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martes, 26 de mayo de 2026

DON TILO, PATRIARCA DOMINICANO. Relato basado en la realidad, por Carmen Valero

Hermanas Vedruna junto al Obispo y amigos que celebraron con ellas los 200 años, aniversario de la fundación de las Carmelitas de la Caridad, por santa Joaquina Vedruna


Por Carmen Valero Espinosa

26.05.2026.- Madrid

    En Yamasá pueblo interior de la cálida y fecunda República Dominicana, donde el cacao y las fuentes, balnearios y ríos cristalinos le dotan de riqueza y belleza, vivió un hombre al que todos conocían como don Tilo de la Cruz. Su nombre verdadero quizá lo recuerden los registros civiles, pero para su pueblo, para su familia y para cuantos lo trataron, siempre fue simplemente don Tilo: el patriarca, el hombre bueno, el anfitrión generoso, el padre fecundo como los antiguos patriarcas bíblicos.

Había trabajado toda su vida con esfuerzo silencioso. Conocía la tierra, los negocios modestos, la crianza de animales y la difícil tarea de sacar adelante una familia numerosa en una isla golpeada tantas veces por la pobreza y los huracanes. Pero jamás se le oyó lamentarse. Caminaba con la dignidad de quien sabe que la riqueza más grande no está en el dinero sino en las personas que se sientan a la mesa.

Y su mesa era inmensa. Su descendencia, también. Tuvo una veintena hijos.

Veinte vidas nacidas de su sangre y de su esperanza. La mayoría de ellos se casó y tuvo a su vez hijos y nietos, de manera que la casa de don Tilo terminó pareciéndose a una pequeña aldea familiar donde siempre había risas, cazuelas humeantes, niños corriendo y mujeres hablando a la vez en patios llenos de macetas y gallinas.

Él contemplaba aquella multitud con orgullo humilde. A veces, sentado en una mecedora de madera bajo la sombra de un árbol, observaba jugar a sus nietos y decía que Dios lo había bendecido “como las arenas del desierto y las estrellas del cielo”. Y quienes lo escuchaban comprendían que no exageraba. Su descendencia era tan abundante que parecía extenderse por toda la isla.

Pero no solo había cantidad en aquella familia, sino también vocación y servicio.

Dos de sus hijas abrazaron la vida religiosa en las Hermanas Vedruna, las Carmelitas de la Caridad, entregando sus vidas a la enseñanza y a los pobres. Otras hijas suyas fueron franciscanas. Uno de sus hijos llegó a ser sacerdote y más tarde obispo, llevando el Evangelio por caminos donde la necesidad espiritual y material caminaban juntas.

Don Tilo no presumía de ello. Lo contaba con sencillez, como quien habla de la lluvia o del amanecer. Para él, todo era gracia divina.

Cuando yo lo conocí, llegué acompañada precisamente por Cecilia y Fanita, sus hijas religiosas Vedruna. Yo había viajado desde Madrid, enviada por Cáritas Española para colaborar en la reconstrucción de lo posible en Dominicana, tras el devastador paso del huracán Georges en 1998, que había golpeado cruelmente la isla caribeña, dejando pueblos enteros destruidos, escuelas arrasadas y familias sin techo ni esperanza.

Aún recuerdo el camino hasta su casa en Yamasá. El calor húmedo del Caribe, las carreteras maltrechas, los niños descalzos saludando a los coches y las huellas de la tragedia todavía visibles en muchos rincones. Pero al cruzar el umbral de la vivienda de don Tilo, parecía que uno entraba en otro mundo.

Había preparado un almuerzo en mi honor.

No una comida sencilla de cortesía, sino una auténtica fiesta de bienvenida. Ordenó asar un cordero, como el padre del hijo pródigo en el Evangelio. Quería honrar al visitante llegado de lejos, a la persona que venía a ayudar a su pueblo amado. Sobre la mesa aparecieron arroz, frijoles, plátanos, frutas tropicales, café espeso y carnes condimentadas con el sabor fuerte y alegre del Caribe.

Recuerdo su sonrisa franca, sus manos grandes y su mirada brillante de gratitud.

Agradeció mi presencia como si yo fuera alguien importante, cuando en realidad el importante era él. Decía que cualquier ayuda para su patria era un regalo de Dios. Hablaba con emoción de las escuelas que debían reconstruirse, de las iglesias caídas, de los dispensarios médicos, de los gabinetes de higiene que tanta falta hacían en las misiones rurales.

Todavía puedo ver a algunos misioneros lavándose los dientes sobre una palangana y escupiendo después en la tierra, a través de la ventana,  porque ni siquiera tenían cuarto de baño. Aquella pobreza elemental impresionaba profundamente a quien llegaba desde Europa. Y, sin embargo, junto a la pobreza había una enorme dignidad humana.

Don Tilo encarnaba precisamente esa dignidad.

Era un hombre sin estudios elevados, pero poseía una sabiduría antigua, hecha de hospitalidad, fe y experiencia. Entendía que el progreso no consistía solamente en levantar edificios, sino en formar personas buenas, familias unidas y comunidades solidarias.

Tal vez por eso su descendencia prosperó.

Sus hijos trabajaron, estudiaron, levantaron negocios, sirvieron a la Iglesia y ayudaron a otros dominicanos. Los nietos siguieron creciendo con el recuerdo de aquel anciano patriarca cuya casa siempre tenía las puertas abiertas. Y cuando alguno preguntaba de dónde venía aquella bondad familiar, los mayores respondían:

—De don Tilo.

Porque “tilo”, decían algunos ancianos sabios de la isla es el árbol, que cobija con su gran sombra y su aroma amoroso. Y verdaderamente él lo era. Bueno como el pan compartido, Bueno como la sombra en el calor tropical. Bueno como el hombre que nunca niega un plato de comida ni una palabra de ánimo.

En una tierra marcada por la mezcla de sangres y culturas, donde sobreviven todavía ecos de los antiguos taínos que habitaron la isla antes de la llegada de los españoles, don Tilo representaba lo mejor del alma dominicana: la alegría resistente, la fe sencilla, la familia numerosa y el corazón abierto. Tainos significa buenos y así los llamaron los españoles, porque los veían pacíficos

Hoy quizá muchos de sus descendientes estén dispersos por el mundo: algunos en Santo Domingo, otros en Nueva York, Madrid o Miami. Algunos serán médicos, maestros, religiosos, comerciantes o albañiles… Pero todos llevan algo invisible heredado de aquel patriarca caribeño.

Llevan su memoria.

Y mientras exista alguien que recuerde sus banquetes, su generosidad y aquella manera suya de recibir al extranjero como a un hermano, don Tilo, el patriarca fecundo, seguirá vivo en el corazón de República Dominicana. 

