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lunes, 23 de febrero de 2015

CENTRO DE INTERPRETACION DE “LAS MORADAS DE SANTA TERESA DE JESUS” POR ANA QUERAL EN VILLANUEVA DE LA JARA



Villanueva de la Jara (Cuenca)



Carmen Valero

23.02.15.- Villanueva de la Jara. Cuenca.- El sábado 21, a los 435 años de la llegada de Santa Teresa de Jesús a Villanueva de la Jara, para fundar el Carmelo, se congregaron junto a las monjas, personalidades del mundo cultural y artístico, políticos, y ciudadanos del pueblo de Villanueva de la Jara (Cuenca) presididos por su alcaldesa Mercedes Herreras Fogarty.

Comenzó el acto a las doce con una misa solemne presidida por el párroco Don Luis, acompañado del Obispo de la diócesis, y otros sacerdotes que concelebraron en el convento teresiano. Las monjas carmelitas, religiosas de clausura, siguieron la celebración a través de la reja en el altar mayor.



Ana Queral, pintoral

Una vez finalizada la misa, tomó la palabra la pintora Ana Queral, autora de la obra del Centro Carmelitano de Interpretación de las Moradas, , que dio gracias a Dios por estar ahí y a las monjas “mis madres queridas, que durante varios meses, han estado siguiendo la obra”. Asimismo agradeció a las autoridades eclesiásticas asistentes, al alcalde de EL Toboso, Don Marciano Ortega, al arquitecto Don Luciano Moreno, que fue quien puso en contacto a las monjas con la autora y participó activamente en la renovación de la Casa del Capellán, que es el lugar donde se ubica el Centro.

El arquitecto Don Manuel Cuadrado realizó las obras del vestíbulo de entrada, con gran talento y visión creativa, con unas dimensiones luminosas al cielo, donde se ubica una obra de unas monjas bailando en círculo, obra de Ana Queral y  da acceso al patio carmelitano de la muestra artística. El escultor jareño Don Luis Codina,  que tiene en la instalación  dos obras, una de Santa Teresa, y otra de la Virgen con Santa Ana, también estuvo presente. 

A continuación Ana Queral, explicó Las Moradas a los asistentes: “ Escrita por Santa Teresa a los sesenta y dos años, por orden de su confesor, cinco años antes de morir. Dice que el alma es un castillo interior de siete etapas de conocimiento, purificación introspección y entrega, y para darlo a entender mejor, puso frases de la santa en los murales, que propician la meditación. Es una ambientación religiosa, católica, apostólica y romana, que ofrece al espectador los caminos por donde transitan las almas que buscan a Dios. La simbología de la naturaleza en su obra, se aplica con las abejas de la primera morada, que es la oración, donde la bondad de Dios da el sol a todos, unos lo aprovechan y otros no; el conocimiento de sí mismo en la segunda morada; el esfuerzo y lucha interior para conocer a Dios en la tercera morada;  la figura transparente es el símbolo del alma, la cosa está en amar mucho, decía Santa Teresa, es la cuarta morada; En la quinta las almas elegidas, y lo representa con una crisálida que da origen a una mariposa, que es el alma que ya vuela; la sexta morada es la noche oscura, la lucha entre el cuerpo y el alma, levitación, éxtasis, escuchas, solo Dios sabe lo que ocurre a esas alturas; y la séptima morada, es donde el alma se compromete con el amado. Es un mural abstracto y el panel dorado que es Dios. La casa de Marta y Maria.” La pedagogía de la obra, arrancó aplausos entre los asistentes.




Esfuerzo teresiano, Jaculatoria pendiente

A continuación habló Don Manuel Cuadrado, señaló el arte y la fe de Ana Queral. La reflexión arquitectónica, que ha tenido en cuenta la arquitectura tradicional de Villanueva. El impulso comprometido con que este esfuerzo teresiano, sea una jaculatoria perenne. Dio las gracias al gran Pedrucho y sus albañiles, a Ana Queral y a Luis Codina, a la alcaldesa, al Presidente de la Diputación Provincial de Cuenca Don Benjamín Prieto Valencia, al Consejero de Cultura de Castilla – La Mancha Don Marcial Marín.

