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domingo, 21 de septiembre de 2014

Ha fallecido Graciliano Barreiros, el único hermano que vivía de los cuatro creadores de la gran empresa española Barreiros en los 60

Graciliano Barreiros (2014)


 L.M.A.

 

      21.09.2014.- Madrid.- Ha fallecido hoy, 21 de septiembre de 2014, a los 87 años de edad, Graciliano Barreiros, el último de los hermanos Barreiros, uno de los grandes industriales de la historia de España.

Graciliano Barreiros Rodríguez (Gundiás. Orense, 1927) era Doctor ingeniero industrial, consejero delegado de Barreiros Diesel, que junto a sus hermanos Eduardo, Valeriano y Celso fue de creador de Barreiros Diesel, la primera industria de automoción en el país, que durante la década de los 60, tenía veinticinco mil obreros en la fábrica de Villaverde (Madrid), donde se fabricaban motores, camiones, tractores y automóviles. Se calculaba que, con todas las delegaciones en provincias españolas, la firma Barreiros Diesel daba trabajo aproximadamente a un millón de personas.


Con el Rey Juan Carlos




         En los años 30 del pasado siglo en Orense, Eduardo Barreiros Nespeira, padre de los hermanos Barreiros, fue el primer creador de la Empresa Barreiros, una línea de autobuses que recorría la provincia. La fábrica Barreiros se estableció en Madrid a mediados de los años 50.

         María y Mariluz Barreiros Rodríguez fueron las hermanas, ya fallecidas, de los Barreiros.

Hay varios libros escritos sobre la familia Barreiros.





Graciliano con el entonces Príncipe Felipe en Mallorca (c. 1960)

Graciliano Barreiros fue un gran empresario y sobre todo un hombre de bien y un gran ser humano, cuya sabiduría y discreción fueron ejes de su comportamiento. En su trayectoria profesional fue galardonado con diversas condecoraciones, entre las que se encuentra las de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid y de Orense. Fue socio fundador del Club Siglo XXI y socio de honor del Real Automóvil Club, entre otros. En 2013 celebró sus bodas de oro junto a su esposa Mayte Spínola, rodeado de sus tres hijas Grachya, Mayte y Rocío, sus yernos Borja Arteaga, marqués de Vivola, y Jaime Jaume, sus nietos y sus mejores amigos.


Graciliano con su esposa Mayte Spínola en las bodas de plata  



 Graciliano(1º a la izquiereda y sus hermanos Eduardo, Valeriano y Celso


 Graciliano (2º a la derecha) con sus hermanos




Con sus nietos



jueves, 16 de enero de 2025

"BARREIROS. Historia completa", libro de Manuel Lage, editado por la Fundación Jorge Jove

Manuel Lage, autor del libro "BARREIROS. Historia completa"


