martes, 28 de junio de 2011
Linda de Sousa, Escultura sobre Carolina Beatriz Angelo en Sintra
Jacinto Luís expone pintura figurativa ne la galería Renato Rodyner
Jacinto Luís
Pintura. “Paisajes y bodegones”
Galería Renato Rodyner
Cascais. Portugal
Junio - Julio, 2011
Julia Sáez-Angulo
Fue una exposición que a su vez inauguraba una galería, la de Renato Rodyner en Cascais. El pintor Jacinto Luís (Maxieira. Fátima. Portugal, 1945) presentaba una sucesión de paisajes urbanos y bodegones, principalmente de frutas, en una sucesión impoluta de cuadros acrílicos, de una perfección formal absoluta y cierto hieratismo formal.
La inauguración de la muestra fue una fiesta en la que se dieron cita numerosos personajes del mundo de la cultura, el arte y el espectáculo fundamentalmente, entre los que se encontraban el doctro Lima de Carvallo, director actístico deL Casino de Estéril; los pintores Antonio Oliveira Tavares, últimamente consagrado al retrato; Linda de Sousa; Moisés Preto Paulo; Juan Jiménez o Luz S. Miguel entre otros.
La estética de Whopper planea por los cuadros de Jacinto Luís resulta vagamente congelado en la contemplación del modelo, sea un rincón urbano o un frutero. La geometría rígida va dibujando los contornos de los edificios: casas, teatros, iglesias, capillas... que el registra en sus obras como un observador fío y distante.
Las luces de estos cuadros son ligeramente irreales, más perteneciente al arte particular del autor que a la realidad solar. Jacinto Luís gusta del juego de luces y sombras, de la luz artificial, de los nocturnos... para unas obras en las que el “Sin título” es el rótulo habitual de los cuadros, dificultando la identidad de la obra a la obra denominarla o hablar de ella en particular, por lo que sólo cabe renunciar a ello.
Luís de Mazedo dedica un bello poema a los cuadros del pintor, que el catálogo sitúa en uno de los edificios pintado en mostaza y añil, que parece representar un teatro. Por su parte, Graça Moura habla de arquitecturas irreductibles, sombras planas, melancolía de lo sagrado, repeticiones de la noche y “sitios visibles y distantes para los rituales secretos de nuestras horas desiertas”, para hablar de la pintura de Jacinto Luís.
El pintor, que residió ocho años en la provincia de Madrid, pintó en su día diversos paisajes urbanos de Alcalá de Henares y otros pueblos históricos de Madrid. Jacinto Luís regresó a Portugal para cultivar viñedo y hacer vino con su propia denominación, pero después de varios años de experiencia lo dejó y regresó por entero a la pintura, arte y oficio que no ha abandonado nunca.
Luz S. Miguel, dibujante y artista plástica de teatrillos y collages
Julia Sáez-Angulo
Reside en una hermosa casa/taller en Amoreira (Portugal) no lejos de Sintra, donde lleva a cabo toda su creatividad plástica en papel y cartón de dibujos, ilustraciones, collage, maquetas de teatrillos, pequeñas instalaciones de fantasía barroca muy a la portuguesa y cajas de metacrilato con acumulaciones de pequeños títeres y cosas... Luz de Sao Miguel (Lisboa, 1963), viajera y cosmopolita en su primera juventud –ha residido en Alemania- es una creadora ingeniosa de personajes que vuelan en su imaginación y salen de sus manos prodigiosas con una vida artística llena de ingenio.
Niños y mayores disfrutan con sus héroes llenos de color, ardor y sugerencias: muchachos aguerridos, reyes, princesas, soldados, animales, lunas y estrellas... que se mueven animados en la magia de los pequeños teatros de cartón y cuentan una deliciosa historia de sentimientos y pasiones.
Luz S. Miguel, hija a su vez de profesor de arte, sabe crear escenarios de gabinete y lograr la participación de los más pequeños embelesados, que intervienen y preguntan a los recortables en movimiento dirigidos por la artista. Sus actuaciones, que se producen generalmente en bibliotecas y escuelas, harían las delicias de Federico García Lorca, amante del teatro de títeres.
Los dibujos de Luz S. Miguel son también motivo de amplios cuadros que expone periódicamente y permiten al espectador una contemplación de su arte más tranquila y silenciosa que en la actuación dramática de los escenarios. El dibujo es siempre una idea germinal del trazo en el artista y ciertamente el de São Miguel es sugerente por su expresividad y su color.
Artista polivalente para dibujar, ilustrar, componer collages en cuadros, escenarios o cajas a los Cornell, Luz S. Miguel ha recalado en una casa de campo para trabajar con tranquilidad, en una paz donde el tiempo parece multiplicarse. Está casada con el escultor Moisés Preto Paulo, director del Centro Nacional de Escultura, por el pasan numerosos escultores de diversos países, fundamentalmente jóvenes, en busca del conocimiento del arte de la tercera dimensión.
Luz S. Miguel y Moisés Preto Paulo tienen una hija también artista, Romana Preto, que estudia arte dramático en Cascais. Todos ellos vegetarianos, disfrutan de la compañía de diversos animales, que van desde una cabra, siempre vigilante a la entrada de la casa, un perro, dos hámsteres y diversos animales de granja, todos ellos bien atendidos.
