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martes, 22 de mayo de 2018

Juan Antonio Vives presenta la revista conmemorativa de las Bodas de Oro 1967 - 2017 de la parroquia Nuestra Señora del Dolor en Madrid


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 Padre Juan Antonio Vives y padre Elquin


Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek


            22/05/18 .- MADRID .- El padre Juan Antonio Vives, acompañado del párroco padre Elquin Palacios, ha presentado la revista conmemorativa de las Bodas de Oro 1967  - 2017 de la parroquia Nuestra Señora del Dolor en Madrid. El acto ha tenido lugar en el salón de actos de la Fundación Caldeiro y en el mismo estaban presentes el provincial de la congregación amigoniana, padre Jesús María Echechiquía, los distintos miembros de la comunidad y numeroso público de feligreses.

            La revista, con formato de libro, de 170 páginas, está divida en cinco partes, que siguen las distintas etapas y párrocos que estuvieron en la iglesia Nuestra Señora del Dolor y dos apéndices documentales. La publicación va profusamente ilustrada con pies de foto explicativos que dan cuenta de la trayectoria de medio siglo del templo, antes solo capilla del Colegio Fundación Caldeiro.

            Los textos de la revista son de Juan Antonio Vives Aguilella (Onda. Castellón, 1948), autor entre otros del libro Francisco de Asís y los marginados.

            La revista es fruto de un tiempo de investigación en los distintos archivos de la congregación de los capuchinos terciarios del Padre Amigó. El presentador tuvo palabras de elogio y afecto para los numerosos párrocos que han estado al frente de la iglesia de Nuestra Señora del Dolor, entre ellos el padre Juan Cilla Peña, padre Pantaleón y el padre Cruz Goñi Paternáin.

            El padre Vives, residente actual en Valencia, señaló que el hilo conductor de la parroquia ha sido siempre la evangelización y catequesis en distintas etapas y con distintos acentos según el período, en unos primaban más la atención los jóvenes que en otros. “La parroquia ha estado siempre muy vinculada al Colegio Caldeiro y se han compenetrado con él”, señaló también el presentador padre Vives, quien recordó que fue en Nuestra Señora del Dolor, donde él se ordenó sacerdote por un obispo mercedario.

            Han sido 50 años de evangelización, que merecen una acción de gracias de todos, congregación y feligreses, que tendrá lugar en una oración conjunta de acción de gracias el próximo 16 de junio de 2018. Al día siguiente, 17 de junio, el arzobispo de Madrid visitará la parroquia, para clausurar la conmemoración de las bodas de oro.





           

jueves, 26 de abril de 2018

LUIS AMIGÓ “PROFETA DE LA JUVENTUD”

Padre Luis Amigó




por Carlos Sagardoy Azagra


26.04.18 .- MADRID .- Luis Amigó “Profeta de la Juventud” ha sido el título de la nueva conferencia del ciclo “El último martes, con los primeros”, impartida por el P. Juan Antonio Vives Aguilella, religioso y sacerdote terciario capuchino, que ha tenido lugar este 24 de abril y que está organizada por la Parroquia Nuestra Madre del Dolor y el Colegio Fundación Caldeiro de Madrid.