Julia Sáez-Angulo
Fotos: Adriana Zapisek

16/1/25.- Madrid.- "BARREIROS. Historia completa" es el título del libro del ingeniero e historiador de la automoción Manuel Lage, editado por la Diputación Provincial de Orense y la Fundación Jorge Jove y Eduardo Barreiros. El acto tuvo lugar en la Casa de Galicia y se abrió con las palabras de su director Luis E. Ramos, y contó con la presencia de Mariluz Barreiros, presidenta de la Fundación que lleva el nombre de su padre y Ángel Jove, presidente de la citada Fundación Jorge Jove. Todos ellos tomaron la palabra.
    Manuel Lage agradeció a las citadas Fundaciones su colaboración al abrirle los archivos y facilitar la edición del libro e hizo un recorrido con imágenes en pantalla de los distintos momentos, pasos y progresos, que la empresa Barreiros, fue dando a lo largo de los años, en que fabricó, primero motores, después motores y finalmente turismos. Barreiros fue finalmente adquirida por Chrysler, y, años más tarde, Eduardo Barreiros abrió una nueva empresa de automoción en Cuba, país en que falleció en aquel país en 1992.
    El autor expone en el libro los datos técnicos y características de todos los motores, camiones, tractores, autobuses y automóviles de la marca Barreiros.
Sinopsis.- El libro que es un amplio trabajo de Manuel Lage, que precisamente inició su carrera profesional en Villaverde, donde se encontraba situada la empresa Barreiros. En él se hace un recorrido completo y detallado de la vida de Eduardo Barreiros y la gran empresa que llegó a crear, contando con la importante aportación de sus hermanos Valeriano, en el campo financiero, Graciliano, y más tarde Celso, como ingenieros industriales, siempre unidos en la creación y devenir de Barreiros Diesel S.A. 
    Graciliano Barreiros tuvo empeño, con acierto, en que la empresa se instalara en Madrid, donde realmente tendría un futuro ambicioso. Acertó, al instalarse la fábrica en terrenos madrileños en Villaverde, en "una planta de dos millones de metros cuadrados", según recordó Mariluz Barreiros .
        Eduardo Barreiros fue el genio del motor y del marketing de la empresa. Su hija Mariluz recordó la biografía escrita sobre él por Hugh Thomas (2007).
Manuel Lage Marco es también el autor del libro de éxito “Un millón de camiones y buses españoles” (1991), que relata la historia de los camiones Hispano-Suiza y Pegaso, hasta en su  integración en Iveco. También de la "Historia de Pegaso" (2008).
        Barreiros y Pegaso fueron las dos marcas importantes de camiones españoles. 
    Al evento acudieron algunos de los antiguos trabajadores y directivos de la empresa Barreiros Diésel, como Juan Gaya, acompañado de su hijo el pintor Luis Javier Gaya, o Ramón García, quien declaró en el coloquio que más que Don Eduardo, a Eduardo Barreiros habría que llamarlo “San Eduardo” y entregó un viejo recuerdo, de un aguinaldo de fundador de la empresa.
También asistieron familiares de los Barreiros, como nietos de Mariluz o las hijas de Graciliano Barreiros: Mayte, Rocío y Grachya Barreiros.
   Por otra parte, la periodista Carmen Valero, acompañada de su hermana M. Luisa recordó que Eduardo Barreiros, siempre generoso y afable, le permitía acudir a las pistas de la empresa, para conducir su coche a gran velocidad.

    Editorial: DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE ORENSE y Fundación Jorge Jove. ISBN: 978-84-16643-64-6; Páginas: 364; 660 fotografías; precio: 6o euros.
        Más información
        
Mariluz Barreiros, presidenta de la Fundación Eduardo Barreiros
Mariluz Barreiros y familia
Juan Gayá y su hijo Luis Javier
Manuel Lage y Julia Sáez-Angulo

jueves, 25 de octubre de 2018

RETRATOS: Mariluz Barreiros, presidenta de la Fundación Eduardo Barreiros, entrega el premio de la institución con el nombre de su Padre


 Mariluz Barreiros con Jorge Cosmen Menéndez-Castañedo



Julia Sáez-Angulo
Fotos Adriana Zapisek


            25/10/18 .- OCTUBRE .- Ella es la memoria de su padre Eduardo Barreiros, el que fuera genio y patriarca de la célebre empresa de automoción Barreiros, formada por un sólido equipo de hermanos (Eduardo, Mary, Graciliano, Valeriano, Luchy y Celso) que la hicieron realidad cada uno en su puesto. Todos venían del gran abuelo de Gundiás (Orense), que comenzó vendiendo cedazos en Canarias y con los ahorros logró a línea de autobuses de los pesares en Orense. Barreiros fue la primera gran empresa de automoción española, que llegó a instalar su gran fábrica en Villaverde (Madrid), por indicación del hermano ingeniero Graciliano Barreiros, que estudió en Madrid, convencido de que había que estar cerca del Gobierno del Estado para que el negocio despegara de veras.

            Mariluz Barreiros Ramos (Ourense, 1952) ha entregado el Premio Fundación Eduardo Barreiros a Jorge Cosmen Menéndez-Castañedo, presidente de ALSA, galardón que va por su veinte galardón. El acto tuvo lugar en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid, presidido por el Rector, acompañado de decano de la Escuela y el director general de Trafico del Gobierno de España. Ladislao Azcona, comunicador y presidente social de la Universidad de Oviedo hizo la laudatio del galardonado. El premio está bajo el patrocinio de Ajusa.

            A Mariluz se la considera la gran matriarca del legado de Eduardo Barreiros, del que el hispanista Hugh Thomas escribió la biografía Barreiros: el motor de España (Planeta 2007),  libro al que algunos reprochan el olvido del protagonismo del compacto equipo de los hermanos Barreiros, durante los años 50 y 60 en España. La empresa Barreiros Diesel creo el Simca 1000, el Dodge Dart y sobre todo los camiones Barreiros y empleaba en 1963 a 25.000 personas e indirectamente  a más de cien mil. Sus productos se exportaban a  27 países.

