sábado, 6 de junio de 2026

EL PAPA LEÓN XIV EN ESPAÑA CON EL MENSAJE DE CRISTO, SIEMPRE NUEVO, DEL AMOR Y LA ENTREGA A DIOS Y A LOS OTROS



Julia Sáez-Angulo
Fotos: Luis Magán

6/6/26.- Madrid.- El Papa León XIV está entre nosotros. El Santo Padre ha venido a visitarnos con el mensaje siempre nuevo del Evangelio, el del mandato del amor y la entrega. Ha venido a nosotros el Vicario de Cristo, según nos enseña el Catecismo, “el dulce Cristo en la tierra”, según la expresión amorosa de santa Catalina de Siena (1347-1380), que logró terminar con el papado en Avignon, para que regresara de modo firme a Roma, con dos armas efectivas: la oración y la acción de su palabra.
Resulta emocionante para los que creemos ver a este Papa prudente y sonriente en nuestro pueblo, verlo en un país que ha tenido una Monarquía Católica y así calificada en la su historia evangelizadora, al llevar el oro de la Palabra de Dios a un continente, que hoy manifiesta una fe mayor que la vieja Europa, a la que los clásicos calificaban como la Cristiandad. Una Europa asez laica, que olvida con frecuencia los principios elementales de respeto a la vida.
La presencia de tantos cristianos junto al Papa este primer día en España es estimulante y esperanzador para nuestra querida Europa, a la que otro pontífice, Juan Pablo II, dijo con voz potente y llena de amor, junto al sepulcro de Santiago de Compostela en 1982: 
«Yo, Obispo de Roma y pastor de la Iglesia Universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes».
De las palabras de León XIV en su presencia de ayer en Madrid, podríamos destacar las seleccionadas por Aciprensa de las pronunciadas ante los Reyes de España y las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en España.
    Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”.
1. “De hecho, su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”.
2. “Nuestra época, que en apariencia se ve sacudida por terribles desequilibrios y conflictos, clama en lo más profundo por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor”.
3. “Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada”.
4. “Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”.
5. “Apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos: he aquí la tarea de quien tiene una gran historia a sus espaldas”.
6. “Las nuevas tecnologías se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte”.
7. “La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo”.
8. “Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles”.
9. “Majestades, Altezas Reales, señoras y señores, expreso mi agradecimiento a vuestro país por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos”.
10.  “Majestades, Altezas Reales, señoras y señores, expreso mi agradecimiento a vuestro país por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos”.
Altar en la Plaza de Lima. Madrid. Vigilia de oración. Medio millón de personas alrededor, según Delegación del Gobierno. Muchos se han tenido que quedar fuera del acto.
El cardenal José Cobo, de Madrid,  introduce el acto con sus palabras.
 
El Papa en el papamóvil, regalo de la firma automovilística Mercedes



Altar en la plaza de Lima. Madrid.






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