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miércoles, 27 de abril de 2022

CRÓNICAS DE JERUSALÉN XIX. Meir Margalit: “Israel es una etnocracia, no una democracia”. “Los pacifistas queremos salvar al Estado de Israel de sí mismo, de una bomba de tiempo, que queremos desactivar antes de que sea tarde”

Meir Margalit, historiador israelí

Meir Margalit, pacifista


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Teresa Vallés

    27/4/22.- Jerusalén “Israel es una etnocracia, no una democracia”, “Si no podemos mantener el pilar ético moral y el de la justicia en que se fundó el estado de Israel, sin un régimen democrático, justo, ético y moral, Israel pasará a ser un régimen militarista más en el planeta. Si la ocupación de territorios y casas continúa, degeneraremos. Soy más patriota que los derechistas, porque quiero salvar al Estado de Israel de sí mismo. Dentro de Israel funciona una bomba de tiempo, que los pacifistas queremos desactivar antes de que sea tarde”, dice el historiador pacifista Meir Margalit en el transcurso de la entrevista llevada a cabo en el café Etz Sion (árbol de Sión), en el barrio de Arnona.

Meir Margalit (Argentina, 1952) es doctor en Historia Israelí Contemporánea por la Universidad de Haifa, desarrolla su actividad docente en el ONO Academic College, además de impartir conferencias y seminarios en distintas universidades europeas y americanas. Fue concejal de Jerusalén con el partido pacifista Meretz hasta 2014. Cofundador de una de las organizaciones de derechos humanos más destacadas de Israel, el Israeli Committee Against House Demolitions (ICAHD), ha sido asesor en distintos organismos de la ONU, como OCHA, UNHabitat y UNRWA y es actualmente director del Center for Advancement of Peace Initiatives. Considerado uno de los mayores expertos en el conflicto araboisraelí en Jerusalén, es autor de Discrimination in the Heart of the Holy City (2008), Seizing Control of Land in East Jerusalem (2010) y Demolishing Peace (2014). Asimismo, es miembro del consejo editorial de Palestine Israel Journal y de la revista española SinPermiso.

        Comenzamos hablando de su próximo libro que en breve verá la luz y que se titulará algo así (no hay traducción al español todavía) como “Entre el olvido y lo recompuesto”. Es un libro de historiografía, en mi línea jerosolimitana, continuación de mi libro anterior hace cuatro años, sobre los emigrantes hebreos de Palestina al extranjero en la época del mandato británico. La historia oficial habla siempre de inmigración a Israel, pero hubo también una notable emigración en los años 1920 a 1948, además de los que no podían hacerlo por motivos económicos o legales y la situación se prolongó durante el primer decenio de la independencia en 1948.

Hagamos un poco de historia:

    Grupos de inmigrantes judíos sionistas fundaron la organización terrorista Haganah en 1920. Entre de 1920 y 1921, muchos judíos y árabes murieron como resultado de enfrentamientos entre colonos judíos y los palestinos nativos de la región. Una serie de protestas contra la inmigración masiva se produjo a partir de 1936 y continuaron hasta 1939. El terrorismo sirvió para atacar a los civiles palestinos, desplazarlos y preparar el terreno para el establecimiento del Estado de Israel. 

A partir de 1948, tras la creación del Estado de Israel, este país fuerza acciones militares, más bien provocaciones militares, con la intención de ampliar las fronteras, que la ONU le había conferido, principalmente frente a Cisjordania, Egipto y Siria. Ocupar tierras no es legal internacionalmente, por lo que se buscaron excusas como pretextos bélicos, sobre todo en 1956 con Moshe Dayan, que llevó a cabo la guerra de las Cien Horas en el Sinaí -bajo pretexto de que ahí se escondían terroristas-, en esta ocasión, de acuerdo con Francia e Inglaterra, porque Nasser de Egipto había nacionalizado el Canal de Suez y buscaban un gobierno títere. Rusia reaccionó enseguida y amenazó con la bomba atómica (¿les suena también de ahora?) y Estados Unidos exigió a Ben Gurión retirar las tropas del Sinaí en 48 horas. “Fue un éxito militar, pero un fiasco político. Dayan se dio cuenta de que la cosa no era tan fácil”

“Desde 1948, Israel busca condiciones bélicas para ampliar fronteras y ocupar tierras. Sus guerras no han sido de autodefensa, sino de ocupación”, declara el historiador Margalit, al que pregunto si no tiene miedo a decir estas cosas a contracorriente en su país y contesta: “No soy un superhombre, tengo mis temores, pero, dado que soy adulto, puedo darme el gusto de escribir y razonar este tipo de tesis y enfrentarla”.

    Sabe Margalit que le han llamado “traidor” y con ello vive desde hace 40 años. “Soy más patriota que los que intentan ocultar la verdad. Ocultar es la razón de por qué repetimos como país las mismas actitudes, por no entender lo que hay detrás. Estamos repitiendo de forma obsesiva conductas militaristas, por ocultar los motivos reales que hay detrás de nuestras políticas. Confío en que aquellos que entiendan como se ha llegado a nuestros días, se replanteen las políticas militaristas, hagan una pausa y den cambio de dirección a la del Estado israelí de hoy”.

Le pregunto por la posición y actitudes de los palestinos y comenta:

    “El mundo está hoy ya saturado de la política de Palestina e Israel. Son ya 70 años de guerra y está todo en el mismo lugar. Es un conflicto tan a largo plazo, que no quieren escuchar más de él. Es una cuestión de derechos humanos, pero las Organizaciones Internacionales, sobre todo europeas, van bajando su interés y ayuda en Oriente Medio, porque dicen que es un pozo sin fondo. Es tirar la plata, piensan. Por su parte los diplomáticos no le ven solución pronta y piensan que para que para qué invertir aquí energías”.

“Le voy a contar una historia que no había contado hasta hoy”, me relata Margalit: “En Argentina, Cristina Kirschner quería también tener protagonismo en Oriente Medio para “triangular” el cuarteto Rusia, Estados Unidos, Europa y Naciones Unidas. Creyó que Latinoamérica debiera estar presente en la situación y que iba a enviar diplomáticos que se implicaran a fondo. Nada de eso sucedió. Pregunté en su día al canciller Timerman por qué no cumplía las órdenes de Cristina K., y me respondió: “No voy a meter a mi presidenta en el pantano del Medio Oriente, que es un pantano en el que no interesa invertir energías para ahogarse”.

