Mostrando entradas con la etiqueta Crónicas Escurialenses 23. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crónicas Escurialenses 23. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de agosto de 2023

Crónicas escurialenses 2023.- Los PADRES AGUSTINOS, alma y espíritu del Real Monasterio de San Lorenzo

Agustinos ante el Real Monasterio
Javier Campos y Fernández de Sevilla, investigador


Julia Sáez-Angulo
14/8/23.- El Escorial .- Tras la Revolución Francesa, muchas catedrales, monasterios, conventos e iglesias quedaron abandonadas y/o medio vacías en Francia, hasta el punto de parecer tristes esqueletos de una gloria histórica del pasado. Los edificios y monumentos religiosos pasaron a ser patrimonio del Estado que, con cierta sensatez, no derribó, porque era negar la huella arquitectónica clave de su Historia. La tristeza y la melancolía sobrevolaban los antiguos lugares sacros, hasta que el Estado francés llamó de nuevo al clero, para que infundiera de nuevo aquello que parecía dinamizar el alma y el espíritu de los recintos sagrados. Algo así como el “genius loci”. 
    Volver a ver el monasterio del Mont Saint Michel con la presencia de la Eucaristía diaria, fue todo un cambio radical, que conmovía a los propios visitantes y turistas.
    En España, las tres desamortizaciones, sobre todo la de Mendizábal (1836), y los incendios y destrozos de milicianos durante la Guerra Civil de 1936-39 junto al expolio napoleónico -los tres grandes azotes del patrimonio histórico-artístico español- fueron un auténtico mazazo para la conservación monástica con sus tesoros espirituales, históricos y artísticos. Paulatinamente se ha visto y reconocido que los monjes y frailes son los mejores cuidadores de ese acervo cultural, religioso e histórico, frente a la incuria y abandono.
    El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial también sufrió los citados avatares, por lo que recurrimos a gran experto sobre el asunto, Javier Campos y Fernández de Sevilla, agustino, profesor e investigador de Historia en la Universidad María Cristina en San Lorenzo.

    -¿Cuánto sufrió el Real Monasterio después de la Desamortización y ausencia de los frailes?
        El monasterio sufrió mucho; la experiencia del P. Pagés (Jerónimo que quedó como capellán y custodio), no solucionó nada; Isabel II por medio del P. Claret creó la corporación de los Capellanes Reales, para cumplir con las cargas de la fundación (sufragios), no resultó (1859-1868). Durante el Sexenio, el Colegio se encomienda a los Escolapios, no vistos como religiosos sino como maestros (1869-1875).
    La Biblioteca se había entregado al cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios del Estado; el P. Rozansky (1875-1884), sacerdote polaco y gran bibliógrafo cuidó, encuadernó muchos papeles sueltos -de forma discutible-, pero evitó que se perdiesen o se deteriorasen y trató de reparar las huellas del incendio de 1872.
    En 1875 vuelven los Capellanes Reales con el P. Pagés y el monasterio se fue deteriorando progresivamente. La prensa de Madrid se hizo eco por los años 1870 del estado decadente del edificio, surgiendo alarma social en la élite cultural y las instituciones, hasta que en el gobierno se comenzó a pensar en una solución
    -¿Quiénes y por qué se eligió a los Agustinos, después de los Jerónimos?
    Alfonso XII decidió dar una solución al Monasterio tratando de recuperar el brillo histórico, el significado que había tenido en la Historia de España y los fines fundacionales. Tuvo conversaciones con el nuncio en Madrid, arzobispo Mariano Rampolla, noble siciliano, luego cardenal y Secretario de Estado de León XIII. Por la amistad con el P. Tomás Cámara, obispo auxiliar de Toledo y luego titular de Salamanca, se ve que la orden agustina reúne condiciones institucionales (cualidades) y competencia (conocimientos), para hacerse cargo del Monasterio: rezo coral y culto, dedicación al estudio y a la enseñanza. Comenzaron los contactos y conversaciones con la Orden y el Comisario Provincial, P. Manuel Díez González hasta que el 20 de junio de 1885 se firma el contrato de la entrega del Monasterio a la Orden de San Agustín para cumplir los fines fundacionales previstos por Felipe II en la Carta de Fundación (22-IV-1567) y desarrollarlos con arreglo a las exigencias de los nuevos tiempos.
    -¿Por qué desaparecieron los Jerónimos?
La orden de San Jerónimo desapareció, porque al ser sólo una Orden de España (Ibérica), con la exclaustración acabó, sin posibilidad de recuperación; los intentos que hubo, en Guadalupe y El Escorial, fueron flor de un día: San Lorenzo acogió a los jerónimos, desde abril a noviembre de 1854; Guadalupe, de agosto de 1884 a junio de 1885. Todo estaba perdido definitivamente
El hispanismo de la orden lo había reivindicado el P. Sigüenza con orgullo cuando fracasó el tema de ser gobernadores de la Española al comienzo del siglo XVI: <Sólo me prefiero mostrar una religión natural de España y de españoles, nacida, cuidada y sustentada dentro de sus términos, sin haber querido jamás traspasar sus lindes>. Segunda Parte de la Historia, o. c., p. 1.
    -¿Cuál ha sido la tarea principal de los Agustinos con su presencia en el Real Sitio?
    Cumplir con los fines fundacionales, retocados por el contrato de 1885, posteriormente actualizado dentro de la misma línea: los espirituales (culto y sufragios por los reyes y los miembros de la familia real enterrados en los panteones); los intelectuales (estudio, la investigación de la Biblioteca Real); los pedagógicos (educación y enseñanza: Real Colegio y Real Centro Universitario)
    -¿Qué investigación y publicaciones se han hecho al respecto?
Abrumadora; fundamentalmente en la revista La Ciudad de Dios, la catalogación de los fondos: manuscritos griegos, latinos, árabes, hebreos, castellanos…, el rico fondo musical, el monetario, los incunables, la organización general del Archivo, etc.
Una completa aproximación en dos obras:
-     José Quevedo: Historia del Real Monasterio de San Lorenzo llamado comúnmente del Escorial, Madrid 1849
-     Javier Campos: La vida en el monasterio del Escorial (11-VI-1571/11-IX-1854), San Lorenzo del Escorial 2023, 3ª ed.
        Sin la presencia de los Padres Agustinos, el Real Monasterio sería un paquebote sin rumbo. Alejado de su génesis e historia.
    (Los Padres Agustinos han aceptado recientemente llevar también la parroquia de San Lorenzo en la Villa del mismo nombre)

