martes, 12 de mayo de 2026
martes, 16 de abril de 2024
AMÍLCAR BARCA, ASDRÚBAL Y ANÍBAL HÉROES DE CARTAGO Y DE HISPANIA
Prof. Juan Manuel Riesgo
16/4/24 .- Madrid .- En mi niñez, en el colegio aprendí estos tres nombres. Fué mi primer contacto con la bella Tunicia. Tuve muy buenos profesores de Historia Universal en 4º de Bachiller de Literatura 6º, Historia Contemporánea y de Historia del Arte en Preuniversitario. Luego en la Universidad una vez cumplido el deseo de mi padre que deseaba que estudiara Derecho, pude cursar las carreras que más me gustaban: Ciencias Políticas en la Especialidad de Estudios Internacionales, que me pagó mi madre en secreto y luego Historia Moderna y Contemporánea y finalmente Geografía en la que me especialicé en Etnología y razas humanas, principalmente africanas.
Debí mostrar alguna predisposición a Carthago y Roma, pues me regalaron un juego: “La Batalla de Metauro”de Asdrúbal La caja era muy grande con tablero y cubiletes debió perderse, pero las piezas cartagineses, elefantes y romanos aun las conservo.
Después de la colonización griega vino a España la cartaginesa. Surgió de Tiro y Sidón en la actual Líbano, se asentó en Carthago en la actual Tunicia muy cerca de la actual capital Túnez y desde ahí se extendió a las penínsulas Itálica e Ibérica. Sorprendentemente los cartagineses dominaron las islas de Córcega, Cerdeña y Sicilia. Es decir lo mismo que el Imperio Catalano-aragonés que se prolongó desde Alfonso V , llamado “el Magnánimo” y Fernando II a los nieto y biznieto de este Carlos I y Felipe II. Y con estos perduró desde La Goleta y al Túnez “Hafsíe”, de 1535 hasta 1574, cuando España derrotado el poder naval turco en Malta en 1565 y en Lepanto en 1571, olvidó un tanto el Mediterráneo y más cuando dos personajes españoles muy vinculados a Túnez el Duque de Alba y Sancho Dávila, ocuparon muy fácilmente Portugal anexionándolo a España hasta 1640. Así España centró su esfuerzo de expansión en un inmenso e ignoto continente que se presentaba abierto a la curiosidad y afán de aventura a los españoles y de algunos arabo-bereberes, enrolados en su Ejército. De hecho Rodrigo de Triana el primero que vio tierra americana en el asombroso viaje de Cristóbal Colón era un morisco de “Sevilla”. En cada barco iba al menos uno que hablara árabe, ya que esperaban llegar a Cantón en China y allí había una comunidad de comerciantes árabes, donde estos moriscos actuarían como interpretes.
La familia Bárcida
Se supone que los influyentes Bárcidas descienden del hermano de Dido, pertenecían a la elite de comerciantes del Senado de Cartago y al mismo tiempo por su prestigio eran sus Jefes “natos” militares. El nombre de Amílcar es complejo hermano del Dios Melkart y “el Rayo de la Guerra”, exactamente el mismo apelativo que tendrá Sancho Dávila el héroe militar español de Mülhberg que conquistaría Mahdia en 1550. Los “bárcidas” eran muy inteligentes son los conformadores de Cartago como gran potencia, económica, mercantil y militar y al mismo tiempo como dice el sabio Catedrático José María Blázquez los conformadores de la nacionalidad española. Amílcar derrotó a Orisón jefe de alianza de tribus ibéricas principalmente Oretanos y se puede decir que por primera vez hubo una Hispania unida. Por lo tanto Cartago/Tunicia e Hispania tienen los mismos padres: los bárcidas. Además Amílcar (247/183 a C.) fundó Cartago Nova la hoy Cartagena, puerto muy estratégico y “Akar Leuke” embrión de Alicante. Mantuvo unas buenas relaciones con la antigua colonia griega de Emporión o Ampurias y de hecho formaron una verdadera “Talasocracia” o “imperio del mar”. En esas circunstancias no es de extrañar que Cartago suscitara la envidia de otro naciente Imperio: Roma. Especialmente por la posesión de las tres grandes islas próximas al Lacio. Pero de ellas la más codiciada era Sicilia que por su gran producción de trigo se podía decir que era “el granero del Mediterráneo”. Amílcar a pesar de su juventud fue nombrado por el Senado Jefe del Ejército. Con inteligencia como no podía hacer frente a las Legiones romanas cuyos contingentes eran mucho más numerosos hizo una eficaz guerra de guerrillas. Pero finalmente la flota cartaginesa no pudo rehuir más el enfrentamiento directo y fue derrotada en la Batalla de Las Islas Égadas. Aislado en Sicilia y sin barcos Amílcar tuvo que negociar la paz Consiguió que no hubiera prisioneros de guerra pero al llegar a Cartago se encontró que como la mayoría de sus soldados eran mercenarios y al perder Sicilia que era su fuente de financiamiento no se les podía pagar, se sublevaron y eran veinte mil Así terminó la primera Guerra Púnica. En esas circunstancias no nos debe extrañar que Amílcar Barca hiciera jurar a su hijo mayor Aníbal “odio eterno a los romanos”.
