“Paisaje de El Escorial” (1901), o/l, por Félix Vidal Borrell
Monasterio de El Escorial, acuarela, por Pablo Reviriego
“Paisaje de El Escorial” (1901), o/l, por Félix Vidal Borrell
Francisco López-Soldado
Julia Sáez-Angulo
Francisco López-Soldado (Madrid, 1940), Doctor en Bellas Artes por la Complutense, ha sido profesor titular en la Facultad de Bellas Artes de la misma Universidad. Más de 50 años dedicado a la creación y la docencia, su trayectoria está jalonada de hitos en su notable dibujo, pintura y escultura. Investigador nato, su lenguaje pictórico se caracteriza por una plasmación abstracta del interior microscópico del cuerpo humano, que él eleva a formas cromáticas con cambio de escala, haciendo real y lumínico lo invisible. Sus obras se encuentran en diversos museos y sus centenares de alumnos guardan de él un grato recuerdo.
En los 90 participó en la Escuela de Pintores Figurativos de El Escorial, fundada por el académico Luis García-Ochoa (1920-2019), ahora sustituido en el sillón académico por el pintor Alfonso Albacete. Francisco López-Soldado visita con frecuencia el Real Sitio, pues posee una casa en la cercana localidad de Zarzalejos, antigua cantera de los sillares que levantaron el Real Monasterio de San Lorenzo. Más adelante creó el Centro de las Artes Visuales en el municipio toledano de Valdeverdeja, un amplio espacio que recoge parte de su propia obra y colección artística con obras de Brikman, Labra, Cuerda, Capa, Feito, Tápies, Farrera, Tinte o Patiño.
Actualmente, Lopez-Soldado expone en el Centro Cultural de Moncloa en la capital de España.
-¿Cuál ha sido su relación personal con el Real Sitio?
Desde muy temprana edad tuve siempre relación con el Escorial, pues mis padres poseían una casa en Zarzalejo, muy próxima al Real Sitio, después nosotros adquirimos otra, así mismo en Zarzalejos en el año 1977.
Durante muchos años actué como miembro del jurado en el premio Manuel Viola de pintura rápida, con temas escurialenses, organizado primeramente por Pedro Martín y más tarde por el Ayuntamiento de la localidad, donde también estaban Luis García-Ochoa, José Luis Martín, Elena Ribeiriño y otros.
-¿Cómo fueron aquellos cursos de pintores de la Escuela de Pintores Figurativos de El Escorial, fundada por el pintor Luis García-Ochoa, en 1993, a modo de ágora ateniense, y a la que Ud. perteneció?
Luis García-Ochoa, académico de la Real Academia de Bellas Artes de S. Fernando y excelente pintor y grabador, formó en el Escorial un grupo de pintores figurativos al estilo de la Escuela de Vallecas, a la cual él perteneció, comandada por Benjamín Palencia y Alberto Sánchez.
En aquella escuela estuvieron durante varios años Belén Elorrieta, Luis Javier Gaya, Mesa Bazán, Blanca Muñoz de Baena, Jorge Pedraza, Fernando Puente, Elena Ribeiríño, y Luis Antonio Robles que en aquella época ejercía como médico en la localidad. El local fue cedido por el Ayuntamiento.
La Escuela era para arista figurativos, por lo que yo no figuraba en el curso, pero estuve muy cerca e informado de todo.
(Sobre la Escuela de Pintores Figurativos de El Escorial existe una interesante bibliografía, a través de la figura de su fundador principalmente. El historiador Fernando Chueca Goitia escribió sobre ella. El Ministerio de Cultura le dedicó a la citada Escuela una exposición en la Casa de Cultura de San Lorenzo, de la que hizo un catálogo en 1994, con textos de los críticos de arte José Marín Medina y Adolfo Castaño, así como del propio fundador L. García Ochoa. ).
-¿Qué paisajes o temas interpretaron y por qué?
Era una convivencia de pintores que realizaban reuniones constantes entre ellos y para ellos; lo fundamental era el número de oro, esto es la proporción aurea y el discurso de la figura cúbica de Juan de Herrera.
-¿Pintó Ud. paisajes de El Escorial?
Yo realicé diferentes cuadros de temas escurialenses, pero hace muchos años.
-De la iconografía local, ¿qué reconoce más de El Escorial o cual destacaría y por qué?
Durante más de cuatro siglos el Real Monasterio del Escorial ha sido objeto de una atención preferente entre los monumentos españoles. Este interés se ha traducido en un gran número de imágenes gráficas y de reflexiones escritas, frecuentemente poco conocidas.
En muchos casos es posible identificar los referentes iconográficos de las imágenes que fueron simplemente copiadas o interpretadas. Componen un rico y variado patrimonio iconográfico.
-¿Cómo contempla el recinto del Real monasterio, Real Biblioteca, y jardines que nos dejó Felipe II ? ¿Tiene preferencia por algún lugar o aspecto del mismo?
He visitado muchas veces el Monasterio e incluso aposentos a los que no acede el público, ya que mi compañero de la Escuela de Bellas Artes, Teófilo Galende, residía allí, pues era agustino y restauraba las obras pictóricas del Real Sitio.
