sábado, 27 de enero de 2024

“Argentinita, encarnación de la danza”, texto y director de Hugo Pérez de la Pica en el Teatro Tribueñe

La Argentinita

Hugo Pérez de la Pica, autor y director 


Julia Sáez-Angulo

27/1/24 .- Madrid.- Un espectáculo muy de Hugo Pérez de la Pica en el Teatro Tribueñe, con toda su estética literaria, sonora, lumínica  y visual: “Argentinita Encarnación de la danza”. Autor y director no decepcionan por su lenguaje poético y su arriesga puesta en escena.
    Encarnación López Júlvez, conocida artísticamente como La Argentinita (Buenos Aires, 1898 – Nueva York, 1945, fue una bailarina, coreógrafa, canzonetista y bailaora de flamenco   hispano argentina, hermana de la también bailarina y coreógrafa Pilar López. Fue reconocida en vida como la más alta expresión del flamenco de su tiempo.
    Badía Albayati da vida a este personaje histórico, desde su lecho de enferma al final de su vida, cuando los fantasmas y las sombras desfilan por su mente y su corazón.
   “La Argentinita se me aparece como un resplandor, con solo mentarla me ciega, es tal el alcance de su convocación que es imposible alcanzarla, como un cometa, a pesar de ello he tenido la suerte de al convocar el momento que quiero retratar, me he sentido una vía o un medio por el cual se han expresado los participantes de esta gesta humana. El momento de la expiración”, dice Hugo Pérez de la Pica. 
    Encarnación López, la Argentinita, comadre de Lorca, novia y amante de dos toreros. En una España trágica partida en dos mitades. La danza y la guerra, el exilio, la fama. Y Pilar, hermana y compañera, cerrando los ojos de todos ellos”.
    El director dota a sus parlamentos de la dicción poética del 27, con resonancias sonoras y plásticas del sur, del flamenco, de la copla, que él tanto conoce y domina. La danza da cuerpo al arte de la Argentinita con el elenco brillante de la casa. Kike Lafuente e Iván Oriola dan cuerpo a Lorca y a Ignacio Sánchez Megías. Tatyana Studyonova coordina, con su música al piano, todas las estampas de la trama.
    Un espectáculo para no perdérselo, junto a la melancolía que emana.
        El Teatro Tribueñe cumple 20 años.

Ficha técnica de la obra 'Argentinita, encarnación de la danza'
Dramaturgia y dirección: Hugo Pérez de la Pica
Personajes
Encarnación López. Badia Albayati / Candelaria de la Serena
Pilar López. Rocío Osuna
Federico García Lorca. Enrique Lafuente
Madre. Rocío Osuna
Padre. Enrique Lafuente
Antonia Mercé. María Nadal / Rocío Osuna
Ignacio Sánchez Mejías. Iván Oriola
Militar: Iván Oriola
La España: Carmen Rodríguez de la Pica
Bailarinas: Raquel Valencia y María Nadal
Piano (en directo): Tatiana Studyonova
Ayudante de dirección: Enrique Sánchez
Vestuario y escenografía: Hugo Pérez de la Pica
Iluminación: Hugo Pérez de la Pica y Miguel Pérez Muñoz
Técnicos: Miguel Pérez Muñoz y Nicolás Orduna
Asistente de vestuario: Milagros Sánchez
Diseño gráfico: Ángela Gómez
Una producción de Teatro Tribueñe
Teatro Tribueñe, Madrid
Sábados y domingos a las 19 horas
Saludando al público
Retratada hacia 1916 en la portada de Mundo Gráfico

Retrato de La Argentinita (1915), de Julio Romero de Torres.


LUIS F. LEAL PINAR, autor del libro “Padre Benito Antonio de Céspedes” El jesuita español, traductor de Pedro Metastasio.

Monumento  al Padre Benito Antonio de Céspedes, en Casasimarro (Cuenca), su lugar natal



Julia Sáez-Angulo

27/1/24 .- Madrid.- El escritor Luis F. Leal Pinar, es el autor del libro “Padre Benito Antonio de Céspedes” El jesuita español, traductor de Pedro Metastasio, publicado por la editorial Llanura. Una biografía de 461 páginas, volumen encuadernado en pastas duras, lleva seis amplios capítulos titulados: Aparece la familia Céspedes; Estudios de Benito Antonio; Benito Antonio, profesor; Expulsión de los jesuitas; El Padre Benito Antonio en los Estados Pontificios, y Reimpresión de sus obras.
El libro va dedicado a Francisco Tébar Parreño, al que el autor dice deber los inicios del mismo. Y el prólogo es de Miguel Romero Sáiz. La portada del libro lleva un retrato del P. Céspedes, por Francisco Javier Galán. Una bibliografía y un índice onomástico, además de fotografías en blanco y negro, enriquecen la publicación.
Benito Antonio Céspedes (Casasimarro, España 18 de abril de 1725-Cesena, Italia 17 de septiembre de 1787) fue un sacerdote jesuita conocido principalmente por ser el traductor más importante de las obras del libretista italiano Pietro Metastasio (1869.1782). Se le considera el casasimarreño más ilustre.
“Creo que Leal Pinar ha sabido incardinar en una obra densa, de profundo sentido intelectual, y propuestas y vivencias políticas y sociales que revivieron estampas históricas de ideario sistemático, como el motín de Esquilache y la expulsión jesuítica, firmada por el rey Carlos III, el 2 de abril de 1767”, dice Romero Sáiz en el prólogo.
Luis F. Leal Pinar (Casasimarro. Cuenca, 1940) es editor e investigador nato del instrumento musical más español, la guitarra, instrumento al que el pueblo de Casasimarro ha consagrado un proyecto de elogio y presencia de guitarristas y guitarreros. Pero el escritor, Caballero del Capítulo de Isabel la Católica y de la Academia de la Hispanidad ha escrito también numerosas páginas sobre distintos asuntos, en artículos y pregones. El autor ha sido galardonado con diversas distinciones y premios.

Devolviéndonos la imagen de César Manrique en su isla del tesoro



Víctor Morales Lezcano


La Delegación del Gobierno de Canarias en Madrid ha tenido el acierto de abrir su tribuna a la presentación de un libro que, con el título “César Manrique y Haría. El artista y la belleza del lugar” (Universidad de La Laguna, Tenerife), ha escrito y compuesto Francisco Galante, director de la Cátedra Cultural César Manrique y consagrado historiador del arte.