    En el mundo vinieron después asuntos como las guerras de Siria, de Afganistán, los refugiados consiguientes y el Covid-19. El tema palestino ha quedado relegado a la escala más baja de los intereses europeos. No tenemos plata para ayudar más, dicen.

-Entonces, ¿es cuestión de plata?, pregunto.

-No solo. El tema palestino necesita sobre todo “presión internacional” para solucionar su situación y el mundo no parece tener hoy tiempo ni energías para un tema que les parece secundario. 

-¿Qué soluciones aportan los pacifistas al conflicto árabe-israelí? ¿No resultan ingenuos por reduccionistas?

-Sostenemos la misma que desde 1967. Puede ud. llamarla ingenua con todo derecho. Pero no hay otra solución que acabar con la ocupación y devolver a los palestinos las fronteras de 1967, con ciertos arreglos “cosméticos” ante la actualidad. Si Israel queda con algunos barrios que fueron palestinos hoy ocupados por hebreos, cabe indemnizarles con la misma cantidad de territorio que queda en sus manos. La conquista no confiere derechos. Ahí están los hebreos israelíes y los árabes-israelíes de antes de 1948.

-¿Y no le entra pesimismo antropológico de vez en cuando?

-Muchos días me voy a dormir con la sensación de que todo puede estar perdido, pero no me puedo dar el lujo de ser pesimista a largo plazo. Tengo hijos y nietos, por un lado, y, por otro, está el futuro del Estado de Israel, que desaparecerá, si la ocupación continúa. Fue un Estado basado en varios pilares, si el ético-moral y el de la justicia de desmoronan ese Estado caerá. Sin un régimen democrático, justo, ético y moral, Israel pasará a ser un régimen militarista más en el planeta. Si la ocupación de territorios y casas continúa, degeneraremos. Soy más patriota que los derechistas, porque quiero salvar al Estado de Israel de sí mismo. Dentro de Israel funciona una bomba de tiempo, que los pacifistas queremos desactivar antes de que sea tarde. Israel es hoy una etnocracia, no una democracia.

-Pero Israel es el Estado gendarme de otros en Oriente Medio.

-Pues cuando nos miran como tal, no nos hacen ningún favor. Cuando Alemania nos vende submarinos, se está equivocando y yo lo hago saber. Lo que necesitamos es presión internacional para acabar con la ocupación. Ni submarinos, ni armas. Están equivocados.

-¿Y el tema de Jerusalén como capital de Israel y del Estado palestino?

-Aparte de los asentamientos en Cisjordania, en Jerusalén tenemos trescientos mil hebreos-israelíes en la parte occidental y trescientos mil árabes-israelíes en la oriental. Son por tanto equiparables en cada zona. No cabe evacuar a ninguno de ellos. En Jerusalén hay que implementar un modelo de división funcional y no territorial. No cabe dividir las partes con fronteras de muros, alambradas o postes de vigilancia. Solo cabe una ciudad unificada bajo un mismo techo, en la que habrá dos capitales, la de Israel y la del Estado palestino. Jerusalén sería una ciudad, capital de dos naciones. No hay precedentes, pero es la solución más disponible, dada la realidad geográfica y demográfica. La parte occidental sería la capital de Israel y la oriental, la palestina. Esto no quiere decir que no habrá también algún problema.

-A muchos palestinos les cuesta acreditar la propiedad de sus casas o tierras, porque no están inscritas en el Registro.

-Israel quedó bajo el dominio otomano y los documentos de las propiedades estarían en todo caso en Estambul o Ancara, donde resulta muy difícil, cuando no imposible, localizar los documentos otomanos de la propiedad, máxime en una lengua antigua. Además, muchos palestinos no necesitaban registrar sus casas o propiedades, porque todos sabían qué era de cada quién: “de tal árbol a tal pozo… era de tal o cual persona” 

Lo que sí sabemos es que si Israel quiere una propiedad, buscará un pretexto para tomarla, ocuparla o expropiarla, con o sin derecho legal, o con leyes hechas a la medida de sus intereses, sin tener en cuenta la legalidad internacional, concluye Margalit.

-Para terminar como empezamos, con el tema de la emigración: hay israelíes, sobre todo jóvenes, que no soportan vivir en Jerusalén con esa tensión añadida y prefieren Tel Aviv o Haifa, más abiertas, incluso también los hay que desean abandonar Israel después de la experiencia…

-Los jóvenes, que tienen que dedicar tres años de su vida al ejército, los mejores de su vida, se replantean salir del país, emigrar con justa razón. Eso de estar tres años en el ejército no se da en ningún otro país. Todos los jóvenes buscan al menos otra nacionalidad fuera, sobre todo en Europa, en la medida en que tenga posibilidades de obtenerla. No hay ni una sola familia, que no tenga algún miembro que no haya emigrado de Israel. En mi caso, un hermano y un hijo. Lo veo normal si la situación no cambia en Israel y sigue en un continuo seguir combatiendo, con una guerra al menos cada diez años. Israel va a desparecer si sigue así…

-En el caso de sus hijos habrá influido la personalidad política del padre…

Sonríe y hace un gesto afirmativo.

-A mis hijos no les fue fácil vivir aquí, con un padre izquierdista y pacifista. Vivíamos en un barrio de clase media baja, que es más de derechas, que un barrio alto de lujo y eso no ayudaba. En los barrios de nivel más alto suele haber más izquierdistas.

Más información

https://nuso.org/articulo/la-insurreccion-ultraortodoxa-en-israel

        ** Mañana será la última crónica de Jerusalén. Una recapitulación del viaje.

Entrevista a Meir Margalit en Etz Sion, barrio de Arnona. Jerusalén

Meir Margalit, historiador

Meir Margalit, historiador

CRONICAS DE JERUSALÉN, y XX. – Jerusalén, recapitulación general sobre una ciudad santa. Ser judío

Tumba de San José de Arimatea. Santo Sepulcro. Jerusalén

Suelo desgastado del Santo Sepulcro


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Teresa Vallés y Carmen R. Eyre

28/4/22.- Jerusalén.- Y de Jerusalén, ¿qué añadir a lo ya dicho? De Jerusalén nunca se hablará bastante. El nunquam satis de los latinos. Es una ciudad santa, levítica, misteriosa, laberíntica, problemática, disputada… Tomás Paredes que domina el arte de adjetivar, podría describirla mejor. Una Ciudad Vieja con corazón y pálpito acelerado de barrios árabe, cristiano y judío. Con murallas y puertas que remiten a su historia de patriarcas, profetas, jueces y reyes; de imperios, legiones romanas, primeros cristianos, cruzados, sultanes otomanos, británicos…Con un pueblo variado y culto que pronto aprendía a leer para poder acceder a la Torá, a las Sagradas Escrituras, al Corán.

