Mostrando las entradas para la consulta Juan Moral Moral ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Juan Moral Moral ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de agosto de 2026

EL MISTERIO DE LAS DOS REINAS MUERTAS EN VILLACASTÍN

Supuesto casa-palacio en la plaza de Arriba en Villacastín.
Antiguo parador de Villacastín. Casa de Señor Conde de Campo Alanje.

Julia Sáez-Angulo

        24 de agosto de 2026.- Villacastín.- Habían nacido hermanas, hijas de Fernando I de Aragón y Leonor de Albuquerque, pero el destino las había llevado por caminos distintos, entre coronas, matrimonios y reinos enfrentados. Leonor de Aragón, reina viuda de Portugal, había regresado a España tras la muerte de su esposo y se había refugiado en Toledo. Allí llevaba ya varios meses sin noticias ciertas de su hermana María de Aragón, reina de Castilla por su matrimonio con Juan I.

La incertidumbre terminó imponiéndose a la prudencia. Leonor decidió ir a verla a Villacastín.

El encuentro tuvo algo de regreso a la infancia. Las dos hermanas se abrazaron largamente, como si en aquel abrazo pudieran borrarse los años, las distancias y las desgracias. Después hablaron durante horas. Recordaron a la familia, evocaron los días de juventud y conversaron sobre los reinos que les había tocado gobernar desde la sombra de sus matrimonios.

María le contó a Leonor las dificultades que atravesaba Castilla. El enfrentamiento entre su esposo, Juan II, y los infantes de Aragón había alcanzado extremos que parecían inconcebibles. Ella había tomado partido por sus hermanos los Infantes. Esto agravó la situación. El rey Juan II había sido hecho prisionero y encerrado en una torre, aunque finalmente había logrado escapar de su cautiverio en el castillo de Portillo (Valladolid).

    Eran tiempos turbios. La corte vivía rodeada de sospechas, intrigas y silencios.

Doña María atribuía buena parte de aquellas desgracias a la influencia del privado del rey, el bastardo don Álvaro de Luna, hombre poderoso cuya voluntad pesaba sobre los asuntos del reino y cuya sombra parecía alargarse sobre cada decisión.

    Durante los primeros días, sin embargo, las dos mujeres lograron apartarse de la política. El recoleto palacio de Villacastín les ofreció un breve refugio de intimidad. Conversaban junto al fuego, recordaban el pasado y quizá se preguntaban qué habría sido de sus vidas si el destino no las hubiera colocado tan cerca de los tronos.

    Pero al cuarto día Leonor comenzó a sentirse mal.

    Primero llegó un dolor de cabeza intenso, profundo, como si algo le oprimiera las sienes. Después aparecieron las dificultades para respirar y unas extrañas manchas cárdenas sobre la piel. María, alarmada, permaneció junto a ella sin separarse de su lecho.

    El 18 de febrero de 1445, Leonor de Aragón, reina viuda de Portugal, murió en el palacio de su hermana, en Villacastín. No hubo tiempo para comprender aquella muerte.

    Al día siguiente, María comenzó a padecer los mismos síntomas. También ella sufrió fuertes dolores de cabeza, dificultad respiratoria y aquellas inquietantes manchas que habían cubierto el cuerpo de Leonor. La enfermedad que había llevado a su hermana a la tumba parecía haber elegido ahora a la otra reina. María de Aragón murió al día siguiente.

    Dos hermanas. Dos reinas. Dos muertes separadas apenas por unas horas.

    La imaginación de la época no necesitó muchas pruebas para encontrar un culpable. Pronto comenzó a hablarse de envenenamiento. Se decía que las habían matado con hierbas; otros señalaban a los enemigos políticos de la corte. Y, como sucede tantas veces cuando la muerte llega envuelta en misterio, los rumores fueron creciendo hasta convertirse en una historia.

    El nombre de don Álvaro de Luna comenzó a circular insistentemente. Para unos, era el autor moral de la tragedia; para otros, el hombre que había desencadenado aquel desastre desde las oscuridades del poder. Su figura, ya temida y discutida en vida, quedó atrapada en la leyenda de las dos reinas muertas.

    El rey Juan II, que se encontraba en El Espinar, a unos veinte kilómetros de Villacastín, recibió la noticia de la muerte de ambas mujeres. Sin embargo, no se presentó en la villa. Quizás temía a los Infantes de Aragón y desconfiaba de aquellos hombres cuyo comportamiento, según se decía, no inspiraba precisamente confianza. Se fue a San Martín de Valdeiglesias, sin ofrecer exequias reales a su esposa Doña María.

    Mientras tanto, María de Aragón recibió sepultura en la antigua iglesia de Villacastín. Pero aquella no era su última voluntad. Había expresado en su testamento su deseo de descansar finalmente en el monasterio extremeño de Guadalupe, lugar al que había acudido años atrás junto a su esposo y donde había encontrado el recogimiento de los monjes jerónimos.

    Su hijo, Enrique IV de Castilla, heredero de la Corona, prometió cumplir aquella última voluntad. Y la cumplió nueve años después.

    Con el paso del tiempo, la historia de las dos hermanas fue entrando en ese territorio incierto donde la memoria y la leyenda terminan por confundirse. Sus muertes simultáneas alimentaron durante siglos la sospecha de un crimen. El supuesto envenenamiento encontró defensores y detractores, y el nombre de don Álvaro de Luna quedó ligado para siempre a aquella tragedia.

    Muchos años después, los restos de las reinas fueron objeto de estudios y análisis que apuntaron hacia una explicación médica para aquellas muertes. La enfermedad contagiosa aparecía así, como una posibilidad mucho más prosaica y, quizá por eso mismo, más terrible que el veneno imaginado por sus contemporáneos. Los médicos hablaron de una muerte por meningitis meningocócica contagiada (hoy mismo mortal si no hay tratamiento. Pero la leyenda puede más.

    Pero la duda no desapareció del todo.

    La historia deja a veces una puerta entreabierta, y por ella entra la leyenda.

Hoy, la casa palaciega de Villacastín permanece silencioso. Sus paredes, heridas por el tiempo, parecen guardar todavía el eco de aquellas dos mujeres que llegaron allí para reencontrarse y que no salieron con vida. Cuatro paredes desnudas esperan una mano generosa que las restaure.

    Quizá ningún monumento sea más elocuente que una ruina cuando conserva una historia. Y aquellas piedras conservan una de las más extrañas: la de dos hermanas que fueron reinas, que se encontraron después de una larga separación y que, en apenas dos días, murieron una junto a la otra.

    Desde entonces, Villacastín guarda su secreto en la casa palaciega, hoy medio derruida, de las dos reinas muertas.


viernes, 7 de agosto de 2026

Diario Escurialense XVI.- CARLOTA LÓPEZ ESTEBAN, ALCALDESA DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, INAUGURA LA EXPOSICIÓN "MÍNIMO TAMAÑO GRANDE, MTG": 40 artistas y más de medio centenar de esculturas en torno al "Eclipse".


La alcaldesa inaugura la muestra después de da las gracias a artistas y visitante. Junto a ella, la concejala de Cultura, Myriam Contreras y la comisaria de la exposición Elena Blanch.

Grupo de artistas participantes en MTG, XXVIII edición.