Amílcar renunció a su cargo entregó las tropas a su sustituto Giscón y entró en Cartago con la idea de reemprender las actividades mercantiles de su familia. Pero de nuevo el Senado con la ciudad sitiada por los mercenarios, por el prestigio logrado en Sicilia volvió a nombrarle Jefe del Ejército Como una gran novedad Amílcar que había casado a su hija con el Rey Bomílcar II, planteo a los senadores y a la clase media de los comerciantes que aquello sucedía por depender para la defensa de Cartago de mercenarios. Que para poder defenderse mejor había que “utilizar al pueblo en armas”. Que podía haber algunos mercenarios pero que para vencer a los enemigos nada mejor que los ciudadanos luchando por sus familias, sus propiedades y el territorio en el que habían nacido. El nuevo Ejército de Amílcar causó seis mil bajas a los mercenarios y rompió el cerco de la ciudad consiguiendo recibir alimentos y suministros. Como “al enemigo que huye, puente de plata”, facilitó a mercenarios antiguos subordinados suyos que volvieran a sus países y a otros que se rindieron los integró en su Ejercito. Con los númidas pueblo próximo que dotaba habitualmente a la caballería cartaginesa reemprendió la buena relación e igualmente los reintegró en sus tropas.
Los mercenarios dirigidos por Espendios y Mato se apoderaron del estratégico puerto de Bizerta y de Utica, lo que era un gran daño para Cartago pero las acciones de Amílcar quebraron su prestigio. Los Barca eran originarios de otra colonia fenicio/ cartaginesa La Cirenaica (hoy Libia) y consiguieron que unos barcos de la vecina Tripolitania les trajeran alimentos para la urbe Cartago, pero una tempestad destruyó esta flota. Sin embargo el enemigo Roma tuvo un detalle de generosidad prohibió abastecer al rebelde Espendios y permitió que se abasteciera a Cartago. Los ciudadanos admiraban el talento militar y político de Amílcar, pero el Senado receloso del poder que estaba acumulando nombró a otro General Hannón. Amílcar maniobró y consiguió que el pueblo adquiriera más poder frente al Senado aristocrático y elitista lo que fue un precedente del nombramiento de un general que dependiera del pueblo y no del gobierno. Precedente peligroso en un país que dependía tradicionalmente de tropas mercenarias Amílcar acorraló al rebelde Espendios en el desfiladero de Scía e hizo entrar por las dos salidas grupos de elefantes. Los antiguos elefantes del Norte de África pertenecían a una especie hoy extinguida más dócil y fácil de domesticar, que la del elefante tropical del centro y sur del continente). Así la sublevación de los mercenarios quedó “doblemente aplastada”. Con un estado más democrático la popularidad de Amílcar por esta victoria llegó al paroxismo” y se convirtió en el dueño de Cartago. Fue el momento al estar en manos romanas Sicilia, para expansionarse a Hispania. Pues además la sublevación mercenaria hizo que se perdiera Cerdeña. De esa época de la llegada de Amílcar a Gades (Cádiz) y por las buenas relaciones con las polis griegas y sus colonias proceden las monedas encontradas en yacimientos arqueológicos pues se exportaban minerales pescado y salazones a Grecia. En las monedas se representaba a Amílcar con barba como un Melkart mayor, a Asdrúbal con diadema y a Aníbal desnudo como a un dios Melkart joven, Amílcar reclutó muchos soldados ibéricos como los honderos baleares y es uno de los fundadores de la naciente Hispania. No está muy clara su muerte, pero enfrentado a una coalición de tribus ibéricas de contestanos y principalmente de los oretanos del hoy Jaén por defender a sus hijos Aníbal y Asdrúbal en la zona de Illíce cerca del actual Elche, cayó de su caballo a un rio que podría ser el Segura y falleció ahogado al caerle el caballo encima.