Más información

https://mail.google.com/mail/u/0/?tab=rm&ogbl#search/Fanita/KtbxLxGkMfkjMVSMfqpJjkCSxBxBDLJFmL


martes, 24 de marzo de 2026

GABRIEL ALEXANDER NÚÑEZ CUMPLE CUATRO AÑOS EN MADRID

Gabriel Alexander Núñez Tapia



Antonia de la Cruz

        26/3/26.- Madrid. Gabriel Alexander Núñez Tapia cumple cuatro años y yo, su abuela materna, Antonia de la Cruz, dominicana, estoy exultante, porque este nieto mío promete y será alguien en la vida. El varón nació en Madrid, en el Hospital Gregorio Marañón, el 26 de marzo a las 23,15 horas, y, por tanto, el muchacho es madrileño legítimo, con todos sus derechos, al igual que sus hermanos Jenesi y Esmeralda. Todos viven en el madrileño barrio de Vallecas, un lugar de integración y respeto.

    Gabriel es guapo porque mi hija -su madre- también lo es. Y el padre no se queda atrás. No hay más que verlos a ambos en las fotos. La República Dominicana y todo el Caribe da muchachas muy lindas, que llegan incluso a conseguir el título de Miss Mundo. Yo misma, aunque soy abuela, tuve mis buenos quince años y no puedo quejarme mirando a mis descendientes. Presumo de ser una de las abuelas más jóvenes de España, porque las mujeres en mi familia procreamos muy pronto.

    Es hermoso tener una familia a la que quieres y te quieren. Tener familia es un tesoro en la vida. Yo estoy orgullosa de los míos, que están hoy en España, porque nuestros apellidos y nuestras raíces están aquí. En Madrid trabajamos y contribuimos al sostenimiento de todos. Yo misma como cuidadora de una mujer centenaria en el barrio de La Guindalera.

    Pero volvamos a mi nieto Gabriel, que tiene dos ojos como dos soles, dispuesto a celebrar con familia y amigos su cuarto cumpleaños en 2026. Habrá hamburguesas y pizza para todos; para celebrarlo como merece, hay que ser espléndidos ante un acontecimiento así, el cumpleaños del chico mayor, que promete y apunta maneras para el futuro. 

    Gabriel es dulce y cariñoso a ratos. Le gusta jugar y le encantan los regalos. Este día de cumpleaños los tendrá con certeza. Vestirse de Supermán le encanta, pero estoy segura de que él será un joven más y mejor que un Superman.

    Aunque amamos mucho la República Dominicana, reconocemos que España ha sido como una madre o quizás una abuela -¿quién sabe?- al acogernos a todos. Solo cabe dar gracias a Dios y pedirle sus bendiciones, en especial para mi nieto Gabriel, que cumple cuatro años y pronto comenzará a leer y a escribir para ser un hombre de provecho en la vida. Dios le bendiga. 

lunes, 28 de noviembre de 2022

Gran Marcha por la tierra de El Seybo, hasta el Palacio presidencia de Santo Domingo en la República Dominicana

Descanso en la marcha de El Seybo. Rca. Dominicana


 

Carmen Valero

28/11/22

Campesinos dominicanos de El Seybo, despojados de sus tierras en favor de intereses ajenos turísticos han llevado a cabo una marcha de hombres, mujeres y niño, hasta el Palacio Nacional del presidente de la República Dominicana para reclamar lo que estiman les pertenece desde tiempo inmemorial. 

Han sido varios días de marcha y el dominico, Padre Miguel Ángel Gullón, interrogado para informar en esta crónica ha declarado lo siguiente:

“Cuando estábamos frente al Palacio Nacional. Después de mucha reflexión la Directiva de la Asociación Mamá Tingó decidió no permanecer frente al Palacio ya que el Presidente Sr. Luis Abinader no estaba. 

Después de atender a los medios de comunicación fuimos a visitar a las Misioneras Dominicas del Rosario, que nos acogieron en el 2019 durante dos meses, cuando fuimos desalojados en la madrugada del 31 de octubre del parquecito frente al Palacio. Esperamos que en los próximos días el Sr. Presidente reciba a la Directiva de la Asociación y confiamos que será entregada la tierra en la cual los campesinos fueron desalojados injustamente después de haber vivido en ella por generaciones. 

Muchas gracias por sus oraciones y solidaridad. Este tiempo de Adviento nos llena de esperanza. Bendiciones como las estrellas del cielo.

Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2019/12/miguel-angel-gullon-padre-dominico-en.html

Descanso en la Marcha de El Seybo



lunes, 22 de agosto de 2022

Celebración de la Virgen de Altagracia en la República Dominicana, a diferencia de la situación en Nicaragua con persecución a la Iglesia Católica

Nuestra Señora de Altagracia. República Dominicana


Carmen Valero Espinosa

22/8/22.- Madrid.- Frente a los ataques a la Iglesia Católica de Nicaragua, por orden del presidente totalitario Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, vicepresidenta (el nepotismo perfecto), la República Dominicana ha celebrado la gran procesión en honor de Nuestra Señora de la Altagracia, patrona de la isla, el día 15 de agosto, en que se celebra la Anunciación.

La misión evangelizadora y social de los dominicos y jesuitas, junto a las religiosas Carmelitas Vedruna en la República Dominicana es una tarea digna de admiración y agradecimiento. Yo lo presencié durante mi estancia en aquella isla, que tan buenos recuerdos me dejó. El mismo día 15, Madrid celebraba la procesión de la Paloma.  

Algunos de los Padres se fueron pero yo les encomiendo la labor que siguen sus sucesores: al p. Jorge Cela, al P. José Olmo y al padre Ramón Dubert, todos ellos jesuitas que tanto contribuyeron a que Dominicana se cristianizara y celebrara la fiesta de Nuestra Señora de la Altagracia. Una celebración con gozo y una gran peregrinación a Santo Domingo, la capital de R. Dominicana. En el estadio Quisqueya.

    Todos los dominicos, amigos, como pregoneros, gritaron por la igualdad de los seres humanos y cristianizaron América, como fray Antonio Montesinos (1475-1540) en el sermón de la Cuaresma. Los dominicos crearon la primera Universidad de América, poco después de la llegada de Colón a la isla, el 12 de octubre de 1492. 

    Los dominicos, padres Javier Atienza o padre Miguel Angel Gullo de Santiago de los Caballeros, de El Seybo, la Altagracia, los Centros  Parroquiales de la capital en los que me pidió colaborar monseñor Moya encargado de Caritas  en la isla dominicana

El recientemente fallecido cardenal López Rodríguez, que me encargó hacer la planificación sanitaria de Quisqueya con mi experiencia de Alcatel en Madrid. Monseñor José Arnaiz, alma mater del arciprestazgo de Santo Domingo, tío de la historiadora de arte con el mismo nombre, María José Arnaiz. Mariana Marrero, Directora de Caritas Arquidiocesana con la que visitamos las casi doscientas parroquias de la capital.