En el transcurso de la prolongada sesión que tuvo lugar el 24 de enero, se proyectó en principio un vídeo en cuyas secuencias quedó plasmada la triple naturaleza de Manrique: pintor de relieve, transformador respetuoso del telúrico paisaje de Lanzarote e imaginativo activador en su territorial actuación pública en Canarias, en Madrid y en sus itinerantes estadías en Nueva York, pero también “elsewhere”, si se me permite recurrir a este ubicuo anglicismo. A continuación, el profesor Galante supo mantener viva la atención del público, que llenó el salón de actos por un feliz concurso de factores: su capacidad transmisora de contenidos, su admiración por César Manrique, su prolongado trato con él y, finalmente, la atinada evocación del carácter precursor que alcanzó toda la obra de Manrique entre los decenios setenta y ochenta del siglo XX.  César fue, en puridad, una de esas figuras que, en la historia del arte se han adelantado al futuro. Él consiguió que la creciente oleada turística de posguerra (1945-1950 en adelante) aprendiera en su visita a Timanfaya, o al estilizado conjunto del pueblo de Haría y su entorno “piconero”, a respetar la proeza estética de embellecer, desde dentro, el tesoro paisajístico que alberga la isla de Lanzarote. 

Francisco Galante, además, tuvo la gallardía de evocar en su conferencia a otros creadores plásticos de Canarias que, como Néstor de la Torre o Manuel Millares, han marcado hitos relevantes en las artes plásticas generadas en Canarias, tal y como ya lo había recogido la prestigiosa publicación tinerfeña “Gaceta de Arte”, editada en tiempos de apogeo para las corrientes del surrealismo europeo e hispano, como el formado por el tándem Dalí-Buñuel.

El acto fue presentado por Rosa Aguilar Chinea, catedrática de Ingeniería de Sistemas y Automática, además de haber sido rectora de la Universidad de La Laguna y de otros reconocimientos por su competente trayectoria académica.


viernes, 26 de enero de 2024

JOSÉ MARIA GÓMEZ: "Visión universal de la Hispanidad de la Reina Isabel la Católica"


Profesor Josaé María Gómez 
José María Gómez e Isabel J. Tello


Carmen Valero Espinosa
Fotos: Adriana Zapisek

26/1/24 .- Madrid .- El profesor José María Gómez Gómez, Gran Maestre del Capítulo de Caballeros y Damas de Isabel la Católica, ha impartido una conferencia titulada "Visión universal de la Hispanidad de la Reina Isabel la Católica” en la Casa de Castilla-La Mancha, dentro del Aula “Abriendo las puertas Hispanoamérica”, dirigida por Isabel Jenny Tello, quien presentó al conferenciante.
Para el profesor Gómez, el concepto de Hispanidad nace fundamentalmente con la Reina Isabel la Católica, por su idea de asimilación de los territorios descubiertos por Colón -las Indias Occidentales- que fueron incorporados a España como una prolongación de la península recién unificada por Isabel I y Fernando V de Castilla, territorios como virreinatos, como provincias y no como colonias. Era la España de las Españas.
El primer cometido de la Reina fue la evangelización y por ello se necesitaba la comunicación en la lengua castellana, que se hizo el español, al hablarse en todos los nuevos territorios. Fray Hernando de Talavera encargó a Nebrija una Gramática de la lengua, la primera europea. Los misioneros estudiaron las lenguas vernáculas de los indios e hicieron algunas de sus gramáticas para mejor evangelizarlos.
La Reina se encargó también de enviar animales y plantas como vacas, caballos, vides y las técnicas superiores en agricultura que regían en Europa. Lo mejor fueron las leyes de Indias y el propio Testamento de la Reina, en los que se prohíbe la esclavitud de los aborígenes y requiere buen trato para ellos. Incluso hizo devolver con sus familias a un cargamento de 500 indios, que Colón envió como esclavos en un barco a la península, prohibiendo tajantemente la esclavitud de los indígenas en las tierras descubiertas.
Con todo ello, se iba fundando la idea de Hispanidad, una obra o legado de España que se prolongó durante más de 300 años. En el siglo XVI se crearon seis universidades en las llamada Indias Occidentales; once, en el XVII, y quince en el XVIII. Cuando llegó la independencia de los territorios americanos, a comienzos del XIX, había 33 universidades fundadas.
La invasión napoleónica a España trastocó la marcha y relación con los territorios americanos, donde se crearon Juntas para no obedecer al invasor francés hasta que llegó el rey Fernando VII, el “Deseado”, que lamentablemente quiso volver a un régimen autoritario, por lo que, al no aceptarlo, las Juntas, optaron por la independencia. Los últimos territorios que quedaron junto a España fueron Cuba, Puerto Rico y Filipinas, hasta que la artera intervención de los Estados Unidos en Cavite, acabó con la presencia de España al otro lado de Atlántico.
Tras la pérdida de los territorios, comenzó la abulia y desidia de España, hasta que un grupo de intelectuales, dirigidos por Miguel de Unamuno llevó a cabo un movimiento regeneracionista en el 98 y concibió la Hispanidad -palabra indicada por Unamuno- y señaló que la España mayor había pasado a ser minor. Había que buscar de nuevo la unidad para la grandeza. Se enfatizó en Castilla y lo castellano, como la región que habría de regenerar España. Se acuña definitivamente la palabra Hispanidad, y se establece el Día de la Raza, el 12 de octubre, que derivaría a Día de la Hispanidad, algo que se prolongó durante el franquismo, para terminar en el Día Nacional, cuando llegó la democracia.
Hay que recuperar la idea de Hispanidad, concluyó el conferenciante, como corazón y alma de una comunidad que piensa, habla y siente en español, que al decir de Rubén Darío, estaría entre dos polos: el expansionismo norteamericano y el europeo ruso.
Hoy es el indigenismo el que pide cuentas a la presencia de España en los territorios descubiertos desde 1492, y “puede hacerlo", porque afortunadamente quedan indígenas”, señaló con ironía el conferenciante, unos indígenas a los que nunca España les obligó a hablar español y fueron, sin embargo, los mandatarios americanos, como Benito Juárez,  los que obligaron a ello. 
    Entre los numerosos asistentes al acto: Leticia Arbeteta, Julia Sáez-Angulo, Adriana Zapisek, Luis Leal Piñar, Charo de la Cueva...
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Adriana Zapisek, pintora  y Leticia Arbeteta conservadora de museos





ISABEL DÍAZ AYUSO recibe el título a la Comunidad de Madrid como Capital Europea de la Cultura Gastronómica 2024


La presidenta regional ha recogido hoy en FITUR el diploma acreditativo otorgado por la Academia Internacional de Gastronomía  Cultura Gastronómica

Díaz Ayuso recibe el título a la Comunidad de Madrid como Capital Europea de la Cultura Gastronómica 2024

L.M.A.