Abundante información

Escolanía del Real Monasterio de San Lorenzo

Monasterio de San Lorenzo del Escorial, último responso en el Panteón de los Reyes, y refrendación del acta de entrega del cadáver, a la comunidad de agustinos (Dibujo, por Comba)


sábado, 12 de agosto de 2023

Crónicas Escurialenses 2023.- JACINTO BENAVENTE, MONUMENTO A CRISPÍN Y TORREÓN DE GALAPAGAR, VISITADO POR ESCRITORES



Monumento a Crispín en San Lorenzo de El Escorial

Monumento a Jacinto Benavente en Galapagar

Julia Sáez-Angulo

12/8/23.- El Escorial .- Crispín, el personaje pícaro de la célebre obra teatral “Los intereses creados” del premio Nobel español 1922, Jacinto Benavente, cuenta con un monumento en la céntrica plaza de Jacinto Benavente (1948) en San Lorenzo de El Escorial,  “los jardincillos”, que llamamos. No deben de ser muchas las villas o ciudades que dediquen “homenaje” a un pícaro, pero no debiera ser tan extraño, pues la novela picaresca, que concede el protagonismo a un pícaro está presente en la literatura española, desde el anónimo “El Lazarillo de Tormes” a “El Buscón Don Pablos” de Francisco de Quevedo. No sé si ese protagonismo del pícaro como personaje se debe a su no infrecuente presencia en sociedad. (El Lazarillo también tiene su monumento en Salamanca).

    Crispín, figura central de "Los Intereses Creados" fue la elegida por el propio autor don Jacinto Benavente para el monumento a su teatro. Homenaje, por suscripción popular, ofrecido especialmente, por maestros, escritores y artistas. Estatua encargada al escultor granadino José María de Palma Burgos, el Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial la inauguró en agosto de 1961. La escultura estuvo terminada y sin instalar durante varios años. Hoy su placa informativa esta obscurecida por la erosión del tiempo y se lee con dificultad; algunos imaginan que es la figura egregia de don Jacinto, por estar en su plaza, más que la de Crispín. Bien merece una limpieza o una sustitución clarificadora.

              Frente a tanta hidalguía y sentido del honor en la vida y en el teatro, ¿cómo no iba a darse el personaje del pícaro, contrapunto de crítica e ironía? Con frecuencia, el criado o el gracioso, que se presenta junto al caballero en el teatro del Siglo de Oro, tenía sus acentos de picardía. La novela picaresca, que se instaló durante la transición del Renacimiento al Barroco, se amplió después a otras literaturas europeas y americanas. El pícaro tiene cierto parentesco con el “polichinela” de la Comedia del Arte.

