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jueves, 20 de junio de 2024

Legado «in memoriam» de Juan Carlos Onetti a la Caja de las Letras

Un telegrama para Alberti, documentos manuscritos y traducciones de sus obras, parte de la entrega
 
 
• Homenaje del Cervantes al autor, uno de los mejores exponentes de las letras hispánicas del siglo XX

• Para García Montero el escritor uruguayo «representó la verdadera apuesta por la vocación literaria»
 
 
 
 
Dolly Onetti, viuda del escritor (izda.); Luis García Montero, director del Cervantes, y la periodista Hortensia Campanella, directora de la Fundación Mario Benedetti, y editora de las obras completas de Juan Carlos Onetti, posan ante la caja n.º 1408, en la que se depositó el legado. Fotos: Instituto Cervantes / Valentina Deluca.
 
 
 
 
Madrid, 20 de junio de 2024.-  
La Caja de las Letras del Cervantes ha recibido esta tarde un prolífico 
legado de uno de los escritores imprescindibles de las letras hispanoamericanas, Juan Carlos Onetti (1909-1994). Libros, cartas, textos manuscritos, un telegrama, artículos y ediciones de obras de distintas épocas en varias lenguas, símbolo de la universalidad de Onetti, se guardan desde hoy en la caja n.º 1408 de la antigua cámara acorazada del Instituto.
 
En el acto han participado el director del Cervantes, Luis García Montero; Dolly Onetti, música y viuda del escritor; Pilar Reyes, directora en la división literaria del Grupo Editorial Penguin Random House, y la periodista Hortensia Campanella, directora de la Fundación Mario Benedetti, y editora de las obras completas de Juan Carlos Onetti.
 
El legado de la familia de Onetti, que ha detallado Campanella, ha consistido en traducciones al chino de las novelas La vida breve y El astillero y la traducción al griego de la novela corta El pozo.
 
Entre los documentos legados destacan el texto para un telegrama dirigido a Rafael Alberti en el que le deseaba que recibiese el Premio Cervantes, cartas  al escritor uruguayo Hugo Fontana, a su traductor al italiano Enrico Cicogna y a su suegra  —a quien le reprocha con humor que nunca le dijo «que Dolly no sabía cocinar» —, a su gran amigo el dramaturgo Carlos Maggi  o al periodista uruguayo Hugo Alfaro (que va acompañada del poema Balada del ausente, segundo y último poema de Onetti).
 
También se incluye el artículo Hijo y padre de la selva sobre la obra de Horacio Quiroga, en el que, al contrario de lo que era habitual, Onetti no escatima sus elogios hacia el cuentista.
 
 
Un referente para los escritores españoles
 
Por su parte el Cervantes ha cedido las obras JuntacadáveresTiempo de abrazar (novela inconclusa), Las máscaras del amorEl astillero y un número de la revista Cuadernos hispanoamericanos dedicado a Onetti, revista que el propio autor calificaba cariñosamente como ‘el ladrillo’ por su extensión y que lo situó «como figura de referencia para los escritores que representaban la dinámica de la literatura española», según García Montero.
 
Porque Onetti se instaló en España a mediados de los años 70, según explicó el director del Cervantes: «Su actitud política le llevó a enfrentamientos con las autoridades uruguayas y España tuvo la suerte de que se instalara aquí, donde enseguida se reconoció su mérito: fue un referente porque representó la verdadera apuesta por la vocación literaria».
 
El autor uruguayo, precursor de la gran eclosión de la novela latinoamericana, nos enseñó, según manifestó García Montero, «un camino a seguir, su manera de unir la lecciones del existencialismo en un mundo excesivamente narcisista, volcado en las apariencias de la vida feliz, ayudándonos a comprender a todos la ternura que existe en los naufragios de la vida cotidiana».
 
Para el director del Instituto, «Onetti es uno de los grandes de nuestras letras y no necesita este honor, pero instituciones como el Instituto Cervantes, sí»
 
Un autor moderno
 
Pilar Reyes manifestó que Onetti, que recibió el Premio Cervantes en 1981, «es un autor absolutamente moderno» y explicó que cuando Juan Cruz publicó en Alfaguara la última novela de Onetti en 1993, «ese libro se convirtió en una bandera editorial que tenía mucho que ver con el espíritu de Onetti: nacía la idea de que cada vez más proyectos editoriales pudieran circular en los dos lados del Atlántico. Onetti significaba eso desde su casa de Madrid».
 
A continuación, Dolly Onetti confesaba que su marido «podía vivir en una cama con un libro, el resto del mundo no existía». Y confesó que «a Juan le gustaría mucho saber que sus originales están al lado de otros grandes escritores como García Márquez o Mario Benedetti», tal y como sucede en la Caja de las Letras.
  
