martes, 25 de diciembre de 2012




¡Que viva México! (2): Llegamos al calor y al trópico: Veracruz

Viaje de Natacha de Mingo y Antonio de Ayllón



LMA

¡Hola a todos!
Empecemos con algunos chascarrillos mejicanos tomados en la calle o en el metro de la capital. A ver qué os parecen:


* Don Fiado se murió, mala paga lo mató
* En Dios confío y de los envidiosos me río
* Estrictamente prohibido hacerse pendejos en este lugar
* Mielifícate, con miel pura de abeja mexicana. Gobierno Federal. México produce
* Si es fresca y sana, es carne de cerdo mexicana. G. F. México produce
* Hasta los marranos son más limpios, edúcate. No tires basura
* Precaución: el tren ligero tiene prioridad de paso. Cuide de su vida
* Por favor no toque el claxon. Gente relajada. Gente descansando. Gente descifrando sentimientos. Gente dejándose llevar
* No me digas que no porque te cuelgo en serio (un estudiante a su chica)

         Y ahora va de poesía (una redondilla de Sor Juana Inés de la Cruz y un fragmento de la casita del poeta local Manuel Jose Othon):


Opinión, ninguna gana;
pues la que más se recata
Si no os admite es ingrata,
y si os admite es liviana.

Que, ¿de donde amiga vengo?
De una casita que tengo
más abajo del trigal.
Una casita chiquita
para una mujer bonita que
me quiera acompañar.
           Nada mejor para escapar de la contaminación, del ruido del tráfico y de los 25 millones de almas de la capital, que venirse a descansar a ¡Qué chula es Puebla!. Así que después de picarnos los billetes y escuchar el consabido :"gracias, que tengan un bonito viaje", nos acomodamos en nuestros asientos favoritos 3 y 4 de la empresa ADO (Autobuses de Oriente) flanqueados por unos cartelones de "Bienvenido a bordo" y "Gracias por su preferencia", y dos banderitas mejicanas pegadas al parabrisas. Tapándonos casi los ojos para no ver los horrendos suburbios de la capital llenos de miseria y cemento, sin poder divisar los picos del Popo, del Izta y de la Malinche por la mezcla de niebla y contaminación que no dejaba ver nada y atormentados por la inevitable peli violenta norteamericana, subimos por Sierra Nevada y, dos horas después de buena carretera, llegamos al bellísimo oasis que es el centro histórico de Puebla, la ciudad que guarda la mayor cantidad de construcciones del siglo XVIII de Méjico: unas 70 magníficas iglesias y miles de de bellos edificios coloniales bien conservados. Fundada en 1531 por los españoles, pronto se la conoció por Puebla de los Angeles o Angelópolis.
Sor Juana Inés de la Cruz

         Hasta el Lonely Planet menciona que es un bastión de conservadores, católicos y tradicionalistas, lo que pudimos comprobar en cuanto llegamos al toparnos en la calle con cartelones como: "Presidente Asesino" Impuesto por el Cartel de Televisa, el Borracho Fecal y el Chorejas Salinas El Ladrón".

        Un inciso aquí para deciros que por poco nos cierran la estación de San Lázaro, desde la que vinimos hasta aquí. Resultó que el 1 de diciembre era la toma de posesión de EPN (Enrique Peña Nieto, el nuevo presidente y una especie de guaperas a lo ZP) y el Zócalo y su estación de metro estaba cerrada y acordonada por la policía. Así que, acompañados por otros dos guiris, le dijimos al hotel que nos consiguiera un taxi. Tardamos media hora larga en llegar, aunque la estación está relativamente cerca de nuestro hostal, porque el taxi intentaba acercarse a la estación y encontraba la calle acordonada por la policía. Al final, después de dar muchas vueltas, nos dejaron a 3 minutos andando y ¡no os lo creeréis! pero en cuanto entramos nosotros 4 a la estación, la policía cerró la entrada. Las manifestaciones fueron fuertes, como pudimos comprobar al día siguiente leyendo los titulares de los periódicos. He aquí algunos: "¡Barbarie! Anarquistas dejan como zona de guerra Av. Juarez y Reforma. Destrozaron y saquearon comercios, dañaron la Alameda. Son 92 detenidos y varios heridos. Vandalismo en las calles del Centro Histórico: sangre y saqueo".

         La riqueza de Puebla le viene de la cerámica, el vidrio y los textiles desde tiempos de los españoles y se ve nada más llegar. Caros restaurantes, tiendas elegantes, muchos hoteles y hostales, muchos "blanquitos", alguna que otra rubia y... ¡cultureta gratis! Llegamos justo al final del Festival Internacional de Teatro Puebla 2012. Juzgad su programa: 13 países invitados, 800 artistas y 127 funciones;21 foros, 17 compañías internacionales de teatro, 10 grupos de arte cirquenses, 19 compañías nacionales, 44 compañías de Puebla, 7 clases magistrales y 7 talleres. Y todo gratis. Lamentablemente llegamos el 1 y el festival acabó el 2, pero llegamos a ver 3 actuaciones: la Compañía de Danza Regional de Puebla en "Las Noches Poblanas", la obra "El Rumor del Incendio" del grupo mejicano Lagartijas tiradas al sol y la clausura del festival en la plaza del Zócalo: "Voalá Station" del grupo hispano-argentino Voalá Project.


       Presenciamos también el domingo un medio maratón y escuchamos a la Banda Sinfónica Municipal interpretar en "el zócalo más bonito del mundo convenientemente cerrado al tráfico": Colonel Bogey (marcha militar), la 2ª Rapsodia Húngara de Liszt y la fantasía La Creme de la Creme, antes de irnos a otro sitio. Ah, y cambalache de libros el primer jueves de cada mes, mercados de antigüedades y de artesanía, unas cuantas librerías, el Teatro de la Ciudad, el Teatro Principal y cines a 30 pesos la entrada (2 euros). Así son los poblanos.


