Mostrando entradas con la etiqueta Apolonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Apolonio. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de febrero de 2010

Dolores Gallardo, conferencia sobre “El Salón del Prado”






Dolores Gallardo López

Julia Sáez-Angulo

El Salón del Prado es uno de los espacios urbanísticos más emblemáticos de Madrid y sobre el mismo habló Dolores Gallardo, doctora en Filología Clásica y profesora titular de la Universidad Complutense, en una conferencia que impartió en la Tertulia Ilustrada de la capital. La profesora ha impartido numerosos cursos de Mitología y Arte Contemporáneo.

El Salón del Prado fue un objetivo querido por el rey Carlos III de España, recién llegado de Nápoles y asombrado del abandono, miseria e inmundicia que tenía la entrada a Madrid junto al arroyo del Abroñigal. Allí se quiso adecentar entrada a la capital con la Puerta de Alcalá, monumento en el que figura el nombre del citado rey, y a continuación con el eje urbanístico formado por el Salón del Prado y una avenida que se debía prolongar hasta Atocha.

Los nombres de los arquitectos José Hermosilla y Ventura Rodríguez fueron claves para el proyecto de adecentamiento del lugar –recordó Dolores Gallardo. El llamado Salón del Prado abarca el espacio entre las plazas de Cibeles y Neptuno, siguiendo el modelo de un circo romano, con un gran paseo central en torno a la cual circularían los carruajes y caballos.

Once fueron las fuentes proyectadas para el Salón del Prado, espacio concebido como lugar de encuentro y esparcimiento de los madrileños. La primera en la plaza de Cibeles llevaría la estatua de la diosa Cibeles (hasta entonces la diosa no había sido protagonista de fuente alguna) y terminaría con la fuente de Neptuno, entre medias, la fuente de Apolo, situada casi enfrente de la hoy Fundación Thyssen-Bornemisza. Con la fuente de la Alcachofa, hoy en el parque del Retiro, ubicada en Atocha finalizaría el proyecto que cambiaría y modernizaría definitivamente Madrid.

La conferenciante destacó el gran acierto del proyecto urbanístico de José de Hermosilla, si bien la muerte apenas le permitió verlo comenzar. Ventura Rodríguez lo continúo y finalizó, aunque no se llevaron a cabo las once fuentes previstas. Hermosilla había sido uno de los primeros becados de la Academia de S. Fernando en Roma, en un momento en que esta ciudad era referente imprescindible de toda manifestación cultural y artística.

Once fuentes y diversos palacios


La doctora Gallardo señaló la importancia iconográfica de las fuentes y en especial la de la diosa Cibeles. Sus leones son la representación de Hipomenes y Atalanta, convertidos en tales por copular cerca del templo de la diosa.

La profesora de Mitología habló a continuación de la serie de palacios que bordean el Salón del Prado como son el de Buenavista (1796), hoy ministerio del Ejército, construido por la XIII titular de ducado de Alba, María Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, la duquesa que fuera inmortalizada en los cuadros de Goya. También el de Vistahermosa, cuya fachada principal, vista desde el Paseo del Prado, resulta algo metida hacia el interior a pesar de la gran extensión del palacio por la actual carrera de S. Jerónimo por no poder ubicar su escudo frente al de los Medinaceli -cuyo palacio estaba en lo que hoy es el edificio del Hotel Palace- y, dado que eran de origen real, tenían el privilegio de que no pudiera ubicarse ningún escudo frente al suyo.

El Banco Nacional del Reino de España se creo en 1848 y el edificio que lo alberga fue construido durante la regencia de Dña María Cristina, frente a la fuente de Cibeles. El palacio de Murga, de los Marqueses de Linares –hoy Casa de América- se hizo también en el mismo siglo, mientras que el Palacio de Comunicaciones, obra de los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi, tuvo lugar ya en el siglo XX (en el mismo estilo construyeron después el Hospital de Maudes cercano a Cuatro Caminos).








jueves, 18 de febrero de 2010

Hipatia, la filósofa alejandrina más novelada del momento

“Ágora”
Marta Sofía
Novela
Booket. Planeta, 2009 (313 pags)




Julia Sáez-Angulo


Película criticada por su discutible rigor histórico y premiada con varios Goya por la Academia del Cine Español, “Ágora” es, en todo caso, una película claramente taquillera y mimada por el poder del Gobierno de Zapatero que aterrizó con la cúpula y varios ad látere a la inauguración de la misma. Marta Sofía presenta en Booket su novela “Ágora” con el rótulo “la novela basada en la película de Alejandro Amenábar”, cuando lo habitual es lo contrario: “la novela en que se basa la película”.

La autora, Marta Sofía (Madrid, 1977) se define como escritora autodidacta si bien se apoya en su múltiples lecturas y viajes para esculpir su perfil de narradora. Llevó a cabo algunos estudios de Historia en la Universidad de Zaragoza y actualmente reside en la Ciudad Condal, donde trabaja como editora.

No es el único libro en el mercado que ha narrado la vida de la protagonista: “Hipatia de Alejandría” de María Dzielska en la editorial Siruela, es uno de los libros sobre ella “Hipatia. La estremecedora historia de la gran filósofa de la Antigüedad” de Clelia Martínez Maza en la editorial “La Esfera de los Libros” es otro, entre otros como "El sueño de Hipatia" del autor egabrense José Calvo Poyato, publicado por Plaza y Janés. "El jardín de Hipatia" de Olalla García es otro de los más interesantes y ha sido publicado por la editorial Espasa.

Hipatia ha quedado así canonizada, mitificada por visiones imaginarias, a veces seesgadas, que en nada esclarecen la realidad histórica de los sucesos en Alejandría y su célebre Biblioteca de la antigüedad en el siglo IV. Quizás se deba a la contradicción existente en el concepto de novela histórica, que o es lo primero o es lo segundo, por más que algunos aleguen que en ella “son ciertos los hechos y falsos los sentimientos” que añade la narradora, algo que no siempre sucede.

En la Hipatia novelada por Marta Sofía, la filósofa alejandrina, con todos los ingredientes cinematográficos de hermosa, inteligente y tolerante, sostiene su presencia entre la peripecia amorosa de Orestes y su esclavo Davo, el trío necesario para un enredo amoroso que avive a su vez una polémica sobre maneras de ver el mundo, mostradas de modo maniqueo en la película de Amenábar: Antigüedad versus Cristianismo.

El libro de Booket se acompaña de preciosas fotografías en color de la película citada, así como de algunos dibujos que dejaron antiguos sabios como Apolonio y Ptolomeo.