Julia Sáez-Angulo
Fotos: Mercedes Marcos

El Escorial.- 8/8/26.- La alcaldesa de San Lorenzo de El Escorial, Carlota López Esteban, ha inaugurado la exposición de esculturas “Mínimo Tamaño Grande, MTG, en su XXVIII edición, muestra que tiene lugar todos los años en el municipio, coincidiendo con las fiestas de San Lorenzo del 10 de agosto. Junto a la alcaldesa, la concejala de Cultura, Myriam Contreras y la presidenta de MTG, Elena Blanch.
Más de medio centena esculturas de 40 artistas se despliegan en el interior de la sala Manuel Andújar y el patio de la Casa de la Cultura, hasta el 12 de septiembre. En esta convocatoria, el tema iba relacionado con el eclipse de sol, que tendrá lugar el próximo día 12 de agosto.
La inauguración estuvo amenizada por una actuación musical y numeroso público, entre los que se encontraban artistas como Mercedes Ballesteros, Viviane Brickmanne, Patricia Larrea, Czili, Rafa Hernández, Isabella Lleo, Ubaldo Sedano… e invitados ilustres como el escultor Juan Moral, Julio Ovejero, Diego Canogar, Pablo Reviriego, Antonio Calderón, Antonio de la Cuerda, Susana Blanco…
    Bello Montaje el de esta exposición con obras de diversos materiales: madera, hierro, alabastro, tierras, collage, barro, poliester, metal, piedra de calatorao, objetos encontrados, chapa, land-art...
    También de distintos lenguajes y estilos: figuración, realismo, abstracción, instalación, arte póvera...
    Más información

Habla Elena Blanch en nombre de MTG.
Isabela Lleo junto a la alcaldesa y Elena Blanch.
Patricia Larrea junto a su escultura.
Czili, escultora, junto a Julia y Susana.

Juan Moral  y Mercedes Ballesteros, junto a la obra de la segunda
Pablo Reviriego, Julia Sáez-Angulo y Héctor Delgado.
Juan Moral, escultor, entre dos amigos.
Ana Muñoz, pintora y Mercedes Ballesteros.
Vivianne y su esposo, profesor López Soldado, Patricia Larrea y Carmen
Escultura de alabastro de Isabella Lleo.
Pablo Reviriego y Juan Moral: conversaciones de futuro homenaje al escultor de Torrelodones.

Rafa, Elena, alcaldesa y concejala de San Lorenzo.


martes, 4 de agosto de 2026

Diario Escurialense XIII. JUAN MORAL, ESCULTOR EN EL ZENIT DE SU CARRERA. Su objetivo: plasmar la música en piedra.

Juan Moral, escultor, junto a una de sus obras.

Juan Moral a la entrada de su casa, bajo un litospacio, un tondo, con el signo del tetrasquel.


Julia Sáez-Angulo

Fotos: J. S. A.

    4/8/26 .- Madrid.- Juan Moral, escultor afincado en Torrelodones nacido en Torredelcampo y formado en Torredonjimeno, parece haber alcanzado el zenit de su trayectoria artística. Después de una vida entregada por entero a la creación, su obra transmite la serenidad y la madurez de quien ha encontrado un lenguaje propio, reconocible e inconfundible.

    De su obra hemos disfrutado, hoy, sus invitados, los arquitectos Mercedes y Javier,  marqueses de Santa Cruz de Ynguanzo, la pintora Gloria Vázquez y yo.

    Arquitecto técnico de formación, muy pronto, Juan Moral comprendió que su verdadera vocación era la escultura. Desde entonces ha levantado una obra sólida y coherente, presente en numerosas ciudades españolas y en colecciones internacionales. Jaén, su provincia natal, le rinde homenaje a través de la Fundación Juan Moral, que lleva su nombre. El próximo mes de noviembre celebrará una jornada de puertas abiertas con la presencia del artista y un concierto, uniendo así las dos grandes pasiones que siempre han acompañado su vida: la escultura y la música.

La Universidad de Jaén también está atenta a su trabajo y cuenta con varias esculturas de Juan Moral en su campus.

    Su trabajo más reciente busca un desafío tan sugerente como complejo: plasmar la música en la piedra y el metal. Algunas de sus esculturas nacen inspiradas por las composiciones de Erik Satie, otras por la música de Pablo Peláez e incluso por piezas creadas por el propio escultor. Juan Moral siempre ha sentido una profunda devoción por el arte musical y recuerda con especial gratitud a quien despertó en él esa sensibilidad, su profesora Inmaculada La Torre.

    Su casa-estudio de Torrelodones (Madrid) es un permanente lugar de encuentro. Por ella desfilan escritores, artistas, músicos y amigos que contemplan la evolución de unas obras realizadas con calizas fragmentadas, mármoles, cuarzos, malaquitas y las singulares rosas del desierto, materiales que el escultor combina con una sorprendente armonía. Sus libros de visitas son una secuencia de grandes autores.

    En sus esculturas monumentales destinadas al espacio público emplea grandes estructuras metálicas en diálogo con neones y el agua, creando composiciones donde la materia parece adquirir movimiento. Excelente dibujante y pintor, transforma los grandes bloques de piedra procedentes de las canteras de Macael, de Jadraque o de diversos países de América Latina en formas llenas de fuerza y equilibrio.

Sus esculturas monumentales se exhiben en diversas ciudades, municipios e instituciones. Además de Jaén , en Torrelodones, Torredelcampo, Coslada… y en algunas residencias privadas.

    Recientemente, el escritor Manuel Moral Roca ha publicado un libro dedicado a su trayectoria, "Entre esculturas y acordes", donde se entrelazan la biografía del artista y su estrecha relación con la música. TeleMadrid también le ha dedicado un amplio reportaje, que ha emitido en distintos horarios.

    En Juan Moral las ideas nunca permanecen quietas. Vienen y van, regresan, envuelven al creador, se repiten hasta convertirse en una obsesión y, finalmente, encuentran su forma definitiva en la tercera dimensión. Así funciona la mente del artista: nunca descansa.

    Sus últimos litospacios -obras bidimensionales- revelan una delicadeza extrema. Entre ellas destaca Montañas castellanas, junto a otra inspirada en Las cuatro estaciones, donde el otoño adquiere un especial protagonismo. Precisamente este año, el escultor ha recorrido los hayedos de Riaza, en la provincia de Segovia, buscando interpretar en piedra y metal la belleza del otoño 2026, demostrando una vez más que la naturaleza continúa siendo una de sus grandes maestras e inspiraciones.

    Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Juan+Moral+Moral

"Otoño"


"Las cuatro estaciones"

Juan Moral y la pintora Gloria Vázquez

selfie: Juan, Julia y Gloria.




domingo, 2 de agosto de 2026

Diario Escurialense X. MI VOCACIÓN DE PERIODISTA. EL DIARIO “Ya” LLEGABA A CASA CON UN FAJÍN. La Escuela de El Debate, por don Ángel Herrera Oria

Presentación del libro "La Escuela de Periodismo de la Iglesia", en la sede de la FAPE. Federación de Asociaciones de la Prensa.
Julia Sáez-Angulo (Foto Isabelle Hirschi. 2026) 


Julia Sáez-Angulo

    2/8/26.- El Escorial.- Recuerdo perfectamente cuándo nació mi vocación de periodista. No fue en una Facultad ni en una redacción. Nació en casa, siendo niña, cuando el cartero dejaba cada mañana el periódico dirigido a mi padre, el “Ya”. Llegaba doblado, sujeto por un fajín de papel donde figuraba cuidadosamente escrita la dirección en Uruñuela, municipio de La Rioja. Para mí era un pequeño acontecimiento cotidiano. A veces había retraso y llegaban dos o tres ejemplares juntos

    Nunca entendí por qué mi padre no estaba suscrito al periódico de nuestra tierra, Nueva Rioja, hoy simplemente La Rioja. Mis abuelos, Juan y Antonio, sí lo estaban, como la mayoría de mis tíos. Cuando visitaba sus casas, el periódico descansaba abierto sobre la mesa del comedor o doblado en el aparador. Aquellas páginas formaban parte de la vida familiar como el pan, el café o la conversación de la sobremesa. Nunca pregunté en casa por qué nosotros elegimos el “Ya” en vez del periódico local, así que me quedé sin saberlo.