Las religiosas Vedruna dedicadas a los barrios necesitados. Las fallecidas y fundadoras de la misión en Heŕrera y Santo Domingo Pura Múgica, María Teresa Elgarresta; Catalina Sánchez, las extremeñas Dolores Navarro y Catalina Sánchez, las del barrio popular de Guachupita.

Y actualmente siguen bregando en la lucha diaria Fanita de la Cruz, la Negra; Cecilia de la Cruz, y las de Santiago de los Caballeros y Haití, uniéndose a ellas temporalmente todas, que quieren colaborar en el país más pobre del mundo: Haití.

En la República Dominicana la Iglesia Católica puede trabajar libremente; en Nicaragua, el despotismo del presidente/dictador Ortega es una represión política brutal. La deriva es el autoritarismo de un totalitario. Un dictador. Mientras la Iglesia católica defiende los derechos humanos, que están en el Evangelio -la dignidad de la persona- el dictador detiene a obispos y religiosos por defender los derechos del pueblo. 

    Hoy por hoy, los nicaragüenses no tienen derechos ni libertad. La Iglesia Católica es un adalid, un estandarte de la defensa de los derechos humanos.


San Miguel vence a Lucifer. El bien vence al mal

martes, 3 de noviembre de 2020

Los viajes que no hice por la pandemia: Santo Domingo, Londres, Viena, Paris, Buenos Aires...


Santo Domingo. República Dominicana

José Enrique García durante su ultima visita a Madrid


Julia Sáez-Angulo

3/11/20.- Madrid.- Con el pasaje de avión en la mano, no pude asistir en abril a la Feria Nacional del Libro de la República Dominicana, que tenía lugar en Santo Domingo, invitada por la institución para impartir dos conferencias, una sobre “El arquetipo literario femenino. De Fedra y Antígona a Doña Bárbara y Lolita”, y otra sobre “La crítica de arte”.  El escritor José Enrique García, poeta y académico de la Lengua, fue el oficiante de mi presentación para ese largo y acariciado viaje que no pude llevar a cabo por esta pandemia que nos asola. Mi primera conferencia quedó a medias en el archivo del ordenador, pues no se sabe muy bien por qué, una se desmotiva y no dedica más tiempo a completarla, cuando el destino no ofrece la posibilidad de llevarla a cabo. Lo bueno es que ya me había estudiado, hasta donde pude, la literatura dominicana más reciente, sobre todo la escrita por mujeres como Camila Henríquez Ureña o Abigail Mejía.

    La fotógrafa cosmopolita Isabelle Hirschi, buena amiga de Lyon -donde hemos recorrido los pasadizos secretos de la Resitencia durante la II Guerra mundial-, dice que donde más feliz se encuentra es en Dominicana.

El sueño en el aire de cruzar el charco, cambiar impresiones con mis colegas del libro, visitar la catedral de Santo Domingo, el Museo del Quijote de Madera, recientemente creado por Juan Miguel Madera, directivo en la industria farmacéutica, a quien había entrevistado recientemente en Madrid y me esperaba para mostrármelo personalmente…

Si bien la organización de la Feria del Libro Dominicana me había invitado a pasaje y estancia de cuatro días en la isla caribeña, yo había planeado prolongar mi estadía quince días más, junto a la abogada española Carmen Valero, directora de Cáritas Dominicana en los tiempos del terremoto que asoló la isla en los 90, cuando ella realizó una encomiable labor de creación de ambulatorios, dispensarios o escuelas en un territorio desolado y golpeado por aquella desgracia de la Naturaleza.

    Nos esperaban las Hermanas Vedrunas, invitadas por Cecilia de la Cruz, una de las Hermanas dominicanas, a quien atiborramos de maletas con ropa para la gente de las periferias necesitadas de Santo Domingo (la palabra periferias le gusta mucho repetir al papa Francisco), donde aquellas se entregan y trabajan por amor a Cristo y sus pobres. Los nuestros.

Este viaje no pudo ser. No estaba de Dios, como dicen los andaluces con su filosofía de pueblo antiguo y sabio.

Juana María Herce en Londres. "Tarde de pre-confinamiento"

Juana María Herce: Invitación a Londres

Agosto de 2020 lo pasé en  El Escorial, desde donde contemplo cada día el monte Abantos, referencia conocida y casi sagrada, para los que vivimos o frecuentamos el Real Sitio. Allí me llegó la invitación a Londres de la escritora riojana, Juana María Herce, una poeta de pro, que encarga a algunos compositores que pongan música a sus poemas “para que se ganen unos euricos”. Su himno a la Virgen de Valvanera, patrona de la Rioja, ha tenido cientos de visitantes en youtube hasta el momento.

“Tengo una casa monísima en Noting Hill Gate”, me escribía Juana Mari, al tiempo que me ilustraba con fotos de sus estancias en wassapp. Mentalmente decidí acudir a su cita en octubre, cuando la capital inglesa está rebosante en la cartelera teatral. Entre tanto la covid-19 reptaba como una serpiente sigilosa por las distintas ciudades europeas, incluidas Londres y Madrid. La prudencia aconsejaba aplazar y no viajar a Gran Bretaña, porque la exigencia de catorce días de cuarentena arruinaba la idea de cualquier viaje. Los paseos literarios por el Londres de Dickens o Virginia Woolf quedan en pie.

Entre tanto, Juana Mari Herce, me provocaba envidia con su viaje de cinco días por los costwolds, diminutos pueblos pintorescos de la costa, donde la tradición y el buen gusto cuida las casas unifamiliares con los tejados de pajizo obscuro como en los tiempos de Shakespeare. Las tiendecitas de antigüedades, brocanters y vejerías se extienden por doquier. La Mirada Actual ha dado cuenta de ese recorrido en un reportaje :

https://lamiradaactual.blogspot.com/2020/10/otono-en-los-costwolds-pueblos.html


Mayte Spínola ante un retrato de Alfonso XIII, 0/l del pintort Julio Vila Prades

Mayte Spínola: Invitación a Viena

Viena fue la siguiente invitación de Mayte Spínola, pintora y mecenas, que cuenta con precioso, céntrico y gran apartamento en la capital austriaca, junto a la barroca iglesia de san Carlos Borromeo, no lejos de la Ópera, donde siempre recalamos cuando viajamos juntas (¡ojo a los vendedores ambulantes vestidos de peluca blanca y frac de colores, porque nos cobraron una fortuna por unas entradas que en taquilla solo valían 60 euros!). La fecha prevista del viaje era el 4 de noviembre; Mayte me aseguró que Austria estaba mucho mejor que España en lo que a la pandemia se refiere. Me ilusionaba volver por quinta vez a la musical Viena, con tan generosa anfitriona, así podría ver al fin la Imperial Cripta de los Capuchinos (es el título de un gran libro del austriaco Joseph Roth), donde están enterrados los emperadores del Imperio Austro-húngaro, que siempre he dejado para el final y sigo sin conocer ese monumento histórico. Mayte Spínola, como buena andaluza, nacida en Madrid, siempre objetaba que a ella eso de los cementerios, las tumbas y los muertos no le va mucho. Tendría que visitarlo a solas.

