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miércoles, 2 de abril de 2025

Exposición: Terrazas del Edificio Nouvel Museo Reina Sofía (Nuevo Espacio Expositivo)


Desde el 2 de abril de 2025   



  

Mayca NÖIS

    01/04/2025.- Madrid.- “Un orden distinto. Geometría utópica y arte cinético en las terrazas del Nouvel” bajo este título se exponen tres obras escultóricas de Jesús Rafael Soto, Martín Chirino y Edgar Negret, nunca antes mostradas en el Museo y que forman parte de su Colección con lo que se reabren las terrazas del edificio Nouvel. Lo que constituye una nueva sala de la Colección con un tipo de escultura inédita en las lecturas de los fondos del Museo. Este espacio expositivo es uno de sus más emblemáticos, tras una reordenación, que ahora incluye estas obras.

Suponen e ilustran la fuerza transformadora que supuso en el espacio público la escultura geométrica de los años sesenta y setenta del siglo XX del Museo. Es a finales de los años sesenta cuando el minimalismo dotó a la escultura de un repertorio formal basado en las formas geométricas elementales al mismo tiempo que dotaba de una nueva manera de entender la relación entre una obra de arte y sus espectadores con una apertura a su participación e interacción. Unos experimentos con la escultura geométrica que fueron fundamentales para construir una nueva visión utópica de la ciudad contemporánea y de sus transformaciones sociales alejadas de la apariencia en el presente con los residuos urbanos de la cultura corporativa que acompaña a los grandes rascacielos de muro cortina.

La nueva sala, al aire libre, presenta con estas obras la sensibilidad que supuso el trabajo de los grandes maestros tanto en España como en América Latina

En este caso son:

Jesús Rafael Soto (Ciudad Bolívar-Venezuela 1923/Paris(Francia)2005) uno de los artistas fundamentales del siglo XX en América Latina, con aportaciones clave desde los años cincuenta al arte cinético y a las nuevas visualidades que emanaron de la abstracción geométrica, con la vibración óptica como experiencia central. Exhibe “Penetrables” (1982) una de sus series esenciales que comenzó a realizar a finales de los años sesenta y que está realizada en aluminio y hierros pintados y tubos flexibles de PVC.

El propio artista definía “Ya no ha y espectadores, no hay sino participantes”(1983).Sometida su obra a los cambios en el paisaje de Madrid; diferentes situaciones lumínicas del día, las estaciones, y  posición en la terraza se estima que cumple con creces las expectativas del artista.

Edgar Negret (Popayán-Colombia 1920/Bogotá-Colombia 2012) La obra “Vigilante rojo” (1979), aluminio esmaltado y atornillado, vuelve al Reina Sofía, donde nunca se había expuesto, tras un periodo de exposición temporal en depósito en el Tribunal de Cuentas Europeo en Luxemburgo. Ha sido sometida a un largo proceso de restauración coordinado por el Departamento de Restauración del Museo

La escultura nos muestra, dentro del estilo de madurez del artista, un ensamblado que deja al descubierto pernos y tuercas en un acoplamiento que revela la operación de organizar cuerpos y acoplamientos. Cubiertos por  una capa uniforme de pintura industrial mate roja.

En la serie de “Los Vigilantes” a la que corresponde la obra es una de las más emblemáticas de su producción. Sus diez elementos columnarios en desplazamiento parabólico en los que cada una de las piezas verticales gira treinta grados respecto a la anterior para dar lugar a cinco estructuras gemelas contrapuestas con lo que la escultura tiene una secuencia genética que se aprecia al rodearla.

El escultor  vasco Jorge Oteiza expresó con respecto a Negret con sus experimentos escultóricos geométricos como uno de los exponentes fundamentales de la plástica en América Latina.

Martín Chirino (Las Palmas de Gran Canaria 1925-Madrid 2019) Uno de los fundadores del grupo El Paso, colectivo de vanguardia del arte contemporáneo que rechazaron las estéricas realistas a favor de una nueva materialidad dentro de la que Chirino en sus esculturas al paisaje y formas primigenias se ha merecido la consideración de ser uno de los escultores europeos de mayor éxito internacional en las últimas décadas del siglo XX.