¿Quién es Crispín, el pícaro de “Los intereses creados” de Benavente? Es el personaje que dice en la obra: “Mejor es crear afectos que crear intereses”, Y ya se sabe que si muchos matrimonios no se separan es porque tienen tejidos tal cantidad de intereses, que mejor dejarlo, al fin y al cabo, los afectos se pueden aparcar, mientras que los intereses son más complicados.

Crispín es el artífice de cambiar las cosas, de manipular el lenguaje, dar la vuelta a un documento con un simple cambiar las comas de un texto escrito… Un pícaro, que tiene también sus antecedentes literarios, así lo vio Dámaso Alonso, en “El Caballero de Illescas” (1602) de Lope de Vega. Algunos ven su origen más allá, en un antiguo cuento de los recopilados por Perrault: “El gato con botas”, herencia del tercero de tres hermanos, al que con sus artimañas el gato lo hizo rico. Labia y más labia son el método, como en Crispín. En la obra de Benavente, Leandro no es menos pícaro que Crispín. El propio Benavente llegó a interpretar a Crispín en Valencia, durante la Guerra Civil española.

Benavente en Galapagar

Jacinto Benavente (Madrid, 1868-1954), dramaturgo, director, guionista, académico, diputado, productor de cine… fue un hombre de éxito teatral y popular. Fue presidente, a título honorario, de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, AEAE, durante el periodo de 1948 a 1954. Algunos miembros de la Junta directiva de esta asociación lo visitaban todos los años el día 17 de agosto, festividad de San Jacinto, en su casa-torreón de Galapagar, localidad de la sierra madrileña no lejos de El Escorial. El archivo del diario ABC da cuenta fotográfica de alguna de estas visitas.

Durante los diez últimos años de su vida, Benavente fue feliz en su finca El Torreón de Galapagar, en un alto del pueblo, a la que consideraba su “fuente de inspiración”; en ella escribió algunas de sus obras, entre ellas “La Malquerida”. Está en un lugar privilegiado de excelentes vistas a la sierra. En este pueblo quiso ser enterrado, pese a morir en Madrid. Quiso ser amortajado con hábito franciscano y una cruz. Su entierro fue multitudinario. Hoy se puede visitar la finca El Torreón y recordar la figura del ilustre premio Nobel. Galapagar ha dedicado a Benavente un monumento y no a uno de sus personajes como en San Lorenzo de El Escorial. En el parque del Retiro madrileño, también figura un monumento a Benavente en una escultura de Victorio Macho, que representa una cariátide con una máscara de teatro en sus manos.

Gran viajero por el mundo, América y Oriente Medio principalmente, Benavente sufrió la tensión de posicionamiento durante la guerra civil. Fundador de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética -había viajado a Rusia- se vio rechazado por los vencedores tras la guerra civil, y se llegó a estrenar su obra “La Malquerida”, sin citar al autor. Después paulatinamente, el dramaturgo se fue acercando al régimen de Franco para poder sobrevivir culturalmente. Por esta última conducta, la izquierda lo anatematizó. Cosas de la dureza política con los ciudadanos. Las respectivas inquisiciones de Izquierda y Derecha.

    Las anécdotas de Benavente son muy numerosas y van desde  el chulo que se le enfrentó en una acera y le dijo: "Yo no cedo el paso a un maricón". "Pues yo sí", replicó él, bajándose de la acera. El escritor nunca se casó, pero tampoco se confirmó su homosexualidad.

    Otra anécdota. Cuando Benavente conoció al hijo de la actriz Carmen Moragas, amante del rey Alfonso XIII, le dijo: "Carmen: este chico no es un niño, es el perfil de una peseta".