ANIBAL Y ASDRUBAL LA APOTEOSIS DEL PODER DE CARTAGO.
Aníbal destacó desde muy joven enseñado por su padre en el combate. Con 19 años ya había matado a unos treinta hombres. Tenía un cuñado también de nombre igualmente Asdrúbal y llamado “el bello”, que engrandeció Cartago Nova construyendo en una colina un palacio y un templo a Melkart del que recientemente se han encontrado restos arqueológicos. Aníbal acompaño a su padre desde niño y fue testigo de la terrible revuela de los mercenarios (238/37 a de C,). A España vino con nueve años. Para favorecer la integración con las tribus ibéricas de Hispania se casó con una bella Princesa Imilce de Cástulo (hoy Linares) el mismo lugar de nacimiento de Luis Pérez de Vargas Gobernador de La Goleta muerto en el asalto a Mahdía en 1550, y de la que nos han llegado varias esculturas y a la que se pinta y dibuja siempre con gran belleza. Aníbal a la muerte de su cuñado Asdrúbal fue proclamado General. Tenía solo 26 años. En Hispania Aníbal siguió las instrucciones de su padre siendo conciliador para atraerse a los indígenas. Conquistó Helmántica (Salamanca) para intimidar a los vacceos y Arbucala (Toro) solo uso una cierta violencia con Olcades lo que sirvió para intimidar a los demás y así obtener botín suministros y mercenarios. Cuando los vacceos y los huidos de Olcades le atacaron pasó el Tajo les esperó y con sus cuarenta elefantes los destrozo. En su etapa en Hispania acostumbró a sus hombres a cruzar ríos y cadenas montañosas. Con quien no tuvo piedad fue con Sagunto era aliada de Roma y no olvidaba el juramento que hizo a su padre con solo nueve años de odio eterno a los romanos. Sagunto que tenía unos campos muy fértiles había atacado a los turdetanos aliados de Cartago. Aníbal arraso los campos próximos, siguiendo las tácticas de Demetrio Poliorcetes utilizo arietes y torres tan altas como las de Sagunto y utilizó trabajadores africanos para socavar las murallas hasta abrir brecha y logar penetrar en la ciudadela. Durante ocho meses el asedio fue implacable, hasta el propio Aníbal resultó herido. Los saguntinos lucharon con extraordinario valor pero Roma no acudió a rescatarlos. Aníbal le impuso salir con solo lo que llevaban puesto pero los saguntinos no aceptaron lanzaron al fuego sus objetos y lucharon hasta la muerte. Un gran botín fue enviado a Cartago.