Mier Margalit sueña con Jerusalén como una ciudad única de doble capitalidad para Israel y Palestina. Una utopía, me temo. Sería otra novedad para esta ciudad que tiene tantas heridas y muescas de la Historia. Eso quizás no evitaría del todo los conflictos, pero es más justo que la apuntada “capital única e indivisible” de los judíos. 

    El tiempo irá dibujando con trazos gruesos y finos el presente continuo. La modernidad de Jerusalén en la periferia se percibe en un hermoso puente de Santiago Calatrava, que parece la lira del rey David. Está sobre dos diversos niveles de altura por los grandes barrancos entre sus montes.

Los Santos Lugares son el gran tesoro para aquellos que sintonizamos con ellos, sean de una creencia o de otra. A los franciscanos, certeros custodios, los cristianos les debemos muy especialmente poder disfrutar y rezar en ellos. En torno a la basílica del Santo Sepulcro (la Anástasis o Resurrección) gravitan los peregrinos que después van visitando otros puntos santos, donde puso sus pasos Cristo: la iglesia del Pater Noster, la Domus Flevit, San Salvador,  la iglesia de la Dormición, el Huerto de los Olivos, Notre Dame de Jerusalén, el Patriarcado Latino... También cristianos: el Patriarcado Ortodoxo, el Armenio, la Iglesia rusa con su torre acebollada, la danesa, la anglicana… Jerusalén es un joyel para los cristianos de todas las ramas.

La sola basílica del Santo Sepulcro es ya un gran espacio sacro para todos donde cabe  una larga explicación de la Historia de la Salvación de los cristianos, de los hombres: la piedra del embalsamiento, previa al Santo Sepulcro, donde los fieles derraman esencias, aceites aromáticos y ungüentos, algo muy oriental, tomado en buena parte de los árabes que no admiten colonias con alcohol alguno. Los peregrinos besan la piedra y el Sepulcro sin pudor ni temor. Yo me reservo en esto de los ósculos -como bien conocen los amigos-, aunque transmito mi sintonía en la fe en espíritu y en verdad, como señala el Evangelio. Nadie se priva de las fotos con el móvil, como prolongación del momento. 

La subida al Calvario dentro de la basílica es emocionante. El Calvario está situado sobre la roca viva en la que se alzó la Cruz y puede verse la altura del roquedal. Una pareja de hombre y mujer jóvenes -ella con velo blanco sobre la cabeza- canta suavemente a la cruz en una lengua que se me antoja del Este de Europa. Me conmueven. Cantar es rezar mejor y esto lo sabía la primitiva iglesia que pronto desarrolló el canto litúrgico.

Debajo del Calvario, la capilla de la llamada tumba de Adán, el primer hombre que cayó en la desobediencia a Dios y su “félix culpa” nos hizo merecer tamaña Redención con el Hombre definitivo: Cristo. 

    En otra capilla, el águila bicéfala del Imperio austro-húngaro. El Rey de España es Rey de Jerusalén, por tradición; le vino de la rama de los Austria. Felipe VI -el Noble más noble de España- ostentará siempre del título del antiguo gobernante supremo del Reino de Jerusalén, un estado fundado en Jerusalén por los líderes católicos latinos de la Primera Cruzada, cuando la ciudad fue conquistada en 1099. Hoy el reino está extinto, pero la tradición conserva el título.

    Entrañable, la capilla copta, detrás del Santo Sepulcro, con un pope solitario y silencioso, no lejos de la iglesia franciscana dentro de la basílica, quien asegura que la cabeza de Cristo posó en aquel espacio que a los coptos corresponde. 

    La rica capilla de Santa Elena de los armenios es espléndida…Los armenios suelen ser ricos, muy buenos comerciantes -dicen que mejor que los judíos-, sobre todo en joyería. Hay que bajar escaleras, es lo malo. 

Otra capilla octogonal es la de la tumba de José de Arimatea, quien cedió una sepultura nueva a Jesús de Nazaret crucificado. En las alturas de la basílica, espacios sin fin para reuniones y estudios litúrgicos de los sacerdotes y popes ortodoxos. 

    El Santo Sepulcro es un lugar de no perderse, incluso con sus suelos desgastados, pues como me señala la profesora Carmen R. Eyre, “en ese desgaste radica también el aura del tiempo y su dignidad”.         Juan Pablo II señalaba en uno de sus escritos, que en los santuarios de peregrinación hay acumulada tanta fe y oración de los fieles, que Dios está más propicio en ellos a concedernos nuestras súplicas. No me cabe la menor duda.

    ¡Oh, Jerusalén! No me extraña que Cristo llorara por esta ciudad santa y hermosa, cuando profetizó su destrucción en un futuro cercano por las legiones del romano Tito. (Lucas 19:41-44: Cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella, diciendo: ¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. 43 Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación"). El Mesías era un patriota de su tierra y amante de la ciudad santa por excelencia. 

El templo de Salomón, reconstruido por Herodes el Grande, no volvió a erigirse. Ahora está el templo de cada cristiano edificado en su alma por el artífice del Espíritu Santo.

     Y para los judíos, el muro de las lamentaciones. Lo que queda del templo de Salomón. Ellos se despiden entre sí cuando termina la pascua o están fuera: "El año que viene, ¡en Jerusalén! Yo también lo deseo.

Camello en el desierto de Judea
Excavaciones arqueológicas en Nazaret
Tumba de San José. Nazaret

Julia Sáez-Angulo, a la entrada del Santo Sepulcro


lunes, 25 de abril de 2022

CRÓNICAS DE JERUSALÉN XVI. De la Naturaleza. Libro “Pórtico de la Biblia” en la Fundación Saxum



 


Julia Sáez-Angulo

    26.04.2022.- Jerusalén.- “En Jerusalén siempre hay flores”, comenta Carmen R. Eyre, al tiempo que corta un lirio morado y varias frisias de un jardín a la sans façon, de una antigua casa, pendiente de rehabilitación y remozamiento, una de esas casas con persianas venecianas o mallorquinas -mediterráneas en suma- con ventanas de medio punto, que confieren al edificio y a Jerusalén cierta nobleza de principios del XX, en tiempos de la presencia británica. “También puede nevar algunos días en invierno”, añade Carmen, para poner de manifiesto que el clima de la ciudad santa es muy oscilante y conviene vestirse como las capas de la cebolla, para abrigar o aligerar.