    Benavente pasaba muchas tardes en la Quinta de Santa Teresa del académico y escritor modernista Ricardo León, también residente en Galapagar.  A estas tertulias también acudían Cela y Azorín.

miércoles, 26 de julio de 2023

CRONICAS ESCURIALENSES 2023. El Real Monasterio ante los viajeros románticos del XIX, la Afrancesada y la Galería de las Colecciones Reales en Madrid

"San Miguel Arcángel venciendo al demonio" (s.XVII) , por Luisa Roldán

Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Foto Patrimonio Nacional)




Julia Sáez-Angulo
Vicepresidenta de la Asociación
Madrileña de Críticos de Arte

25/7/23.- El Escorial .- Cuando algunos de los viajeros románticos extranjeros del XIX visitaron el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, cuentan que vieron un gran un caserón muy vacío, oscuro, triste y lúgubre. Buena parte de las obras de arte que ornaban el palacio-monasterio se habían llevado a Madrid -el Museo del Prado se benefició- con la idea de albergarlas, para protegerlas y exponerlas, ya que el Real Sitio no ofrecía garantías suficientes para hacerlo y, además la capital de España es la capital y en ella reside el poder.
Richard Ford, Theòphile Gautier, Auguste-Emile Bègin, Alexandre Dimas, Alexandre Laborde y Valeríe de Gasparin visitaron el Real Sitio, ahítos de leyenda negra con todos sus prejuicios contra Felipe II o sus gustos neogóticos, cuando no orientalizantes, frente a la geometría pura de Juan de Herrera. No supieron captar la belleza de la desornamentación. Aparte de esto, vieron el monumento un tanto despojado de ornamentación y hasta de frailes, por lo que, con el vacío, el monasterio se les antojó aún más desolado. Ford calificó al monasterio de “sombrío y cuartelero”, “mera sombra del pasado”. Laborde solo se entusiasmó con los códigos y manuscritos árabes que restaban en la Real Biblioteca. Sólo la condesa de Gasparin se entusiasmó con los cuadro y tapices que aún quedaban, en el llamado “palacio de los Borbones”. De todo ello hay un buen estudio de Francisco Javier Delicado.

Guerra de la Independencia en El Escorial
Desde la afrancesada, por encargo del propio Napoleón Bonaparte, el gran Depredador de Europa, de llevar a París tesoros del monasterio escurialense, parte de estos bienes fueron despojo del Real Sitio. 
Javier Campos y Fernández de Sevilla, profesor de la Universidad María Cristina de San Lorenzo de El Escorial, lo explica muy bien en su trabajo “Repercusiones de la Guerra de la Independencia en El Escorial”, publicado en 1989. “Robo, saqueo, destrucción serían los términos que este episodio histórico tuvo en el Real Sitio de San Lorenzo. Una marca tan profunda se gravó en El Escorial que nunca más se podría borrar la huella, de tal forma que se puede hablar de un antes y un después de aquel suceso, con entidad propia y caracteres distintivo para cada periodo”.
Los Diarios del Padre José Malagón y del P. Patricio de la Torre narran bien la situación del Real Monasterio en aquellos momentos convulsos y crueles, a la vista de cómo estaba el panorama. J. Campos recoge en su estudio: “Tropas francesas y nacionales, leales y enemigos, patriotas y afrancesados, administradores avariciosos y oportunistas… todos se acercaron al Monasterio a sacar tajada”.
Entre los bienes recuperados se habla de 214 cantorales; 321 cuadros “y faltaban bastantes”; la arqueta del monumento “destrozada y falta de sus preciosos adornos”, 85 piezas de bronce…”No hay un informe completo”. “Existen inventarios, pero falta un catálogo definitivo”. "La Real Biblioteca perdió fondos con el traslado". El profesor Campos concluye: 
“Se robó mucho, se recuperó bastante y se perdió algo, muy bueno y valioso porque eran joyas, pinturas, libros, ornamentos, alhajas…” “Estos años dejaron en este monumento recuerdos tan amargos, que no se olvidarán jamás”.
    Como sucedió con la Rosetta Stone en Egipto, que pasó de franceses a  ingleses, el “botín histórico-artístico” volvió en buena parte al Real Monasterio. Como siempre, algo se perdió entre las uñas. Los Padres Agustinos hicieron una tarea encomiable de estimar, lo mejor que se pudo, entre lo robado y lo recuperado, con arreglo a inventarios y su propia memoria.
    El pueblo de El Escorial derramó abundante sangre en la lucha contra los invasores franceses y así lo recuerda el tierno monumento en su plaza del Ayuntamiento, donde dos leones sujetan las alas de un águila rapaz. El 2 de mayo de 2008, los escurialenses de abajo y de arriba celebramos y recordamos la victoria de dos siglos antes, con diversos actos y una razonable exposición en el Museo de las Cocheras del Rey, una institución privada. 