“Mediterráneas” /1971) chapa de acero inoxidable pulida y soldadura, con acabados industriales, casi automovilísticos. Pertenece a la serie en el  número decimo de las colecciones del Edificio Chrysler de Nueva York o el Museo Middelheim de Amberes. La expuesta ingresó en 1975 procedente de la colección del predecesor del Museo Reina Sofia,el Museo Español de Arte Contemporáneo.

En el título se rememoran y remiten a viajes a Italia y Grecia. La estructura al ser expansiva con volúmenes huecos desplegados con su ritmo pendulante invaden el espacio. Adopta la forma de un paisaje, en acabado cromático que trasfiere la cualidad acuática que es una de las características en la condición artística del artista canario.

La vista panorámica y singular de la capital infieren al nuevo espacio expositivo una interacción especial para la contemplación recreativa con el arte. La nueva reordenación de la Colección permanente culminará en 2028 con el propósito de articular una colección sólida, perpetuamente revisable, a partir de los fondos del Museo.

domingo, 19 de mayo de 2024

MARTÍN CHIRINO : Homenaje a la música. La sonoridad de la materia. Exposición en el Castillo de la Luz. Las Palmas

 • Cuarta monografía de la Enciclopedia Martín Chirino, tras las dedicadas a Reinas Negras, Afrocán y a su serie más célebre, los Vientos

• La exposición reúne todo el corpus que Chirino dedicó a la música, un total de 19 esculturas, medallas y dibujos, hasta completar un total de casi 50 piezas relacionadas con la música de otros artistas, que que contextualizan la serie que parten desde el cubismo a la neovanguardia. 

• Picasso, Juan Gris, Lipchitz, Dalí, Bruce Nauman, Man Ray, Óscar Domínguez y Ángel Ferrant,  entre otros, están presentes en la muestra

            

Martín Chirino ante sus obras



L.M.A.

17 de mayo de 2024. La Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino presenta hoy en su sede del Castillo de La Luz de Las Palmas, la exposición Martín Chirino: Homenaje a la música. La sonoridad de la materia, co-comisariada por David Cortés Santamarta, profesor de Estética y Teoría del Arte de la Universidad de La Laguna en Tenerife y crítico musical; y Jesús M. Castaño, director general de la Fundación Arte y Pensamiento Martín Chirino. La muestra permanecerá abierta hasta el 1 de septiembre.

La muestra coincide con la publicación de la cuarta monografía sobre el artista canario enmarcada en la Enciclopedia Martín Chirino, de la que ya se han publicado Reinas Negras por Alfonso de la Torre. Afrocán, escrita por Antonio Manuel González y Vientos por Fernando Castro Flórez.

La exposición y la edición del volumen cuentan con la colaboración de varias entidades públicas y privadas, entre las que cabe destacar a los Gobiernos de España y de Canarias, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de las Palmas, y el apoyo de la Fundación “la Caixa” a través de CaixaBank y de la Fundación DISA.

Se reúnen alrededor de 50 obras de diversos autores y técnicas, todas relacionadas con la música y su influencia en el arte. Estas, además de incluir algunas de los fondos del legado de Chirino, proceden de la Colección Azcona, del Gobierno de Canarias, así como de otras instituciones públicas y colecciones privadas. 

Están representados autores como Picasso, con un aguafuerte, Guitarra sobre la mesa; Juan Gris, con La guitarra frente al mar, de la colección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; Dalí, con Guitares espagnoles; Bruce Nauman, con el vídeo Violín afinado, de la colección del IVAM; Lipchitz con dos dibujos y dos esculturas, una de bronce y otra de escayola; una amplia serie de dibujos de  Ángel Ferrant - artista muy seminal para Chirino-, centrados en las formas de los instrumentos de cuerda; el célebre Violon de Ingres de Man Ray;  Óscar Domínguez con Violín y cabeza de potro de la colección Azcona; la serie de fotografías de Peter Moore que retratan a Charlotte Moorman en distintas representaciones en colaboración con John Cage o tocando el violonchelo desnuda; un trampantojo del pintor del siglo XVIII Pedro de Acosta, y el bronce Guitarra nº2 de Pablo Serrano, entre otros.

