martes, 29 de enero de 2013




El Museo del Prado recibe una donación  de la colección Várez Fisa en un acto presidido por el presidente del Gobierno

 De la colección Varez Fisa
LMA

La donación, que consta de doce obras de arte español de los siglos XIII al XV de la colección Várez Fisa, contribuirá a enriquecer y completar el discurso del arte medieval y renacentista español en las colecciones del Museo del Prado. 

Entre las obras donadas se encuentran algunas de las obras fundamentales de este período, como la Virgen de Tobed (h. 1359-1362), excepcional ejemplo de la pintura italo-gótica catalana, que ha sido tradicionalmente atribuida a Jaume Serra.

 El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha presidido esta mañana la formalización, entre el Real Patronato del Museo y la  familia Várez Fisa, de la donación del más importante grupo de obras de arte español desde el Románico a los inicios del Renacimiento en manos privadas, reunido durante las últimas décadas gracias al afán coleccionista del matrimonio José Luis Várez Fisa y María Milagros Benegas.

La incorporación efectiva de este conjunto a los fondos del Museo paliará algunas de las carencias de esta parte de la colección del Museo y contribuirá a enriquecer y complementar otros estilos o autores ya representados. Conforme a lo estipulado en el acuerdo de donación, la colección se expondrá en una sala bajo el nombre “Sala Várez Fisa”, en reconocimiento a la generosidad de los donantes. La sala estará ubicada dentro del nuevo emplazamiento de las colecciones de pintura española del Románico al Renacimiento y su instalación ha sido encomendada por el Real Patronato a Rafael Moneo, responsable de la ampliación del museo y patrono del mismo.  En esta misma sala se expondrán también el Retablo de San Cristóbal, donado por el patriarca de la familia José Luis Várez Fisa en 1970, y la tabla de Lluís Borrassá, San Andrés se niega a adorar a los ídolos, adquirida recientemente por el Estado y procedente de la misma colección.

Entre las obras donadas destaca sobremanera el panel central del retablo del altar mayor de la Iglesia de Santa María de Tobed (Zaragoza), La Virgen de Tobed (h. 1359-1362). Atribuida a Jaume Serra, une a su calidad artística su importancia histórica, al incluir como donante al futuro Enrique II, el primer rey castellano de la dinastía Trastamara, que también reinaría en la corona de Aragón desde 1412.
  Museo del Prado
Las tres pinturas románicas de principios del siglo XIII, procedentes de Cataluña y Castilla, completan una parte de la colección del Prado no suficientemente representada, en particular en lo que a pintura sobre tabla se refiere. Los dos frontales donados –el de Sollalong (Ripoll) del Maestro de Lluça y el de Arnedillo (La Rioja)- son de mayor calidad que el frontal de Guils que actualmente guarda el Museo. Por su parte, la pintura mural de Sant Esteve de Andorra sumará a los ejemplos castellanos de Maderuelo y San Baudelio de Berlanga de Duero una muestra del románico pirenaico, inexistente en el Prado.

La pintura italogótica y del gótico internacional es la que más se enriquece. La aportación más destacada sería la Virgen de Tobed, con representaciones de Enrique de Trastamara, su mujer y sus hijos, ejemplo relevante del estilo italogótico catalán y obra capital del conjunto. El retablo del Maestro de Torralba, uno de los artistas del gótico internacional activos en Aragón a principios del siglo XV, tiene el valor además de encontrarse prácticamente completo y en buen estado de conservación.

La pintura hispanoflamenca también se fortalece con la incorporación del San Antonio abad de Joan Reixach, que completa la representación del arte hispanoflamenco valenciano al sumarse al Tríptico con pasajes de la vida de Cristo de Louis Alincbrot, maestro brujense afincado en Valencia. El hispanoflamenco consolida asimismo su importancia con la tabla de Diego de la Cruz, que aporta un ejemplo tardío de uno de los pintores castellanos más relevantes.

La pintura de los inicios del renacimiento se enriquece con las dos tablas de Pedro Berruguete de los Padres de la Iglesia, que se suman a las que ya poseía el Prado, quedando magníficamente representada una faceta muy significativa de la obra del pintor evocadora de su  estancia en Urbino, ausente hasta el momento en el Museo.

La escultura refuerza su presencia con las dos obras que se incorporan. El Retablo de San Juan Bautista, de los inicios del gótico, debe valorarse por su rareza y su buen estado de conservación. La Virgen entronizada con el Niño, atribuida a Gil de Siloe, prácticamente idéntica a la que se conserva en la cartuja de Miraflores, es otra contribución importante, al ser Siloe uno de los artífices más destacados de la escultura europea del siglo XV.

El gran artesonado procedente de Valencia de Don Juan (León), de hacia 1350, es una pieza singular de 11 x 6 metros, que cobijará al resto de las obras donadas por José Luis Várez Fisa en la sala dedicada a su colección.

Con la aceptación de esta donación el Museo del Prado amplía la selecta nómina de donantes y legatarios que a lo largo de su casi bicentenaria historia han enriquecido extraordinariamente los fondos fundacionales de la pinacoteca. El nombre de Várez Fisa se unirá así por derecho propio a los de Ramón Errazu, Pablo Bosch, Pedro Fernández Durán, Francesc Cambó y la marquesa de Balboa.




José Luis Várez Fisa

José Luis Várez Fisa (Barcelona, 1928) es ingeniero y empresario. Cursó estudios de Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Barcelona y posteriormente se traslada a Navarra, donde fue nombrado consejero de la sucursal del Banco de España en Pamplona. En la década de 1960 fundó en Guipúzcoa Laminaciones Lesaca, una industria de derivados del acero de la que fue presidente. A partir de 1970, tras la venta de esta empresa, se afincó en Madrid centrando su actividad en la promoción de desarrollos inmobiliarios y compañías financieras.

Gran coleccionista, a lo largo de su vida ha reunido un importante número de piezas de distintas técnicas, épocas y estilos. En 1970 y 1988 realiza sendas donaciones al Museo del Prado, de cuyo Real Patronato fue nombrado vocal en 1980 y de nuevo en 1986. Su labor de mecenazgo ha sido reconocida con la imposición de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y más recientemente con la concesión, junto a su esposa, de la Medalla de Oro de las Bellas Artes.


  




Jorge Pardo triunfa con su saxofón  en Corral de la Morería




Jorge Pardo



Julia Sáez-Angulo

         Galardonado con el título de Mejor Músico Europeo 2012 por la Academia Francesa del Jazz,  Jorge Pardo es un magnífico saxofonista de flamenco y de jazz, que se ha presentado en el célebre Corral de la Morería durante los días 28, 29, 30 y 31 de enero de 2013. Su actuación en Madrid ha constituido todo un éxito y el público aplaudió con calor su interpretación de “El amor brujo” de Manuel de Falla entre otras.

