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miércoles, 17 de julio de 2019

Museo Vostell en Malpartida, un espectáculo artístico singular en unos antiguos lavaderos de lana


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 Wolf Vostell

 Escultura de Vostell a la entrada del Museo Vostell


Carmen Valero Espinosa

            18/7/19 .- Malpartida. Cáceres .- Vale la pena una visita al Museo Vostell en Malpartida (Cáceres), a 12 km. de Cáceres. La obra singular de este artista visual alemán, casado y afincado en España desde los años 50, está conectada al grupo transgresor Fluxus, del que tiene una colección y un ala del conjunto de edificios, donada por Gino di Magio. El Museo Vostell recibe con una elevada escultura de ensamblaje de dos automóviles y elementos de hormigón, donde posan las cigüeñas, ya que en Extremadura nidifican muchas de ellas.
            Wolf Vostell (Leverkuseen, 1932 – Berlín, 1998) trabajó todos los géneros y técnicas como pintura, escultura, collage, decollage, instalaciones, videoarte, happening y el fluxus. Desués de París, Vostell viajo a España en 1958 y en Guadalupe (Cáceres) conoce a Mercedes Guardado con la que se casó y tuvo dos hijos. Vostell es uno de los artistas alemanes más significativos del XX, que vivió de niño la II Guerra Mundial y la reflejó de varios modos en su obra.

            La colección de ambos, Wolf y Mercedes Vostell, se exhibe en el Museo Vostell, sito en unos amplios lavaderos de lana de ovejas, entre berrocales y una amplia laguna, situado a las afueras del pueblo de Malpartida, donde se instalaron en el viajo palacio Topete del siglo XVIII. Una obra con frecuencia reclamada por distintos museos de Europa y América, por lo que el Museo Vostell se ve relacionado con numerosos préstamos de piezas.
            La colección expuesta comprende cinco instalaciones: Fiebre del automóvil (1973), Depresión endógena (1975-78), Réquiem por los olvidados (1986, Fluxus Buick Piano (1988) y Desayuno con Leonardo Da Vinci) en Berlín (1988). Todas ellas incluyen elementos simbólicos de la época actual del automóvil, el televisor, el hormigón, todos ellos manipulados y reconvertidos por el artista Wolf Vostell. Una colección que se completa con pinturas, dibujos, proyectos escultóricos o fotografías.

            Wolf Vostell fue un personaje singular en el panorama artístico del siglo XX en Alemania, en España y otros países. Era habitual verle por Madrid en la feria de ARCO o en galerías junto a su esposa Mercedes Guardado. La amistad de Vostell con el surrealista Salvador Dalí, se aprecia algunas de las obras con la unión y presencia creativa de ambos.
            El museo, que pertenece hoy al consorcio Junta de Extremadura, Diputación de Cáceres y Ayuntamiento de Malpartida, cuenta hoy con más de cincuenta mil visitantes al año, muchos de ellos grupos escolares y de otro carácter, así como numerosos artistas extranjeros, fundamentalmente alemanes. Las visitas pueden ser guiadas si se desea.

            Junto al Museo Vostell, está el pabellón de Fluxus, con la donación de 250 obras de Gino di Maggio, amigo de Vostell, y que cuenta con piezas singulares como las de Ben, Yoko Ono o Nam Yune Paik.
            El Museo Vostel cuenta también con un pequeño Centro de Interpretación de las vías pecuarias e historia del lavadero de lanas, para informar a los visitantes de la primera dedicación del conjunto de edificios junto a la laguna.

Más información
museovostell.juntaex.es
 Instalación de Vostell

 Mercedes Guardado y Wolf Vostell

Cuadro de Ben

domingo, 16 de octubre de 2016

“Escuchar con los ojos. Arte sonoro en España 1961-2016” en la Fundación Juan March