Del Monasterio destacaría sobre todo la Basílica y el Patio de Reyes con sus magníficas esculturas. La Biblioteca me parece muy completa, con ejemplares únicos de época. Los jardines son majestuosos.
-¿A su juicio, que le falta y que le sobra a El Escorial?
Considero que es todo perfecto. Felipe II adjudicó el proyecto y la realización de las obras a los mejores arquitectos del momento, como son Juan Bautista de Toledo, al que siguió, a su muerte, Juan de Herrera, a quien se le atribuye el estilo herreriano, pues él quería que su reinado perdurase construyendo esa maravilla.
Al Coliseo Carlos lll, lo iban a destruir, creo que a finales de los años 70 y Pedro Martín, arquitecto, y su hermano José Luis lo compraron para salvarlo de la piqueta. Mi compañero Teofilo Galende restauró las pinturas del teatro. Lo han estado gestionando desde entonces los hermanos Martín. Ahora parece ser que se lo han alquilado a la Comunidad de Madrid. La labor de los hermanos Martín es un ejemplo de buen hacer en Escorial.
-¿Hay obras suyas en algunas colecciones escurialenses?
En El Escorial he realizado varias exposiciones personales, una de ellas en la galería de Silvia Westermann, otra en la galería Sol Negro, cuyo director era el pintor y escultor japonés Kiyoshi Yamaoca, y otro el Centro Cultural Floridablanca del Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial.
Posee varias obras mías el coleccionista y propietario del Real Coliseo, el arquitecto Pedro Martín, quien además tiene un Museo de Carruajes de la época de Felipe II en el Real Sitio.
-¿Qué proyectos pictóricos tiene?
Hasta la fecha he realizado 79 exposiciones personales, tanto en España como en distintas ciudades europeas, así como más de 100 colectivas. Próximamente realizaré una exposición de mi obra en el Museo de Arte Contemporáneo de Elche, y el próximo año en Mallorca.
Más información
https://lamiradaactual.blogspot.com/2023/03/lopez-soldado-exposicion-organismos.html
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Pedro Martín Gómez, constructor, restaurador, coleccionista, mecenas...
Julia Sáez-Angulo
Fotos Mercedes Marcos y J. Sáez
29/8/23.- Escorial.- Tiene 87 años bien llevados y se siente laurentino (gurriato) de pura cepa “para bien y para mal”, según dice con el distanciamiento y la ironía que le dan los años. Pedro Martín Gómez nació en diciembre de 1937, en San Lorenzo de El Escorial, el día que los nazis de la Legión Cóndor, bombardearon las vías del tranvía del Real Sitio, al confundirlas con las vías del tren que unían Zarzalejos y Robledo de Chavela con El Escorial. Murió una persona y nació él antes de tiempo, porque a su madre le afectaron los bombardeos alemanes.
Arquitecto técnico, constructor, coleccionista y mecenas en algún momento, Pedro Martín se conoce todos los lugares, rincones y recovecos del Real Sitio de El Escorial, así como del contenido interior del Real Monasterio: “podría ir viendo y enumerando todas las obras de arte que faltan, porque se las han llevado a Madrid. En realidad, todas las obras maestras del Museo del Prado proceden de aquí, de las colecciones de Felipe II, para empezar todos los Boscos”.
Además de “salvar” de la demolición, el Real Coliseo de Carlos III y las Cocheras del Rey, que, al igual que otros inmuebles, el Estado fue vendiendo al Ayuntamiento o a particulares, que solo pensaban en construir viviendas. “El Real Monasterio ha pasado por momentos de incuria muy peligrosos. Hubo un tiempo en que la gente acomodó allí sus casas”, explica P. Martín.
El mérito de adquirir y restaurar el Coliseo de Carlos III no se lo puede quitar nadie, frente a la desidia institucional que ha sufrido en algunos campos el Real Sitio. Una restauración, realizada con un criterio respetuoso con la historia del edificio, que se complementa con ámbitos introducidos «ex novo», tales como el foso para la orquesta, vestuarios, camerinos y otras instalaciones relacionadas con las funciones teatrales y un ambigú-cafetería. Estas dependencias se ubican en el sótano y la entreplanta obtenidos bajo los niveles originales del edificio histórico, según proyecto de los arquitectos Mariano Bayón y José Luis Martín Gómez, este último, hermano de Pedro.
Emprendedor nato, Pedro Martín explica que ha vivido de la construcción, sobre todo en Madrid, pues en El Escorial ha hecho solo la urbanización Felipe II y poco más. Su esposa Carmen Worm, española de origen alemán, tenía una tienda de antigüedades, que al fallecer llevó su hijo Pedro Martín Worm. Igualmente, Pedro montó la gran librería Cocheras-Coliseo, que cuenta con casi sesenta mil libros, y que hoy solo se maneja a nivel digital. También creó la editorial Coliseo, en la que se han editado bastantes títulos relativos al Real Sitio y el Monasterio de San Lorenzo. El mismo, como Pedro Martín, solo o con otros autores, ha escrito algunos de los libros publicados en su editorial, como: El Escorial de los Borbones. Coliseo y Cocheras Reales; Faustina de Vermandois. (Seda). Un eterno viaje en busca del amor; la casa perpetua del Rey de España o las tumbas reales de El Escorial; Las llaves de El Escorial; Don Quijote en busca de El Escorial; El Escorial. El cielo en la tierra. Además, es también autor del libro El Greco. Triunfo en Toledo, fracaso en El Escorial (2014).