            Eduardo Barreiros (1919 - 1992) terminó sus días en Cuba, país de sus sueños para volver a empezar, en el que fundó los motores Taino en 1990. Murió cuando preparaba una etapa angoleña. Mayte Spínola, esposa de Graciliano Barreiros, dice de Eduardo que fue un genio, hecho posible junto al equipo clave de los hermanos. Solo cuando estuvieron juntos funcionó de veras la empresa Barreiros Diesel, que no tuvo huelga alguna con la presencia de todos ellos.

            Mariluz Barreiros ha sido, desde el fallecimiento de su padre, la promotora de su memoria, cristalizada en la Fundación Eduardo Barreiros y el Museo de la automoción con el mismo nombre, que se ha instalado en la localidad madrileña de Valdemorillo. Mujer bella e inteligente para mover toda una actividad en pro de su padre, la revela con honor como una Electra renovada en la actualidad. Elegante con su trajes Chanel y en verano con sus gafas oscuras como una celebrity, aunque no buscque la fama, las revistas femeninas la buscan y fotografían para sus páginas como mujer de pro. Los medios de comunicación industriales, la enfocan más profesionalmente.

            Mariluz , mujer atractiva y con educación en colegios de élite, elegante y tenaz, se casó con el empresario Alberto Comenge, del que tuvo a sus hijos Alberto y Cristina, patronos de la Fundación Barreiros. En 1992 se casó en segundas nupcias con el empresario Jesús Polanco (1929 – 2007), presidente del Grupo Prisa, que vino a ser el padre de sus hijos pequeños. Ella sabe distinguir bien el poder de la influencia, dos cosas diferentes aunque cercanas y se considera “privilegiada en la vida y feliz”. Ha sido siempre mimada por sus hombres, su padre Eduardo, sus maridos y su hijo.

            Tras la muerte de su madre, Dorinda Ramos, Mariluz Barreiros es propietaria y gestiona las empresas millonarias de la familia, entre ellas DORMA SA de inmobiliaria. Hoy es también delegada en Galicia del Grupo pro Arte y Cultura, PAC, orgulloso de tener su nombre en el Organigrama.

Más información







 Ladislao Azcona hizo la laudatio del galardonado



Mariluz Barreiros




miércoles, 23 de noviembre de 2011

Mayte Spínola y Graciliano Barreiros celebran sus cuasi Bodas de Oro


Graciliano Barreiros y Mayte Spínola



Julia Sáez-Angulo

    23.11.2011.- Madrid.- Dispuestos a celebrarlo también el año que viene con la fecha redonda del 50 aniversario, Mayte Spínola y Graciliano Barreiros han celebrado su cuarenta y nueve aniversario de matrimonio con una cena de gala en los salones de su casa, a la que acudieron personas de la cultura, empresa y sociedad.

Mayte Spínola y González-Cocho(Madrid, 1943), que redecoró su casa para la ocasión, mostró su nueva serie de sus cuadros en gran formato cuadrado y animados por colores claros, verdes y blancos fundamentalmente. La pintora, que expuso últimamente en las galerías Sokoa y Paz Feliz, contrajo matrimonio en su día con el ingeniero Graciliano Barreiros Rodríguez (Orense, 1930), uno de los hermanos Barreiros, grandes empresarios españoles en la industria de la automoción.


    La empresa Barreiros llegó a contar con veinticinco mil empleados a los que financiaba y proveía de viviendas en sucesivas promociones. Más tarde, los Barreiros diversificaron sus inversiones y se dedicaron también a la empresa inmobiliaria, principalmente en la urbanización Sol de Mallorca donde contaban con un atraque privado, denominado puerto Barreiros.

El Museo Barreiros, situado en Valdemorillo, narra en parte la historia de la empresa automovilística Barreiros en la que los padres y seis hermanos (Eduardo, Valeriano, Graciliano, Celso, Mary y Luz) colaboraron activamente para desarrollar un gran emporio de riqueza. (La biografía de Hugh Thomas sobre Eduardo Barreiros tiene ciertas lagunas e inexactitudes sobre el desarrollo de la empresa Barreiros, al atribuir protagonismo excesivo a la figura de Eduardo y no destacar los papeles claves de los otros hermanos, principalmente los de Valeriano, como financiero y Graciliano, como ingeniero ).