        2024 26 de enero de 2024.- La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha recibido hoy, en la Feria Internacional de Turismo FITUR 2024, el título concedido a la Comunidad Madrid como Capital Europea de la Cultura Gastronómica 2024. 

    El presidente de la Academia Internacional de Gastronomía, Rafael Ansón, le ha entregado el diploma acreditativo en el transcurso del Día de Madrid que se celebra durante este certamen en el Recinto Ferial de IFEMA. 

Este reconocimiento tiene como objetivo dar a conocer los grandes atractivos culinarios de los que goza la región y atraer el turismo de larga distancia que se desplaza fuera de sus fronteras interesado por la restauración. Oeiras (Portugal), Cracovia (Polonia) y Estocolmo (Suecia) han sido las ciudades predecesoras de Madrid en la obtención de esta distinción.

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 La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha destacado esta mañana en FITUR que la región consiguió en 2023 un nuevo récord de turistas con 14 millones de personas y 25 millones de pernoctaciones, y un gasto medio de viajeros internacionales de 283 euros. La presidenta y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, han participado, junto a los principales representantes del sector turístico, en el “Día de Madrid”, celebrado en el marco de la Feria Internacional de Turismo, que se desarrolla en IFEMA MADRID del 24 al 28 de enero.

Ha invitado a conocer la región “abierta, libre, de moda en todo el mundo y al servicio de España”, de la que se habla “en todas partes” porque “todos quieren venir a conocernos, ser un madrileño más y exprimir la vida con alegría e intensidad”. Además, Díaz Ayuso ha asegurado que “Madrid es el mejor escenario cultural que nadie pueda imaginar en sus 179 municipios”.

Ha destacado también el reciente anuncio del Gran Premio de España de Fórmula 1 que se celebrará en Madrid a partir de 2026 y que durante 10 años recorrerá un circuito semiurbano en la capital. “Nos hemos propuesto que sea el mejor de todos, algo que ya lo es de partida pues otros no pueden ofrecer a la vez un circuito junto a un aeropuerto y un hospital público, conectado a escasos minutos con el centro de la ciudad”, ha remarcado.

Por su parte, José Luis Martínez-Almeida ha destacado que “la capital batió todos los récords al registrar más de 10,5 millones de visitantes anuales en 2023 y se ha posicionado como el tercer destino del mundo más atractivo para el turismo”.

Madrid Turismo by IFEMA

Díaz Ayuso ha explicado que Madrid Turismo by IFEMA, el proyecto del Ejecutivo autonómico en colaboración con el Ayuntamiento e IFEMA que nació en 2022, destinó el año pasado 20 millones de euros para llevar a cabo acciones como el desarrollo de ambiciosas campañas en mercados como Estados Unidos, Iberoamérica o Asia o acuerdos y acciones de co-marketing con diferentes agentes o entidades en los mercados origen.

En este ámbito, también se ha producido la mejora de la conectividad aérea de Madrid con los mercados lejanos. Por ejemplo, fruto de este plan, el pasado diciembre se inauguró un vuelo directo a Doha (Qatar) que mejorará la conectividad con más de 40 destinos asiáticos. Durante el primer año de explotación de esta ruta se prevé un impacto económico en la Comunidad de Madrid de 55 millones de euros. Y en 2024 se recuperará la conexión directa del aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid Barajas con Tokio, la capital de Japón.

 La jefa del Ejecutivo autonómico también se ha referido a proyectos que dentro de poco serán una realidad, como la nueva ciudad deportiva del Atlético de Madrid y el nuevo estadio Santiago Bernabéu, “ambos muy esperados por el público de todo el planeta”, sin olvidar el Madrid al que le “sienta bien el otoño” con Hispanidad, la primavera de procesiones y las Fiestas del 2 de Mayo, San Isidro y las corridas de toros en la “primera plaza del mundo”: Las Ventas.

Tercer mejor destino turístico del mundo 

Por su parte, el alcalde de Madrid ha apostado por “consolidar todo lo bueno que está pasando en Madrid”, entre lo que ha recordado que la ciudad ha sido elegida como el “tercer mejor destino turístico del mundo”, tan solo por detrás de París o Dubái, “no tenemos nada que envidiar a otras grandes ciudades” y ha puntualizado que “son otras grandes ciudades las que tienen que tomar nota de lo que se está haciendo en Madrid”. Asimismo, ha mostrado su orgullo por la nominación de la capital, por quinto año consecutivo, como mejor destino turístico del mundo en ferias y congresos. Y ha puesto en valor la recuperación de los visitantes, alcanzando el nivel prepandemia, pero con un “gran incremento” del gasto realizado por los turistas, que alcanza los 3.500 millones de euros.

 

Por todo ello, “Madrid vive el mejor momento de su historia. Es uno de los lugares del mundo en los que en este momento hay que estar”, ha dicho Almeida, a la vez que ha señalado a la “sociedad madrileña” como la responsable de este éxito y le ha trasladado un mensaje de “profundo agradecimiento” por ser la sociedad “más abierta, dinámica, próspera, libre, creativa y con mayor talento”; una sociedad que “todos los días duerme y se despierta pensando en conquistar los sueños y las metas que se ha planteado y tiene en su vida”.

 

De cara al futuro, el alcalde ha asegurado que se seguirá trabajando por la “descentralización” del turismo con proyectos como el “Chinatown de Usera”, así como por la “desestacionalización para que todos los meses y todos los días del año cualquier persona pueda venir a disfrutar de esta ciudad y de nuestras bondades”. 

 

Durante el Día de Madrid celebrado en el marco de FITUR, presidenta y alcalde han estado acompañados también por Alberto Núñez Fijóo, presidente del Partido Popular.

Recorrido Interactivo en FITUR

Como novedad, los visitantes pueden realizar un recorrido expositivo interactivo en tiempo real a través de nueve pantallas de gran formato que mostrarán los recursos turísticos de la región. Varios reporteros explicarán en directo a cada turista lugares tan singulares como la Puerta del Sol, la Gran Vía o la Galería de las Colecciones Reales. También ofrecerán información sobre rincones emblemáticos como Alcalá de Henares o Aranjuez.