Ahora se le abría camino hacia Roma con un gran Ejercito de 60 Elefantes, 90.000 infantes y 12.000 jinetes pasaron los Pirineos y los Alpes. En la Batalla de los lagos Trasimeno, los hispanos y líbicos llevaron la mayor parte, lo mismo en Trebia y Rio Tesino siendo derrotados los cónsules Flaminio. Servilio y Sempronio. En Cannas el 2 de agosto del 216 a. de C. el Ejército romano resultó aplastado por una táctica envolvente en media luna que preparó Aníbal aun siendo los romanos muy superiores en número. Los cónsules Publio Emilio y Terencio Varrón sufrieron entre 50.000 y 70.000 muertos por 6000 los cartagineses, fue la mayor derrota de Roma en su historia. La espada “falcata” cartaginesa, hizo estragos. El terror se apoderó de Roma y llegaron a destruir los puentes sobre el Tíber para que Aníbal no entrara en Roma. Pero Aníbal esperaba los refuerzos que traía su hermano Asdrúbal Barca, que venía desde España. Los romanos fingieron no haberlo descubierto y tenían dos ejércitos el mandado por el cónsul Marco Livio y y por el pretor de la Galia Lucio Porcio Licinio. Pero luego se unió un tercero el de Cayo Claudio Nerón que se encontraba en el sur de Italia vigilando a Anual al saber que se acercaba Asdrúbal con 6000 soldados escogidos y mil jinetes a marchas forzadas llego al Rio Metauro. Allí su presencia resultó decisiva y Asdrúbal Barca resulto derrotado cuando intentaba vadear el Rio. 4 elefantes fueron capturados A Asdrúbal le cortaron la cabeza y se la hicieron llegar a su hermano Aníbal que debía haber atacado antes Roma cuando la tuvo inerme. Mientras un joven General Escipión había decidido llevar la Guerra a África a Cartago en contra de la opinión del Senado. Pronto sería conocido por “Escipión el Africano”. Y el botín que envió a Roma convenció al Senado que reforzó sus tropas. Desde Cartago le pidieron a Aníbal que regresara y en octubre de 202 tuvo lugar la batalla de Zama. Escipión con una gran cantidad de oro logró convencer a Masinissa Rey de los númidas para que cambiara de bando con sus numerosos jinetes y ello resultó decisivo. Para poder acabar con el pánico e intimidación que infundían los elefantes utilizaron un nuevo sistema. En un momento dado un numeroso grupo de trompeteros con largos instrumentos y al unísono, hacían sonar sus instrumentos musicales lo que causaba una sorpresa repentina a los elefantes y les hacia huir arrollando a su propio Ejercito.
Esa fue la ruina de Cartago. En la tercera Guerra Púnica149/146 ya sin tan distinguidos caudillos militares. Cartago fue atacada sin razón con el lema “DELENDA ES CARTAGO” (Cartago debe ser destruida) y lo fue: sus campos fueron regados con sal. Ese fue el precio que pagó por haber derrotado tantas veces a Roma. Aníbal se fue a Asia Menor como mercenario y allí convenció al Rey Antíoco para seguir luchando contra los romanos, pero Antíoco resulto derrotado y los romanos le exigieron que entregara a Aníbal. Escipión que le admiraba intentó disuadir a sus compatriotas de esa persecución. Pero Aníbal dijo: “devolvamos la tranquilidad a los romanos ya que no tienen la paciencia suficiente para esperar el fin de un viejo como yo” y tomó un veneno. Tenía 67 años Escipión el Africano murió poco después con 51.
Tunicia/Carthago y España/Hispania somos países hermanos tenemos los mismos padres.
Juan Manuel Riesgo, Profesor del Instituto de Humanidades de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Antiguo Profesor Encargado de Curso de la Cátedra de Francisco Elías de Tejada Spínola, Marqués de Spínola en la Universidad Complutense de Madrid. Profesor de Historia Moderna y Contemporánea del Centro Asociado con la UNED del Ministerio de Defensa antiguo Subdirector-Jefe de Estudios del CMU San Juan Evangelista de Madrid Profesor de Historia de África en el CMU. África en los cursos conjuntos CMU África / Universidad Complutense y Director de 7 Cursos Monográficos relacionados con África. Profesor Visitante de la Universidad de La Manouba y del Instituto Politécnico Y de Lingüística Aplicada de Beja (Túnez) etc, etc.
lunes, 15 de abril de 2024
"Cartago: Territorio literario", libro coordinado por Ridha Mami, presentado en la Casa Árabe
Adriana Zapisek, Julia Sáez-Angulo y el profesor J. M. RiesgoEmbajadora de Túnez y el historiador Carlos S. Tárrago
Julia Sáez-Angulo y la profesora Leonor Merino
lunes, 9 de octubre de 2023
El Museo Arqueológico Nacional da a conocer un excepcional conjunto de fotografías tomadas en Túnez en el siglo XIX
· ‘Túnez en Sepia. Fotografías de la colección del Museo Arqueológico Nacional’ presenta más de un centenar de imágenes de gran valor documental, arqueológico y etnográfico del país norteafricano
· Se trata de una exposición de producción propia que muestra, por primera vez, los valiosos fondos fotográficos del museo
L.M.A.
