Julia Sáez-Angulo
Uno de sus belenes figurará próximamente en el Museo Internacional de Arte Naïf en el palacio renacentista de Villardonpardo en Jaén. Mercedes Maroto Rodríguez (Madrid, 1940) es hoy la mejor artífice de belenes textiles y sus ejemplares figuran en numerosas casas o instituciones cuando llegan las fechas navideñas.
Maroto cuenta que empezó a hacer belenes textiles cuando sus hijas eran pequeñas y no les permitía coger las figuras de barro en las manos por temor a que se cayeran y rompieran. “Mirad el belén con las manos atrás, sin tocar las figuras”, les decía y conserva fotcos con las niñas mirando el belén de está manera.
Pensó que si ella hacía las figuras del Misterio de la Navidad en tela, no tendrían el peligro de que las niñas las rompieran, por lo que se puso a ello y, con ricas telas, diseñó los personajes bíblicos del Niño Jesús, la Virgen y San José, a los que más tarde añadió a los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar. “Las niñas estaban acostumbradas a ser respetuosas con las figuras y tampoco las tocaban”, explica Mercedes Maroto.
La gente que conocía su belén textil comenzaron a admirarlo y elogiarlo para acabar encargando a Mercedes Maroto un nuevo ejemplar y así nació su maestría como artista en este campo. Cada vez se provée de telas mejores como terciopelos, gasas, brocados, tules, sedas, tafetanes, encajes, bordados, pieles… Todo tiene acomodo ingenioso en la familia humilde de Belén y en los ricos personajes de los Reyes Magos, con el arte textil de la autora, que parte de sus conocimientos plásticos y artísticos previos, ya que en su día estudió Decoración. Maroto reside actualmente en Jaén.
Origen de los belenes
El origen de los belenes lo atribuye la tradición italiana a san Francisco de Asís en el Medioevo y la costumbre se extendió pronto por España y Portugal. Los belenes napolitanos también utilizan algunos textiles junto a las figuras de barro.
Los países de América Latina son grandes entusiastas de los belenes, en su mayoría naïf, hechos con los más diversos materiales. Algunos de ellos van precedidos por el Caballero de la Estrella, un personaje que viene de los autos de Navidad de la literatura española. La estrella representa a la Navidad y por ello se coloca también en la cima de los abetos durante el Adviento.
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