“La municipalidad nos obliga a conservar toda la arquitectura de origen, no solo la carcasa. Hemos de guardar el alfombrado de los suelos de azulejo hidráulico”, me explica, mientras disfruto del jardín, ahora enmarañado.


Hay días en que el paseo matutino o vespertino con Cloe, lo convierto en una observación, estudio y lenguaje de la Naturaleza en los jardines y parques adyacentes a la casa. Comienzo a pronunciar en voz alta el nombre de las cosas, quiero decir de las flores, arbustos y árboles como si fuera yo la creadora del universo o maestra de la Kábala: rosas, vincas, verbena, glicinas, geranios, calas, esterlicias… palmeras, araucarias, naranjos, limoneros, olivos, cipreses, yucas, magnolios… En los bardales abundan los ailantos, alcauciles, avena vana y las malvas silvestres.

Después miro al cielo y veo bandadas de golondrinas, alondras en los cables de la luz (que en Jerusalén apenas están soterrados), escucho zureo de palomas negras como en Barcelona y veo los mirlos de pico amarillo o negro, según sean macho o hembra (el macho siempre más presumido en el reino animal), y a los cuervos, que son tremendamente rapaces en la ciudad santa. Hay muchos cuervos en Jerusalén, casi tantos como gatos. Me dicen que en Tel Aviv hay menos felinos.


“Pórtico de la Biblia”, libro didáctico clave, 

ilustrado con cronologías, mapas y gráficos

    Pórtico de la Biblia”. Recursos didácticos para comprender la Biblia: Cronologías, mapas y gráficos de cada libro, ha sido el volumen de los autores Jesús Gil y Joseángel Domínguez, presentado en inglés en Saxum Visitor Center. El libro, profusamente ilustrado en color y blanco y negro, está editado por la Fundación Saxum, se puede descargar en formato electrónico en www.saxum.org

Está traducido al inglés y al italiano.

    En la presentación se recuerda que “la Biblia (significa “libros” en griego) no es una obra concebida y escrita por un solo autor, de principio a fin, sino una biblioteca: una recopilación de libros de género literarios diversos, escritos por diversos autores que vivieron en épocas y contextos culturales e históricos diferentes”.

“La historia de la salvación es verdadera historia: Dios se da a conocer y ofrece su amistad a unas personas que vivieron en unos lugares concretos y en un tiempo determinado y todo esto está relatado o manifestado en unos libros que fueron escritos por inspiración del Espíritu Santo”, se resalta en otro momento. 

El libro comienza por la presentación de las tierras de la Biblia y continúa con una cronología general desde los patriarcas hasta Jesucristo. 

Existen dos claros recorridos de los israelitas: el de Abraham desde Ur en Caldea, y el Éxodo, desde Egipto a Israel. Dios hizo dos pactos con los hombres para guardar la verdad y fidelidad del monoteismo, de reconocer y adorar a un solo Dios, en medio de pueblos politeistas: un pacto personal con Abraham, y otro con el pueblo de Israel por medio de Moisés. La culminación llegó con Cristo.

Resulta clarificador ver las ilustraciones en color, con cuadros, mapas y dibujos que facilitan la comprensión de las cosas en su periodo correspondiente. Los recursos visuales ayudan a grabar mejor la comprensión y la memoria. El libro, obra capital de consulta, que llega hasta el capítulo “Palestina y el Estado de Israel”, aporta también bibliografía y lecturas recomendadas.

    Una visita anterior o posterior a la abadía benedictina de Abu Gosh vale la pena. Es una edificio magnífico con larga historia monástica, preciosa abadía, espléndidos frescos -borrado el rostro de los personajes bíblicos por los otomanos- cuidados jardines y atractivos recuerdos de madera tallada en su tienda. El cristal de Hebrón, que parece cerámica es otro de los atractivos como recuerdo, junto a la cerámica armenia, amé de las cruces de Jerusalén.

Más información

www.saxum.org

Julia Sáez-Angulo (Foto Teresa Vallès)

Fuente en la cripta de la abadía de Abu Gosh
Pietá de la abadia de Abu Gosh

Centenario del Colegio Español de alumnas de la congregación Misioneras Hijas del Calvario en Jerusalén

Patriarca Latino Pizzaballa en el Colegio Español de las Hijas del Calvario en Jerusalén


Julia Sáez-Angulo

Fotos: Carmen R. Eyre

25/4/22.- Jerusalén.- Se ha celebrado el Centenario del Colegio español de alumnas de la congregación Misioneras Hijas del Calvario en Jerusalén, en un acto religioso y civil que contó con la presencia del Patriarca Latino Pierrebatista Pizzaballa y el cónsul de España en la ciudad santa. Las Hermanas, en su mayoría africanas se acercaron  bailando al altar, según es costumbre entre las comunidades católica del continente.

     La institución está instalada en un buen y bonito edificio que pertenece a la institución Santos Lugares del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, en plena Ciudad Vieja.

    Al terminar la misa, religiosas y alumnas e invitados presentes  celebraron un ágape.

Las religiosas se mostraron felices de celebrar los 100 años de presencia en Tierra Santa, ejerciendo la docencia de las niñas árabes, cristianas o musulmanas, en su mayoría de la Ciudad Vieja. Las Hijas del Calvario pusieron su pie por primera vez en Jerusalén en 1922, “con espíritu de oración y comunión con otros credos presentes en la ciudad santa”. Hoy, la madre superiora es una religiosa africana.

La Congregación de Hijas del Calvario, institución nacida en México en 1885, fue fundada por la Hermana María Ernestina y María Enriqueta Larrainzar Córdoba y el Padre Manuel Ortiz Ofm, con el fin de “proteger a la humanidad desfavorecida, teniendo a María al pie de la cruz como modelo”. En aquellos años la Iglesia sufría una de las persecuciones que ha padecido en México, cuando se cerraban conventos y escuelas apostólicas y dispersaron a las religiosas.