Pues bien, tampoco pude hacer este viaje porque, el covid 19 campaba por sus respetos no solo por Viena, sino en todo el país. 

Este viaje tampoco ha podido ser. Los hados no están propicios. Hay que remitirse al estado de alarma, con perimetraciones intermitentes y confusas, que se asemejan cada vez más a confinamientos, toques de queda y estados de sitio, porque el Congreso, de manera impúdica, se ha apuntado a seis meses de limitación a la libertad de desplazamiento de los ciudadanos, a merced de gobernantes locales o estatales que marean con su parrala particular. ¡Una hartura y un horror!

Gema Piñana, ante la tumba de su antepasado el presidente Estanislao Figueras (Madrid), junto a Julia Sáez-Angulo

Gema Piñana: Invitación a París

Solo queda un viaje a París durante el próximo mes de febrero, invitada por mi buena amiga la periodista Gema Piñana, que tiene un amplio apartamento cerca de Republique, en el edificio de una antigua guinguette, como la del Moulin de la Galette, de Renoir), parada y fonda del XIX, con amplio patio para carruajes, clasificada  de interés histórico por la Villa de Paris, ciudad que “fluctúa, pero no se sumerge”, como reza su divisa latina. La casa de Gema tiene una placa que recuerda, en aquel lugar, el hecho de una sublevación de la Comuna liderada por el coronel Maxime Libonne (1839-1905), más tarde editor de periódicos. La historia nos circunvala.

    Gema Piñana, (ahora afincada en los montes del Líbano, no lejos de los cedros de la cumbre) me recuerda cada día su invitación para febrero, porque dice que hace ya varios años que interrumpí la buena costumbre viajar anualmente a Lutecia (París en latín, porque una es muy clásica). Y han surgido cosas nuevas en la capital del Sena, como la Fundación Vuitton, trasladada desde de Jouy-en-Josas o la renovación del Museo Picasso en el barrio Marais, hoy gueto de la colectividad gay.

Escalera de la casa-taller de Cristina Santander. Buenos Aires

Con Cristina Santander en Buenos Aires

    La última invitación llegó de la pintora y grabadora argentina Cristina Santander, que tiene una preciosa casa-taller de cuatro pisos en el barrio bonaerense de La Recoleta. Solo por ver la escalera señorial de esta mansión valdría la pena viajar, pero, sobre todo, para espiar qué es lo que está haciendo actualmente en su taller. Sus hermosos grabados gofrados los vemos cada año en la feria de Estampa en Madrid y nos fascinan por lo que tienen de recreación y homenaje a los personajes de la Historia de España, sobre todo en tiempos de los Austrias. El viaje a Argentina queda para el futuro, pero no ad calendas grecas.
    Para viajar, nada mejor que tener amigos generosos esparcidos por el mundo.

    ¿Podré realizar los viajes pendientes o la pandemia me lo arruinará de nuevo? El futuro está escrito en las estrellas y el viento, que dicen los indios americanos. Entre tanto, libros y lecturas que ayudan a viajar con la mente y a imaginar lugares o personajes ad libitum. También la escritura, como refugio ante las inclemencias de la vida.

viernes, 17 de julio de 2020

CARMEN VALERO ULTIMA SUS MEMORIAS BAJO EL TÍTULO “LA MEMORIA REPOSADA”


Ha sido Directora de Recursos Humanos en Fujitsu y la Agencia Efe. Consultora de la Ley de Extranjería y Delegada en la República Dominicana


Carmen Valero imparte una conferencia en la Fundación Esther Koplowitz (2018)

Carmen Valero Espinosa, abogada (2024)




L.M.A.

            16.07.2020.- En plena celebración de su santo, el Día del Carmen, la abogada, periodista y crítica de Arte Carmen Valero ha declarado que está ultimando sus memorias bajo el título La memoria reposada. Un libro que comenzó hace ya más de siete años y que va dando forma poco a poco a hasta encarar ya su final. “Espero que no sea el parto de los montes”, dice con humor.
            Entre los apartados más importantes de las memorias está su estancia en la República Dominicana como delegada de Cáritas por parte de España a partir de 1998, tras los grandes huracanes Georges y Mitch, que asolaron la isla caribeña. Su tarea fue la de levantar, con el presupuesto asignado, dispensarios, escuelas, servicios de higiene, espacios polivalentes para el culto, la vida y la educación de los ciudadanos, así como muchas tareas más, entre ellas las de salvar vidas de haitianos condenados a muerte, pasándolos en su coche, una pick up de Haiti a Dominicana, jugándose la vida. “A los de Caritas nos respetaban en la frontera”.
La estancia de Carmen Valero Espinosa (Madrid, 1944) en la R. Dominicana permanece viva en su recuerdo, porque allí “la vida es impensable e intensa”, donde ha dejado multitud de amigos con los que sigue manteniendo contacto. “Lo mejor de la isla es su gente, siempre positiva, feliz y amable, siempre sonrientes, pese a la escasez de tantas cosas y la dureza de ciertas situaciones. He vuelto allí varias veces”.
“Yo tenía contacto con el obispo de la diócesis en Santo Domingo y con las Hermanas Carmelitas Vedrunas, que hacen una gran labor de formación y solidaridad, además de construcción de viviendas en los barrios más pobres como los de Guachupita y los de cerca del río Ozama. También trabajé con los jesuitas o dominicos, Padres Jorge Cela, Fernández Olmo, Duvert, Javier Atienza, P. Avelino y Huchy Lora que hacían una gran labor en los barrios pobres de la isla. 
Por otro lado, hicimos una gran labor contra la transmisión del sida de la madre embarazada a los hijos, en colaboración con la Delegación de Cáritas en La Rioja y la Doctora Carmen Rivas Llorente.
“Las vivencias y anécdotas en la R. Dominicana se suceden sin parar, desde un entierro improvisado con la caja del muerto en mi camioneta pick up, al entusiasmo de los dominicanos tras cada objetivo logrado por Caritas”.

