26/3/26.- Madrid. Gabriel Alexander Núñez Tapia cumple cuatro años y yo, su abuela materna, Antonia de la Cruz, dominicana, estoy exultante, porque este nieto mío promete y será alguien en la vida. El varón nació en Madrid, en el Hospital Gregorio Marañón, el 26 de marzo a las 23,15 horas, y, por tanto, el muchacho es madrileño legítimo, con todos sus derechos, al igual que sus hermanos Jenesi y Esmeralda. Todos viven en el madrileño barrio de Vallecas, un lugar de integración y respeto.
Gabriel es guapo porque mi hija -su madre- también lo es. Y el padre no se queda atrás. No hay más que verlos a ambos en las fotos. La República Dominicana y todo el Caribe da muchachas muy lindas, que llegan incluso a conseguir el título de Miss Mundo. Yo misma, aunque soy abuela, tuve mis buenos quince años y no puedo quejarme mirando a mis descendientes. Presumo de ser una de las abuelas más jóvenes de España, porque las mujeres en mi familia procreamos muy pronto.
Es hermoso tener una familia a la que quieres y te quieren. Tener familia es un tesoro en la vida. Yo estoy orgullosa de los míos, que están hoy en España, porque nuestros apellidos y nuestras raíces están aquí. En Madrid trabajamos y contribuimos al sostenimiento de todos. Yo misma como cuidadora de una mujer centenaria en el barrio de La Guindalera.
Pero volvamos a mi nieto Gabriel, que tiene dos ojos como dos soles, dispuesto a celebrar con familia y amigos su cuarto cumpleaños en 2026. Habrá hamburguesas y pizza para todos; para celebrarlo como merece, hay que ser espléndidos ante un acontecimiento así, el cumpleaños del chico mayor, que promete y apunta maneras para el futuro.
Gabriel es dulce y cariñoso a ratos. Le gusta jugar y le encantan los regalos. Este día de cumpleaños los tendrá con certeza. Vestirse de Supermán le encanta, pero estoy segura de que él será un joven más y mejor que un Superman.
Aunque amamos mucho la República Dominicana, reconocemos que España ha sido como una madre o quizás una abuela -¿quién sabe?- al acogernos a todos. Solo cabe dar gracias a Dios y pedirle sus bendiciones, en especial para mi nieto Gabriel, que cumple cuatro años y pronto comenzará a leer y a escribir para ser un hombre de provecho en la vida. Dios le bendiga.
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