Mayte Spínola y Graciliano Barreiros tienen tres hijas, Grachya, Mayte, unida con Jaime Jaume y Rocío, con el marqués de Vívola. Mayte y Graciliano tienen seis nietos.

Asistentes al evento
En la cena de gala estuvieron entre otros S.A.R. la Infanta Doña Pilar de Borbón, Fernando Martinez de Irujo, en representación de la Duquesa de Alba, Helen Kirby de Bragation, Gonzalo Anes, marqués de Castrillón, el historiador José Antonio Spínola y su esposa Marta Rodríguez (nieta del modisto Pedro Rodríguez), el abogado José María Mohedano, los arquitectos Fernando Garrido y Álvaro O´Donnell, las pintoras Paloma Porrero de Chávarri y Paloma Hinojosa; la experta en arte sacro, Elisa Sáez de Slöcker...
Mayte Spínola, que lidera el Grupo por Arte y Cultura, cuenta con un museo que lleva su nombre en Marmolejo (Jaén) y ha organizado diversas colecciones de arte del Grupo para crear museos o salas de arte español en Sofia, Salta (Argentina), Calviá (Mallorca), Azuaga (Badajoz) y otros.

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lunes, 22 de septiembre de 2014

Graciliano Barreiros, Ingeniero y Empresario emprendedor

Graciliano Barreiros, 1º a la izquierda, años 60



Julia Sáez-Angulo

   22.09.14.- Madrid.- Fue a raíz del libro “Barreiros: El motor de España” de Hugh Thomas publicado en 2007, cuando le pedí una entrevista al ingeniero y empresario Graciliano Barreiros (Gundiás, Orense, 1927  - Madrid, 2014). Quería saber su opinión. Graciliano se resistía a la entrevista, alegando que ya no estaba en activo; del libro, sólo comentó que “había partes que estaban bien”. Era un hombre tan gallego, que dominaba la habilidad y cortesía para salir siempre del paso. Su esposa, la pintora y mecenas Mayte Spínola, abogaba por mi entrevista sin demasiado éxito; ella me invitó a comer ese día en su casa, por lo que Graciliano debió de pensar que no se iba a librar de mi objetivo. Al final del almuerzo accedió, sin mucho entusiasmo, y pude extraer algunas declaraciones personales interesantes. Entre poco a poco con preguntas suaves sobre la familia Barreiros.
         El Graciliano que yo conocía era un hombre sabio, cortés y generoso, aunque huidizo. De su humanidad y buen criterio para llevar la empresa de automoción hablan muchos de sus trabajadores, entre ellos el pintor José Luis Romeral, que estuvo empleado siendo muy joven en la fábrica de Villaverde Alto. “Era un hombre bueno, pero tenía su genio para imponerse. Sabía mandar”, dice de él Romeral.
         Tras el reciente fallecimiento y sepelio masivo de Graciliano Barreiros, cobra de nuevo actualidad esta entrevista.

- ¿Cómo influyó su madre, Luzdivina, en la personalidad de sus hijos?
Mi madre era una mujer excepcional, muy inteligente, muy trabajadora y muy religiosa, con fuerte personalidad y muy austera. Era muy buena organizadora del hogar y esa virtud organizadora nos la transmitió.

-¿Cómo era su padre?
Un gran ser humano, muy trabajador también, que emigró a Canarias vendiendo cedazos para áridos y, a su vuelta a Orense, compró con los ahorros su primer autobús y la licencia de una línea de autobuses, empezando así la empresa familiar de automoción. Muy pronto llegó a tres autobuses.

- ¿Qué cualidades han heredado ustedes de él?
Su espíritu al trabajo bien hecho. Desde muy pequeños nos inició en los estudios y al mismo tiempo en distintas tareas de trabajo.

-¿De donde le venía a su hermano Eduardo su espíritu emprendedor?
De su creatividad y genialidad.

-¿Cómo influyó el medio gallego en el carácter de Eduardo?
Eduardo era el menos gallego de los hermanos en su manera de ser más extrovertida y más abierta.