Puebla

      Destaquemos, entre lo que vimos, la Catedral naturalmente, la impresionante Capilla del Rosario llena toda ella de oro (la 8ª maravilla del mundo según el guía) en el Templo de Sto. Domingo, la iglesia de los Jesuitas y el Templo de San Francisco, por citar algo, y el Museo Amparo, que es el mejor con una buena colección de arte prehispánico. Lo peor de Puebla es indudablemente su contaminación ya que está a 2.100 m de altitud, tiene millón y medio de habitantes y los chorretones de gasolina que sueltan los vehículos quitan el poco oxígeno que queda en las calles.

      De los cuatro días que estuvimos en Puebla, el último nos fuimos de excursión a Cholula, a media hora escasa, para ver su Gran Pirámide. En efecto, la Pirámide Tepanapa es la más grande que se construyó en toda la "mesoamérica precortesiana". Su construcción se inicia en el siglo I y concluye en el VII, y tiene 54 m de altura y 400 m por cada lado. Fue un importante asentamiento prehispánico con gran multitud de templos que lo convertían en un lugar sagrado como denota el comienzo de este soneto:

Cholula es el espejo de la Luna
Donde despierta el Sol de madrugada
Señora de los Dioses, ¡La Sagrada!
En el mágico azar de la Fortuna

         Así que con los cholultecas nos pasamos un día aunque sus restos arqueológicos son menos famosos que sus contemporáneos de Teotihuacan o Tula. Entramos solos por un túnel después de desestimar amablemente la petición del guía de acompañarnos por 180 pesos. Los minutos en el túnel se te hacen eternos, ¡qué miedo, me quiero ir de aquí decía Nati, pero llegas hasta el centro de la pirámide por debajo. Al parecer varias pirámides fueron construidas una encima de otra y los arqueólogos han excavado ya (empezaron en 1931) unos 8 km de túneles. En fin, al salir vimos el Edificio Teotihuacano y el Patio de los Altares y después el Altar Méxica, varios patios abiertos y el altar con ofrenda. Según costumbre, cuando había escasez de agua, los campesinos pedían ayuda a los sacerdotes y éstos mandaban sacrificar a niños de entre 6 y 7 años porque, al ser éstos mensajeros de Tlaloc, creían que, al sacrificarlos, irían a pedirle agua al Dios. Al final subimos al famoso Santuario de Nuestra Señora de los Remedios que los españoles construyeron de 1554 a 1666 sin darse cuenta que lo hacían encima de la gran pirámide y de los templos paganos. Las vistas arriba, en el santuario, son impresionantes, con la sierra y los 3 volcanes (el Popo, el Itza y la Malinche) majestuosos a distancia. Estando allí descansando observamos una procesión que iba subiendo hacia la iglesia. Se trataba de una romería de la Madre Santísima de los Remedios de Zapata que, con su banda de música, su incienso, sus cohetes y sus más de 100 fieles romeros venían a presentar la imagen de su virgen al Santuario.


      Al bajar recorrimos el museo para ver las explicaciones, la magnífica maqueta de la Gran Pirámide y el gran mural de los Bebedores y de las Chapulinas (mariposas). Todo pues muy recomendable.

      Una vez comidos quisimos ver el Popocatepetl más cerca y, después de preguntar a los locales, cogimos un combi hasta Xalizintla. Craso error. Cuanto más cerca estás, menos lo ves porque lo tapa la vegetación circundante. Además, se nos hizo tarde y no pudimos llegar al Paso de Cortes, donde al parecer se ve mejor. Es lo mismo, al bajar en el combi de vuelta veíamos por el retrovisor cómo se despedía de nosotros la fenomenal silueta nevad del Popo en el horizonte.

        Para terminar con Cholula comentaros que fue aquí donde Hernán Cortés mató a 6.000 cholultecas antes de que la ciudad fuera arrasada por los indios tlaxcalanos, que eran amigos de Cortés, y que los españoles se dedicaron a construir y urbanizar la cercana Puebla (y al llenarla de iglesias) para "chinchar" a los paganos de Cholula, que quedaron diezmados después de que una gran plaga en 1540 arrasara gran parte de su población indígena.

        De Puebla llegamos dos horas después al bonito pueblo de Orizaba. Ubicada en el centro de la región de las Altas Montañas del estado de Veracruz, Orizaba es la "ciudad que inspira", el "lugar de las aguas alegres" o "la pluviosilla", llamada así por la lluvia y brisa permanente durante ciertas épocas del año. Así que en los tres días que estuvimos aquí, con los orizabeños vimos el Palacio de Hierro (el icono de la ciudad diseñado por Eiffel, construido en París y embarcado pieza a pieza para montarlo aquí todo completo), la Catedral, varias iglesias, el museo de la ciudad con una buena colección de obras de Diego Rivera que no pudimos ver por estar prestadas y, que en su lugar, ocupaban unos 35 Sorollas venidos directamente del Museo de Bellas Artes de Cuba, paseamos por el Parque Alameda y por una especie de pasarelas construidas debajo de los 13 puentes coloniales que hay a lo largo del río Orizaba, deteniéndonos a ver las aves, monos, zorros, venados, avestruces y hasta una llama, cocodrilos y dos jaguares que, en sus jaulas respectivas, forman una especie de zoológico muy sui generis en las orillas del río.


          Ah, y también subimos al Cerro del Borrego, una hora para arriba y otra para abajo, parándonos en los sucesivos miradores que jalonan la ascensión hasta llegar a la cima, en la que se encuentran las ruinas de un fuerte construido por los franceses en 1862 y dos cañones con vista hacia el valle de Orizaba. Deciros que, así como subimos los 1660 escalones , que dice que contó Nati, también bajamos ¡los 500 escalones! en el Parque Nacional del Río Blanco para ver la Cascada del Elefante, al sureste de la ciudad. Como es un circuito ecoturístico, primero bajas hasta llegar a la Hidroeléctrica, abajo del todo, y emprendes el camino de vuelta subiendo primero por un sendero, bajando luego otro poco, atravesando dos puentes que hay sobre las compuertas de la presa y subiendo finalmente otros ¡500 malditos escalones!. Vistas magníficas, picachos verdes por doquier y exuberante vegetación. Todo perfectamente señalizado, es una excursión muy recomendable si venís por aquí.