Pero el grupo más numeroso lo componen las obras del propio Martín Chirino, en este caso, casi todas hacen referencia al tema de la música. En este conjunto sobresale la serie Homenaje a la música. Se trata de un grupo de ocho piezas  que el autor realizó entre 1995 y 2019.

Homenaje a la música I

Laberintia de la música, 1995, 

Marca el momento fundacional de esta reflexión tan prolongada en la carrera de Chirino donde se hace «explícito el vínculo de la serie con la estética cubista», como escribe Santamarta en el catálogo. Este se consigue con la referencia a los instrumentos musicales de cuerda que protagonizaron tantas de las naturalezas muertas de Pablo Picasso, Georges Braque o Juan Gris.

Homenaje a la música II

Homenaje a la música II, 2005, 

Ejecutada una década después, destaca con más fuerza la intención de Chirino por hibridar los instrumentos. En ella se combina la boca de una guitarra y una voluta, que podría ser de violín o violonchelo, con una división en un eje vertical, a la manera cubista.

Homenaje a la música III

Homenaje a Rostropovich, 2006, 

El artista hace otra variación con el título, mencionando explícitamente a un músico merecedor de su halago. Algo que volverá a hacer con el sexto homenaje. El juego con las formas le lleva en esta ocasión a privar al instrumento de un soporte, creando una ligera silueta.

Homenaje a la música IV

Premio internacional del cante de las minas, 2010, 

Chirino continúa con una forma exenta, pero en este caso el acabado es de bronce dorado pulido. En estas dos últimas obras, el escultor «no hace sino proseguir e incorporar una nueva declinación al vocabulario formal que, sostenido en el recurrente uso de la espiral, el óvalo y la elipse, habría de dominar su creación desde que las convirtiera en el fundamento de sus series El Viento y Raíz, concebidas en 1958», aclara Santamarta.

Homenaje a la música V

Homenaje a la música V, 2015, 

Esta pieza recupera el hierro forjado y la base sobre la que se dibuja el instrumento musical, que se deforma especialmente en su cabeza que apunta a dos direcciones opuestas. También hay un aumento de las formas curvadas y sinuosas. «El negro del empavonado de la pieza y los reflejos brillantes obtenidos mediante la lijadura de las aristas contrastan con la pátina oxidada del plano, en una combinación de textura y cromatismo inédita en la serie».

Homenaje a la música VI

Homenaje a Pau Casals, 2015, 

Ejecutada el mismo año que la anterior, esta vez la base sobre la que se apoya el instrumento metálico es de madera. La voluta es especialmente compleja en este caso, a causa de su división en cuatro una vez que ya había sido forjada. Se establece así la relación con las cuerdas del instrumento del maestro del violonchelo, que solo se sugieren.

Homenaje a la música VII

Guitarra. Sueño de la música, 2018, 

El continuo uso de una base bidimensional en esta serie, que Chirino volvió a adoptar con el quinto Homenaje, no se debe de una regresión formal. De esta misma época también son algunas de sus obras volumétricamente más ambiciosas, por lo que la decisión del artista debe tomarse como una reflexión sobre el lugar que ocupan en la práctica de la escultura los fondos y composiciones más propios de la pintura.

Homenaje a la música VIII

Violonchelo. Sueño de la música, 2019, 

En la misma línea de meditación sobre las superficies planas, el último de los Homenajes incorpora una gran mancha clara en la madera que sirve de fondo a la manera de una veta agrandada. Esa fuerza expresiva se ve reforzada por el uso de las dos líneas paralelas que enmarcan el violonchelo por su lado opuesto (y que hacen referencia tanto al arco como a las propias cuerdas).

Estas obras –por su versionado de instrumentos de cuerda como la guitarra, el violín o el violonchelo– hacen patente su relación con el cubismo y el impacto que tuvieron las vanguardias en su producción. 