Las Hijas del Calvario fundaron conventos en Cuba, Italia y España. En 1921 llegó la madre fundadora María Ernestina Larrainzar a fundar un convento, después de haber visitado la ciudad santa en 1890. Fue recibida por el patriarca latino Luis Barlasina, con una carta de presentación del papa Benedicto XV. En 1922 fundaron la primera comunidad en la ciudad santa y al año siguiente crearon una escuela de niñas para la vecindad, la Escuela de Nuestra Señora del Pilar que sigue hasta hoy en que ha cumplido su centenario.

En los últimos años, las religiosas Hijas del Calvario han colaborado con la custodia de los Santos Lugares, para facilitar la llegada e información de los peregrinos a la tierra de Cristo.

Misioneras Hijas del Calvario en Jerusalén

martes, 19 de abril de 2022

CRÓNICAS DE ISRAEL X.- Saxum Centro de Visitantes de Tierra Santa. Un recorrido elocuente entre Jerusalén y Emaús

© Saxum Ltd (CC) | Rubén P. Bescós 


Saxum Visitor Center, en Israel



Julia Sáez-Angulo

19/4/22.- Jerusalén.- Cuando le preguntaron a Golda Meir (1898-1978), la que fuera mandataria de Israel, si creía en las historias de la Biblia, se quedó perpleja y respondió: Mire, el Libro de los Reyes, es la historia de mi pueblo Israel, de mi país. Ella, que fue realmente una gran rectora del gobierno de Israel y confesó con humildad y lucidez, que como madre y abuela solo merecería un siete sobre diez, porque el diez al completo se lo entregó a una familia más extensa bajo su responsabilidad: la ciudadanía israelí. Una gran mujer que estuvo a la altura de lo que tenía que desempeñar en la vida y la historia.

La historia de Israel, desde el año 3000 antes de Cristo, hasta el nacimiento del mismo Mesías, se sigue con claridad y ritmo ameno en Saxum Visitor Center, un centro de estudios e interpretación de la denominada Tierra Santa, que ha ido siempre unida al gobierno de profetas, jueces, reyes o imperios que convivieron o sometieron a Israel, con la deseada conquista de la ciudad de Jerusalén. Imperios como el de Nabucodonosor o el romano de Tito destruyeron el emblemático templo de Salomón una y otra vez… y hoy solo queda el muro de las lamentaciones. El verdadero templo de hoy es en “espíritu y verdad”, como señala Cristo en el Evangelio.

Mapas, maquetas, grabados, pantallas interactivas, audiovisual, guías explicativas plurilingües… van centrando al visitante en una instalación museográfica concebida con acierto por los museógrafos españoles Carlos Bernar y Antonio Vaillo, arquitectos. En un horario de mañana y tarde gotean grupos y visitas individuales a este Saxum Visitor Center, donde a su vez tienen lugar en, la parte anexa, principal o complementaria, cursos, conferencias o convivencias de estudios bíblicos, teología y otras disciplinas.

    Durante los dos años de pandemia, Saxum recibió numerosas visitas del interior de Israel, por lo que aumentó el flujo interior, al no poder salir la población del país.

Saxum, que significa roca o piedra en latín, contó con una inauguración en 2019, una, ceremonia civil, por el ministro de Turismo de Israel, y la otra, bendición religiosa, del Patriarca Latino, el franciscano Pierbatista Pizzaballa. Este ambicioso Centro de estudios e interpretación, tranquilo y ajardinado, está situado en el pueblo de Abu Gosh, a once km de Jerusalén y está bien comunicado por carretera y autobuses con la ciudad de David, y con la de Emaús, por medio un grato sendero, que recorren los peregrinos, muchos de ellos a pie desde Saxum.

Saxum bien vale una visita para centrar a los interesados en la historia del pueblo de Israel que corre paralela a la del Mesías ansiado, por medio de las distintas profecías a lo largo de los tiempos hasta el nacimiento, que el gráfico exterior de los muros sitúa en el año 6 antes de Cristo, en un ajuste de fechas en las que se sigue investigando todavía.

Digamos que entre batalla ganada o batalla perdida contra con persas, filisteos, amalecitas, mohabitas, helenos, romanos y demás, los profetas van anunciando que el Mesías será de la estirpe de David, que conducirá a todo su pueblo, que nacerá en Belén pueblo sin fama o relieve alguno, que sería afrentado y llamado “varón de dolores” (Isaías, 53. 3)…

Lo significativo es que el pueblo de Israel se trataba de una comunidad monoteísta (según el pacto de Abraham y Moisés con Dios), en medio de pueblos politeístas que adoraban a ídolos varios. Uno de los versículos de la Biblia dice con gracia (a mí siempre me ha causado sonrisa): “sus dioses son como espantapájaros en un campo de pepinos y, además, no hablan” (Jeremías 10. 5). (Solo se pudo representar a Dios, cuando se hizo hombre en Cristo)

Hay periodos conmovedores en la historia de Israel, como el del destierro de los israelitas en Babilonia. Un pueblo nómada de pastores o agricultores se encuentra de pronto en la gran Babilonia de palacios y jardines colgantes, se deslumbra (las ciudades siempre maravillan), y algunos de ellos llegan a convencerse de que, el verdadero Dios estaba en aquella grandeza y riqueza babilónica, no en la pobreza y la esclavitud israelí. Pero Jeremías los alienta y les recuerda quién era el verdadero Dios único, que no incumple sus promesas, por encima de palacios y jardines. El tiempo de Dios le dio la razón.

Israel es un yacimiento arqueológico vivo e intenso de norte a sur, por lo que las investigaciones se suceden continuamente. Los manuscritos del Mar o Rollos de Qumrán, llamados así por haberse encontrado en cuevas situadas en Qumrán, a orillas del mar Muerto, son una colección de 972 manuscritos interesantísimos, hoy en el Museo de Israel, que arrojan gran luz sobre la historia del lugar. La mayoría datan del año 250 a. C. al año 66 d. de C., antes de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén por los romanos en el año 70 d. C. y están escritos en hebreo y en arameo. Fueron descubiertos en 2017.

Como cada día se estudia peor la Historia en los manuales de Bachillerato, centros como Saxum Visitor Center vienen a suplir con su formación permanente. Lástima que no se provea de un folleto de fechas mínimas al visitante para llevarse a casa y repasar la información recibida. Dicen que están en ello. Sí hay bibliografía a la venta.