La alcaldesa Dª Mercedes Herreras Fogarty, leyó una carta del Papa Francisco uniéndose a la celebración, y dio gracias a los jareños, al párroco don Luis, que presidió la celebración, a Ana Queral, y dijo que esta obra va a ser un hito en los estudios en todo el mundo, como Centro Teresiano, que se suma a las celebraciones de Santa Teresa de Jesús, y que seguro va a ser un punto de peregrinación y turismo internacional. Un lugar al que llegaron Santa Teresa de Jesús y Ana de San Agustín en la décimo-tercera fundación hace 435 años.

Convento carmelita

A continuación se sirvió  un aperitivo en el vestíbulo de la Casa del Capellán, donde asistieron numerosas personalidades de las artes y las letras,  entre las que se encontraban Alfonso Álvarez de Mon, acompañado de sus hermanas Inmaculada y Carina, Elisa Mancini, la profesora de arte sacro Elisa Sáez de Slöecker, la pintora Luisa Valero, Mary Picazo, Lupe Aguado, numerosas amigas mexicanas de Ana Queral como Beatriz Márquez o Cuchi de Osma, Carmen Bergman, numerosos jareños y personas que han colaborado en la obra con distintos trabajos.

Realmente fue una sorpresa la agradable charla cuaresmal que recibimos, y que nos hizo conocer más a la doctora de la Iglesia, Santa Teresa de Jesús.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Ana Queral prepara una exposición sobre “Las Moradas” de Santa Teresa de Jesús en Villanueva de la Jara






Julia Sáez-Angulo


         Ana Queral, pintora hispano-mexicana, nacida en La Habana, y residente en Madrid, prepara una gran exposición sobre Las Moradas de Santa Teresa, en el Centro Teresiano de la localidad de Villanueva de la Jara (Cuenca), que depende del monasterio de monjas carmelitas, décimo tercera fundación de la Santa reformadora. La muestra, repartida en siete espacios, en correspondencia a las siete moradas, será inaugurada el 21 de febrero de 2015 y se inscribe dentro de la celebración del V centenario del nacimiento de la santa.

         María Dolores de Cospedal, presidenta de la Comunidad de Castilla-La Mancha, visitó el lugar donde ya se ha comenzado a pintar los espacios e instalar algunas obras. La presidenta saludó a la artista Ana Queral Quesada (La Habana. Cuba, 1950) y ambas hicieron el recorrido conjunto previo a la inauguración.

         Las carmelitas del lugar contemplan la posibilidad de dejar la instalación artística en las siete estancias y constituir allí un museo teresiano. Recordemos que fue la venerable Ana de San Agustín, fiel colaboradora de Santa Teresa, quien consolidó la fundación de la Santa Madre en Villanueva de la Jara.

Artista interdisciplinar, Ana Queral Quesada está en continuo contacto con el monasterio carmelita, del que depende el Centro Teresiano, así como con el párroco de Santa Ana y los arquitectos Manuel Cuadrado y Luciano Moreno que están llevando a cabo las restauraciones en el Centro y en el monasterio.

La autora está orgullosa de este proyecto artístico de gran plasticidad, pues abarca dibujos, pinturas, esculturas, instalaciones… trabajo que le ha llevado un año intenso, pero que da por bueno, ya que es una gran entusiasta de la obra de santa Teresa de Jesús en la que se ha metido a fondo. Queral ha incorporado algunas obras existentes en el monasterio de Fray Pedro de la Virgen del Pilar o del gran escultor local Luis García Codina, que realizó una escultura sobre Teresa de Jesús.

         Cada objeto y cada color en la instalación tiene un profundo sentido simbólico, al tiempo que se alternan con citas teresianas escritas en los muros, frases que invitan a la meditación entre los visitantes. Hay que llegar a la “habitación de oro” que es la séptima estancia en e recorrido del castillo interior, para estar cerca de Cristo.



Visión espiritual por la artista hispano-mexicana

Ana  Queral explica así su visión particular de la lectura del libro teresiano:                                 
Ejemplo de camino espiritual santificante es el libro de Las moradas de Santa Teresa de Jesús, fundadora y doctora de la Iglesia y que vivió en carne propia estos estados del alma hasta llegar a ser una con Dios. Lo escribió por obediencia en 1577 para sus monjas Carmelitas Descalzas y bajo la inspiración del Espíritu Santo.
Para poder explicar estos estados de gracia, la Santa utilizó muchos signos tangibles, los cuales he tomado para representar su obra en estas ambientaciones.

