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viernes, 21 de agosto de 2026

CUQUI VALERO Y SU JARDÍN DE PLANTAS AROMÁTICAS. “MURALLAS DE ÁVILA” EN LA PINTURA Y SETOS ELEVADOS DE ARIZÓNICAS PODADAS

Muros de arizónica cortada en el jardín. Muralla de Ávila o/l, por Cuqui Valero


Julia Sáez-Angulo

    Fotos: Carmen Valero

    22/8/26 .- Coto de Puenteviejo.- La pintora Cuqui Valero, en su feudo Coto de Puenteviejo, a 30 km. de Ávila, muestra su último cuadro al óleo “Murallas de Ávila”, que capta la rotundidad de un eterno monumento en piedra, que viene del Medioevo. Al mismo tiempo señala el alto seto de arizónicas, otra muralla vegetal ciclópea en el jardín, fuertemente podada, porque las arizónicas son peligrosas de cara al fuego siempre amenazador en el estío. “Lo ordena la normativa. Todas las coníferas y plantas con resina son susceptibles de prontas llamas y hay que evitarlo. Ahora está prohibido plantarlas”, explica Cuqui (María Luisa Valero para la pintura).

Recorrer en coche las tierras abulenses es contemplar un despliegue de rastrojos dorados o de tierra quemada por siniestros de incendios recientes, que han asolado los campos y bosques.

Y como buena amante de la Naturaleza a la que recrea con frecuencia en su obra artística, Cuqui muestra también los últimos avances y resistencias de su jardín, en el que avanza el árbol de júpiter, “único árbol que echa flores en verano”, así como el olivo, que se mantiene enhiesto con el riego atento del jardinero Marcelino, que actualmente se jubila.

Y parangonando a los monjes medievales en sus claustros, Cuqui ha creado un jardín de plantas aromáticas en su jardín e invita a acariciarlas para percibir su perfume: menta para el té; hierbabuena para la ensalada; albahaca como pesto, para la pasta; hierbaluisa o citronela para ahuyentar los insectos que masacran la piel; laurel, para la carne; lavanda para perfumar las estancias o la ropa dentro de saquitos en el armario… Y, entre medias, claveles chinos con sus colores brillantes al sol y begonias.

Las damas y sus jardines era el asunto de uno de los relatos más hermosos de Soledad Puértolas, titulado «Pisando jardines», publicado originalmente en el volumen colectivo Orosia: Mujeres de sol a sol (2002). O la preciosa novela “Elizabeth y su jardín alemán”, novela autobiográfica y satírica escrita por Elizabeth von Arnim y publicada de forma anónima en 1898. El libro narra, mes a mes, la vida de una mujer atrapada en las rígidas normas sociales de la Prusia decimonónica que encuentra su refugio personal y su particular "paraíso" en el cuidado de un gran jardín descuidado en la región de Pomerania. 

Cuqui Valero es una mujer de jardines y parques. Sus largos paseos, con recomendación médica, por los parques, “El Capricho de la Alameda de Osuna” o el Parque Juan Carlos I, ambos cercanos a su casa madrileña, son motivo de salud y disfrute, por su amor a la Naturaleza.

“Al Parque Juan Carlos I lo vi nacer y, por eso, disfruto su crecimiento y mejora día a día”, explica la anfitriona del Coto de Puenteviejo, durante una cena improvisada que nos preparó, sin pereza y con amor, a su hermana Carmen Valero y a mí, a base de sopa de verduras (al anochecer refresca en el Coto), surimi al ajillo, ensalada con tomates Kumato de sabor... De postre:  melocotones y uvas rojas sin pepitas. Al fondo, un nocturno de luna entre jirones de nubes negras.

    Cuqui nos habla de los parques madrileños que frecuenta:

    El parque Juan Carlos I es público, ubicado al nordeste de Madrid en la zona denominada Campo de las Naciones. Se extiende por un área de 160 ha., que lo convierten en el segundo parque más grande de la capital española, por delante del parque del Retiro y solo superado por el cercano parque forestal de Valdebebas-Felipe VI.