        La editora Carmen Rodríguez Eyre explica bien el objetivo: "Empecé a colaborar con Saxum Visitor Center, un nuevo centro multimedia sobre los Lugares Santos y la Biblia ubicado en Abu Ghosh, a unos pocos kilómetros de Jerusalén. Está pensado para ayudar a los peregrinos y turistas de Tierra Santa a entender mejor lo que visitan. Promovido por la prelatura del Opus Dei, el proyecto ha sido construido y continúa creciendo gracias a los donativos de personas de todo el mundo. Desde su inauguración en febrero, ha recibido ya a miles de peregrinos de los cinco continentes. Es muy significativo el interés que suscita entre los judíos y fieles de otras confesiones cristianas. Yo me estrené acompañando a un grupo de protestantes evangélicos de Burkina Faso que se entusiasmaron con el recorrido.

A mí, aunque no sea lo más importante, me gusta mucho seguir la línea del tiempo desde Abraham y los profetas hasta Jesucristo, en sincronía con los hechos más relevantes de la historia universal, quizá porque me ha ayudado a comprender mejor que, en realidad, no es el hombre quien busca a Dios, sino Dios mismo el que, con  paciencia infinita, sale al encuentro de los hombres, de cada hombre, generación tras generación".  

Más información

© Saxum Ltd (CC) | Rubén P. Bescós 
Saxum Visitor Center en Abu Gosh
Jesús y los discípulos de Emaús, mural en el oratorio de Saxum. Pintura del pintor sevillano Arístides Artal.
Portadores del Arca de la Alianza, que se perdió en la destrucción del templo, por Nabucodonosor (587 a. C.)

viernes, 8 de abril de 2022

CRÓNICAS DE JERUSALÉN I Una llegada azarosa y hermosa a Jerusalén, la ciudad color arena dorada


Jerusalén



Julia Sáez-Angulo

8/4/22.- Madrid.- Se sabe que Australia e Israel son los países más complicados y difíciles para viajar y acceder a ellos. Doy fe de la dificultad de acceder al segundo, siete requisitos como siete plagas bíblicas recaen sobre el viajero e invitan a desistir en el intento. Todos ellos a través de la selva digital, que como señala Carlos Moreira, el experto, la Inteligencia Artificial, IA, crece exponencialmente, mientras el hombre y la mujer lo hacemos paulatinamente. Los que nacimos en tiempos antediluvianos, en que no había computadores ni celulares, la distancia entre una y otra situación es abismal. Tuve la suerte de encontrar a la joven profesora María Contreras, que me facilitó los trámites del papeleo, ¡qué digo papeleo!, del digitaleo ("jaleo de dígitos") para tratar de volar a Jerusalén. Ni qué decir tiene que todo ese digitaleo me apresuré a imprimirlo, para regresar a la era Gutenberg del papel, que es lo mío.

Pero no todo se acaba ahí. En el aeropuerto, los agentes de seguridad de la compañía israelí EL AL, rigurosamente vestidos de negro como agentes de funeraria, me sometieron -nos sometieron- a un interrogatorio hasta el tercer grado. Todos los que han viajado con ellos lo saben, pero los que no lo habíamos hecho hasta entonces, nos quedábamos estupefactos. Preguntas tales como donde vive, con quien, quién es esa señora que le ha acompañado -la que me acercó amablemente en coche al aeropuerto y estuvo conmigo hasta facturar-, que donde se aloja, que con quien va, que desde cuando la conoce, que donde estuve y para qué la vez anterior que visité Jerusalén, que por qué viajo sola (la persona que me iba a acompañar dio positivo asintomático en covid-19), que si me han entregado algún regalo para alguien, que les de la clave de mi candado por si se registra la maleta al consignar… Repetían las preguntas, supongo que por si me pillaban en algún renuncio. El agente de seguridad llamó a otro personaje de negro -el superior supongo. Y vuelta a empezar el cuestionario como "un poli bueno y otro malo”… 

    ¿No se darán cuenta de que esto van en contra de amar su país?

    Lo mío fue brutal -en medio del antipático interrogatorio para todos- algo les debía de poner en guardia ante mi persona, que soy más inofensiva que una hormiga (por otro lado, me sentía halagada, como heroína de James Bond, hasta que iba perdiendo la paciencia y mi rictus se torcía). Mi interrogatorio duró casi tres cuartos de hora, y me -nos esperaba- otro segundo interrogatorio y registro de equipaje de mano, poco antes de embarcar.

La seguridad israelí debe de ser máxima, pero el precio pagado por ella se hace humillante. Insoportable.

-¡Qué bien estaría yo en la playa de Benalmádena, invitada por la escritora Juana Mari Herce, y no aquí, poco menos que torturada, con semejante interrogatorio!, me decía yo para mis adentros.

Nuevo PCR al llegar al aeropuerto (20 euros), como si el de España no valiese, cuarentena en la vivienda de residencia hasta recibir la conformidad oficial por el celular, en unas cuatro horas… Tremendo.       

             María ya me había advertido:

-Hay amigos míos que no quieren viajar hasta que no se acabe toda esta pepla de requisitos. No hay nada mejor que quedarse en casa.


¡OH! JERUSALÉN

Pero, ¡Oh! Jerusalén. Al salir del largo y odioso aeropuerto en Tel Aviv -todos lo son hoy en día- me encontré con la hermosa, mítica, histórica y santa ciudad de Jerusalén, la ciudad de color piedra o arena ligeramente dorada -hermana de Salamanca en ciertos tonos. La ciudad tres veces santa para judíos, cristianos e islámicos. Todos los edificios son, por normativa, en sillares de piedra ligeramente tostada por el sol, que abunda en la región y montañas de Judea. 

    Vale la pena pasar por todos los avatares narrados para llegar a Tierra Santa, el territorio recorrido por los pasos de Cristo, que emociona a los cristianos todos, máxime en estos días de Pasión, Muerte y Resurrección. Recordé aquello de que, somos peregrinos a Santiago de Compostela, romeros a Roma y palmeros a Jerusalén. Mañana, Domingo de Ramos agitaré una palma en una mano, para la conmemoración de la entrada de Cristo, en esta ciudad por la que lloró al profetizar su destrucción (Evangelio dixit), porque la amaba, y, en la otra mano, agitaré una rama de olivo, para sumarme a los que lo recibieron para Él. Las ramas de olivo por el suelo como alfombra, que es lo abundante en esta festividad y en esta tierra. 