         La bailaora Blanca del Rey, propietaria de Corral de la Morería hizo la presentación del esperado músico Jorge Pardo (Madrid, 1955) que no defraudó con su arte y su saber estar en el tablao, bien integrado con bailaoras, cantantes y palmeros, después de su actuación en solo tanto con la flauta como con el saxo.


         Colaborador en ocasiones con Paco de Lucía, Jorge Pardo es un intérprete  que sabe mezclar las músicas, que conocen los matices de los metales a fondo y que sabe transmitir con calidad el arte más hermoso y abstracto de los hombres.
A4 Flamenco rescata esta noche «palos que no se suelen interpretar»

Inmaculada Ortega


         También actuó la bailaora jerezana Inmaculada Ortega, una jerezana con brío, brava, pícara, sonriente, arrogante o dramática, con preciosos tajes de faralaes, para dar gloria a la magia del flamenco, acertado patrimonio de la humanidad. Ha sido invitada por José Meneses, Jorge Pardo, Enrique de Melchor y Víctor Monge “Serranito.


         José Maldonado, el otro bailaor cautivó or su arte, su juventud, su belleza y sensualidad. Titulado en Flamenco y Danza Española en Barcelona, actualmente reside y traba en Madrid. Con chaqueta de terciopelo granate y chaleco negro, apareció magnífico bailando en el tablao, moviendo brazos y manos, glúteos a lo Federico y piernas en prolongados zapateados. De negro y brillo en la segunda parte, más entonado, su cuerpo y su baile cautivaron al público.
        
         Espléndidas las tres bailaoras del cuadro flamenco, muy diferentes entre sí, estuvieron sublimes en el baile de los abanicos, entre el jalear de ¡Ole!, ¡Más allá!, ¡Aire!... Un cuadro flamenco que nadie debe perderse estos cuatro días.



        


lunes, 28 de enero de 2013




Cristina Santander, argentina y primera figura  en el arte del grabado





Cristina Santander




Julia Sáez-Angulo

Cristina Santander (Buenos Aires, 1956) es una de las primeras figuras del grabado y sus obras destacan, llaman la atención cuando se exponen en Estampa, la gran feria del grabado en Madrid. Su "Suite Española" ha merecido grandes elogios y acogida entre los coleccionistas españoles. La artista ha recibido numerosos galardones internacionales por su trabajo artístico, tanto en Argentina como en España e Italia. 
Su brillante trayectoria la ha llevado a exponer por distintos países de Europa y América. Sus piezas se encuentran en relevantes colecciones institucionales, museísticas y privadas. Gentilmente ha concedido esta entrevista.

-¿Por qué optó usted fundamentalmente por el grabado?
El grabado es desde Durero hasta Goya la manifestación más popular en el amplio sentido de la palabra. Decía Rafael Squirru (quien apoyó muchísimo mi carrera artística) en a las artes plásticas como la música de cámara a la música. De fácil no tiene nada tanto técnicamente como expresivamente. Quien lo haya intentado sabe de sudor y lágrimas sobre la plancha o frente al tórculo. Quizás me atrajo el desafío; y el amor al dibujo.


¿Cuántas series estampadas tiene en su haber y con qué temas o motivos?                 
         -Las estampas registradas se acercan a las veintidós mil (21.786), referidas a ochocientas series y sub-series.  

-¿Por qué se interesó por la historia de España o los temas de la Historia del Arte?
-Mi ADN no me permitió elegir. Historia del arte: Arte del Mediterráneo.
El grabado es sin negro.

N° G 772
Serie Suite Española
Subserie Canto Iberoamericano
Título: AVIS RARA
Año 2006
Papel Velin Arches 300 gr/m2 Blanco
Técnica Tamaño Plancha
Menina: Gofrado, Niveles - Loro: Aguafuerte - Stencil
114 x 135 cm.

-¿Cómo calificaría la Feria Estampa de Madrid?
Tengo que agradecer a la Feria Estampa (que me acogió desde su primera edición hasta 2011) el contacto que tuve con el público. Mis clientes y seguidores son mis amigos. La feria estaba destinada a un sector de la sociedad de los muchos “que no se animan”. A los que prefieren recorridos a escala humana. La euforia de la situación de crecimiento de España, la posibilidad de acceder “al piso propio”, influenciaron, estimularon a artistas y galerías a aportar por esa franja de público. Estampa creció con personalidad. No le hace bien ser la hermanita menor de Arco.

-¿Han atendido bien su obra los coleccionistas españoles?
Sí, claro. El hecho que que Artilibre, organizadora de Estampa por muchos años (los mejores sin duda) haya donado una obra mía a S.M. reina Sofía ya es un honor muy grande. Iberia me ha apoyado mucho (Salones de oficina, Sala Vip Orly, París, Biblioteca Nacional, etc.) por nombrar a algunos.


-¿Cómo ve el futuro del grabado?
-Es difícil predecir lo que sucederá a todo nivel. Espero que las técnicas digitales con su facilismo arruinen un mercado de excelencia como el del grabado. La foto no es competencia. Es un arte del S. XIX. Estamos en el XXI.


-¿Qué grabadores admira de la historia y de la actualidad?
España tiene una tradición a partir de Goya. Los artistas pintores-grabadores actuales son admirables.


-¿Cómo contempla el circuito y mercado del grabado?
Con gran placer. Pariente del libro, la estampa finge estar quieta. Espero que ante tanto hablar de crisis nos volvamos a la estampa con el rigor de la técnica, la belleza del papel, la asequibilidad de la misma.


-¿Cómo se encuentra Argentina en el campo del grabado?
Creo que el error de los grabadores argentinos es dedicarse solo al grabado, generalemnte. Es un mercado difícil que fue desde mis primeros pasos muy amable con mi obra. Tuve que luchar mucho por el agregado del color a la estampa hasta que fui aceptada. Un detalle: Gané la Bienal de Ibiza en 1968 y el Salón Nacional (Premio Mayor) en 1982.


¿Concibe museos específicos de la especialidad del grabado?
Sí. Espero contribuir a ello.

-¿Qué libro está leyendo usted y que libro de arte recomienda?
-La Biblia.

Más información







Viva México! (5) En Guatemala (Imponente Tikal) y Honduras (Hermoso Copan)




Tikal




Antonio Ayllón Arquero

Compramos lo que creíamos que era un primera clase para hacer las 8 horas de Chetumal a Flores y resultó ser una furgoneta guatemalteca de San Juan Travel, con la que partimos a las 7 de la mañana en compañía de otros veinte desprevenidos turistas para dejar Méjico, atravesar Belice casi de punta a punta, y llegar sobre las 5 a Flores, de un tirón y sin comer.

