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lunes, 26 de abril de 2021

Blanca Muñoz ingresa en Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Ha tenido lugar el acto de ingreso como académica de número por la Sección de Escultura de Blanca Muñoz, quien leyó su discurso de ingreso "El lado invisible de la luz".

La contestación fue pronunciada por el escultor Juan Bordes.

Blanca Muñoz, artista visual. Académica (Foto El Diario)


 L.M.A.

    27.04.2021.- Madrid.- Elegida académica de número por la Sección de Escultura, Blanca Muñoz ha leído su discurso de ingreso en la Academia titulado El lado invisible de la luz. La contestación ha sido pronunciada por el escultor Juan Bordes. Su candidatura fue propuesta en noviembre de 2019 por el añorado profesor Antonio Bonet, la pintora Carmen Laffón y el propio Juan Bordes.


Blanca Muñoz trazó en su discurso un sugerente itinerario biográfico a partir de los hitos por los que ha discurrido su trayectoria profesional y las respuestas dadas a los estímulos que han ido construyendo su proceso de creación. Dicho de otro modo, relató su evolución a través de un viaje intelectual por distintas experiencias y escenarios. Fruto de esa suma de vivencias personales, su obra se articula en torno a parámetros de identidad bien definidos, como el interés por los objetos astronómicos y los cuerpos celestes, la pulsión a la ingravidez, la apariencia de fragilidad, el sometimiento del rigor interpretativo a la poética de las formas, la predilección por el proceso físico y por el comportamiento de la materia frente al concepto prestablecido y, especialmente, la conciencia de la capacidad estructural de la luz.


La abstraída contemplación del cielo en las noches de su infancia iba a ser revelada con el tiempo como una señal premonitoria de un propósito no casual. Luego esa observación se hizo más reflexiva, dio un sentido a la búsqueda de significados, hasta el punto de que la astronomía la hizo comprender la insignificancia y precariedad del ser humano en relación con la inescrutable magnitud del cosmos. “Me dediqué a construir esculturas orientadas a distintos puntos de la bóveda celeste. Eran estructuras por donde penetraba puntualmente la luz del sol durante su recorrido aparente por el hemisferio norte. Otras apuntaban a distintas alturas sobre el horizonte para así jugar con sus proyectadas sombras deslizantes”.


Un hecho singular en el desarrollo escultórico de Blanca Muñoz es que, en casi todas las fases de su trayectoria artística, muchas de las soluciones le llegaron experimentando con las posibilidades del arte gráfico expandido. Fue, por ejemplo, cuestionándose la multiplicidad o la bidimensionalidad de la estampa, dos de las cualidades más genuinas del medio, cómo se planteó incorporar finas varillas para dotar de relieve al soporte de papel, trasgrediendo, en definitiva, mediante recursos gráficos el dominio de la escultura y diluyendo los límites entre ambos géneros. Varillas arqueadas, por cierto, que evocaban el movimiento orbital y que pondrían de manifiesto la complicidad de sus planteamientos estéticos con la línea curva y con la superficie ondulada. Entrelazamientos de un enjambre de curvas que también, por cierto, reclamaban un efecto de ingrávida tensión espacial y de permeabilidad lumínica. Siempre la luz. No es accidental la elección del título de su discurso, porque la materia oscura modela el objeto que se percibe, “las formas visibles en el espacio se organizan por otras formas invisibles”.


Blanca Muñoz reconoce que las cualidades del acero inoxidable la fascinan y que éste se ha convertido en su material de trabajo por antonomasia. Y es así por su capacidad reflexiva, por su condición de portador y proyector de luz. “Ese afán por atrapar la luz, por materializarla, por construirla, me llevó a utilizar todo tipo de metales que previamente pulía o matizaba potenciando así su brillo y luminosidad. La exigencia material en lograr mejor calidad fue acercándome indefectiblemente hasta dar con el acero inoxidable. El acero absorbe cuanto le rodea y se impregna de la atmósfera dominante adaptándose por consiguiente a su entorno de manera casi natural, se apropia del lugar y potencia además toda su luminosidad”.