Jerusalén vale la pena. Buena parte de la misma es un tejido urbano de edificaciones, patios, terrazas escalonadas y jardines, que alternan la piedra y el verdor de árboles (palmeras, araucarias, cipreses, yucas, olivos, limoneros o nísperos), al menos en primavera pascual y en el elegante barrio Arnona, donde resido. Hay hoteles magníficos cinco estrellas como el Oriental, King David, Walldorf Astoria, King Salomón, Plaza… Y hay conventos, más neogóticos que góticos, pero que retrotraen al recuerdo de las Cruzadas; hay conventillos católicos u ortodoxos que guardan celosas tradiciones y devociones cristianas seculares, hay instituciones y congregaciones de toda fundación que se precie y ¡por supuesto!:

 Los franciscanos, seculares guardianes de la presencia cristiana en Tierra Santa y custodios de los Santos Lugares, desde que su fundador, San Francisco de Asís visitara esta tierra sagrada en el siglo XII. Son los custodios de la Obra Pía de los Santos Lugares, una institución jurídica española, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, de la que hablaré en alguna de las crónicas futuras. Ellos, los franciscanos, traen a Jerusalén y a otros santos lugares, a millares de peregrinos/palmeros de todo el mundo, ciertamente desde España. En Tierra Santa cuentan con una red de albergues estupendos, dotados de la sobriedad franciscana que los caracteriza. Pero de esto ampliaremos más adelante.

Los muros del templo de Salomón, sinagogas, mezquitas y minaretes son el contrapunto religioso a la presencia cristiana de la ciudad santa.

Jerusalén encierra muchos capítulos de historia, tiempo, lugar y personajes, que merecerá la pena detenerse y extenderse un poco en ellos. Hoy sopla una brisa deliciosa que mueve las copas de los árboles y aligera el brillo y calor del sol. El Mare Nostrum no está lejos y, como decía mi amado amigo Annibale Vasile, corresponsal de la RAI, con una gráfica hipérbole: solo hay que viajar hasta los territorios que pertenecieron al Imperio Romano, lo demás son tierras bárbaras o encontrarás dragones.

    En los muros del aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv se mostraban los grandes restos de suelos en azulejos, en los que las teselas dibujan personajes, animales y plantas de época romana. Ya se sabe que estamos marcados por la cruz de la doble cultura: la greco-romana y la judeo-cristiana. A mucha honra. 

    ¡Ah! La bandera azul y blanca con la estrella de David, ondea por todas partes, desde las farolas a los edificios. Una enseña nacional de asentamiento. Donde ondea, reside sin duda un judío.

Mosaico romano de la ciudad de Lod (Israel) (Foto Efe)

Árboles y muros color arena en Jerusalén



lunes, 21 de febrero de 2022

"¿Atenas y Jerusalén? Política, filosofía y religión desde 1945", libro coordinado por Jorge del Palacio Martín y Guillermo Graíño Ferrer



    L.M.A.

            21.02.2022.- Madrid.- El volumen colectivo del libro "¿Atenas y Jerusalén? Política, filosofía y religión desde 1945", libro coordinado por Jorge del Palacio Martín  y  Guillermo Graíño Ferrer, recoge las ideas sobre la relación entre filosofía, política y religión de pensadores capitales de la segunda mitad del siglo XX. Entre otros, Berlin, Arendt, Oakeshott, Aron, Hayek, Popper, Habermas, Taylor, Ratzinger, Strauss o Rawls. Los lectores encontrarán que el cuadro general que se desprende de su lectura no permite reducir su contenido a una idea fuerza o a una tesis general que unifique el libro.

Los autores tratados, provenientes de disciplinas distintas, con intereses temáticos y sensibilidades diversas, coinciden, sin embargo, en ofrecer una reconsideración teórica del papel de la religión en la sociedad y la política contemporáneas. Esta pluralidad de posiciones se presenta al lector como fruto de la indeterminación de las sociedades políticas occidentales respecto al problema de la religión.

De esta forma, los clásicos contemporáneos que se visitan nos invitan a una discusión profunda y matizada, que servirá para intentar distinguir, de manera equilibrada, tanto los elementos donde religión y política han sido y son esferas enfrentadas, como aquellos donde el encuentro entre Atenas y Jerusalén produce una relación positiva.

miércoles, 25 de abril de 2018

“Jerusalén la ciudad imposible”, libro de Meir Margalit, con las claves para comprender la ocupación israelí





Julia Sáez-Angulo
            26/04/18 .- MADRID .- Jerusalén la ciudad imposible. Claves para comprender la ocupación israelí es el libro de Meir Margalit, con las claves para comprender la ocupación israelí, es el IV premio Catarata ensayo, fallado a comienzos de 2018, que publica la editorial Catarata.
          El jurado estuvo compuesto por Constantino Bértolo Cadenas, Jordi Claramonte Arrufat, Soledad Gállego-Díaz, Enrique Gil Calvo, Diego Palacio Cerezales y Juan Manuel Agulles Martos.
            Meir Margalit (Argentina, 1952) es doctor en Historia Israelí Contemporánea por la Universidad de Haifa y desarrolla la docencia el el ONO Academic College. Fue concejal en Jerusalén con el partido pacifista de Meretz hasta 2014. Es cofundador de una de las organizaciones de derechos humanos más destacados de Israel, el Israel Commitee Against House Demolitions, contra la práctica de la demolición de viviendas palestinas en la ciudad santa.
            Meir Margalit está en contra de la proclamación unilateral de una “Jerusalén única e indivisible” por parte del Estado de Israel o de “capital eterna del pueblo judío”, como reconoció Donald Trump en sus polémicas declaraciones.
           El autor del libro Jerusalén la ciudad imposible. Claves para comprender la ocupación israelí recuerda las  tres realidades incompatibles que separan Jerusalén, donde lo eterno “religioso” y lo “temporal” laico se contradicen: la devota “ciudad santa”, a la que aspiran los judíos religiosos, la “ciudad mundana”, impulsada por los judíos laicos y la “medina islámica” en la que reza la población árabe.
            Habría que añadir que una gran población cristiana en iglesias y conventos, asentados desde la Edad Media –recordemos que San Francisco visitó Tierra Santa en el siglo XII- que tienen derechos adquiridos de un estatus de presencia y veneración de los denominados “Santos Lugares”, como hace España con unas presencias que custodian esos determinados espacios, a los que el mismo Israel está dificultando, en su deseo de absorber y estar presente de modo excluyente en la singular ciudad de Jerusalén.
            Meir Margalit, judío, ofrece una buena clarividencia y análisis de la situación en su libro Jerusalén la ciudad imposible. Claves para comprender la ocupación israelí. Hombre y ensayista de paz, vale la pena conocer las opiniones vertidas en su ensayo.

