miércoles, 10 de junio de 2026

"RELACIONES DE FELIPE II Y DE TOMÁS LÓPEZ" A LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA, TRANSCRITAS POR EL INVESTIGADOR JAVIER CAMPOS Y EDITADAS POR LA DIPUTACIÓN DE CIUDAD REAL



        L.M.A.

    11/6/26.- Madrid.- Las Relaciones Geográficas fue un modelo español, creado en el siglo XVI, diseñado originariamente para conocer un territorio y sus gentes. El motivo inicial fue pensado para el territorio americano como material de campo para que las autoridades españolas tuvieran una idea de cómo eran aquellas tierra.- Madrids descubiertas, y nunca mejor llamadas Nuevo Mundo, porque realmente era otra cosa diferente a lo que se conocía en España y en Europa; por eso los primeros cronistas siempre tratan de explicar lo que cuentan buscando el parecido con a las que aquí teníamos. Así surgen las Relaciones de Indias.

    Siguiendo esa idea, se pasa el modelo a la Corona de Castilla y aparecen las Relaciones Topográficas siendo Felipe II el que ordena que se realicen. Fundamentalmente se hacían esas “relaciones” para saber cómo era el lugar, pasado y presente, del territorio donde se pensaba aplicar, pero también era recoger información real como base para escribir la historia. 

    Para ello se preparaba un conjunto de preguntas -cerca de sesenta-, que se imprimían y se enviaba a las autoridades de los pueblos junto a una carta donde se pedía que se respondiese al cuestionario. Por supuesto se escogían temas fundamentales de los pueblos: clima, situación geográfica, montes y ríos, producciones, número de habitantes, bosques y minas, pesca y caza, flora y fauna, los caminos, las iglesias y ermitas, las tradiciones y cosas más importantes que hallan sucedido, los hombres conocidos y monumentos que se conservan, etc. Los textos originales fueron llegando a la Biblioteca Real del Monasterio del Escorial donde se conservan en 8 grandes vols.

    En el siglo XVIII se repitieron este tipo de relaciones; la obra monumental y más conocida fue el Catastro de Ensenada, pero también en esos años surgió la idea de plasmar visualmente la imagen de los territorios como ya se había hecho con la llegada de la Edad Moderna dando origen a una gran difusión de la cartografía, basada en datos científicos de la época. Y ahí surge la figura de Tomás López de Vargas Machuca, que, formado en París, implantó el sistema de elaboración de mapas generales de provincias y territorios, así como de América. Para ello contó con el respaldo de ser “Geógrafo de los Dominicos de Su Majestad”.

 Sirviéndose de los anteriores cuestionarios, más reducido de preguntas, pero donde se incluyó temas que habían surgido con la Ilustración, como el tipo de gobierno municipal y eclesiástico, las manufacturas que se producen, las ferias y mercados que tienen, las fábricas, las enfermedades que padecen y cómo se curan, el número de vecinos, los nacimientos y las muertes, si hay enseñanza pública y calidad, los hospitales, los conventos, si hay castillos y monumentos antiguos, inscripciones, etc.

    En el caso de Ciudad Real contó con la ayuda del cardenal Lorenzana, titular del inmenso territorio de la archidiócesis de Toledo, a la que pertenecía fue provincia de La Mancha, que apoyó su proyecto, y luego el geógrafo colaboró haciendo el mapa del arzobispado. Se dirigió a los párrocos de los pueblos para que hiciesen de redactores del cuestionario.     Así surgieron estas relaciones, cuyos originales de la hoy provincia de Ciudad Real se conservan en la Biblioteca Nacional.

    Javier Campos, conocedor de estos manuscritos, con enorme paciencia y años de trabajo, ha hecho la transcripción, que luego la Diputación de Ciudad Real ha editado en diferentes momentos para dar a conocer cómo veían las gentes de aquellos pueblos, sus villas y aldeas, y que ahora ejemplares de esas obras han pasado a formar parte del fondo de la Biblioteca de Alejandría, lugar con tanta resonancia para el mundo de la cultura.

     "La provincia de Ciudad Real, como tierra de D. Quijote, ha quedado incorporada a la Biblioteca de Alejandría por la entrega de los ejemplares de las Relaciones de Felipe II y las de Tomás López", declara Javier Campos.

    "La subdirectora nos dijo que la Biblioteca desapareció, pero allí queda el cielo, la tierra y el mar próximo, donde quedan muchos vestigios, además de las las descripciones de las crónicas".

    BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

    La Biblioteca de Alejandría fue el centro de investigación y difusión del conocimiento más grande del mundo antiguo. Fundada en Egipto por la dinastía ptolemaica en el siglo III a.C., su objetivo era recopilar todas las obras del saber humano. 

    Vinculada al Museo de Alejandría, era una institución donde grandes eruditos, científicos y filósofos (como Arquímedes, Euclides y Eratóstenes) vivían y trabajaban. 

    Llegó a albergar entre 400,000 y 500,000 rollos de papiro. Los gobernantes buscaban todo texto existente, llegando a requisar libros de los barcos para copiarlos y devolverlos. 

    No fue destruida en un solo evento, sino que su declive se dio a lo largo de varios siglos. Sufrió incendios accidentales (como el de Julio César en el 48 a.C.) y saqueos durante conflictos políticos y religiosos, desapareciendo finalmente entre los siglos III y VII d.C.

   


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