           Comentaros también que tampoco pudimos subir a las faldas del pico Orizaba, el más alto de Méjico. La idea era ir a la ciudad de Tlachichuca y, de allí, al refugio que hay a 4.000 m haciendo trekking. Pues nada, nos pidieron 1.600 pesos en la agencia y no pudimos encontrar a nadie que nos acompañara. Ën el hotel nos dijeron que lo intentarían, pero al final no cuajó. Es muy difícil encontrarse con mochileros extranjeros por aquí porque simplemente no los hay. Hasta ahora sólo hemos encontrado algunos en ciudad de Méjico y desaparecieron en 2 días.

           De Orizaba paramos una noche en Córdoba (40 minutos en bus), camino a Veracruz. Dejamos las maletas en el hotel en frente de la estación y ¡ala! a patear la ciudad. Paseamos por la bonita Plaza de Armas, vimos la bonita Catedral y, justo al pasar por detrás, vimos el Casino Español, entramos, nos hicimos una foto con la cristalera del escudo de España, y nos encontramos solo a un señor mayor viendo, en un pantallón enorme, el Valladolid-Real Madrid. Era el Sr. Bello, que entre gol y gol nos contó su historia. En el año 1949 se vino a hacer las Américas desde León porque en España había mucha pobreza. ¡Y vaya si lo consiguió! 

         Nos dijo que era el presidente del Casino y el propietario del Hotel Bello allí al ladito (ya habíamos visto en la estación de autobuses el cartelón de "El Hotel Bello les da la más cordial bienvenida a Córdoba"), que todos sus amigos y su familia española ya habían muerto, que se había casado de nuevo y que tenía 4 hijos y 94 años, y que el Madrid era un buen club. Se despidió de nosotros al acabar la primera parte diciéndonos que podíamos quedarnos en el Casino el tiempo que quisiéramos y que nos invitaba después a visitar su hotel. Le había ido tan bien que era además propietario, allí en la misma Plaza de Armas, del Hotel Virreynal, en el que comimos un buen menú del día por 100 pesos. Visitamos después el museo Arqueológico (otro más) y, sentados allí en el Zócalo, presenciamos 3 ó 4 procesiones de la Virgen de Guadalupe que iban y venían por los alrededores de la plaza con toda su parafernalia:

estandartes, banda de música, imagen de la Virgen en coche, peregrinos y fieles devotos y, cerrando la procesión, más coches engalanados y llenos de globos. Así que, cuando al caer la tarde, nos fuimos a despedir del Sr. Bello a su hotel, nos dijeron que ya se había marchado (estaría ya en su hacienda a 3 km de la ciudad, tal como nos dijo él) y le dejamos una nota de agradecimiento por su amabilidad.

       Al día siguiente pusimos rumbo a Veracruz (2 horas escasas en bus). Y nos encontramos con el trópico, el calor, la humedad, los mosquitos y el pescaíto frito, como si estuviéramos en Salvador de Bahía hace 4 años. Y eso que aquí ahora es invierno o estamos entrando en él. Veracruz fue la puerta de entrada a Méjico para los conquistadores ya que fue fundada por Hernán Cortes, quien la nombró e 1519 la "Villa Rica de la Vera" y luego le añadió lo de "Cruz". Elegimos otro hotelito en el centro histórico y salimos a comer y a ver la ciudad.

          A veces parece Bahía por su deterioro y su suciedad pero, amigo, estamos en el Golfo de Méjico y en una ciudad que destaca por su vida "colorida y bullanguera", como dice la guía. Y que corrobora el taxista: "aquí vienen a la pura pachanga, no más". Hemos visto actuaciones en el zócalo todas las tardes de payasos, músicos, bailes populares, cantantes, y ruido, mucho ruido por toda la ciudad. El malecón es otra cosa y, siempre y cuando huela bien, es una delicia pasear por ahí.


        Un día hicimos una buena excursión a la Fortaleza de San Juan de Ulúa. Fuimos en taxi y no en lancha, como normalmente se hace, porque la noche anterior "vino un Norte" y dejó la mar embravecida. Aquí llegó el primer español en 1518, un tal Juan de Grijalba, un año antes que Cortés, cuando esto era una isla frente a las costas de Veracruz. ¿Queréis saber porqué se llama así? El cronista Bernal Díaz del Castillo lo narra así:

       "Tenían sacrificados de aquel día dos muchachos, y abiertos por los pechos y los corazones, ofrecidos a aquel maldito ídolo. Y el general preguntó al indio Francisco porqué hacían eso... y respondió que los de Culúa los mandaban sacrificar, y como era torpe de lengua decía ¡Ulúa, Ulúa! y nuestro capitán estaba presente y se llamaba Juan y era por San Juan de junio, pusimos por nombre a aquella isleta San Juan de Ulúa"

          Aquí tuvo lugar el primer encuentro de Cortés con los enviados de Moctezuma, aquí fue donde se rindieron las últimas tropas españolas ante las fuerzas mejicanas en 1825 y la fortaleza fue también utilizada como prisión por el Santo Oficio y en los comienzos del Méjico independiente y durante el porfiriato:

"Cuando estaba yo en prisiones,
solito me entretenía
contando los eslabones
que mi cadena tenía.
Si eran pares o eran nones
solito yo lo sabía".


        Fue la principal fortaleza y puerto de entrada y salida de la Nueva España y su construcción ¡con piedras de coral! ("como no tenían piedras, usaron coral" dijo Nati en cuanto lo vio) se realizó entre los s. XVI y XVIII, convirtiéndose en puerto, aduana, fortaleza, cárcel, residencia presidencial, arsenal de la Armada y, hoy, monumento histórico. ¿Hay quién dé más?


          Recorrer ahora su gran Plaza de Armas, sus calabozos, su muro de las argollas; subir y bajar por los torreones y visitar su buen museo es una grata experiencia. Y las vistas desde allí del puerto son inmejorables.

Y otro día nos fuimos en un combi a Boca del Río. El bus te baja, y luego te sube, por toda la costa del Golfo y, una vez con los boqueños, una lancha nos llevó, junto a otros 5 locales, y por 100 pesos/persona a una hora y media de recorrido por los manglares, por el río Jamapa y por sus diversos afluentes.

