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lunes, 16 de diciembre de 2024

Leticia Azcue Brea, doctora especialista en escultura, ingresa en la Real Academia de Bellas Artes

Leticia Azcue, después de eer su discurso ente los académicos
Leticia Azcue Brea lee su discurso en la Real Academia de San Fernando

     L.M.A.

       Fotos Julia Sáez-Angulo

        16.12.2024.- Madrid .- Leticia Azcue ingresó ayer 15 de diciembre en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con el discurso Confluencia de estilos en una corte sevillana. La colección de escultura de los Duques de Montpensier. El profesor José María Luzón pronunció la contestación a la nueva académica por parte de la Corporación.

 La elección de Leticia Azcue como académica de número por la sección de Escultura tuvo lugar el 19 de diciembre de 2022. Su candidatura fue propuesta por el historiador Víctor Nieto, el musicólogo Ismael Fernández de la Cuesta y el profesor José María Luzón, a quienes agradeció su elección y confianza.

 Para la recipiendaria ingresar en la Academia es un retorno a sus orígenes, ya que el comienzo de su carrera profesional fue en esta corporación, trabajando en su museo y redactando diversas publicaciones, como el catálogo razonado de la colección de escultura. Homenajeó a dos académicos de reconocido prestigio, excepcionales profesionales, prolíficos e intelectuales; Antonio Bonet Correa, del que hereda la medalla académica, y José María Azcárate Ristori, a quien consideró su maestro. Recordó su estancia en la Real Academia de España en Roma, que supuso un cambio en su “vida y en la forma de mirar las obras”, bajo la tutela del académico y escultor Venancio Blanco.

 El discurso que pronunció en el acto de ingreso fue un extracto de la versión impresa, fruto ésta de un exhaustivo estudio de la colección de escultura de los duques de Montpensier. Leticia Azcue explicó sucintamente las líneas de investigación del trabajo, presentando a los duques y los condicionantes políticos y culturales en los que se fraguó su vasta colección artística. Más de trescientas esculturas de diversas tipologías repartidas en sus residencias -siendo la principal el palacio de San Telmo (Sevilla)- le confieren el reconocimiento de ser una de las mayores colecciones escultóricas privadas del siglo XIX en España. Tal como indicó Azcue, el conjunto de obras es reflejo de la “corte Chica” que formaron los duques en paralelo a la de Madrid, de su voluntad de integración en la sociedad sevillana, así como de su conocimiento y gusto por las artes.

Su interés por la escultura contemporánea, compaginando el arte escultórico francés con la escultura andaluza de su tiempo, fue novedoso en la época. Leticia Azcue reivindicó la aportación de los duques de Montpensier al coleccionismo escultórico y su significativo acervo. También señaló que el estudio de los formatos, tipologías, iconografía y representaciones de las esculturas determina la tendencia argumental y estética elegida por los duques, respaldando los planteamientos y conclusiones que expuso en su disertación.

    José María Luzón ratificó con sus palabras los elogios precedentes realizados por la nueva académica a Bonet y Azcárate, y ensalzó su experiencia científica y trayectoria profesional vinculada al estudio de la escultura y los escultores, cuyo conocimiento y experiencia supondrán una valiosa aportación para la institución.

El acto se abrió con el Baile del Gran Duque de Antonio Martín y Coll, y finalizó con la con la interpretación de la Españoleta de Alonso de Tejada, en interpretación del organista Daniel Oyarzábal. El acceso al estrado fue acompañado por un fragmento de la Batalla imperial de Juan Bautista Cabanilles.



miércoles, 22 de junio de 2022

LA XUNTA Y LA REAL ACADEMIA DE BELLAS ARTES REIVINDICAN EL PAPEL DE LAXEIRO EN EL ARTE DEL XX

El conselleiro de Cultura, Educación, FP e Universidades y el director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando inauguran la muestra esta tarde en la institución madrileña


LA EXPOSICIÓN MÁS AMBICIOSA ORGANIZADA EN MADRID SOBRE EL AUTOR GALLEGO


La muestra ‘Fue un hombre. Laxeiro en América (Buenos Aires, 1950-1970)’, abierta hasta el 24 de julio, busca situar al pintor de Lalín en un lugar destacado de la vanguardia española del siglo XX 

Comisariada por Carlos Bernárdez, la propuesta llega en un momento de nuevas direcciones en el estudio del movimiento pictórico del siglo pasado, recuperando  artistas en su momento olvidados fuera de su tierra 

El conselleiro de Cultura destaca “el reconocimiento que supone esta estancia en una de las principales instituciones culturales españolas”, así como su posterior itinerancia a París de la mano del Instituto Cervantes

El director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Tomás Marco, subraya “la destacada significación de una figura clave de la vanguardia gallega de la segunda mitad del siglo XX y el privilegio que supone para la Academia acoger esta magnífica exposición, resultado de la excelente labor cultural de la Xunta de Galicia”

Exposición de Laxeiro en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

L.M.A.

