Mostrando entradas con la etiqueta José María Bermejo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José María Bermejo. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de octubre de 2016

Juan Moral, Celebración del XXV Aniversario del Mural-Litospacio “Diálogo de Lunas”




Juan Moral y Pablo Peláez ante el mural



L.M.A.


            Madrid, 21.10.16 .- En la Casa de Cultura de Torrelodones (Madrid), ha tenido lugar la celebración  del XXV Aniversario del Mural-Litospacio “Diálogo de Lunas”, del escultor Juan Moral, residente en el propio Torrelodones durante 46 años. 

         El acto que contó con la presencia de la alcaldesa Elena Biurrun, la concejala de Cultura, Rosa Rivet, y el propio escultor, se celebró con un recital poético a cargo de la rapsoda Rosario de la Cueva y un concierto de piano del compositor e intérprete Pablo Peláez.

         La alcaldesa elogió el mural Diálogo de lunas, sito en el vestíbulo del Ayuntamiento "del que tengo la fortuna de disfrutar todos los días", dijo.

            Los poemas, al igual que una composición musical de Pablo Peláez, estaban inspirados en el mural y con el mismo título de “Diálogo de Lunas” eran de Alberto Gómez Brunete, Manuel Moral Roca, Julia Sáez-Angulo y José María Bermejo. Una gran proyección del mural en pantalla presidió el desarrollo del evento.

            Entre los asistentes al acto, los arquitectos Rafael Sáinz, Helda F. Calle Cabral  y Gonzalo Jiménez; Rafael Alférez, Jaime Moral, y numerosos artistas como Agustín de Celis, Miranda D´Amico, Pablo Reviriego, Gloria Vázquez, Mariano Azores, Mercedes Ballesteros, Dely Blanco de Botí...





DIÁLOGO DE LUNAS

Brote de lunas en la noche,
silencio y misterio azul,
oro y marengo.
La música cita a los amantes.
Selene se abraza al licántropo,
los cuerpos se bruñen de luz
en el encuentro amoroso.
El alba propicia el ensueño;
la quimera ha cristalizado
en piedra.

(poema de Julia Sáez-Angulo)







viernes, 28 de diciembre de 2012




María Huidobro,  poeta magistral en el arte  del haiku

 


Julia Sáez-Angulo

         Profesora de Lengua y Literatura Francesa, la poetisa María Huidobro (Burgos) residente en Madrid, es una consumada maestra en el arte poético el haiku, al que ha dedicado varios libros de su docta bibliografía, entre ellos “La magia de las flores”, “Tallos de bambú” o “En el país del Sol Naciente”. Sus libros pueden adquirirse en la Casa del Libro vía Internet.

         El haiku es la composición poética tradicional y habitual en Japón, de la misma manera que el romance lo es en castellano; ambos están intrínsecamente imbricados en las respectivas lenguas. El haiku es una estrofa que generalmente se compone de tres versos con cinco, siete y cinco sílabas cada uno de ellos.

Naturalidad y sencillez son sus notas no exentas de belleza y profundidad. Matsuo Basho y Onitsura (siglo XVII) han sido las grandes figuras del haiku japonés. Ambos, traducidos al castellano, consideran al haiku una vía espiritual, además de estética.

 La naturaleza es su fundamental fuente de inspiración. El poeta sigue el curso de las estaciones con asombro poético. La luna, el cerezo, el jardín, el té, el agua… son elementos recurrentes en el haiku, que se introdujo en España a primeros del sigo XX. La poetisa española Ernestina de Champourcín fue una de sus mejores cultivadoras. El poeta extremeño José María Bermejo, residente en Madrid sostuvo durante un tiempo una escuela de recitales y aprendizaje del haiku en Guadalajara.

“Novias del viento/las flores del almendro/vuelan sin alas”, dice un haiku de María Huidobro, hoy la gran representante del haiku en España. Otro: “Son esas flores/ heraldos silenciosos/ de primavera”.

María Huidobro, que ha participado en numerosos recitales y congresos sobre haikus dice que las flores por su belleza, colores, perfume y poder simbólico, se prestan como nada,  a ser motivo poético de los haikus.



“Es la Artemisa/ símbolo de la dicha/ más duradera”, dice otros de sus haikus que se completa con el siguiente: “Con esta planta/ se coronan las testas/ que anhelan dicha”. Recordemos que la artemisa es una flor blanca con centro amarillo que toma su nombre de una divinidad griega. Artemisa era hija de Zeus y de Leto, y fue asimilada por los romanos a la diosa itálica Diana.