El Jardín de “El Capricho de la Alameda de Osuna”, situado en el distrito de Barajas (abierto sólo fines de semana y festivos) es uno de los parques más bellos y, paradójicamente, más desconocidos de Madrid (sobre todo su búnker de la Guerra Civil). Construido entre 1787 y 1839 para los Duques de Osuna, su principal promotora fue la duquesa, doña María Josefa de la Soledad Alonso Pimentel. Protectora de artistas, toreros e intelectuales, la duquesa creó un auténtico paraíso natural que frecuentaron las personalidades más ilustres de la época y en el que trabajaron los artistas, jardineros y escenógrafos con más prestigio. Sus templetes, edículos, estatuas, grutas y palacetes son muy singulares. Goya pintó allí.

Arte y Naturaleza, comida y conversación, se dan cita en el abulense Coto de Puenteviejo, en la casa, el porche y el jardín de la pintora Cuqui Valero.

Cuqui Valero Espinosa, pintora y "jardinera".

Carmen Valero Espinosa, en el Coto de Puenteviejo.



jueves, 27 de marzo de 2025

MADRES E HIJAS, PROFESORAS Y ALUMNAS, en la exposición "Mujeres Artistas de Pozuelo 2025"

María Luisa Valero, su Mónica Mittendorfer y su alumna Gema Lopesino, ante el cuadro de Mónica.

Artistas y asistentes rodean las obras de Karin, la escultora alemana

Carmen Valero Espinosa

Fotos: Rosa Gallego

27/3/25.- Madrid.- María Luisa Valero y Mónica Mittendorfer, por un lado y Pilar Engelmo y Pilar Suja, son dos grupos de madre e hija que exponen al mismo tiempo en la exposición de Mujeres Artistas de Pozuelo 2025 -"por cuna o por afecto", según palabras de la alcaldesa-, que tiene lugar en el Centro Cultural Padre Vallet, de Pozuelo de Alarcón. Al mismo tiempo una serie de profesoras y alumnas se dan cita en la misma exposición junto a las tres curadoras: Rosa Gallego, Manuela Picó y María José Bro.

“Mónica y yo hemos expuesto en cuatro ocasiones como pintura de dos generaciones”, explica M. Luisa Valero, cuando explicaba el cuadro al óleo, un paisaje sobre el madrileño parque de El Capricho, durante la visita guiada que se hace al público varios días de la semana. 

“Cuando se vive en un ambiente artístico, el contagio y la continuidad de ese arte es frecuente, aparte de que se lleva también en el ADN”, añade Valero. La presencia de familias artísticas es frecuente en la Historia del Arte, ahí están los casos de los Madrazo, los Fortuny, Manuel Ortega y Manolo Oyonarte, que son padre e hijo…, podrían ser algunos ejemplos.

La exposición, en el Centro Cultural Padre Vallet,  junto al Ayuntamiento, que se inauguró por la alcaldesa Paloma Tejero, con motivo del Día Internacional de la Mujer, se clausura a finales de este mes.

María José Bro, una de las comisarias, profesora de pintura en el Centro Mira confiesa que le gusta la docencia que lleva ejerciendo desde hace lustros. “Tengo más de cien alumnas y alumnos y estoy orgullosa de ellos. De las clases han salido grandes artistas, algunas de ellas muy bien posicionadas en el circuito artístico y alguna de ellas expone aquí por derecho propio”,

Manuela Picó es otra docente de pintura singular, a cuyo taller acuden artistas, incluso consagrados, para aprender diferentes técnicas artísticas. “Mis clases son muy distintas a las de otros talleres, son individuales y la atención al alumno es total”, explica. Pilar Engelmo y Pilar Suja son algunas de sus alumnas, que acuden a Pozuelo. También lo fue en su día, el desaparecido Vicente Verdú. Manuela Pico prepara una magna exposiciòn para Herráiz, titulada Cronos.

