lunes, 8 de diciembre de 2025
CARMEN MARTÍN GAITE. Recuerdos de una alegre escritora en su centenario, por Carmen Valero Espinosa
sábado, 15 de noviembre de 2025
SOLEDAD EN EL OTOÑO DE MADRID Y DE LA VIDA. Relato de Carmen Valero Espinosa
martes, 4 de junio de 2024
COMO EL GRANO DE MOSTAZA (CARMEN VALERO ESPINOSA), poema de Rogelio Sánchez Molero
En su octogésimo cumpleaños.
El primer llanto de vida incipiente
de aquella criatura,
fue la voz que luego clamará alta
sobre los estrados.
Contundente y clara; concisa y mordiente.
Honesta abogada.
…Era por mayo. Y ese primer llanto
buscando la vida,
inundó el hogar. Corazón latiente
tras la incertidumbre.
Lágrimas de gozo mojaron el rostro
de un padre orgulloso,
del hombre feliz, tenaz y prudente.
Le enseñó el oficio
su ángel guardián de entonces y siempre.
Y aquellos valores
que la convirtieron en mujer sapiente,
en mujer cabal:
justicia, prudencia, fe y lealtad.
Le movió, no obstante,
el fervor profundo por las bellas artes.
Su inicial pasión.
Buscar la sutil belleza en la parte
oculta del alma.
La quietud de un lienzo en que desvelarse
una mariposa
que traza bucles de luz para posarse.
O el arte mural,
donde quiso Sancho inmortalizarse
junto a los cabreros
mientras don Quijote escucha un romance.
Es luchadora, fuerte y activista.
Grano de mostaza
ha sido su fe, su anhelo humanista.
Removió prejuicios,
recelos, odios y envidias machistas.
Eran nuevos tiempos.
Joven, soñadora y fina jurista,
creyó en la justicia
como cree en Dios, buena y altruista.
Por ella luchaba.
Por ella sigue siendo una idealista
de la causa humana.
La toga es su coraza de agonista.
La ley su estandarte.
La tenacidad su arma pacifista
Mujer abnegada.
Se dio, generosa, a gentes sufridas
de Dominicana.
Tras el huracán, que segó las vidas
de tantas personas,
forjó con su ayuda y filantropía
un lema de honor:
que puede más la busca que la huida.(*)
Y vivió y buscó
cómo regalarles una vida digna.
Aún hoy, la recuerdan.
Y su alma llora por la injusticia
que les oprime,
como baldones, en su piel prendida.
Ahora, sobre la repisa del tiempo
-que nunca es perdido-,
acoda, reflexiva, sus recuerdos.
Mira pasar las nubes
columpiadas en los retazos del viento.
En esos meandros
donde toda una vida son versos
dictados al aire,
ella nos habla de amor y de aprecios.
Toda ella es bondad,
es corazón puro y franco y abierto.
(*) Adaptación libre de un verso de Claudio Rodríguez de su poemario “Don de la ebriedad”
Carmen Valero Espinosa, flores a primera hora, en su cumpleañosmiércoles, 22 de mayo de 2024
CARMEN VALERO ESPINOSA. Celebración con banquete y flores a cientos, en el restaturante Antonio. Madrid
miércoles, 15 de mayo de 2024
CARMEN VALERO ESPINOSA cumple 80 años, tras una vida de Directora de Recursos Humanos, abogada, "misionera" en R. Dominicana y comentarista de arte
Carmen Valero, en la sierra de Collado-Villalba
Julia Sáez-Angulo
12/5/24.- Madrid.- Carmen Valero Espinosa (Madrid, 1944) forma parte de esa serie de mujeres que fueron “la primera que…”, en su caso, la primera que, en los 80, dirigió un Departamento de Recursos Humanos en empresas como Fujitsu o la Agencia de noticias EFE. Fue también la primera que ganó una sentencia en el Tribunal Constitucional en 1982, en favor de los enfermeros hombres, que se veían discriminados en sus condiciones de nocturnidad, ante las enfermeras mujeres. Carmen fue también la mujer misionera, encargada por Caritas Española, para administrar un generoso presupuesto de ayuda y rescate en la República Dominicana, tras el devastador huracán Georges en 1998. Allí hizo ambulatorios, escuelas, servicios sanitarios, botiquines, aulas formativas, programas de radio-TV… -"misionera" la llamaban y salvó vidas en Haití, pasando perseguidos a Dominicana en en su pikup.