Al final, y después de muchas consideraciones, decidimos ir directamente a Guatemala, sin quedarnos ningún día en Belice, por dos razones fundamentales. La primera porque en este país de habla inglesa y cultura hispana no hay más que ver que los cayos del Norte y las ruinas de Lamanaí, a las que se llega en lancha, no sé qué río arriba, durante hora y media. Y la segunda razón, porque no queremos que se nos eche el tiempo encima, al final del viaje allá para abril-mayo, y no podamos ir ni a la Baja California ni a la Barranca del Cobre por falta de tiempo.

Así que los 20 extranjeros que éramos nos armamos de paciencia y nos acomodamos como pudimos en los duros asientos. Nada más salir nos topamos con la frontera norte entre Méjico y Belice (Subteniente Lopez-Santa Elena) en medio de un fuerte tormentón. Maleta en ristre, a pulso y entre charcos (ya había casi escampado afortunadamente) nos dirigimos al hangar donde Aduanas de Méjico nos hizo pagar 300 pesos (sin recibo) del Impuesto de Salida, nos quitó la Tarjeta de Turista y, sin inspeccionar las maletas, nos dejó salir. Unos metros más allá, en otro hangar, Belice nos puso el sello de entrada. Pasamos por Corozal ("Keep Corozal Clean, Ranchito Welcomes you") y, bajando por la Northern Highway y la Western Highway asfixiados de calor, llegamos unas horas después a la otra frontera entre Belice y Guatemala: Benque Viejo. Aquí tuvimos que pagar otra tasa de salida casi igual a la de Méjico, pero en dólares EE UU o dólares de Belice, previo cambio con uno de los numerosos cambistas, que manejando tacos de billetes y calculadora en mano, funcionaban como "bancos móviles" y mareaban a los despistados turistas. Turistas que, medio dormidos, hambrientos y cansados, se hacían ya un lío con los pesos mejicanos, los dólares EE UU, los dólares de Belice e incluso los quetzales guatemaltecos. Cambiamos como pudimos y pagamos lo que nos pidieron, incluyendo una tasa de entrada a Guatemala de 20 quetzales. De vuelta a la camioneta pude ver Santa Elena, 28 km. ¡Gracias a Dios! Flores estaba ya al lado.

Nada más llegar, buscamos un hotel con vistas al lago y salimos a comer-cenar. Luego, buscamos información del viaje al famoso Tikal. Nos dijeron que si queríamos ver la salida del sol en las ruinas, el tour empezaba a las 3 de la madrugada y la broma te costaba 550 Q por guía, viaje y entrada. Hay que decir que la mayor parte de los días está nublado, que un euro debe equivaler a unos 10 quetzales y que, teniendo en cuenta el nivel de vida guatemalteco, podréis ver lo abultados que son estos precios y lo avispados que son los tour operadores.

Al final, y después de regatear, conseguimos una buena rebaja: recogida a las 4:30 del hotel para estar en las ruinas a las 6 de la mañana por sólo 250 quetzalitos todo incluido (a partir de las 6 de la mañana el precio de entrada baja). La vuelta, sin cerrar. La última camioneta sale a las 6 pero no es recomendable esperar tanto por si hay problemas de plazas (todas las furgonetas que vimos son pequeñas, de 10-15 plazas como máximo).

Antes de ir a Tikal, es decir al día siguiente, nos dedicamos a dar un "voltio" por la isla Flores, que tiene vistas espectaculares sobre el Lago de Petén Itzá, y está unida por una estrecha carretera de 500 metros con la horrorosa ciudad costera de Santa Elena, donde está ubicada la estación de autobuses, el aeropuerto, bancos y supermercados. Dio la casualidad que nuestra visita a Flores (¡Bienvenidos a la Tierra del Jaguar y de los Mayas! ¡Bienvenidos al Corazón del Mundo Maya!) coincidió con las fiestas del Cristo de Petén, por lo que los ¡Peteneros con Orgullo! y ¡100% Orgullosamente Peteneros! llenaron las calles de ruido, cohetes, tracas, música y procesiones.

Y, para más "inri", el ferial estaba situado en Sta. Elena, justo enfrente de nuestra habitación, lo que significó que durante todas las santas noches que estuvimos allí no pudimos pegar ojo ya que la maldita música ratonera y el ruido de las atracciones reverberaban por encima del lago hasta retumbar con mayor volumen dentro de nuestra habitación.

Pero bueno, quien algo quiere, algo le cuesta. La verdadera estrella aquí es la imponente Tikal, a 27 km de Flores. La admiración que suscita, su interés científico (dicen que aquí hay más de 4.000 estructuras o construcciones de diversa índole, desde el 800 a.C. hasta el 900 d.C), el hecho de que las ruinas estén en lo más profundo de la jungla y fueran en su época el centro religioso y administrativo más importante de la civilización maya durante 1.700 años, la buena restauración de sus estructuras desde 1956, y la riqueza y grandiosidad del sitio la hacen comparable a Chichén.

Tikal es tan grande que necesitas, sí o sí, un guía. Y eso tan solo recorriendo las estructuras centrales ya que no fuimos ni al Templo VI (a media hora de ida y otra de vuelta de la Gran Plaza) ni a la Zona Norte (otra hora entre ir y volver). Afortunadamente aquí no hay ni bicis ni triciclos, así que si quieres ir, hay que caminar...

Aunque tengas un mapa, y nosotros lo llevábamos de la Oficina de Turismo de Flores, es lo mismo: te vas a perder y, en el caso de que no te pierdas, caminarás mucho más porque el guía te lleva por atajos que no están señalizados y por los que llegas antes a los diversos templos, plazas y monumentos. Así que a correr detrás del guía maya sin saber si vas o vienes, y aguantando sus pobres explicaciones, falsedades y sublimaciones del mundo maya.