    Poco me importaba entonces la cabecera del diario. Lo verdaderamente importante era el milagro que encerraban aquellas hojas impresas. Comencé leyendo los titulares, después las fotografías y, sin darme cuenta, terminé leyendo también las noticias que parecían destinadas únicamente a los adultos. Quería saber qué ocurría en España y en el mundo. Descubrí que detrás de cada página había una ventana abierta a una realidad mucho más amplia que la de mi calle o mi colegio.

    Una firma me llamaba la atención, Julia Arroyo, porque era tocaya mía y, vulnerable a la vanidad, pensé que debía de ser maravilloso, escribir y publicar con tu propio nombre. Yo ya tenía veleidades escribidoras, hacía un diario con constancia y escribía relatos como el Romeo y Julieta particular entre dos familias nobles renacentistas, enfrentadas por el trono de Isabel I de Castilla o Juana la Beltraneja. Todos estos escritos se guardaron en el alto de la casa de mis padres, que con el tiempo llegó a heredar mi hermano y se perdieron entre las prisas de la vida y el desinterés por el pasado.

    Cuando dije que quería estudiar Periodismo, a mi padre le pareció bien, era tolerante, pero mamá se opuso. Esa carrera no era universitaria y lo que ella deseaba de verdad era que sus dos hijas fueran a la Universidad, lugar donde a ella le hubiera encantado estar. Por la misma razón, prohibió a mi hermana estudiar Magisterio, porque no figuraba en la Universidad. Afortunadamente, hoy los dos títulos figuran en ella, con rótulos más pomposos de Ciencias de la Información y Ciencias de la Educación. Mi hermano Luis estudió Periodismo ya en la Universidad. Fue adjunto a la dirección de "La Rioja". Es diez años más joven que yo.

    Me matriculé en la Facultad de Derecho de la Complutense. Tenía 16 años y pronto cumpliría los 17. Al llegar al tercer curso, un compañero me habló de la cercana Escuela de Periodismo, era privada y las clases se impartían por la tarde. Podría compaginarlo con Derecho. Lo propuse en casa y me permitieron ambas matrículas y libros.

La escuela de Periodismo de El Debate

    Con el tiempo supe que el periódico “Ya” pertenecía a la Editorial Católica y que estaba unido a una cabecera legendaria del periodismo español: El Debate, ambos fundados por una figura que habría de despertar mi admiración: don Ángel Herrera Oria (1886-1968). 

    Los mentideros de Madrid, que son tremendos, decían: "El Debate" tiene una querida por la tarde, vestida de rosa, que se llama "Ya". Este último diario salía con páginas color asalmonado, como la prensa económica de hoy.

    Herrera Oria fundó aquella primera Escuela de Periodismo de España, la Escuela de Periodismo de El Debate en 1926 y la Escuela de Periodismo de la Iglesia en 1960. Trajo ideas novedosas para el periodismo de los Estados Unidos. Fue un pionero. La Escuela Oficial de Periodismo no llegaría hasta 1941, con Juan Aparicio.

    Cuanto más leía sobre Herrera Oria, mayor era mi respeto. Había fundado una verdadera escuela de periodistas. El periodismo, para él, no consistía en llenar páginas ni en buscar sensacionalismo. Era un servicio a la verdad, una responsabilidad moral y una tarea de formación de la sociedad. El periodista debía informar con rigor, escribir con claridad y actuar con independencia de conciencia. Aquella concepción del oficio me impresionó profundamente.

    Años después, don Ángel Herrera Oria, vocación tardía de sacerdote en la Iglesia, llegó a cardenal, comprendí que en su vida no existía contradicción entre la fe y el periodismo. Ambas vocaciones nacían de un mismo compromiso con la verdad. Esa idea me acompañó siempre; me la grabaron en la Escuela. 

    España ha dado dos grandes cardenales a la Curia Vaticana: Rafael Merry del Val, gran diplomático y Ángel Herrera Oria, gran periodista.

    Sin darme cuenta, yo ya había decidido mi camino. Comencé a leer los editoriales con tanta atención como las noticias. Descubrí el placer de una buena crónica, la fuerza de una entrevista y la elegancia de un artículo bien escrito. Aprendí que un periodista debía observar antes de opinar y escuchar antes de escribir. Entre los columnistas se encuentran muy buenos escritores. No me los pierdo.

    Los periódicos fueron mis primeros maestros. Mucho antes de conocer profesores o manuales de redacción, fueron ellos quienes me enseñaron el valor de la palabra escrita.

    Con el paso del tiempo llegaron mis primeras colaboraciones en la sección de Tribunales, por haber estudiado Derecho, los artículos, las entrevistas, las crónicas culturales... Este último campo me captó: arte, literatura, música…He escrito miles de páginas y he conocido a personas extraordinarias. He asistido a exposiciones, conciertos, congresos, premios y acontecimientos de toda índole. Cada nuevo trabajo ha supuesto para mí la misma emoción que sentía de niña, cuando abría el periódico recién llegado.

    Llegué a conocer a Julia Arroyo, ella se sumó algo tarde a la tertulia que formamos las periodistas Lourdes Ventura, Carmen Santamaría y Ana Vikandi. Todas con vocación literaria al escribir también narrativa.

    A veces me preguntan por qué elegí esta profesión. Siempre respondo lo mismo: no la elegí un solo día. Fue el periodismo quien me fue eligiendo poco a poco, cada mañana, al ritmo con que el cartero depositaba aquel periódico en casa de mis padres.

    Alejandro Fernández Pombo, profesor de la Escuela de Periodismo, nos dijo una vez que el Periodismo nos daría muchas satisfacciones, pero no nos privaría de algunos disgustos. Tenía toda la razón.

    Recuerdo con particular simpatía al profesor de Inglés, Peter Miles, Un cincuentón con pelo ralo teñido de rubio. Un año, al cabo del tiempo lo vi en misa del Gallo en la parroquia de Covadonga. Al año siguiente, me dijeron que se había suicidado.



jueves, 30 de julio de 2026

Diario Escurialense VIII. EL ESCORIAL, REAL SITIO Y VILLA SERRANA.- Bandas, fanfarrias y manolas. El águila de Napoleón vencida y atrapada por dos leones en una fuente





Julia Sáez-Angulo

        Fotos: J.S.A.

31/7/26.- El Escorial.- Además de Real Sitio, El Escorial es también un pueblo serrano, que celebra sus fiestas populares y costumbristas, religiosas o civiles, en las que se pueden ver bandas de música, peñas, fanfarrias, manolas con mantón de Manila o exposición de fotografías locales evocadoras de antaño en la Casa Miñana, para recordar costumbres y fiestas de antaño, cuando los padres y abuelos las celebraban a su manera o ellos mismos eran más jóvenes. Nada se celebra tanto como verse en estas fotos de fiestas y romerías.

Ahora toca el turno a las fiestas de mozos, casados y viudos, en las que no faltan las reinas de las mismas, tres mozas jóvenes y por tanto de buen ver, que figuran en los carteles que las anuncian. Tampoco falta el gran almuerzo comunitario en la plaza consistorial y adyacentes, por las que se pasea el alcalde, un amable hostelero de la Villa y sus ediles.

Recordemos que Escorial viene del latín “aesculus”, ésculo en los viejos diccionarios, que es la encina. Tierra de encinas. Su lema latino "Post fata resurgo" es alentador. Podría traducirse como "tras la destrucción, vuelvo a levantarme". 

El Escorial obtuvo el título de villa el 8 de abril de 1565 mediante una real cédula de Felipe II, mientras que la instauración como Real Sitio y población nueva vinculada al entorno regio despegó con las obras del Real Monasterio desde 1563 y se formalizó administrativamente con la normativa de 1792 de Carlos IV. 

    Un hito fundamental en la historia de El Escorial tuvo lugar en 1808, las tropas francesas llegan a El Escorial y los monjes jerónimos del Monasterio, temiendo una revancha de los acontecimientos ocurridos en San Quintín, abandonan el convento. Los patriotas escurialenses defendieron los valores artísticos y monumentales de la gran obra filipina, al tiempo que se enfrentaron a las tropas francesas, El resultado fue la muerte y persecución de algunos héroes escurialenses y el incendio de los edificios más representativos de la Villa.