A través de un diseño moderno, abierto y a doble altura, el stand que comparten la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital está fabricado con material 100% reciclado, evoca el carácter hospitalario de la región, que evoluciona hacia un modelo turístico de referencia internacional y nacional cada vez más responsable y de calidad. Destaca el techo móvil formado por luminarias que permitirán adecuar el ambiente en función de las diversas actividades.

jueves, 25 de enero de 2024

LUIS MATEO DÍEZ: autor de la novela "Mis delitos como animal de compañía", editado por Galaxia Gutenberg

Luis Mateo Díez, escritor (Foto Zenda)

        25.01.2023.- Madrid.- Luis Mateo Díez es autor de la novela "Mis delitos como animal de compañía", editado por Galaxia Gutenberg.
    El protagonista de esta novela tiene la cabeza volada, padece un trastorno que le lleva a la deriva pero no le impide mantener una desquiciada lucidez. Su vida es un deambular lleno de incidentes que toman forma en su imaginación y conciencia y de los que va dando cuenta como si al narrarlos liberara la tensión de sus obsesiones o pudiese encontrar una justificación a sus padecimientos. 
    El protagonista es dueño de esa desquiciada lucidez que se plasma de manera tan contundente en el relato que puede llegar a envolver a los lectores hasta límites impensables y acaso sumirlos en la sospecha de que su padecimiento proviene del tiempo y el mundo trastornado en el que tan alteradamente sobrevive. Una suerte, al fin, de trastorno universal que atañe a la sociedad actual y a sus desconciertos y perplejidades, y que avala el sentido último de esta fábula tan divertida como perturbadora. 
        Es fundamentalmente la novela de una voz, la de ese inolvidable personaje, y de un reto literario poco frecuente en su ambición simbólica, y que responde a la obra de un escritor tan peculiar como imprescindible que ha llegado imprescindible que ha llegado al límite de su maestría.
        Díez, Luis Mateo.- (Villablino, León 1942) es uno de los más destacados narradores del panorama de las letras contemporáneas. En su fecunda producción cabe citar novelas como La fuente de la edad (1986) –con la que obtuvo el premio de la Crítica y el premio Nacional de Narrativa–, El expediente del náufrago (1992), Camino de perdición (1995), Fantasmas del invierno (2004), La soledad de los perdidos (2014) y Vicisitudes (2017). Con La ruina del cielo (1999) fue distinguido de nuevo con el premio de la Crítica y el Nacional de Narrativa. El reino de Celama (2003) reúne sus tres novelas ambientadas en ese territorio imaginario, y en El árbol de los cuentos (2006) la aportación a un género narrativo que cultiva con asiduidad. El volumen Fábulas del sentimiento (2013) recoge las doce novelas cortas de ese ciclo narrativo. Es miembro de la Real Academia Española, premio Castilla y León de las Letras y premio de Literatura de la Comunidad de Madrid. También ha obtenido los premios Ignacio Aldecoa de cuentos, Café Gijón de novela corta, Miguel Delibes, Observatorio D’Achtall de Literatura y Rivas Cherif por la adaptación teatral de Celama. En este mismo sello ha publicado La piedra en el corazón (2006), El animal piadoso (2009), La cabeza en llamas (2012), que fue distinguida con el premio Francisco Umbral al libro del año, Los desayunos del Café Borenes (2015), El hijo de las cosas (2018) y Mis delitos como animal de compañía (2022). Su obra se ha traducido a otras lenguas y ha sido llevada al cine y al teatro.

ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY. “Tierra de los hombres”, un libro en clave autobiográfica



Tierra de los hombres

Antoine de Saint-Exupéry

Traducción de Berta Vias Mahou

Editorial Ladera norte


L.M.A.

    25/1/24 .- Madrid .- Escrito en clave autobiográfica, "Tierra de los hombres" narra los momentos culminantes del trabajo de Saint-Exupéry en la compañía francesa Latécoère (luego Aéropostale), pionera en abrir rutas aéreas en el mundo durante la década de los años treinta del siglo XX. La historia está marcada por dos accidentes: el que sufriera en 1935 en el desierto Líbico, junto a su mecánico André Prevost, y el casi mortal de 1938 en Guatemala, de cuya lenta recuperación este libro es fruto.

        El libro ha sido editado por Ladera Norte.

La amplitud de su mirada no es sólo producto de ver el mundo desde el aire por primera vez, lo que nos recuerda el pasmo de los primeros astronautas, sino de su capacidad de introspección para viajar por los recovecos del espíritu. El aire es para Saint-Exupéry lo que el mar para Joseph Conrad: una realidad sobrecogedora y una excusa para entender el alma humana.

El sentido de la vida está cifrado en la amistad verdadera, en el heroísmo anónimo, en la capacidad humana para resistir el dolor, en el empeño de encontrar un propósito creativo a la existencia, en la combinación de pasión y pensamiento. Para ello son necesarios los «jardineros de almas» que «cultiven» el espíritu de los jóvenes.

Publicado en 1939, en los albores de la guerra que supuso el suicidio de Europa y que al autor le costaría la vida, Tierra de los hombres nos reconcilia con el milagro de la existencia en una época de oscuridad y tinieblas. Una nueva traducción consigue que afloren todos los hallazgos literarios de este sincero canto a la libertad, y un cuidado apéndice nos muestra los entresijos de la creación del libro.

Una nueva traducción y un esclarecedor apéndice justifican la reedición de este clásico de Antoine de Saint-Exupéry, el libro que mejor expresa el conjunto de valores humanistas del autor de El Principito.

Antoine de Saint-Exupéry (Lyon, 1900). Nacid en el seno de una familia noble venida a menos, y murió en 1944, en el curso de una misión aérea de reconocimiento mientras luchaba contra los nazis. Poeta, narrador, dibujante, periodista, inventor, matemático y aviador, su fama mundial se debe a El Principito, uno de los libros más leídos y traducidos de la historia que, paradójicamente, ha ocultado el resto de su obra. Con estudios de arte y arquitectura y tras un fugaz paso por la marina, dedicó buena parte de su vida a la aviación, de la que fue pionero en la apertura de rutas, del desierto del Sáhara a Los Andes. Nunca dejó de escribir, y los principales libros que publicó en vida fueron éxitos rotundos entre los lectores de la época: Correo del Sur, Vuelo nocturno, Piloto de guerra y Tierra de los hombres.