Otro de los apartados interesantes de las memorias es el referido a su vida profesional, antes de partir a la República Dominicana, cuando Carmen Valero ejerció el Derecho como directora de los de Departamentos de Recursos Humanos en las empresas Fujitsu y la Agencia de Noticias EFE. Fue la primera mujer en desempeñar estos cargos y fue llamada como asesora empresarial por la Administración del Estado para redactar la nueva Ley de Extranjería en los 80, “pues la situación era grotesca. En Fujitsu yo tenía que contratar a expertos japoneses para que explicaran el funcionamiento de los aparatos y preparasen a los nuevos técnicos en España, y la Ley me obligaba a contratar dos españoles por cada japonés que lo hacía. Era absurdo y de locos”.
Carmen Valero, junto a un equipo, puso también en funcionamiento Alcatel Espacio, en la zona de Tres Cantos. Madrid, al tener que contratar distintos expertos en Física Aerospacial y otras titulaciones superiores para España. “Tuve que viajar al MIT – Massachusetts Institute of Technology, para elegir y llevar a cabo los contratos de expertos con arreglo a las leyes españolas”, explica.
Por otro lado, la autora de La memoria reposada, impartió clases de Derecho Mercantil en el C.E.U. San Pablo, como ayudante del profesor García Villaverde.
En el campo jurídico, a Carmen Valero le cabe el honor de haber ganado en 1982 la primera sentencia en el Tribunal Constitucional en favor de los enfermeros hombres, ya que se les negaba el pago de la nocturnidad, frente a las enfermeras mujeres. “Hay que afinar en el tema de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, por tanto, también en la carga de la prueba, para evitar agravios comparativos que no son justos”.

Por último, Carmen Valero recoge en sus memorias la vida familiar, el recuerdo de sus padres, su infancia y veraneos en Villacastín y Puente Viejo (Segovia y Ávila respectivamente). Carmen se detiene sobre todo en su padre, don Antonio, el abogado, por el que sentía adoración. Fue el que consiguió que ella dejara la Escuela de Fomento de las Artes y se dedicara de lleno a estudiar Derecho en la Complutense y al despacho paterno en la madrileña calle de Santiago. No lo lamenta, porque el Derecho le ha dado trabajo y satisfacciones. “La parte familiar es la que me parece más delicada, pues sé que algunos miembros de mi familia podrían no contemplar las cosas como yo las vi y viví en mi infancia y juventud. Cada percepción es muy subjetiva”, añade la autora.
Las memorias de Carmen Valero, no exentas de humor, podrían estar terminadas para la próxima Navidad.
Más información
https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Carmen+Valero



Retrato de Carmen Valero, por Mercedes Ballesteros


Carmen Valero Espinosa
           
Carmen Valero en la Casita del Príncipe de abajo. El Escorial 2020
Carmen Valero en Collado- Villalba (2020)




domingo, 29 de diciembre de 2019

Miguel Ángel Gullón, Padre dominico en la comunidad de Santa Cruz del Seybo de la República Dominicana


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 Miguel Ángel Gullón Perez, padre dominico en la República Dominicana



Carmen Valero Espinosa

            30/12/19 .- Madrid .- Miguel Ángel Gullón Pérez, Doctor en Teología. Dominico. Natural de Caravia Baja, una de las dos parroquias del concejo de Caravia, en el Principado de Asturias, próximo a Colunga, donde se trasladará de niño con familia. Su formación inicial, tras la Escuela Nacional donde aprendió las primeras letras, tendrá lugar en el colegio de la Virgen del Camino, por aquel entonces seminario menor de los padres dominicos. En septiembre de 1989 tomará el hábito en esa Orden en Caleruega (Burgos), y realizará los estudios de Filosofía en Valladolid. Asignado a la comunidad de Babilafuente se licenciará en Teología por la Facultad de Teología de San Esteban (Salamanca) con la tesina “La utopía del Reino de Dios y el Neoliberalismo”.
            Mientras que se iniciaba en la labor pastoral en las parroquias rurales atendidas por los dominicos en Babilafuente y obtenía la licenciatura en Educación social, se ordena de presbítero en 1997.
            Dos años después, en 1999, abandona la comunidad de Babilafuente y se incorpora al Vicariato Pedro de Córdoba en la República Dominicana. Allí es asignado a la comunidad formativa de San Gerónimo en la ciudad de Santo Domingo como formador de los estudiantes dominicos, a la par que desempeña los oficios de secretario y profesor en el Centro de Teología y atiende la parroquia de Sta. Catalina en los suburbios de la ciudad. Allí creará el Dispensario Parroquial Santa Catalina, que supuso una importante ayuda a la sanidad del Barrio.
            En el año 2005 es asignado a la comunidad de Santa Cruz del Seybo, como director de Radio Seybo, emisora de enorme importancia en la formación y defensa del campesinado del área.
            En el año 2016, se doctora en Teología por la Universidad Pontificia Angelicum de Roma, con la tesis “La dignidad humana en la nueva evangelización, siguiendo la estela de la reflexión teológica de Gustavo Gutiérrez” dirigida por Jesús Espeja.

1.    ¿Puede resumirme el conflicto del Seibo en Dominicana?
            En República Dominicana, uno de los grandes problemas que lastran al país es el acaparamiento de tierras por parte de terratenientes y de grandes empresas, que, gracias a la complicidad de los gobiernos y a través de sicarios y de emisiones de títulos de dudosa legitimidad, no dudan a la hora de echar a los campesinos de sus casas y espacios de cultivo. Así, pese a que el latifundio está prohibido por la Constitución, la realidad es que la tierra dominicana está en manos de unos pocos.
            Esta problemática se encarna con toda su crueldad en la provincia región de El Seibo, donde los campesinos ven desde hace décadas como varios terratenientes les impiden tener una vida digna. Y es que, sólo cinco hombres acumulan hasta 50.000 hectáreas… Un drama que se ha agudizado con la presencia en la zona de dos grandes empresas azucareras, Central Romana y el Grupo Vicini.

2.    ¿Lidera usted esta reivindicación de tierras para los campesinos?
            Soy un integrante más del equipo de personas que luchamos por la dignidad de los preferidos de Jesús. Todo este sufrimiento lo hacen suyo desde hace mucho tiempo mi Comunidad de frailes dominicos, las misioneras dominicas del rosario y el laicado dominico quienes, a través de altavoces como Selvas Amazónicas, Acción Verapaz, Fundación Anacaona o Radio Seybo (en la que se involucran muchos de los propios campesinos), claman contra estas injusticias
            Mi reflexión nace de la paciente contemplación de los acontecimientos que reflejan la gracia divina, así como de las situaciones que oscurecen la dignidad humana con las heridas sangrantes de la tierra que afectan a muchas familias que nacieron en ella y hoy no pueden ni siquiera mirarla. He podido constatar muchos factores desencadenantes de la conculcación de los derechos humanos básicos. Pero también se palpa la extraordinaria fuerza de la Palabra de Dios, que no sólo confirma la dignidad humana, sino que, además, señala el único camino para llevar a cabo su verdadero rescate.
            He aprendido mucho de la gente. Hablamos el mismo idioma, pero, al escucharles, al acompañarles, es cuando he palpado la injusticia. La dignidad de la persona humana es un tema que me apasiona y me preocupa, sobre todo desde que estoy compartiendo mi vida con tantas personas y comunidades, inserto en la cultura latinoamericana y caribeña, que constituye un yacimiento importante de vida, fuente de creatividad y belleza, recreación de los valores esenciales de la persona.

