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lunes, 20 de agosto de 2012




El mascaret, un fenómeno espectacular entre la marea que avanza y el río que desemboca




Julia Sáez-Angulo

         Uno de los espectáculos más atractivos de Normandía es el mascaret, el encuentro espectacular entre la gran marea que avanza y el río que desemboca en el mar, un encuentro que produce una mayor elevación del agua o gran ola –conocida por “la barra” o varias olas, fascinación de todos aquellos que la miran. Los momentos de los grandes mascarets se producen en los momentos de los equinoccios: marzo y septiembre. 

         El encuentro del río Sélune --cerca del Mont Saint Michel-- y del océano Atlántico en Normandía es uno de los mascarets más vistosos, sobre todo cuando sopla el viento y arrastra las corrientes con fuerza. Por tanto, no todos los días el mascaret alcanza la misma intensidad y belleza, pero son muchos los habitantes y visitantes del territorio normando los que buscan el mascaret en lugares como Roche Torin o Pontaubault (cuyo gran puente fue destruido en la segunda Guerra Mundial y rehabilitado más tarde).

         No olvidemos que las mareas más fuertes del planeta se producen en Canadá y en Normandía, donde la llegada del mar avanza a sesenta metros por minuto, lo que hace que en poco tiempo se cubran por completo las playas y marismas. Hay también mascarets interesantes en ciertos puntos de Inglaterra, Brasil y China. En España puede verse en Puerto Banus.

         La vistosidad o espectacularidad del fenómeno depende, además de la altura de la marea, de la topografía del lugar en sus meandros, arenas, encauzamientos del río, etc. Algunos mascarets han desparecido en la alta Normandía o en el Sena debido a la modificación del cauce del río.

En marzo de 2015 Normandía registrará la denominada Gran Marea, que se produce periódicamente cada treinta años y por tanto aparecerá, entre otros, el “gran mascaret” del río Sélune. La mayoría de los hoteles tienen reservado todo su alojamiento para esas fechas bien aireadas por los servicios de Turismo y por los habitantes de la región.


          

sábado, 18 de agosto de 2012

Pólders y prados salados robados al Atlántico en Bretaña y Normandía





Julia Sáez-Angulo

         Desde hace ciento cincuenta años bretones y normandos han robado espacio al océano Atlántico a base de crear hectáreas de pólders (superficie terrestre ganada al mar en término neerlandés) para la agricultura sobre todo de verduras y hortalizas, así como marismas o prados salados -prè-salés-, de los que se alimentan los corderos  de patas y hocicos negros, especiales de la región. Al río Cuesnon que marca los límites entre Bretaña y Normandía, se le ha enmendado el curso de la corriente para enderezarlo, encauzarlo y facilitar la irrigación del nuevo terreno.

         El Mont Saint Michel que preside la Gran Bahía quedaba completamente anegado en el agua y por mor de los pólders, ahora se ha acercado a la tierra firme hecha de limo blanco extraído del fondo del mar y colocado a partir de los diques de contención que permiten reafirmar el terreno. Un trabajo ambicioso y costoso que ha sufragado el Estado francés.

         No sólo Holanda ha creado pólders junto al mar sino también Francia en esta franja del Atlántico, con lo que ha enriquecido su agricultura de por sí rica, con estos centenares de kilómetros cuadrados de terreno que pertenecen a la municipalidad del Mont Saint Michel, la que cobra los impuestos a los pocos propietarios de estas nuevas tierras feraces.

         Los corderos que se cuentan por miles de patas (cuatro por animal) pastan los prados-salados frente a las majadas donde pueden beber agua dulce y donde se recogen al atardecer cuando el sol baja. La “disciplina” de los animales impuesta por eficientes perros de vigilancia de raza border colic  es tal, que ningún cordero puede escaparse, ni entrar ladrón alguno al recinto. Con un solo ejemplar de estos perros basta para controlar un gran rebaño; a la menor indicación de sus ladridos el ganado ovino obedece como corderos que son. No necesitan pastor de veinticuatro horas, simplemente una supervisión general. Todos los corderos están marcados con el logo de cada rebaño. Son fáciles de identificar en caso de pérdida.

          En la zona pueden verse algunos asnos o burros con la llamada cruz de san Andrés en negro sobre su lomo. Otra raza especial de la zona. Por otra parte el perro spagnol breton es muy bueno para la caza.