Como mecenas, Pedro Martín creó premios de pintura como el Manuel Viola, durante dieciséis años. Fue de los primeros certámenes al aire libre, con una recompensa de quinientas mil pesetas y dos accésits de cien mil, con miembros del jurado de prestigio, entre los pintores y críticos de arte del momento con los que se relacionaba, entre ellos Luis García Ochoa, director de la Escuela de Arte El Escorial y Luis Javier Gaya. Con el tiempo los premios pasaron al Ayuntamiento de San Lorenzo, que bajó el número y la cuantía, para acabar cerrándolos diez años más tarde.
Lo oficial e institucional acaba siendo menos atento y generoso que la sociedad civil con los artistas, por eso las instituciones sueñan siempre con el patrocinio desde fuera, pero con la foto dentro.
Pedro Martín también es coleccionista de arte – el mejor mecenazgo- y ha adquirido numerosas esculturas de diversos autores, entre ellos Pardito, artista local que trabaja la chapa de hierro, hace casi siempre los belenes del municipio por Navidad y recientemente ha hecho para Pedro una pieza denominada “El arca de Noé”, de la que está muy satisfecho el coleccionista, pues sonríe cuando explica las distintas piezas de la obra y se detiene en los tres hijos de Noé: Sem, Khan y Jaffet, uno blanco, otro negro y otro amarillo, que darán lugar a las distintas razas del hombre.
Las esculturas las tiene en El Alarife, un amplio espacio en la falda del Abantos. Además de Pardito tiene obras de Sergio Castillo Mandiola (1925-2010), escultor chileno casado con Silvia Westermann, hoy directora de la Academia de Bellas Artes en Santiago de Chile. Ambos vivieron catorce años en el Real Sitio, partir del golpe de Estado contra el presidente Allende y fueron muy amigos del constructor. Sergio fue el primer autor que trabajó la escultura soldada en Chile y ganó el Premio Alcobendas 1980 en España. Expuso en Madrid en la histórica galería Skira. A comienzos de la década de 1980 abrió una galería de arte en San Lorenzo, donde promovió el trabajo de artistas de diferentes procedencias. La galería funcionó durante catorce años. Participó como jurado en diversos concursos de pintura.
En El Alarife tuvo lugar una gran exposición retrospectiva del pintor japonés Yurihito Otsuki, residente en San Lorenzo de El Escorial. Pedro Martín colecciona también obra suya. Pedro Martín ha sido y es amigo de numerosos artistas, entre ellos de los catedráticos de Arte, Manuel Parralo Dorado y Francisco López-Soldado. Junto a este último y su esposa Carmen ha tenido lugar nuestra entrevista, que terminó con un paseo por la llamada galería Martín, un lugar comercial que sale a los Jardincillos, recientemente enriquecida con las pinturas al fresco donde aparecen pintadas desde la Reina Sofía a Teresa Berganza, con la que también tuvo cierta amistad el constructor.
En la galería Martín, que se entra por el Real Coliseo de Carlos III y por la Botillería, se encuentra el antiguo restaurante que recibió el nombre de La Genara, abuela de Pedro, una gran cocinera. Allí iban a comer muchos alumnos del Real Colegio de los Agustinos, porque era más económico que aquel. A la espera de que se puedan poner mesas al aire libre, el tradicional y conocido restaurante La Genara permanece cerrado. Ya llegarán tiempos mejores y más propicios. “Mi abuela era una excelente cocinera”, insiste Pedro Martín que conjuga en su vida muchas vidas, como constructor, restaurador, coleccionista, mecenas, librero…, que nació y residió siempre en el Real Sitio, un lugar que ama, pero que reconoce difícil, por los diversos intereses y envidias que se generan. “Como en todos los pueblos”, añade para matizar.
Más información
Julia, Pedro, Francisco y Carmen a la entrada de la Galeria Comercial
Pedro Martín señala la explicacion de los frescos
José Antonio Vara Moreno, Concejal Honorario de San Lorenzo de El Escorial
“A mi hijo Guillermo”
9 de agosto de 2022.- San Lorenzo de El Escorial.
Querida Alcaldesa, primer teniente de Alcalde y concejal de Cultura, Concejal de fiestas, y demás miembros de la Corporación municipal; Alcaldesa de San Quintín y componentes delegación que le acompañan, Padre Miguel, párroco de San Lorenzo Mártir; Prior del Real Monasterio, Teniente del puesto de la Guardia Civil en San Lorenzo, Sres. Concejales de El Escorial, Exalcaldes y exconcejales de nuestro Ayuntamiento, Autoridades presentes, Hermandades y Asociaciones; Don Juan Delgado, Padre José Rodríguez, Padre Prometeo Cerezo, querida familia, amigos, vecinos y visitantes, queridos gurriatos y escurialenses, todos.
Es una alegría poder volver a reunirnos para inaugurar nuestras fiestas patronales, suspendidas dos años, por causa de esta pandemia que ha azotado al mundo entero.