Además su compromiso con la música le llevó a crear entre 1994 y 2019 una serie de medallas en diferentes metales, la mayoría en bronce, desde la que hizo para el Premio Festival de Música de Canarias hasta las últimas para los premios Emeritus Magister de la Escuela Reina Sofía y del mejor intérprete de ópera en el Concurso Internacional Alfredo Kraus, pasando por la que conmemoró el 25 aniversario del Concurso Internacional de piano de Santander de Paloma O’Shea (1998) o las tres de la serie Espiral del viento, elogio a la música  del premio Tomás Francisco Prieto de la Real Casa de la Moneda en 2004. Sin olvidar sus dibujos de 2005 o los cinco bocetos preparatorios del logotipo del Teatro Pérez Galdós en 2007. 

Tal y como escribe David Cortés Santamarta en el IV volumen de la enciclopedia: «En ninguna otra de sus series Chirino había planteado un diálogo tan evidente con las lecciones cubistas». Ilustrando la importancia de los instrumentos de cuerda para las vanguardias, la exposición también incluirá una serie especialmente amplia de dibujos de Ángel Ferrant con formas derivadas de la guitarra.

Al respecto de estas influencias en la obra de Chirino, Jesús M. Castaño escribe en el catálogo que «al igual que reclama el cubismo como padre, declarará que la música es el aliento terrestre más bello y esencial». 


Martín Chirino

viernes, 16 de junio de 2023

Martín Chirino: "Vientos. Un camino en espiral hacia el origen " en el Castillo de la Luz de Las Palmas


 • Tercera monografía de la Enciclopedia Martín Chirino, tras las dedicadas a Reinas Negras y Afrocán


• La exposición reúne un corpus de obra, entre esculturas, dibujos y técnicas mixtas sobre papel, lienzos, arqueología y fotografías en torno al viento de Chirino.

Martín Chirino, escultor
Escultura de Martín Chirino

    L.M.A.

        Las Palmas de Gran Canaria, 16 de junio de 2023. - La Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino presenta desde hoy y hasta el 17 de septiembre, en su sede del Castillo de La Luz de Las Palmas, la exposición Martín Chirino: Vientos. Un camino en espiral hacia el origen, comisariada por Fernando Castro Flórez, profesor de Estética de la Universidad Autónoma de Madrid y crítico de arte. Esta muestra, como en los dos años anteriores, coincidirá con la edición de la tercera monografía, en colaboración con la Fundación Azcona, sobre el artista canario, escrita por Castro Flórez y enmarcada como un volumen más de la Enciclopedia Martín Chirino, proyecto de la Fundación que lleva su nombre, de la que ya se han publicado dos anteriores, Reinas Negras por Alfonso de la Torre y Afrocán, escrita por Antonio Manuel González. 

A través de esta tercera monografía de la ENCICLOPEDIA MARTÍN CHIRINO, nos adentramos en la serie más carismática y particular del escultor, EL VIENTO; tema que comenzó a tratar a finales de los años cincuenta y al que sería fiel durante todo el recorrido de su vida, convirtiéndolo en una constante, y leit motiv de toda su obra, señala el director del proyecto y de la Fundación, Jesús M. Castaño.

En la apertura, junto al comisario, la presidenta y el director general de la Fundación Chirino, Marta Chirino y Jesús M. Castaño, estuvieron presentes la consejera de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, Guacimara Medina; la responsable de Acción Social de CaixaBank en Canarias, Olga del Pino; el Ceo de Canaragua, Juan José González; y el arquitecto jefe del Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Las Palmas, Juan José Espino Durán.

La exposición cuenta con la colaboración de varias entidades públicas y privadas, entre las que cabe destacar a los Gobiernos de España y de Canarias, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Las Palmas y la aportación de la Fundación “la Caixa”, a través de CaixaBank. En el proyecto expositivo se incluyen un corpus de obras, algunas de gran formato, entre esculturas de Martín Chirino (Las Palmas, 1925-Madrid, 2019) y de otros artistas de su generación como Jorge Oteiza, El Lissitsky, Julio González y Robert Smithson, así como obra sobre papel que ilustran un tema que ha recorrido casi seis décadas de la trayectoria plástica de Chirino. El texto de Fernando Castro Flórez ahonda en la revisión histórico-crítica y bibliográfica de las espirales del viento.