09-octubre-2023.- El Museo Arqueológico Nacional (MAN), museo de titularidad estatal dependiente del Ministerio de Cultura y Deporte, inaugura la exposición temporal ‘Túnez en Sepia. Fotografías de la colección del Museo Arqueológico Nacional’, coincidiendo con el 130 aniversario de la Exposición Histórico-Europea celebrada en el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales de Madrid, actual sede del museo.
Estas fotografías, enviadas y posteriormente donadas al museo por el bey de Túnez en 1893, no habían vuelto a ver la luz. Ahora, una selección de reproducciones se expondrá por primera vez, siendo una oportunidad única para descubrirlas.
La muestra constituye una “arqueología de la imagen”, creando diálogos entre las escenas expuestas y otros fondos de la colección, como piezas arqueológicas, además de libros y documentos, pertenecientes al archivo y biblioteca del museo. El recorrido está organizado en cuatro grandes bloques que recogen las imágenes con diferentes escenas ordenadas de manera temática.
‘Túnez en Sepia. Fotografías de la colección del Museo Arqueológico Nacional’ podrá visitarse en el MAN desde el 10 de octubre hasta el próximo 14 de enero de 2024. Un programa de visitas guiadas gratuitas y una serie de conferencias a cargo de especialistas acompañarán la muestra, además de contar con varias actividades gracias a la colaboración de la Embajada de Túnez en España. Igualmente, se han organizado actividades con el Museo del Romanticismo y Casa Árabe de Madrid. Asimismo, se dispondrá de un catálogo, que podrá ser adquirido en la tienda del museo.
jueves, 18 de febrero de 2021
LAS PRIMAVERAS ÁRABES EXIGEN SU TIEMPO DE DESARROLLO
Víctor Morales Lezcano
19.02,2021.- Entre los días 10 y 12 de febrero del año en curso, Casa Árabe (Madrid) ha organizado la apertura y el desarrollo de un congreso internacional con el título general que sigue: Las primaveras árabes diez años después. Retos sociales políticos y económicos. Sugestiva propuesta ꟷy actual retrospectivaꟷ dentro de un marco institucional adecuado.
He seguido on line la conferencia inaugural de este congreso, que ha sido protagonizada respectivamente por Gilbert Achcar, actualmente profesor de Estudios de Desarrollo y Relaciones Internacionales en la prestigiosa SOAS de Londres (School of Oriental and African Studies) y por la profesora Hèla Yousfi, del Departamento de Gestión y Administración de la Universidad Paris-Dauphine.
El sentido y la motivación que han inspirado estas líneas radican en la vuelta de manivela al recordatorio de las primaveras árabes que se desarrollaron a partir de enero de 2011 y que constituyeron un aldabonazo en el campo de las relaciones internacionales, con mayor repercusión, ab initio, en Túnez e inmediata difusión en otros países del norte de África y de Oriente Próximo, como Egipto, Siria e Iraq, respectivamente.
Hace unas semanas, he vuelto a evocar en El Imparcial el entusiasmo y la inquietud que despertaron aquellas primaveras árabes, sentimientos que fueron explicables, pero no convincentes. Téngase en cuenta una sencilla reflexión histórica que nos recuerda que las revoluciones y las transiciones necesitan un tiempo, un ritmo de desarrollo, para lograr despliegues importantes de sus contenidos: políticos (cambio de régimen), sociales (de signo equitativo), económicos (de inspiración redistributiva) e incluso culturales. Pensemos, si no, en tres grandes revoluciones, la francesa de 1789, la rusa de 1917 y la iraní de 1979, respectivamente, para calar en las serias dimensiones culturales que tuvieron dichas revoluciones más allá de sus logros, retrocesos o desviaciones.
El profesor Achcar enfatizó en su intervención que, incluso en Túnez, la primavera del jazmín todavía no ha logrado redondear, sensu lato, los logros democratizadores de un principio, en una de las sociedades árabes y magrebíes en particular de cierto perfil reformista desde la era Burguiba.