El P. Elkin presentó al P. Juan Antonio Vives, licenciado en Sagrada Escritura, doctor en Teología Espiritual y doctor honoris causa en pedagogía. Además de haber preparado, en colaboración, la primera edición de las Obras Completas del Padre Luis Amigó, ha escrito más de 38 libros, entre los que destaca Testigos del Amor de Cristo (su tesis doctoral sobre espiritualidad amigoniana). Cuenta también con cientos de artículos publicados en revistas, conferencias, memorias y textos pedagógicos. Ha cultivado el tema teológico, especialmente en lo relativo a espiritualidad y el tema histórico. Es el historiador oficial de la Congregación Amigoniana.
El P. Vives inició su ponencia recordando su estancia agradecida en Caldeiro, que considera su casa, durante su época de estudiante en la Facultad de Comillas. Aquí fue profesor y tutor, se ordenó sacerdote, cantó su primera misa y ejerció su ministerio sacerdotal. En esta charla sobre Luis Amigó como “profeta de la juventud”, pretendo, dijo, “dar unas pinceladas y que quede la inquietud”.
Comenzó con unas frases de Luis Amigó relativas a los jóvenes, todas ellas nacidas de su corazón que veía las necesidades de la juventud de aquel tiempo, pues “si se quiere reformar a la sociedad es necesario empezar por los jóvenes”, proporcionándoles formación intelectual y en artes y oficios, elementos claves para insertarse en la sociedad mediante un trabajo digno, utilizando la persuasión y la ayuda, para que la persona se sienta estimada y valorada. Es mi deseo, dice el P. Luis, que los religiosos “aprendan por experiencia la ciencia del corazón humano”, ya que sólo puedes conocer a las personas en la medida que ellas se sientan queridas por ti, que tú les acompañas y estás cerca de ellas en la convivencia diaria.
Terminó las frases de esta lluvia de sentimientos, con la más importante de ellas, recordando el testamento espiritual de Luis Amigó: “y si acontece que alguno se aparta del redil del Buen Pastor, vosotros, zagales de su rebaño, habéis de ir en pos de la oveja descarriada hasta devolverla al aprisco. Y no temáis perecer en los despeñaderos y precipicios en que muchas veces os habréis de poner para salvar la oveja perdida, ni os arredren zarzales ni emboscadas”.
A continuación, trató de descubrir la personalidad que está detrás de estos sentimientos y cómo fue forjándose la misma. Para ello se centró en el contexto social en que nacen las fundaciones de las dos congregaciones. Ambas son respuesta a las necesidades que la sociedad tenía en ese momento: los jóvenes con problemas en el ámbito de la ley. Se produce la “cuestión social”, hija de la revolución francesa y de la revolución industrial: con grandes migraciones del campo a la ciudad, la persona deja de ser autónoma y pasa a ser obrero, los niños y adolescentes vagan por las calles. Los seglares son los primeros que dan una respuesta a la cuestión social y, posteriormente, la iglesia oficial, con la encíclica “Rerum Novarum” de León XIII.
Seguidamente, se detuvo en el contexto familiar. Pues “la educación en familia es la que ha posibilitado que verdaderamente se desarrollen o no cualidades que había innatas en nosotros”. Refirió las dificultades de su padre, los sufrimientos morales de su madre –verdadera “dolorosa”-, su orfandad ya de muy joven, quedando sin el apoyo necesario de la familia. A esta situación, la respuesta de Luis Amigó fue la compasión: “no quiero que nadie padezca lo que yo he sufrido”.  Orientando su preocupación al mundo de los jóvenes con problemas, de los niños abandonados, del mundo de la orfandad.
Su itinerario espiritual fue una creciente sensibilidad por el mundo de la marginación, pues “no es posible amar a Dios sin amar también al hombre, su obra predilecta, ni es posible amar a éste con sinceridad, si se prescinde del amor de Dios. Ambos amores son como rayos emanados de una misma luz, como flores de un mismo tallo”. Ello le llevaba a asistir a los enfermos en los hospitales, participar su saber y su fe a los niños de las barracas y consolar e instruir a los recluidos en las cárceles, en especial a los condenados a cadena perpetua.
Aunque la primera idea fue fundar una congregación para atender primordialmente a los encarcelados, a los enfermos y a la enseñanza de artes y oficios”, pronto se dio cuenta que lo que tenía que hacer era dedicarse a la juventud con problemas. Consciente de que los jóvenes de la cárcel son víctimas de prejuicios, acudía a las cárceles, acompañado de voluntarios, para confortarles, encaminar sus mentes hacia el bien y, a la salida, proveerlos de ayuda y trabajo.

La labor realizada desde 1890 en la Escuela Santa Rita, dedicada a la “corrección, moralización y enseñanza a los jóvenes con problemas”, marcó el rumbo de la Congregación. Aquí nació la pedagogía amigoniana, cuyo principal impulsor y propagador fue el P. Domingo de Alboraya. Escribió una Memoria de Santa Rita el año 1906 y la presentó en 1909 en el I Congreso Penitenciario Español que se celebró en Valencia. Dicha ponencia inspiraria después la creación de la Obra de los Tribunales Tutelares de Menores y sus centros.