Tal y como escribe a la hora de interpretar la obra del artista: “Dominando el hierro, Martín Chirino impone su voluntad. […] ha entendido que su trabajo tiene que estar sostenido desde la «pura pasión» y así está totalmente confrontado con la «banalización» contemporánea, con una voluntad simbólica manifiesta o […] con el afán de generar una composición de un «cosmos»”.

La mayoría de las obras que forman la muestra proceden de fondos del legado de Chirino, además de la Colección Azcona, del Gobierno de Canarias, así como de otras instituciones públicas como son el IVAM de Valencia, Museo Salvador Victoria y colecciones privadas, entre las que se encuentran algunas representadas por la Galería Guillermo de Osma.

La espiral más temprana de todas las que componen este homenaje a la forma fundamental del viento, que Chirino trabajó durante la mayoría de su carrera, es también la primera que hizo: “El primer Viento de Martín Chirino data de 1958 y lo presentó en su muestra en el Ateneo de Madrid. Desde entonces, realizó casi un centenar de esculturas con esa temática. Una estructura aparentemente simple, una espiral de metal, consigue modularse en impresionantes variaciones, intensificando su potencia estética. El Viento es la manera que tiene la espiral de hacerse tangible”, escribe Castro Flórez.

Al reconocible perfil se suman unas pequeñas hendiduras en el centro de la pieza, que aportan una textura e irregularidad que más adelante desaparecerán de su producción. Tal y como se recoge en la tercera monografía que acompaña a la muestra: “Chirino, maestro Chirino, maestro de la curvatura, sigue a rajatabla su credo estético del «menos es más», utilizando un mínimo de materia para obtener una mayor expresividad pero, sobre todo, buscando lo poético y sugerente, por medio de un esfuerzo físico; golpeando el martillo en la fragua, dominando la potencia del fuego; consiguiendo que las herramientas del herrero funcionen en beneficio de los fines artísticos más intensos”.

A pesar de la referencia textual en el nombre de todas estas piezas –así como en el título de la muestra– Castro Flórez destaca la importancia de la ausencia de representación del mundo real para Chirino, para quien “la abstracción supone un momento de inflexión histórico-estético que lleva a la creación de un pensamiento puro”; “Las esculturas de Chirino simbolizan el viento con un tono poético-musical que remite tanto a lo aborigen en cuanto dialoga con la modernidad radical”.

En el otro extremo cronológico, el conjunto de piezas más reciente es 4 espirales del viento; un trabajo previo de 2017-2018 con variaciones sobre la versión más compacta de la célebre forma.

Chirino no dejaba de esculpir y grabar espirales, sedimentos visuales que unían lo cósmico y el deseo hermoso de un hombre que tenía la integridad de una roca. Buscaba el origen sin nostalgia, no olvidaba las “pintaderas” del Museo Canario, demostrando que se puede ser universal sin perder el aliento local. Así, en la muestra se expondrán 11 pintaderas cedidas por el Museo Canario.

Ángel Ferrant dijo que “la naturalidad personal de Martín Chirino se transmitió a sus hierros, en los que no hay nada fingido. Suya y de ellos es la sencillez y la austera serenidad que los caracteriza: la efusiva expansión en que se distinguen”. El gesto escultórico de Chirino es, en la estela de Julio González, un “dibujo en el aire”, una expresión de fuerza y sensualidad, donde la continuidad espacial lleva a la mirada más allá de la estricta objetualidad. 


Tal y como dijo Chirino de González: «Ante la obra de Julio González —la delicadeza y la violencia de su poderoso silencio—, mi reflexión primera […] me lleva al entendimiento de la utilización de las herramientas, condición indispensable para llegar a formar parte, con el dominio del oficio, del clan de la fragua, del forjador lector del hierro, del gremio de los herreros».