BEATRIZ VILLACAÑAS, autora del libro de poemas “Unión: emoción y reflexión”

Beatriz Villacañas, escritora



Julia Sáez-Angulo

25/1/24.- Madrid.- “Unión: emoción y reflexión” es el título del último libro de poemas de la profesora y escritora Beatriz Villacañas, que ha sido publicado por la editorial Huerga & Fierro. Casi medio centenar de poemas sobre la vida, el amor, la paz, la poesía, la filosofía, personajes literarios e históricos, Toledo… y una curiosa variedad de acrósticos.


Para ti, Catalina de Salazar y Palacios


Tú, gran mujer, en unión con Cervantes,

en abrazo de amor siendo su esposa,

vives en el recuerdo, viva rosa,

sigues presente en lo que fuiste antes


Tú y Don Miguel compartisteis instantes

camino al infinito en la ingeniosa

visión de Don Quijote: valiosa

su lucha por el bien contra tunantes.


Con bondad y belleza, Catalina,

aunque en la vida hubiera quebranto,

abrazaste experiencia cervantina.


Unida con el Manco de Lepanto

fuiste la resistencia que camina

para hacer la canción después del llanto.


Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Beatriz+Villaca%C3%B1as


miércoles, 24 de enero de 2024

El Museo de los Pizarro en Trujillo adquiere cinco esculturas de Pedro Monago

"El parto", escultura de Pedro Monago, en madera de nogal

Pedro Monago y Julia Sáez-Angulo, en la cafeteria del Museo Reina Sofía

Julia Sáez-Angulo

24/1/24 .- Madrid.- El Museo de los Pizarro en Trujillo adquiere cinco esculturas de Pedro Monago: “Dama con pendiente” en bronce; “Guadiana”, en madera de sipo; “Km cero” en madera de nogal; “Niño con sandía”, en madera de haya, y “El parto”, en madera de nogal. Lamentablemente le robaron días antes dos esculturas de su estudio en obras: “Menina patinada en azul” y “Liberación de la mujer”. La denuncia a la policía no se hizo esperar.

Pedro Monago (Villanueva de la Serena (Badajoz), 1939, desde corta edad, se aficiona al dibujo y a modelar en barro, trabaja de ebanista y estudia dibujo lineal . Se establece de tallista y alterna la talla con la escultura que modela en yeso para después pasar a madera. Licenciado en Bellas artes, cursa estudios de decoración en la Academia de Fomento de las Artes Estéticas, FAE. En 1974, empieza una nueva etapa como industrial en la fabricación de muebles en Madrid. Actualmente se recrea en la escultura tallada como pasión y en el dibujo y en la pintura como sentimiento. Es exigente y atento durante todo el proceso de creación: dibujo, modelado y talla, pues para él lo que cuenta es la expresión o la belleza de la obra de arte.

Pedro Monago suscribe al completo la afirmación de Van Gogh: “El que ama vive”. Su obra se encuentra actualmente en varios museos: Bellas Artes de Badajoz, Olivenza, Don Benito, Gudalcanal de Segura, ONCE de Madrid, u Obra Pía de los Pizarro en Trujillo.

Hombre cordial y sociable, durante su larga trayectoria artística, Pedro Monago ha sostenido buenas relaciones con colegas como el canario Reyes (Félix José), Eduardo Naranjo, Víctor García Ochoa, Venancio Blanco (con el que intercambió experiencias sobre fungicidas y poliuretanos, a la hora de tratar la madera), José Luis Fernández, Guillermo Mingorance, o los críticos o historiadores de arte Luis Hernández del Pozo, Ricardo Hernández Megías, Román Hernández Benavides, Miguel Ángel Vallecillo, Miguel Moreno, Julián Coca, Mayte Aguirre...

    Pedro Monago, 85 años, va recordando datos de su trabajo, durante la entrevista sostenida en el Museo Reina Sofía: “El 90% de la figura que yo he tallado o modelado, son mujeres”. “De joven fui un hombre inquieto, pues me movía mi ambición profesional más que por dinero. Trabaje para 22 empresas; fui cambiando a medida que encontraba otro espacio donde aprendiera más y mejor como en Herráiz, donde se trabajaba con un diseño extraordinario y con un perfeccionismo absoluto”. “En mi empresa he contado siempre con oficiales de primera línea, porque trabajábamos piezas de mobiliario de altura. Yo hacía los diseños y los oficiales los interpretaban perfectamente. Yo hasta los envidiaba. Trabaje varios años para “El Corte Inglés.” 

    “Tengo muy buena memoria, sin sacar fotografía alguna reproduje una boa en madera, que vi de joven el Museo de Arte Contemporáneo en la Ciudad Universitaria de Madrid, y que encantó a una galerista. También en París: vi a una mujer joven sentada antes de cruzar uno de los puentes del Sena, y quise sacarle una foto para esculpirla más adelante. Mi mujer me lo impidió, por si la foto nos acarrearía problemas en un país extranjero. Pues, aunque no saque la foto, meses más tarde hice una escultura con es mujer sentada en un banco. La titulé “La espera”.

        "Pese a todo llevo conmigo siempre un lápiz y un papel, para apuntar las ideas que me llegan a la mente".

    Pedro Monago dice que, ahora, la artrosis le impide modelar con facilidad, por lo que se dedica más al dibujo, a base de lápiz, pastel o acuarela.


"Guadiana"
"Niño con sandía"

ESCULTURA TÍMIDA. Diálogo entre la joyería tradicional y la contemporánea, en el Museo del Traje

Lugar: Sala de exposiciones temporales, primera planta. Fechas: 25 de enero - 5 de mayo 2024. Comisariado: Concha Herranz y Helena RohnerCoordinación: María del Mar Belver y Mariana Jiménez. Diseño de museografía: Marta Muñoz. Organiza: Museo del Traje. Colabora: Consentino.- Entrada libre hasta completar aforo.




Julia Sáez-Angulo

24/1/24.- Madrid.- Helena del Hierro, directora del Museo del Traje y las comisarias de la muestra, Concha Herranz y Helena Rohner, diseñadora de joyas, han inaugurado la exposición “ESCULTURA TÍMIDA. Diálogo entre la joyería tradicional y la contemporánea”, en el Museo del Traje. El evento estuvo muy concurrido de diseñadores de joyas y de moda de toda España.