3.    ¿De qué manera está usted implicado en el asunto?
            La familia dominica lleva muchísimos años comprometida en la zona, conjugando el anuncio del Reino y la denuncia de la vulneración de los derechos humanos. Allí, hace ahora 50 años, el obispo Juan Félix Pepén denunció claramente que a los campesinos les estaban siendo robadas sus tierras. En su Carta Pastoral “Sobre el problema agrario y sus posibles soluciones” escribió: “A la Iglesia le preocupa la suerte económica de nuestro campesino, porque quien carece de lo necesario para una vida digna de ordinario no está en condiciones de ser un buen cristiano”.  Y así seguimos.

4.     ¿Qué antecedentes históricos tiene?
            En 1912 la SPRSCO/NJ (South Porto Rico Sugar Company of New Jersey) sorprendió al mundo azucarero con la adquisición de enormes extensiones de tierra en La Romana, un pequeño poblado al Este de la República Dominicana. Allí la compañía cultivaba caña de azúcar para molerla en la Central Guánica en Puerto Rico. Por aquel entonces, los terrenos eran comuneros, no divididos. Por tradición estas tierras eran ocupadas sin título porque eran heredadas. Con el auge de la compañía azucarera en la región, el valor de la tierra fue en aumento y, como consecuencia, surgieron muchos fraudes realizados por la emisión de títulos falsos. De ahí que muchos abogados, agrimensores y notarios se involucraron en esta artimaña. Así, en pocos años, la empresa fue extendiéndose por toda la región Este de la isla pues el sistema de tenencia de la tierra no logró adaptarse fácilmente a la agricultura comercial.
            El afán acaparador de tierras del Central Romana no tenía límites, tenían matones que iban a intimidar a las personas para que vendieran el resto de sus tierras que aún les quedaba, y si por casualidad ellos se negaban los amenazaban con quemarles las casas. Los pobres campesinos, movidos por el miedo, accedieron al deseo de los magnates empresarios, quienes contaban con el apoyo de un ejecutivo y una soldadesca para hacer frente a los ciudadanos que vivían humildemente de sus tierras. Así se ha ido legitimando la posesión de tierra por esta multimillonaria compañía. En la actualidad, sólo en cañaverales se le calcula al Central Romana en torno a 1.000 km2 además de los 28 km2 incluidos en Casa de Campo, uno de los complejos residenciales más lujosos del mundo. En la provincia de El Seybo más del 70 % de la tierra está ocupado por el Central Romana ya sea con caña de azúcar o potreros para las vacas que han sido creadas genéticamente en sus laboratorios para resistir el acarreo de la caña y la producción de carne de calidad destinada a los hoteles de Punta Cana. El azúcar que produce representa más del 70% de la producción total del país, más de 1.000 toneladas esclavizando a unas 25.000 personas, en su mayor parte inmigrantes o hijos de inmigrantes haitianos.

5.    ¿Qué nivel de vida tienen esos campesinos?
            En el siglo XVI, el Papa y la Corona de Castilla legitimaron la posesión de las tierras conquistadas en favor de los encomenderos. Actualmente se sigue legitimando la posesión de estos grandes latifundios azucareros, lo que lleva a dejar a los campesinos sin la posibilidad de tener, aunque sea una pequeña porción de tierra para cultivar las hortalizas básicas del consumo familiar o mantener un animal. La tierra no es fuente de riqueza para los ciudadanos de la provincia. Lo más triste de la situación es la estrecha relación entre el Gobierno y esta Compañía. Ante su fuerte poder económico, el consentimiento gubernamental es tal, que sus acciones parecen normales pues desde hace más de 100 años gozan de total impunidad ante la justicia.
            Ante esta situación, unida a la poca atención gubernamental al sector agrario, el capital humano de los campos ha emigrado a las ciudades en búsqueda de mejores condiciones de vida. Algunos están malviviendo en los barrios periféricos después de vender sus tierras. A pesar de ello hay familias que se han quedado y hoy disfrutan de algún pequeño negocio.
            Desde principios del siglo pasado el Central Romana ha venido mancillando la dignidad de muchas familias robándoles su tierra de la forma más irrespetuosa que se pueda conocer. Cuentan las personas mayores cómo era frecuente que los agentes del Central Romana llegaran a una finca presentando supuestos títulos que demostraban su propiedad y, a continuación, llevaban presos a integrantes de las familias. Los frailes iban siempre a la cárcel para ponerlos en libertad, pero nunca más podían recuperar la tierra que el Central Romana ocupaba de forma fraudulenta e ilegal. En 1969, Mons. Juan Félix Pepén Solimán, Obispo de la Diócesis Nuestra Señora de la Altagracia, escribe la Carta Pastoral “Sobre el problema agrario y sus posibles soluciones” haciendo referencia a estas sangrantes situaciones: “con frecuencia acuden a sus sacerdotes y a sus obispos en busca de auxilio, campesinos que ven con horror cómo, de la noche a la mañana, se presenta alguien que vive muy lejos de su predio, provisto ciertamente de un título legal, pero cuya legalidad no justificará nunca las consecuencias graves de dejar a un hombre y a su familia en pleno desamparo. Creemos un deber pastoral llamar a la conciencia de todos para pedir en nombre de Dios que se estudie a fondo la situación y sobre todo los sistemas políticos que la hacen posible”[1].