Empezamos en el Complejo Q, en el que subimos y bajamos una pequeña pirámide de unos 40 escalones. En este complejo hay cuatro pirámides pero las otras tres están todavía enterradas (se calcula que el 80% de las estructuras de todo Tikal están sin excavar). Seguimos hacia lo más espectacular: El Templo I del Gran Jaguar, la Acrópolis del Norte, la Acrópolis Central y el Templo II. Los dos templos son los que impresionan más. En esta Gran Plaza descansamos media hora. Después nos dirigimos al Templo III (medio cubierto por la vegetación y que casi no se ve porque lo tapa la vegetación circundante), el Palacio de las Ventanas y el famoso Templo IV, el más alto y el más fácil de escalar ya que subimos por unas escaleras laterales de madera. La vista desde arriba (64 metros) os la podéis imaginar: espectacular. Un interminable mar verde de jungla y las cumbres de los Templos III y I asomando tímidamente entre la vegetación. Bajamos, descansamos de nuevo y nos dirigimos hacia el enigmático Mundo Perdido o Plaza de la Gran Pirámide (nada que ver con la película de Spielberg, a decir del guía), la Plaza de los 7 Templos, y el Templo V (la Acrópolis del Sur está todavía sin excavar y no venía indicada ni siquiera en nuestro mapa). Este Templo V, el último que vimos, ha sido magníficamente restaurado sólo en su escalera central, en 1991, con la ayudad de, ¡sííí, bravo, lo habéis adivinado: España!. Vimos una buena explicación de los trabajos efectuados y una inscripción de que la Infanta Cristina había estado allí inaugurándolo.


En total, casi 6 horas de caminata. El guía se volvió en la camioneta de las 12:30 y nosotros decidimos (¡uf, qué alivio, solos al fin!) quedarnos disfrutando del entorno antes de volvernos a las 2 de la tarde. Se supone que para visitar todas las estructuras de Tikal debes estar preparado para caminar al menos 10 km. También es necesario llevar botas porque en la jungla los caminos están "resbalosos", como dicen por aquí; repelente de insectos, agua y algo para comer. Deciros también que en la agencia nos prometieron un guía en español, pero al final no apareció ninguno y nos pusieron con un grupo de inglés que nos lo explicó (¡qué horror!) en los dos idiomas, por culpa --nos dijeron-- del trasnocheo, las fiestas y las borracheras del personal en Flores y Santa Elena. ¡Que no se levantó ninguno de los guías a trabajar, vamos!


Indicaros que en Tikal no vimos ni tours masivos, ni muchos turistas. Tampoco había puestos de recuerdos ni parafernalia para el visitante. Las furgonetas que allí llegan son todas de unas 15 plazas (como la nuestra) y ni siquiera a la una de la tarde había más de 50 personas en la Gran Plaza.


Copan

De Flores nos fuimos a Río Dulce en un autocar FDN (Fuente del Norte) con la idea de:
1) hacer el viajecito en canoa hacia Livingston
y 2) saltar a Copan Ruinas en Honduras para completar así el "1-2-3 Maya": Chichén, Tikal y Copán.

Río Dulce, al este del Lago Izabal, ni siquiera parece una ciudad. Es una larga carretera asfaltada con un ruido ensordecedor de camiones de gran tonelaje que se dirigen hacia el puente más largo de Centro América de reciente construcción. Los hoteles, restaurantes, mercados, bancos, estación de autobuses, etc. están bordeando esta calle y justo al comienzo de este enorme puente. No es de extrañar que muchos turistas prefieran dormir en alguna de las cabañas que se asoman al lago. Lo que no hicimos claro porque, entre otras cosas, están lejos del pueblo, a 10 ó 15 minutos en lancha, y te quedas completamente aislado.

Menos mal que encontramos un par de buenos restaurantes (Bruno's especialmente) en el embarcadero con terrazas mirando al lago, pescaíto frito, buenos desayunos y wifi. Bruno's es el punto de encuentro de los pocos turistas que llegan hasta aquí y de una buena cantidad de "gringos" viejos que, con sus yates aparcados en el lago, residen durante la temporada invernal. Hay dos pasarelas de madera que se adentran en el lago y que, con sus lanchas y yates fondeados alrededor, y sus esplendorosas vistas las hacen el lugar ideal para estar en Río Dulce.

La tarde que llegamos fuimos a visitar por tierra el recién restaurado Fuerte de San Felipe que fue, en su tiempo, un importante refugio ante el acoso de los piratas caribeños. Y, al día siguiente, nos fuimos río abajo camino de Lívingston.

Salimos a las 9 y media en una lancha con un letrero bien visible de "Bienvenidos a bordo. Dios cuide nuestro camino", a las 12 ya estábamos en Lívingston y volvimos a las 2 y media de la tarde. En la ida te pasean: divisamos el Fuerte de San Felipe, recogimos a más pasajeros, atravesamos la Isla de los Pájaros, la Isla de las Flores y el Golfete, nos bañamos un rato en un manantial de agua caliente algo zarrapastroso y, entrando ya hacia Lívingston, vimos cómo el río se estrechaba y aparecían una serie de enormes cañones, cascadas y barrancos cubiertos de jungla. ¡Qué belleza, ¡Qué gargantas!, ¡Qué impresionante el cañón! y exclamaciones así.

Lívingston, eso sí, nos recibió con un calor, un paisaje y un paisanaje típicamente africano ya que, por cultura y tradición, esta ciudad costera se encuentra más cerca de Belice que de la propia Guatemala. Yendo de un extremo (el puerto) al otro (las playas) a través de su calle principal, nos encontramos con dos cooperantes españolas veinteañeras, una catalana y otra madrileña, que estaban sentadas a la sombra, y con las que mantuvimos una agradable "charleta". De las playas, ¡olvidaros!: contaminación y suciedad, y del paisanaje igual: la mayoría de la población masculina sentada en las calles sin hacer nada a la sombra, las féminas trabajando en la pequeña infraestructura turística de la ciudad y los jóvenes conduciendo mototaxis de un lado para otro. Vimos algún que otro mochilero despistado y poco más.

La vuelta a Río Dulce fue desastrosa, no por la vuelta en sí (en una hora regresamos) sino por los resultados: Dos días de fiebre y descanso absoluto en el hotel. ¡Sí, señor, una maldita insolación se había apoderado de mí! Nati se había puesto afortunadamente en la parte trasera de la lancha. Imaginaros el calor que hacía. ¡Madre mía, qué debilidad! ¡Qué dolor de cabeza! ¡Qué forma de beber agua y de poner la cabeza debajo del grifo de agua fría!

Había que parar y recuperarse, pues. Menos mal que la tele del hotel tenía 120 canales, así que, mientras Nati salía y entraba a por hielo, agua y comida, yo cogí el mando y... a zapear (¡con fiebre o sin ella!). Sólo recordaros los títulos que "pesqué" entre la bazofia disponible: un magnífico Lean (Brief Encounter): la peli "es" tan emocionante que yo no sabía si lloraba por la fiebre que tenía o por la emoción que emanaba del film, La Dolce Vita, Nazarín, partes de "11 de Septiembre", la película de la fabricación de la bomba atómica en Palo Alto en 1944-45 con Paul Newman y Oppenhemeir enfrentados, otra peli norteamericana en la que tres amigos se quedan en el paro (Matt Damon, ¿o era Ben Affleck?, Tommy Lee Jones y Kevin Costner), etc...