En 1910, Domingo de Alboraya pasó al Colegio Fundación Caldeiro como primer superior y director, extendiendo la pedagogía amigoniana al campo de la prevención. En la actualidad, ambos centros, Santa Rita y Caldeiro, como colegios amigonianos, tienen que expresar su carisma mediante una atención especial por los alumnos con más carencias y dificultades, dedicándoles más tiempo y más interés. En 1918 tuvo un papel esencial en la publicación de la ley de los Tribunales Tutelares de Menores.

“Detrás de todo problema personal, hay siempre un problema afectivo”, dijo el P. Vives. El problema afectivo no es que no nos hayan querido, sino que no nos hemos sentido queridos. Bien porque no nos han querido como necesitábamos ser queridos en ese momento o bien porque no hemos dejado que los demás nos quieran. “Quien no se siente querido no aprende nunca a querer”.

La pedagogía amigoniana está presente en la actualidad en 32 paises. También en la Fundación Amigó y en las Parroquias amigonianas, como en la de Nuestra Madre del Dolor, donde se trata a las personas con misericordia, a la medida de la otra persona, metiéndonos en su piel y amándole como ella necesita ser querida, y se tiene preocupación por las más necesitadas de acompañamiento: separados, divorciados, ludopatías, excluidos de alguna manera, niños y familias del centro de día y kanguroteka, y jóvenes vulnerables del programa de acompañamiento a la emancipación.








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miércoles, 21 de agosto de 2013

Luis Amigó, biografía del fundador de los Capuchinos Terciarios Amigonianos





Julia Sáez-Angulo


Luis Amigó y Ferrer

         21.08.13.- Madrid.- Es el fundador de dos familias en la Iglesia Católica: las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia y de los Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores. A Luis Amigó y Ferrer (Masamagrell, Valencia, 1854 – Godella, Valencia, 1934) se le conoce en general como el fundador de los Capuchinos Terciarios, Padres Amigonianos, una labor basada fundamentalmente en la atención a los niños y jóvenes necesitados en su educación y reeducación, al menos en sus comienzos a primeros del siglo XX.

         “Con amor y dolor” es el título de la biografía que sobre el religioso fundador Luis Amigó han llevado a cabo Juan Antonio Vives Aguilella, con palabras introductorias de Fray José Oltra TC. Lástima que en la portada y el título no figuren el nombre del biografiado, ni se menciona el tiempo en que vivió en la contraportada. El autor es un profundo estudioso de la figura de Luis Amigó y su obra.

Luis Amigó, obispo


         Luis Amigó fue también obispo administrador de la diócesis de Solsona y obispo de Segorbe. Se le consideró un “apóstol de la juventud extraviada”, pues visitaba numerosas cárceles para atender y escuchar a los jóvenes allí encerrados. Hizo mucho por la mejora de la situación y legislación de los jóvenes presidiarios, a los que consideraba siempre rescatables para la sociedad. Su nueva pedagogía fue muy beneficiosa.


Por lo demás un libro interesante para conocer la obra pastoral y social de este fundador valenciano, cuyo espíritu y operatividad se han extendido hasta otros continentes. América Latina cuenta con diversos conventos donde se llevan las labores sociales y asistenciales de esta familia cristiana.

En Madrid, los Capuchinos Terciarios cuentan con la parroquia Nuestra Señora del Dolor y el Colegio Fundación Caldeiro, donde centenares de niños se forman en bachillerato. El colegio está situado en la Avenida de los Toreros y en él se celebró recientemente su centenario, presidido por el cardenal de Madrid-Alcalá, monseñor Rouco y Varela. La rama secular de los Capuchinos Terciarios es muy activa. Su gran capilla, erigida en parroquia, tiene a  don Javier Goñi como párroco y en su organización cuenta con un buen coro dirigido por el padre Pedro Corella.

Después de leer la biografía de Luis Amigó, uno comprueba que es un buen y diligente pastor. Se ha iniciado su proceso de beatificación, tras ser declarado Venerable.