Nos comimos después una excelente borraja frita en la zona de restaurantes y fuimos a visitar por fuera el famoso Acuario de Acapulco. Aquí la atracción principal es La Tiburonera, en la que, por 400 pesos ¡una enormidad!, te meten en una jaula de vidrio transparente y te sumergen en medio de los tiburones a los que dan de comer. ¡La adrenalina debe subir mogollón ahí dentro! pero claro, rehusamos.

Bueno, terminemos ya hoy 12-12-12. Mañana nos vamos rumbo al Yucatán.







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CALENDA DE NAVIDAD
 Tondo de El Greco
Tanto amó Dios al mundo
que entregó a su Hijo único,
para que no perezca ninguno de los que creen en Él,
sino que tengan vida eterna. (Jn 3,16)


Transcurridos innumerables siglos desde la creación del mundo,
cuando en el principio creó Dios el cielo y la tierra
y formó al hombre a su imagen.
Transcurridos asimismo innumerables siglos
desde que, tras el diluvio, hiciera aparecer el Altísimo
su arco sobre las nubes del cielo como signo de alianza y de paz.
Transcurridos veintiún siglos desde la emigración de Abrahán,
nuestro padre en la fe, de la ciudad de Ur en la Caldea.
Trece siglos después de la partida de Israel
de la tierra de Egipto, bajo la guía de Moisés.
Transcurridos alrededor de mil años
desde que David fuera ungido como rey.
En la semana sesenta y cinco de la profecía de Daniel.
En la Olimpiada ciento noventa y cuatro.
En el año 752 de la fundación de Roma.
En el año 42 del imperio de César Octavio Augusto,
estando todo el orbe en paz:
 Sagrada familia (Goya)
JESUCRISTO,,

Dios Eterno e Hijo del Eterno Padre,
queriendo consagrar al mundo con su venida,
concebido del Espíritu Santo
y transcurridos nueve meses
desde su concepción,
nace en Belén de Judá
hecho hombre de la Virgen María.

(De la parroquia de San Ginés)


¡Que viva México!: (1) Una semana en el Gran Tenochtitl​án



Viaje a México de Natacha de Mingo y Antonio Ayllón 
        


El matrimonio madrileño de Natacha de Mingo y Antonio Ayllón Arquero han llevado a cabo un viaje a México del que envían sus crónicas:

Pues sí, aquí estamos de nuevo, cuatro años después "En la carretera" que diría Kerouac y habiéndole pedido prestado al gran Eisenstein el título de su inacabado film sobre Méjico para encabezar estas crónicas. Esperemos que no nos pase como al cineasta ruso con su proyecto mejicano y, con la diosa Fortuna a nuestro lado, lo llevemos a buen puerto en estos seis meses. Eso sí, empezamos a trotar por el país de los aztecas imbuidos con el mismo entusiasmo y cariño con que Eisenstein encaró su trabajo fílmico sobre este país.

Esta es nuestra gloria
Este es tu mandato
¡Oh, Dador de Vida!
Tenedlo presente, oh Príncipes,
no lo olvidéis.
¿Quién podrá sitiar a Tenochtitlán?
¿Quién podrá sitiar los cimientos del Cielo?
Con nuestras flechas
Con nuestros escudos
está existiendo la ciudad
¡México-Tenochtilán subsiste!
(Cantar mexicano)


       Para aclimatarnos, pues qué mejor que una semanita en la Gran Tenochtitlán. Hemos elegido, como casi todos los mochileros, un hostal a un minuto andando de Zócalo (algo así como la Puerta del Sol madrileña), que es el corazón histórico de la capital. Ya le vamos cogiendo el gusto al paisaje y al paisanaje, y ¡claro! lo bueno es que lo que ves y vives hoy, mañana ya es casi puro subconsciente mientras te sumerges en algo distinto.

         Lo primero que asombra de lo que los aztecas llamaron Tenochtitlán es que la mayoría de los monumentos artísticos de su magnífico Centro Histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, se hunden y se inclinan cada vez más. Y además lo hacen de forma irregular. Resulta que el terreno sobre el que se asienta la ciudad es sísmico, de composición arcillosa, con tendencia a inundarse y con un subsuelo movedizo. Pero bueno, aquí se consolida y se recimienta y, al parecer, las estructuras resisten. El Lonely Planet --ya sabéis la Biblia del Mochilero que nos acompañará durante estos meses de viaje-- lo llama "That Sinking Feeling" y explica que, por ejemplo, la Catedral se inclina hacia el oeste y que la fachada de la Iglesia de Sta. Cruz lo hace hacia el norte. Al parecer toda la Gran Tenochtilán se está hundiendo desde que los españoles aparecieron por aquí y tuvieron la brillante idea de desecar el lago de Texcoco para construir ahí la ciudad, cuya tierra ya habían compactado los aztecas.


        El Zócalo o Plaza de la Constitución lo hemos pateado todos los días porque vengas de donde vengas tienes que pasar por ella de camino al hostal. Es una de las mayores plazas del mundo y alberga la Catedral al norte y el Palacio Nacional al sur. A la entrada de la imponente Catedral, el monumento más importante del Centro Histórico, te das de bruces con el magnífico Altar del Perdón y, a su derecha, con el Señor del Veneno, un Cristo negro que, según la leyenda, absorbió por sus pies el veneno de los labios de un sacerdote a quien un enemigo suyo le había suministrado la pócima mortal. Igualmente extraordinario es el Altar de los Reyes, las 14 capillas que lo rodean y las pinturas coloniales de maestros como Correa y Villalpando.

         ¡Ah! y también subimos con un guía los casi 200 peldaños por los que accedes al campanario. Subes por la derecha, cruzas por encima de las bóvedas de las naves y bajas por la escalera de la izquierda. Vimos un montón de enormes campanas (y nos tapamos los oídos cuando alguna de ellas repicaba) ya que las torres albergan 30 de ellas, la mayor de las cuales pesa 30 tons y es la más grande de América y la cuarta más grande del mundo (el guía dixit).


          En el Palacio vimos, entrando por la puerta central, los famosos murales de Diego Rivera que describen la civilización mejicana desde los tiempos prehispánicos hasta los posteriores a la revolución.