Galería de las Colecciones Reales
Ahora ha sido la recién inaugurada Galería de las Colecciones Reales (se cambió el primer nombre de Museo, aunque se sigue hablando como tal) en la plaza de la Armería de Madrid, el que se ha llevado piezas del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, para exhibirlas en el espacio de nueva planta. 
    La noticia ha sido acogida con inquietud y contrariedad entre los medios intelectuales y universitarios escurialenses. Uno de ellos, que no ve conveniente dar su nombre dice que, “con cálculo, cuquería o qué casualidad, que no existe”, en las cartelas informativas de las obras expuestas del nuevo museo, no consta la procedencia lugareña de la misma”. No todos hablan o quieren hablar para mostrar su desacuerdo. Hay temor reverencial al poder, intereses creados, y, miedo a posibles represalias. Duros muros de la libertad de expresión
Claro que todos los Reales Sitios pertenecen a la misma empresa jurídica: Patrimonio Nacional, por tanto, dueña o más bien administradora de todos los Reales Sitios, pero las comunidades donde están emplazados conocen bien el continente y contenido de su palacio o monasterio, y les duele ese arrebato o ausencia prolongada, por más que la nota oficial informática del nuevo museo diga que “su discurso expositivo estará en permanente transformación: un tercio de las piezas será rotatorio de forma continuada”.       
    Habrá que verlo y comprobarlo. En Villasirga (Palencia), la población, toda a una como en Fuenteovejuna, pese al permiso del Obispo al Estado, no permitieron el traslado de sus célebres sepulcros para la exposición “Reyes y Mecenas”, 1992, en Toledo, por desconfianza y temor a que, una vez sacados de allí, no volvieran a su lugar. 
En todo caso, resulta pobre, desvestir a un santo, con más historia y tradición como el Real Monasterio de El Escorial, para vestir otro de nueva planta, interesante, aunque cuestionado por el emplazamiento de su arquitectura, que cubre parte de la catedral de la Almudena, vista desde el oeste de Madrid. Además, la capital de España es rica en museos, y algunos ya son y presentan las Colecciones Reales como es el Museo del Prado (seguramente por eso le cambiaron el nombre a Galería). Concentrar las cosas venidas de fuera, en Madrid, es acumular quizás en exceso para los mismos visitantes del lugar o los foráneos, y restar presencia de obras de arte en los Reales Sitios alejados de la capital, es empobrecerlos aún más en su oferta cultural.
    Entre las piezas trasladadas del Real Monasterio de El Escorial a la reciente Galería de las Colecciones Reales, se encuentra en primer lugar el “San Miguel Arcángel venciendo al demonio” (1692) de Luisa Roldán, la Roldana, primera mujer contratada por la Corte de la Monarquía Hispánica para trabajar como escultora. Talla en madera policromada, obra maestra de la escultura religiosa del Barroco, que estuvo expuesta en la Real Basílica.
Otras piezas, que se han ido llevando del Real Monasterio a Madrid son: 
- La resurrección de Lázaro, de Lucas Jordán (Sala de Visitas del Centro Universitario María Cristina)
- La fuente del Águila, que se llevaron a Aranjuez en 1998 para la Exposición de Felipe II (Patio del Centro Universitario María Cristina, sustituida por la que hay, de resina)
- El Cristo de Bernini (Capilla del Alfonso XII), que se llevaron hace unos 10 años; estuvo expuesto en la celda del prior baja, al final de las Salas Capitulares
- Cristo de Tiziano (Sacristía, lateral central sobre la cajonera), llevado ahora.
- La adoración del nombre de Jesús, del Greco
- Terno rojo completo (de San Lorenzo) y otros paños litúrgicos, llevado ahora
- Unos grabados de Durero, llevados ahora
- El manuscrito de la Vida de Santa Teresa (Biblioteca, original), llevado ahora.
Y solo se citan algunas, para no ser exhaustivos, pero hay tapices y orfebrería religiosa, que estuvo en el real Monasterio hasta la segunda mitad del siglo XX. Esas piezas están hoy en lo que se llama “Sección permanente” de la nueva Galería.

Yo he pedido en prensa de Patrimonio Nacional, la completa relación de obras salidas de El Escorial, pero el silencio y la opacidad ha sido la respuesta. Se estima que, una de cada tres piezas de la nueva Galería de la Colecciones Reales procede de los Reales Sitios, fuera a Madrid, y que volverán, de nuevo temporalmente, a los edificios históricos de procedencia, en uno o tres años. Veremos si se confirma.  Confiemos en que la historia del Real Monasterio no sea, al final, la de sus despojos.
Galería de las Colecciones Reales. Madrid