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jueves, 17 de julio de 2025

EL CASO DEL GRAFITERO MALABABA Y COBARDE QUE HA ALTERADO LA URBANIZACIÓN DE PUENTE VIEJO. Ávila

Graffitis en un chalet de la urbanización de Puente Viejo



Julia Sáez-Angulo
Fotos y relato: Carmen Valero Espinosa

18/7/25.- El Escorial.- “Como lo oyes: un grafitero malababa y cobarde, armado de aerosoles/sprys rosa y verde fosforitos nos dejó su cagada en el portón y el muro, llamándonos mata-gatos. La sorpresa matutina fue grande, pero no nos achantamos. Fui a comprar el pan a la plaza como todas las mañanas y allí me dediqué a preguntar a todo el mundo si había visto al grafitero malababa y cobarde, que nos había enmerdado el muro y el portón. Todo el mundo se dio por enterado, y el revuelo en la urbanización de Puente Viejo fue grande”
Como dicen los castizos: “Solo huyen los cobardes: los malos toreros y los maridos infieles. Los que tiran la piedra y esconden la mano". El grafitero era de este jaez, de los que actúa con cálculo y alevosía. Un amenazador. Un delincuente.
Después de desayunar, denunciamos los hechos a la comisaría que nos corresponde, la de Madrigal de las Altas Torres, el pueblo donde nació la insigne Isabel I de Castilla en 1451, más conocida por La Católica. Yo iba pensando la célebre pregunta clásica: Cui prodest? (¿a quién beneficia ), expresión que tiene sus raíces en el latín y significa "¿a quién beneficia?" o "¿a quién aprovecha?". Se utiliza para sugerir que, al analizar un evento o acción, especialmente un delito, es útil considerar quién se beneficia de él, ya que esa persona o grupo podría ser el responsable. Pregunta que se hacen la policía, los abogados y los afectados.
Contamos a la policía lo sucedido el día anterior: al retirar nuestro coche, vimos un gato debajo, en principio nos pareció dormido, pero estaba muerto. Mi hermana dijo: “Ha debido morir de un golpe de calor, por las altas temperaturas de ayer. Pobrecito”. Llamamos a un jardinero que trabajaba en una casa cercana y le pedimos el favor de que lo recogiera y lo enterrara. Le añadimos una propina razonable”.
“Si el animal estaba en su terreno, era un asunto de Ustedes, así que podían disponer de su cuerpo. Un gato doméstico debe estar en su casa y no invadir las ajenas”, nos aclaró el agente de policía que nos recibió. “Ahora vamos para allí”.
La policía llegó a Puente Viejo, sacó fotos de los graffiti para analizar la obscena caligrafía, observó a los ciudadanos que se aproximaban a verlos, siguió conversando con nosotras... Toda la urbanización de Puente Viejo se enteró y alteró con la noticia del grafitero malababa y cobarde, de la presencia de la policía que interrogaba... Cui prodest?
“A esta urbanización ha llegado últimamente gentuza, que no tiene presencia ni modales, como los vecinos que estábamos de toda la vida. Se les nota la falta de cuna”, se lamentaba un vecino. Cui prodest?
          "Ha podido ser un animalista cabreado, furibundo y equivocado", decía otro.
El caso del grafitero malababa y cobarde ha trascendido en todo Puente Viejo, en Maello, municipio al que pertenece y los municipios cercanos a la redonda: Labajos, Sanchidrián y... Villacastín (Segovia), donde nos conocen de toda la vida. Nosotras avisamos a la familia. Un sobrino amable nos dijo que no nos preocupáramos, él iba a tomar cartas en el asunto. Cui prodest?
Facebook ha empezado a informar y trascender la noticia, ilustrada con las fotos, de los sprys rosa y verde fosforitos. Es un hervidero, un run-rún de comentarios. Unos opinan, otros también, otros tercian, otros se excusan… Excusatio non petita acusatio manifesta (explicación no pedida, acusación manifiesta), pienso al leer alguno de estos comentarios. Cui prodest?
Llamamos al Seguro y, ya se sabe: “El Seguro cubre todo, menos lo que sucede". No cubre los graffiti. Nos han hablado de un producto para quitarlos, pero es muy fuerte y tóxico. Pensé: "No matan las enfermedades, sino los remedios", decía Molière. Seguimos pensando. Yo soy partidaria de dejar los graffiti a la vista, durante todo el verano, para que el grafitero malababa y cobarde se deleite en su cagada, y Puente Viejo sepa qué tipo de gentuza mora intra muros y esté en guardia. Ya tenemos tema para el verano. "Algo pa´contá..." que dicen los peregrinos del Rocío. Cui prodest?
Entre tanto, la policía hace su labor. La caligrafía es muy elocuente. La compra de los aerosoles/sprys, también. Caerán el autor o autores malababas y cobardes.
Cui prodest?
    El grafitero malababa se merece un rodillazo en el escroto.             

Graffitis en un chalet de la urbanización de Puente Viejo

lunes, 19 de agosto de 2024

ADIÓS A PUENTE VIEJO. De aguas, huevos, jabalíes, lobos... De mercadillos en Sanchidrián, Villacastín. El Espinar...