          El domingo 27 lo dedicamos a los museos, al ser el día gratis y elegimos los dos mejores: el Munal (Museo Nacional de Arte) y el Palacio de Bellas Artes. El Munal contiene en su segundo piso la pintura de la Nueva España (s. XVIII) encabezada por el mejor pintor novohispano que fue José Juarez, y en el primero una completa visión cronológica del arte mejicano entre la 2ª mitad del XVIII a la 1ª mitad del XX, destacando como siempre los "Tres Magníficos" de siempre: Siqueiros, Orozco y Diego Rivera.

        El Palacio es un imponente edificio, aquí en la Alameda, con enormes murales en sus 3 pisos, entre los que destaco el famoso "El Hombre Controlador del Universo" de Rivera y "La Nueva Democracia" de Siqueiros. El palacio alberga conciertos, ballet y exposiciones temporales, de las que vimos dos: la del magnífico pintor, escultor, ceramista y muchas cosas más Brian Nissen y la del no menos extraordinario fotógrafo Manuel Álvarez Braus (dos fotos famosas suyas son "Obrero en Huelga, asesinado de 1934 y la serie Cactus de 1928), que hace suya la frase gracianesca "Cuando los ojos ven lo que nunca vieron, el corazón siente lo que nunca sintió".

         Hay que mencionar también el magnífico Palacio Postal, aquí al ladito del hostal, con sus enormes trabajos de herrería venidos directos de la Fonderia del Pignone de Firenze-Italia. El edificio reúne estilos gótico isabelino, plateresco, renacimiento italiano y "trazos ondulantes de art nouveu". No os lo perdáis si venís por aquí. Lo que no visitamos fue el Templo Mayor porque nos dijeron que eso del día gratis era ¡alucina vecina! "solo para nacionales", así que nos dimos media vuelta y a otra cosa.

     Pero indudablemente el mejor museo de México DF es el modernísimo Nacional de Antropología. Estuvimos ahí toda una mañana y media tarde. El gran patio recibe al visitante con una gigantesca columna de un original paraguas que hace también de fuente. En la planta baja están las 12 enormes salas dedicadas al Méjico prehispánico (las mejores son las de los Mexicas o Aztecas con su famosa Piedra del Sol, y la de Teotihuacan) y en la planta alta se muestra cómo viven hoy en día los correspondientes grupos indígenas en otras 12 grandes salas. En fin, ¡una pasada!, un auténtico festín para arqueólogos, antropólogos, etnógrafos... y para los numerosos estudiantes con los que nos topábamos mientras sus profes les explicaban cómo vivían sus antepasados. Pero para el profano, demasié.

        También fuimos a la zona arqueológica azteca de Tlatelolco, la iglesia Santiago Apostol de 1535 y la Plaza de las 3 Culturas de infame memoria por la masacre estudiantil de 1968. Otra mañana larga nos la pasamos en en la Basílica de Guadalupe, una magnífica excursión, a lo Sacre Coeur, que nadie debe perderse para ver, entre otras muchas cosas, inclinadas a derecha, izquierda, adelante y atrás (dependiendo del momumento) la antigua Basílica (hay otra enorme moderna al lado pero esta no se hunde), el Templo Expiatorio, la Capilla de las Capuchinas, el Panteón de Tepeyac, la bellísima Capilla del Pocito (que ocupa el área de una elipse y que combina la estructura elíptica con otra octogonal y otra circular) con su fuente milagrosa, el Templo del Cerrito, arriba del todo y con magníficas vistas de la contaminada capital, la Antigua Parroquia de los Indios y el estupendo Museo de la Basílica. Sólo deciros que el 9 de diciembre de 1531 al pasar por este cerrito el indio Juan Diego escuchó una dulce voz que le llamaba: "Juanito, el más pequeño de mis hijos, mucho deseo, mucho quisiera que en este lugar se me construya un templo...". Dicho por la Virgen y hecho. La Basílica de la Reina de Méjico se construyó en el lugar señalado a Juan por la Virgen. ¿Verdad que es bonito?

        Menos suerte tuvimos con la siguiente excursión al famoso Xochimilco. Esta zona, al sur de la ciudad, es "el último resquicio lacustre de lo que fue el gran Valle de Anahuac" y la finalidad del viaje es dar una idea al visitante de cómo era la ciudad de Tenochtitlán antes de la llegada de los conquistadores realizando un recorrido a bordo de una de sus tradicionales embarcaciones, llamadas "trajineras", por uno de sus típicos canales, como si de una Venecia cualquiera se tratara. Esta es la teoría. La práctica es que después de media hora de metro y otra media de tren ligero te dirigen hacia los embarcaderos que están andando a unos 15 minutos. Allí llegamos Nati y yo (en el tren ligero divisamos 2 guiris entre el montón de locales) para ser inmediatamente abordados por un remero que casi nos mete a la fuerza en su embarcación. Al preguntarle por el precio y contestarnos que 350 pesos (21 eur.) por persona 45 minutos o bien 700 por hora y media, decidimos esperar a ver si venía alguien más. 5 minutos después ya éramos 5 y, después de mucho arguir, amagos de irnos y regatear, quedamos en pagarle 90 pesos cada uno al dueño de la embarcación y 10 al remero de propina (resulta que nos quería cobrar a cada uno el precio total de la barca y al final fue un brasileño el que nos "defendió" ). El recorrido es bonito pero la trajinera va tan lenta y te abordan tantos locales, en sus "góndolas" correspondientes, para cantarte un mariachi por 10 pesos o venderte una cerveza por otros 10, que ya estás pronto volviendo y se acaba el viaje. Para mí que ni siquiera hicimos la hora de viaje que habíamos pactado con el remero.

        Menos mal que después nos lo pasamos fenomenal visitando el enorme y variopinto mercado donde tomamos un mango peladito con limón y sal, y comimos una sopita de verduras y tacos dorados en un ala del mercado por 40 pesos (2,5 euros) acompañado todo de una excelente agua de Jamaica, incluida naturalmente en el precio. Vamos, mucho mejor que el "viaje en charca" al que se refirió despectivamente uno de los vascos acompañantes a nuestro viaje en góndola por la Little Venice mexicana.
Y para mayor infortunio, después de descansar la comida, Nati se empeñó en ir a ver en las afuera de Xochimilco el museo Dolores Olmedo, que contiene 144 obras de Diego Rivera, la más importante colección del pintor. El problema es que las obras son muy menores: óleos, litografías, acuarelas y cuadros pequeñitos y están acompañadas por gran número de estatuillas, cerámicas y trabajos artísticos folklóricos prehispánicos, amén de obras de arte de la colección privada de la propietaria y un sinfín de fotitos de la misma. En fin, un museo privado, ecléctico a más no poder, caro (65 pesos extranjeros y 10 nacionales) y poco aconsejable de visitar.