Doscientas piezas de los fondos del Museo del Traje, junto a préstamos del  Disseny Huba de Barcelona, del Museo de Artes Decorativas de Madrid , de prestadores particulafres y de diseñadores  de joyas como Joaquín Berao, Chelo Sastre, Andrés Galardo, Enric Majoral, Luisa del Valle, Vicente Gracia o Suma Cruz entre otros.

La muestra recorre la mejor creación contemporánea española a través de la lectura común de aquellas raíces atávicas que la conectan con la tradición joyera que custodia el Museo del Traje.Las comisarias Concha Herranz, conservadora de la colección de joyas del Museo del Traje y Helena Rohner, diseñadora de joyas, reflexionan, a través de la museografía de Marta Muñoz, sobre qué es la joyería moderna, dónde hunde sus raíces y cuál es su trascendencia dentro del concepto más amplio de “moda”. 

Las joyas tradicionales dialogan con las creaciones de representativos artistas de joyería contemporánea en España a través de elementos en común que revitalizan la pervivencia de la creatividad como nexo que une ambas formas de hacer y de pensar las joyas.

La posibilidad de adornarnos, de distinguirnos, de enfrentarnos, de protegernos…, a través de distintos objetos, carga de percepciones individuales esas pequeñas esculturas íntimas que son las joyas y que incorporamos a nuestro cuerpo y a nuestra identidad a través de un proceso en el que participan sentimientos, creencias, conocimientos y experiencias.

La exposición evita la cronología en la que fueron creadas las piezas para centrarse en su temática, su capacidad como símbolo, el uso para el que fueron concebidas y el diálogo personal y colectivo que generan, para sentar las bases de una nueva historia de la joyería española.

Este proyecto se enmarca dentro del Madrid Design Festival. Enlace externo, se abre en ventana nueva es un evento internacional que abarca todas las disciplinas de diseño y tiene como objetivo convertir a Madrid en la capital del diseño y situarla en un lugar privilegiado en el contexto internacional.

        Más información

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RAFAEL CANOGAR expone su pintura "Huellas" en Alcalá de Henares


martes, 23 de enero de 2024

Premios Latinos de Turismo, Premios Peregrino-Turista 2023 a Lanzarote, Jordania y México




Organizadores y premiados



Julia Sáez-Angulo

23/1/24.- Madrid.- Los Premios Latinos de Turismo, Premios Peregrino-Turista 2023 que correspondieron a Lanzarote, Jordania y Secretaria de Turismo de México, se han entregado en el Hotel Sancho de Madrid, en vísperas de la inauguración de FITUR en IFEMA los días 24 al 28 de enero de 2024.
El acto, que estuvo presidido por Tomás J. Rodríguez Arteaga y Antón Alonso, con la colaboración de María Carretero y Domingo de Famara, contó con el patrocinio de vinos rosado y tinto de León y de Malvasía de Lanzarote, cecinas y quesos, que se saborearon al final del evento.
Varios videos informaron sobre distintos puntos turísticos, entre ellos el Monumento al Peregrino en el Camino de Santiago francés en Sarría (Galicia), realizado por María Carretero, del que se ha tomado modelo para el trofeo entregado a los ganadores de los premios. 
Se habló de “Jordania, el Reino del Tiempo” y de “México, país de la Historia y del futuro”. Y de Lanzarote, además de su belleza, se elogió su apuesta gastronómica que cuenta con el festiva “Saborea”. A Domingo de Famara, Saavedra, el que fuera presidente de la Comunidad canaria, nombró a Domingo de Famara "embajador del Archipiélago Chinijo", los islotes cercanos a las islas afortunadas.
Hubo dos intervenciones musicales: “La Parranda”, de la Casa de Canarias en Madrid, y dos solistas de la Orquesta venezolana Cruz Díez.