Rosa Gallego, artista y animadora cultural sin límite, también ha ejercido la docencia, sobre todo con niños y organizado numerosos concursos infantiles. “Esto me entusiasmaba, porque era como sembrar en los más pequeños. Ahora, algunos, ya mayores, se me acercan con entusiasmo a saludarme y me recuerdan que yo les di las primeras clases de pintura. Es muy gratificante. Lo tuve que dejar, cuando tuve algunos problemas de salud”.

Mención aparte merecen las dos esculturas de la alemana Karin Gawinski, 90 años, residente en España, que presenta dos obras, una en barro titulada “Madre Tierra” y otra en madera, titulada “Patera”. Todas quisieron rodear y posar ante sus esculturas, en señal de reconocimiento a su edad y a su obra.

    Entre las 48 artistas que exponen: Mayte Spínola, Nati Cañada, Cuchi de Osma, María Jesús de Frutos, Pilar Sagarra, Ángela Palomeque,  Czili Liao, Virginia Romero,  Gema Lopesino, Amelia Mendivil, Amparo Ayllón, María Jesús Aragoneses, Aracely Alarcón, Concha Tejeda, Amalie Les Champs, Martina Cantero, Marta Navarro, Rocío Domínguez, Goyi Mateo, María Larromana, Marina Gómez, Salvi Morales, Amalié LesChamps, Isagus, Pilar Pardo,  María Larromana, Aracely Alarcón, Concha Tejeda, María Ferrero...

Pese a que la sala de exposiciones de Pozuelo no está a ras de calle, como sería lo adecuado y como lo era la desaparecida sala Volturno, la muestra ha tenido numerosas visitas, algunas de ellas guiadas, en las que las artistas presentes explican a los visitantes los elementos de composición, color, armonía, pigmentos, superposiciones fotográficas, etc.

    Más información 

https://lamiradaactual.blogspot.com/2025/03/mujeres-artistas-de-pozuelo-exposicion.html

https://informados.es/noticias-noroeste-madrid/exposicion-mujeres-artistas-cincuenta-creadoras-de-pozuelo-de-alarcon-muestran-sus-obras-en-el-centro-cultural-padre-vallet/

Tres comisarias de la exposición: Rosa Gallego, María José Broy Manuela Picó, ante el cuadro de Aracely Alarcón
Cuadros de "las Pilares", madre e hija. Pilar Engelmo: "Flor" y Pilar Suja: "Cabeza".

Gema Lopesino ante su obra sobre papel

Carmen Valero Espinosa ante la escultura de Zcili Liao
Niño entusiasmado ante el cuadro de Mayte Spínola "Tres amapolas"
Julia Sáez-Angulo y la pintora Carmen González

viernes, 16 de agosto de 2024

MARÍA LUISA VALERO: La pintura y la fuerza de la Naturaleza. Villacastín como evocación de la infancia. Puente Viejo como disfrute del presente. Retrato de "Eugenia la Cacharritos"


María Luisa Valero Espinosa, pintora



Julia Sáez-Angulo

16.8.2024 .- Villacastín .- La pintora María Luisa Valero veranea en su casa de Puente Viejo (Ávila), cerca de su Villacastín de infancia, pueblo segoviano, que le evoca siempre el paraíso perdido de la infancia, donde habitaban la libertad, la inocencia, el baño en antiguos lavaderos de lana, cuyo lodo curaba las heridas, la bici, la trilla… Un paraíso perdido, como todos los que se precien, pero rencontrado en parte, en la casa con porche, olivo y prunos de Puente Viejo. Allí cuenta también con un razonable estudio para pintar, aunque confiesa que, últimamente, ha estado menos “pintora”, por una temporal pérdida de hierro, que le ha restado energía.

La pintora aprovecha su buena racha actual para contemplar y plasmar la Naturaleza, fuente de inspiración fundamental en su prolongada trayectoria artística. “La naturaleza es esencia y fuerza de todo, de la creación, de los seres vivos. Es el reflejo de Dios y yo creo en Dios. Ver el crecimiento de los árboles y la plantas a lo largo de las cuatro estaciones del año es como un milagro. Otros territorios en los que yo he vivido, como las preciosas Islas Canarias, carecen del ritmo de las estaciones y eso me parece una carencia. El paso de las estaciones va ofreciendo a un pintor el cambio del color y de las formas. ¿qué más se puede pedir?