Todo esto y muchas cosas más, seguiremos comentando, después de anunciar que Carmen Valero Espinosa cumplirá 80 años el próximo día 19 de mayo de 2024. Dispuesta está a celebrarlo, primero con toda su familia variada de hermanos, cuñados, primos y sobrinos-nietos, y más adelante, a lo largo del año, con todos y cada uno de los amigos que estime menester, según sus propias declaraciones a “La Mirada Actual”.
El banquete lo tiene previsto en el tradicional restaurante de “Antonio” de la madrileña calle Ibiza, donde la quieren y la miman, porque es cliente asidua, desde sus años de Facultad de Derecho, cuando iba a comer allí con Soledad Córdoba, Tona de Diego o José Antonio Griñán entre otros. Carmen es muy generosa en las propinas, y esto no lo olvidan los camareros y hosteleros, que la reciben como a una reinona -¡qué digo reinona, como a una diosa!, y digámoslo claramente, a ella le encanta.
También le gustan mucho los coches y tiene dos: un BMW y un Mercedes utilitario para aparcar con facilidad en los huecos de una ciudad difícil como es Madrid. “Para mí los coches no son un lujo”, afirma convencida. “A mí me gustan los coches y en ellos me gasto el dinero, como otros en viajes, trajes o comilonas”. Siempre le ha gustado la velocidad y los que, con frecuencia, viajamos con ella -los más asustadizos, se entiende-, se nos descolocan los congojos. Es toda una emoción, viajar con ella.
Lo cierto es que Carmen Valero iba para artista visual, pues estudió primero Arte y Decoración en FAE (Fundación de las Artes Españolas), situada en la madrileña calle Presidente Carmona, donde también estuvieron sus pintoras amigas: Inés de Mateo Bardají y Carmen Lastra, pero su padre, el abogado don Antonio Valero de la Vega, que tenía un despacho muy activo, le pidió que estudiara también Derecho, y como ella tenía complejo de Electra, obedeció al padre sin resistencia alguna. El Derecho le llevó, después, por apasionantes derroteros profesionales como el asesoramiento de empresas y la docencia de Derecho Mercantil en el CEU.
A su padre, como si fuera un ángel guardián, le encomienda buscar aparcamiento y él, desde arriba, se lo encuentra.
Una de sus hazañas fue recuperar una valiosa máquinaria textil, exportada por la empresa Moliné S.A, de Tarrasa a Oporto. Con la revolución de los claveles, nadie sabía nada, ni daba razón de la misma en Portugal. La abogada Carmen Valero cogió el portante y se presentó en Oporto, con los documentos oportunos y fue siguiendo las huellas hasta que apareció. ¡Vaya que sí apareció!, pese a que el embajador Chencho Arias en Lisboa le advirtió que sería difícil. El caso lo expuso como ejemplo en la cátedra del Derecho Mercantil, en la Complutense, a petición del catedrático Rafael García Villaverde. Carmen Ha sido todo energía.
De las Bellas Artes le quedan obras, como el mural sobre el episodio de los cabreros de El Quijote, que llevó a cabo en cemento y policromía en el Hostal San Sebastián de Villacastín (Ávila), junto a Daniel Quintero. Ambos eran muy jóvenes. Carmen estudió y practicó muralismo en Cataluña con Santiago Padrós.
Como todas las chicas de su generación, Carmen fue a Inglaterra, un curso, para aprender mejor el inglés y residió en la residencia de las Vedruna de Wimbledon, donde también trabajó en murales y vidrieras con Eyleen Graham. Juntas visitaron a Henry Moore en su taller. En Wimbledon, se ganó unas cuantas libras haciendo paellas en los jardines de algunos vecinos, que celebraban sus partys con ese plato español. Carmen Valero es y ha sido una mujer de recursos, para salir adelante en la vida y ser del todo independiente. En Wimbledon, hizo una gran amiga para toda la vida: la catalana Maite Fonollosa.
Los deportes le chiflan, no para practicarlos, sino más bien para verlos. Jugó al tenis en Wimbledon y, desde entonces, no se pierde un solo partido interesante e internacional. La Caja Mágica fue casi pensada para ella, que ha seguido la carrera de Rafa Nadal atentamente, ahora la de Carlitos Alcaraz, y conoce bien el ranking mundial de cada tenista.
La nostalgia la practica Carmen, cuando piensa en los tres años que pasó activa en la República Dominicana, país que considera el paraíso terrenal y a sus gentes como ángeles, querubines y serafines de la Corte celestial. Se hubiera quedado a vivir allí, si no hubiera sentido la responsabilidad de cuidar a sus padres mayores, pero mantiene continua conexión e información telefónica con los muchos amigos y conocidos que dejó en la isla. Allí los negros y mulatos le decían: "Golda" blanca, Dios la bendiga.