Afortunadamente, la pandemia parece que está llegando a su fin, y ya hemos superado la etapa crítica, etapa, en la que muchos de nosotros hemos perdido familiares, amigos, compañeros y vecinos, seres muy cercanos y queridos.
Desde aquí un recuerdo y homenaje a su memoria, y en especial a mi hijo Guillermo, al que dedico este pregón.
A sus familias y amigos, quiero transmitirles todo el cariño y toda la fuerza para poder ir superando su ausencia, nuestro reconocimiento y nuestro recuerdo, permanecerán intactos para siempre.
Es hora de seguir adelante. Ha llegado el momento de participar todos juntos, con prudencia y responsabilidad, en los actos programados por nuestro Ayuntamiento en estas tradicionales fiestas de San Lorenzo.
Celebremos con sincera complacencia, los festejos que, con su propio carácter, se nos vienen repitiendo desde nuestra infancia. Tal vez la clave de su éxito haya sido siempre el equilibrio entre cambio-permanencia y tradición-modernidad. En cualquier caso, la fiesta construye arraigo y construye futuro. Un pueblo festivo, es un pueblo vivo. Si a un pueblo le quitáramos sus celebraciones, perdería un poco su identidad.
Antes de empezar a leer mi pregón, que me fue encargado para pronunciarlo en el año 2020, y la pandemia lo impidió, quiero expresar mi agradecimiento a la Sra. Alcaldesa, querida Carlota, al Primer Teniente de Alcalde y Concejal de Cultura, estimado José Enrique Paris y a la Concejal de fiestas, querida Myriam Contreras, así como al resto de la Corporación municipal, por la confianza al haber pensado en mí, otorgándome el encargo de oficiar hoy, como pregonero en la inauguración de las fiestas de San Lorenzo-2022.
Ser pregonero es un gran honor y una gran responsabilidad. Pero para cualquier gurriato es también un orgullo, ser elegido para este importante oficio en la vida de nuestro pueblo.
Aunque, yo no nací en San Lorenzo, siempre me he considerado “gurriato”, y he presumido de ello, intentando hacer méritos dentro de esta gran comunidad, en la que resido desde hace 72 años, y donde he desarrollado toda mi vida personal, laboral y política.
Con este acto del pregón comienzan un año más las fiestas en honor a nuestro patrón San Lorenzo mártir, cuya festividad celebramos mañana día 10, manteniendo así una vieja tradición y costumbre, y tal vez insistiendo en que su principal atractivo, reside en su neto sabor popular.
San Lorenzo, es uno de los santos más universales dentro de la Iglesia Católica, siendo el tercer santo patrón de la ciudad de Roma, después de San Pedro y San Pablo. Los rasgos distintivos de este santo mártir, nacido en Huesca en la primera mitad del siglo III, fueron la piedad y la caridad. El Papa Sixto II, tras nombrarle diácono en la diócesis de Roma, le encargó la responsabilidad de las actividades caritativas, administrando los bienes dedicados a pobres y necesitados.
En el año 258 d.C. se proclamó el edicto del emperador Valeriano por el que todos los obispos, presbíteros y diáconos deberían morir.
San Lorenzo cayó preso junto al Papa Sixto II y otros diáconos, siendo asesinado el Pontífice, cuatro días más tarde, el 10 de agosto, fue martirizado San Lorenzo y, según la tradición, quemado en una parrilla.
Este instrumento de martirio se convirtió en el icono inseparable del santo, teniendo un especial arraigo en nuestro municipio, como distintivo alusivo a la vida artística, cultural y deportiva e incluso económica. Y desde el año 1968 figura en el nuevo blasón del Real Sitio, diseñado por aquel gran amante de este pueblo, que fue don Luis Manuel Aubersón Marrón.
Tras su muerte, los restos del Santo fueron llevados a una tumba en las catacumbas de Ciriaca, en la vía Tiburtina. En ese lugar, el emperador Constantino, mandó construir un pequeño oratorio en honor del mártir, que después se transformó en Basílica, hasta llegar a la actual, que recibe el nombre de San Lorenzo Extramuros, una de las cinco basílicas mayores de Roma.
En un viaje a Roma, visité esta Basílica de San Lorenzo Extramuros, y me llamó la atención que en la cripta donde reposan los restos del santo, había una placa de mármol blanco, dedicada por la ciudad de Huesca a su querido patrón San Lorenzo.
Aprovecho este momento para proponer a nuestra Alcaldesa, hermanarnos con la ciudad de Huesca y rendir homenaje a nuestro Patrón, llevando un recuerdo del pueblo de San Lorenzo de El Escorial a su tumba en Roma.
En otro orden de cosas, un fenómeno astronómico lleva su nombre "Lágrimas de San Lorenzo" que es el nombre popular con que se conoce a una lluvia de estrellas fugaces, llamadas Perseidas, visibles cada año entre el 11 y el 13 de agosto.
San Lorenzo, ha quedado ligado para la posteridad con la conmemoración del hecho histórico de la batalla de Saint-Quentín (Francia), el 10 de agosto de 1557.
Cuatrocientos treinta años después, en 1987, los representantes de San Quintín y de San Lorenzo de El Escorial, decidieron el hermanamiento de nuestras dos ciudades, hoy ya consolidado, caminan juntas en el contexto europeo, movidas por el mismo espíritu de paz y fraternidad.