María Luisa Valero Espinosa (Madrid, 1948) ha pintado árboles, bosques, jardines…, pero también raíces y troncos secos, como si quisiera conocer la vegetación en todos sus momentos y contornos. “Es interesante conocer las raíces, son básicas en todo, para un árbol y para una familia. En los troncos, yo aprecio como los vientos logran que los árboles se tuerzan, pero no mueren… Los árboles son más longevos que nosotros; los humanos somos una parte de la naturaleza más frágil”, comenta la pintora, al tiempo que mira su olivo, los prunos y el árbol de Júpiter recién plantado en el jardín de Puente Viejo.

“Planté un árbol de Júpiter, porque supe que era el que ofrece floración durante los tres meses de verano, la temporada que estoy más tiempo en Puente Viejo”, explica la pintora. “Además de la Naturaleza, me gusta su aroma, las fragancias… El olor a tierra mojada, pino mojado o trigo cortado… es un aroma único, que no puede enfrascar ningún perfume o colonia”.

La artista visual también ha pintado el mar, pero más que en “marinas dulces”, en representaciones bravas de oleajes y rocas. “Me gusta la fuerza bravía del paisaje de mar y representarlo en el estudio con arreglo a la huella que dejó en mi mente. He pintado el soberbio mar de la isla de Hierro -con toda la riqueza de un pequeño continente en una distancia de 40 km. de largo-, en la quietud de mi estudio, después de haber absorbido su esencia en el pensamiento. 

La autora confiesa que le gusta el paisaje natural, aunque también aborda de vez en cuando el paisaje urbano. “He pintado el Real Monasterio de El Escorial o las murallas de Ávila, por ser sitios cercanos y singulares y, porque he admirado interiormente su belleza y su historia. También he representado la casa de Puente Viejo, por su valor afectivo, y como homenaje a mis padres que la habitaron”.

“Me interesa también el retrato, curiosamente de personas mayores, con una vida hecha y curtida en arrugas o de los niños, que son vidas por hacer. Las arrugas, el gesto y la mirada de una persona mayor te indican la personalidad que hay detrás de ese rostro. Uno de mis retratos más célebre ha sido el de “Eugenia, la Cacharritos”, una mujer humilde, a punto de cumplir cien años, que conocí en el consultorio médico de la Alameda de Osuna. Su rostro era tan atractivo que le pedí permiso para tomar unas fotos y recrearla luego en mi estudio”. 

La pintora así lo pintó en una de sus estancias en Austria, país en el que residió de recién casada y a donde vuelve periódicamente. A la vuelta quiso mostrarle el retrato a “Eugenia la Cacharritos”, pero le dijeron en el consultorio, que había fallecido dos días antes. Impresionada, dejó el retrato encima de un mueble del escritorio de su casa y, en ese momento, se cayó el espejo de la pared de enfrente. María Luisa, que se sabe dotada de poderes extrasensoriales, lo interpretó como una señal de respuesta y dialogo de la anciana modelo, desde el más allá.

En otra ocasión pintó el retrato de la suegra, que un millonario quería ofrecer a su mujer, triste por haber perdido a su madre. La fuerza de la mirada de aquel retrato hizo que la hija no pudiera resistirlo. Le producía presencia y dolor al mismo tiempo, por el realismo intenso de la mirada. “El retrato puede ser muy poderoso”. No hay más, que visitar el Museo del Prado.

La vida estival sigue en Villacastín y en Puente Viejo. Hoy, después de esta entrevista nos espera una paella de marisco, cocinada por Carmen Valero. La gastronomía también es un arte y lo vamos a disfrutar en el porche y el jardín.

    Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2018/10/retratos-maria-luisa-valero-pintora.html



jueves, 9 de mayo de 2024

80 Artistas homenajeados por AEPE en el Centro Cultural de La Vaguada. Madrid. M. Luisa Valero y Carmen Feijóo... Pilar Sagarra en la Galería Cano

Maria Luisa Valero recibe el Diploma de homenaje

Carmen Feijóo, con el diploma del Homenaje





Carmen Valero Espinosa

       10/5/24.- Madrid .- “Un Salón para el Recuerdo” 2024, homenajea a los artistas de AEPE, que llevan más de 25 años en la asociación, más de 80 en esta segunda edición. La exposición de sus obras y el acto de reconocimiento tuvo lugar en el Centro Cultural de La Vaguada de Madrid. Entre los artistas participantes: María Luisa Valero Espinosa, Carmen Feijóo Casado , Paloma Casado, Fernando de Marta, Rosa Gallego del Peso, Rosa Escalona, Evaristo Guerra, Eugenio López Berrón, Cecilia Lassaletta, Jesús Lozano Saorín, Paulino Lorenzo Tardón, Justos Sanfelices, José Antonio Sánchez Pastrana…
    La muestra permanecerá abierta durante el mes de mayo. 
    Ayer, también, 9 de mayo, se inauguro la exposición individual de la pintora Pilar Sagarra, en la galería Cano (c/ Alfonso Cano, 7. Chamberí. Madrid 28010). Se trata de una serie de grabados: interiores intimistas y alegres. Paisajes de la sierra y jardín, en armonía y sensibilidad, japonesas y orientales. La muestra permanecerá abierta hasta el 8 de junio.

Pintura de Pilar Sagarra

Carmen Valero, Rosa Gallego...
Cuqui Valero, celebración posterior con Jose
Carmen Valero y Alba

Carmen Feijóo recoge el Diploma




jueves, 3 de agosto de 2023

CRÓNICAS VERANIEGAS. Ana Queral y MLuisa Valero, pintoras: encuentro con críticas de arte en El Escorial y el Coto de Puente Viejo (Ávila)

Cuqui Valero y Ana Queral, pintoras


Julia Sáez-Angulo

Fotos: J. Sáez; Guadalupe R.; A. Queral

3/8/23.- Madrid.- Como en los últimos veranos, llegó Ana Queral, pintora mexicana, al Real Sitio de Felipe II, con la intención de pasar unos días con las amigas que disfrutamos aquí el estío. En esta ocasión vino acompañada de su asistente personal Lupita Rodríguez, una nicaragüense gentil, deseosa de conocer el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Después de visitar la Silla de Felipe II y los jardines de la Casita del Infante Don Gabriel (los horarios de la Web de Patrimonio Nacional y del cartel de entrada no coinciden con la realidad), almorzamos en los jardines de la Casita del Príncipe Don Carlos, al lado de mi casa, en el establecimiento de Paco Pastel, que sirve las mejores carnes de la vecina dehesa abulense. Se nos unió Carmen Valero Espinosa, que llegó con algo de retraso y una frasca de licor de madroño, obsequio para Ana. Alternamos hamburguesas y rabo de toro, servido por un amable camarero colombiano y atendidas por una maitre -una mesera que diría la mexicana- nativa local.

De Iberoamérica llegan a España muchos y buenos profesionales entre su emigración. En pocas horas, un peruano me arregló el móvil, y las sandalias, un argentino que acababa de lograr el traspaso del negocio zapatero. Son luchadores. Los nuevos llegados de Iberoamérica conquistan España con su trabajo y la nutren, frente a su escasez demográfica.

Pero me he ido del tema. Las amigas conversamos sin parar. Hablamos de la vida y el arte. Es lo nuestro. Ana tiene su casa/estudio en el madrileño pueblo de Alalpardo, donde se muestra como una “influencer” para mejorar la estética municipal. A medio pueblo, ella lo ha llevado a visitar el Centro de Interpretación de “Las Moradas” de Santa Teresa, que creó junto al convento carmelita de Villanueva de la Jara (Cuenca), donde hizo una singular “ambientación” de las siete moradas teresianas, al que peregrinan muchas parroquias. Ana nos cuenta también, que el pueblo ha progresado mucho con la "mina del Champiñón", en el que han invertido capitales chinos y mexicanos. “Están ganando tanto dinero que se han construido casas espléndidas por todo Villanueva de la Jara”, nos explica.