 

Castro Flórez apela a que recordemos obras ya clásicas de este escultor magistral como El carro (1957), perteneciente a lo que llamó “herramientas poéticas e inútiles” en las que establecía una meditación plástica sobre las formas de relacionarnos con la tierra y de conseguir una fertilidad imaginaria o la esencial Composición. Homenaje a El Lissitsky que le llevó a Javier Maderuelo a establecer la analogía entre el expresionismo abstracto y su action painting, calificada como “escultura de acción”. No es, sin embargo, meramente una emoción del gesto de golpear lo que se hace visible, sino el placer táctil de los plegamientos, la intensidad de la materia sometida a una búsqueda de la armonía. 

Chirino señaló, en La reja y el arado, un texto publicado en el número monográfico que Papeles de Son Armadans dedicó en 1959 a El Paso, que la inspiración está relacionada con las herramientas necesarias y humildes: “Mi escultura se aproxima más a las herramientas en sus orígenes. Está hermanada con el arado o la reja. Mi obra podría tener lo que esos instrumentos tienen de prolongación humana. Unen al hombre a la tierra en una armoniosa y necesaria tarea. Ella también –la escultura– va entrelazada con el espíritu humano en su dimensión más radical, la de los aperos... Están en consonancia con lo útil elevado a rango de símbolo. Los he buscado en el pueblo”.

En la estética de Martín Chirino es fundamental, sin ningún género de duda, la forma en espiral que evoca el viento. “En el año 59 –señala Martín Chirino– hice la primera espiral erguida, después de convivir con las formas espiraliformes durante toda mi infancia, descubriendo el viento en los rincones de mi tierra y en las culturas milenarias. La espiral es una concepción mítica, principio y fin de la vida. He forjado formas en espiral que, lógicamente, se han ido transformando en mi taller y poco a poco, han venido enriqueciendo su significado iniciático. Al principio eran vestigios, elementos de la naturaleza que descubrí en las culturas milenarias. Concepción mítica de principio y fin de la vida para los primeros hombres y mujeres de mis ancestros. La espiral hoy es, o puede ser, una galaxia, una estela, un sentimiento que ha pasado de lo físico a lo espiritual. Un gesto inquietante de origen oscuro, que emerge de la memoria de civilizaciones hoy olvidadas para convertirse en enseña de la antigua patria de estos pueblos y razas”. 


Ese mismo año Millares dirá que “Martín Chirino reflexionaba entre lo breve o lo interminable «lo finito y lo infinito; el vuelo del ave o el peso de una piedra»”

Como recuerda Fernando Castro Flórez en su texto, Juan Eduardo Cirlot destacó “el lirismo del gesto” en las obras de Chirino y añadía que reconstruye el símbolo de la espiral para concluir que en ella surge el intento por conciliar la rueda de las transformaciones con el centro místico y el motor inmóvil o, al menos, constituye una invitación a esta penetración hacia el interior del universo, esto es, en pos de su intimidad.

En la exposición sobre las espirales de Vientos de Martín Chirino se incluye un conjunto de esculturas en torno a la espiral, de las que veinte de ellas salieron de la mano de Chirino, en las que se aprecia la importancia de esas formas en su larga producción artística. Junto a esas esculturas, dibujos y collages se pueden  contemplar algunos ejemplos de uno de sus artistas seminales, Julio González, del que se exhiben cuatro esculturas –Main, hacia 1937; La chevelure, 1934; Busto llamado ”El Apostol”, hacia 1933-1934, y Le rêve (Le baiser), hacia 1934, todas procedentes de la Colección Azcona–; de Jorge Oteiza – Construcción vacía con módulo de luz, 1957, Colección Azcona– al que le unía la importancia del vacío–; de El Lissistky; y de Robert Smithson –Espiral perforada, 1973, Colección IVAM–, entre otros, unido a una serie de dibujos y documentos que ayudan a contextualizar su singular modo de esculpir el viento. 

Chirino fue un creador que reconoció, en su imaginario, que la espiral y el viento son indisociables. Para él, el espiral remite a las islas en un doble sentido: por un lado, es motivo iconográfico de la cultura aborigen –de las pinturas que se conservan en el Museo Canario–, pero es también la consistencia del viento que tensa y comba las plantas, sus ramas, que riza las olas, que estalla contra las rocas.