Juan Bordes, en su contestación y desde su horizonte de escultor, confesó reconocerse en el mismo ideario artístico de Blanca Muñoz, aunque desarrollado de otra manera. A partir de esas aproximaciones auguró, para terminar, que “también tendremos en el seno de la Academia otros debates enriquecedores de desacuerdos, pues nada envejece más que las certezas, y yo prefiero la inestabilidad de las dudas”.

Datos Biográficos

Blanca Muñoz (Madrid, 1963) se licenció en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. En 1989 continuó su formación en la Calcografia Nazionale del Istituto Centrale per la Grafica de Roma, con beca del Gobierno italiano. Prolongó su estancia en Italia becada durante dos años por la Academia Española de Historia, Arqueología y Bellas Artes. De esa época datan sus primeras propuestas a partir de grabados en chapa, atraída por las posibilidades poéticas del espacio y la luz, en las que exploraba las relaciones sintácticas entre la escultura y el arte gráfico.


Establecida durante dos años en México, continuó expandiendo los límites de la estampa. Su cada vez más sólida trayectoria en el campo del arte gráfico durante la década de 1990, condujo al reconocimiento de su obra en los principales certámenes y premios de grabado en España: “José de Ribera” (Valencia, 1991), “Carmen Arozena” (Madrid y La Palma, 1992), “Luis Caruncho” (Premios del Museo del Grabado Español Contemporáneo, Marbella, 1994), “Máximo Ramos” (El Ferrol, 1995), hasta alcanzar en 1999 el Premio Nacional de Grabado, otorgado por la Calcografía Nacional, y en 2002 el Premio Villa de Madrid “Lucio Muñoz”.


Un hito en su producción escultórica lo marcó la exposición de esculturas al aire libre en la Fundación Olivar de Castillejo (Madrid) que le permitiría estudiar las trasformaciones espaciales de las formas físicas en su relación con la luz natural. A partir de ese momento alternó exposiciones de arte gráfico y escultura, entre ellas, Art Cologne (Baukunst Gallerie, 2001), El universo transparente (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2004), Noche y día (Galería Marlborough, 2004) y también en esta galería, Rompecabezas (2008), Tornasol (2015) y Recapitulación (2016), o Circunnavegación 1990-2013 (sala Alcalá 31, Comunidad de Madrid, 2013). Desde 1997 ha participado en todas las ediciones de ARCO.


La exploración de los volúmenes tuvo continuidad en el diseño de joyas, aplicando sus conceptos escultóricos con reducción en la escala y adaptándolos a las formas corporales. En 2010 expuso sus diseños de joyería en Grassy (Madrid).


Especial significación merecen sus intervenciones en espacios públicos, donde el equilibrio entre los materiales empleados y un preciso valor cromático consiguen una perfecta adaptación de las esculturas tanto al entorno urbano como paisajístico: Leónidas (estación Príncipe Pío, Madrid, 2004), Perseida II (Parque de la Curva, Elorrieta, Bilbao, 2005), Eclíptica (Palacio de Congresos, Badajoz, 2006), Panta rei (Plaza del Siglo, Málaga, 2008), Géminis (Torre Cepsa de Norman Foster, Madrid, 2009), Talismán (Fundación Juan March, Madrid, 2016), Altiva (Fundación Masaveu, Madrid, 2019)…


La luz transfiere a las esculturas de Blanca Muñoz una genuina sensación de ligereza. Sus volúmenes flotan en el espacio, manteniendo el sentido poético de la escala frente a la realidad objetiva del tamaño, ya se trate de esculturas, de joyas o de estampas en tres dimensiones.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Blanca Muñoz, nombrada académica de Bellas Artes.


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L.M.A.

            28/11/19.- Madrid.- La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha elegido a la artista como académica de número por la sección de Escultura. Propusieron su candidatura el profesor Antonio Bonet Correa, el escultor Juan Bordes Caballero y la pintora Carmen Laffón.
 
El trabajo de Blanca Muñoz se caracteriza por el equilibrio de volúmenes y los juegos de luces sobre el metal, su lenguaje se mantiene sólido e inconfundible ya sea trabajando a escala monumental o en piezas de joyería. En palabras de Carmen Laffón: “La precisión y el acierto en los materiales empleados, la elegante aplicación de esas varillas que generan una lectura del trazado y el dibujo, las perforaciones y cortes que introduce en las planchas de acero o el color sabiamente añadido que enriquece el conjunto de la escultura y acaba por adquirir un valor poético, son muestra de las posibilidades de los hallazgos que Blanca Muñoz ha encontrado y desarrollado en su trayectoria artística”.
 