       Deciros por último que anoche estuvimos tomando una cerveza con Alex, el chico mejicano que vivió con nosotros un curso entero haciendo un master. Nos recibió rodeado por la bandera española y nos enseñó su apartamento. Está ya trabajando, contento y con novia. Brindamos por ver si cae este año la Décima (él es más merengón si cabe que nosotros) ya que la Liga se está poniendo cada vez más difícil.

        Hoy nos dedicaremos a descansar paseando por el Bosque de Chapultepec, y haremos la maleta porque mañana 1 de diciembre nos vamos para Puebla.



domingo, 23 de diciembre de 2012




Angeles Zazo, Pintura de la ascética, mística y de la luz



 exposición en el CEU


Julia Sáez-Angulo

         Quizás por ser abulense, Ángeles Zazo tiene una pintura ascética, mística y llena de luz, donde parece resplandecer el espíritu y el universo. Su última exposición ha sido en la Sala de exposiciones de la Universidad de San Pablo, CEU, en Madrid, de donde fue alumna.

         Con una técnica mixta de pigmentos, Ángeles zazo ofrecía en primer lugar una sucesión de personajes en éxtasis, con una clara composición geométrica que ayudaba a construir el cuadro e insertar la figuración misteriosa, levitada, arrobada de un mundo sólo posible para las creencias y el arte. Para la pintura de la autora abulense.

         Santa teresa, santa Clara, San Antonio de Padua, son algunos de los santos a los que Ángeles Zazo ha dado vida artística, ha corporeizado en la pintura, ha atrapado en el trazo y el pigmento. Su obra emana espiritualidad.

         La luz se derrama a raudales desde alturas inverosímiles o espaciales, atrapando la mirada del espectador haciéndole recorrer la magia de una interpretación plástica de sutil color cálido o frío. La escalera es el símbolo de ascesis de la tierra al cielo, siempre con alguien que ayuda como es un ángel o una luz interior que viene de lo alto.

         “Túnel luminoso”, “Caminar con ritmo”, “Luz en la cruz”, “Arreboles”, “El tiempo”… son algunos de los títulos de los cuadros de la pintora, que asombran por su espacialismo, por su imaginación, su fantasía, su arrobo, sus juegos geométricos. Su fineza en suma.



         



En Plural-Singular, Paul Muguet evoca preocupaciones humanas a través de la manipulación de objetos cotidianos.

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LMA

Una multitud de cucharas representan miles de espermatoizoides haciendo referencia al apetito de la naturaleza por perpetuarse. Un par de sillas se fusionan en un acercamiento íntimo como determinadas por un afán de diversificarse. Una vieja silla de bar es desmantelada por el artista y reconfigurada según la imagen de un esqueleto, recordándonos el tiempo del que disponemos antes de reincorporarnos a una substancia que es plural y diversa.


Con estas piezas, Paul pone en perspectiva el lapso de tiempo comprendido entre el momento en que el cuerpo se compone y se descompone, y que Baruch Spinoza describió como una “relación característica”. Esa relación única entre diversas partes de un todo es la que nos define temporal e individualmente.

En inglés

A multitude of spoons represent thousands of spermatozoids that refer to the appetite of nature for perpetuating itself. A couple of chairs are intimately merged by a desire to diversify. An old bar chair is dismantled by the artist and reconfigured according to the image of a skeleton, reminding us of the time we have left before reincorporating ourselves into a substance that is both plural and diverse.

Through these pieces Paul puts in perspective the lapse of time between the moment in which the body is made up and broken down, a moment that Baruch Spinoza described as a "characteristic relationship". This unique relationship between various parts of a whole is that what defines us temporarily and individually.



EL BELEN NAPOLITANO DEL PALAU MARCH



 M. DOLORES  GALLARDO LÓPEZ



 Vendedor de pescado
 

                           

Cocina



Vitrina con objetos de plata  en miniatura

  En una reciente estancia en la  hermosa ciudad de Palma de Mallorca he tenido ocasión de  conocer el Palau March,  visita que  recomiendo vivamente al lector si tiene oportunidad estar unos días en la ciudad.  Pero  ¡cuidado!: llevados por el famoso apellido no confundan  este Palau con la Fundación Juan March (ubicada en la magnífica Can Gallard, en la ciudad de Palma; allí se encuentra una  espléndida colección de arte moderno).


  El Palau March es sede de la Fundación Bartolomé March Servera. Se encuentra muy cerca de la Catedral, en el solar que acogió el convento de Santo Domingo, que ocupaba la manzana conformada por la calle Conquistador, la calle Palau reial y la escalinata de la Seu o Catedral. El convento fue afectado por la ley de Desamortización eclesiástica de Mendizabal en el año 1835  y demolido posteriormente.


  En los años 30 Juan March encargó el primer proyecto de su Palau al arquitecto mallorquín Guillem Forteza Piña, sin embargo el proyecto definitivo se hizo después y fue obra de L. Gutiérrez Soto, arquitecto muy reconocido en los años cuarenta del pasado siglo.
 

   El Palacio comenzó a construirse en 1939 y se concluyó  en 1945. El edificio recuerda la arquitectura señorial tradicional de Palma y  también la arquitectura catalana e italiana.

      Fue la vivienda familiar de Juan March y su familia, cuyos aposentos se conservan hoy día en la planta superior del Palacio.


    En los años 90 del siglo pasado Bartolomé March Servera (Palma 1917-Paris 1998), uno de los hijos de Juan March, lo convirtió en sede de la Fundación que lleva su nombre. En el año 2001 el edificio fue remodelado para albergar el Museo de la Fundación Bartolomé March Servera.