         Concluida la guerra de la independencia y como premio al comportamiento heroico de sus vecinos, por Real Cédula se otorga el día 8 de agosto de 1815, Fernando VII concedía a la Villa de El Escorial el título de LEAL, al tiempo que confirmaba todos su privilegios desde el reinado de Felipe II (Archivo Municipal de El Escorial, Signatura 3507-2).

         Este documento, conocidos por los vecinos de El Escorial, como «Libro de Villazgo», recoge en su primera página, un escudo que, prácticamente desde 1815, viene considerándose como las armas de la Villa, y desde hace aproximadamente siglo y medio, se utiliza como el símbolo oficial de El Escorial.

La fuente de la plaza representa la gesta de los escurialenses venciendo y sometiendo al águila de Napoleón, el gran depredador de Europa, “genocida”, al decir de Esperanza Aguirre, cuando era presidenta de la Comunidad de Madrid y se conmemoró la gesta de liberación en 2008.

Los madrileños, incluidos los menestrales, no podían llevar una navaja encima, con lo necesaria que era para la vida diaria, ya que se la utilizaba incluso como tenedor de las viandas. Llvarla suponía encarcelamiento y muerte por los gabachos.

Los leones representan a los vecinos del municipio y su valentía al enfrentarse a las tropas francesas durante la mal denominada Guerra de la Independencia.  El águila caída se sitúa a los pies de las figuras animales como alegoría del ejército enemigo derrotado. 

Gema Piñana, buena amiga mía, cuenta siempre una anécdota de transmisión familiar en su pueblo del Penedés, tierra catalana de buen vino:  cuando emborracharon a un gabacho de Napoleón y lo tiraron al pozo. Una criadita de la casa estuvo llorándolo muchos meses, porque nadie como aquel soldado francés le había besado y arrancado las más altas notas de placer.

Ahora es tiempo de fiestas en El Escorial, la feria y los tiovivos ponen música pop, a veces infernal, que dura hasta media noche. Hay que aguantar. Los niños y jóvenes lo disfrutan. Los más pequeños corren a los castillos inflables, para saltar y dejarse devorar por la gran boca del gigante. Los feriantes van de pueblo en pueblo durante las fiestas estivales. El escultor Juan Moral, afincado en Torrelodones, cuenta que muchos de esos feriantes son o eran de su pueblo natal, Torredelcampo (Jaén), que hicieron y hacen fortuna durante los seis meses que duran las fiestas estivales y otoñales. Y añade es dicho castizo de que en su pueblo, “hasta el más tonto hace relojes”.

lunes, 6 de julio de 2026

Padre Arrupe y el desafío de una fe comprometida con la transformación social

Presentación de un libro en la UCV 

D. José Luis Sánchez, director de la Cátedra Fides et Ratio UCV: “la fe solo resulta creíble cuando se convierte en vida, en servicio y en compromiso con los pobres y los marginados”

P. José Luis Sánchez.
Juan Agustín Blasco Carbó, autor del libro


    L.M.A.

29/06/2026. Valencia. El pasado jueves 25 tuvo lugar la presentación del libro Fe y Justicia. El pensamiento del padre Arrupe respecto a la misión papal de la lucha contra el ateísmo, de Juan Agustín Blasco Carbó, exalumno de la UCV. En el libro, derivado de una investigación doctoral, Blasco ha estudiado la vida y el pensamiento del padre Pedro Arrupe, sacerdote jesuita español y misionero en Japón, superviviente de la bomba de Hiroshima y que fue Superior General de la Compañía de Jesús entre 1965 y 1983. Durante su mandato, Arrupe impulsó profundamente la renovación de la orden a la luz del Concilio Vaticano II y el compromiso con la justicia social. 

Sobre el contexto de Arrupe, Blasco explicó que “el Concilio manifestó una honda preocupación por un ateísmo que no dejaba de crecer”. Ese proceso ha continuado, expuso el autor, “hasta un punto en que hoy en día el dilema ya no es creer o no creer, sino leer o no leer, pensar o no pensar, o ser capaz siquiera de ver el cine críticamente”. Blasco explicó que Arrupe siempre entendió la fe desde el compromiso con la justicia y con los más desfavorecidos. A menudo manifestaba que no quería dejar este mundo igual que cuando llegó y que “tenía una verdadera inquietud por hacer nuevas todas las cosas, a imitación de Dios, que es el único que realmente puede hacer nuevas todas las cosas, tal como manifiesta el Apocalipsis (21,5)”, concluyó Blasco.

El acto, organizado por la Cátedra Fides et Ratio de la UCV, contó con la intervención de su director, José Luis Sánchez García, quien subrayó que el libro es fruto de una investigación y una tesis doctoral, lo que lo convierte en “una obra rigurosa y de gran actualidad”. Sobre el padre Arrupe, Sánchez destacó que “desde una profunda espiritualidad ignaciana, comprendió que la fe solo resulta creíble cuando se convierte en vida, en servicio y en compromiso con los pobres y los marginados”. Y añadió que, desde esa convicción, Arrupe planteó una pregunta que sigue interpelándonos hoy: “¿Puede alguien llamarse compañero de Jesús y permanecer indiferente ante la injusticia?”, planteó Sánchez.

Cerró el acto el jesuita Darío Mollá Llacer, del Centro Arrupe de Valencia, quien recordó las conversaciones que Pedro Arrupe mantuvo con relevantes científicos de su tiempo, como el premio Nobel de Medicina Severo Ochoa o el médico y fisiólogo Juan Negrín. Mollá resaltó de Arrupe "su autoridad moral incontestable" y enfatizó la preocupación por la justicia social que Arrupe subrayó como rasgo universal de la orden. Mollá recordó que tal compromiso ya estaba presente en figuras como Pedro Claver y en las reducciones de América. Por último, afirmó que "el servicio de la fe y la promoción de la justicia son las dos directrices fundamentales de la Compañía de Jesús", concluyó.

La Cátedra Fides et Ratio de la Universidad Católica de Valencia persigue estudiar y promover la investigación del encuentro Fe-Razón, considerando la aportación que el dato revelado ha supuesto en la búsqueda de la verdad, tanto en su desarrollo histórico como en su estado actual, así como cifrar la herencia cultural que este hecho ha dejado en todos los campos del pensamiento, la cultura y la ciencia. La cátedra ofrece un ámbito de encuentro donde poder plantear y debatir -con rigor académico- las cuestiones fundamentales de la existencia humana, los denominados «interrogantes de sentido» que evidencian el «misterio del hombre» y suscitan la necesidad de búsqueda de sentido propiamente humana, y que, junto a los principios éticos y morales de la razón, hacen posible la «formación integral» de la persona.

Info adicional:

catedrafidesetratio@ucv.es


jueves, 25 de junio de 2026

INGEBORG BACHMANN, LA MEJOR POETA EN LENGUA ALEMANA DEL SIGLO XX, PROTAGONIZA LA REVISTA “TURIA”

Al cumplirse el centenario de su nacimiento, la revista le rinde homenaje y presentó un monográfico el 24 de junio en la Residencia de Estudiantes de Madrid

TURIA publica también inéditos de, entre otros, Elfriede Jelinek, Premio Nobel de Literatura y Pascal Quignard.

Jorge Luis Borges, Manuel Gutiérrez Aragón, Virginia Woolf y el Círculo de Bloomsbury  son también protagonistas de un sumario con 500 páginas de textos originales, escritos por 100 autores.



    L.M.A.