La escultora ha expuesto a lo largo de los últimos veinticinco años en lugares como el Reina Sofía o el Museo del Prado además de sus individuales en Colonia, Nueva York o París.
 
Tras dos años becada en Roma, la inclinación por la cosmología se fragua a partir de su beca en México (1992 y 1993). Con motivo de la exposición El universo transparente (MNCARS, 2004) Guillermo Solana escribía: “sus primeras esculturas astronómicas de 1993 llevaban títulos referidos a la orientación hacia el sol, hacia la estrella polar u otros puntos del cielo; no representaban tanto fenómenos astronómicos como su proyección sobre la superficie terrestre”. Fue la primera vez que trabajó sobre las sombras proyectadas.
 
A partir de 2003 comienza su interés por el uso de la chapa azul. Fue en Blue Dance (2009), en Marlborough Nueva York, donde comenzó a tener protagonismo en sus piezas, donde la investigación de dimensiones, torsiones, luz y color continuaba un escalón más. Siguieron varias exposiciones como Cueva de estrellas (2010) en la Sala La Gallera, Valencia, Circunnavegación (2013) en la Sala Alcalá 31, Tornasol (2015) y Vaivén (2018), ambas en Marlborough Madrid.
 
Blanca Muñoz recibe el Premio Nacional de Grabado en 1999 tras numerosos galardones en esta disciplina y ha sido galardonada además con el Primer Premio de Escultura Bancaixa (Valencia, 2000) o el Primer Premio I Bienal de Escultura Riofisa (Madrid, 2001). En el año 2014 recibió, de la Fundación BBVA, la primera convocatoria de las becas Leonardo.
 
Una gran escultura colgante de Blanca Muñoz preside el vestíbulo de la Fundación Masaveu de Madrid. Su obra está presente también en  numerosos museos y colecciones, entre los que cabe destacar: Academia Española de Historia, Arqueología y Bellas Artes (Roma), Calcografía Nacional (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid), Biblioteca Nacional (Madrid), Palacio de la Zarzuela (Madrid), Museo de L’Almodi (Valencia), la Quinta Colorada (México DF), Museo del Cabildo Insular de la Palma (Canarias), Museo de Bellas Artes de Álava (Vitoria), Museo Würth (Alemania), Fundación Coca-Cola, Colección Caja de Burgos, Ayuntamiento de Pamplona, Fundación Bancaja (Valencia), MNCARS (Madrid), Banco de España, Fundación Bilbao-Arte, Museo Würth (La Rioja) y Fundación Juan March (Madrid).
 
Podemos encontrar escultura pública monumental en Madrid (Géminis, Torre Cepsa de Norman Foster), en Bilbao (Perseidas II, Parque de la Curva de Elorrieta), en el centro histórico de Málaga (Panta rhei) y en Badajoz (Eclíptica, Palacio de Congresos). Cambiando de técnica y escala, realiza su primera colección de joyas para la firma Grassy en el año 2010. En la actualidad y también dentro de esta faceta, trabaja con la galería Louisa Guinness de Londres.


martes, 24 de marzo de 2015

Blanca Muñoz, expone en la galería Marlborough de Madrid



BLANCA MUÑOZ
Tornasol
Del 26 de marzo al 30 de abril de 2015
Inauguración: jueves, 26 de marzo
a las 19 horas



L.M.A.

La Galería Marlborough presentará a partir del jueves  26 de marzo una nueva exposición de esculturas recientes de Blanca Muñoz. Bajo el título Tornasol , en la que será la quinta exposición individual de la artista con Marlborough,  se agrupan casi una veintena de esculturas de acero inoxidable que exploran la transformación de la materia. Entre las obras expuestas cabe destacar la monumental  Tornasol  (196 x 325 x  220 cm.)
Las esculturas de Blanca Muñoz están  realizadas en acero inoxidable que, pese a ser un material de limitada flexibilidad y complejo manejo,  poseen una  ejecución  impecable. Lo rígido se torna flexible y el color uniforme del acero se torna mágico. El tubo de acero, ahora maleable, se combina con acero troquelado. Verde, dorado, magenta, esmeralda, cian…son los colores que combinados en el acero troquelado dotan a las esculturas del misterioso movimiento de sus piezas.