En el patio que da acceso al actual Palacio se expone una magnífica colección de escultura de arte moderno (supone un tercio de la colección de escultura que perteneció de Bartolomé March) con obras  de Rodin, Baltasar Lobo (1911-  1993), Max Bill (1908-1994), Eduardo Chillida (1924-2002), Henrry  Moore (1898-1986), Xavier Corberó y una espléndida obra de Alfaro que,  según desde donde se mire, se recorta sobre el azul cielo de Palma   a la manera de un velero sobre el mar o vista  desde otro ángulo parece perfilarse sobre la soberbia mole de la Catedral.


  En el interior del Palacio destacan las pinturas alegóricas de   la cúpula de la escalera principal, obra del catalán José María Sert (1874-1945), uno de los grandes pintores muralistas de la primera mitad del siglo XX. En la planta superior del Palacio se muestran salones y  habitaciones  de Juan March y su familia. 
 

  La planta baja alberga el magnífico belén napolitano de Bartolomé March Servera, cuyo retrato se   exhibe al lado de una de las vitrinas  que guardan el  belén.

  Mención especial merece la magnífica  Biblioteca de este Palau abierta al público desde 1970. Consta de  más de 70.000 libros, 1.800 manuscritos, 21 incunables y 3.000 piezas de un fondo datado entre los siglos XVI-XVIII.



    EL    BELÉN  DEL PALAU


Si bien  inicialmente fue instalado como belén y mostrado al público  durante los días de Navidad actualmente está instalado en vitrinas ordenadas con criterio museístic. El cambio se produjo al establecerse en el Palau la Fundación Bartolomé March Servera. Hoy día este Belén es la joya más valiosa del Palau.


 El belén  fue adquirido en los años 70. Consta de cientos de figuras que reflejan  las  diversas clases sociales y los múltiples aspectos de la vida de Nápoles en el siglo XVIII: clases nobles, artesanos de todo tipo, campesinos con sus diversos animales, vendedores de pescado, de frutas, de utensilios de cocina, etc.  Todos ellos vestidos y adornados  como corresponde a la clase social a la que pertenecen. El detalle al que descienden  estas representaciones, como puede  verse en las imágenes que acompañan este texto, es absolutamente  maravilloso. Y todo ello realizado con absoluta precisión.


 También el gusto por lo exótico y lo oriental aparece claro en el belén de Bartolomé March, tanto en personajes  como en detalles. Hay que tener en cuenta que en el siglo XVIII Nápoles extendía su política comercial a oriente; además en el colegio degli Chinesi, creado en 1742, se preparaban misioneros chinos y de otras nacionalidades orientales. Todo esto hizo  que en los belenes se incluyeran  chinoiseries, tan del  gusto del arte rococó.


  El belén refleja también el gusto por animales considerados exóticos en el siglo XVIII: elefantes,  dromedarios, monos, etc.


    Estos gustos orientalizantes se muestran en la magnífica cabalgata turca, en los fastuosos cortejos de los Reyes Magos y en múltiples detalles.

   
   En  2007 gran parte del belén  del Palau March  viajó a Madrid y fue exhibido en el Palacio real (lugar donde suele exhibirse en Navidades el llamado Belén del Príncipe, encargado por el rey Carlos III).

  
   CARACTERíSTICAS DE LOS BELENES NAPOLITANOS

   Cada una de las figuritas este tipo de belén es una verdadera obra de arte en la que intervienen diversos artesanos para crear el aspecto final con el que son mostradas en el belén.
   La figurita (o maniquí) en sí misma es articulada y se puede vestir. El cuerpo está formado por  un armazón de alambre recubierto de tiras de estopa o lienzo.

   Tradicionalmente las figuraseran rígidas de madera, en ellas  se cuidaba el aspecto de la cabeza y el de las extremidades. En el belén napolitano las figuras son articuladas, esta característica  les otorga  una extraordinaria movilidad y permite colocarlas en cualquier postura.

   
    Los brazos y pies son están moldeados en porcelana; la cabeza,  hecha de porcelna y pintada con óleo según la encarnadura que  requiere la figura (hombre, mujer, niño; joven, viejo, etc.). Los ojos  están realizados en vidrio de diferentes colores. Los más reputados escultores napolitanos modelaron en sus talleres  estas cabezas. 

    
  El articulado maniquí así construido se viste después con ricos trajes, confeccionados a medida en seda, terciopelo,  raso, algodón u otros tejidos. Se adorna con joyas auténticas en miniatura, se calza y peina a la manera del siglo XVIII.  Quien desee más  información sobre la estructura de estas figuras y los detalles que conforman su vestimenta –adecuada siempre al status social que representan- puede consultar:

 

   En resumen su vestimenta es exactamente calcada de la moda del siglo XVIII y reproduce las que llevaban los distintos estamentos sociales, pues todos ellos  -de los más altos a lo más bajos- están representados en el belén napolitano que, en realidad, pretender ser una recreación en miniatura de los habitantes de Nápoles  y del reino de las dos Sicilias, así como de sus diversos estilos de vida.


   Los paisajes palestinos se transforman en paisajes italianos del siglo XVIII con calles y edificios -panadería, taberna, herrería, mercados, etc- que imitan los del Nápoles de esa época. Naturalmente la gente de Judea se convierte en personajes napolitanos.

    
 Hay que resaltar que la perspectiva del conjunto de consigue utilizando figuras de diferentes tamaños

    
    En el Belén del Palau March abundan   representaciones de cacharros y utensilios de la vida diaria, sin olvidar hermosas vajillas en miniatura que adornan las bien servidas mesas, ni  las frutas, verduras, pescados, embutidos o perniles realizadas en arcilla o en cera. O preciosísimas miniaturas de utensilios (bandejas, jarros, copas, etc) hechos en plata o joyas en miniatura. Aparecen también en estos belenes numerosos animales, muchos de ellos exóticos en esos momentos. 

  Por todo ello los belenes napolitanos alcanzaron altísimas cotas de refinamiento y belleza. El belén del Palau March  es un magnífico exponente de lo que decimos.


     CARLOS VII DE NÁPOLES (CARLOS III DE ESPAÑA)


     Entre los siglos  XVII Y XVIII se produjo un fuerte desarrollo del belenismo;  las imágenes,  antes  rígidas, se hacen flexibles. Con el barroco se impulsó de forma definitiva la creación de belenes. 