6.    ¿Cómo es el trabajo en los bateys con los haitianos?
            La zafra, tiempo de cosecha de la caña, dura desde noviembre hasta junio. En este tiempo todos, en su mayoría nacionales haitianos, se levantan cuando sale el sol y dejan descansar el machete cuando las lomas de la cordillera oriental lo ocultan, comienzan la zafra llenos de alegría pero después se van convirtiendo en sujetos indiferentes que realizan su trabajo sin esperanzas. Todas las mañanas, antes de salir el sol, desfila la turba harapienta, maloliente -con un hambre que no se le aparta jamás-, camino del corte, como una procesión de seres sin alma.
            Es impresionante ver transitar los camiones cargados hasta el límite de braceros, de pie donde no cabe uno más, enjaulados, pegados uno a otro guardando equilibrio pues no hay donde agarrarse, los cuales son llevados desde sus humildes casitas en los bateyes, propiedad de la Compañía, hasta el lugar donde se está picando la caña. No se les ve en las manos más que el machete, y durante el día sólo comen caña, quizás un poco de arroz manchado con caldo de habichuelas si es que coinciden cerca de un batey.
            Las condiciones de trabajo son de pura esclavitud, no se puede decir que se parecen a la esclavitud. Y son muchos los braceros que han gastado su vida hasta el final, hasta que sus pies no pueden andar, dando lo mejor de sí a estas empresas extranjeras que les han sacado hasta la última gota de sudor. Lo peor es que no saben que tienen derechos como cualquier ciudadano del mundo, se les niega el derecho a tener derechos. Viven olvidados del país que les vio nacer en los más recónditos lugares.
            Sin una fuente de mano de obra barata, la industria azucarera estaría condenada al fracaso inmediato. Y esta mano de obra, en República Dominicana, la constituyen los braceros haitianos. Esta es la razón por la que los haitianos son tan importantes para la industria azucarera dominicana. Se calcula que en el Central Romana trabajan más de 20.000 inmigrantes haitianos. Muchos de ellos llevan varias décadas asentados en el país, pesando sobre ellos de manera constante el peligro de la deportación, dado su régimen de “ilegalidad”. Esta situación de inseguridad permanente impide que ellos puedan organizarse en reclamo de sus derechos laborales.

7.    ¿En estos ámbitos cómo es la situación de las mujeres y niños?
            Lo que clama al cielo es la presencia de menores de 18 años trabajando en las mismas condiciones infrahumanas, con el agravante de que se les está privando del derecho a la educación, del derecho a la salud, etc., en definitiva del derecho a una vida digna, algo que está condenado fuertemente por todas las leyes locales y mundiales.
            Tal es el caso de Alain que, con 17 años, vino de su pueblo Jacmel, en Haití, sin documentos y, de una vez, lo pusieron a picar caña en el batey de La Higuera. Alain vive en el 35, ¡qué curioso resulta ver y escuchar un batey por un número! Alain se hospeda en una casucha del Central Romana que comparte con otros seis braceros en las más deplorables condiciones higiénicas, sin inodoro, y cuando llueve se mojan dentro. Come lo que encuentra en los colmados de la compañía pues del salario de menos de 200 euros al mes tiene que enviar a su mamá enferma. El horario de trabajo de Alain comienza con el amanecer antes de las 6 de la mañana y termina al anochecer. Sólo hay dos días de descanso en este tiempo de la zafra: el día de Año Nuevo y Viernes Santo. Durante la semana se trabaja todos los días, el tren de la caña pasa todos los días pues el ingenio muele la caña ininterrumpidamente. Alain no tiene tiempo libre para recrearse, cuando le queda alguna hora está tan cansado que se acuesta en lo que pudiera llamarse un colchón en el suelo de tierra.  Alain repite que el trabajo es muy malo porque el sol pica mucho y la lluvia le molesta. Quiere regresar a Haití para nunca más volver, aunque la situación allá esté tan mal, en permanente conflicto. Sueña con un trabajo mejor, fundar una familia. No quiere al Central Romana, porque no se preocupa nada de los trabajadores para curarle una gripe o cuando no haya para comer. El denigrante salario que recibe no es entregado siempre en la moneda, sino que lo apuntan en tarjetones verdes para cambiar por alimentos en los colmaditos de la compañía,

8.    ¿Hay una guerra de intereses entre los propietarios turísticos y los cultivadores de la tierra?
            Siempre ha habido esta guerra pero, lamentablemente, el turismo marca las agendas de todos los gobiernos antes que el campesinado. Se sacrifica la vida de los campesinos y pescadores, se les arrebata su tierra para la construcción de grandes proyectos hoteleros.

9.    ¿Cómo es el territorio de El Seibo?
            El Seybo es una provincia de la región oriental de República Dominicana con una extensión de 1,786.80 Km2 y una población de 109.261 habitantes. Es la segunda provincia más pobre del país cuyos indicadores vienen tomados de los organismos nacionales e internacionales del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. El escenario político está ahora en un proceso fuerte de precampaña electoral, pues el 16 de Mayo del año 2016 son las elecciones.
            En una carrera descendente El Seybo (ciudad/provincia) se ha situado -en el orden económico- en el penúltimo lugar entre las provincias dominicanas. La razón de ello es la atención preferente de los sucesivos gobiernos de los sectores de turismo de playa y zonas francas, olvidando renglones de la agricultura y ganadería.
            Hoy día la economía de El Seybo se mantiene, fundamentalmente, por una agricultura de pura subsistencia, por el corte de la caña (actividad relegada por los dominicanos a los braceros haitianos), por una economía de servicios públicos (enseñanza, salud pública, ayuntamiento, oficinas provinciales del gobierno, etc.), por una muy pequeña zona “franca” y por la gente que se traslada a los hoteles y fábricas de las poblaciones vecinas. Todo ello genera una pequeña actividad comercial.

10. ¿Cómo es su labor en su parroquia y en Radio El Seibo?
            Radio Seybo es una emisora popular – educativa que camina en coordinación de producción y transmisión de programas comunes con otras nueve emisoras comunitarias en República Dominicana. Recientemente se ha concluido un proyecto conjunto con el tema “Si nos amas, respeta y protege nuestros derechos” que incluye 50 programas educativos producidos y contados en las voces de los propios niños para la promoción de los derechos de la niñez con el apoyo de UNICEF. Radio Seybo está afiliada a la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER), con sede en Quito, participando recíprocamente de toda la programación de América Latina y El Caribe.
            Radio Seybo nació, creció y se desarrolló siendo testigo de cuanto acontece en la ciudad y en las aldeas. Ha estado abierta, siendo quizás la única instancia que han tenido, a sus problemas e inquietudes, con actitud receptora de escucha-acogida-vocera y de compañera de camino del diario vivir. Radio Seybo sigue siendo la “amiga” que acompaña (informa, divierte, aconseja, esclarece, defiende, escucha, presta su voz y habla, orienta, etc.). En pocas palabras, es la instancia creíble en donde todos -aún los más silenciados- tienen cabida. Para ello busca contactar, compartir, escuchar, dejar oír a esos hombres y mujeres en los ambientes donde se desarrolla su vida: hogar, escuela, trabajo, ocio, campo, ciudad, etc. Es actuando en esas realidades donde los hombres y mujeres construimos un mundo más justo, más honesto, más solidario, más laborioso, más participativo, más sano, más plural, más honrado.
            Desde el inicio ha sido fiel a su filosofía y a sus principios institucionales; esta perseverancia ha costado un esfuerzo significativo. No ha sido fácil, como tampoco lo es hoy, su mantenimiento. Pero por su fidelidad, en su razón de ser y de existir, ha mantenido la coherencia e independencia con grupos y  personas. Radio Seybo ha sido “SU EMISORA”, la del pueblo, la de la gente, la de quienes acuden con total confianza en las más diversas y variopintas circunstancias de la vida. Ha escuchado a la gente, ha sido espacio de pareceres diversos, ha sido vocero de gente -en algunas circunstancias pasadas- “amordazada”, ha caminado en el sufrimiento y en la alegría, en la fiesta y en el dolor. Nada, en definitiva, de lo que ha sido humano ha sido indiferente a Radio  Seybo. Nuestro Fr. Luis Oregui decía siempre: “no será fácil entender la vida y la historia de El Seybo, su provincia y buena parte del Este del país sin hacer referencia a Radio Seybo”.