“Los de Alalpardo también viajamos juntos a Tierra Santa y fue emocionante seguir allí los lugares que pisó Cristo”, nos cuenta Ana, que tiene un notable lado ascético, que le viene seguramente de tanto leer a Santa Teresa, para hacer la “ambientación” sobre Las Moradas.

En el Coto de Puente Viejo

La pintora María Luisa Valero Espinosa (Cuqui) nos invita por teléfono a comer al día siguiente con ella, en el Coto de Puente Viejo (Ávila), donde veranea. No dudamos un momento en aceptar y allí nos presentamos con un bizcocho tierno y mi libro recién editado. Ella nos recibió en el jardín, vestida de negro como es su costumbre, pero animada con un delantal de colores. Había cocinado, para todas, bacalao a la riojana, con cebolla, tomate, ajo y pimiento (receta de su madre), que estaba soberbio. De entrada, en la gran ensalada, no faltaba de nada: lechuga Batavia, tomate pelado con atún, espárragos de Mendavia y aceitunas de Campo Real (no las hay mejores). Cada elemento en su recipiente, para que los comensales eligieran a su gusto y aliñaran con un aceite de almazara andaluza, que le suministran a Cuqui de modo particular. La cerveza Estrella de Galicia acompañaba el condumio.

Lupita bendice de modo piadoso y poético la mesa, antes de comenzar la comida.

Puente Viejo es una urbanización en el municipio de Maello, rodeada de encinas, de 650 casas construidas hace 70 años, una de ellas compraron en su día los padres de Cuqui y Carmen. De ellos, Antonio y Sofía, quedan muchos recuerdos en la casa, como la colección de platos de cerámica valenciana de Doña Sofía Espinosa; el apostolado neorrománico, que Cuqui les regaló con su primer sueldo; un par de serijos junto a la chimenea; unos curiosos zuecos de madera contra el barro o la nieve… pero la pintora nos muestra, sobre todo y  con entusiasmo, sus cuadros en las paredes y en el taller. “Más bien pinto Naturaleza al aire libre”, explica y se suceden flores y más flores con su sinfonía de color: girasoles, rosas, claveles…”Una vez que me apropio de la forma de una flor, compongo el cuadro libremente con ella”, nos señala.

El paisaje es otro género que MLuisa Valero cultiva con gusto, y allí vemos pinturas en gran formato de las murallas de Ávila, la iglesia de Villacastín (Segovia), casi una basílica, construida por Fray Antonio de Villacastín, ayudante del arquitecto escurialense Juan de Herrera. La obra más sobresaliente, quizás, sea la del madrileño y dieciochesco “Jardín El Capricho”, que mereció un premio en un concurso de pintura al aire libre. “Siempre utilizo el óleo, aunque tarde en secar, me da unas calidades matéricas, que no me ofrece el acrílico”, explica la artista.

Ana Queral dialoga con Cuqui sobre técnicas, composiciones y recomendaciones mutuas. Se indica que los trabajos de estaño deben barnizarse varias veces, para controlar sus emanaciones venenosas; se comenta sobre la conveniencia y el trato con agua del lino para que tense… Las críticas de arte escuchamos atentas, porque sabemos más de estética que de “trucos y cocina de taller”.

Al final del almuerzo, alguna, es decir, yo misma, me retiro a la hamaca para el dulce placer de la siesta. El resto cambia de mesa, más a la sombra, para seguir con el otro placer de la palabra. Todas contemplamos los árboles del jardín: un olivo, un manzano, dos prunos, una arizónica… Al borde del porche, una hilera de macetas con petunias, claveles chinos, rosas, plantas crasas… que compiten en color con la pintura de Cuqui. Ya sabemos que la Naturaleza, envidiosa, siempre imita al Arte.