Tal vez los vientos del ensueño de su infancia, cuando dibujaba espirales en la arena, sinteticen sus más de cinco décadas interpretando este elemento; algo que no se ve, pero que él esculpió incluso en los últimos años de su trabajo en el taller, cuando seguía latiendo su anhelo de libertad y un deseo de ligereza de plasmar los vientos alisios y solanos, que no dejan de ser los ritmos de la existencia y la búsqueda de la armonía.

Más información 2025 : https://exitmedia.net/destacado-semana/martin-chirino-en-canaria/?mc_cid=59230d652a&mc_eid=699bb972c1

viernes, 31 de mayo de 2019

Homenaje a Martín Chirino en el CBA. Martes, 4 de junio





L.M.A.

       31.05.19 .- Madrid .- El próximo martes, 4 de junio, se celebrará un acto de Homenaje a Martín Chirino. El escultor, uno de los más importantes de las últimas décadas, mantuvo una estrecha relación con el Círculo: fue Medalla de Oro (2001) y presidente de esta institución entre 1982 y 1992. 

En el acto participarán: Juan Miguel Hernández León (presidente del Círculo de Bellas Artes), Juan Manuel Bonet (escritor y crítico de arte), Juan Cruz (periodista y escritor), Joan Tarrida (editor de Galaxia Gutenberg), Antonio Puente (autor de Martín Chirino. La memoria esculpida), Jesús Castaño (director de la Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino) y José Guirao (Ministro de Cultura). 

Chirino ha firmado una obra de proyección universal por la que ha recibido múltiples premios nacionales e internacionales. Desde muy joven viajó a Madrid para formarse en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando e investigar sobre el hierro y la forja española. En Italia estudió a los clásicos, y completó su formación en la School of Fine Arts de Londres. En 1958 se incorporó al grupo El Paso. Tras su participación en la muestra «New Spanish Painting and Sculpture», en el MoMa de Nueva York, tendrá una presencia permanente en Estados Unidos. Desde los años setenta, realizó numerosos proyectos monumentales inspirados en la espiral del viento. Fue fundador-director del Centro Atlántico de Arte Moderno, en Las Palmas. En 2015 constituyó la Fundación de Arte y Pensamiento Martín Chirino, en Las Palmas de Gran Canaria.

martes, 9 de julio de 2013

La Fundación ICO deposita 7 obras de artistas españoles en el Museo Reina Sofía






nota de prensa-Roman Escolano y Manuel Borja Villel.jpg

Román Escolano, presidente de la Fundación ICO y Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía, ante la obra de Óscar Domínguez, Le Tireur (1934)
Fotografía: Joaquín Cortés / Román Lores.
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2013



Hoy, martes 9 de julio, ha tenido lugar la firma del convenio de depósito en comodato realizado por la Fundación ICO al Museo Reina Sofía. Siete obras pertenecientes a las Colecciones ICO, de seis destacados artistas españoles, componen el depósito que entrará a formar parte temporalmente de los fondos del Museo: Juan Gris, Óscar Domínguez, Carlos Alcolea, Martín Chirino, Eduardo Chillida y Juan Muñoz. El periodo de cesión ha quedado establecido en cinco años, renovable.

Al acto de firma han asistido el presidente de la Fundación ICO, Román Escolano, y el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel.

Las Colecciones ICO se caracterizan por su naturaleza vanguardista y por el hecho de que la mayoría de sus autores son españoles. De su colección de escultura contemporánea se han seleccionado 5 obras para ser depositadas en el Museo Reina Sofía. Se trata de sendos trabajos de Juan Gris y Óscar Domínguez -pertenecientes a las vanguardias históricas- una escultura de Eduardo Chillida y otra de Martín Chirino, de la década de los años 50, y una de las primeras piezas de Juan Muñoz, fechada en 1982. Todos los artistas son referentes de la escultura española del siglo XX y gozan de enorme proyección internacional. A estas esculturas hay que sumar el depósito de una pintura de gran formato de Carlos Alcolea y un dibujo de Juan Muñoz. Todas las obras seleccionadas contribuirán a mejorar la representación de estos artistas españoles en el discurso museográfico de la colección del Museo.

