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viernes, 25 de mayo de 2018

Harold Pinter encierra a dos sicarios en el Teatro El Montacargas, dentro de "Surge Madrid"


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·      El Montaplatos, escrita por el Premio Nobel de Literatura Harold Pinter, forma parte de la programación del festival Surge Madrid 2018.

·      La compañía residente de la sala, Cía. El Montacargas, es la encargada de poner en pie esta propuesta hasta el 26 de mayo inclusive




L.M.A.

            26 de Mayo de 2018. MADRID .-Dentro de la programación del festival de artes escénicas Surge Madrid se ha podido ver durante los días 18, 19, 25 y 26 de Mayo a las 21:00h la obra El Montaplatos, de Harold Pinter, en la sala El Montacargas. La compañía residente, Cía. El Montacargas, es la encargada de poner en pie esta propuesta interpretada por Manuel Fernández Nieves y Nacho Marraco dirigidos por Eduardo Fuentes.

Dos asesinos a sueldo, Ben y Gus, se encuentran encerrados en una habitación abandonada a espera de recibir una orden para poder ejecutar su trabajo. Pero no están solos. Aparece en escena un tercer personaje inanimado que parece tener vida propia: un montaplatos que, al ponerse en marcha, complicará aún más la situación. Una obra en la que Pinter juega al límite entre el realismo y lo absurdo.

“Podemos reconocernos en muchos momentos de la función, cuando nos suceden cosas inoportunas, irritantes, desasosegantes, y entendemos a los personajes queriendo salir con ellos del atolladero”, comenta Eduardo Fuentes, director del montaje.

“¿Estamos ante una comedia o un drama?”, se pregunta Fuentes. “No es la risa el objetivo, aunque sea inevitable, sino transmitir la opresión que viven los personajes, opresión que a veces nos coge de improviso en algunos momentos de la vida”, añade.

En resumen, y como señala Aurora Navarro, productora del montaje, El Montaplatos es “un Esperando a Godott en el que, en vez de dos clowns mendigos y un árbol, hay dos sicarios y un montaplatos”.

Sobre Cía. El Montacargas

Fundada en París en 1987 por Aurora Navarro y Manuel Fernández Nieves, cuenta con 30 años de experiencia y 18 montajes en su haber con los que han realizado giras nacionales e internacionales, trabajando con directores como José Pedro Carrión (Premio Nacional de Teatro) o Markus Von Wachtel.

En 1993 abren la sala El Montacargas, pionera del movimiento de salas alternativas de Madrid y España. Organizan ciclos como Creativas Mujeres Creadoras (25 ediciones) o el Festival Internacional de Clown de Madrid (18 ediciones).

FICHA ARTÍSTICA

Autor HAROLD PINTER
Dirección y traducción EDUARDO FUENTES
Intérpretes MANUEL FERNÁNDEZ NIEVES y NACHO MARRACO
Diseño de iluminación JOTA FERNÁNDEZ
Escenografía ALEJANDRO FERNÁNDEZ NAVARRO y MANUEL FERNÁNDEZ NIEVES
Fotografía CARLOS BANDRÉS y NOHELIA VELO
Producción AURORA NAVARRO
Ayudante de dirección EMMA ALARIO
Diseño gráfico JOTA FERNÁNDEZ, AURORA NAVARRO y EMMA ALARIO


miércoles, 7 de diciembre de 2016

Óscar Pretzel y Juan Rueda interpretan “El hombrecito” en el Teatro del Arte



Teatro del Arte
c/ San Cosme y san Damián, 3; 28014 Madrid


Julia Sáez-Angulo

            08.12.16 .-Los actores Óscar Pretzel y Juan Rueda interpretan “El hombrecito”, la obra de Carlos Pais y Américo Torcheli en el Teatro del Arte de Madrid. La pieza teatral, que está dirigida por Nacho Marraco, es un clásico del diálogo entre dos actores que se encuentran en un bar o boliche argentino y emprenden un diálogo entre la extrañeza y el absurdo, tras un encuentro casual del que nos iremos enterando paulatinamente en la obra y que revelará una búsqueda común.

            Una comedia de los años 50 con cierto regusto nostálgico por el mito encumbrado a los altares de la propia hagiografía, que mueve lel culto y la esperanza. Una producción del Teatro La Guita.

            Un diálogo en el que hay encuentros y desencuentros, ante un personaje, el hombrecito,  que parece vaya a ser fagocitado por el otro, también un “hombrecito”. En el fondo dos solitarios que comparten algunas querencias, pero con matices diferenciados que parecen abrir brechas insalvables en algunos momentos.



            El teatro perfila siempre a los personajes. Un cliente del boliche que interpela y el otro se deja invadir por quien en apariencia tiene más dotes de mando, pero el texto modula progresivamente la relación. Los actores sostienen ese texto con un lenguaje de gestos que resulta fundamental –a veces más que la palabra- para comprender la relación dominante o sumisa respectivamente.

            Oscar Pretzel interpreta con plasticidad y logro el papel del hombrecito, si bien su físico elegante se antoja de entrada menos adecuado al personaje insignificante, si bien borda los distintos repliegues del sujeto. Juan Rueda, de complexión más cuadrada, con bigote, se pliega bien a ese hombre interrogador, autoritario, casi un policía de la vieja escuela.

            La fidelidad a un mito, el lamento por el atropello del mismo y la defensa a ultranza del propio arte da lugar a una cierta hilaridad por un personaje de apariencia débil, pero fortalecido en su veneración y empeño. Dos seres solitarios que discrepan, pero que se acercan en un encuentro progresivo, de instantes tensos.

            Desconfianza y conflicto para acabar reconociendo los respectivos anhelos de estos dos “hombrecitos”, para quienes, en definitiva, la palabra acaba por unirlos y la esperanza por dinamizarlos.