Con el Rey Don Juan Carlos

-¿Cree que el modelo inaugurado por su hermano ha inspirado a otros empresarios gallegos de hoy
Las Empresas Barreiros fueron pioneras para otros empresarios y empresas familiares. Mi hermano Valeriano estuvo también desde el primer momento en la formación de la empresa en Orense y yo me integré enseguida, en 1952, cuando estaba a mitad de mi carrera de Ingenieros Industriales en Madrid. Cuando yo terminaba mis clases en la mañana, iba hasta Villaverde para trabajar con mis hermanos y los siete primeros empleados que tuvimos en los talleres alquilados del comienzo.

- ¿Cómo empezó todo?
Eduardo desde muy joven quiso trabajar y, como las personas geniales y creativas, inventó un pequeño vehículo: un carrito de dos ejes que se movía maniobrando una palanca actuando sobre el eje trasero con un rodamiento, imitando los juguetes para niños de aquella época. Era para que Valeriano y yo lleváramos y repartiésemos los productos caseros que llegaban en el autobús para distintas familias: patatas, queso, leche, mantequilla, etc. Lo coordinaba todo nuestra madre y así se ayudaba al peculio familiar.

- ¿Cómo era la relación de los hermanos Barreiros?
Estábamos todos unidos, como una piña. Fue una infancia muy alegre; no teníamos ningún lujo pero no nos faltaba el cariño, el cuidado de nuestros padres; mi madre guisaba muy bien: lacón con grelos, empanadas... sin desperdiciar nada.
         Valeriano y yo, en primaria, fuimos a la escuela pública de Orense; mis hermanas Mari y Luchi a la privada de las carmelitas. Posteriormente, cuando la economía familiar fue otra, mis padres nos mandaron a estudiar el bachillerato en academias. Y nueve años después – yo le llevaba diez- se pudo mandar a mi hermano menor Celso a los jesuitas de Vigo. Eduardo le llevaba diecisieta años a mi hermano menor.
        
-¿Qué recuerda sobre todo de sus hermanos?
Siempre hemos tenido una unión muy especial y mucho cariño.

-¿Les ayudaron desde las instituciones gallegas en los comienzos?
Mis padres no eran políticos. Nunca  hablaban de política, pero sí eran muy religiosos.



Con el príncipe Felipe niño en Mallorca


-¿Comenzaron a trabajar muy jóvenes?
 Sí. Eduardo tuvo una experiencia joven en una herrería próxima a casa y posteriormente en el taller de automóviles junto a Manuel Cid, donde conoció más a fondo la mecánica del automóvil y en general la de los camiones. Más adelante Manolo Cid trabajó en Orense junto a Eduardo en el taller de la empresa familiar Barreiros.

-¿Tuvieron alguna ayuda para Barreiros en Madrid?
La ayuda primera fue de mi padre y más delante de otras personas como por ejemplo el tío Manuel Rodríguez Sánchez, hermano de mi madre, otros parientes y amigos de Orense,  que confiaban en su actividad. Al principio del todo se compraban coches de segunda mano y Eduardo los reparaba y los revendía.

- ¿Y usted, cuando empezó?
Empecé desde niño, a los 8 años, con mi padre como cobrador en el autobús y repartiendo al regreso a Orense los productos del campo que comercializaba mi madre, siempre fuera de las horas de colegio. A los 8 años ya recibí las primeras lecciones de mi padre para conducir el autobús cuando se quedaba vacío de viajeros. Después, como ya he dicho en Madrid, yo trabajaba al mismo tiempo que estudiaba.


Tractor Diesel


-¿Cómo les afectó a ustedes la guerra civil de 1936-39?
En una época tan difícil como fue después de la guerra, por la escasez de gasolina y su enorme precio, que exigía en muchos casos la utilización de gasógeno para mover los autobuses, Eduardo tuvo la visión de reconvertir el motor de gasolina en diesel. Ahí comenzó la transformación de motores en Orense
Después se hizo en el taller de Orense con un motor de camión Krupp.

-¿Había inquietud de superación en sus padres?
Mis padres se preocuparon desde el principio para que todos sus hijos estudiáramos. En una reunión familiar se concretó y decidió que yo viniera a Madrid para intentar  ingresar en la escuela de Ingenieros Industriales. Eran muy pocos los ingenieros que salían al año y era una guerra para poder entrar en la escuelas. Me preparé en la Academia Peñalver, volcándome en los estudios. Disponía entonces de una radio de galena para oír música y con ella de fondo hacía los problemas. Y así logré ingresar.
Cuando hice el ingreso en la escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, Eduardo con toda la familia se alegraron muchísimo en Orense. Fue en 1949. Era muy esperanzador para la incipiente empresa industrial de la familia, que pudiera tener un ingeniero.
         En 1955 obtuve el título de ingeniero, yo ya estaba integrado en Barreiros Diesel en Madrid, trabajando al mismo tiempo con mis hermanos Eduardo y Valeriano.