     En el siglo XVIII la ciudad de Nápoles se puso en cabeza del arte del belén: allí se creó una escuela incomparable en cuanto a belleza, detalle y meticulosidad en  las figuras.  Mucho tuvo que ver en ello   Carlos VII, rey de Nápoles y de las  dos Sicilias.  

     
    Este ilustrado rey se interesó mucho por el  arte del belenismo y lo impulsó decididamente. La aristocracia secundó la idea. Como consecuencia en Nápoles proliferaron extraordinariamente los belenes  y surgieron importantes imagineros belenistas.

   
 Allí se comenzaron  a construir las figuras articuladas, que más arriba hemos comentado.  Incluso la real fábrica de porcelana de  Capodimonte se puso al servicio de los encargos que el arte  belenístico requería.

  
   Lo mismo ocurrió con escultores, los más reputados -como  Jusseppe Sanmartino (1720-1814)- se dedicaron a modelar en sus talleres cabezas para los  protagonistas del Misterio así como las de los Reyes Magos, ángeles,  pastores, odaliscas, turcos, etc.

   
  Los grandes orfebres de la corte  hicieron miniaturas de joyas auténticas para adornar las figuras  que representan  personajes de la clase alta.

  
 Los artesanos que  se dedicaban a la confección de trajes, hicieron réplicas en miniatura  de las vestimentas habituales de las diversas clases sociales. Esos trajes a veces, para dar más verosimilitud a la escena, llevan un  finísimo alambre en los dobladillos y los pliegues que realza la caída natural de la tela y aporta volumen a la vestimenta y por ende a la figura.  

Ningún artista ni artesano de la ciudad quedó al margen de la actividad belenística.    

  
  La vida social de Nápoles desde el día de la Inmaculada -8 de diciembre- hasta el día de la Candelaria -2 de febrero- giraba en torno a los belenes pues constituían un exponente de la riqueza y el buen gusto de las grandes familias.  Hasta tal punto constituyó una afición local que cuando en 1787 Goethe visitó la ciudad se sorprendió de la gran afición que tenían los napolitanos a los belenes y la enorme cantidad de dinero que gastaban en ellos.


   Hay que  recordar que el rey Carlos VII de Nápoles (desde 1731 a 1759) y Sicilia (1734-1759), gran impulsor de las  artes belenísti cas, era un príncipe español: fue  tercer hijo del rey de España Felipe V de Borbón y el primero que tuvo su segunda esposa, la culta princesa italiana Isabel Farnesio, duquesa de Parma, Piacenza y Toscana.


   Isabel Farnesio, consciente de que sus hijos no heredarían el trono de España (el rey tenía dos hijos de su primer matrimonio), hizo todo lo posible por recuperar la perdida influencia española en Italia para  colocar allí a su descendencia.


  El mayor de sus hijos, Carlos, heredó inicialmente de su madre los ducados de Parma, Piacenza y Toscana. Más tarde, al conquistar Felipe V el Reino de Nápoles y despues Sicilia,  su hijo Carlos pasó a ser  nombrado rey de aquellos territorios con el nombre de Carlos VII de Nápoles y V de Sicilia.   

  
    El rey Carlos cuando contaba 22 años de edad, contrajo matrimonio con María Amalia de Sajonia -14 años- hija de Federico Augusto II, duque de Sajonia y Lituania y después rey de Polonia. Hasta la muerte de la reina, un año escaso después de su llegada a Madrid como nuevos reyes de España, formaron un bien avenido y prolífico matrimonio.  La  leyenda cuenta que la propia M. Amalia y las damas de su corte cosían y bordaban las ropitas que adornaban después las figuritas del Belén del palacio.

  
    Cuando  en España murió  el rey Fernando VI (segundo hijo del primer matrimonio de Felipe V; el mayor, Luis, murió muy pronto, en vida del rey Felipe) Carlos  -hijo mayor de Felipe V e Isabel de Farnesio, su segunda esposa- fue nombrado rey de España. Era el año 1759. Abandonó Nápoles y se convirtió en nuestro  rey Carlos III, al cual Madrid debe tanto que los madrileños lo consideran el mejor alcalde que ha tenido la ciudad.

   
   Meses después de llegar los nuevos reyes, murió la reina en septiembre de 1760. El rey Carlos nunca volvió a casarse.


    Este rey introdujo el belén napolitano en España. Ya en Madrid encargó el llamado Belen del Príncipe para el Palacio de Oriente.

 Sin embargo el costoso belén de  tipo napolitano de figuras vestideras no tuvo demasiada aceptación en España y se continuó con las tradicionales figuras esculpidas o modeladas.  Los más  importantes belenes españoles de tipo napolitano (es decir de figuritas vestideras con armazón de alambre) han sido adquiridos después y comprados directamente en Italia.
 

Puesto de frutas

Lisa Cuomo y sus retratos pop sobre personajes célebres o famosos





Barak Obana


Julia Sáez-Angulo


         La pintora francesa residente en Madrid, Lisa Cuomo (Pau, Francia, 1987) ha llevado a cabo una serie de retratos pop de personajes célebres o famosos del mundo de hoy. Desde Barak Obana al ministro de Asuntos Exteriores español José Manuel García Margallo.

Su técnica, lápìz sobre papel (21 x 29,7 cm.), en algunos casos ligeramente coloreados, es efectiva para estos dibujos que son a la vez retrato e ilustración. La pintora francesa está consagrada en buena manera al retrato, si querer encasillarse en él porque “la pintura es un campo infinitamente abierto a toda la naturaleza”, señala.

Penélope Cruz


Los retratos del embajador de Francia en España, Bruno Delaye (París, 1952), diversos hombres de las finanzas y la empresa y damas de sociedad,  han sido algunas de las obras recientes de la pintora. Su estilo se gradua en un expresionismo suave que conecta en ocasiones con la escuela inglesa de Lucien Freud.

Pendiente de sus próximas exposiciones en París y Toulouse, Cuomo ha expuesto la pasada temporada en varias colectivas de  galerías madrileñas y en la Alliance Française.

Lisa Cuomo, mujer de gran sensibilidad, escribe también poesía en francés y en español.

Más información
http://www.youtube.com/watch?v=5zceQY7zRH0.