La Primera Morada presenta la oración, una puerta de entrada al castillo interior de nuestra alma, bella como un diamante o una perla oriental. Allí hay muchos aposentos. En Jn.14-2 dice: En la casa de mi Padre hay muchas moradas y, según la Santa, en el centro está Dios, como un Sol que alumbra a todas sus criaturas.
A la derecha están representadas las almas en estado de gracia. Para comenzar a vivir las Siete Moradas es necesariotrabajar libremente como las abejas, para el bien de todos, e iniciarse viéndose a si mismos. Viven libremente en la naturaleza divina. Así está el árbol plantado que se sustenta de agua viva y da buenos frutos.
Al contrario, las almas en pecado mortal no gozan de la gracia de Dios. Es como colocar un paño negro para evitar ver la luz de Dios. Sus aguas oscuras y de mal olor no dan frutos y, si los dan, viven sumergidos en la confusión, en la desolación y en la angustia. Mueren en un mundo de mentira y falsedad y roídos por las sabandijas y alimañas del demonio y están fuera del Castillo.

En la Segunda Morada vemos las almas que aún no dejan las cargas del pecado venial, pero reciben la gracia deescuchar la palabra del Señor y deciden seguir Su luz.  Muchas se quedan cautivas, sordomudas y tullidas por las tentaciones del demonio. Otras luchan contra este y lo vencen con la mejor arma que es la Cruz de Cristo y que comienzan a cargar  con  la determinación de reconocer en si mismos, sus pecados y sus virtudes.

La Tercera Morada representa El Camino de Liberación. Allí llegan las almas que se liberan de sus cargas y deciden seguir el camino de la Verdad y de la Vida. Los ermitaños del Monte Carmelo ya sabían la necesidad de despojarse de las cosas del mundo y de sí mismos para vencer las tentaciones del demonio y tener a Dios en el centro del alma. No pasó así con el joven rico del Evangelio, un creyente que deseaba seguir a Jesús, pero su corazón estaba en otras cosas. Quizás no recapacitó que todo en este mundo se acaba y sólo Dios permanece.

En la Cuarta Morada comienzan las cosas sobrenaturales. Aquí llegan las almas que disfrutan de la oración de recogimiento y experimentan los principios de las influencias divinas. Las potencias se sienten atraídas a lo interior con un llamamiento especial de Dios. Se deleitan pensando en Él y en Sus misericordias. Si la respuesta es sincera, sus almas trascenderán la materia despreciando las cosas que no son de Dios.  En la oración de quietud se deleitan en alabar a Dios y trabajan para Él, por Él y con Él. Como La Virgen, son fuentes de agua viva por donde se desborda el Amor.

 La Quinta Morada está reservada para las almas escogidas a quienes Dios otorga el don de la oración de unión, por medio de  la voluntad, el entendimiento y los sentimientos. Dentro de un mundo repleto de creación vital, el alma goza de sabiduría y fortaleza para  arrepentirse profundamente por haber ofendido a Dios en su vida. Se reconoce insignificante.  Como un gusano construye su capullo para interiorizarse y procesar ese tesoro escondido en su alma. Es un proceso de contemplación-concentración. Después del tiempo necesario, saldrá de la crisálida convertida en una mariposilla blanca llena de Espíritu Santo.

            La Sexta Morada parece ser el proceso más largo, pues Santa Teresa le dedica once capítulos. Dice que esta experiencia sobrenatural es para las almas privilegiadas. Son situaciones delicadas y tan elevadas que conllevan grandes trabajos interiores y exteriores. Es como una la Noche Oscura donde Dios y el alma se juntan en un Compromiso Espiritual. Dios le comunica gracias maravillosas de éxtasis y arrobamientos, hablas interiores, vuelos de espíritu, abrazamientos de amor divino y visiones intelectuales.

         La Séptima Morada es la “habitación de oro”, donde se da el matrimonio espiritual con Cristo. Allí hay dos corazones que laten. La persona ya está equilibrada después de haber pasado por las otras moradas purificadoras.