Repuesto ya, tres días después, salimos hacia Copán. Ya no hay en Río Dulce ninguna agencia (antes había dos) que te haga el viaje directo a Copan Ruinas, en Honduras; así que la única solución fue ir a Florido. Sólo hay un bus diario hacia este puesto fronterizo, lo que os da idea de la poca demanda turística existente. Salimos a las 9 de la mañana en un desvencijado 2ª clase provisto de letreros que decían: "Se vende agua pura y coca cola" (entiéndase que es el propio revisor el que te lo vende), "Muy amigo serás pero el paisaje lo pagarás", "Si tu novia te engaña, desquítate conmigo", "Tus desprecios me dan risa", "Si lleva prisa, levántese temprano" y otros así de chistosos. Íbamos con una "gringa" de Chicago, con faldas y a lo loco, llena de picaduras de mosquitos y con el e-book y los cascos puestos, tan despistada como nosotros y sin saber español, que apareció por allí a última hora.
En el mapa parecía cerca pero sí, sí... Pasamos por Morales, Quiriguá, Río Hondo, Zacapa y Chiquimulá. Aquí cambiamos a una furgoneta y las maletas nos las pusieron en la baca (¡menos mal que no llovía aunque amenazaba!), con la que llegamos a Jacotán, en donde tuvimos que cambiar a otra, en la que ponía ya "Frontera El Florido". No me extiendo en el paso fronterizo, ¡para qué!: pagas a la salida de Guatemala y pagas a la entrada de Honduras y, con las maletas en ristre, nos fuimos hacia las furgonetas que, aparcadas un poco más allá, esperaban para llevarnos a Copán en unos diez minutos. Previamente, cambiamos algunos quetzales a lempiras.

La bella, tranquila y pequeña Copán (7.000 personas) nos recibió con un frío invernal. Lo primero que hicimos, una vez encontrado el hotel, fue sacar la ropa de abrigo y pedir un par de mantas en el hotel para entrar en calor. ¡Nati ya estaba otra vez resfriada y yo con asma! Será el frío o la vegetación, quien sabe, porque aquí están los árboles floreciendo como si ya fuera primavera. O también el estrés acumulado del viaje.



Ubicado entre montañas (nos recordó a Cuzco en pequeño), en Copán Ruinas todo queda a tiro de piedra. El punto de referencia es, como siempre, el Parque o Plaza Central, y en 2 ó 3 manzanas alrededor se encuentran la mayoría de los hoteles, bares, restaurantes, bancos y tiendas. Calles empedradas y empinadas, casas de adobe con tejas color ladrillo, una atractiva iglesia colonial y un pacífico ambiente intemporal. Lástima de los triciclos y coches que pasan de vez en cuando y que te ahogan llenándote los pulmones de chorros negruzcos y malolientes de gases mal quemados.

"En el camino (de Guatemala) a la ciudad de S. Pedro, en el primer pueblo dentro de la provincia de Honduras, llamado Copán, hay ciertas ruinas y vestigios de una gran población y de soberbios edificios, de tal habilidad y esplendor, de tanta arte y suntuosidad, que parece que nunca pudieron ser construidos por los nativos..."

Estas son las primeras noticias de las ruinas de Copán que llegaron a Europa en una carta enviada a Felipe II, en 1576, por Diego García de Palacios. Las palabras de Palacios no tuvieron mucho eco en su tiempo pero llamaron la atención, ¡casi 3 siglos después!, de otro español, el Coronel Galindo, que visitó las ruinas e hizo el primer mapa de las mismas. A su vez, el informe de Galindo cayó en manos de otro osado aventurero, John Lloyd Stephens, que junto con F. Catherwood, realizó el que es ahora el "clásico viaje exploratorio a Copán".

"Había masas de piedra quebradas por las raíces potentes de los árboles, estelas abrazadas con lianas y erosionadas por agua y sol, una escalinata de jeroglíficos visible apenas bajo el peso con que la selva la cubría, arropada en su sábana tropical. No podíamos ver a diez metros adelante y nunca sabíamos con qué tropezaríamos... La belleza de las esculturas, la solemne quietud del lugar suscitaban en su conjunto un interés superior al que nunca había sentido entre las ruinas del Viejo Mundo. Un cielo terriblemente azul caía a plomo desde la montaña, en el que previo a licuarse en tormenta, iluminaba uno de los espacios históricos más vigorosos de América, la ciudad maya de Copán."

Pues ahí lo tenéis, así contemplaba las ruinas el tal Stephens, en 1840. Los fotos de entonces de Stephens junto con su amigo, arquitecto e ilustrador F. Catherwood y una breve tropa de mozos, bestias y macheteros, son muy ilustrativas. Como lo es el famoso libro que ambos escribieron en 1841 titulado "Incidentes de Viaje en Centroamérica, Chiapas y Yucatán" y que ya me había llamado a mí la atención en la tienda de Chichén (lo mencioné entonces de pasada). Este libro fue el que dio a conocer en el mundo entero las ruinas de Copán.

Hay que decir también, para hacer honor a la verdad, que fue este mismo Stephens el que, dicen las malas lenguas, pretendió comprar las ruinas por $50 y que, al no conseguirlo, lo intentó también en Palenque (a donde iremos el mes próximo).

Quede constancia pues de la admiración de estos dos "gringos" por Copán, así como de la nuestra por "la Atenas de Mesoamérica" o "el París del Mundo Maya", como a menudo se las conoce. ¡Para eso vinimos hasta aquí traspasando fronteras y más fronteras!