Meir Margalit, escritor ensayista

lunes, 6 de noviembre de 2017

Jerusalén, Una ciudad para el culto cristiano copto armenio, melquita, ortodoxo o católico




 Cúpula y Santo Sepulcro



Julia Sáez-Angulo

            06/11/17 .- JERUSALÉN.- Jerusalén es la ciudad con más variedad de cultos cristianos en sus basílicas, monasterios, conventos, abadías e iglesias. Coptos,  armenios, melquitas, ortodoxos, siriacos, arameos, greco-latinos, protestantes o católicos despliegan su singular liturgia para alabar y adorar al Dios uno y trino, en medio de unas ceremonias en las que los ornamentos sagrados de sus sacerdotes, amén de los tocados, cruces, lámparas e incensarios, constituye una riqueza ritual y estética, que se pierde en una tradición que llega hasta el primer siglo del cristianismo.

            Los peregrinos pueden disfrutar de esa riqueza y espectáculo litúrgico en una situación de práctica simultaneidad, pues pasada la primera sensación de perplejidad, resitúa a los peregrinos en el lugar sagradoen que se encuentran: Jerusalén, la ciudad santa, no solo para los cristianos, sino para judíos y musulmanes.

            La presencia de las banderas en los tejados o símbolos cristianos ayuda a identificar la custodia respectiva de los lugares. Además de la bandera de Israel con la estrella de David, que lleva seis puntas en los edificios oficiales, ondean la amarilla y blanca del Vaticano, con la tiara y las llaves del Papa en el escudo, o la griega de rayas azules y blancas que señala los lugares santos de la iglesia nacional griega ortodoxa. 

               Las bóvedas doradas y acebolladas de la siglesias rusas también se hacen notorias desde lejos en el perfil de Jerusalén. Dinamarca y Suecia cuentan con iglesias de culto protestante, no lejos de la sede de los caballeros de la hospitalaria Cruz de Malta. Pese al mandato británico de primeros del XX, no se perciben iglesias anglicanas.

            La cruz de Jerusalén, con cinco cruces que simbolizan las cinco llagas de Cristo, se contempla habitualmente en los santos lugares de custodia de rito romano y latino, mientras que la cruz con el anagrama de la Teotocos en rojo, señala los lugares ortodoxos.

            Oír una misa a las cinco de la madrugada en el Santo Sepulcro, cuya custodia corresponde a esa hora a los franciscanos, es una experiencia singular, por cuanto junto al latín y la música de órgano, se escucha al mismo tiempo el canto llano, melopea particular de los coptos, que se desgañitan en una alternancia de dúo de voces. Cantar es rezar dos veces, dice san Agustín. 

Los franciscanos cuentan con una amplia capilla dentro de la citada basílica, en la que se celebran misas de rito romano para los distintos grupos de peregrinos; la reserva del Santísimo Sacramento es otra de las particularidades de esta capilla de los franciscanos que este año celebran el 800 aniversario de su presencia en Tierra Santa.

            Durante el fin de semana es tal la afluencia de peregrinos, que la basílica del Santo Sepulcro queda abierta toda la noche para poder  aliviar las enormes filas que se forman para venerar ese sepulcro en el que reposó el cuerpo de Cristo antes de su ascensión a los cielos.

            La Vía Dolorosa está siempre recorrida por grupos de peregrinos que van rezando el Vía Crucis por las distintas estaciones sagradas marcadas a lo largo de la misma. El recorrido termina junto al Santo Sepulcro, que venera los lugares del Gólgota, embalsamamiento, entierro y resurrección de Jesucristo.

            Recientemente se descubrió una tumba que decía “Jesús hijo de José”, pero tanto uno como otro nombre son tan comunes y repetidos en las necrópolis de Jerusalén, que no tienen valor reverencial alguno, respeto al lugar del Santo Sepulcro venerado desde tiempo inmemorial por los cristianos.

            Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco han sido los últimos pontífices que han visitado Jerusalén y Tierra Santa y besado el Santo Sepulcro custodiado por los relieves de dos serafines de seis alas –los más altos en la corte celestial de ángeles.

Sto. Sepulcro

Armenios, recinto amurallado
dentro de la muralla jerosolimitana

            Los armenios cuentan con uno de los cuatro barrios de Jerusalén, el más pequeño –el más grande es el árabe- que viene a ser un recinto amurallado en torno a un gran convento de monjes armenios, a su vez dentro del gran casco histórico amurallado de Jerusalén, un caso histórico que apenas si ocupa un kilómetro cuadrado. El barrio armenio cuenta con un gran seminario y un parque ajardinado nada desdeñable. Los santos lugares que custodian los armenios se identifican por su particular cruz, ensanchada en las puntas.

            El mandato británico confirió un estatuto especial a la ciudad de Jerusalén, para que se respetara en ella la presencia religiosa inmemorial de los frailes, curas, popes, o patriarcas cristianos que, desde muchos siglos llevan custodiando el legado de los santos lugares referidos a la vida de Cristo. No siempre se encuentran con facilidades de las autoridades civiles israelíes a la hora trabajar, desenvolverse o tratar de adquirir más espacio para mejor recibir a los numerosos peregrinos, pese a que estos constituyen la gran fuente de riqueza y de puestos de trabajo para el país.

            El celoso estado de Israel pretende judaizar de facto el país y sus actuaciones son con frecuencia manifiestamente mejorables. El caso más flagrante es el del Cenáculo de Cristo –donde tuvo lugar la última Cena y la aparición de Pentecostés- expropiado de pronto a los franciscanos, pese a que llevan custodiándolo durante siglos. Se alega que ahí está la tumba del rey David –cosa harto discutible desde el punto de vista arqueológico- y el asunto está en los tribunales a la espera de una decisión judicial.

            Así se comprende que los musulmanes impidan las excavaciones arqueológicas en sus santos lugares. Todo es cuestión de resistencia y buen saber hacer para una convivencia respetuosa y adecuada.



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