La solidaridad en R. Dominicana le sigue preocupando y sobre todo el problema del Seibo, una zona donde las empresas voraces de la caña de azúcar explotan de modo esclavo a los haitianos, con los consiguientes problemas de expulsión y entrada y salida entre Haití y Dominicana. Carmen lo sigue de cerca y confía en que el dominico español Miguel Ángel Gullón, que ayuda en las reclamaciones de la gente, pueda evitar la flagrante injusticia. El Seibo es hoy para Carmen, al igual que para el padre Miguel Ángel, la inquietud mayor de su amada Dominicana, como ella llama a la isla, de la que sabe todo, desde su historia y geografía, a la economía más reciente. De ello piensa dar una conferencia en la Tertulia Ilustrada.
De gustos, costumbres y manías de Carmen Valero, podría hablarles mucho. Obtuvo el título de periodista, yendo a los cursos de fin de semana, cuando trabajaba en la Agencia de noticias EFE, de ahí su gusto por algunos campos informativos como la primera llegada a la luna de los astronautas USA o la figura del presidente John Fitzgerald Kennedy, del que tiene un busto en lo alto de una vitrina y siempre temo que me caiga encima cuando voy a su casa.
De Carmen Valero, nunqvam satis, nunca se hablará bastante. Tiene escritas unas memorias sinceras y amenas -yo las he leído-, pero no las saca a la luz, no sé si por pudor o pánico escénico. Ella alega que espera el momento oportuno para hacerlo. Los 80 años podrían ser buena fecha, pero ella lo decidirá, porque es muy suya.
Más información
https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Carmen+Valero
https://lamiradaactual.blogspot.com/2019/12/miguel-angel-gullon-padre-dominico-en.html
Carmen Valero Espinosa, conferencianteCarmen Valero Espinosa, madrileña, ante la Puerta del Sol
Carmen Valero Espinosa, su retrato preferido, por la pintora Mercedes Ballesteros
jueves, 2 de mayo de 2024
CARMEN VALERO ESPINOSA cumple y celebra sus 80 años, tras una vida de Directora de Recursos Humanos, abogada y comentarista de arte
jueves, 3 de agosto de 2023
CRÓNICAS VERANIEGAS. Ana Queral y MLuisa Valero, pintoras: encuentro con críticas de arte en El Escorial y el Coto de Puente Viejo (Ávila)
Julia Sáez-Angulo
Fotos: J. Sáez; Guadalupe R.; A. Queral
3/8/23.- Madrid.- Como en los últimos veranos, llegó Ana Queral, pintora mexicana, al Real Sitio de Felipe II, con la intención de pasar unos días con las amigas que disfrutamos aquí el estío. En esta ocasión vino acompañada de su asistente personal Lupita Rodríguez, una nicaragüense gentil, deseosa de conocer el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
Después de visitar la Silla de Felipe II y los jardines de la Casita del Infante Don Gabriel (los horarios de la Web de Patrimonio Nacional y del cartel de entrada no coinciden con la realidad), almorzamos en los jardines de la Casita del Príncipe Don Carlos, al lado de mi casa, en el establecimiento de Paco Pastel, que sirve las mejores carnes de la vecina dehesa abulense. Se nos unió Carmen Valero Espinosa, que llegó con algo de retraso y una frasca de licor de madroño, obsequio para Ana. Alternamos hamburguesas y rabo de toro, servido por un amable camarero colombiano y atendidas por una maitre -una mesera que diría la mexicana- nativa local.
De Iberoamérica llegan a España muchos y buenos profesionales entre su emigración. En pocas horas, un peruano me arregló el móvil, y las sandalias, un argentino que acababa de lograr el traspaso del negocio zapatero. Son luchadores. Los nuevos llegados de Iberoamérica conquistan España con su trabajo y la nutren, frente a su escasez demográfica.
Pero me he ido del tema. Las amigas conversamos sin parar. Hablamos de la vida y el arte. Es lo nuestro. Ana tiene su casa/estudio en el madrileño pueblo de Alalpardo, donde se muestra como una “influencer” para mejorar la estética municipal. A medio pueblo, ella lo ha llevado a visitar el Centro de Interpretación de “Las Moradas” de Santa Teresa, que creó junto al convento carmelita de Villanueva de la Jara (Cuenca), donde hizo una singular “ambientación” de las siete moradas teresianas, al que peregrinan muchas parroquias. Ana nos cuenta también, que el pueblo ha progresado mucho con la "mina del Champiñón", en el que han invertido capitales chinos y mexicanos. “Están ganando tanto dinero que se han construido casas espléndidas por todo Villanueva de la Jara”, nos explica.