"Iglesia de Villacastín", O/L de MLuisa Valero

Casa de Puente Viejo

Dos serijos junto a la chimenea

Ana, Julia, Carmen y Guadalupe en Puente Viejo

Carmen Valero, Ana Queral y MLuisa Valero

Nenúfar en el jardin de la Casita del Infante Don Gabriel. San Lorenzo de El Escorial

lunes, 12 de julio de 2021

María Luisa Valero, pintura en Coto de Puente Viejo (Ávila)


Pintura de M. Luisa Valero





Julia Sáez-Angulo

13/7/2021.- Coto de Puente Viejo (Ávila).- La pintora madrileña María Luisa Valero se refugia en su casa de Coto de Puente Viejo (Ávila) durante el verano para pintar en calma y silencio. La naturaleza y sobre todo las flores del jardín, son motivo y pretexto del color para sus lienzos y óleo. 

    La pintora cultiva numerosas flores en el jardín que van desde las rosas y begonias a la verbena, pasando por geranios, claveles chinos, cactus y anémonas.

    De vez en cuando le visita su hija, la también pintora Mónica Mittendorfer.

    Villacastín (Segovia) está cerca de Coto de Puente Viejo y allí cuenta con viejos amigos con los que comparte amistad, mesa y tertulia.

Las excursiones por los pueblos de alrededor le llevaron a descubrir en las iglesias un interesante cuadro de El Greco.


lunes, 17 de mayo de 2021

María Luisa Valero, premio Carmen Holgueras de Poesía




M. Luisa Valero Espinosa


Julia Sáez-Angulo

17/5/21.- Madrid.- María Luisa Valero Espinosa (Madrid, 1948) ha ganado el Premio de Poesía Carmen Holgueras 2021 con motivo del Día Internacional de la Mujer y tema libre, dotado con Diploma, placa e insignia de la Asociación Nacional de Artistas Carmen Holgueras. El acta está firmada por la secretaria de la Asociación Paloma Martín Toral.

El premio será entregado en la Casa del Reloj de Madrid, el día 10  de junio a las 18, 30 horas de la tarde.

POEMA

En este mundo en que vivo

Se encierra todo, hasta el alma.

El pájaro, en jaula de oro,

El pez, en pecera enana,

la pintura en unos lienzos,

la música en pentagrama, 

y la poesía queda…

en hojas encuadernada.

Sólo es libre el pensamiento

del que siente una mirada

porque vuela al infinito. 

más allá de la alborada,

donde no llega la gente

que encierra todo,

¡hasta el alma!


jueves, 22 de abril de 2021

María Luisa Valero, Premio Tertulia Ilustrada por su trayectoria artística




María LÑuisa Valero entre María Eugenia Martínez, presidenta de la Tertulia Ilustrada y Julia Sáez-Angulo, directora de la misma


Isla del Hierro, por M. Luisa Valero


L.M.A.

Fotos: Peter Wall

22/4/21.- Madrid.- La pintora María Luisa Valero ha recibido el Premio Tertulia Ilustrada por su trayectoria artística, diploma que le fue entregado por la presidenta María Eugenia Martínez . La crítica de arte Julia Sáez-Angulo hizo el elogio de la galardonada como una artista que ha llevado a cabo una obra sostenida en su empeño y calidad estética. Destacó entre sus méritos la representación de la Naturaleza en su obra plástica, así como la serie sobre la isla canaria de Hierro, representada en una abstracción bellísima.

La artista visual premiada, acompañada de sus hijos Antonio y Mónica Mittendorfer, agradeció a las organizadoras de la Tertulia Ilustrada sus palabras y el premio otorgado, precisamente en el Día de la Tierra.

    María Luisa Valero Espinosa (Madrid 1948) estudió Arte y Decoración, con una marcada vocación hacia la pintura, a la se consagró, con paréntesis puntuales en la docencia de la misma en colegios o en su estudio -durante 30 años-, donde transmitió a sus alumnos el entusiasmo por la naturaleza y la figura humana, sobre todo del desnudo. Los profesores Joaquín de la Puente y Francisco Echáuz le dejaron “la mejor huella artística” en su formación profesional.