    Teruel, 22 de junio de 2026.- El   24 de junio, en la sede de la Residencia de Estudiantes de Madrid, la revista cultural TURIA presentó su nuevo número. Una entrega cuyo principal contenido es un atractivo y completo monográfico de 150 páginas dedicado a la gran escritora europea Ingeborg Bachmann. Cuando se cumple el centenario de su nacimiento, nada mejor que rendirle un homenaje que permitirá fomentar más y mejor su lectura en nuestro idioma. Máxime cuando Bachmann está considerada como la mejor poeta en lengua alemana del siglo XX y fue una de las pioneras en denunciar en sus obras la violencia estructural contra las mujeres. Los textos inéditos que integran el citado monográfico han sido elaborados por veinte autores tanto españoles como austríacos y, entre ellos, destaca la presencia de Elfriede Jelinek, Premio Nobel de Literatura

    La presentación de la revista TURIA consistió en un conversatorio en el que el periodista de RNE y poeta Fernando del Val dialogó con dos cualificadas expertas españolas en la literatura de lengua alemana: Margarita Blanco Hölscher, profesora titular en la Universidad de Oviedo e Isabel Hernández, catedrática de la Universidad Complutense y coordinadora del monográfico dedicado a Bachmann. 

    La biografía de Ingeborg Bachmann (Klagenfurt, Austria, 1926 – Roma, Italia, 1973) es la de una mujer independiente y dedicada a la escritura que, pese a alcanzar el éxito de crítica y público, siempre estuvo marcada por una inseguridad existencial. Puede decirse que si bien nunca puso límites entre la vida y el arte, entre la vida y la escritura, su miedo a no alcanzar sus aspiraciones creativas le terminó conduciendo al círculo vicioso de estimulantes, somníferos y tranquilizantes que ensombrecería la última década de su vida. 

    Como escribe Isabel Hernández en TURIA, “cualquiera que intente acercarse hoy a la persona y la obra de Ingeborg Bachmann encontrará un panorama no menos que contradictorio. La apariencia moderna, independiente y llena de alegría de vivir de la única escritora austriaca capaz de cosechar con su poesía un éxito sin precedentes en la vecina Alemania de posguerra, de esa escritora, definida por los medios de comunicación como un  milagro  literario,  que  pronunció  importantes  discursos  sobre  el  estado de la poesía escrita  en  su  lengua  en  aquellos  difíciles  momentos  para  el  arte,  todo  ello no era en realidad más que la faceta visible de una compleja personalidad. La otra, caracterizada por un miedo y una fragilidad constantes, además de por una desesperación recurrente, fue de la que verdaderamente surgió una obra literaria capaz de superar y romper los moldes encorsetados de la literatura de la difícil época que le tocó vivir”.

    Bachmann fue, sin duda, una figura mítica de las letras europeas del siglo XX. Y es que la suya fue una vida intensa y controvertida que alumbró una obra tan original y brillante como ajena a la mediocridad. Una labor renovadora del mundo germanófono que era necesaria tras la Segunda Guerra Mundial y en la que ella tuvo un papel clave. Además, y  junto a un talento creativo indiscutible, Bachmann poseía la belleza y el carácter de una diva. Pese a su fama, padeció la incomprensión en su país y buscó una vida más libre en Italia. Allí, en Roma, un incendio accidental acabaría matándola en 1973 y la terminó por convertir en ese mito que ahora la revista TURIA radiografía con detalle e invita a redescubrir.

UN SUMARIO REPLETO DE TEXTOS Y AUTORES DE INTERÉS: 

DE JORGE LUIS BORGES A VIRGINIA WOOLF

    Además del extraordinario monográfico dedicado a Ingeborg Bachmann, el nuevo número de TURIA brinda un sumario repleto de lecturas y escritores de interés. En ese listado de valiosos nombres propios sobresale Jorge Luis Borges, considerado por la crítica y por los lectores como una figura clave tanto para literatura en español como para la literatura universal. 

    Borges, que entre otros numerosos galardones obtuvo el Premio Cervantes y del que se cumple este 2026 el cuarenta aniversario de su fallecimiento, es objeto de un brillante, original y certero análisis por parte de otro autor argentino: Lucas Adur, profesor de la Universidad de Buenos Aires y actual coordinador del comité académico de la Fundación Borges. Afortunadamente, tal como se acredita en este artículo, la vigencia de Borges sigue siendo indiscutible y se confirma no sólo a través de la periódica reedición de sus obras sino a través de “lecturas, (re)escrituras, seminarios, homenajes, congresos y polémicas, por no hablar de memes, parodias pop y citas (no siempre apócrifas) que circulan por las redes sociales”. 

    Otro autor que continúa gozando del favor del público y de los estudiosos de nuestras letras es Manuel Gutiérrez Aragón. De ahí que ahora la revista TURIA brinde una aproximación rigurosa, oportuna y completa, a su labor literaria. Porque este académico de número de la RAE es, sobre todo, un indiscutible referente de la mejor cultura española. Conviene subrayarlo porque, todavía hoy, en la trayectoria de este cántabro nacido en Torrelavega se destacan por encima de otros méritos su condición de laureado director de cine, de realizador de exitosas series para televisión, o su tarea como guionista y productor. Y sin embargo, como confirman sus novelas, hay en Gutiérrez Aragón un escritor fabuloso y pródigo en obras que nos interpelan. Un creador total que confirmaría, además, la tesis de que cine y literatura son vasos comunicantes. 

    Junto  a esas atractivas aproximaciones a Borges y Gutiérrez Aragón, destaca también en esta entrega de TURIA un artículo de Raúl Molina Gil, profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, que aborda la notable y hoy olvidada labor intelectual de Antonio Sánchez Barbudo. Bien lo merece porque este escritor, profesor y crítico literario, fue uno de los más ilustres miembros del exilio republicano español. No en vano, había sido por ejemplo uno de los promotores de la célebre revista cultural “Hora de España” que pretendió, en plena guerra civil, seguir fomentando la creatividad y el ensayismo a pesar del conflicto bélico. También fue uno de los participantes de aquellas célebres Misiones Pedagógicas que promovió la Segunda República y que le permitió contactar con la auténtica realidad de España más allá de la vida de las grandes urbes y establecer lazos fraternales con un sinnúmero de escritores.

    En 1939, como tantos otros, Sánchez Barbudo tuvo que exiliarse en Francia, donde permaneció en un campo de concentración hasta que pudo viajar a México. De allí se trasladaría a los Estados Unidos, donde ejercería como profesor universitario hasta su muerte. Sin embargo, nunca abandonó una fértil tarea investigadora que no obtuvo el eco necesario ni siquiera cuando España se transformó en un país democrático. 

    Además, en apartado que la revista dedica a publicar narraciones inéditas, la nómina de autores no puede ser más seductora y potente. Sin duda, garantiza a los lectores que disfrutarán con la calidad literaria que brindan textos elaborados por autores de culto como  como el escritor francés Pascal Quignard (“No hay lugar para la muerte”). Respecto a  las letras españolas, sobresale la presencia con material original de escritores de mérito indiscutible como Eloy Tizón, Carlos Castán y Eduardo Lago. Junto a ellos, TURIA apuesta también por dar a conocer a autores emergentes ya avalados por la crítica como Rebeca García Nieto, Alberto Otto, Emilio Gavilanes y Cristina Armunia Berges.  

    A subrayar también la nutrida y relevante lista integrada por los veintiséis poetas que colaboran en esta entrega de TURIA con textos inéditos. Una diversidad que acredita el permanente mestizaje generacional y estético que practica la revista. Gracias a ese trabajo cultural  abierto,  plural  e  integrador,  es  posible leer versos originales de poetas como Clara Janés, académica de la RAE; Eloy Sánchez Rosillo, Rosana Acquaroni, Antonio Lucas, Javier Lostalé, Selena Millares, Carlos Pardo, Ana Rossetti, Manuel Neila, Alberto Santamaría, Angélica Morales, Ana Muñoz, Francisco López Serrano, María Martín Hernández, o Adolfo Burriel, entre otros.   