Moisés Preto Paulo creador del Centro Internacional de Escultura en Portugal
Milú Ferreira, marchante de arte a caballo entre Lisboa y París
Julia Sáez-Angulo
Residía en la capital francesa, pero en los años 90 se dio cuenta de la necesidad de una dinámica particular del mercado del arte en Portugal, su país de origen, en el que había mucho que hacer para potenciar los nombres de sus artistas. Junto a su esposo Prudencio, restaurador de obras de arte, Milú Ferreira (Cantanhede, Portugal, 1956) llevó a cabo un proyecto ambicioso que ha dado frutos no sólo en Lisboa sino a nivel internacional.
Desde su Espaço de Arte Livre, situada en un palacete del XIX de la avenida da Liberdade, Milú dirige una empresa de arte que cuenta en su nómina con un centenar de artistas que van desde Almada Negreiros o Paulo Ferreira hasta el artista brasileño Marcos Marín. Aunque en un principio los Ferreira se decantaron por artistas portugueses del pasado, con el tiempo Milú Ferreira comprendió que había que abrirse a los jóvenes valores, porque el arte es un cordón umbilical que no se detiene. Entre los nombres figuran los de Moisés Preto Paulo, João Bogalho, Georges de Oliveira y Linda de Sousa o el español Juan Jiménez.
Han sido muchas las exposiciones y proyectos artísticos que han cuajado en la trayectoria de la galería dirigida por Milú Ferreira; ella se considera muy satisfecha de haber alimentado el coleccionismo portugués, “siempre entendido y silencioso, porque la discreción es clave en este campo”, asegura.
El homenaje al pintor Paulo Ferreira, poco antes de morir, fue igualmente un acontecimiento que Milú supo liderar con acierto en la Casa Municipal da Cultura de Lisboa. Un libro titulado “Paulo Ferreira y sus amigos” deja constancia de aquella celebración, que emocionó al pintor al final de sus días. Fueron varios lo museos portugueses que colaboraron con sus obras en el evento como la Fundación Gulbenkian o la Vieira da Silva.
Entre las obras de los artistas participantes como amigos de Paulo Ferreira había piezas de Columbano, Julio Pomar, Arpad Szenes, Diego de Macedo, Eduardo Viana, Canto da Maia, Alberto Cardoso, Lino Antonio, Bernardo Marques, Sara Affonso, José Tagarro, María Keil, Maluda, Dimas de Macedo, Carlos Neto, Renato Rodyner, Stward Carvalhais, Alberto de Sousa, Leal da Câmara... Todo un acontecimiento artístico.
Milú Ferreira quiere ahora abrir de nuevo la galería de arte en París, que proyecte la tarea que realiza en la de Lisboa. “Será un reto en tiempo de crisis pero lo queremos abordar, especialmente con diversas exposiciones colectivas que nos permitan presentar varios artistas al mismo tiempo”, declara la marchante.
Entre las últimas exposiciones en Espaço Arte Livre figuran la del artista óptico/cinético Marcos Marín; la de pintura de Rui Perdigao titulada “Mujer y territorios” y la de Julio Resende, “Palabra de maestro”.
Actualmente Milú Ferreira lleva a cabo el comisariado de una exposición colectiva de arte sobre el escritor José Saramago en Lisboa, que va a itinerar por distintas ciudades europeas.
martes, 21 de junio de 2011
CARLOS RIGO Y ARMANDO PALOMO: RECICLAR ES UN PUNTO



Desde hace días en diversas ciudades de Castilla- La Mancha está teniendo lugar una novedosa exposición itinerante. Son esculturas creadas a partir de de elementos tecnológicos que todos tenemos en casa y que habitualmente, cuando los desechamos por otros más modernos, los tiramos, sin miramiento alguno, en los contenedores de basura.
Carlos Rigo y Armando Palomo han sabido ver la belleza que hay en ellos, los han reunido y combinado. En definitiva, les han dado una nueva y sorprendente vida
La toledana plaza de Zocodover, la del Altozano de Albacete, la plaza de Santo domingo de Gualadalajara, el Centro Cultural de Cuenca y Ciudad Real ya han visto instalada esta exposición.
http://vimeo.com/24408840
lunes, 20 de junio de 2011
“Tramas. Badri Lomsianidze”, exposición en el Museo del Traje
L.M.A.
Ha sido inaugurada en el Museo del Traje.CIPE, la exposición Tramas. Badri Lomsianidze donde se aúnan fotografías e instalaciones en los que el textil es el denominador común. Con esta exposición, que estará abierta hasta el próximo mes de septiembre, se ofrece un nuevo enfoque en la lectura de las colecciones históricas del Museo del Traje.
Badri Lomsianidze (Kutaísi, Georgia, 1961) es un artista multidisciplinar con una obra repleta de significados, y que en esta ocasión se relaciona con los tejidos, de los que aprovecha su flexibilidad y maleabilidad para integrarlos de forma natural en sus lienzos e instalaciones.
Para Badri la historia y la cultura, dos ejes centrales dentro de su obra, se reflejan en el traje. El uso de ropajes tradicionales dinamiza y añade fuerza expresiva a las piezas que son únicas y experimentales, espontáneas y siempre bellas. El placer visual y sensorial se debe a formas y materiales de trabajo cada vez más armoniosos, mayor suavidad en la paleta de colores y, sobre todo, a la presencia destacada de tejidos ligeros y delicados, que hacen reconocible su obra por su marcada personalidad.
También la figura humana y, en especial, el rostro son elementos que le sirven para generar inquietudes e interrogantes en el espectador. Sus retratos fotográficos suelen ser transferidos al lienzo con la intención de ennoblecer la obra y dotarla de mayor plasticidad.
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