Precisamente la obra Arlequín (1923), de Juan Gris, visitó recientemente el Taller de Restauración del Museo para recuperar su aspecto original, ante los problemas de oxidación, y de fractura de la policromía. Es una obra única del pintor madrileño quien, tras abordar directamente la práctica de la escultura cubista con la ayuda de su amigo el escultor Jacques Lipchitz, y realizar Arlequín de 1917, se enfrentó en esta obra a una nueva representación del mismo tema desde una estética ligada al  nuevo clasicismo, que por esos años también ocupaba a Pablo Picasso.

De Óscar Domínguez se ha escogido el objeto surrealista Le Tireur (1934). El artista presentó sus primeros objetos en París, en 1936, en la Exposition Surréaliste d'Objets, inaugurada en la Galerie Charles Ratton. En concreto esta pieza se ha podido ver recientemente en el Museo Reina Sofía formando parte de una escogida muestra dedicada al artista canario.

Tanto la escultura de Martín Chirino, Homenaje a Lissitsky (1957-58) como la de Eduardo Chillida, Plano oscuro (1956), son exponentes de las corrientes formalistas que, afianzadas en los años 50, darán un nuevo sentido autónomo a la escultura.

Raincoat Drawing (Dibujo impermeable) de Juan Muñoz, pertenece a una serie compuesta de unas cuarenta escenas de interiores domésticos realizados con tiza blanca sobre fondo negro a finales de los ochenta. De Muñoz también queda depositada la escultura Sin título realizada en los primeros años de la década.

La obra de Carlos Alcolea solo está presente en la colección del Museo Reina Sofía con dos ejemplos de mediados de los años setenta. La incorporación de Finisterre (1988-89) supone poder contar con un trabajo de una etapa posterior. Se trata de  un díptico de gran formato que el artista dedicó a su Galicia natal y que fue pintado tras un viaje de Alcolea a Costa da Morte.



sábado, 2 de febrero de 2013

Adriana Veyrat, libro sobre su escultura presentado en la Universidad de Pau






 "Vórtice" de Adriana Veyrat


Julia Sáez-Angulo


02.02.13.- Madrid.- Con una obra que se centra fundamentalmente en la escultura y la fotografía, Adriana Veyrat Janés (Madrid 1965) es licenciada  en Bellas Artes por la UCM y artista multidisciplinar. Expone habitualmente en la Galería BAT, Alberto Cornejo de Madrid; con esta Galería ha participado en varias ocasiones en las ferias de arte contemporáneo, Estampa y Art Madrid. En 2013 participa en la exposición colectiva de dicha galería BAT, “El secreto del bolso”.

Por otra parte, “Luz y Aire” es el título de libro inédito sobre la escultura de la autora. El libro, que tiene tres partes --las otras dos referidas a los escultores Martín Chirino y Brancusi--, fue presentado en la Universidad de Pau a través de power point por la escritora Clara y Janés. En el libro también han escrito el poeta Jaime Siles y Martín Chirino.

La escultora madrileña ha expuesto en numerosas colectivas y su obra forma parte de los fondos permanentes de diversas instituciones, como por ejemplo, el Museo de Esculturas al Aire Libre de Leganés. En  2006 fue seleccionada para participar en el taller de forja que impartió Martín Chirino en Gijón (organizado por el diario Al Norte) y para disfrutar de una beca (Modulo de Litografía) en la fundación Ciec. En 2010, participó en la décima edición del encuentro internacional de artistas, Sianoja 2010.En 2011 pasa a formar parte del grupo de artistas botánicos By Botany y participa en el encuentro internacional de artistas que se celebra cada año en la Künstlerhaus de Schirnding (Baviera,Alemania).


Uno de los poemas de Clara Janés ante una de las esculturas denominadas “Escalantes” dice así:


La esquina me adelgazó
y la escalera
que entraba
en su ángulo recto
me condujo al punto
de la desaparición.
Pero ya en todo el espacio
me encontraba,
confundida con el aire.
Reconoce al dios del lugar
en el don
de la transparencia,
me dije.
Avanza hacia el misterio
de la negación de los bordes
donde nada arroja sombra.