    En las páginas que TURIA dedica al ensayo, el gestor cultural Juan J. Vázquez  nos habla, a través de un excelente artículo inédito titulado “El círculo de Bloomsbury: afinidad intelectual y responsabilidad moral”, acerca de una cuestión de notable interés en este convulso siglo XXI: la necesidad de seguir el ejemplo de la escritora Virginia Woolf y de cuantos integraron el llamado Círculo de Bloomsbury. Es decir, la importancia de que los protagonistas más relevantes de la cultura asuman, desde la responsabilidad moral y la independencia intelectual, posiciones favorables a la causa de la libertad y el progreso, al pensamiento libre. Si ellos tomaron posición ante los terribles acontecimientos que atravesaron el siglo XX, los postulados y el comportamiento de los miembros del citado grupo de personalidades bien pueden servirnos de modelo para afrontar “un presente abrumado por los presagios de nuevas tormentas” sociales y políticas. 

INGEBORG BACHMANN: “EXISTO CUANDO ESCRIBO”

    Isabel Hernández, autora del clarificador artículo introductorio que abre el monográfico que TURIA dedica a la escritora austríaca, acierta cuando afirma: “en una época en la que la muerte y la violencia entre las personas aún deben contarse como parte de la experiencia cotidiana, el juicio crítico de Bachmann resulta, si cabe, aún más explosivo y actual”.

    Hoy más que nunca resulta recomendable leer a Ingeborg Bachmann porque “el hecho de que la guerra entre sexos y razas no se limitara a la guerra abiertamente declarada, sino que conservara su brutal poder explosivo precisamente en la coexistencia supuestamente pacífica, es algo que Bachmann reveló con un poder visual opresivo, que solo fue capaz de construir gracias a un nuevo lenguaje, cuya base, tras largos años de búsqueda, halló a lo largo de la experiencia de la propia vida, en todo aquello que vivió, sufrió, esperó, deseó y perdió en su existencia”. 

    En su discurso con motivo de la concesión en 1972 del premio Anton Wilidgans en 1972, uno de los galardones literarios más acreditados de Austria y que TURIA publica por primera vez en español, encontraremos el mejor autorretrato posible de Bachmann: “solo existo cuando escribo, no soy nada cuando no escribo, soy una completa extraña para mí misma, me siento fuera de mí cuando no escribo. Pero cuando escribo, ustedes no me ven, nadie me ve. Pueden ver a un director de orquesta dirigiendo, a un cantante cantando, a un actor actuando, pero nadie puede ver lo que es escribir. Es una forma extraña y peculiar de existir, antisocial, solitaria,  condenada,  hay  algo condenado en ello, y solo lo publicado, los libros, se vuelven sociales, asociables, encuentran el camino hacia un tú, con  la  realidad  desesperadamente buscada y a veces ganada. Todo lo que no me parece indigno de ser expresado con el pensamiento se incorpora al trabajo”. En definitiva que, para Bachmann, la escritura “es una compulsión, una obsesión, una condenación, un castigo”.

DEFENSORA DE UN MAYOR PROTAGONISMO DE LA MUJER EN LA SOCIEDAD

    Especialmente valiosa y contundente es la opinión sobre Bachmann que expresa Elfriede Jelinek en TURIA. Según la prestigiosa escritora austríaca, Premio Nobel de Literatura en 2004, “Ingeborg Bachmann es la primera mujer de la literatura de posguerra en el ámbito germanohablante que, con medios radicalmente poéticos, describió las secuelas de la guerra, de las torturas, de la exterminación en la sociedad y en las relaciones entre hombres y mujeres”. 

    Bajo el expresivo título de “La guerra con otros medios”, Jelinek destaca como principal mérito de Bachmann que “dedicó toda su obra a anotar meticulosamente la desaparición de la identidad femenina en la relación con el hombre”. De ahí que Bachmann defendiera un mayor protagonismo de  la  mujer  en  la  sociedad contemporánea. Buena prueba de ello  sería su tesis  de  que  “el  matrimonio  es una institución imposible. Es imposible para una mujer que trabaja y que piensa, y tiene sus propios deseos”. 

    Feminista ejerciente y curtida en no pocas polémicas con los sectores más reaccionarios de la sociedad austríaca, Jelinek elogia la labor de Ingeborg Bachman como pionera de una postura combativa, desde la poesía y la narrativa, frente a aquellos que ayer y hoy quieren reducir a las mujeres a meros objetos, a una función meramente paridora y cuidadora. 

    Además de los autores ya citados, en el monográfico que rinde homenaje a Ingeborg Bachmann participan destacados especialistas en la literatura europea contemporánea. Entre ellos, sobresale la contribución de la escritora y crítico literaria Mercedes Monmany. Su análisis lo dedica a indagar y poner en valor la extraordinaria amistad que mantuvo Bachmann con la autora italo-suiza Fleur Jaeggy. Y es que ambas compartían un modo de estar y vivir la literatura prácticamente igual, paralelo y único. No se parecían a nadie más de su tiempo pero, las dos, “bebían de similares obsesiones y de tenaces búsquedas en torno a una determinada pureza estilística, a la vez que compartían una sobrecogedora devastación del lenguaje en narraciones desnudas, abismales, enunciadoras todas ellas de verdades crueles, perturbadoras, a mitad metafísicas y a mitad de un realismo atroz y espeluznante” .

    Otra de las presencias destacables en este sumario de TURIA es la Sabine Gruber, una de las mejores autoras actuales de lengua alemana. Entrevistada por Michael Hansel, aporta su opinión  sobre  Ingeborg  Bachmann  y la influencia que ha ejercido la escritora austriaca en su propia obra. En ese sentido, nos dirá que, “al igual que yo, creció en una región fronteriza y también vivió mucho tiempo en Italia. Eso cambia la visión que uno tiene de su país de origen”.

    Margarita Blanco Hólscher, una de las especialistas en Bachmann que participa en el conversatorio que presentó TURIA, nos habla en su artículo de un cambio fundamental en la autora austríaca: la transición del verso a la prosa. Y es que en sus relatos emergerá “una nueva mirada sobre las relaciones entre los sexos, un nuevo reconocimiento de su diferencia, como si la autora no quisiera dejar que las novelas que representan las amargas experiencias de muchas mujeres en una cultura predominantemente masculina fueran su última palabra”. 

    Junto  a  los  ya  textos  ya  mencionados,  conviene  subrayar  la  publicación  de  poemas originales  vinculados  al  universo temático de Bachmann y que han sido escritos por dos poetas españoles, Amalia Iglesias y Juan F. Rivero y de la alemana-suiza Nora Gomringer. Otros artículos que completan la aproximación de TURIA a Ingeborg Bachmann y su obra son los de Arturo Larcati (“La primera Italia. Ingeborg Bachmann y la isla de Isquia”), Brigitte E. Jirku (“Dolor y vida itinerante: los apuntes autobiográficos de Ingeborg Bachmann”), Hans Höller (“Escribir contra la guerra”), Irene Fussl-Pidner (“Entonces me sobrevino la vida: la lírica de Ingeborg Bachmann”), José Luis Gómez Toré (“Magia y desencanto: una lectura de Ingeborg Bachmann”), Cecilia Dreymüller (“Presos del orden social: sobre la ignorada obra dramática de Ingeborg Bachmann”), Barbara Wiedemann “Una verdad con la que nadie sueña, que nadie quiere: Ingeborg Bachmann y Max Frisch en un diálogo literario”), Adan Kovacsics (“Consideraciones sobre ‘El caso Franza’”), Fernando J. Palacios León (“Malina, animal, Milena”), Klaus Amann (“La muerte de la ‘poetessa’ Ingeborg Bachmann”), Heinz Bachmann (“Ingeborg Bachmann, mi hermana”) y cierra el monográfico una completa biocronología de Bachmann a cargo de Isabel Hernández.  