Este año celebramos el XXXV aniversario de la firma del hermanamiento.
La primera referencia respecto al tema la hace fray José de Sigüenza, en el siglo XVI:
“Fue esta la primera de las victorias que tuvo Felipe II [la de San Quintín], y acertó por celestial acuerdo a ser en 10 días de agosto, fiesta del glorioso mártir San Lorenzo, español, a quien desde su niñez tuvo este piadoso Príncipe singular devoción”. (Sigüenza, Fundación del Monasterio de El Escorial-pag.10)
A los pocos meses de su regreso del viaje a Flandes, en agosto de 1559, Felipe II fue madurando la idea de construir un gran Monasterio bajo esta advocación, ofreciéndoselo a la Orden de San Jerónimo. En abril de 1561, escribe al prior de San Bartolomé de Lupiana:
“Sabed, que en reconocimiento de la victoria que Nuestro Señor fue servido darme el día de Sant Laurencio del pasado año 1557, tengo determinado de edificar y dotar un monasterio”.
Solicitándole la aceptación como depositarios del nuevo monasterio.
Aceptada por los jerónimos la propuesta del Rey para habitar y custodiar el futuro monasterio de San Lorenzo, ofreciéndose al Monarca para colaborar en el proyecto, designando a tal efecto a dos priores y un vicario con experiencia en la construcción de monasterios. Sin embargo, el Rey ratificó a Juan Bautista de Toledo como arquitecto del edificio.
Una vez elegido el emplazamiento, y siempre de acuerdo con los criterios de Felipe II, el arquitecto real, proyectó en 1562 la llamada “traza universal”, y comenzaron los preparativos de una larga y costosa obra en la que la Basílica ocuparía la zona central y prioritaria.
Su famosa frase «quiero construir un palacio para Dios y una choza para el rey», marca el inicio de las obras”.
La colocación de la primera piedra, tuvo lugar el 23 de abril de 1563, día de San Jorge, seis años después de la batalla de San Quintín. Siendo la obra concluida por Juan de Herrera en 1584.
La primera gran ceremonia solemne que tuvo lugar en la Basílica fue la colocación por el Rey en persona, de la “primera y fundamental piedra del templo”, ocurrida el 20 de agosto de 1563, ceremonia a la que se concedió mayor protocolo que a la de la primera piedra del edificio.
El Monasterio de San Lorenzo el Real, fue planteado desde su origen como una obra muy compleja, cuyos fines aparecían perfectamente recogidos en la carta de fundación y dotación del edificio, otorgada por Felipe II en 1567. En ella, el rey quería resaltar, ante todo, su agradecimiento a Dios por todos los favores que le habían sido otorgados.
De la carta también se desprende que quedaba bajo la advocación de San Lorenzo.
El 10 de agosto de 1586, festividad del Santo, se celebró la primera misa mayor, con sermón de fray José de Sigüenza que, por aquel entonces, era prior del Monasterio del Parral de Segovia, además de un eminente predicador.
El 30 de agosto de ese mismo año, se celebró la fiesta de la dedicación de esta Basílica a San Lorenzo.
Todos los años para la celebración del día de San Lorenzo, se preparaba una ceremonia fastuosa. Los altares se componían «de oro y plata y santas reliquias», y se iluminaban con un par de lámparas con cirios, encendiéndose también las luminarias de la iglesia, coro y relicarios.
La última piedra del edificio se había colocado ya el 13 de septiembre de 1584, pero la Basílica no fue consagrada hasta el 30 de agosto de 1595, fecha que puede considerarse la del final de la construcción del monasterio.
Como era de esperar, la feliz conclusión de la Basílica se celebró con largas y solemnes misas con la presencia del mismo Rey, con sus hijos, la comunidad jerónima y algunos caballeros de la corte.
Fue esta conmemoración el más espectacular acontecimiento habido durante el proceso de levantamiento de El Escorial y en vida de su fundador.
Así lo destaca el Padre Sigüenza que nos cuenta el curioso episodio de las luminarias:
“Quiso también el Rey regocijar la fiesta, y el gozo que ardía en su pecho despertarlo en el de todos; mandó que se pusiesen por todo el templo y por la casa luminarias, y que la noche que esperaba tan solemne día no fuese oscura.
Se hicieron muchas. Éstas eran unas lámparas de barro, llenas de aceite, rodeadas con papel aceitado, para defenderlas del aire.
Al punto que cerró la noche, se encendieron todas con harta presteza, y se vio una de las más alegres vistas que se pudiera imaginar. Al ser tantas esas luminarias, se vieron desde Toledo, y desde Ocaña, y desde otros lugares; porque tenían noticia de la fiesta.
Salió el Rey de su aposento; le llevaron en una silla, porque la gota le tenía impedido, subió al claustro alto del convento por gozar de la vista y del fruto de su santa invención.