Del 14 de octubre de 2016 al 15 de enero de 2017



obra de LUGAN 


L.M.A,

·      Se  ha inaugurado en la Fundación Juan March la exposición “Arte Sonoro. La cara B” , que asume el reto de exhibir el sonido en espacios diseñados para obras visuales.
·      Es la primera exposición dedicada a presentar las raíces y las trayectorias del arte sonoro en nuestro país, desde los años sesenta hasta hoy. Representado por 343 obras de 162 artistas, 15 instalaciones sonoras y 45 audios en 15 puntos de escucha.
·      La Fundación había presentado una selección de estas obras en sendas exposiciones en 2016 en el Museu Fundación Juan March (Palma) y el Museo de Arte Abstracto Español (Cuenca), ocupando la totalidad de los espacios y conviviendo con las obras –pinturas y esculturas– de la colección.
·      Paralelamente a la exposición, la Fundación organiza un ciclo de conferencias y un ciclo de cine experimental, que incluirá una nueva performance fílmica de Sin Film, de Javier Aguirre, con los autores en directo.
·      Se ha editado un completo libro-catálogo de 350 páginas que incluye un lector MP3 (con 45 obras sonoras). Este libro-catálogo está articulado con un portal específico en http://www.march.es/arte/madrid/exposiciones/arte-sonoro/?l=1 con más contenidos complementarios.
·      El acto inaugural fue una "velada sonora":  una acción dramatizada que combinará piezas de música experimental, performances, intervenciones de artistas sonoros, extractos de piezas radiofónicas, fragmentos de obras sonoras y cine experimental e instalaciones sonoras. Conducido por Manuel Fontán del Junco (Director de Museos y Exposiciones de la Fundación Juan March) y los comisarios invitados José Iges y José Luis Maire.

El arte sonoro

La entrada del así llamado "arte sonoro" en los museos ha supuesto una novedad en espacios que se habían mantenido más o menos inalterados –en términos visuales– hasta casi los años 60 del pasado siglo. Y, al igual que en el caso de la musealización del videoarte, también el sonido y su exposición han presentado verdaderos retos para los ámbitos tradicionales del arte, que han debido plantearse cómo "afinar" (parafraseando el célebre The Tuning of the World de R. Murray Schafer) sus espacios de colección y exposición. Porque cuando aquello a exponer es el sonido como tal (y no simplemente la instalación con sonido, la música interpretada o la música experimental), tanto la determinación y elección de las obras como el tratamiento de los espacios donde tienen lugar las prácticas sonoras deben fundamentarse en un concepto del sonido distinto al definido por la ciencia acústica o por la musicología.

En las tres últimas décadas, el sonido presentado, usado, evocado o articulado en el medio artístico ha confluido en el aglutinante anglosajón Sound Art (y también en el alemán Klangkunst, con un significado algo distinto), y el así llamado arte sonoro ha ido consolidándose casi como una nueva categoría artística, gracias a exposiciones monográficas en museos y galerías, a la aparición de bibliografía especializada, el desarrollo de estudios específicos en el ámbito académico y la aparición de nuevas disciplinas relacionadas con el arte sonoro, como los llamados Sound Studies, la réplica sonora a los relativamente recientes Visual Studies.

En proporción, la atención que se le ha prestado al arte sonoro en España y en todo el mundo, tanto desde el punto de vista del coleccionismo como desde el de las exposiciones, es aún escasa. A pesar de que acontecimientos centrales (e históricos) para el arte sonoro en nuestro país como Los Encuentros de Pamplona de 1972, de algunas exposiciones recientes o de fenómenos como el pionero programa de radio Ars Sonora, dirigido hasta 2008 por José Iges o publicaciones como MASE (en sus ediciones de 2006 y 2014) o La mosca tras la oreja, de Llorenç Barber, testimonian el interés por el sonido en el arte, es obvio que la plástica e incluso el arte conceptual y el videoarte han ganado más rápida y fácilmente el favor de las instituciones.

El Arte Sonoro en España y la Fundación Juan March: exposiciones en Palma, Cuenca y Madrid

La exposición Escuchar con los ojos. Arte sonoro en España, 1961-2016 pretende mostrar los orígenes, la diversidad de trayectorias y la vitalidad del arte sonoro realizado en nuestro país desde 1961 hasta nuestros días. Mediante la amplitud y variedad de las obras escogidas y un extenso material documental, la exposición quiere hacer visible (y sobre todo audible) el sonido organizado con criterios artísticos en nuestro país, incluso en unos tiempos (las décadas de los 60 y los 70) en los que el propio término "arte sonoro" no había sido aún enunciado como tal.

Durante 2016, esta exposición, que cuenta con José Iges y José Luis Maire como comisarios invitados y con la colaboración de muchos otros artistas y expertos, ha presentado, a su paso por los dos museos de la Fundación Juan March y en su versión –ampliada– en los espacios de la Fundación en Madrid, en la exposición que aquí presentamos, más de una veintena de instalaciones sonoras, esculturas, vídeo-instalaciones y obras de encargo (en Madrid, Francisco López ha realizado una fonografía del edificio de la Fundación Juan March), además de una cuidada selección documental que incluye objetos, ediciones, vinilos, casetes y una variada documentación impresa y fotográfica.