Copan

Tempranito pues y bien desayunados, encaramos el kilómetro escaso de angosta carretera que nos conduciría al encuentro con el "mágico mundo maya". Para nuestra agradable sorpresa, nada más salir del pueblo, vimos un sendero empedrado que, paralelo a la carretera, nos condujo a las taquillas, sin tener que preocuparnos por el tráfico de pesados camiones que iba y venía. Pagamos la cara entrada (300 lempiras, ¡más caro que entrar al Louvre!), esperamos un poco a ver si aparecía alguien más para formar un grupo con guía, lo que no conseguimos (sólo otro madrileño apareció por allí en unos 20 minutos e iba también "a su bola"), abrí el Lonely Planet para ver el mapa del lugar y nos dispusimos a seguir a los pocos turistas/grupos que entraban. 15 minutos después de entretenido paseo entre unas multicolores guaras, que no paraban de lanzar graznidos yendo y viniendo de un lado para otro, y de ver watusas, ardillas y otras especies de fauna local, llegamos a la Plaza de las Estelas, ¡a las más grandes, bellas y mejor conservadas estelas mayas! La imponente A, la poderosa B, la rojilla y esplendorosa C, la magnífica D, etc. Todas ellas retratando al gran Rey 18 Conejo y con sus altares para sacrificios delante o cerca de ellas. Subimos y bajamos la Estructura 4 (una pirámide pequeñita), parándonos arriba a descansar y ver el magnífico panorama, y llegamos al Juego de la Pelota, tantas veces visto ya, y al monumento más famoso de Copán: 

La Escalinata Jeroglífica. Construida en el 749 d.C. por el Rey Humo Caracol, es la inscripción maya más larga jamás encontrada y relata la historia de cuatro siglos de dinastía real copaneca en más de 2.000 jeroglíficos y en 63 peldaños. A inicios de 1970 se prohibió al público caminar sobre ella (¡había que ser brutos para permitirlo si estaba ya llena de glifos deteriorados!) y, a partir de 1985, se colocaron toldos de protección. El toldo actual, que tapa toda la escalinata, es tan horroroso que te dan ganas de pasar de largo hacia el magnífico Templo de las Inscripciones, hundido de forma espectacular por esta parte que da a la escalinata. Lo subimos por unas escaleras laterales para darnos de bruces con unas vistas fantásticas a unos 50 m de altura: ceibas enormes, vegetación exuberante, grandiosas montañas que circundan el valle, toda la Gran Plaza al norte a nuestros pies y toda la Acrópolis al sur. ¡Es lo más bonito que hemos visto! ¡Por aquí también es impresionante! ¡Qué hermosura, madre mía! ¡Qué cosa más bonita, por favor! ¡Mira qué vistas, es que no me canso de fotografiarlas! ¡Qué paisajes, es algo increíble!

Nos quedamos allí extasiados entre tanta belleza. Casi no subían turistas y se veían muy pocos en lontananza. A la altura que estábamos (en el centro de todo el magnífico Grupo Principal), estás también en la cima de las escalinatas y, moviéndote un poco, se podían divisar nuevas estructuras y nuevas vistas impresionantes: las de la Plaza Oeste, el Patio de los Jaguares y la Acrópolis por detrás. Los árboles imperiosos se han colocado encima de parte de las estructuras y casi las dominan.
Bajando nos encontramos con el Templo 16 y el famoso Altar Q, que tiene magníficamente esculpidos a los lados (4 en cada lado) los 16 reyes de Copán (siglo VIII). Vimos en un lateral del Templo 16, que está cerrado, una maqueta de las estructuras que se han encontrado dentro de este templo al excavar una serie de túneles: El Templo Rosalila, el templo Margarita y tumbas y paneles de magnífico colorido. Una réplica a tamaño real del Templo Rosalila, descubierto en perfectas condiciones por los arqueólogos en 1989 dentro de la Acrópolis y que permanece allí, se encuentra en el museo.

Copan

Caminando un poco más apareció, en una hondonada, ante nuestros ojos el esplendoroso "El Cementerio", la zona residencial de la élite de Copán y de sus sirvientes. Bajamos a recorrerlo, oyendo de paso el murmullo del río cercano. Todas las edificaciones estaban cubiertas de musgo por la alta humedad y llegamos hasta la valla metálica de protección que indicaba el límite sur de las ruinas.

Ya cansados, nos dirigimos de nuevo a la Plaza Principal, no sin antes pasar por el Patio Oriental, en donde están la salida del túnel Rosalila y la entrada del Túnel de los Jaguares. Estos dos túneles, abiertos al público en 1999, son una nueva invención para sacar los cuartos a los turistas. Puede que sea interesante entrar por ellos, y salir naturalmente, pero es difícil justificar que te exijan otras 300 lempiras (25 cada euro) por hacerlo. Llegamos a la Plaza Principal para admirar de nuevo las bellas estelas. No había casi nadie. Estaba nublado y hasta hacía fresco. Serían poco más de las tres de la tarde. Descansamos allí, en medio de aquella quietud y magnificencia, y, acto seguido, nos volvimos al pueblo a comer-cenar.

Al día siguiente, y como si no hubiéramos tenido bastante, nos fuimos en un tuk-tuk (el triciclo motorizado de por aquí) a las Sepulturas, otra área residencial habitada por la nobleza de Copán, escribanos, astrónomos, artesanos y sirvientes reales y sus familias hace más de 3.000 años. Está a unos 2 kilómetros del pueblo. También mereció la pena. El sitio está bien señalizado y ¡menos mal! porque no vimos a ningún otro turista dentro de la zona en unas 3-4 horas. Después de denegar la invitación de un guía que se nos ofreció a acompañarnos, llegamos, a través de la frondosa selva, al Palacio Celestial, seguimos por el Sendero del Río ("es aquí donde los antiguos mayas decidieron morir y donde prosperaron durante muchos siglos", sentenciaba un letrero), la Casa del Escribano (el conjunto más grande del lugar con 40 ó 50 edificaciones en torno a 11 patios), el Reservorio de agua y la Plaza Central, y volvimos a la entrada.

Acababa así el encanto y la singular e íntima belleza de las pequeñas y bien cuidadas ruinas de Copán:

"No pretenderé interpretar la imagen de los sobrecogedores efectos de los monumentos mismos, tal como se encuentran en el corazón de la selva, silenciosos y solemnes, con su extraña y maravillosa planta, y soberbiamente cincelados". (Stephens, 1840).
Así que, ¡adiós hermoso Copán! Soñaremos contigo de vez en cuando.

Hace varios días llegamos a Antigua, desde donde os escribimos esta crónica.





José Luis Corral, autor de “El enigma de las catedrales”, Mitos y Misterios de la Arquitectura Gótica


 


Julia Sáez-Angulo

         Todavía parece increíble que el Medioevo nos haya dejado esos monumentos gigantescos y hermosos que son las catedrales. José Luis Corral (Zaragoza, 1957), catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza ha escrito el libro “El enigma de las catedrales”, Mitos y Misterios de la Arquitectura Gótica. El libro ha sido publicado por la editorial Planeta. 

         El volumen lleva unas páginas de ilustraciones en color que hacen más visibles los textos del ensayo divulgativo de Corral con fotografías, planos y mapas.

         El volumen comprende los capítulos: El mundo en tiempos del Gótico; El origen de la arquitectura que mira al cielo; La plenitud; La construcción de la catedral gótica; La simbología; Mitos y leyendas; Literatura y arte; La larga agonía de las catedrales (1270 – 1580) y El redescubrimiento del gótico.

