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domingo, 9 de junio de 2013



Álvaro Valverde, escritor  y autor del poemario  “Plasencias”

 
Álvaro Valverde



Julia Sáez-Angulo

         Es un buen poeta, respetado por sus colegas. Álvaro Valverde (Plasencia, 1959), profesor de enseñanza primaria se dio a conocer cuando ganó el premio Loëwe de poesía por Una oculta razón, uno de los más prestigiosos del panorama poético español y muy bien dotado económicamente. Ese poemario fue elogiado por Octavio Paz que se encontraba en el jurado.

         El poemario ha sido editado por La Luna de los Libros.

         Actualmente Álvaro Valverde ha publicado su poemario Plasencias, que hace referencias a su ciudad natal y las distintas  miradas y visiones que le despierta, desde el cogollo histórico de gran belleza con su catedral hasta la periferia que “despersonaliza”  una entidad de belleza y tradición.

         “Hace ahora veinte años que se publicó el poema “Morias de Plasencia”, incluido en A debida distancia. Estaba dedicado a mi paisano y amigo José Antonio Gabriel y Galán, que no llegó a verlo impreso”, explica el autor en una nota introductoria en la que sitúa en nuevo contexto del libro Plasencias.

         “Habito una ciudad de la memoria./ me obliga a ello/ la pobre realidad que determina/ la imagen que refleja./ No me anima un anhelo/ proclive a la nostalgia./ Se reduce mi afán a contemplarla/ en la rara deriva de los suelos.”, escribe el poeta refiriéndose a Plasencia.




         Después se lamenta en el poema “Periferias” de un cinturón mostrenco que la rodea: “Sin alcance de miras,/ con escasa ambición/ e inaudita torpeza/ han ido construyendo periferias/ en torno a esta ciudad. Uno pasea por escenarios sin memoria/ y al cabo le parece/ estar en cualquier parte”.

         El poemario de Álvaro Valverde se abre con diversas citas que le han motivado en su creatividad, como la de Platón: “Creo yo que, por lo que se ve, raras veces va más allá de los límites de la ciudad, ni siquiera traspasa sus murallas”.

         El autor de Plasencias refleja en su poesía el amor a la ciudad y su propio deseo de salir de ella al mismo tiempo, de la necesidad del viaje, de la distancia… sin estar muy seguro de que todo ello le aleje de la ciudad que lo vio nacer.



        

        


         

jueves, 5 de agosto de 2010

José María Calvo propone "Filosofía para caminantes, Distracción en vez de Medicación"



"Filosofía para caminantes
Mas distracción y menos medicación"
José María Calvo
Editorial: Libros en Red, 2010






Julia Sáez-Angulo

Presidente y fundador del Ateneo Escurialense, José María Calvo ha escrito el libro “Filosofía para caminantes. Mas distracción y menos medicación”, con pequeños ensayos, reflexiones y meditaciones que procuran al lector un diálogo intenso con el autor sobre los temas propuestos. Un libro de bolsillo que es algo más que un manual de autoayuda, es un libro de filosofía divulgable que se agradece.

José María Calvo es doctor en filosofía y licenciado en psicología. Tiene un master en Educación por la Universidad de Montclair (Estados Unidos) de la que fue profesor. Es escritor y conferenciante habitual.

Los diez capítulos del libro hablan de: ¿En qué consiste la vida buena?; Ser tú mismo: siente, piensa, vive a tope; ¿Quienes somos?; Yo con otros; Ningún tiempo pasado fue mejor (ni peor); Vivo en el mundo; Pienso y siento; Las tres inteligencias; ¿Qué es la inteligencia moral?, y El amor como poder transformador. Familia, pareja, amigos.

En la lectura de estos textos se adivina el conocimiento y diálogo previo del autor J.M. Calvo, con Platón, Sócrates, Descartes, Pascal, Bertrand Russell, el ratio-vitalismo de José Ortega y Gasset, Unamuno y otros.

Una lectura sólida de los filósofos que nos precedieron y en los que se asienta el conocimiento y el pensamiento. Un cordón umbilical sin solución de continuidad porque se prolonga en el tiempo.

Pensamiento con los poetas

Los poetas también son filósofos al ser capaces de ver, en un vuelo rápido e intuitivo, con un juego asombroso de las palabras, una verdad que ayuda al ser humano a pensar y a hacerla suya. Todos somos hijos de quienes nos precedieron en la sabiduría. “Nunca es demasiado tarde para ser lo que quieres ser” dice G. Eliot y el autor de “Filosofía para caminantes” nos lo recuerda.

En una cita de Bertrand Russell se dice que “El secreto de la felicidad es éste: que tus intereses sean lo más amplios posibles, y que tus reacciones hacia otras cosas y personas, sean amistosas, en vez de hostiles”. Un buen consejo.

“El camino de la felicidad no está en renunciar a tu personalidad, sino en su desarrollo, y la superación de todo egoísmo”, decía Hermann Hesse, un escritor que tuvo su conducta egoísta de abandonar a su familia para dedicarse por entero a la escritura en Suiza, buscando un mecenas que le ofreciera sustento y cobijo. Las contradicciones del hombre no anulan el pensamiento de sus máximas.

Buscando la mesura J.M. Calvo recuerda con Plutarco que “no debo abusar y debo dejarte con apetito, en lugar de saciarte, porque incluso los libros más excelentes pueden aburrir al lector”. “Filosofía para caminantes” no defrauda por su amenidad e interés. Su volumen es el adecuado para leerlo en cualquier lugar y para guardarlo como libro de consulta periódica.