Tanto en el Museu Fundación Juan March de Palma como en el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, la exposición tuvo la peculiaridad de que las obras sonoras, piezas, instalaciones y la documentación audiovisual e impresa que la componían no se presentaban en espacios expositivos aislados (como los habitualmente dedicados a muestras temporales), sino que se insertaban primero en los espacios de los museos ocupados habitualmente por las obras de la colección de arte contemporáneo de la Fundación Juan March, con las que han convivido temporalmente. Ambas exposiciones quisieron mostrar así la práctica artística sonora de autores que fueron en muchos casos estrictamente contemporáneos a los artistas representados en ambas colecciones, así como la obra sonora, poco conocida, de alguno de estos últimos, y también la de creadores de las generaciones más recientes.



La exposición en Madrid, por su parte, ocupa los espacios de la sala de exposiciones de la Fundación, en la que se muestra una selección más amplia de autores y de obras que en las ediciones anteriores.

Así, podemos ver varias obras de Juan Navarro Baldeweg; El artilugio, de Manuel Calvo; Ambiente de participación táctil-sonoro, de Enrique Salamanca; Observatory / Lisa Joy W [Observatorio / Lisa Joy W], 2014-2016, de Barbara Held y Benton C. Bainbridge; Every Man and Woman is a Star [Cada hombre y cada mujer es una estrella], 2007, de Arash Moori y Esther Mañas; Diafragma dodecafónico 8.916.100.448.256, opus 14, 2010, de José María Cruz Novillo; 3DsoundPrinter_Can [Impresora de sonidos 3D_lata], 2015, de Hugo Martínez-Tormo; Sin título, 2016, de Pablo Sanz; Untitled # 346 [Sin título nº 346], 2016, (fonografía del edificio de la Fundación Juan March), de Francisco López; a excepción de las obras de Juan Navarro Baldeweg, todas ellas son instalaciones.

Si, en ciertos casos, el uso del sonido estuvo presente en la obra de algunos de los artistas de la colección de la Fundación Juan March, como Ferran García Sevilla (en el contexto del arte conceptual), en otros hubo una relación clara con la vanguardia musical experimental (como sucede con algunas obras de Martín Chirino o con los Artefactos para la paz de Manuel Millares, expuestos en una muestra compartida con el grupo ZAJ en el año 1965). Por lo demás, otros casos, como los de Eusebio Sempere o José Luis Alexanco son paradigmáticos entre aquellos artistas de las décadas de los 60 y los 70 que, sin ser "artistas sonoros", han formado parte no obstante de la historia del sonido y su relación con las artes en España. Ellos iniciaron los primeros tanteos interdisciplinares con otras propuestas experimentales y, con el tiempo, posibilitaron el hábito y la comprensión del arte sonoro en el contexto de las instituciones y colecciones de arte contemporáneo, una línea en la que cabe incluir también algunos de los trabajos de Juan Navarro Baldeweg o Enrique Salamanca.

Así, no pocas de las obras seleccionadas acentuaron, interfirieron o se relacionaron con las obras exhibidas en ambos museos y con sus respectivos espacios. Como ejemplo, cabe destacar la presencia de numerosos artistas de las generaciones de los ochenta y noventa (como José Luis Alexanco, Elena Asins o Eva Lootz, entre otros), cuya relación con el arte sonoro o sus antecedentes ha sido rastreada para esta muestra. En este contexto, la exposición se ocupa también de la labor de programación y difusión que ejercieron los programas, ciclos y conciertos del Departamento de Música de la Fundación y su Centro de Documentación de la Música Española Contemporánea desde su creación en 1983, principalmente en lo que respecta a la música experimental y la música electrónica.

En este contexto, la exposición se ocupa también de la labor de programación y difusión que ejercieron los programas, ciclos y conciertos del Departamento de Música de la Fundación y su Centro de Documentación de la Música Española Contemporánea desde su creación en 1983, principalmente en lo que respecta a la música experimental y la música electrónica.

Por supuesto, más allá de los límites de la colección de la Fundación Juan March, la muestra atiende a la especial relevancia de artistas como el grupo ZAJ, Isidoro Valcárcel Medina o LUGAN, pioneros que con trabajos experimentales y transversales han sido verdaderos precursores del arte sonoro, e incluirá, junto a los ya mencionados, obras de Walter Marchetti, Francisco López, José Antonio Orts, Fernando Millán, Esther Ferrer, Bartolomé Ferrando, Juan Hidalgo, Wolf Vostell, Javier Aguirre, Nacho Criado, José Maldonado, Hugo Martínez-Tormo, Alfredo Costa Monteiro o Barbara Held, entre otros.