Luis Landero : "La última función" (2024). Una lectura


    Tusquets Editores
     
   Concha D’Olhaberriague
  
      Luis Landero (Alburquerque 1948), reconocido desde su primera, asombrosa y galardonada novela, Juegos de la edad tardía, (1989) cuyo atractivo aumenta con los años, es hoy uno de nuestros grandes novelistas.
     No obstante, más allá de los numerosos y merecidos premios recibidos por el escritor en las tres décadas largas de carrera literaria -el último de relevancia es el Nacional de las Letras del 2022- nos importa destacar la calidad y el encanto de su prosa musical de raigambre clásica, tan culta como popular, así como la pericia narrativa, fruto en gran medida de la tradición oral con la que se deleitó y aprendió de niño: los cuentos de la abuela tantas veces rememorados con gratitud por Landero, dueño y señor de un mundo propio, imaginativo, sugerente, hondo y cercano a la vez, simbólico y muy humano, virtudes de difícil harmonización si no fuera por el humor, en especial el arte de la parodia, el ingenio y la renuencia a la solemnidad, aspectos que  maneja con soltura y maestría.
      Pues bien, la novela que presentamos, La última función -dividida en  Primer acto y Segundo acto- sintetiza como ninguna otra de sus obras todo ese universo landeriano tan fulgurante como melancólico, habitado por caracteres desiderativos, seres de corazón y de voluntad soñadora antes que de razón y espíritu práctico, que se enardecen y consagran su ánimo entero sin miramientos en pro de una ilusión que justifique su lugar en el mundo y encauce su “afán”, aquello por lo que preguntó el niño al abuelo que tanto repetía esa palabra en Juegos de la edad tardía:
      “El afán es el deseo de ser un gran hombre y de hacer grandes cosas, y la pena y la gloria que todo eso produce. Eso es el afán”, (p.48, 1ªedición) -respondió el abuelo.
       Estamos, sin duda, ante una novela con los ingredientes genuinos de la obra de Luis Landero, llevados a su fórmula más esencial: personajes -protagonistas y secundarios- bien tallados y carismáticos a su manera, con un fondo de pureza inocente, intuitivos, fabuladores y más dados a la fantasía que a la erudición. Así, Tito, el protagonista masculino, o Paula, con su azacaneo desasosegante, quien no quiere desprenderse por completo de la infancia, época en la que conoció la felicidad, mujer llena de fragilidades e inquietudes que nos resultan muy familiares, cuya alegría y asombro durante el amor adolescente se trocaron en temor al llegar a la madurez.
     Tampoco faltan referencias autobiográficas (emigración del campo a la ciudad a finales de los cincuenta y la nostalgia por lo que se pierde, p.157), ni la agudeza de algún personaje para detectar aspectos de gran simplicidad en los vocablos, que pasan de brillantes a cómicos, según se mire: “las dos vertientes del problema”,  que comenta incisivo Tito (pp.49-50). 
      En cuanto al estilo, sobresale la grata fluidez de la lengua con trimembraciones rítmicas, (“insinuante, lúbrica, mimosa”, p.120),(“variopinta, devota y jovial”, p.155) y momentos en los que se adensa en “bodegones”o  enumeraciones lopescas. A causa de la devoción de Tito por Lorca, dice el narrador: “Por su mente pululaban a todas horas el fragor de las fraguas, las lunas sangrientas, los tricornios, los jinetes solitarios y trágicos, el agua que corre o se estanca, la hondura siniestra de los pozos, el mortal brillo del acero”. 
     Infunden color y calidez a la prosa ciertas derivaciones neológicas como “hierbatos”,(p.130) o “cantiñeaba”, (p.85) o bien el portuguesismo “bicheando”, (p.96), y remansan el ritmo de la narración los símiles de gran belleza y expresividad,  …”se observaron y vigilaron en silencio y en completa quietud, con una mezcla de recelo y de asombro, midiéndose con la mirada, como dos animales en el claro de un bosque”,(p.34); “Se envolvió en el abrigo, ciñéndoselo amorosamente, como si se abrazara a sí misma”, (p.183); “Torció un poco la cabeza como los perros que hacen por entender”, (p.83); “Escuchaba absorta, como un niño embelesado con un cuento”, (p.185).
     Son notables, asimismo, el gusto por la hipérbole (virtudes de la voz de Tito, p.24) y el dominio de la técnica del contraste. Así, la locuacidad de Tito frente al temple taciturno y remiso de Fonseca. 
     Se inicia la novela con una escena que evoca la primera secuencia de un clásico del cine del Oeste: un hombre, aparentemente forastero, entra en el bar de un pueblo mortecino. Nos lo cuenta un narrador interno, testigo de los hechos, voz de voces, confidente de los personajes, a los que con frecuencia deja hablar en primera persona, y cómplice del lector. 
       Brevemente, tal como hacían los contadores orales ante su público, menciona a los dos protagonistas, Tito y Paula, -“figuras”, dice él-, acota el tiempo narrativo de la historia y anuncia el desvanecimiento y abandono del pueblo, en suma, una ajustada composición de lugar con el objeto de centrar la atención de quien está a la escucha. Ahora bien, si lo de Tito es la llegada al pueblo, en el caso de Paula, por motivos de fuste que descubrirá el lector, el narrador nos hablará de “aparición”. 
     Con técnicas anticipatorias de esta guisa actuaban los viejos aedos, bardos  rapsodas y demás troveros. Porque la novela, por decirlo así, transcribe un cuento contado en voz alta a un público que incluye al lector, a cada lector.
     Por tal motivo, son notables los procedimientos de repetición, tan útiles para que el oyente no pierda el hilo: anáforas:  “Vio.., Vio”… (con ecos del juglar del Mío Cid, p.31) o la serie de “serían”, “sería” y “sin”, donde a la anáfora doble se suma la aliteración múltiple de la silbante; paronomasias: …”perderlas ni perderlo”, (p.35); “aparador aparatoso”, (p.184); anadiplosis: …”cuando conoció a Blas. Blas es el hombre más raro”…(p.76).
    Sugiero, por ello, si me lo permiten, que quien se disponga a leer La última función se convierta en uno más entre la gente atenta al relato de unos narradores de turno. Porque esta historia se oye y debe escucharse atentamente primero. Después pide una lectura reposada. O quizá a la inversa, por qué no. 
    De igual modo, el lector ha de andar ojo avizor y no pasar por alto escenas propias del mejor cine expresionista, aquel que. con un par de imágenes percutientes, nos plasma una atmósfera.
    Yendo Paula-Claudia en la moto con Fonseca, camino de San Albín, ve pasar por delante un animal raudo, luego un ave le roza la cabeza, y luego irrumpe un perro en desbandada. Perpleja por el entorno cimarrón en que se ve súbitamente inmersa, pregunta a Fonseca qué ha sido eso, y él responde sin inmutarse:“ Un caballo salvaje…Un búho….Algún perro sin amo” (p.39).
    En Tito, Landero erige un personaje sustentador de toda la trama, fascinante, legendario y a la vez próximo, apabullado y rebelde frente a los designios paternos, de antaño y de ahora, marcado por el don de una voz excepcional, que, como la fuerza en el mito de Hércules, se aprecia desde la cuna, aunque ya por entonces alguien ducho en supersticiones vaticina cómo el prodigio comporta una cara contradictoria y maligna, una cierta “tara” o “anomalía”. 
    La paradoja, la contradicción y la faz en claroscuro son notas que revelan la riqueza y complejidad de los rasgos, los dones y los estados humanos en la visión del escritor extremeño, desprovista de esquemas, simplificaciones y recursos de remediavagos de cualquier índole. 
     Si la voz de Tito es una presea y a la vez una condena, la rutina de la vida cotidiana aporta “paz” y orden a la par que “desdicha” y a la larga “destrucción” (p.115), y, de igual modo,  Paula experimenta un “impulso” ambivalente de “miedo” con “esperanza” (p.181). 