-¿Fue tan eficaz esa unión de los hermanos Barreiros?
Muy importante. Éramos un clan; es sabido que la unión hace la fuerza. Barreiros era una unión de todos los hermanos y Eduardo era el jefe de filas.
La empresa Barreiros vino por primera vez a Madrid en 1952, a sugerencia mía, para una exposición siderometalúrgica de España en la Escuela de Ingenieros Industriales donde yo estudiaba, por eso, unos meses antes, les sugerí a Eduardo y Valeriano que vinieran con los motores Diesel para exponerlos en mi Escuela. La exposición fue un éxito. Supe que se alquilaban los talleres Gal en Villaverde Bajo (km. 7 de la carretera de Andalucía), que tenían muy buena maquinaria. Le dije a Valeriano que los viera y acabó alquilándolos por cincuenta mil pesetas al mes. En estos talleres comenzó Barreiros su actividad en Madrid. Valeriano siempre llevó los trámites administrativos y las finanzas de la empresa.


Con su sobrina Mariluz Barreiros y un premiado


- ¿Cómo se divertía en Madrid?
La música de la radio de galena era mi gran diversión. No tenía ni tiempo ni dinero para otra cosa. Vivía en una casa particular en Atocha. Veía alguna película durante el fin de semana. Tenía buenos amigos de la Academia y a veces salíamos juntos. De cabarets, nada.
Nada de locuras. Al contrario, yo fui el primero que animé a Eduardo y a Valeriano a venir a Madrid para la exposicion de los motores Diesel en la Escuela de Ingenieros. Desde que llegué a la capital yo les mandaba con frecuencia libros o documentación técnica relacionada con los sistemas Diesel.

-¿Cómo se adaptó la familia en Madrid?
Muy bien. Primero vinieron Eduardo y Valeriano. Los tres vivimos, primero en una pensión en la calle Quintana y después alquilamos un piso en Ferraz. Más tarde viajó mi hermana Mari, que se incorporó a la empresa como cajera. Posteriormente vinieron Dori, la mujer de Eduardo con sus hijos Eduardo Javier y Mariluz. Por último, Celso y mis padres. Mi hermano pequeño, Celso, también ingresó en la Escuela de Ingenieros Industriales donde terminó la carrera en 1962.
Años después, nos trasladábamos todos a residir en el paseo Moret, 7. Eduardo, Dori y sus hijos y los tres hermanos solteros vivían en los dos pisos unidos del segundo. En el primero Mari, ya casada con Nacho Liniers y, en el otro, mis padres. En total cuatro pisos de ese edificio.
Dori fue siempre una hermana para nosotros, organizaba toda la casa y nos mimaba a todos. Nuestros sobrinos, Eduardo Javier y Mariluz eran como dos hijos más de los tres solteros. Mariluz recuerda muchas veces que tenía tres padres más para lo bueno y lo malo. Éramos un verdadero clan.
En el piso de Moret me quedé yo posteriormente, cuando Eduardo se trasladó a Castellana, 68 y Valeriano a Puerta de Hierro al casarse con Marta Cotoner, condesa de Coruña. Allí viví los primeros años, cuando en 1963 me casé con Mayte Spinola y junto a mis tres hijas Grachya, Mayte y Rocío hasta que nos fuimos a la finca de La Escorzonera hace 30 años. 
Celso se fue posteriormente a vivir a Somosaguas, cuando se casó con María José Juste.
Luchi, la más joven, se licenció en Químicas y profesó en el convento de las carmelitas de Santa Teresa, las Vedrunas de Orense. Después de llegar a ser superiora en varios conventos de España, llegó a Madrid, en la casa general, cosa que nos alegró para verla con más frecuencia. Luchi ha sido el bastión espiritual de toda la familia.