    Madrid, 22 de junio de 2022.- El conselleiro de Cultura, Educación, Formación Profesional y Universidades, Román Rodríguez, y el director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Tomás Marco, inauguraron esta tarde en Madrid Fue un hombre. Laxeiro en América (Buenos Aires, 1950-1970), exposición itinerante con la que se conmemora el Año Laxeiro y que llega ahora a la capital de España para ser acogida por una de las instituciones culturales más antiguas y prestigiosas, de la que el propio Laxeiro fue alumno en su juventud.

La muestra, que podrá visitarse hasta el 24 de julio, sale de Galicia tras una primera estancia en la villa natal del pintor, en el Museo Ramón María Aller de Lalín, iniciando un periplo con el que se busca situar la renovadora pintura de Laxeiro en un lugar destacado de la historia del arte española del siglo XX.

Gracias a la colaboración de la Xunta de Galicia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando la propuesta, comisariada por Carlos  L. Bernárdez, representa una oportunidad única para reivindicar el legado de Laxeiro más allá de Galicia. En este sentido, el comisario destacó que esta iniciativa llegue precisamente “en un momento renovador del arte gallego del pasado siglo, acercamientos donde prima la voluntad de resituar a los  artistas en el contexto internacional de su tiempo”.

Este objetivo, surgido después de que la Real Academia Galega de Belas Artes decidiese dedicar este año el “Día das Artes” al pintor, se reforzará posteriormente a nivel internacional con el apoyo de la Embajada de España en Francia y el Instituto Cervantes en París, donde se instalará la exposición a principios del próximo 2023, tras pasar por el Museo Centro Gaiás de la Cidade da Cultura de Galicia (del 29 de septiembre al 18 de diciembre).


Durante la inauguración en Madrid, el conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, hizo hincapié “en el reconocimiento que supone la estancia que hoy comienza esta muestra en una de las principales instituciones culturales de España para la figura de Laxeiro como uno de los pintores vanguardistas más destacados en el siglo XX”.


En este sentido, el responsable de Cultura del Gobierno gallego agradeció “la implicación de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y su entusiasta acogida de la propuesta, además de recibirnos una vez más en su casa, tras la presentación que ya tuvo lugar aquí en el pasado mes de marzo, en un marco que seguramente contribuirá a reforzar la imagen de un artista excepcional”.


Por su parte, el director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando destacó “la justa reivindicación de una figura imprescindible del arte contemporáneo, cuya fortuna crítica ha sido menor a la de otros nombres propios de la vanguardia gallega, pero no menos relevante por su conexión con algunos de los planteamientos estéticos más influyentes del siglo XX”, y agradeció a “la Xunta de Galicia su riguroso compromiso cultural y su buen hacer en todas y cada una de las fases de organización de esta importante exposición”. 

El acto contó con la presencia de la consejera de Turismo, Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid, Marta Rivera de la Cruz; del director xeral de Cultura de la Xunta de Galicia, Anxo M. Lorenzo; y la directora-gerente de la Fundación Cidade da Cultura, Ana Isabel Vázquez.

Además, asistieron a la inauguración el presidente de la Real Academia Galega de Belas Artes, Manuel Quintana Martelo y el pintor Antón Lamazares. Asimismo, estuvieron presentes representantes del mundo de la cultura como la Biblioteca Nacional de España y numerosas personalidades del ámbito político vinculado a Galicia, con el presidente del Parlamento gallego, Miguel Ángel Santalices, a la cabeza, y varios senadores y diputados.

40 obras de destacadas instituciones y colecciones privadas

La exposición Fue un hombre. Laxeiro en América (Buenos Aires, 1950-1970) reúne 40 piezas procedentes de coleccionistas privados y diversas instituciones y museos. Las obras seleccionadas se centran en las dos décadas (1950-1970) en las que Laxeiro se instaló en Buenos Aires. “Fue su etapa de madurez con una notable evolución formal en su pintura, condicionada por el contacto con un mundo cosmopolita y con el ambiente intelectual gallego de la capital argentina”, explica Carlos  L. Bernárdez.


Algunas de las obras más destacadas y representativas de esa época de mayor agresividad en la pincelada del artista son Foi un home (1963), O espanto (1962), Xefe Azteca (1964), Retrato (1960-1970) o O mundo (1964).