         Fulcanelli fue un autor que también abordó hace varias décadas el tema de “El misterio de las catedrales” y José Luis Corral abre su libro con una cita del mismo que dice: En aquel tiempo, en fin, en el que la luz y la esperanza parecieron impregnarlo todo; una época en la que los europeos fueron capaces de construir una de las más luminosas creaciones artísticas de la humanidad: la catedral gótica”.


         Corral da su propia opinión : “Una catedral gótica puede explicarse como un edificio compuesto por materiales de construcción organizados según una determinadas técnicas y presentado con un determinado estilo; pero es también un texto semiótico que contiene un mensaje expresado a través de unas claves que es preciso conocer para poder entenderlo en su totalidad. Sin duda uno de los edificios más notables de la arquitectura universal”.

         “El enigma de las catedrales”, Mitos y Misterios de la Arquitectura Gótica, de José Luis Corral recuerda la conversión del literato francés Paul Claudel, la Navidad de 1886, un joven descreído, que al entrar y conocer la catedral de Notre Dame de París, quedó profundamente impactado y se convirtió al catolicismo. Una conversión tumbativa, como la de san Pablo, en la que la catedral vino a ser el médium.

         El mundo esóterico y de la masonería también parece apelar a las catedrales para establecer su origen y comportamiento. Lo cierto es que las catedrales góticas nacidas en Francia y expandidas a lo largo de los caminos de cultura de Europa, como el jacobeo, son la cristalización de una cima de cultura occidental. La gran aportación de Europa.

         Muros altos, estilizados y vidrieras como láminas de color, conforman la estructura de estas hermosas construcciones con arbotantes, pináculos ventanas ojivales y vitrales cromático que convergen en la oración del hombre con Dios.





         

La Comunidad de Madrid presenta el XXIII Festival Arte Sacro, que arranca este sábado






 Se interpretarán obras de los siglos XVI y XIX

recuperadas expresamente para el certamen
 Participarán artistas tan reconocidos como el violinista
Joaquín Torre y los pianistas Tito García y Daniel del Pino
 Se han programado 51 propuestas, muchas
gratuitas, de música, danza y cine, de nueve países
 Este año se pretende potenciar el repertorio de
autores españoles poco conocidos


 La consejera de Empleo, Turismo y Cultura, Ana Isabel Mariño,
presentó hoy el XXIII Festival de Arte Sacro, que arranca el próximo sábado
y que se celebrará hasta el 24 de marzo en 33 espacios históricos, laicos y
religiosos, muchos de ellos restaurados por la Comunidad de Madrid. La
programación podrá disfrutarse en 16 municipios madrileños, incluyendo la
capital, y comprende 41 espectáculos diferentes de música, danza y cine.

El certamen comprende un total de 51 citas, pues hay conciertos que
podrán verse en distintas localidades de la geografía madrileña: serán 44
conciertos, dos funciones de danza y cinco proyecciones cinematográficas,
que incluyen seis estrenos absolutos, 23 estrenos en España y cuatro
relevantes recuperaciones musicológicas de autores españoles poco
conocidos. Los intérpretes son orquestas, coros, agrupaciones y solistas,
tanto españoles -nacidos o residentes en Madrid en su mayor parte- como
procedentes de Holanda, Francia, República Checa, Reino Unido,
Dirección General de Medios. Oficina de Comunicación
Colombia, Cuba e Israel, tal y como informó la consejera Mariño, que estuvo
acompañada por la directora del Festival, Consuelo Díez.


El festival se inaugurará con tres de las Suites para violoncello solo,
de Johann Sebastian Bach, interpretadas por el músico donostiarra Iagoba
Fanlo, en la Iglesia de San Antonio de los Alemanes, el sábado, 2 de
febrero. El festival destaca por la participación de solistas de renombre
internacional, como son el violinista Joaquín Torre, los pianistas Tito García
y Daniel del Pino y los dúos Pastrana-Prisuelos y el checo formado por Jiri
Bartá y Terezie Fialová, ambas formaciones de violoncello y piano. El dúo
compuesto por Alfredo García, barítono, y David Mason, pianoforte,
interpretará obras de Franz Schubert en un pianoforte original de la época
del compositor y traído especialmente para el concierto del día 19 de febrero
en la Iglesia de Santiago y San Juan Bautista.

Recuperación de obras antiguas de autores españoles y homenajes
La Comunidad de Madrid, a través del Festival de Arte Sacro, ha promovido
la recuperación de cuatro obras de alto valor musicológico. Las dos
primeras, del siglo XVI, Missa Super Nisi Dominus y Missa de Beata Virgine,
serán interpretadas por el conjunto vocal La Camerata y el barítono Juan
Diego Arroyo, director de la formación. Son dos ‘estrenos absolutos’ en
tiempos modernos ya que la puesta en escena de estas obras son fruto de
la recuperación de manuscritos del compositor Andrés de Torrentes (1540-
1580) y no se tiene constancia de que se hayan interpretado en la época
actual. La tercera recuperación, de 1839, es Completas á 4 con ripieno á
pequeña orquesta, del compositor Mariano Rodríguez de Ledesma y
requiere de una pequeña orquesta, coro y solistas para su interpretación. Y
la cuarta pieza recuperada también es de Ledesma. Su título es Stabat
Mater a cuatro voces. El concierto en el que se podrá disfrutar de ambas
tendrá lugar en la Basílica Hispanoamericana de la Merced el 19 de marzo.

En esta nueva edición, el certamen ha hecho especial hincapié en
introducir en la programación obras de autores españoles de distintas
épocas. Así, se escuchará al Coro Nur, el 15 de marzo en el Ateneo de
Madrid, interpretar música española, y también de autores extranjeros, con
distintos estrenos: Sebastián Durón, Ciriaco Jiménez Ugalde, Hilarión

Eslava, Kazuo Fukushima (estreno en España) y Francisco Otero (estreno
absoluto). Además, a lo largo del ciclo, se escucharán obras de Tomás Luis
de Victoria, Diego Ortiz, Francisco Guerrero, Carlos Cruz de Castro, Jesús
de Monasterio o la joven compositora Raquel Rodríguez.