“Los de Alalpardo también viajamos juntos a Tierra Santa y fue emocionante seguir allí los lugares que pisó Cristo”, nos cuenta Ana, que tiene un notable lado ascético, que le viene seguramente de tanto leer a Santa Teresa, para hacer la “ambientación” sobre Las Moradas.
En el Coto de Puente Viejo
La pintora María Luisa Valero Espinosa (Cuqui) nos invita por teléfono a comer al día siguiente con ella, en el Coto de Puente Viejo (Ávila), donde veranea. No dudamos un momento en aceptar y allí nos presentamos con un bizcocho tierno y mi libro recién editado. Ella nos recibió en el jardín, vestida de negro como es su costumbre, pero animada con un delantal de colores. Había cocinado, para todas, bacalao a la riojana, con cebolla, tomate, ajo y pimiento (receta de su madre), que estaba soberbio. De entrada, en la gran ensalada, no faltaba de nada: lechuga Batavia, tomate pelado con atún, espárragos de Mendavia y aceitunas de Campo Real (no las hay mejores). Cada elemento en su recipiente, para que los comensales eligieran a su gusto y aliñaran con un aceite de almazara andaluza, que le suministran a Cuqui de modo particular. La cerveza Estrella de Galicia acompañaba el condumio.
Lupita bendice de modo piadoso y poético la mesa, antes de comenzar la comida.
Puente Viejo es una urbanización en el municipio de Maello, rodeada de encinas, de 650 casas construidas hace 70 años, una de ellas compraron en su día los padres de Cuqui y Carmen. De ellos, Antonio y Sofía, quedan muchos recuerdos en la casa, como la colección de platos de cerámica valenciana de Doña Sofía Espinosa; el apostolado neorrománico, que Cuqui les regaló con su primer sueldo; un par de serijos junto a la chimenea; unos curiosos zuecos de madera contra el barro o la nieve… pero la pintora nos muestra, sobre todo y con entusiasmo, sus cuadros en las paredes y en el taller. “Más bien pinto Naturaleza al aire libre”, explica y se suceden flores y más flores con su sinfonía de color: girasoles, rosas, claveles…”Una vez que me apropio de la forma de una flor, compongo el cuadro libremente con ella”, nos señala.
El paisaje es otro género que MLuisa Valero cultiva con gusto, y allí vemos pinturas en gran formato de las murallas de Ávila, la iglesia de Villacastín (Segovia), casi una basílica, construida por Fray Antonio de Villacastín, ayudante del arquitecto escurialense Juan de Herrera. La obra más sobresaliente, quizás, sea la del madrileño y dieciochesco “Jardín El Capricho”, que mereció un premio en un concurso de pintura al aire libre. “Siempre utilizo el óleo, aunque tarde en secar, me da unas calidades matéricas, que no me ofrece el acrílico”, explica la artista.
Ana Queral dialoga con Cuqui sobre técnicas, composiciones y recomendaciones mutuas. Se indica que los trabajos de estaño deben barnizarse varias veces, para controlar sus emanaciones venenosas; se comenta sobre la conveniencia y el trato con agua del lino para que tense… Las críticas de arte escuchamos atentas, porque sabemos más de estética que de “trucos y cocina de taller”.
Al final del almuerzo, alguna, es decir, yo misma, me retiro a la hamaca para el dulce placer de la siesta. El resto cambia de mesa, más a la sombra, para seguir con el otro placer de la palabra. Todas contemplamos los árboles del jardín: un olivo, un manzano, dos prunos, una arizónica… Al borde del porche, una hilera de macetas con petunias, claveles chinos, rosas, plantas crasas… que compiten en color con la pintura de Cuqui. Ya sabemos que la Naturaleza, envidiosa, siempre imita al Arte.
"Iglesia de Villacastín", O/L de MLuisa Valero
jueves, 2 de junio de 2022
50 años del "Mural de los Cabreros" sobre el episodio cervantino, en un Hostal de Villacastín
viernes, 17 de julio de 2020
CARMEN VALERO ULTIMA SUS MEMORIAS BAJO EL TÍTULO “LA MEMORIA REPOSADA”
Carmen Valero imparte una conferencia en la Fundación Esther Koplowitz (2018)
Por otro lado, hicimos una gran labor contra la transmisión del sida de la madre embarazada a los hijos, en colaboración con la Delegación de Cáritas en La Rioja y la Doctora Carmen Rivas Llorente.
Más información
https://lamiradaactual.blogspot.com/search?q=Carmen+Valero
Retrato de Carmen Valero, por Mercedes Ballesteros
Carmen Valero Espinosa







