martes, 25 de agosto de 2026

GISELA SCAREL, LA TEJEDORA DE “BENDITA PAUSA". El 12 de junio, Día Mundial de Tejer en Público

Gisela Scarel, directora de "Bendita Pausa"

Toldo de lanas de colores y ganchillo en el Callejón del Repeso. San Lorenzo de El Escorial.

        Julia Sáez-Angulo

        25.08.2026.- El Escorial.- A Penélope, la paciente esposa de Ulises, le habría encantado conocer esta tienda de lanas, hilos, agujas y todos esos pequeños adminículos que acompañan el oficio de tejer. Está en la calle del Rey, de San Lorenzo de El Escorial y se llama Bendita Pausa. El nombre parece hecho a propósito para un lugar donde el tiempo adquiere otra velocidad y las manos recuperan una sabiduría antigua.

    Al frente está Gisela Scarel, argentina, que se hizo cargo de la tienda hace apenas un año. Pero su relación con las lanas viene de mucho antes. Empezó a tejer a los cinco años, cuando su madre trabajaba en una fábrica de lanas, y desde entonces ha ido acumulando conocimientos que hoy parecen casi enciclopédicos: sabe de fibras, de hilaturas, de tintes, de mezclas y de las infinitas posibilidades que ofrece ese mundo aparentemente humilde de la lana.

    En Bendita Pausa pueden encontrarse lanas de oveja merina, cachemir, angora, alpaca, seda y otras diversas fibras naturales. También mezclas sorprendentes, con bambú o flor de loto, que demuestran hasta qué punto el universo del tejido puede ser inagotable. Y detrás de Gisela ha ido creciendo una legión de aficionados: mujeres, naturalmente, pero también hombres que han descubierto en las agujas y en los hilos una forma de creación, de paciencia y quizá también de sosiego.

    Porque Bendita Pausa no es simplemente una tienda. Es una pequeña boutique artesanal en la que lo natural constituye una especie de declaración de principios. Allí no tiene cabida una fibra de nylon. Todo lo que entra responde a una filosofía de respeto por las materias y tintes naturales y por las manos que las trabajan.

    Por eso hasta allí llegan clientes y alumnas de toda la Sierra Oeste de Madrid, e incluso de la capital, Madrid. Vienen atraídos no solamente por la calidad de los materiales, sino por el prestigio de quienes enseñan en la boutique. Marta, Ana, Martina, Olga o Jimena son algunas de las profesoras que han convertido el establecimiento en una verdadera academia libre del tejido.

    Todas conocen el oficio en sus distintas etapas. Saben tejer y saben también teñir. Y el teñido natural tiene allí una importancia especial: palo de Campeche, quebracho, primeras capas de cebolla, índigo, té, café, aguacate o diversas cortezas de árboles, que sirven para obtener colores que parecen venir directamente de la tierra. El hilo deja entonces de ser una materia anónima para convertirse en algo vivo, teñido por procedimientos que tienen mucho de alquimia doméstica.

    Hay clases de afieltrado y de distintas técnicas de tejido con agujas rectas o redondas, ganchillos, tazones para ovillos, cuentavueltas…Se trabaja para hacer jerseys, abrigos, chales, calcetines, cuyo talón o punta exigen una especial destreza por las tensiones y resistencias que deben soportar. Cada puntada encierra una pequeña dificultad y cada dificultad, una posibilidad de aprendizaje.

    Pero quizá lo más interesante Bendita Pausa sea que funciona también como lugar de encuentro. Cualquiera puede entrar, preguntar, mirar, tocar y dejarse aconsejar. Los artesanos de distintas partes del mundo hacen llegar allí sus productos y, de algún modo, todos ellos convergen en esta pequeña tienda de San Lorenzo de El Escorial.

    No hay allí lugar para la fabricación industrial ni para la prisa. Hay lanas peinadas, cardadas, sedas, fibras delicadas y manos que conocen su secreto. Hay personas que enseñan a otras personas un oficio antiguo y, sobre todo, hay una comunidad que parece haber comprendido algo que nuestra época suele olvidar: que hacer algo lentamente no significa perder el tiempo.

Quizá por eso el nombre resulta tan exacto: Bendita Pausa

    Una pausa para las manos, para los ojos y para el espíritu. Una pequeña resistencia frente a la velocidad del mundo. Y Gisela, la tejedora argentina, parece estar en el centro de todo ello como una Penélope moderna: no espera a Ulises, sino que teje para que el tiempo, mientras tanto, no se pierda.