     Tito no sabe cantar. En ocasiones, lo desaforado de su brío vocal ahuyenta a las mujeres y le impide trabajar en doblaje al no haber personaje para tamaña voz. En la universidad se ríen de él cuando lee textos jurídicos. Aun así, merced al hechizo de su persona, su insobornable vocación de artista, poeta y recitador de gran personalidad, y su innegable magnetismo, seduce al pueblo entero, que, enfervorecido, se suma al proyecto salvador de la recuperación y representación teatral del viejo misterio de la Niña Rosalba. 
     Un corte de la matería narrativa al bies mostraría la combinación de varias perspectivas y modos que se imbrican y entretejen con suma finura: lirismo: Paula-Claudia, en duermevela, divisa desde el tren una cruz de piedra con una guirnalda y una mujer de luto, compungida, junto a ella (p.31); filosofía de la vida: el sueño posee un poder revelador de realidades inadvertidas en la vigilia (p.32), o bien, otro ejemplo: abrigar la esperanza siempre es preferible que recostarse en la inercia y vivir sin ilusión (p.84); relato tradicional: “el faro de la moto iluminaba a fogonazos los caminos y sus contornos, y aquí y allá aparecían de pronto unas rocas, un árbol con ceño y garras de monstruo que amenazaba con lanzarse sobre los viajeros” (p.36); lances propios del teatro del absurdo con profundas reminiscencias pirandellianas, como la conversación entre Claudia y Fonseca camino de San Albín y en el propio pueblo, con una frase memorable: “Usted es la que es”, (p.35) o “Fíjese, si estuviese soñando, usted no existiría en la realidad”, (p.169); lo grotesco de raigambre goliardesca en el episodio de la comilona libidinosa de Tito y Amalia, (pp.119-20), trasunto del comentario del Corbacho sobre lo bien que se llevan gula y lujuria; una fina y piadosa crítica al oportunismo de ciertos gestores de nuestros días que lo fían todo al turismo, Tito pensó por un momento en modernizar la representación colectiva de la leyenda medieval de la Niña Rosalba, trocando a la virgen en cooperante o en activista sindical (p.176); ágiles golpes de humor inesperado: “las psicofonías de los desagües” (p.108) o lo que le aconteció al quejumbroso por antonomasia, Andrés Cruz, cuando sus padres compraron un mueble bar con librería: “Pues bien, mi hermana salió alcohólica, y yo salí lector” (p.148).
      En consonancia con el título, que evoca el final, un final, con todas las connotaciones que tal voz suscita, la novela que nos entrega Luis Landero condensa el vitalismo melancólico antinihilista, constitutivo de su fondo sentimental, la quintaesencia  de su mundo literario: humor, euforia, tristeza, entusiasmo, voluntad, decepción de la que, salvo en Aurora, protagonista de la tragedia moderna Lluvia fina, no se sigue la desesperación sino el consuelo y “la gloria” de haberlo intentado. El talante de Tito, pese a todo, tiene más del ave fénix que de un sísifo.
     El “afán”, antes mencionado, queda en La última función debidamente explícito y aun documentado, en especial en las trayectorias de Tito y Paula, pero también en la pragmática vida del ceñudo padre de Tito, horro de sensibilidad artística, sin que desmerezcan las semblanzas de dos personajes con nombres parlantes, el primero es Ángel Cuervo, el maestro, lector devoto de las vidas ejemplares, que anda a la procura del alumno genial y al fin tiene la fortuna de conocer a Tito, y a partir de ese momento se realiza y se centra con denuedo en descubrir y fomentar las dotes actorales y oratorias sin igual de su discípulo. Y Andrés Cruz, el personaje paródico por excelencia, el colmo de los colmos del pesimismo, hilarante a despecho de sus negrísimos augurios, o bien Blas, el triste marido de Paula, y su cuento de la lechera.
    Otros dos caracteres tienen un papel secundario y solvente. El primero es el melancólico Galindo, instrumentista y director de orquesta, y el  segundo el animoso Rufete, de nombre galdosiano, electricista, manitas y responsable de los efectos especiales. Ambos completan la compañía artística del poeta, escenógrafo y rapsoda Tito Gil. 
    Y, como tantas veces en Landero, en esta novela encontramos escritores: uno con talento, Tito,  otro con vocación dubitativa, Quinito, y otro oculto, Leandro Lobato. 
    En el reparto hay, además, un personaje femenino discreto y por descubrir, Margarita, la secretaria de Tito, y una mujer práctica y resolutiva, doña Lourdes la mesonera, que se pone a lo que se tercie y haya que hacer en tanto que los varones brujulean y divagan a su alrededor, situación que Landero nos ha referido con un toque de ironía jocosa más de una vez tanto en la ficción como en sus libros de raigambre autobiográfica.
     Luis Landero ha escrito su novela más filosófica, diáfana y minimalista, sin dejar de ser por encima de todo una obra de arte y un producto literario donde las partes y el todo brillan por igual y alcanzan la excelencia estética.  Al mismo tiempo, por la gracia de la escritura y los diversos estratos formales y de sentido que amalgama, la historia deviene seguramente asequible para una mayoría de los lectores.
     En La última función surge, remozada, la mejor tradición: el entusiasmo y el esfuerzo infructuoso del héroe cervantino por antonomasia; Calderón con su Gran teatro del mundo; Larra en el lamento del libro que nace en España (p.100); Schopenhauer, (“La vida es un negocio que no cubre gastos”, p.220); Ortega y Gasset en la apuesta, a pesar de los pesares, por una vida en tensión, como el arquero, (“Eso era lo peor: vivir sin ganas, sin tensión, aflojarse, acurrucarse en el tiempo y dejarse mecer por la rutina de los días”, p.56); la sensibilidad compasiva de Dostoievski para con los desvalidos (escena del joven que en el cementerio pide unas flores fiadas y promete una recompensa sin límites cuando le sea posible, p.83); Borges, (“La historia de Tito era la historia de su voz”, p.23), aunque, a diferencia de lo que le sucedía al borgiano hombre de la Esquina Rosada, Tito no se parecía a su voz, y tal desajuste movía al desconcierto; la fuerza del azar o el malentendido existencialista, si bien esta vez no acaba trágicamente sino que la confusión que sufre Paula da en solaz y liberación -por efímera que sea- del absurdo tedioso de su vida impropia.
    Por un tiempo, y merced a las veleidades del destino, dejará de ser la mujer apresurada con fardos en las manos y se convertirá en otra persona, arropada por Tito y requerida por todos los habitantes de San Albín.
     La última función proporcionará, en fin, el mayor alborozo a los lectores asiduos de Landero y resultará, quizá, gracias al formato abreviado y sintético del universo landeriano que ya señalamos, la obra más adecuada para quienes se acerquen a su literatura por vez primera.
     Mas el libro también deja en el aire antiguas cuestiones o inquietudes filosóficas de prosapia cervantina y barroca que, aunque no formuladas de forma patente, se desprenden sin embargo palpitantes de las peripecias y vicisitudes del cuento. 
    Si la vida es representación en el gran teatro del mundo donde todos desempeñamos un papel, acaso el teatro sea ficción de segundo grado, vida subrogada, juego, una bufonada.
    En cambio, bien mirado, resulta problemático dilucidar quién replica a quién: la vida al teatro o el teatro a la vida. No en vano hablamos del arte de la vida. 
    Tampoco es fácil precisar si es o puede hacerse real lo que imaginamos o lo que nos parece. Alguna que otra vez ocurre que hay sueños, ensueños, expectativas y apariencias más fuertes, eficaces y beneficiosos que la mera realidad.