Pero no todo fue espiritualidad en aquella conmemoración, pues también añade el Padre Sigüenza, que hubo que dar gracias a Dios: “que no peligrase nadie aquella noche; porque se pusieron estas luces y lámparas en lugares tan altos y tan peligrosos, que pone pavor mirarlos de día, subieron a ellos de noche muchos peones de la fábrica y otra gente torpe, tan proveídos de vino, como las lámparas de aceite, y en medio de tantos candiles, Dios les tuvo a todos de su mano, porque en noche tan alegre no se mezclase punto de tristeza”. (Sigüenza, Fundación del Monasterio, 2010: pag.142-143).
Las representaciones pictóricas y escultóricas del Santo abundan por el monasterio y están localizadas en lugares muy estratégicos.
En las paredes del coro observamos unos frescos pintados por Rómulo Cincinnato, con dos escenas de la vida de San Lorenzo, según los textos de San Ambrosio de Milán.
Otras escenas de su vida están localizadas en una sucesión de oleos en el claustro alto conventual, obra de los pintores Bartolomé Carducho y Juan Gómez (que pude visitar, gracias a la colaboración inestimable del P. Jose Rodríguez). En el centro del retablo Mayor de la Basílica, vemos un óleo, "El martirio de San Lorenzo” de Pellegrino Tibaldi.
La fachada de Poniente, encima de la entrada principal, está la estatua de San Lorenzo, obra de Juan Bautista Monegro. La leyenda cuenta que San Lorenzo dirige su mirada al horizonte y allí donde su vista se pierde, se encuentra un tesoro aún por descubrir.
El monasterio fue, sigue y seguirá siendo un monumento singular. Posee un carácter y un espíritu que a veces resultan difíciles de descubrir.
Ya desde los comienzos de la obra, se celebraban festejos en honor al Santo, según describe Gabriel Sabau, en su libro Historia de San Lorenzo del Escorial. “Desde aquel lejano 1562, en que por vez primera llegaron aquí gentes forasteras que se mezclaron con los laborantes para celebrar el día del nuevo patrón, la vistosidad de la fiesta y el gentío no hicieron sino aumentar de año en año; en vista de lo cual, el complacido Monarca fue tomando medidas para fomentar el esplendor de la efeméride. Teniendo que solicitar autorización eclesiástica para que la misa pudiera celebrarse en campo abierto “en parte decente”, ya que el gentío no cabía en las capillas lugareñas”.
Generoso privilegio, más tarde confirmado por todos los monarcas posteriores, por el cual se disponía que, “en cada un año, el mismo el día de la fiesta, cuatro días antes y cuatro después, se celebrase en la Villa del Escorial una feria franca libre de impuestos que habría de durar las nueve correspondientes jornadas”.
Así se fue celebrando año tras año la renombrada fiesta de San Lorenzo, manteniéndose celosamente el privilegio original de Felipe II.
Mucho han cambiado las costumbres en estos más de cuatro siglos desde que Su Majestad el Rey anunció las primeras ferias de San Lorenzo, pero el espíritu de lo que ahora conmemoramos proviene de entonces y tiene mucho en común, quizás más de lo que pudiera parecer a primera vista.
A partir de la creación del nuevo municipio de San Lorenzo de El Escorial, y la separación canónica de la parroquia de San Bernabé de la Villa de El Escorial en 1806, se constituyó la nueva parroquia bajo la advocación y tutela del glorioso mártir San Lorenzo, que quedó instalada en la antigua Capilla de Laborantes, (hoy, Santuario de Nuestra Señora de Gracia), cuyo altar principal estaba presidido por un cuadro del glorioso mártir, obra del pintor italiano Federico Zuccaro. (AAVV, Tomo V: - AAVV, Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid (zona Oeste). Tomo V. El Escorial, San Lorenzo de El Escorial, Madrid-1998. p. 268).
Como consecuencia, la fiesta y la feria, se subieron al Real Sitio.
La versión actual de las fiestas patronales data de los tiempos de la alcaldía de Luciano de Castro (1872-1879) en cuyo periodo el Ayuntamiento instituyó la fiesta patronal de San Lorenzo, con su feria a la moderna. (SABAU BERGAMÍN, GABRIEL, “Historia de San Lorenzo del Escorial”, Madrid, 2001-pag.227)
El recinto del ferial quedó situado en el parque de Terreros hasta finales del siglo XIX cuando, por primera vez, y siendo alcalde Claro Rodríguez de Arce (1886-1891), se trasladó a Floridablanca, traslado que nunca ha sido definitivo, pues en 1905 siendo alcalde Nicolás Serrano, fue debatido nuevamente el emplazamiento adecuado de la feria, de manera que estuvo alternando entre la calle Floridablanca, la plaza de la Constitución, La Lonja, el paseo de Terreros.
Este mismo alcalde mando la construcción del añorado templete de música en el Paseo de Terreros, desgraciadamente desaparecido, donde los carabineros daban un concierto todos los domingos después de oír la Misa Mayor en la Basílica. También la banda Municipal de Madrid y otras orquestas ofrecía sus conciertos en las fiestas, donde se bailaba en torno al templete.
Las fiestas patronales de San Lorenzo tenían lugar habitualmente del 9 al 15 de agosto, con algunas excepciones como, por ejemplo, en 1915 que se ampliaron para incluir el programa de los Juegos Florales que tuvieron lugar el 29 de agosto, de los que fue mantenedor Jacinto Benavente.