-¿Qué recuerdos tiene de la casa de Ferraz?
         Sólo dormíamos en ella. El día y parte de la noche lo pasábamos en Villaverde, que iba creciendo progresivamente. Después del taller en Villaverde Bajo, en 1955 se compraron los terrenos en Villaverde Alto y allí se arreglaron algunas naves y se construyeron nuevas con un proyecto de instalaciones futuras. Con el tiempo el grupo Barreiros llegó a tener veinticinco (25.000) obreros en Villaverde. El grupo englobaba varias empresas, entre ella: Barreiros Diesel, Barreiros AEC Autobuses; Barreiros Hanomag Tractores.

         -Cómo fueron recibidos en Madrid?
Nos hicimos respetar y todo el mundo quería trabajar con nosotros. La empresa tenía buena reputación. Los trabajadores convivían con nosotros los Barreiros y éramos como una gran familia. ¡Mientras estuvimos los hermanos Barreiros en la empresa, nunca hubo una sola huelga!

-¿Es cierto que trabajaban largas jornadas?
Mi hermano Eduardo era incansable y eso se contagiaba. Muchas noches hemos vuelto a casa de madrugada,  directivos y obreros. Había un gran equipo en el que se daba buena sintonía.

-¿Es verdad esa buena relación y convivencia con los obreros con los hermanos Barreiros?
Totalmente cierto. Se preparaban bocadillos para todo el mundo y se les daba sus gratificaciones. Nosotros estábamos con los obreros y ellos con nosotros.     Barreiros era una empresa de convivencia plena entre los mandos, directores que convivían mucho con los mandos intermedios y los obreros, Todos nos conocíamos por los nombres. Había una convivencia intensa muy humana. Vivíamos la fábrica como algo común de todos.
Teníamos la organización empresarial que nos parecía mejor.


Con su esposa Mayte Spínola entre el marqués de Castrillón y el pintor Claudio Bravo


-¿Cómo era la estructura de la empresa?

Eduardo era el presidente, el jefe de filas. Valeriano, vicepresidente ejecutivo, responsable financiero del grupo; él estaba en las oficinas centrales situadas en la calle Alcalá, 30 y 32. Eran dos edificios con todas las oficinas centralizadas. Yo era el Consejero Delegado, que me ocupaba de la producción; vivía la fábrica: línea de fabricación, controles de calidad, proyectos y personal. Me ocupaba de seleccionar a ingenieros, economistas y demás... muchos de ellos compañeros de Escuela o amigos que llegaron a ser directores generales de empresa en Barreiros. Algunos de estos llegaron a desempeñar primeros puestos en el país como ministros o cargos de importantes presidencias, por ejemplo Pío Cabanillas, Iñigo Cavero, Juan Miguel Antoñanzas y otros muchos más, que han sido pilares en la historia contemporánea de España.
Mi hermano Celso era Director General Adjunto a la presidencia. Mi cuñado Nacho Liniers fue consejero de varias empresas. Todo lo hablábamos todos y discutíamos con toda naturalidad. Era la Dirección General comercial la que diseñaba con sus equipos las ideas de importación y exportación general.

-¿Qué avances sociales se hicieron en la empresa Barreiros?
Barreiros creó un servicio clínico bien equipado, con campañas  para prevención del cáncer de mama; jardín de infancia, parques infantiles... Lo que más preocupó a la empresa fue el tema social de la vivienda para los obreros, muchos de ellos llegados a Madrid de distintas provincias. Se quería que todo obrero de Barreiros tuviera una vivienda digna. La constructora Barreiros Empresa Constructora, Sociedad Anónima, BECOSA, construyó esas viviendas, además de otros edificios en todas las regiones españolas (Levante, Canarias, Andalucía...)

Allí en Barreiros entregamos las llaves de los pisos a muchos de nuestros obreros constuidos por nuestra empresa BECOSA. Era una gran satisfacción para nosotros.
Era una de nuestras mayores satisfacciones contribuir al desarrollo industrial del país y crear riqueza y puestos de trabajo. Sabíamos que todo eso conllevaba a la formación de una clase media importante en España.

-¿Qué tal se llevaban con la Administración del Estado? ¿Hubo algún nombramiento de políticos en Barreiros?
Tuvimos bastante trabas con la Administración. La política favorecía las empresas del INI. Franco Salgado fue simplemente consejero al igual que algunas otras personas, nunca fue Consejero Delegado como apuntan algunos. Es un error. El Consejero Delegado era yo como ya he señalado.