 CONVERSACIONES EXCLUSIVAS CON LA NEUROCIENTÍFICA 

NAZARETH CASTELLANOS Y LA POETA YOLANDA CASTAÑO

    Los lectores del nuevo número de la revista TURIA, que se distribuye este mes de junio, podrán disfrutar de dos entrevistas a fondo y en exclusiva con dos protagonistas de perfiles muy diferentes pero que comparten una intensa trayectoria que acredita la pasión con que ejercen sus respectivas inquietudes: la investigación y divulgación científica en el caso de Nazareth Castellanos y la creatividad literaria en el de Yolanda Castaño

    A ese dato se añadiría, sin duda, otro ingrediente fundamental: ambas han hecho del cultivo de sus intereses intelectuales el motor que ha guiado también sus vidas. Por otra parte, y si tenemos en cuenta la proyección y el reconocimiento que sus respectivas obras y personalidades han obtenido a nivel nacional e internacional, resulta acertado afirmar que son dos nombres propios de indiscutible relevancia para la cultura en español. 

    Buena prueba de ello es el gran impacto que han obtenido entre los lectores y en los medios de comunicación sus últimos libros publicados. Así, Nazareth Castellanos es la autora de “El puente donde habitan las mariposas. Biosofía de la respiración”. Editado por Siruela en 2025, ha conseguido unas ventas de más de 120.000 ejemplares que le han posicionado como una de las obras de no ficción más vendidas en España. Su mérito, como ha valorado la crítica, es que ha logrado decodificar las claves científicas de la neurociencia actual para acercarla al ciudadano de a pie. Y lo ha hecho, según Pablo d’Ors, “con una prosa impecable que muestra con elegancia cómo ciencia y humanidades pueden volver a darse la mano”. 

    Por  lo  que se refiere a Yolanda Castaño, la entrevista que publica TURIA  tiene como  eje central su libro, editado por Páginas de Espuma el pasado otoño, “Economía y poesía: rimas internas”. Es una obra ensayística de indudable impacto, por su lucidez argumental y  porque  en  sus páginas se reflexiona con criterio sobre la creación artística/cultural y su remuneración. Además, su autora sabe muy bien de lo que habla por cuanto es una poeta de reconocido prestigio y contrastada trayectoria, que tiene en su haber galardones como el Premio Nacional de Poesía. Por todo ello, Yolanda Castaño nos brinda un testimonio muy valioso y con el que es difícil no sentirse cómplice. Son páginas que retratan de manera veraz lo complejo que es vivir de cualquier oficio creativo o cultural. Y, también, es un ensayo valiente que denuncia como un argumento dañino y falso el de quienes  insisten en mistificar el oficio poético y no lo consideran un trabajo profesional que debe ser necesariamente retribuido. 

LA OBRA ENSAYÍSTICA DE RAMÓN J. SENDER, UN TESORO A REDESCUBRIR 

    El nuevo número de TURIA ofrece a los lectores, entre sus principales contenidos con protagonistas aragoneses, un interesante artículo elaborado por Andreu Navarra en el que se reivindica la valía e importancia de la obra ensayística del gran escritor altoaragonés Ramón J. Sender. Es un texto oportuno y valioso, máxime porque este 2026 se celebra el 125 aniversario de su nacimiento. Según afirma Andreu Navarra en la revista, “Sender escribió numerosos ensayos de enorme calidad, y el interés intrínseco de esos textos no debería permitir que quedaran infravalorados”.

    Para Navarra, notable estudioso e investigador de nuestra literatura del siglo XX, Sender es un buen seguidor del más célebre e influyente ensayista del que ha tenido el pensamiento occidental: Montaigne. Con él, nos dirá Navarra en TURIA, compartió dos rasgos esenciales: “una conciencia especial de las dimensiones y los tonos propios del ensayo, así como un escepticismo moderado e individualista que le permitió tomar distancia respecto a todas las ideologías  que  defendió  o  le  interesaron.  En  ‘Toque de queda’,  su  suma  de  aforismos filosóficos, afirmaba: “Pertenezco a un partido que tiene un solo militante: Yo. Así y todo discrepo y lo traiciono muchas veces cada día”. Esa independencia personal, única fuente posible de coherencia y sinceridad, ya la había proclamado en un artículo publicado en La Libertad el 4 de abril de 1933: He podido vivir siempre de mi trabajo; no he necesitado empeñar mi independencia; en ninguna situación política he pedido a ningún amigo nada ni he aceptado sugestiones ni ofrecimientos. Ya sé que eso es un lujo. Puedo opinar libremente sobre lo humano y lo divino. Tengo treinta años, unos dos mil libros en mi biblioteca –adquiridos de uno en uno-, una máquina de escribir portátil, dos trajes usados, en cuyos bolsillos puede que haya veinte o treinta duros. Y eso es todo”. 

    También figuran en el sumario las secciones habituales de “La Isla” (siempre ilustrada por  Isidro Ferrer), “Cuadernos turolenses” y “La Torre de Babel”, una extensa y rigurosa sección de crítica de libros de ficción, de no ficción y de poesía, tanto de autores españoles como de otros idiomas traducidos al español, que ha convertido a TURIA en una de las revistas culturales que más y mejor practican la crítica literaria entre las publicaciones periódicas y suplementos periodísticos de España.

    TURIA es una revista que tiene una edición en papel de periodicidad cuatrimestral y otra digital (web y Facebook) de difusión diaria. Fue fundada en Teruel en 1983 por el escritor y periodista Raúl Carlos Maícas, que continúa dirigiéndola tras más de cuatro décadas de trayectoria. Su difusión es nacional e internacional por suscripción y está considerada como una de las publicaciones periódicas de referencia en el ámbito cultural español. Ha publicado 48.000 páginas con textos, siempre inéditos, elaborados por más de 1.500 autores de diversas procedencias estéticas, generacionales, políticas y geográficas.  

    Entre los reconocimientos obtenidos por TURIA, destacan el Premio Nacional al Fomento de la Lectura y  el Premio Aragón, máxima distinción institucional de su Comunidad Autónoma. También su legado forma parte de la Caja de las Letras del Instituto Cervantes y, en 2025, la Asociación Colegial de Escritores de España le concedió el Premio ACE–Ángel María de Lera al Fomento de la Labor del Escritor y de la Lectura.  

    TURIA está editada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel, y cuenta con el apoyo de la Caja Rural de Teruel, del Ayuntamiento de Teruel y el Gobierno de Aragón. Este número  sobre  Ingeborg Bachmann ha sido posible gracias a la financiación del Fondo Cultural de Austria, el Gobierno regional de Carintia y la Asociación Madrileña de Germanistas.  



viernes, 5 de junio de 2026

"NEGREROS". La historia de los españoles que hicieron fortuna con la trata de esclavos


            L.M.A.

        05.06.2026.- Madrid.- "Negreros". La historia de los españoles que hicieron fortuna con la trata de esclavos" es el título del libro de Salvador García Castañeda, publicado por la El Desvelo Ediciones.

    Sinopsis.- La historia oficial suele escribirse con el barniz del éxito y la filantropía, ocultando los cimientos sobre los que se levantaron las grandes fortunas del siglo XIX. Salvador García Castañeda retira ese velo en este estudio sobre la implicación de los montañeses en la trata de negros en Cuba. Mientras el puerto de Santander florecía con la exportación de harinas, sus bodegas también albergaban los intereses de una red comercial dedicada al tráfico de seres humanos. Este ensayo rastrea las trayectorias de apellidos ilustres que, partiendo de la humildad rural, alcanzaron la cima social mediante un negocio que la moral de la época ya empezaba a reprobar. El autor analiza cómo figuras como Antonio López o Juan Manuel Manzanedo tejieron alianzas con el poder político y la Corona para perpetuar un sistema de explotación humana en las Antillas. A través de una investigación que cruza datos notariales y crónicas de la época, la obra expone la contradicción de una burguesía que financiaba iglesias y escuelas en sus pueblos de origen con los beneficios obtenidos en los ingenios azucareros cubanos. La narrativa desciende de las grandes cifras macroeconómicas a los nombres propios de capitanes y armadores que desafiaron los tratados internacionales. Este texto constituye una aportación necesaria para comprender la formación del capital en la España moderna. García Castañeda evita el juicio fácil para centrarse en la exposición de una realidad histórica incómoda. El lector encontrará una disección de las estructuras coloniales que permitieron el ascenso de una nueva aristocracia del dinero, cuya influencia política moldeó el destino de España durante décadas.