    El 12 de junio, Día Mundial de Tejer en público, no faltaron a su cita las mujeres y hombres que disfrutan y trabajan en torno a Bendita Pausa. Coordinadas por Gisela, se reunieron en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial para compartir agujas, lanas, conversaciones y esa paciente alegría que solo conocen quienes construyen belleza punto a punto.

    Allí elaboraron los llamados grannies squares , esos tradicionales cuadrados de ganchillo compuestos por infinitas combinaciones de lanas y colores que, unidos unos a otros, terminan formando un gran mosaico textil para colchas, cortinas y vestimenta.

    El fruto de aquel trabajo colectivo se convirtió en una de las imágenes más hermosas de las fiestas de San Lorenzo: el 10 de agosto se inauguró un singular toldo tejido que cubría el Callejón del Repeso del municipio, como una bóveda de color suspendida entre las piedras y el cielo.

    Y la obra no ha terminado. El próximo año volverán a reunirse para seguir agrandando ese magnífico dosel de tejido y de luz, una inmensa labor de Penélopes contemporáneas que, en lugar de destejer por la noche, prefieren seguir tejiendo la amistad, la memoria y la belleza.

Con cliente de "Bendita Pausa".

Clases de tejido. Ante tazones de ovillos de lana.


15 comentarios:

Julia Saez Angulo y Dolores Gallardo dijo...

CUCHI DE OSMA: El rótulo de la tienda no puede ser más acertado . Así se socializa muy bien a grupos , el invierno siempre es largo si no hay motivaciones y en localidades pequeñas mucho más , ole por Gisela Scarel , la deseo mucha suerte !

Julia Saez Angulo y Dolores Gallardo dijo...

GERMÁN UBILLOS: Bien por tu artículo, querida Julia.
Nota. - Mi padre tenía un almacén de mercería en Pontejos, en la calle Conde de Plasencia, con tres plantas y doce dependientes. Yo era el heredero, pero me dio por leer como a Don Quijote...y ya ves. Un abrazo. Germán.

Anónimo dijo...

¡Larga vida a los oficios artesanales! Pilar G.O.

Anónimo dijo...

Que reportaje tan bonito, enhorabuena, y que maravilla de tienda liderada por Gisela, que pone tanto cariño y amor en todo lo que hace.

Anónimo dijo...

Larga vida al arte!!🫶

Anónimo dijo...

Felicidades por el reportaje,refleja al detalle todo el gran trabajo que realiza Gisela, no sólo en una tienda que es única y llena de tesoros sino que también un punto de encuentro que es una bendita pausa para much@s.

Anónimo dijo...

Bendita pausa no es una tienda, es un punto de encuentro, un lugar donde parar, respirar y tocar tejidos naturales, Gisela es maravillosa

Marta Ramos dijo...

No puedes pasar por San Lorenzo del Escorial y perderte este sitio maravilloso, lleno de todo tipo de hilados, te sube el ánimo de inmediato verte rodeada de esos colores... Gisela te explica y aconseja lo que necesites porque todos esos hilados han pasado por sus manos! Y eso es algo muy difícil de encontrar

Anónimo dijo...

Un VIVA ! a los inmigrantes creativos !!!

MAY dijo...

Ohhhhh, m ha emocionado leer el artículo y me siento feliz de formar ,ínfima parte, en éste adorable mundo de Gisela. Gracias x estar ahí Bendita Pausa

Covadonga dijo...

Me emociona pertenecer al mundo de Gisela.Para mi Bendita Pausa es casi como una terapia antiestrés y Gisela y Marta unas buenas amigas.

Anónimo dijo...

La tienda es como un asilo político. Allí encuentras paz, serenidad y un mundo de experiencias visuales y táctiles para los amantes de los tejidos.

Anónimo dijo...

Bendita comunidad que ha creado Gisela en torno al tejido y la artesanía

Anónimo dijo...

Gisela es un amor, qué bueno gente como ella con proyectos tan bonitos ☺️

Anónimo dijo...

Algún día pasaré a verte e esa tiendita tan linda y así conocerte en persona.
Felicidades por tu trabajo y el amor que le dedicas.
Un gran artículo .