viernes, 30 de abril de 2021

“El Perro del hortelano”, obra teatral palatina emblemática de Lope de Vega, que cristaliza el Renacimiento




Cartel de la obra "El perro del hortelano" en los Teatros del “El Perro del hortelano”, obra teatral emblemática de Lope de Vega


Julia Sáez-Angulo

30/4/21.- “El Perro del hortelano” es obra teatral palatina y emblemática de Lope de Vega. Está muy bien construida y el conflicto se sostiene en el tiempo hasta la resolución final con un ardid. La obra encierra varias ideas y posiciones ante ella. Es la metáfora del deseo imposible que dificulta a los otros lo que sí sería factible para ellos. Diana y Teodoro encarnan el capricho y la mudanza del deseo en una sociedad estamental, ya no de cristianos nuevos y viejos como en “El retablo de las maravillas” de don Miguel de Cervantes, sino en la España renacentista, donde saltarse las reglas es imposible por las consecuencias sociales que traerían. Hoy, esto no sucedería. Los príncipes se casan con villanas sin dificultad.

El título "El perro del hortelano" está tomado de una expresión idiomática del español.

La posición de cada uno de los personajes va destilando matices. La altura de la duquesa Diana del Belfor le permite hablar y tratar con arrogancia, confundir a su secretario con distintas inclinaciones de la balanza de su deseo amoroso. La situación de servicio de Teodoro ante la duquesa, le hace estar alerta, pero ambicioso sueña cuando los hados parecen propicios, con llegar a ser duque de Belfor. Por ello no apuesta de una vez por todas, por su enamorada Marcela, doncella de la casa ducal, a la que igualmente confunde según los vientos de Diana sobre sus expectativas. “O Cesar o nada”, comenta Teodoro con su criado dando a entender muy claro lo que ambiciona.

Tristán, con la picardía del criado viejo y experimentado de Teodoro, soluciona con sus tretas la dificultad del amor entre Diana y Teodoro que lleva tiempo contemplando. Un final de cuento de hadas resuelto por un pícaro.

Los personajes de Diana y Teodoro merecen ser arquetipos literarios, pero no han trascendido como tales, pese a la grandeza de esta obra, que ante las tragedias casi siempre más valoradas a la hora de cristalizar en arquetipos, es una comedia que admite varias lecturas con la risa o la tensión de la propia vida.

El argumento y el lenguaje barroco saturado de metáforas fue muy bien llevado al cine, de manera prácticamente literal por la desparecida Pilar Miró (1996), pero el cine ruso se le adelantó tomando la obra de Lope por Yan Frid en 1977.

La Fundación Siglo de Oro, que tan buena difusión hace de la literatura dramática española de este tiempo, ha llevado “El perro del hortelano” a los escenarios españoles, el más reciente a los Teatros del Canal, con buenos actores (quizás demasiadas féminas en papeles masculinos de criados). 

“El perro del hortelano” es una pieza teatral para ver siempre en distintas versiones, escuchar la palabra y ver la gestualidad de los actores a la hora de interpretar a la singular pareja de Diana y Teodoro. La España del XVI y XVII se palpa entre las situaciones y la palabra. Lope de Vega es más serio de lo que muchos creen. Más sutil.



1 comentario:

Raúl dijo...

Queridos amigos
Entre tantos recuerdos de Lope, tengo el de la iglesia madrileña donde está sepultado (mi memoria es horrible: ¿son Sebastián? Ya lo dije pero en la pared de fuera hay un graffito: TE AMO, LOPE.
¿Y cómo no recordar la Casa de Lope de Vega y ese barrio de escritores?
Gracias por los recuerdos,
Raúl