Además, la retrospectiva se completa con pinturas de autores como Carlos Maside, Manuel Prego de Oliver, Manuel Pesqueira, Antonio  Faílde,  Luis Seoane o Julia  Minguillón, recreando  simbolicamente la exposición de Buenos Aires de 1951 que motivó la marcha de Laxeiro a América. Así, se exhiben las obras Ruínas da guerra  (1949) de  Luis Seoane (a modo de representación como organizador de esa exposición, aunque él no participó con ninguna pintura) o La Tyla  y yo (1943) de Julia  Minguillón.

Alumno de la Real Academia de San Fernando

La figura de José Otero Abeledo, Laxeiro (Lalín, 1908-Vigo, 1996), se enmarca en la vanguardia histórica gallega cuando un grupo de nuevos artistas, Os Renovadores, inició un proyecto de actualización estética. 


En 1931 recibió un beca de 3.000 pesetas por parte del Ayuntamiento de Lalín para estudiar como alumno libre en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En el año siguiente, Laxeiro continuó formándose en esta institución con una beca de la Diputación de Pontevedra. En Madrid pudo participar en las tertulias de café con intelectuales gallegos como Castelao, Otero Pedrayo, Vicente Risco, Suárez Picallo o Rafael Dieste. Además, durante ese tiempo asiste al café La Granja del Henar donde conoce a Gómez de la Serna o a García Lorca. 


En 1951 participa en la exposición Artistas gallegos, organizada por Luis Seoane bajo encargo del Centro Gallego de Buenos Aires, en la Galería Velázquez. Desde entonces, fija su residencia en la capital argentina incorporándose al núcleo fundamental de la cultura gallega en América, junto a Rafael Dieste, Lorenzo Varela,  Maruja Mallo, Manuel Colmeiro o Isaac Díaz Pardo, entre otros muchos. 


En 1970, después de la gran retrospectiva que le dedica la Art  Gallery  International en Buenos Aires, regresa definitivamente a Galicia, animado también por la creación en su tierra natal del Museo Laxeiro. Fallece en Vigo en 1996, a los 88 años, poco después de la inauguración de la antológica que le organizó el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) en Santiago.


lunes, 26 de abril de 2021

Blanca Muñoz ingresa en Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Ha tenido lugar el acto de ingreso como académica de número por la Sección de Escultura de Blanca Muñoz, quien leyó su discurso de ingreso "El lado invisible de la luz".

La contestación fue pronunciada por el escultor Juan Bordes.

Blanca Muñoz, artista visual. Académica (Foto El Diario)


 L.M.A.

    27.04.2021.- Madrid.- Elegida académica de número por la Sección de Escultura, Blanca Muñoz ha leído su discurso de ingreso en la Academia titulado El lado invisible de la luz. La contestación ha sido pronunciada por el escultor Juan Bordes. Su candidatura fue propuesta en noviembre de 2019 por el añorado profesor Antonio Bonet, la pintora Carmen Laffón y el propio Juan Bordes.


Blanca Muñoz trazó en su discurso un sugerente itinerario biográfico a partir de los hitos por los que ha discurrido su trayectoria profesional y las respuestas dadas a los estímulos que han ido construyendo su proceso de creación. Dicho de otro modo, relató su evolución a través de un viaje intelectual por distintas experiencias y escenarios. Fruto de esa suma de vivencias personales, su obra se articula en torno a parámetros de identidad bien definidos, como el interés por los objetos astronómicos y los cuerpos celestes, la pulsión a la ingravidez, la apariencia de fragilidad, el sometimiento del rigor interpretativo a la poética de las formas, la predilección por el proceso físico y por el comportamiento de la materia frente al concepto prestablecido y, especialmente, la conciencia de la capacidad estructural de la luz.


La abstraída contemplación del cielo en las noches de su infancia iba a ser revelada con el tiempo como una señal premonitoria de un propósito no casual. Luego esa observación se hizo más reflexiva, dio un sentido a la búsqueda de significados, hasta el punto de que la astronomía la hizo comprender la insignificancia y precariedad del ser humano en relación con la inescrutable magnitud del cosmos. “Me dediqué a construir esculturas orientadas a distintos puntos de la bóveda celeste. Eran estructuras por donde penetraba puntualmente la luz del sol durante su recorrido aparente por el hemisferio norte. Otras apuntaban a distintas alturas sobre el horizonte para así jugar con sus proyectadas sombras deslizantes”.


Un hecho singular en el desarrollo escultórico de Blanca Muñoz es que, en casi todas las fases de su trayectoria artística, muchas de las soluciones le llegaron experimentando con las posibilidades del arte gráfico expandido. Fue, por ejemplo, cuestionándose la multiplicidad o la bidimensionalidad de la estampa, dos de las cualidades más genuinas del medio, cómo se planteó incorporar finas varillas para dotar de relieve al soporte de papel, trasgrediendo, en definitiva, mediante recursos gráficos el dominio de la escultura y diluyendo los límites entre ambos géneros. Varillas arqueadas, por cierto, que evocaban el movimiento orbital y que pondrían de manifiesto la complicidad de sus planteamientos estéticos con la línea curva y con la superficie ondulada. Entrelazamientos de un enjambre de curvas que también, por cierto, reclamaban un efecto de ingrávida tensión espacial y de permeabilidad lumínica. Siempre la luz. No es accidental la elección del título de su discurso, porque la materia oscura modela el objeto que se percibe, “las formas visibles en el espacio se organizan por otras formas invisibles”.