Julia Sáez-Angulo

18/8/24 .- Puente Viejo (Ávila) .- Permanecen los deseos de volver a un sitio, cuando se ha disfrutado del mismo y se ha sentido bien tratado. Ha sido el caso de mi estancia de cinco días en Puente Viejo, esta urbanización ajardinada, donde se puede disfrutar de magnífica vegetación y árboles de todo tipo, desde grandes pinos a plátanos de sombra y paseo, olivos, arces, encinas o palmeras.
Me cuentan mis anfitrionas, las hermanas Cuqui y Carmen Valero, que durante la pandemia en que no se podía cruzar de comunidad autónoma (las fronteras son siempre artificiosas, decía Borges), algunos madrileños se vieron atrapados -más bien secuestrados por la normativa del Gobierno, derogada por el Tribunal Constitucional- en esta urbanización abulense y la tranquilidad y el silencio reinantes atrajeron a sus calles lobos y jabalíes de las cuatro cercanas pueblas, que separan Puente Viejo de su municipio natural, el que les cobra los impuestos: Maello. Un pueblo al que vamos a comprar huevos, directamente de corral o de granja, que no pasan por cámara frigorífica alguna.
Ahora los problemas en Puente Viejo son otros. El agua, por ejemplo. No está recomendado beber agua del grifo, porque tiene un grado superior de arsénico, al tolerado por la normativa europea. “Antes de esa normativa, todos la bebíamos tan ricamente”, me cuenta María, una amiga de las hermanas. Lo cierto es que el nivel freático de las aguas de la zona ha bajado de modo notable y eso parece que ha contaminado más las aguas. En cualquier caso, los comentarios soto voce no faltan, que, si fue el cercano campo de golf, el que desecó los pozos subterráneos, que si son los interesados vendedores de garrafas de agua, los responsables o culpables… La imaginación de la gente no falta. Pero a nosotras, lo de arsénico nos asusta y bebemos agua de garrafa.

Mercadillos de aquí y de allá 
para comprar de todo
Los mercadillos son una de las alegrías mayores en las calles y plazas de los pueblos. Cada municipio tiene su día para el mercadillo y, cuando llega la explosión de sus colores, olores y voces, la gente sale a comprar y se socializa con los vecinos y visitantes. Siempre se me antoja que los mercadillos nos acercan al alegre Medioevo, al menos el de las películas, que es el único que yo conozco.
El hecho de conjuntar frutas, verduras, frutos secos, vestidos, pantalones, camisetas, bragas, sujetadores, pulseras, collares, pendientes, zapatos, deportivas… y todo, a un supuesto mejor precio que en las tiendas, llena de esperanza a los visitantes, mayormente de señoras, que son tratadas con simpatía por algunos vendedores, o con impaciencia por otros, cuando son pesadas o recalcitrantes. “Es que, a algunas mujeres les va la marcha”, me comentó un amigo, “les gusta discutir por discutir”.
        -Venga guapas, que tengo cosas bonitas, nos anuncia una vendedora a la entrada.
El mercadillo más extenso es el de Villacastín, que tiene lugar los lunes y “allí se encuentra de todo”, me comenta Cuqui, que es una experta en mercadillos, porque tiene un ojo observador de entomóloga. Yo me aturdo en medio de los puestos de venta y de las voces. Pregunto y, o no me oye el vendedor, que está en la esquina, o las señoras de al lado se me adelantan con su voz potente y resolutiva. Me impaciento y me alejo buscando otro puesto donde probar suerte.
Cuqui, conocedora del percal, mira y va a tiro hecho. Una lince ibérica de primer orden. No pierde el tiempo. Se impone ante el vendedor por su seguridad y firmeza.  Conoce los puestos, los vendedores y las mercancías, y me dice con firmeza: “este sí, o este no”. Ha elegido para mí un vestido de lino italiano color frambuesa precioso, me lo prueba a ojo, poniendo la percha delante de mí cuerpo. ¡Perfecto!, añade satisfecha y le pide al comerciante que se lo envuelva. Voy a pagar y me dice que es un regalo de su parte. “Este vestido, como lo vas a lucir tú, todo el mundo creerá que es de Christian Dior”, afirma con humor.
Carmen por su parte, saluda con afecto a María una gitana simpática, que tiene un puesto de ropa y deportivas de toda clase, algunas más falsas que Judas, respecto a la marca que imitan, pero cómodas y bonitas. La mujer se alegra al ver a mi amiga y le muestra la nueva mercancía recibida. Como sabe que Carmen es generosa, le rebaja el precio por su cara bonita. Ella saluda a Aarónel marido de María, un hombre alto, fuerte y con barba a lo cuáquero,  vendedor y predicador evangelista, como otros vendedores con barba.
        Uno de los vendedores gitano, alto, desdentado y amable, nos dice que viene de "atender a la vida". Se ha tomado un pincho de tortilla para subsistir. Se dirige a Carmen, a Cuqui y a mí, porque hemos estado en su puesto y nos recuerda. No lleva barba.
        -Les voy a decir el mejor piropo: "Que Cristo les bendiga. Él nos dijo que sus améis los unos a los otros... Lo que más me gusta es hablar de Dios."
        Emocionante. Hay numerosos cristianos evangelistas entre los gitanos españoles.
¡Qué pena que nos perdimos el mercadillo de esta semana en Sanchidrián, que tiene lugar los viernes, porque eran las fiestas patronales! Los mercadillos casi siempre despliegan su jaleo en la Plaza Mayor. Queda el mercadillo de El Espinar, que tiene buena fama.
Panta rhei, decían los griegos. Todo pasa. También mis cinco días disfrutados en Puente Viejo. Regreso a El Escorial, que es mi dominio habitual. Su mercadillo tiene lugar los miércoles, pero yo, sin la compañía de Cuqui, me quedo en casa.