Antonio Bonet Correa, en el texto introductorio del catálogo, sugiere en el texto “Luz, Espacio y Tiempo en las esculturas de Blanca Muñoz “:

…“crea un mundo nuevo que se apropia del espacio como si éste fuese un material escultórico. Sus obras, ingrávidas y transparentes, con su transitoria  variabilidad visible a lo largo de las horas del día, sus espacios dinámicos tornasolados y centelleantes reflejos, constituyen una herramienta del entendimiento, la concreción metafórica y simbólica de una iconografía e iconología moderna. Corporeidad y especialidad propias de un tiempo que busca salvar de la pública indiferencia generalizada, las grandes cuestiones que plantea la civilización de nuestro tiempo. Blanca Muñoz, escultora de piezas de dimensiones y escalas monumentales, sabe crear también un espacio íntimo, deleitable, de obras emblemáticas y propicias a la meditación íntima. Sus esculturas monumentales, en plena ciudad o en plena naturaleza, son verdaderas interrogaciones y compendios de ideas sobre la inmensidad y la belleza del universo.

La incidencia de la luz en sus esculturas  las dota de un equilibrio sereno. La perfecta unión entre materia y vacío, luz y sombra, movimiento y quietud se puede contemplar también en las esculturas realizadas con el acero como si de una línea dibujada en el espacio se tratara. Piezas como “Atrapada”, “Enlazada” o “Torrencial” dibujan en el aire un lugar propio de dimensión cambiante.

Las esculturas de la artista reflejan también  poesía con su precisión nominativa. Con la nomenclatura adjudicada a sus piezas,  “Escarlata”, “Alada”, “Grávida”, “Tornasol”, nos sugiere  un común denominador;  cada exposición de Blanca Muñoz tiene nombre propio, y en este caso el elegido “Tornasol” nos dirige hacía el dinamismo. “…La idea del movimiento que sugiere el verbo “tornar” lo mismo que el dinamismo de los tornasolados que produce el sol en el transcurso del día sobre un objeto, son esenciales para la contemplación de una escultura…” (Antonio Bonet Correa).

Otra tipología de piezas que, aunque de dimensiones reducidas  son  igualmente importantes en su investigación cromática, matérica y espacial, son “Aurea” ( I-II)  y “Albina “ ( I –II ). Estas delicadas y elegantes piezas, en las que combina  varillas de acero inoxidable con cerámica, muestran una nueva línea de ejecución escultórica en su trabajo, ligada a sus primeras esculturas surgidas a raíz de la ejecución y  trabajo en el grabado.

Blanca Muñoz, interesada desde un principio en el grabado -fue Premio Nacional de Grabado en 1999-, empieza a realizar sus primeras esculturas en el año 1993: "prácticamente en mis primeros grabados existe una clara tendencia a la tridimensionalidad, componía con varillas de acero que salían físicamente del soporte. La escultura comenzó en el transcurso de esta búsqueda ".

Tras dos años becada en Roma, la inclinación por la cosmología se define a partir de su beca en México (1992 y 1993). Con motivo de la exposición El universo transparente (MNCARS, 2004) Guillermo Solana escribía: “sus primeras esculturas astronómicas de 1993 llevaban títulos referidos a la orientación hacia el sol, hacia la estrella polar u otros puntos del cielo; no representaban tanto fenómenos astronómicos como su proyección sobre la superficie terrestre”. Fue la primera vez que trabajó sobre las sombras proyectadas.

Fue en “The Blue Dance “( 2009 ), en Marlborough Nueva York, donde la chapa azul comenzó a tener protagonismo en sus piezas, donde la investigación de dimensiones, torsiones, luz y color seguía con un escalón más. Continuó con varias exposiciones como Cueva de estrellas ( 2010) en la Sala La Gallera, Valencia o “ Circunnavegación “ ( 2013 ) en la Sala Alcalá 31, Madrid y es ahora en “Tornasol”, en Marlborough Madrid,  donde podremos ver su mundo nuevo apropiándose del espacio.



