martes, 3 de marzo de 2026

VIRGINIA WOOLF, autora de “La marca en la pared”, narrativa breve de 32 años, con prólogo de Antonio Muñoz Molina




J.S.A

3/3/26.- Madrid.- La escritora británica Virginia Woolf es la autora de “La marca en la pared”, e incluye la narrativa breve de 32 años, de la autora. El libro, traducido por  Magdalena Palmer y Ainize Salaberri, lleva prólogo de Antonio Muñoz Molina, quien dice:
«En esa pulsación rítmica y entrecortada de la escritura Virginia Woolf no se parece a nadie. Aprendió de Proust la ambición de atrapar como un flujo de ondas y partículas la textura del tiempo, la simultaneidad del presente y de la memoria».
«A Virginia Woolf le gustaba fumar puros, jugar a los bolos y escribir a máquina. Era feminista y era pacifista, y una vez que le ofrecieron un doctorado honoris causa lo rechazó con tajante elegancia. Comparaba la felicidad de escribir impulsada por el entusiasmo de la inspiración y la perseverancia del trabajo con el ronquido de un Rolls Royce lanzado a cien kilómetros por hora; con la fuerza de las hélices de un avión».
 Así comienza el texto de Antonio Muñoz Molina que prologa esta edición en la que reunimos parte de la narrativa breve de Virginia Woolf a lo largo de treinta y dos años, desde sus primeros escritos hasta aquellos que darían lugar a su célebre novela La señora Dalloway. En estos preciosos textos, personajes y acciones quedan supeditados a imágenes poéticas, alejadas de las banalidades de la vida.

La misma editorial Nórdica ha publicado “Memorias de una novelista” de  Virginia Woolf, traducido por  Blanca Gago. El libro es uno de los mejores relatos de Virginia Woolf. Un maravilloso relato sobre la naturaleza de la biografía, algo que Virginia Woolf seguiría explorando a lo largo de su vida. La complejidad proviene del hábil manejo de la escritora de las capas de ficción dentro de la narración. 
Woolf entrelaza maravillosamente la historia de una escritora de ficción, la señorita Willatt, y también de su biógrafa posterior, la señorita Linsett. Y lo hace tan bien que llegamos a convencernos de que estas dos personas existen en la realidad. La señorita Willatt no quería que su vida se hiciera pública, pero su amiga la convenció de que debía escribir su biografía. Y así se hacen preguntas sobre el papel de los escritores tanto de realidad como de ficción.

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