Carlos Sabau (bajo el seudónimo de Luis de Santurce) y Álvaro Suarez Valdés “Polilla” nos describían así las fiestas allá por el año 1941, en su libro “El Escorial lugar de veraneo”
“Florida se puebla de tenderetes multicolores. Pasan los gigantes y cabezudos y el tamboril y la flauta los hacen bailar.
En el aire, humo de aceite, y en el aceite, los churros retorciéndose como condenados, se baila en la plaza alrededor de la gran farola. Corridas de toros en la plaza de la Villa de El Escorial. Después a la verbena, o a la Lonja, a las carreras de burros y cintas y sacos o la de la cucaña.
En Terreros, entre gritos de fingido susto, pasa bufando el “toro de fuego” y el “Santo” se quema y un ¡Oooh! de admiración se eleva con el último cohete”.
Los mayores de San Lorenzo recordamos la verbena en Terreros, con los puestos de juguetes, donde todos los años a los chicos les “feriaban” un carrito de la basura con su caballito de cartón, escoba y campanilla, y a las chicas la consabida muñeca. Me viene a la memoria el Sr. Lino con la campanilla y su carro tirado por la mula “Carbonera”, pasando por nuestras calles recogiendo la basura.
Recuerdo también, los puestos de vendedores de cerámica y loza de Talavera, las tómbolas de los hermanos Cachichi y Pastrana con su potente música, los coches de choque (que eran mis preferidos), los caballitos, el tren de la bruja, la noria, las barcas y las casetas del tiro al blanco de Jesusín. También los puestos de almendras garrapiñadas, de algodón y palomitas.
Algunos años las atracciones mecánicas fueron trasladadas a la Plaza del Ayuntamiento, y los puestos de los feriantes a Floridablanca.
“Con motivo de alguna tormenta, los cacharros de cerámica y loza de Talavera, terminaron en la Estación de Ferrocarril de la Leal Villa de El Escorial”.
A partir de 1982, durante unos años, el ferial se instaló en la Herrería, en terrenos cedidos al Ayuntamiento por Patrimonio Nacional, y que fueron acondicionados, ubicando todo en el mismo lugar para poder disfrutar con mayor seguridad y comodidad, un lugar que pensábamos que ya sería estable y definitivo. Pero no fue así, se volvió a cambiar nuevamente, instalándose durante unos años en los alrededores de la Plaza de Toros, pasando después al aparcamiento del Polígono Industrial “Matacuervos”, este año se instalará en la calle Infantes.
En 1967 se creó el Festival de la Canción Escurialense, que comenzó en la Plaza de Toros, pasando después al Polideportivo “Príncipe Felipe”, en el que participó en 1971 Bertín Osborne, siendo aquella la primera vez que pisaba un escenario.
Recuerdo los conciertos en el Campo de Futbol “La Herrería”, en uno de ellos, actuó en 1982 Miguel Ríos, (cuanto disfruté en aquel concierto). Ahora los conciertos, se alternan entre la Plaza de la Constitución, El Parque y la Lonja, con la actuación de conocidas figuras de la música, lugar donde se concentran miles de gurriatos y visitantes, sin problemas de espacio.
Hoy, hay muchas actividades culturales que se hacen coincidir con las fiestas, como la Feria del Libro Antiguo, la exposición colectiva de escultura «Mínimo Tamaño Grande», y hasta hace unos años la exposición del Grupo Fotográfico Escurialense, cuya colección de fotos han cedido generosamente al Ayuntamiento.
Cada año un amplio y variado programa convierte el municipio en un espacio festivo en el que se suceden diversas actividades deportivas, musicales y un largo etcétera.
El baile popular ha tenido varias localizaciones, trasladándose de Terreros, al Parque, Plaza del Ayuntamiento, y pista en el ferial de la Herrería, pasando por la calle Reina Victoria, aquí tengo que confesar que fue en esa calle donde yo intenté aprender a bailar, (solo lo intenté). Actualmente se celebra en el recinto de El Parque, donde sobre todo tiene una gran acogida entre los jóvenes las llamadas “Discotecas móviles “para suplicio de los que allí viven o pasan el verano.
Han cambiado las costumbres y las formas de diversión, pero se siguen manteniendo nuestras tradiciones.
El folclore tiene un importante espacio en nuestras fiestas y desde hace treinta y dos años, se celebra “La muestra de folclore tradicional” con la colaboración del Club de Amigos Zipi & Zape.
El 10 de agosto, es el día clave en las Fiestas Patronales: Tradicional Pasacalles de Gigantes y Cabezudos por las calles de la localidad. Desde el año 2012, se celebra en el Real Coliseo de Carlos III, solemne acto de entrega de Honores y Distinciones del Real Sitio, en el que se reconoce la labor de personas, entidades e instituciones que han destacado por algún motivo en el municipio, a continuación, Misa en la Parroquia, seguido de la procesión del Santo (la imagen fue donada a la parroquia en 1997 por el M.I. Ayuntamiento).
Las corridas de toros han tenido una gran tradición en nuestro municipio, una arraigada expresión cultural que está plenamente vinculada con nuestra identidad y nuestra historia, pero desde hace unos años ya no figuran en el programa de fiestas de nuestro pueblo.