Blanca Muñoz ha sido galardonada además con el Premio de Grabado Lucio Muñoz ( Madrid, 2002), con el Primer Premio I Bienal de Escultura Riofisa (Madrid, 2001), con el Primer Premio de Escultura Bancaixa (Valencia, 2000) y, tras numerosos  premios en su labor como grabadora, obtuvo  el Premio Nacional de Grabado (VII edición, Calcografía Nacional, Madrid, 1999). En el año 2014 además ha recibido de la Fundación BBVA en su I Convocatoria de Ayudas a Investigadores, Innovadores y Creadores Culturales su reconocimiento.

Su obra está presente en numerosos museos y colecciones, entre los que cabe destacar: Academia Española de Historia, Arqueología y Bellas Artes (Roma), Calcografía Nacional (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid), Biblioteca Nacional (Madrid), Palacio de la Zarzuela (Madrid), Museo de L’Almodi (Valencia), la Quinta Colorada (México DF), Museo del Cabildo Insular de la Palma (Canarias), Museo de Bellas Artes de Álava (Vitoria), Museo Würth (Alemania), Fundación Coca-Cola, Colección Caja de Burgos, Ayuntamiento de Pamplona, Fundación Bancaja (Valencia), MNCARS (Madrid), Banco de España, Fundación Bilbao-Arte, Museo Würth (La Rioja), etc.

Podemos encontrar escultura pública monumental de Blanca Muñoz en Madrid (Géminis, Torre Cepsa de Norman Foster), en  Bilbao (Perseidas II, Parque de la Curva de Elorrieta), en el centro histórico de Málaga (Panta rei) y en Badajoz (Eclíptica, Palacio de Congresos). Cambiando de técnica y escala, realiza su primera colección de joyas para la firma Grassy en el año 2010.



miércoles, 16 de enero de 2013




 Blanca Muñoz, Retrospectiva de la escultora y Premio Nacional de Grabado en la Sala Maadrid-Alcalá 31

· Incluye desde esculturas de gran formato a joyas diseñadas
para Grassy, pasando por grabados y una sección audiovisual

· Esta madrileña es una de las artistas españolas más
destacadas del panorama actual


La Sala Comunidad de Madrid-Alcalá 31 acoge desde mañana,
hasta el 14 de abril, una gran exposición retrospectiva de la artista
madrileñaBlanca Muñoz,Circunnavegación 1990-2013. La consejera de
Empleo, Turismo y Cultura, Ana Isabel Mariño, presentó hoy esta muestra
que, formada por cerca de 80 piezas, incluye desde joyas a grandes
esculturas.

La madrileña Blanca Muñoz(1963) es una de las artistas españolas
más destacadas del panorama artístico actual. Trabaja fundamentalmente
con chapa y varillas de acero inoxidable y en sus esculturas se conjugan la
luz, el espacio y el tiempo. Circunnavegación 1990-2013 es un recorrido de
la diminuta maqueta a la granestructura, de la esquina doméstica al espacio
público, de la escultura a la joya. Y es que Blanca Muñoz opina que la
escultura es susceptible de convertirse en obra de gran formato o en
pequeña joya.

El concepto de la exposición y la selección de obras se deben a su
comisaria, Patricia Reznak, arquitecta, comisaria de exposiciones y directora
artística de Grassy. La muestra abarca la actividad creativa de la escultora y
grabadora desde los años 90 hasta la actualidad y ha reunido para la
ocasión alrededor de 80 obras de pequeño, mediano y gran formato. Entre
ellas hay esculturas, obra gráfica, maquetas, joyas y una sección
audiovisual en la que se podrá ver el vídeo de una performance y un
reportaje de sus esculturas públicas.

El recorrido de la exposición, en lugar de seguir un orden cronológico,
se organiza en grandes bloques temáticos: ‘Esculturas de gran formato’,
‘Gabinete de esculturas’, ‘Proyectos’, ‘Joyas’, ‘Grabados’y ‘Última Obra’.