    Su primera exposición tuvo lugar en los 90 en Austria, país en el que residió largos años por matrimonio. Después expuso en 1995 en la madrileña galería de Santa Bárbara; allí presentó cuatro grandes bodegones de 90 x 81 cm. con cajas de acelgas y otros vegetales. “Me inspiré mirándolas en un pequeño mercado”, explica. También hizo una gran exposición en el Centro Cultural Gloria Fuertes de la isla canaria El Hierro, sobre los volcanes de su orografía. “El Hierro es un pequeño continente donde se dan todos los paisajes, pese a sus solo 40 km de largo. Es el lugar que más me impactado gratamente”, asegura la artista.

 En su obra pictórica domina el paisaje y los elementos naturales como las raíces y troncos retorcidos, así como las hojas de los árboles. “Habré pintado más de cuarenta cuadros con hojas volanderas, porque me gusta su libertad en el aire, en el espacio pictórico. Son la mejor metáfora de la libertad y la forma”, dice la pintora madrileña. En la paleta de la artista dominan los verdes, el azul pindado, los amarillos y los rojos. En realidad, maneja toda la paleta cromática. Su material estrella es el óleo, "el más resistente en el tiempo", al que con frecuencia mezcla con polvo de mármol y diversas tierras.

Para M. Luisa Valero, la base de la pintura está en el dibujo, “solo con el dibujo se logra la esencia de la pintura. Hay que dibujar y crear con el color. Cuando dibujo las raíces y los troncos de los árboles, acaban por salir en sus nudos ojos y bocas, como si tuvieran vida y existencia humana. Me gusta utilizar distintos lápices, algunos de ellos grasos, para lograr las texturas que busco” explica la autora.

M. Luisa Valero también ha pintado bastantes retratos, "siempre por encargo". Y recuerda con especial orgullo su cuadro titulado “La japonesa”, retrato de una mujer, en la que quiso representar a la geisha, a la mujer sumisa, en un formato muy grande de 190 x 80 cm.

    Los dibujos de troncos y raíces de la pintora producen con frecuencia el efecto de pareidolia.

Más información

https://lamiradaactual.blogspot.com/2018/10/retratos-maria-luisa-valero-pintora.html



M. Luisa y Carmen Valero

Nené Canet




martes, 22 de diciembre de 2020

"Gran exposición de Navidad y Reyes" en Eka Moor Art Gallery de Madrid

 


M. Luisa Valero y Mónica Mittendorfer



Carmen Valero Espinosa
Fotos: Luis Magán y Peter Wall


    23/12/20.- Madrid.- Las exposiciones colectivas de Navidad y fin de año son un clásico en el circuito del arte, con la mirada puesta en la ornamentación y el regalo de estos días, sin olvidar la trascendencia del arte. Eka Moor Art Gallery no ha querido dejar de estar presente en cartel, durante estas fechas y por ello ha abierto una gozosa exposición de alegría, color, figuración y abstracción para todos los gustos. Una fiesta de los sentidos compuesta por casi medio centenar de artistas.

Eka Moor Gallery está dirigida por Pilar Sagarra y Vicente Eka. Bravo por ellos.

    Entre los numerosos artistas que figuran en la muestra se encuentra María Luisa Valero, Mónica Mittendorfer, José Luis García Martí, Ethel Bergman, Miguel Lisbona, Avelina Sánchez Carpio, Rosa M. Lecumberri, Gerardo Rodríguez Granda, Penélope López, Carmen Marcos, Antonio López, Channa Challapa, Alirio Infante, Juan Francisco Piza, Francisco Mayor… Hermosas las esculturas de Cristina Sánchez

    Entre los asistentes al evento, siempre con mascarilla, distancia y turnos: Giovanna Adama, Antonio Mittendorfer, Leodegario, Lola Rodríguez, Pilar Cortés, Cristina Daudent, Inés de Mateo, Teresa Orozco, Julia Sáez-Angulo…
    La exposición permanecerá abierta hasta el próximo 6 de enero con un horario de 17 a 21 horas. Mañanas, previa cita.

Eka Moor Art Gallery
Tel 34 656 64 07 35
c/ Bretón de los Herreros, 56. Madrid
e-mail: ekamoorgallery@gmail.com








pintura de Mittendorfer

pintura/collage de M.L. Valero