En rigor, podría tratarse del profundo enraizamiento que han echado en el mundo árabe regímenes (monárquicos o republicanos) muy patrimonializados que, con mucha coraza y, a veces, con cierto grado de ductilidad continúan ofreciendo resistencias al cambio. Resistencias que podrán ser vencidas por la voluntad de cambio, sí, aunque siempre a largo plazo (la longue durée del maestro Braudel); y casi nunca en espasmódicos períodos de tiempo cortos. Como se demuestra en el caso de las primaveras árabes, todavía pendientes de evolucionar. Incluso en la República de Túnez, donde el malestar social sigue aflorando en los días que corren, una década después de su emotiva epifanía.
miércoles, 3 de febrero de 2021
TUNEZ. ¿SE ESTÁ AGOTANDO LA PRIMAVERA ÁRABE ?
Víctor Morales Lezcano
03.02.21.- Madrid .- Hace casi veinte años, el autor de estas líneas emprendió la redacción de unos Diálogos ribereños, basados en conversaciones con algunos miembros de las élites tunecinas. Aquellos diálogos fueron prologados por don Alfonso de la Serna (ed. UNED, 2005). Tal designio universitario, respaldado por la Agencia Española de Cooperación Internacional, me facilitó la tarea de introducirme en la imagen de España que albergaban ciertos periodistas, historiadores, diplomáticos e hispanistas tunecinos. Entre ellos, figuraban Mohamed Talbi, intelectual de reconocido prestigio, Najib Bouziri, embajador de la República de Túnez en la España de la transición (1974-1982), Abdeljelil Temimi, moriscólogo de fuste, Raja Yassine y Meimouna Hached, destacadas hispanistas de la Universidad de La Manouba, y otros varios colegas e interlocutores representativos de las aludidas élites tunecinas. Aquellos diálogos ribereños permitieron poner de relieve las diferentes apreciaciones habidas entre Túnez y España y España y Túnez, dos países de tradición cultural milenaria que, volens nolens, se contemplan mutuamente desde sus respectivas orillas mediterráneas.
Las escuetas pinceladas anteriores no llevan otra intención que la de situar en perspectiva aquello que ocurrió hace un decenio y que fue bautizado como Primavera Árabe. Particularmente, “primavera del jazmín tunecino”, en alusión al paréntesis que se abrió en el norte de África entre el 17 de diciembre de 2010 y el 11 de febrero de 2011. Recordemos por un instante lo que ocurrió en la milenaria Ifriquiya de la Historia Antigua, a partir de las fechas que acabamos de acotar.
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El espejo que nos permite contemplar el escenario del pasado hace evocar de inmediato la proclamación en Túnez de la consigna “todos somos Mohammed Bouazizi”. O sea, se hizo vox populi la primera víctima de la indignación popular contra el Régimen en la persona de un vendedor ambulante que segó su vida autoinmolándose, en señal dramática donde la haya.
Cuando a la indignación que despierta el abuso político en la gente de un país cualquiera, se suma la cólera extravertida de sus componentes, ambos sentimientos conducen inexorablemente al enfrentamiento de la ciudadanía con el poder. ¿Nos hallamos en tal caso ante una rebelión o, quizá, una revolución?
Visto desde hoy lo que ocurrió en la “primavera del jazmín” en Túnez, se trató de una rebelión radical contra el régimen republicano que venía presidiendo Zine El Abidine Ben Ali en el Palacio de Cartago, desde 1987. Una rebelión, ciertamente, que fue a más en la réplica egipcia que se desató también en El Cairo, semanas después de que estallase en Túnez y teniendo su teatro de expresión social en la cairota plaza de la Liberación (Tahrir).
Al socaire del contenido llamamiento popular contra el Régimen en el bulevar Burguiba se proclamaron los deseos de libertad (inspirados en un régimen público de fundamento constitucional) y de justicia, una aspiración sempiterna de la condición humana. Al tratarse de un vuelco al régimen político entonces vigente, pero estando dicho vuelco exento, en parte, de la violencia consustancial a las revoluciones, se extendió con rapidez en los medios publicísticos y hasta en los análisis más sesudos de la politología una especie de consenso opinático sobre el hecho de que en Túnez había habido una “primavera global”, definitiva y plausible de todas, todas. En este contexto, emergieron, palpablemente, varias opciones político-ideológicas, en particular la islamo-moderada de Ennahda, la de inclinación liberal, Ettakatol, y otra, de perfil religioso radical, como lo había sido el argelino y precoz Frente Islámico de Salvación (FIS). A las opciones citadas, se sumó en Túnez el conglomerado del veterano Caid Essebsi.
