real, 1936), premio Velázquez 2006, quien recordó a la VEGAP cuando tenía su sede en lo que hoy está el Taller del Prado. Dijo que nunca había tenido dificultades para estar en un sitio, cuando quería pintar desde él y así lo había hecho en Vallecas y en la Gran Vía.

            No se considera un pintor de Madrid, aunque haya pintado la ciudad en distintos puntos. “Yo pinto lo que está cerca de mí, mi casa, mis cosas, la vida misma, lo que tiene importancia para mí, como hacía Vermeer, que pintaba su casa y su cercanía”. “El pintor ya no está secuestrado por el encargo y no tiene por qué pintar dioses o imágenes sagradas”, añadió.

            El pintor de Tomelloso recordó su llegada a Madrid a una pensión, cuando tenía 13 años, para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, animado por su tío, su admirado pintor Antonio López Torres (1902-1987), que tiene un museo en Tomelloso. “La pintura del Museo del Prado, tan oscura, me parecía una pesadez. Me interesaban más los últimos pintores, sobre todo Picasso y lo que más me interesó fue el arte griego al que entendía mejor que a Goya. Lo descubrí en el Museo de Reproducciones Artísticas”, dijo el artista, y señaló que en la docencia debiera de empezarse siempre por mostrar lo que hacen los pintores últimos, los más relevantes, y no repetir la Venus de Milo. “Tío me gusta más lo que usted hace”, le dijo a López Torres después de visitar el Prado, cuando contaba con 13 años.

            Recordó también que estuvo cuatro años dibujando y pintando en la Escuela de San Fernando. Señaló que “se puede aprender a dibujar en uno o dos años, pero “la pintura es sobre todo pintura y eso es algo muy personal”. Señaló la pintura como emoción color y formas, algo que él sabe muy bien calibrar en los demás pintores y no tanto en su propia obra.

            Reconoció que en el Museo Reina Sofía están expuestos él y otro pintor más, como pintores figurativos actuales, “porque cada época tiene su propia tendencia y ahora la figuración no lo es”. “La figuración realista tiene su propio lenguaje y a muchos les cuesta pintarla, como a De Chirico, después de tanta metafísica en sus cuadros. Cuando quiso volver a la figuración realista le costó mucho. Buena parte de los cuadros metafísicos que se mostraron en su exposición de Chirico en la Caixa de Madrid, eran flojos”.

            “Cuando veo la figuración de nuestra época me parece nueva en su libertad”, dijo y señaló los ejemplos de Bacon, Balthus, Hopper, Peter White, Richard Estes, Giacometti en sus retratos… “Me parece asombrosa la riqueza de lenguajes dentro de la figuración…”, enfatizó. A partir de una pregunta del público, Antonio López dijo: “No me preocupa nada lo que va a pasar en el arte dentro de 50 años. Tenemos arte de sobra, lo que hay que hacer es disfrutar de la vida”.

            El orden está en la vida y la mente de cada cual, más que en el estudio, declaró en otro momento. También dijo que había comprado pintura abstracta, “porque conozco su recorrido y me gusta la abstracción, que también puede seguirse en la figuración. Hay abstracción en la obra de Velázquez, no así en la de Murillo, por eso me interesa más el primero…”

            El artista manchego señaló que hoy no se enseñaba la pintura en las Escuelas y por ello habían surgido numerosas Academias, desde las que se impone un estilo.

            “Los artistas figurativos no hemos tenido mucho mimo de la sociedad, aunque nos hayan dado algunos premios”, subrayó. Los pintores constituimos unas cuatro “familias” y en la propia te aplauden, pero no así en las otras y hay que andarse con cuidado. “Hay gente que me quiere, aunque no entienda de pintura, porque soy para ella un símbolo”.

 Francisco Molina, presentador y director del Taller del Prado



“Me gusta ser un pintor que lo hace todo”

            Sobre Marcel Duchamp dijo que era “un artista zángano, persona de cultura e inteligencia, pero un zángano. Era nada frente a Paul Klee, que sí era un gran pintor. Y hay algunos que siguen a Duchamp y que son igual de zánganos que él”. Antonio López dijo que le gustaba mucho ver y leer libros de grandes artistas.

            “A mí –a diferencia de Pérez Villalta, pintor muy creativo que le gustaría ser como un arquitecto, proyectar y que lo hagan otros-  me gusta ser un pintor que lo hace todo, desde la preparación de los lienzos hasta el bastidor y la firma, pasando por la escala o su cambio, disfruto y gozo en todas las etapas de la ejecución del cuadro.

            “Todo lo que tiene que ver con la pintura me parece intemporal. La figuración de nuestra época, de los siglos XX y XXI es un lenguaje precioso, intemporal. El día en que se haga una exposición con todo su recorrido, la gente se va a caer de espaldas, porque cada uno  (vlvió a citar los pintores anteriores) tiene su propio lenguaje” “Me parece maravillosa la aventura de pintar, las dudas, los arrepentimientos... como a Velázquez.

            “Alicia Koplowitz acaba de hacer una donación de un retrato pintado por Federico Madrazo al Museo del Prado que es una pintura horrible, de mal gusto. Un cuadro falso. Los pintores franceses como Ingres o Manet fueron más valientes que Madrazo”, dijo el artista manchego.

            Sobre el asunto de saber terminado un cuadro, señaló que sus cuadros con personas siempre le parecen inacabados, incluido el del retrato a dos Reyes, pero “tuve que entregarlo porque estaba pagado y se estaba enrareciendo el ambiente”.

Sorolla, “un pintor abusivo”

            Sobre Sorolla se extendió ampliamente para decir que “su forma de acercarse a la pintura es muy diferente a la mía. Hay algo de abusivo en Sorolla, sobre todo de cara a sus colegas del momento. Se inicio en la escuela de Fortuny, pero no permaneció en ella. Los intelectuales como Valle Inclán preferían a otros. Sorolla es un pintor abstracto magnífico. Murió demasiado pronto porque se mató a trabajar, se agotó y se “suicidó” a los 57 años. Querían, él o su mujer, hacerse muy ricos. Fue un gran artista. Tiene un mérito enorme por trabajar esos grandes formatos para la Hispanish Society. Fue un héroe”

            Antonio López dijo que siempre ha vendido y ganado dinero, incluso a los 13 años con un dibujo que hizo en el Museo de Reproducciones Artísticas y que vendió a unos ingleses. “Todo el dinero lo daba a mis padres, porque ellos tenían que pagar mi sustento”.

            “No hay una pintura si no tiene espectador. No hay pintura sin público. Picasso se fue a París en busca de conocimiento y de público”- Finalmente Antonio López terminó diciendo que “España es un país my difícil para los artistas”.
  
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