Graciliano, 2º a la dcha. con sus hermanos


¿Cómo se fundió Barreiros con la americana Chrysler?
Fue un acuerdo familiar tomado, porque nos pareció conveniente en aquel momento. Habíamos estudiado otras fusiones, pero Chrysler pareció lo mejor en 1963. La relación con los americanos fue razonablemente buena en la primera época. Después hubo momentos de tensión por diferentes criterios sobre las exigencias del mercado.

-¿Cómo se alejaron de Chrysler?
Como desde el principio en Orense, con acuerdo familiar, así salimos, dimitiendo  del Consejo y vendiendo la totalidad de las acciones a Chrysler. Habló Eduardo, como siempre, en nombre de toda la familia. Fue en 1969 si no recuerdo mal.  Fue una fecha histórica para la historia de la industria española. La noticia ocupó portadas de la prensa nacional e internacional.
Había una diferencia de intereses entre los americanos y nosotros. A los americanos les interesaban el automóvil y a nosotros el camión,  el tractor y el autobús. Se hubiera desarrollado un grupo de automoción fuerte nacional del vehículo industrial y del  mundo del motor en todas sus facetas marinas y terrestres.

- ¿Cómo estaba Eduardo Barreiros después de dejar la emrpesa?
No estaba para cantar flamenco, pero no estaba hundido. Era un hombre fuerte y soportó bien los hechos. Igualmente nos aconteció a los demás hermanos.
         Teníamos la satisfacción de que Barreiros, mientras nosotros estuvimos, contribuyó efectivamente a divulgar el automóvil y potenciar una clase media en España.
Llegado este momento, en una reunión familiar, Eduardo nos manifestó su deseo, casi la necesidad por su parte, de tener un período de tiempo de descanso, un año sabático para descansar después de todos los acontecimientos sucedidos. Quería tomarse un tiempo prolongado de descanso. Nos pareció razonable porque humanamente lo necesitaba. Sintiéndolo mucho, lo comprendimos perfectamente. Nosotros, el resto de los hermanos, pensamos que debíamos continuar con las actividades y nuevas empresas. Con el capital recibido por la venta de acciones a Chrysler y la incorporación de Ratclif Ibérica, más algunas otras empresas que ya teníamos como TEYA, Terrenos e Inversiones, además de los edificio de la calle Alcalá se empieza de nuevo. Formamos el holding de Barreiros Hermanos: Valeriano era el presidente del Grupo yo, vicepresidente primero; Celso, vicepresidente segundo y Nacho Liniers, marido de Mari, Consejero Delegado. Tuvimos la satisfacción de crear muchos puestos de trabajo en diferentes áreas. Este nuevo grupo tiene las oficina en la calle Alcalá 30 y 32, donde siempre había estado Valeriano, aunque también tenía su despacho en la fábrica de Villaverde.

         En Racliff Ibérica, que la había creado yo en los años 60, se hacían ballestas, muelles de calidad, asientos... suministrados a Barreiros Diesel y a varias empresas de automoción. En la parte industrial se crea a continuación Forjas de Orense, en el polígono industrial de Orense; en Zaragoza, una fábrica de carretillas elevadoras; en La Línea de la Concepción, varias fábricas de conservas: aceitunas, pimientos y otros productos; Frigoríficos de Galicia, en Vigo, con productos de mar: anchoas, berberechos, etc; TEISA desarrolla nuevas  urbanizaciones en Mallorca, Canarias, Levante, Madrid, etc Se logró un holding de unas 26 empresas. Y además los Barcos de Pesca en el mundo entero, que desgraciadamente una ley internacional restrictiva de limitación costera de la pesca,  provocó el paro de actividad en este sector. Nos dio el gran palo.

Junto a Esperanza Aguirre

-¿Cómo fue la marcha de Eduardo Barreiros a Cuba?
Lo hizo porque ganó un concurso de motores compitiendo con la Unión Soviética. Si lo hubiera ganado en otro país, se hubiera ido igualmente. Nos dio mucha pena que se fuera de España. Siempre quisimos que volviera y estábamos con esa ilusión. Desgraciadamente murió quince días antes de la boda de su hija Mariluz con Jesús Polanco.
El trabajo de eduardo en Cuba fue muy positivo para el futuro del país. Eduardo era, primero muy humano; segundo, generoso y un gran emprendedor con mucho ingenio. Era un hombre al que le interesaba el trabajo, su familia y la caza. A Eduardo no le interesaba el dinero como tal. Lo suyo era la creatividad, su familia y su trabajo.