Por no atosigar al lector de esta rememoración histórica sobre el inicio de la Primavera Árabe (y sus respectivas “primaveras” locales), procede añadir que, con los altibajos de rigor en su recorrido, el legado de la “primavera del jazmín” tunecino ha sobrevivido a partir de enero de 2011 hasta, prácticamente, enero de 2021. Es aquí donde procede subrayar, sin embargo, que ahora mismo se está asistiendo a la disolución de los logros jurídicos, políticos y socioeconómicos en cuya plataforma se consiguió erigir un monumento a la libertad e igualdad dentro de lo que hoy reconocemos como mundo árabe e islámico. Sin embargo, en el arranque de este año de 2021 hemos de constatar que ha hecho aparición una fenomenología indicativa de la descomposición gradual de aquellas “primaveras” (árabes), víctimas, ahora, del regreso cíclico a la injusticia y a la represión generalizada en la ecúmene islámica. Y también en la República de Túnez viene manifestándose una serie de signos desalentadores que presagian otra pérdida histórica para el Magreb y, si se apura, para el mundo árabe en general.
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Hace también diez años, el autor de estas cuartillas se preguntaba lo que sigue:
¿Se abrirá camino en Túnez un período de transición orientado hacia una democracia aceptablemente equilibrada que recupere lo mejor del legado burguibista, pero ajustada a las circunstancias predominantes en el siglo XXI? ¿Sabrán conducirla los protagonistas principales del período de transición política de la republica norteafricana hacia un sistema de equilibrio de poderes, sin que el lastre del presidencialismo clientelista y depredador (etapa gubernamental de Ben Ali) sea una rémora para el horizonte de libertades, que empieza a avizorarse en Túnez con claridad apasionada? ¿Podrán las nuevas alternativas políticas que han nacido con la “primavera del jazmín” llegar a colmar las aspiraciones y los anhelos justicieros del pueblo tunecino?
A lo que parece, el horizonte despejado que, hace diez años, se esperaba de aquella “primavera árabe” no solo empezó a experimentar un ocaso frustrante en el ámbito del Magreb y de Oriente Próximo, en general, sino que, incluso, en Túnez, la “primavera” ha venido a deslizarse paso a paso hacia la regresión. Según parece, el actual presidente de la República, Kaïs Saied, viene defraudando a numerosos sectores sociales desclasados, que han estado apoyándolo, desde que fue elegido hace aproximadamente año y medio. Tampoco la fractura partitocrática del Parlamento en nada contribuye a restituir la esperanza de una cierta gobernación prometedora del país. Cierto es que el primer ministro de Túnez, Hichem Mechichi, lleva poco tiempo en su cargo, pero continuemos con los cuestionamientos: ¿conseguirá su gobierno contrarrestar el 16 % de paro que se registra en el país, pero que asciende a un 36 % en el caso de la población de los ciudadanos jóvenes? Por otro lado, la deuda exterior contraída por los gobiernos de la República de Túnez hasta alcanzar actualmente el 89 % del PIB solo permite no dispararse más todavía gracias a la provisión cíclica de créditos por parte de un salvavidas que llaman FMI. Conviene retener un dato más: otra de las medidas paliativas de una economía en tasa de “encogimiento” preocupante (entre 8 % - 9 %) está siendo la huida de emigrantes en pateras con destino a la Europa mediterránea. ¿Cómo evitará Túnez un retroceso que muchos lamentaremos?
Sabido es que, cuando el fervor popular favorable al cambio económico, social y político defrauda a los “condenados de la Tierra” (Franz Fanon dixit), no tarda en despuntar tiempo después una cierta nostalgia del orden reinante en los “años preprimaverales”, a medida que los activos de la rebelión-revolución se devalúan y que aquella nostalgia del pasado reviste las autocracias con un manto de conveniencia, insospechada en los tiempos en los que se soñaba con los cantos del mañana.