Tras el legado, se celebró un coloquio en el que participaron el escritor Antonio Muñoz Molina y Hortensia Campanella. Muñoz Molina explicó que había hecho recientemente una relectura en profundidad de la obra de Onetti, un escritor con el que tiene una afinidad especial desde la juventud y que lo ha acompañado en gran parte de su vida, incluso durante el servicio militar. «Onetti es un escritor con el que se establece una relación muy particular, muy distinta a la de casi cualquier otro. Hay escritores que parece que te hablan desde un púlpito; él parecía que te hablaba en voz baja», resaltó el autor andaluz refiriéndose a la complicidad que como lector siente por el narrador uruguayo.

jueves, 16 de febrero de 2017

‘LA CIUDAD DE LAS MENTIRAS’, de ELENA MENDOZA y MATTHIAS REBSTOCK basada en cuatro cuentos de JUAN CARLOS ONETTI en el Palacio Real



ESTRENO MUNDIAL
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*Su viuda, Dolly Muhr, estará presente en la rueda de prensa y en el estreno de la obra


Teatro Real


L.M.A.

El próximo 20 de febrero tendrá lugar en el Teatro Real el estreno mundial de La ciudad de las mentirasde Elena Mendoza y Matthias Rebstock, basada en cuatro cuentos de Juan Carlos Onetti (1909-1994) protagonizados por mujeres cuyas historias se entrelazan en Santa María, ciudad imaginaria donde trascurre gran parte de la ficción literaria del escritor uruguayo. Se ofrecerán cinco funciones, los días 20, 21, 23, 24 y 26 de febrero.

En la génesis de La ciudad de las mentiras, encargo de Gerard Mortier para el Teatro Real, Elena Mendoza y Matthias Rebstock han creado simultáneamente, trabajando mano a mano, el libreto, la dirección escénica y la música. La partitura, una vez concluida, incorpora ya las líneas maestras de la acción dramática, la interpretación actoral y el espacio escénico concebidos durante el proceso de creación de la obra, en el que han participado también la escenógrafa Bettina Meyery algunos de los protagonistas ─cantantes, actores e instrumentistas─, explorando los múltiples códigos del teatro musical contemporáneo.

En un mundo de ensoñación y locura, cuatro mujeres ─ una señora sin nombre (soprano), Moncha(viola), Gracia (soprano) y Carmen (acordeón)─ rechazan la realidad hostil y claustrofóbica de Santa María refugiándose en un desquiciado y absurdo mundo paralelo, alejado del vecindario cuya vida gravita en torno a una encrucijada de calles sin salida, de la que sólo es posible escapar a través de la “mentira”: metáfora de todas las formas de evasión, incluyendo el arte.

La primera mujer, cuya historia vertebra todas las demás, contrata a un director de escena para dirigir la representación de un sueño placentero que tuvo un día, e interpreta su propia muerte. Lasegunda deambula desairada con un flamante vestido de novia, celebrando, cada noche de luna, su boda con un enamorado ya difunto. La tercera, herida por el dolor y la traición, venga la ruptura con su marido enviándole fotos obscenas con otros hombres. La última llega a Santa María con una maleta de cuentos tan reales que parecen mentira…

Cada relato está enmarcado en un universo musical propio, aunque las historias tengan una tela dramatúrgica y una estructura formal común. Así, en cada cuento de La ciudad de las mentiras hay un solo para la protagonista, un dúo, una escena de chismorreo entre los hombres de Santa María, una noticia radiofónica, etc., tal como acontece en los diferentes relatos de Onetti, por los que transitan los mismos personajes, como el doctor Díaz Grey, Jorge Malabia, el barman, o el boticario…



Quince versátiles intérpretes encarnan a los personajes que hilvanan las cuatro historias, encabezados por las sopranos Laia Falcón (Mujer de Un sueño realizado) y Katia Guedes(Gracia), la acordeonista Anne Landa (Carmen) y la violista Anna Spina (Moncha), acompañadas, en el escenario, por los actores Graham Valentine (Díaz Grey), David Luque (Risso) y Tobias Dutschke (Tito y barman), el tenor Michael Pflumm (Jorge), el barítono Guillermo Anzorena(Langman) y seis instrumentistas-actores: Íñigo Giner Miranda (piano), Miguel Pérez Inesta(clarinete), Martin Posegga (saxofón), Matthias Jann (trombón), Wojciech Garbowski (violín) y Erik Borgir (chelo).

En el foso y en la sala, miembros de la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la dirección musical de Titus Engel, que dirigió en 2012 el estreno mundial de La página en blanco, de Pilar Jurado. Ella y Elena Mendoza exploran con éxito y prestigio internacional diferentes mundos de la creación musical contemporánea española en femenino.