Podemos presumir de haber tenido casi siempre carteles de plaza de primera, que muy bien podía haberse encajado en la Feria Isidril de la Plaza de las Ventas, dado que por aquí han pasado todos los primeros espadas del escalafón.
Permítanme retroceder unos siglos en nuestra historia. Se dice que, aunque Felipe II no era muy aficionado a los toros, cuando las Cortes castellanas reunidas en Madrid, solicitaron al Rey que prohibiera las corridas en toda Castilla y León, (una petición que estaba muy lejos de un supuesto “fervor popular”), el monarca se negó a hacerlo aduciendo que era una costumbre tradicional y debía ser respetada.
Igualmente ignoró una bula papal de Pío V que pretendía prohibir la fiesta.
También echamos en falta en el Programa, los tradicionales conciertos de la desaparecida Banda de Música Padre Antonio Soler.
El día 15 de agosto por la mañana se celebra una de las actividades más populares y arraigadas en la localidad, la Travesía de las Cumbres Escurialenses, que se realiza desde 1960, y que, año a año, ha ido aumentado el número de participantes que suele rondar actualmente la cifra de mil seiscientos en cada edición. Esta marcha deportiva está declarada “Fiesta de Interés Turístico Regional”.
Por último, y como final de las fiestas unos espectaculares fuegos artificiales, que en principio se lanzaban habitualmente en Terreros, con algunas excepciones, pero a partir del año 1976 se comenzaron a lanzar en la Lonja, y desde hace unos años se incorporó música, creando un sorprendente espectáculo piromusical, que atrae a miles de personas, que, junto con los gurriatos, despiden las fiestas por todo lo alto.
Este año, con motivo del 35 aniversario del hermanamiento de San Quintín y San Lorenzo de El Escorial, vamos a disfrutar también, dentro del programa de fiestas, con la música y espectaculares pasacalles, de la Bing Band “La Vaillante de San Quintín” a los que doy la bienvenida a nuestro municipio.
Felicito a Ana Isabel Diéguez Núñez, ganadora del concurso del cartel anunciador de las Fiestas Patronales.
Y término, agradeciendo vuestra atención, deseando que paséis unos días felices, disfrutando de las fiestas que serán nostalgia para algunos, alegría para otros y recuerdo siempre imborrable de los ausentes.
Vivimos tiempos difíciles, pero a pesar de ello, estoy seguro del buen ambiente que reinará por calles y plazas de nuestro querido pueblo. Por tanto, como dice ahora la juventud, mucho ánimo, “buen rollo” y a disfrutar estos días de fiestas, con prudencia, responsabilidad y respeto.
¡Os deseo unas Felices fiestas de San Lorenzo para todos! VIVA SAN LORENZO¡¡¡¡¡¡¡
** José Antonio Vara Moreno (Madrid), desde su infancia ha residido en San Lorenzo de El Escorial, por lo que siempre se ha considerado un “gurriato”, y ha presumido de ello, intentando hacer méritos dentro de esta gran comunidad. En 1950 se instaló definitivamente con su familia en el Barrio de Abantos, lugar para él de entrañables recuerdos, en especial, la capilla y su patrona Ntra. Sra. Santa María de Abantos. Aquí paso su infancia y juventud durante 20 años. Estudio en el Colegio de las HH. Carmelitas, pasando más tarde al Real Colegio de Alfonso XII. Empezó a trabajar a temprana edad en el sector bancario, donde se formó desde la base (puesto de administrativo, apoderado y director de sucursal), hasta su jubilación en 1999.
En febrero de 1999 se jubiló, y en las elecciones municipales de ese mismo año, se presenta a concejal por el Partido Popular de San Lorenzo de El Escorial, que gana las elecciones, formando parte del equipo de Gobierno, con el alcalde José Luis Fernández- Quejo del Pozo, durante cuatro legislaturas, hasta 1915. Durante esos dieciséis años asumió las delegaciones de Cultura, Relaciones Institucionales, Hermanamientos, Archivo Histórico, Bibliotecas y Escuela de Música. Fue nombrado primer teniente de alcalde en dos legislaturas (2003-2012).
Estudioso de los lugares más significativos de nuestro entorno. Su historia, sus monumentos, el paisaje y tradiciones. Medalla de oro de la ciudad de Saint-Quentin (Francia); Medalla de Plata y Socio de Honor de la Asociación de Abantos; Medalla de honor de la Hermandad de Romeros de la Virgen de Gracia; Medalla de Honor de la Hermandad de Señoras de la Virgen de Gracia. Ha sido Pregonero de la Semana Santa de este Real Sitio, en el año 2018. Recientemente le ha sido otorgada por el Instituto Superior de Danza “Alicia Alonso “la medalla conmemorativa por el 30 aniversario de la fundación de la Cátedra “Alicia “Alonso”. Concejal Honorario del M.I. Ayuntamiento de San Lorenzo de El Escorial.
José Antonio Vara Moreno, Concejal Honorario de San Lorenzo de El Escorial
Imagen del Santo San Lorenzo del Campo Grande (Paraguay), ciudad hermanada con San Lorenzo de El Escorial el 8 de octubre de 1975.
Amanece en San Lorenzo de El Escorial.