    Salvador García Castañeda (Santander, 1932) es un catedrático emérito de la Universidad de Ohio y una autoridad en la cultura española del siglo XIX. Formado en la Universidad de Salamanca y doctorado en Berkeley, ha dedicado su carrera a desentrañar las complejidades del costumbrismo y las relaciones transatlánticas. Entre su producción académica destacan estudios sobre la obra de José María de Pereda y ediciones de clásicos como Escenas montañesas. Su labor investigadora ha sido reconocida con su nombramiento como académico correspondiente de la Real Academia Española y de la Real Academia de la Historia. Con un estilo riguroso y una capacidad analítica, García Castañeda explora en sus textos la identidad cántabra y su proyección en América. Actualmente reside en Estados Unidos, donde continúa contribuyendo al hispanismo internacional mediante ensayos que combinan la precisión histórica con una narrativa ensayística de alta calidad intelectual.




domingo, 29 de marzo de 2026

LUIS ANTEQUERA: "FERNANDO EL CATÓLICO EN LA CONQUISTA DE AMÉRICA". Conferencia en la Tertulia Ilustrada

Luis Antequera recibe el Diploma de Excelencia de la Tertulia Ilustrada
Asistentes a la Tertulia Ilustrada

    Julia Sáez-Angulo
    Fotos: Zapisek, Lassaletta, García de León, JSA...

29/3/26.- Madrid.- El periodista y divulgador de la Historia, Luis Antequera, ha impartido una conferencia sobre el rey “Fernando el Católico (1452-1516) y la conquista de América”. El acto ha tenido lugar en la Tertulia Ilustrada de Madrid, presidida por Adriana Zapisek y dirigida por Julia Sáez-Angulo.

El conferenciante calificó de estadista y humanista al rey de Aragón, Fernando II, que casó con Isabel I de Castilla, a la que convirtió en reina de Aragón, según las Actas de Calatayud de 1481, con iguales preceptos que antes le concediera la propia reina Isabel. Fernando casó después con Germana de Foix, cuando falleció la reina Isabel.

Fernando el Católico, II de Aragón, sobrevivió doce años a la reina Isabel I (1451-1504) como regente, por disposición de la misma, dada la precaria salud mental de su hija Doña Juana, hasta que Felipe el Hermoso (1478-1506), esposo de Juana reclamó el reino, en el que duró apenas unos meses por su fallecimiento.


Fernando el Católico sirvió de modelo al escritor Maquiavelo, para su célebre libro “El Príncipe”, calificado como el mejor tratado político.

Al morir Isabel I, moral descubridora de América, solo se había ocupado la isla La Española, que comparten hoy dos países, la República Dominicana y Haití. Y a partir de ahí comenzarían las distintas expansiones en el interior. 

Reinando conjuntamente con Isabel, Fernando había conquistado la isla de Gran Canaria  en 1483, Granada en 1492 y Melilla en 1497, y se produce la llegada a América (1492) en dos carabelas propiedad de los Hermanos Pinzón y la tercera, la Sancta María,  de Juan de la Cosa, a lo que unir la financiación que provee Luis de Santangel, escribano de ración de Fernando el Católico, suerte de ministro de Hacienda del reino de Aragón.

    Fallecida ya Isabel, Fernando aún incorpora Tenerife en 1498, y el Reino de Navarra en 1513, con lo que se puede decir que la unidad española según la contemplamos hoy queda consumada.

Fernando, por su herencia aragonesa, une a sus reinos el Rosellón, la isla de Cerdeña y Nápoles, y por conquistas, todas ellas posteriores a la muerte de Isabel, Alcazarquivir, Vélez de la Gomera, Orán, Bujía, Trípoli… Era una política de defensa más que de expansión de la Reconquista. El mercado de esclavos blancos europeos por los piratas berberiscos era una constante, de la misma manera que lo fue después por Inglaterra (doce millones); Portugal (cinco millones) y España (un millón) 

La Evangelización y las Leyes de Burgos que Fernando aprueba en 1512 prohibirán la esclavitud, si bien previamente, la Reina Isabel ya había hecho numerosas declaraciones contra ella e, incluso, hizo rembarcar hacia América muchos de los indígenas que Colón había traído de América y vendió en Sevilla.. Fue un paso gigantesco, con jueces, supervisores y defensores de los indios. En los territorios del Nuevo Mundo, se estimulaba a promover matrimonios mixtos.

El conferenciante Antequera subrayó la importancia del segundo viaje de Colón (1493), ya con semillas, cerdos, caballos y sacerdotes para la Evangelización. Todavía no iban mujeres, que lo harán en el tercer viaje. 

Fernando II fue el primero en conocer la llegada de Colón, porque así se lo comunicó el rey de Portugal Juan II, conocedor de la misma. La Carta se encuentra en el Archivo de la Nobleza de Toledo.

Con Fernando se retoma el verdadero objetivo del viaje de Colón: llegar a las Indias o costas orientales de Asia, y restaurar la Ruta de la Seda, con todos los importantes productos que ésta proveía: porcelanas, sedas, especias, tecnología… de ahí, las Juntas de Toro con diversos marinos.

Con Fernando se explora Puerto Rico, Jamaica, hoy de raza totalmente negra debido a la esclavitud africana de Inglaterra, que arrebata la isla a España en 1655. En 1509, también con Fernando en el trono, los españoles llegan a la península del Yucatán, donde se puede decir que se descubre México. En 1513 (el mismo año de la incorporación de Navarra a Castilla para completar la unidad de España), se llega a la isla de Cuba, donde se crean tres ciudades, y Juan Ponce de León llega a la Florida, en las fechas de la Pascua Florida, de ahí el nombre del territorio. También, en 1513, llega el ansiado descubrimiento del otro mar, el Pacífico: En 1514 se llega al río de la Plata, que Díaz de Solís creerá otro mar, dadas las formidables dimensiones del río (hasta 240 kilómetros de anchura en su desembocadura).

Antequera subrayó la nomenclatura española de los nuevos territorios, frente a la anglosajona, al poner de relieve la importancia de la Evangelización, con nombres de fechas sagradas como Florida o santos como San Diego, San Francisco, Santiago, Los Ángeles…

Todas estas llegadas de españoles acaban con los canibalismos y antropofagias, no solo de los aztecas, sino también de los tlaxcaltecas (aliados de los españoles en México), que a su vez pretendían comer a los aztecas como revancha, tras la conquista de Tenochtitlán.

El canibalismo se dio sobre todo en México y en Argentina.

Y muy dignas de destacar, las Ordenanzas de 1512 del rey Fernando, un verdadero compendio de esos Derechos Humanos formulados más adelante por las Naciones Unidas.

El coloquio fue muy animado y Antequera señaló que el rey Felipe VI en sus recientes declaraciones en México, no fueron dichas, quizás, en el momento más oportuno, pero dejó claro que el rey no pidió perdón alguno, porque no había motivo para ello (aztecas y tlaxcaltecas, quizás, sí lo tengan que pedir entre ellos).


Luis Antequera, periodista
Luis Antequera, conferenciante



Maribel, peruana, preparada para sacar la foto del grupo de asistentes