            Nuestros protagonistas son la gente de los barrios, de los campos, los profesionales de la enseñanza, de la salud, los trabajadores de las oficinas públicas, de los comercios, las amas de casa, los niños, los creyentes, las juntas de vecinos, quienes viven junto a las cañadasa la vera del río, los que caminan andando y en motoconcho, etc. Todos aquellos que de verdad quieren, desean, sueñan y luchan por un mundo distinto. Desde la realidad en donde viven y se producen los hechos y desde su perspectiva, con sus voces y con su presencia, son los que informan, opinan, cuestionan, exigen, preguntan. Desde ellos y ellas y su ¨mundo¨ es donde se elaboran las noticias. Si estas personas son las que día a día tratan de construir un espacio más habitable para todos, justo es que sean ellas las que cuenten los fracasos y narren los logros.  
            En una sociedad cuya realidad está altamente centralizada, donde los medios privados y públicos son poder y están al servicio del poder, Radio Seybo ofrece ¨su¨ poder a la gente organizada y no organizada que siente la necesidad y el derecho a expresar libremente sus pareceres, criticar y presentar alternativas en todo aquello que le afecta directa o indirectamente. Dar la palabra a la gente que nunca tiene oportunidad de expresarse, de hacer oír su voz y su sentir a quienes hablan y deciden en nombre de ellos es de suma importancia.

            Tratamos de hacer una radio participativa cuando provocamos la palabra y la  respuesta en gente que únicamente se le ha enseñado a asentir; cuando respondemos a los gustos de la mayoría y hacemos del buen humor y la esperanza su primera respuesta; cuando informamos verazmente; cuando nos preocupamos de que entre todos se construya la ciudadanía; cuando ayudamos a resolver los mil y un problemas de la vida cotidiana; cuando en nuestros programas se debaten todas las ideas y se respetan todas las opiniones; cuando se estimula la diversidad cultural y la no homogenización mercantil; cuando la mujer protagoniza la comunicación y no es una simple voz decorativa o un reclamo publicitario.
            Los programas más significativos que salen al aire cada día son: La Palabra de Dios hoy, El poder de la mañana, El bloque familiar, Informativo oriental, La hora joven, Rincón Latino, Entre amigos, Los niños también cantan, Creciendo en Comunidad, Entre mujeres, Sentados para escuchar (en creole), La esquina cultural, Escuelas radiofónicas, Sábado fantástico, El fiestón dominical, El gran domingo, Curso de Cristología, Horizonte joven, Radio novelas educativas, Desde las comunidades, etc.

11. ¿Los dispensarios están bien surtidos de medicinas y atención?
            El Centro de Salud “Fr. Luis Oregui” fue inaugurado el año 2007 en Santa Cruz de El Seybo. El nombre “Fr. Luis Oregui” es en recuerdo del fraile dominico que trabajó incansablemente a favor de las personas más humildes en la Parroquia Santa Cruz y en Radio Seybo.
            Este proyecto de salud nace en el seno de la Familia Dominica y de la Asociación Acción Verapaz que, después de un serio análisis de la realidad, ven cómo necesidad urgente la intervención en el área de la salud. La principal razón es que el hospital provincial está desprovisto de todo y las clínicas privadas que existen cobran unas sumas abusivas que la mayor parte de la población no puede afrontar. Por otro lado, las farmacias son negocios lucrativos que sacan mucho beneficio de la venta de medicinas.
            La mayor fortaleza, que garantiza la continuidad y la sostenibilidad económica, es la institucional al ser un proyecto nacido en el seno de la Familia Dominica y Acción Verapaz. La sostenibilidad social es grande porque la población necesita de este proyecto y colabora en las campañas y demás actividades pro-fondos que sirven, no sólo para recaudar dinero, sino también para concientizar a la Comunidad sobre su sentido de pertenencia.
            Debido a que las personas más propensas a enfermarse son los más pobres, los beneficios de las inversiones en salud son mayores para estas personas que para el resto de la población. En este sentido, ésta es otra de las razones por la que la inversión en salud se pueda considerar como parte de la estrategia para reducir o aliviar la pobreza[2]          
            El Centro de Salud está abierto de lunes a viernes 8:00 a 12:00 de la mañana y de 2:00 a 6:00 de la tarde; y los sábados de 8:00 a 12:00 de la mañana . Cuenta con los siguientes servicios:
-       Consulta general: a cargo de la Doctora Karin Mejía.
-       Laboratorio de análisis clínicos: a cargo de la Bioanalista Rosy Medina y la Enfermera Cristiana Martínez.
-       Farmacia: a cargo de Dulce María Díaz Arriaga.

La emisora educativa Radio Seybo colabora muy de cerca con este proyecto a través de:
-       Programas de salud en todas las áreas.
-       Promoción continua del Centro de Salud.

12. ¿De donde reciben las ayudas y aportaciones más importantes?
            De las siguientes instituciones: Selvas amazónicas, Acción Verapaz. Fundación Anacaona, Asociación Studium Pro-Aequalitas,

13. ¿Qué labor hacen los Dominicos de la R. Dominicana?
            Se trabaja en dos parroquias en Santiago de los Caballeros, que tienes varios proyectos de salud y educacionales. En Santo Domingo hay una parroquia y dos iglesias de culto. El proyecto prioritario es el Centro de Teología Santo Domingo de Guzmán, que imparte los estudios de Teología.

14. ¿Qué proyectos de futuro tiene su tarea?
            La Comunidad de Dominicos coordina desde hace 45 años varios proyectos de animación socio-educativo-religiosa en la provincia de El Seybo, al Este de República Dominicana, a través del Centro de Salud Fr. Luis Oregui, el Proyecto de Agricultura Virgen de Covadonga y Radio Seybo.



[1] J. F. PEPÉN, Carta Pastoral “Sobre el problema agrario y sus posibles soluciones”, Diócesis Nuestra Señora de la Altagracia, Higüey, 1969, p. 2.
[2] Cf., BANCO MUNDIAL, Indicadores de desarrollo mundial, 1990.