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domingo, 13 de noviembre de 2016

Manuel Muñoz Hidalgo: Cervantes, Quevedo y Strindberg, tres libros y tres proyectos escénicos




 Manuel Muñoz Hidalgo



Julia Sáez-Angulo


            13.11.16 .- Madrid .-El escritor, dramaturgo y poeta, Manuel Muñoz Hidalgo, es el autor de Un vaso de whysky. Auto de la buena muerte, libro contribución al IV centenario de Cervantes, que ha publicado la editorial Ñaque, en la colección Literatura, especializada en teatro. Además se encuentra en galeras o pruebas de corrección, su libro titulado Quevedo. La palabra y el muro, y, para un futuro inmediato, el libro y proyecto escénico August Strindberg. El abismo y el alba, que será llevado al escena, dentro y fuera de España, por el polaco/español Jaroslaw Bielski como actor y director.

Manuel Muñoz Hidalgo (Alcantarilla. Murcia, 1939), residente en Madrid, es poeta, dramaturgo, ensayista y biógrafo. Ha participado en diversos Congresos Internacionales   de  Escritores en el extranjero.   Es Premio   Internacional   de Poesía Nikola Vaptsarov, miembro de la Real Academia de  Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo , Academia de la Hispanidad  y  Academia de las Artes Escénicas de España, entre otros muchos méritos. Su obra, más de medio centenar de títulos, ha sido traducida al búlgaro, francés,   inglés, noruego, polaco, ruso, sueco...     

            Jaroslaw Bielski ha dicho del Strindberg escénico de Muñoz Hidalgo:
            Es fascinante. Me quedé atrapado en el mundo de Strindberg y en el tuyo, desde el primer momento, y así hasta la última palabra. Es emocionante y lleno de dolorosa sinceridad de un artista atormentado por la búsqueda de la verdad. Esa verdad que es nuestra esencia y la que tan pocas veces encontramos en la vida, en nuestras relaciones, en nuestra cotidianidad y la que buscamos incesantemente en el mundo artificial del Arte, en el teatro, en la escritura. Muchas veces me he preguntado por qué hablamos tanto de la verdad en un mundo falso, que es el teatro. Y la única respuesta que se me ocurre es que en la vida estamos rodeados de tanta mentira que necesitamos buscar nuestra verdad en un mundo supuesto, artificial, aunque a menudo mucho más verdadero que la propia vida que nos rodea a diario. El artista está castigado a buscar su esencia a través de los signos, lenguajes irracionales, sonidos, colores, metáforas. Strindberg es la quinta esencia de ese artista atormentado por su insaciabilidad de encontrar la piedra filosófica, convertir el plomo en oro. Como en un laboratorio alquimista. Para mi, personalmente, el teatro es una especie de laboratorio en el que la transformación de la acción externa refleja la transmutación del alma. Strindberg y tu obra me hacen sentir esa esencia de un alquimista. Creo que es un texto verdaderamente muy interesante para representarlo, disfrutarlo y sufrirlo, junto con ese personaje, muy bien comprendido por ti y tan sentido y vivido. Me apetece mucho sumergirme en él”.



            Antonio Onetti, secretario general de la Academia de las Artew Escénicas de España, por otra parte, ha escrito la introducción del libro de Muñoz Hidalgo Un vaso de whisky,  en el que recuerda: “Manuel Muñoz Hidalgo es uno de los dramaturgos imprescindibles de su generación, con una prolífica obra que arranca a finales de los 70 y se extiende hasta la actualidad, cuando su madurez como escritor se hace patente en sus últimas creaciones”.



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viernes, 15 de junio de 2012




Francisco de Quevedo y el libro los “Poemas metafísicos y Heráclito cristiano” en edición de Moreno Castillo




Julia Sáez-Angulo


         El catedrático Enrique Moreno Castillo ha corrido a cargo de la edición, introducción y notas del libro “Poemas metafísicos y Heráclito cristiano. Francisco de Quevedo”, editado por Eunsa. El volumen recogelos poemas que el escritor del siglo de Oro español Francisco de Quevedo Madrid, 1580 – Villanueva de los Infantes, 1645) reunió en 1613 bajo el título de “Heráclito cristiano y segunda arpa a imitación de David”.

         “En 1613 Quevedo, que entonces contaba treinta y tres años, reunió en un cuaderno una serie de poemas filosóficos y religiosos para su tía, doña Margarita de Espinosa por la que parece que sentía especial veneración”, explica el profesor Moreno Castillo en el prólogo.

         “Los poemas del “Heráclito cristiano” que se nos han conservado en seis manuscritos, no se imprimieron nunca en vida del autor y tampoco parece que tuvieran mucha circulación entre los aficionados que se intercambiaban textos para coleccionarlos en sus cartapacios o colecciones particulares”, añade.

         Quevedo fue corrigiendo y puliendo estos singulares poemas a lo largo de su vida, en algunos casos con versiones muy diferentes a las primeras. (…) “En 1648, tres años después de la muerte del autor se publica un volumen al cuidado del humanista González de Salas, amigo de Quevedo, titulado “El Parnaso español”, en el que solo figuran seis de las nueve secciones proyectadas. En una de ellas, ùesta bajo la rúbrica de la musa Polimnia y dedicada a la poesía moral, figura seis poemas del “Heráclito cristiano” en la versión corregida: los números 27 a 32 de la edición de Blecua”.

         “¡Que llegue a tanto la maldad mía!/ Aún tú espantarás, que bien lo sabes,/ eterno Autor del día,/ en cuya voluntad están las llaves/ del cielo y de la tierra.” Este poema, que continúa trata el tema central de “:Heráclito cristiano”: la incapacidad del pecador para desear la salvación.

         Moreno Castillo estudia las fuentes y motivos de Quevedo ante estos versos y desvelas las alusiones eruditas al tiempo que señala las tradiciones poéticas o doctrinales que subyacen en aquellos.