Arte Sacro homenajea a dos músicos, uno español, Francisco de
Salinas, del que se cumplen 500 años de su nacimiento y de quien no se
conserva obra alguna, pero a quien el Coro Tomás Luis de Victoria realizará
su particular homenaje en un recorrido vocal con música de autores
contemporáneos de Salinas. El segundo homenaje conmemora el 50
aniversario de la muerte del músico francés Francis Poulenc, gracias al coro
que lleva su nombre y que interpretará varias obras el 27 de febrero en la
Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Música, danza y cine reúnen distintas culturas de diversas épocas
El festival hace un extenso recorrido por un repertorio que comprende nueve
siglos de música con obras de compositores muy conocidos por el público
general (Mozart, Bach, Rossini, Brahms o Boccherini) y otros autores menos
conocidos que atraerán a melómanos y profesionales de la música por su
singularidad, exclusividad, antigüedad o modernidad. Así, la Escolanía del
Escorial actuará el 25 de febrero en la Basílica Pontificia de San Miguel
Arcángel. También se podrán escuchar la Misa de la Coronación de Mozart,
por la Camerata y Coro de San Jerónimo el Real, el 5 de febrero, el Stabat
Mater, de Luiggi Boccherini y la Pequeña misa solemne, de Rossini. Los
Cantos y Sones afrocubanos (en Madrid y Torremocha del Jarama) es otro
ejemplo de programación atractiva para todos los públicos.

Aquellos que quieran disfrutar de un repertorio más singular podrán
acercarse hasta el Teatro de La Abadía para disfrutar de la presentación en
España del Egidius Kwartet, cuarteto vocal holandés que interpretará un
programa dedicado al rey Felipe II.

En el apartado de danza, el festival traerá a la comunidad el
espectáculo Moresca. Arte andalusí (música y danza), el 16 de febrero en
La Cabrera, y la compañía de danza israelí Kaet Ensemble, visitará el
Teatro de La Abadía el 13 de marzo, con el espectáculo Tish.

Música, danza y… cine.

La sección cinematográfica está compuesta por un ciclo de cinco
largometrajes, procedentes de Estados Unidos, Italia, Reino Unido y
Francia/Alemania, que tendrá lugar en el Ateneo los días 1, 2 y 3 de marzo,
donde destaca la proyección de la película que narra la vida de Hildegard
von Bingen, abadesa en un monasterio alemán nacida en el siglo XI y
autora de la primera obra musical firmada que se conoce.


El XXIII Festival de Arte Sacro se desarrollará en 35 espacios de la
región, de los que 20 se encuentran en la capital: Ateneo de Madrid,
Basílica Hispanoamericana de la Merced, Basílica de San Miguel, Centro
Cultural Paco Rabal-Palomeras Bajas, Centro Sefarad-Israel, Iglesia de la
Concepción de Nuestra Señora, Iglesia de la Concepción Real de Calatrava,
Iglesia de San Antonio de los Alemanes, Iglesia de San Jerónimo el Real,
Iglesia de Santiago y San Juan Bautista, Iglesia de Santa Teresa y Santa
Isabel, Iglesia Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Parroquia
de Nuestra Señora de los Ángeles, Parroquia de Nuestra Señora del
Carmen y San Luis Obispo, Parroquia Virgen de la Milagrosa, Real
Parroquia de San Ginés, Real Conservatorio Superior de Música de Madrid,
Teatro de La Abadía, Teatro de la Escuela Superior de Canto (Palacio
Bauer) y Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid.

Los 15 restantes se emplazan en Alcalá de Henares (Catedral
Magistral de los Santos Niños), Aranjuez (Auditorio Joaquín Rodrigo),
Buitrago del Lozoya (Iglesia de Santa María del Castillo), Colmenar Viejo
(Auditorio), Collado Villalba (Parroquia de la Virgen del Camino), Getafe
(Iglesia Catedral de Santa María Magdalena), Hoyo de Manzanares (Teatro
Municipal de las Cigüeñas), La Cabrera (Centro Comarcal de Humanidades
Cardenal Gonzaga Sierra Norte), Leganés (Iglesia de San Nicasio),
Moralzarzal (Parroquia de San Miguel Arcángel), Paracuellos del Jarama
(Iglesia de San Vicente Mártir), Pinto (Iglesia de las Capuchinas), San
Lorenzo de El Escorial (Real Coliseo Carlos III), Torrelodones (Teatro
Bulevar) y Torremocha del Jarama (Museo de la Agricultura).

La programación pueden consultarse en www.madrid.org/artesacro


Antonio Zuazo habla de “Pliegos sueltos o pliegos de cordel” en la Tertulia Ilustrada”



Antonio López de Zuazo junto a su esposa M. Pilar Venegas



L.M.A.

         28.01.13.- Madrid.- El periodista y profesor Antonio Zuazo, profesor de Redacción Periodística en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid, ha impartido una conferencia sobre “Pliegos sueltos o pliegos de cordel en la Tertulia Ilustrada.

         Antonio López de Zuazo Algar (Zaragoza, 1947) resaltó en su ponencia la historia de este género entre literario y periodístico, haciendo un recorrido histórico desde la imprenta de Gutenberg en Maguncia (Alemania, 1400 - 1468) en el siglo XV, donde se imprimían las bulas papales.

         Recordó las primera impresiones en España: Segovia (Constitución Sinodal de Águilafuente, (1472), Valencia (1473), Zaragoza (1473), Barcelona, (1475) y Sevilla (1477)

         Explicó la distinta denominación que va desde la resma a la cuartilla, pasando por los pliegos, folios, cuartillas y octavillas. Hizo una demostración real de los “pliegos de cordal” al mostrar cómo se exponían y vendían en los portales, tienda o mercados, según el diccionario de la R.A.E. para difundir sucesos de batallas, romances, etc.

         Compilaciones de pliegos sueltos

El profesor Zuazo, buen investigador auténtico “ratón de bibliotecas y registros civiles” mostró algunos de los volúmenes que compilan colecciones de pliegos sueltos, muy queridos y buscados por los coleccionistas como él.

         “La mayoría de los pliegos sueltos o pliegos de cordel españoles se encuentran hoy, afortunada y lamentablemente, en bibliotecas de Berlín, Munich, Viena, Moscú y los Estados Unidos, porque fueron adquiridos como curiosidades singulares por los extranjeros viajeros en España”, dijo el profesor Zuazo.

         Entre los ejemplares expuestos, los “Romances y coplas de ciegos en Andalucía” (Sevilla, 1992); “Diccionario de pliegos sueltos poéticos (siglo XVI) de Antonio Rodríguez Moñino o los “Romances en pliegos de cordel” de Manuel Alvar.

         Antonio Zuazo es autor de diversos libros de documentación entre los que se encuentran los Diccionarios de periodistas y de Pseudónimos en el periodismo español. Actualmente tiene en imprenta otro diccionario sobre los nombres de las calles de la localidad manchega de El Toboso, donde el autor tiene una casa. El profesor está casado con la pintora María Pilar Venegas.

          La Tertulia Ilustrada está presidida por María Eugenia Martínez y dirigida por Julia Sáez-Angulo.