Esculturas de gran formato

En la planta principal se muestran tres obras, todas ellas azules. Una de
gran formato e inédita en España, Candombe (acero inoxidable, 2009) y
otras dos de tamaño intermedio Rompecabezas I (mármol, 2007) y Cueva
de Montesinos (acero inoxidable, 2005). Muy distintas entre sí, son claros
ejemplos de los distintos caminos emprendidos por la escultora. Colocadas
en el centro de la nave, se podrán rodear y contemplar, también, desde las
galerías de la planta primera.

El conjunto queda rematado al fondo con un gran estrado que acoge
otras tantas esculturas. En cuanto a las naves laterales, a un lado se
agrupará una pequeña selección de la obra gráfica tridimensional de la
artista y al otro lado se instalará la Esquina de Londres, donde se mostrarán
las pequeñas y delicadas maquetas construidas en Londres, a finales de los
años 90. Algunas fueron el proyecto de grandes esculturas y otras
reproducidas en formato digital, como el grangrabado rojo Campos
magnéticos (montaje digital, 1999) que flanquea la esquina.

Desde una joya a un plinto de 40 metros

En contraste con la planta principal, y partiendo de una estela de mármol
(Fauno, 2007) situada en el eje central, la planta primera se abrirá en dos
largas galerías laterales, en las que se acogerá un gran número de
esculturas de formato medio.

A un lado el Gabinete de esculturas, un plinto de 40 metrosa lo largo
del cual se dispondrán más de 20 esculturas, tanto sobre él mismo, como
ancladas en pared. Al otro lado, en la otra galería se expondrán tres
ámbitos. En primer lugar, ‘Los proyectos’ apartado compuesto por once
esculturas que, a su vez, son el proyecto de obras escultóricas a gran
escala, y una proyección con imágenes de esas grandes esculturas en su
ubicación final. 

En segundo lugar se exhibirá el vídeo que muestra la
sorprendenteperformance titulada En el espacio..., de una bailarina con la
esculturaEspacio negativo (aluminio y acero, 1997). Y, por último, en una
pequeña sala se podrán contemplar ‘Las joyas’, en su mayoría, prestadas
por coleccionistas particulares. Se trata de once piezas de la colección que
Blanca Muñoz ha creado en colaboración con Patricia Reznak para la
joyería Grassy de Madrid en 2010. Un trabajo que cambió la concepción
espacial de Blanca Muñoz, de metros a centímetros, e incluso a milímetros,
y le supuso trabajar técnicas completamente diferentes, con maestros
artesanos de la joyería.

La visita a esta exposición tendrá un colofón: Tabú (acero inoxidable
perforado, 2012). Es la escultura más reciente de las expuestas y en ella,
por primera vez, Blanca Muñozintroduce el juego de los colores.

Durante la exposición, en la Sala Comunidad de Madrid-Alcalá 31 (C/
Alcalá, 31. Madrid) se ofrecerán visitas guiadas gratuitas en el siguiente
horario: miércoles a las 12:00; sábados a las 12:00, 13:00, 18:00 y 19:00; y
domingos a las 12:00 y 13:00.

Blanca Muñoz

Estudió Bellas Artes en la Universidad Complutense. En 1989 obtuvo una
beca del gobierno italiano para estudiar en la Calcografia Nazionale y, en
1990, la beca de la Academia de España, ambas en Roma. Los dos años
siguientes se trasladó a México D.F. y, entre 1998 y 1999, estuvo en
Londres, donde se formó y trabajó con técnicas de estampación digital. Por
su obra gráfica ha recibido varios reconocimientos, entre los que destaca el
Premio Nacional de Grabado en 1999.

Su sólida carrera artística ha quedado recogida en diferentes
exposiciones realizadas por instituciones tan destacadas como la
Calcografía Nacional, el IVAM de Valencia, el Museo Nacional Centro de
Arte Reina Sofía y el Museo del Prado, entre otras.

Actualmente su obra forma parte, entre otras, de las siguientes
colecciones: Calcografía Nacional, Museo Nacional Centro de Arte Reina
Sofía, Biblioteca Nacional y Banco de España, en Madrid; y Museo Würth,
en sus sedes de Logroño y Alemania. Y sus esculturas públicas se
encuentran en Madrid (al pie de la torre del arquitecto Norman Foster en el
Pº de la Castellana), Málaga, Badajoz y Bilbao.