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lunes, 1 de noviembre de 2010

Giorgio Agamben reflexiona sobre las imágenes en su interesante libro “Ninfas”


"Ninfas”
Giorgio Agamben
Traducción: Antonio Gimeno Cuspinera
Editorial Pre-Textos
Valencia, 2010



Julia Sáez-Angulo

La mitología clásica greco-romana no cesa de inspirar a los artistas contemporáneos, pintores, escritores o músicos como referente o símbolo de conceptos e ideas. Por solo citar dos exposiciones de arte reciente, las Moiras de Paulina Parra o las Musas de Rosa Yagüe. Ahora tenemos el título “Ninfas” de Giorgio Agamben (Roma, 1942), una serie de escritos, a modo de mini-ensayos que nos hablan de muchas cosas.

El libro se abre con una cita de Bocaccio referida a las musas: “Es verdad que todas son mujeres, pero no todas mean”. Algunas tienen nombre muy conocidos como la ninfa Eco de la fábula Narciso o Egeria, aseora del rey de Roma Numa Pomplio. El personaje de la ninfa, que algunos han querido derivar como Francisco Umbral a nínfula o Lolita, ha dado mucho juego en la literatura.

El diccionario de la RAE define la ninfa como “Cada una de las fabulosas deidades de las aguas, bosques, selvas, etc, llamadas con varios nombres, como dríada, nereida...”, de aquí deriva a “joven hermosa” y seguidamente, a “cortesana”.

Del asentamiento de las imágenes


“En Paracelso, la ninfa se presenta como una criatura de carne y hueso, creada a la imagen del hombre, pero que, a diferencia de las otras cinturas no adánicas de su estirpe, puede recibir un alma si se une carnalmente con él, haciéndose así verdaderamente humana”, se explica en el libro “Ninfas”.

El libro de Giorgio Agamben comienza con una reflexión sobre los videos artísticos de Bil Viola en el Museo de Los Ángeles y la visión de las imágenes que conocemos y laten dentro de nosotros, al decir del propio Viola: “las imágenes viven dentro de nosotros... somos “databases” vivientes de imágenes –coleccionistas de imágenes- y una vez que las imágenes han entrado en nosotros, no dejan de transformarse y de crecer”.

Aby Warburgh y Walter Benjamín son figuras tutelares del pensamiento del autor, quien en el último capítulo dice: “la historiografía warburghiana 8cercanísima en esto a la poesía, en virtud de la indescernibilidad entre Clío y Melpómene que Jolles sugería en un bello ensayo de 1925) constituye la tradición y la memoria de las imágenes y, a la vez, el intento de la humanidad de liberarse de ellas, de abrir, más allá del “intervalo” entre la práctica mítico-religiosa y el signo puro, el espacio de una imaginación ya sin imágenes. El título “Mnemosina” nombra, en este sentido, lo sin imagen, que es la despedida y el refugio- de todas las imágenes.





martes, 4 de mayo de 2010

Manuel Moral Roca publica el libro de poemas “El jardín de Mnemosine”



“El jardín de Mnemosine”
Poesía
Manuel Moral Roca
Bubok Editorial


Manuel Moral Roca, escritor


Julia Sáez-Angulo

        04.05.2010.- Madrid.- El escritor jienense Manuel Moral Roca (Torredelcampo, Jaén, 1958) ha publicado el libro de poemas “El jardín de Mnemosine”, editado por la editorial Bubok en la Red. En la misma firma ha publicado las novelas “El vuelo del Quetzal”, “Al calor de un repente” y un libro de recuerdos y memorias titulado “Vivir a un abuelo”.

    “El jardín de Mnemosine” es un libro de poemas abiertos - los que no tienen título - para que cada lector haga los versos propios, sin connotación alguna, ya que cada poema depende de cada lectura. El poemario es un recorrido por las sensaciones y los pensamientos del autor, cuya finalidad es que esas sensaciones y esos pensamientos sean compartidos por el lector de manera diferente y singular.
"El vuelo del Quetzal" es una aventura en la que el autor habla desde su más íntimo paisaje de las contradicciones humanas más clásicas; belleza, dolor, muerte y también del amor. Su viaje físico por tierras de Guatemala lo comprometen con unas sensaciones que, sin más aviso que ellas mismas, nos sumergen en una epopeya de los antiguos mayas. Es una voz cálida y honesta, a la vez que sorprendente e imaginativa, algo que hará al lector disfrutar con su lectura.
    En "Al calor de un repente", los personajes se desnudan emocionalmente ante el lector de la única forma en la que unos jóvenes de los primeros años ochenta de aquella España, podían o mejor dicho, se atrevían; llenando de colores su entorno aunque fuera sobre el negro pegajoso que durante tanto tiempo les había dejado sin otro horizonte, aunque en lo más hondo de los dos personajes de la novela existiera una pequeña esperanza, una leve brisa que por tan nimia no sabían acoger en sus vidas, ya que sus soledades los cercenaban de diferentes maneras.
    La historia de los dos personajes cambia de un lado a otro de la vida y lo hace sin forzamiento alguno, de la forma más natural y sencilla; por la palabra que emana de cualquier persona para ser oída, y que sin embargo es tan difícil escuchar. En esta novela se escuchan las pasiones de aquellos jóvenes que en un de repente cambiaron para siempre.
    "Vivir a un abuelo" es una evocación a su abuelo, el pintor naïf Manuel Moral, en el que el autor intenta perfilar un pequeño boceto de "la relación que tanto me unió a él. Para ello arrastré mi memoria hasta un presente en el que sentí que de nuevo lo tenía a mi lado. Al escribir este libro me sumergí en vidas y en emociones que por pasadas nunca fueron olvidadas. En definitiva es un pequeño homenaje a mi abuelo Manuel al que tanto echo de menos y del que tanto aprendí", explica al autor.
    "El relato no tiene otra pretensión que recordar los veranos que pase, en mi infancia, al lado de mi abuelo allá, en un pequeño pueblo de Jaén, en mi querido y tantas veces recordado Torredelcampo", añade.

Manuel Moral Roca, jienense con residencia en Madrid, comenzó a escribir a los dieciséis años. Su camino editorial lo comenzó en 1998 con el libro “Vivir a un abuelo”, editado por la Diputación de Jaén. En el año 2000 publicó un libro de poemas; “En deshielo”, que se presentó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Después de algún tiempo volvió al sendero de la edición en 2005 con la novela “Engullidos”, para seguir con un nuevo poemario; “Palabras de tinta y aire” en el año 2007. Ambos se presentaron en el Centro Cultural Buenavista de Madrid.
    Viajero apasionado por tierras americanas, principalmente por Guatemala donde cuenta con numerosos amigos, ha dejado constancia de sus observaciones sobre ese país en la reciente novela “El vuelo del Quetzal”.
    El autor reconoce que ha publicado en la red porque cree que “es bastante más libre editar un libro por este medio que a través del encorsetado mundo de las editoriales convencionales”.