Blanca Muñoz reconoce que las cualidades del acero inoxidable la fascinan y que éste se ha convertido en su material de trabajo por antonomasia. Y es así por su capacidad reflexiva, por su condición de portador y proyector de luz. “Ese afán por atrapar la luz, por materializarla, por construirla, me llevó a utilizar todo tipo de metales que previamente pulía o matizaba potenciando así su brillo y luminosidad. La exigencia material en lograr mejor calidad fue acercándome indefectiblemente hasta dar con el acero inoxidable. El acero absorbe cuanto le rodea y se impregna de la atmósfera dominante adaptándose por consiguiente a su entorno de manera casi natural, se apropia del lugar y potencia además toda su luminosidad”.


Juan Bordes, en su contestación y desde su horizonte de escultor, confesó reconocerse en el mismo ideario artístico de Blanca Muñoz, aunque desarrollado de otra manera. A partir de esas aproximaciones auguró, para terminar, que “también tendremos en el seno de la Academia otros debates enriquecedores de desacuerdos, pues nada envejece más que las certezas, y yo prefiero la inestabilidad de las dudas”.

Datos Biográficos

Blanca Muñoz (Madrid, 1963) se licenció en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. En 1989 continuó su formación en la Calcografia Nazionale del Istituto Centrale per la Grafica de Roma, con beca del Gobierno italiano. Prolongó su estancia en Italia becada durante dos años por la Academia Española de Historia, Arqueología y Bellas Artes. De esa época datan sus primeras propuestas a partir de grabados en chapa, atraída por las posibilidades poéticas del espacio y la luz, en las que exploraba las relaciones sintácticas entre la escultura y el arte gráfico.


Establecida durante dos años en México, continuó expandiendo los límites de la estampa. Su cada vez más sólida trayectoria en el campo del arte gráfico durante la década de 1990, condujo al reconocimiento de su obra en los principales certámenes y premios de grabado en España: “José de Ribera” (Valencia, 1991), “Carmen Arozena” (Madrid y La Palma, 1992), “Luis Caruncho” (Premios del Museo del Grabado Español Contemporáneo, Marbella, 1994), “Máximo Ramos” (El Ferrol, 1995), hasta alcanzar en 1999 el Premio Nacional de Grabado, otorgado por la Calcografía Nacional, y en 2002 el Premio Villa de Madrid “Lucio Muñoz”.


Un hito en su producción escultórica lo marcó la exposición de esculturas al aire libre en la Fundación Olivar de Castillejo (Madrid) que le permitiría estudiar las trasformaciones espaciales de las formas físicas en su relación con la luz natural. A partir de ese momento alternó exposiciones de arte gráfico y escultura, entre ellas, Art Cologne (Baukunst Gallerie, 2001), El universo transparente (Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2004), Noche y día (Galería Marlborough, 2004) y también en esta galería, Rompecabezas (2008), Tornasol (2015) y Recapitulación (2016), o Circunnavegación 1990-2013 (sala Alcalá 31, Comunidad de Madrid, 2013). Desde 1997 ha participado en todas las ediciones de ARCO.


La exploración de los volúmenes tuvo continuidad en el diseño de joyas, aplicando sus conceptos escultóricos con reducción en la escala y adaptándolos a las formas corporales. En 2010 expuso sus diseños de joyería en Grassy (Madrid).


Especial significación merecen sus intervenciones en espacios públicos, donde el equilibrio entre los materiales empleados y un preciso valor cromático consiguen una perfecta adaptación de las esculturas tanto al entorno urbano como paisajístico: Leónidas (estación Príncipe Pío, Madrid, 2004), Perseida II (Parque de la Curva, Elorrieta, Bilbao, 2005), Eclíptica (Palacio de Congresos, Badajoz, 2006), Panta rei (Plaza del Siglo, Málaga, 2008), Géminis (Torre Cepsa de Norman Foster, Madrid, 2009), Talismán (Fundación Juan March, Madrid, 2016), Altiva (Fundación Masaveu, Madrid, 2019)…


La luz transfiere a las esculturas de Blanca Muñoz una genuina sensación de ligereza. Sus volúmenes flotan en el espacio, manteniendo el sentido poético de la escala frente a la realidad objetiva del tamaño, ya se trate de esculturas, de joyas o de estampas en tres dimensiones.