Julia Sáez-Angulo
27/8/24 .- El Escorial .- “Nulla diez sine línea” (ningún día sin una línea) La frase tiene su origen en Plinio el Viejo (Historia natural, XXXV, 84), donde se atribuye la sentencia al pintor griego Apeles de Colofón, de quien se dice que no pasaba ningún día sin pintar al menos una línea. La frase aparece citada como proverbio por primera vez en la compilación Proverbiorum libellus del humanista italiano Polidoro Virgilio, en 1498.
Hoy escribiremos del Valle de Cuelgamuros y Cruz del Valle de los Caídos
El Real Sitio de El Escorial es un poliedro muy facetado, y el cercano valle de Cuelgamuros con la Cruz del Valle de los Caídos es un lugar vecino en la sierra, que pertenece al municipio de San Lorenzo de El Escorial y ha sido actualidad informativa reciente, por sacar de la basílica los restos del dictador Francisco Franco. “Por eso pasaré a la Historia”, dijo el jefe del Gobierno Pedro Sánchez y nos desternillamos todos de risa. Sacar un cadáver de su tumba al cabo de casi 50 años no es precisamente algo heroico, sino patético. Muchos jóvenes ni recuerdan quien era Franco, un chicle argumentario de políticos fronterizos. Las leyes de memoria sectaria y fanática están para ello.
La cristianofobia quiere ir ahora contra la gran Cruz allí erigida, como los talibanes destruyeron los rostros de los budas en Afganistán hace 20 años, pero no se atreverán a hacer nada que vaya contra los talibanes islámicos, porque esto les puede costar caro. La tolerancia y el perdón de los cristianos les sirve para dar “más leña al mono” elegido para golpear, como la revista recién publicada por los ministerios de Exteriores e Igualdad, que es toda una mofa de la iconografía cristiana. Me río yo de la última cena sacada en las Olimpiadas de París, al lado de estos arrebatacapas, quiero decir, fanáticos arrebata-símbolos religiosos, a falta de argumentos sólidos. ¿O están todos de acuerdo, por aquello de que, en política, nunca hay casualidades?
Cabe recordar que Italia ha respetado la arquitectura mussoliniana, prototipo histórico de un quehacer dictatorial de los años 30, modelo seguido en España por algunos proyectos, entre otros la gran plaza del municipio toledano de Noblejas, que lleva el nombre del socialista José Bono, a la sazón presidente de Castilla-La Mancha. ¿Como se puede aceptar que una obra pública o una calle lleve el nombre de un político vivo? Manca fineza! que dirían los italianos. Yo sentí vergüenza ajena cuando lo vi y leí. La normativa del Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, impide poner el nombre de una calle a una persona en vida, porque todos nos podemos dar la vuelta en ejemplaridad a lo largo de los años. Casos los ha habido.
Conjunto monumental y abadía
benedictina en peligro
El conjunto monumental del Valle de los Caídos, o de Cuelgamuros, está formado por una basílica católica (la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos), una abadía benedictina y una cruz de 152 metros de altura, la mayor del mundo, según el record Guiness, asentada sobre el Risco de la Nava, que domina todo el valle, con la particularidad de que la basílica, con 260 metros de largo, es subterránea en su totalidad. Los arquitectos Pedro Muguruza y Diego Méndez fueron los autores de planos y proyecto. Juan de Ávalos, de carnet socialista, fue el autor de las esculturas, verdaderas obras maestras.
Más adelante se llevaron a Cuelgamuros los famosos postes de Juanelo (Giovanni Torriani, 1500?-1585) , el sabio renacentista que trabajo para el Emperador Carlos V y su hijo Felipe II, y que se perdieron en los campos de Sonseca y Nambroca desde su traslado de Toledo, hasta el olvido. Los postes miden 11 metros de altura; 1,45 metros de diámetro y 54 toneladas de peso cada uno. Todo un espectáculo en la subida a la Basílica benedictina. Toda la vertiente norte del monte Abantos pertenece a Cuelgamuros. La altitud mínima de Cuelgamuros es de 985 m.
El conjunto monumental de Cuelgamuros se encuentra a nueve km al norte del Real Monasterio de San Lorenzo. Fue construido entre 1940 y 1958 principalmente con mano de obra de presos políticos republicanos, que cobraban sueldo y redimían penas. También se contrató a otros trabajadores al mismo tiempo. El conjunto pertenece a Patrimonio Nacional del Estado, desde su apertura al público el 1 de abril de 1959.
La flora del bosque de Cuelgamuros es fundamentalmente de pinos negrales, silvestres y rodenos. También hay hayas, pinos y abedules, además de chopos, sauces y fresnos a medida que se acerca uno a las riberas de los arroyos Guatel, Tejos y Boquerón, afluentes del río Guadarrama. La fauna cuenta con zorros, jabalíes, corzos, garduñas, liebres, ardillas, petirrojos, águilas, azores y halcones.
El Valle de los Caídos llegó a ser el tercer monumento más visitado de Patrimonio Nacional (318.000 personas en 2019 y 378.000 en 2018), sólo por detrás del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y del Palacio Real de Madrid.
Hoy el conjunto monumental se encuentra “voluntariamente” abandonado, en cuanto al cuidado de entrada, lonja, entornos… Los hierbajos se lo comen, a la espera de su destrucción o poco menos. Es la “damnatio memoriae” de hablaban los romanos del Imperio, maestro de exterminar la historia de otras culturas y pueblos. Conducta muy seguida por los políticos hasta la actualidad.
Hoy es la Basílica, la que ha quedado varada, y los benedictinos necesitan presencias y apoyo para su continuidad en Cuelgamuros. Han sido muchos los visitantes que se acogían a su hospedería y los opositores a concursos públicos del Estado, los que se han refugiado en ella, lugar ideal para buscar silencio y tranquilidad. Los amigos de esta abadía reclaman, de continuo, acudir a la hospedería para alojarse o almorzar en ella.
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