martes, 6 de octubre de 2026

Manuscrito original de "La señorita de Trevélez", obra de Arniches que inspiró a Lorca y Unamuno, en La Caja de las Letras

 

Paloma Arniches, nieta del escritor homenajeado, besa el manuscrito original de La señorita de Trevélez. Foto: Instituto Cervantes / Sandra Contreras



       L.M.A.

https://www.youtube.com/watch?v=FuXajeE4KBw

        Madrid, 6 de octubre de 2026.- El Instituto Cervantes ha recibido este martes en la Caja de las Letras un legado en homenaje al comediógrafo Carlos Arniches (Alicante, 1866–Madrid, 1943), que ha incluido el manuscrito de su obra capital "La señorita de Trevélez", que inspiró a autores como Miguel de Unamuno, Federico García Lorca o Valle-Inclán.

    En el acto han participado la secretaria general del Instituto Cervantes, Carmen Noguero; Paloma Arniches, nieta del escritor; Joseba Barrón, bisnieto del autor; y Luis Boyer, presidente de la Fundación Mediterráneo. El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, ha intervenido vía vídeo.

    También han estado como testigos de honor otro bisnieto de Arniches, Íñigo de Barrón; la directora de la Fundación Mediterráneo, Carmen Morales; el secretario del Patronato de la Fundación; José María Ayala y la responsable del archivo de Fundación Mediterráneo, Inés Chamón.

    «La señorita de Trevélez es una obra llena de matices, donde cada personaje interpela al espectador», ha recordado Joseba Barrón, enumerando algunos de los personajes principales de esta comedia costumbrista como don Gonzalo o don Marcelino.

    «En ella, Arniches demuestra su pensamiento sobre la mujer, los jóvenes, su crítica al machismo o a la aristocracia provinciana y, en definitiva, son temas de mucha actualidad que merece que se siga representando», ha añadido, poniendo como ejemplo que el año anterior la obra estuvo en cartel en el Teatro Fernán Gómez de Madrid.

        Influencia en la Generación del 27

    Barrón ha destacado asimismo la influencia que esta pieza teatral del destacado dramaturgo de la Generación del 98 tuvo en autores contemporáneos y de siguientes generaciones, como la del 27. «Es una obra capital para la dramaturgia española y prototipo para La tía Tula de Unamuno, el esperpento de Valle-Inclán y las solteras de Lorca», ha señalado.

    Además, el bisnieto de Arniches ha celebrado la cesión de este manuscrito a la caja n.º 1507, porque Madrid fue una ciudad de la que el dramaturgo estuvo «profundamente enamorado». «No quiso marcharse jamás de aquí, fue la ciudad que le vio pasar hambre, llorar, triunfar y en la que conoció el amor. Como escribió en 1940 interpelando al lector: ‘Amé Madrid; cada calle, cada esquina tiene un misterio’», ha recordado.

    El legado se ha completado con una pluma con la que escribía el autor y el retrato de Arniches que ha aportado la familia. El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, en su vídeo, ha recordando también las conexiones de Arniches con la Generación del 27, que «habla de su dimensión humana y su interés por las nuevas formas literarias».

    «Tuvo una mirada hacia la realidad desde el costumbrismo y sabiduría popular, supo indagar en las técnicas de la tragedia grotesca y eso abrió la mirada del esperpento de Valle-Inclán y llamó la atención con su manera de tratar con humor y descarnada humanidad las situaciones de la realidad española», ha afirmado.

        Madrid y Alicante, sus dos ciudades

    Paloma Arniches, nieta del homenajeado, ha reconocido que era «un deseo» de la familia el que alguna obra importante de Arniches fuera custodiada en Madrid. «Mi abuelo estará muy contento de que su legado ya este aquí, en sus dos ciudades (Alicante y Madrid): que se recuerde y se valore esta obra demuestra que tiene una trascendencia importante», ha apuntado.

    La Fundación Mediterráneo custodia el legado de Arniches, con una extensa producción teatral, manuscritos originales e incluso obras inéditas como La cesta y la porra. «Ahora nos han abierto esta caja, una cápsula del tiempo, y es una satisfacción muy grande la colaboración que ha habido siempre con la familia», ha indicado Luis Boyer, presidente de la fundación.

    Carlos Arniches cuenta con una extensa producción teatral que atraviesa géneros como el sainete, la tragedia grotesca, la comedia y la zarzuela. Se inició en el costumbrismo madrileño a través del género chico y el teatro por horas, con sainetes como El santo de la Isidra (1898) y otros de sus títulos relevantes son Los caciques (1919) o Es mi hombre (1921).

   "La señorita de Trevélez" (1916) es su obra más reconocida, una farsa trágica en tres actos en la que cuenta cómo un grupo de jóvenes ociosos decide gastar una broma a costa de la soltera Flora de Trevélez en una pequeña ciudad de provincias.


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